Hola a todos, feliz año nuevo y toda esa cosa que suelen decir todos en este año. Antes que nada, una disculpa, pero ando ocupado haciendo un cómic en Filósored. Sé que muchos aman este Fanfic, pero descuiden, he regresado para que puedan leerlo en su segunda temporada.
Advertencia: ¡Saltó temporal!
Días de Otoño
(Shinji and Asuka)
Días de Otoño, días de alegría
—Baka, despierta.
—Cinco minutos más, Asuka.
—Bien, no me dejas alternativa.
—¿Eh?
—¡Asuka Punch!
—¡Ah!
El otoño había llegado a Alemania y con ello un cambio apreciable en la naturaleza de los campos germánicos. Había pasado ya mucho tiempo desde el incidente de contacto que tuvo lugar en el Geo Frente donde la líder del proyecto, Ikari Yui, había sido absorbida por la Unidad 01. Con el fin de ayudar a los niños a pasar por el duelo, Makinami Mari fue asignada a la tarea de cuidarlos, pero con el paso del tiempo, esta adquirió la tutoría legal de ambos ante la falta de cuidado que el padre del hijo de Yui mostraba con los pequeños.
Fueron días difíciles para todos, en especial para Shinji, pero este parecía haberse recuperado de forma rápida lo cual llamó la atención de la castaña, quien simplemente dejó pasar por alto ese detalle creyendo que se trataba de una forma de ayudar a Misato y a Asuka a sobrellevar la pérdida y demostrar que se puede seguir adelante.
Con el paso del tiempo, las heridas en sus corazones comenzaron a sanar y con ello venían nuevas experiencias en su vida. Asuka, quien había sufrido dos pérdidas, se mostraba más apegada a Shinji. Esto había sido notado por Misato como por Mari, entendiendo que la niña no deseaba tener que pasar por algo similar con su adorado novio. Era tanto el temor que la niña poseía que incluso desgastó por un breve tiempo el cariño que ambos tenían, siendo al final reparado por ambos y demostrándose a sí mismos que podían superar cualquier situación con el simple cariño que sentían.
Actualmente, Mari, Misato, Shinji y Asuka residían en Alemania; hace poco se había notificado que la niña debía comenzar su entrenamiento con la Unidad 02 y que era indispensable tenerla a la mano. NERV Japón intentó negociar con NERV Alemania esto, pues aunque Gendo se había distanciado de su hijo, aún lo quería lo suficiente como para defender la relación que este sostenía con la hija de la fallecida Kyoko Soryu.
—Vamos, Baka. Ya es hora de levantarse—dijo con voz ligeramente irritada la segunda elegida del proyecto Evangelion.
—Ya voy, Asuka—respondió Shinji ya despierto mientras rodeaba con sus brazos la cintura de su novia—. ¿Tenías que golpearme?
—Era necesario—contestó ella—. ¿Nuevamente te pidieron redactar mi informe?
—Esos ancianos creen que Mari y Misato no nos deben de cuidar, así que tuve que hablar con Fuyuutsuki para pedir una auditoría con el fin de que nos dejen de molestar por un tiempo—Shinji centró su mirada en los ojos de su novia notando algo diferente en ella—. ¿Te recogiste el pelo? ¿Por qué?
—¿No te gusta?
—Sabes que me gusta, solo quiero saber el porqué.
—Porque es otoño, mi Shinji.
—Okay… creo que no estoy enterado del todo.
Tal respuesta ocasionó que Asuka riera un poco lo que confundió más al chico.
—Recuerda que te dije que hace tiempo que no sentía el frío que solo Alemania puede ofrecerme, por lo que decidí recordar esos días frescos que en Japón no encuentro—explicó ella, tomando lugar a lado de su novio—. Ha pasado mucho tiempo desde que llegamos. ¿No extrañas Japón?
—Por supuesto que sí—respondió él—, pero sabes perfectamente que donde tú estés, ese será el lugar donde quiero estar.
—El hogar está donde el corazón está… Jamás creí citar esas palabras muy pronto—ella en un rápido movimiento presionó sus labios con los de él, alegrando así la mañana de ambos—. Recuerda que en unos días es la auditoría, así que no pierdas la cabeza con los comentarios de esas pasas arrugadas.
—Lo sé, lo sé.
—Y no olvides que hoy viene Rei visita, así que debemos preparar todo para su estadía.
—Oh, es cierto.
Ayanami Rei, la niña que Yui les había presentado hace ya mucho tiempo se había convertido en un miembro de la familia para ellos. Aún cuando esta vivía en Tokio-3, durante las visitas solían verse, conviviendo al igual que aquella ocasión y forjando una amistad que tanto él como Asuka apreciaban.
De hecho, algo que los dos se enteraron era sobre aquella niña que Yui les presentó fue sobre el proyecto EVANGELION. Ayanami era huérfana de padres, algo así como Asuka, por lo que ambas se hicieron muy cercanas. Las dos niñas solían jugar a las bodas, donde Shinji siempre terminaba fingiendo ser el novio. Con los días, Shinji y ella se sentían cercanos, como si de un vínculos especial se tratase, pero sin sentir nada más.
—Niños, ya llegué—anunció una voz escandalosa que terminó con el momento que ambos compartían—. Niños. ¿No van a venir a recibir a su hermana mayor?
—¡Ya vamos, Misato! —gritaron los dos, levantándose así de la cama.
Afuera de la habitación se encontraron a una risueña Misato quien ya estaba en sus 20's. Ella, al igual que ambos, se mudó a Alemania una vez que pidieron la transferencia de Asuka y con ayuda de Mari, ella pudo hacerse un lugar en las filas de NERV lo que permitiría mantener un ojo en los dos niños y así evitarse de problemas.
—Vaya, parece ser que tú nuevo trabajo no te trata nada bien—dijo Asuka, mientras se acercaba para darle un abrazo y un beso en su mejilla—. Hazme un favor y evitar estar quemando tu cerebro. Mi pobre de Shinji ya tiene mucho trabajo con limpiar tus calzones de dos semanas de uso.
—Ja, ja; muy graciosa, Asuka—la mayor de inmediato posó sus ojos en su hermanito a quién tomó en un abrazo—. Mi amado Shinji-kun me extrañó, ¿verdad?
—Siempre lo hago, Misato—respondió el chico—, pero creo que debes dormir un poco.
—¿Por qué lo dices?
—Además de las ojeras que tienes, solo traes un zapato y tu chaqueta está al revés.
—Oh…
Misato se pudo roja en ese momento. Nunca llegó a pensar que sus noches en NERV Alemania la harían volver un día así, frente a sus queridos hermanos que se estaban riendo de ella. Shinji, viendo que estaba casi al borde del llanto debido a sus burlas, le dio un palmada en su cabeza, eliminando así cualquier sentimiento de tristeza en ella y haciendo que riera a más no poder.
—Ya, ya; a veces nos pasa esto, Misato-chan—Shinji era muy cuidadoso con lo que hacía, ya que a veces Misato era vencida por sus emociones—. Vete a dormir un poco, Asuka y yo vamos a preparar todo para cuando llegue Rei.
—El Baka tiene razón—habló Asuka—. Debes descansar. No es bueno que te pases perdiendo horas de sueño nada más por nosotros.
—Niños…
—Si vas a llorar, procura no lanzarte a nosotros mientras dices lo bueno que somos contigo.
—¡No seas así, Asuka-chan!
Los dos niños no pudieron evitar reír nuevamente. Amaban mucho a Misato y su compañía era buena para ambos.
Como siempre, Shinji acompañó a su hermana mayor para evitar que algún accidente ocurriera mientras Asuka se encargaba de hacer el desayuno para ambos. Una vez dentro del cuarto de Misato, este procedió a quitarle su ropa notando entonces que estaba sucio su vestido el cual le había comprado hasta hace poco.
—¿Lo manchaste de nuevo? —preguntó él, tomando los brazos de ella para pasarlos sobre sus hombros.
—Las alarmas sonaron de repente, no recordaba que habría simulacro de incendio—explicó ella a la vez que dejaba que su hermanito le ayudara a retirar su sucia prenda—. ¿Cómo te fue con el informe de Asuka? ¿Los viejos de la ONU siguen dando lata con respecto a su avance?
—Ya sabes, lo usual—respondió Shinji—. Al menos Fuyuutsuki me ayudará para entablar conversación con los altos mandos y así terminar con este circo lleno de burocracia.
Tras oír eso, Misato soltó un suspiro lleno de cansancio.
—¿También detestas eso?
—Como toda persona normal en el mundo.
Misato no pudo evitar sonreír ante las palabras de su pequeño hermano. Pronto el cansancio la empezó a vencer en su lucha por mantenerse despierta. Ante esto, Shinji le retiró el resto de su ropa solo para así ayudarle a poner su pijama la cual ya había preparado para algo como esto y antes de que ella se quedara completamente dormida, le dio un suave beso en su frente.
—Duerme bien, Misato-chan.
—Gracias, Shinji.
Los ojos de la mayor pronto se cerraron y una suave respiración era lo único que se podía apreciar de la hermosa mujer.
En el marco de la puerta de la habitación se encontraba Asuka, observando detenidamente a su novio y analizando lo que acababa de ver.
—Ella no puede seguir así, Shinji—dijo ella, acercándose a su pareja por detrás y abrazándolo de tal manera que su cabeza descansaba sobre la parte superior de su espalda—. De alguna manera NERV tiene que parar estos abusos.
—Lo sé, lo sé
—Sí lo sabes, ¿qué harás? No podemos permitir que ella siga siendo usada como una herramienta a la cual pueden desgastar nada más porque sí.
—Hablar como un niño no servirá de nada.
Los dos entendían muy bien cómo funcionaba el mundo y los intereses que estos tenían sobre ambos. Lo que la humanidad deseaba era tener a sus herramientas listas para el día que los ángeles reclamaran su mundo. No había nada más que eso y el posible interés egoísta de algunas personas sobre el deseo común de muchos.
Tras no encontrar más motivo para quedarse en la habitación de Misato, ambos niños fueron directamente a la cocina donde encontraron otro poco de felicidad en algunas ocurrencias que Mari les había mandado por mensaje. Había pasado mucho tiempo desde que su tutora les enviaba tonterías, por lo que ver una era signo de que ahora todo estaba bien en el mundo, al menos así lo veían.
Una vez Shinji tomó un bocado del desayuno, un exquisito sabor lo golpeó de tal forma que casi se ahogaba por la emoción.
—¿Tan mal me quedó? —preguntó Asuka
—¿Malo? ¡Es lo mejor que has hecho en mucho tiempo!
—¡¿Anta Baka?!—exclamó ella con molestia—. ¿Acaso no eras tú el que no me dejaba cocinar por el hecho de consentirme? ¡Es obvio que mi cocina es muy buena! Pero si tú no me dejas, es probable que se te olvide lo buena que soy.
El castaño parpadeó un par de veces antes de echarse a reír por lo que había escuchado.
—¿Desde cuándo eres tan tsundere conmigo? —Shinji no podía evitar sentir feliz por las actitudes que su novia tomaba.
—Desde que me dejas de lado al cocinar—mencionó ella echándose un puchero para posteriormente abrazar el cuello de su novio con sus brazos dándole así un tierno beso en la nariz—. Recuerda que yo y solamente yo soy la única que puede consentirte como te mereces.
—Me gané la lotería contigo, ¿no es así?
—Digamos que así fue.
Los dos amaban darse cariño.
El desayuno prosiguió de forma tranquila sin que nada los perturbase salvo el estado de Misato, a quien iban a ver de vez en cuando para verificar que no se levantase hasta haber descansado; con el desayuno casi a terminar, los dos decidieron conversar un poco sobre el Proyecto EVANGELION y lo que debían decir con respecto a la auditoría, aunque de eso se preocuparían más tarde.
Ya con sus estómagos satisfechos, decidieron que era hora de ir de compras, saltándose así unas indicaciones que Mari había hecho especialmente para ellos y que estaban escritas en el mensaje. Asuka, quien se encontraba un poco más emocionada, buscó en la habitación de ellos algunas prendas nueva que había comprado con Misato y Mari. En su armario habían muchas cajas de zapatos y diversas prendas de vestir que su novio le había obsequiado, pero ella no deseaba eso de momento ya que solía usarlas muy a menudo.
Sus ojos rápidamente buscaron entre las cajas una en especial la cual se encontraba debajo de algunos vestidos suyos haciendo que se regañara mentalmente por lo desordenada que podía llegar a ser. Ya con la caja, tomó algunas prendas que estaban ligeramente ocultas, yendo así directo a la cama para después caminar hasta su tocador donde tomó algunos frascos de maquillaje a los cuales observó con cuidado. Uno de ellos fue el que se ganó su atención, siendo este de un tono base muy parecido a su color de piel.
Shinji, quien esperaba afuera, ya estaba listo ya que solamente se ponía su camisa de manga larga y su chaqueta para poder aguantar los días frescos de la tierra natal de su novia. A decir verdad, él lucía apuesto; la chaqueta de mezclilla oscura combinaba perfectamente con unos pantalones de color oscuro y que hacían juego con el color blanco de la camisa, dándole un aire de madurez.
—Ya estoy lista
—Okay, me parece… bien
—¿Sucede algo?
—Yo… ¡Wow!
De repente Asuka había aparecido frente a Shinji dejándose como una verdadera chica que podía hacer resaltar su belleza. Su cabello recogido en una coleta la hacía lucir hermosa y para hacer juego con su figura, se puso una camisa celeste con y encima una chaqueta de piel oscura que combinaba con unos jeans color azul marino tirando a oscuro; además de eso, ella había optado por unos botines de tacón abiertos en la punta de los dedos. Sin lugar a dudas, ella supo hacerse lucir como la dama que era para él.
—Parece ser que he hecho que mi Baka Shinji se quedara más sorprendido de lo normal—se burló ella, acercándose así a su novio para darle un golpe en la frente con sus dedos—. Tierra llamando a Baka; ¿No te parece un poco tonto el sorprenderte?
—Yo… es que… ¡Wow! —nuevamente el castaño no pudo evitar mostrar su asombro a su musa.
—Shinji, esto no es una comedia romántica—dijo ella ya un poco molesta—. ¡Dime algo más que "wow"!
Debido a eso, él se acercó a ella dándole así un tierno beso en su frente.
—No puedo expresarlo con palabras—comentó—, pero creo que esto ha sido más que suficiente, Asuka.
La oriunda del país germánico soltó un suspiro. Él había logrado atravesar su supuesto muro de Jericó, dando nacimiento a un alegría singular que la dejó sonriendo.
—Ya, mejor vamos de compras.
—¿No quieres ir al cine?
—¿Y dejar que nuestra pequeña Misato haga una locura porque no nos encontrábamos? ¡No gracias! ¡Yo si quiero cuidar nuestro hogar!
Los dos se echaron a reír tras esa pequeña broma para después tomar sus cosas y salir de la casa en la que se encontraban.
Ellos vivían a las afueras de Berlín donde se localizaba el Instituto MARDUK en dónde ambos niños pasaron una buen parte de su niñez haciendo pruebas para los "colegas" de sus madres. La decisión de pasar a vivir un poco lejos de la ajetreada capital fue sugerencia del padre de Shinji, que junto a Fuyuutsuki, mandaron a construir una casa para que los niños residieran en compañía de Misato y bajo los cuidados de Mari.
Ambos comenzaron a caminar lentamente por la acera, observando los pocos autos pasar disfrutando así del silencio que les ofrecía el ambiente en general.
—Me pregunto si a Misato le gustaría una pizza para esta noche—Asuka conocía bien a su hermana mayor, pero también entendía que había cosas que debía consultar con su novio antes de tomar una decisión, sobretodo por el hecho de que no traían vehículo propio como para cargar mucho mandado.
—Podemos comprar, de todos modos poseemos contactos de la sección dos que siempre nos están vigilando, así que no creo que exista problema alguno si compramos ingredientes para hacer una pizza cacera—explicó él—. Bueno, dejando de lado eso, me puedes explicar qué fue lo que le sucedieron a mis preciadas camisas blancas—de pronto las mejillas de Asuka se colorearon indicándole a Shinji lo que probablemente había pasado.
—Para mi defensa, no debiste dejarme escoger ese detergente.
—Ja, ja; la siguiente vez que vayamos de compras me vas a tener que conseguir unas cuantas.
—Sí, juro que te voy a comprar las camisas que arruiné por tu culpa.
—Muy graciosa.
—Lo sé.
Asuka y Shinji pronto llegaron a una parada de autobús en dónde se encontraban diversas personas que aparentemente llevarían la misma ruta que ambos; algunos los saludaron y otros se mantuvieron en sus propios asuntos. Los dos nuevamente se pusieron a platicar, pero esta vez sobre algunas cosas que harían tan pronto pudieran hablar con sus superiores. El autobús no tardó mucho en llegar, por lo que su conversión se interrumpió un poco.
Ya arriba de la unidad, los dos optaron por unos asientos cerca de la puerta de salida, siendo Asuka la que ocuparía el lugar a lado de la ventana. Con la unidad en movimiento, los dos retomaron su conversación mientras se abrazaban un poco.
—¿Cómo crees que estén las cosas en Japón?
—Es muy probable que sigan igual, aunque es posible que la tecnología haya avanzado tanto como acá.
—Si, es probable—dijo Asuka—. Extraño mucho vivir allá.
—Pensé que amabas vivir aquí. ¿Acaso no era lo que deseabas en un principio? —Shinji en ese momento recibió un pequeño golpe de parte de su compañera quien se le quedó mirando con un rostro molesto.
—¡Sabes que allá podíamos estar juntos sin que nadie exagerase por nuestra edad! —aquel detalle había sido pasado por alto—. Sé que parecemos tener dieciséis años o un poco más, pero seguimos teniendo trece… y si la gente se entera aquí, es más que obvio que nos van a separar.
—Lo siento—se disculpó Shinji—, había olvidado eso.
La pelirroja no dijo nada más sobre el tema, limitándose a cambiar la conversación puesto que no se fiaba de las personas que se hallaban a su alrededor. El trayecto continúo un poco más hasta que por fin divisaron la ciudad la cual tenía edificios altos y una vida ajetreada. La cantidad de personas viviendo ahí era asombrosa, incluso para ellos que llevaban años visitándola a diario, era una imagen que simplemente los seguía asombrando.
Una ves el transporte llegó a su destino los dos bajaron, procurando tener sus manos unidas en todo momento. Asuka se sentía algo sofocada por lo que de inmediato buscaron un lugar a donde ir encontrando así un pequeño restaurante donde pasar el tiempo mientras los turistas que llegaban se iban a otros lados en busca de mejores sitios donde estorbar.
—Hay mucha gente—se quejó ella—. De haber sabido que iba a estar tan lleno mejor me hubiera traído unos tenis.
—No pasa nada—le respondió Shinji con una amplia sonrisa—. Si a mi Reina le molestan sus tacones, yo se los quito y la cargo en brazos para que ya no sufra.
—Eso te encantaría
Shinji simplemente hizo un sencillo gesto que la menor captó de inmediato. Ellos no eran competitivos, al menos no del todo, pero cuando se trataba de ver quién era el alfa en su relación, podían llegar a armar una guerra. La camarera que estaba a punto de tomar sus pedidos observó como se miraban los chicos, sintiendo entonces que algo malo le iba a pasar si los interrumpía, optando así por tomar pedidos del resto de los comensales.
Sus miradas se encontraban fijas, sus cuerpos se hallaban relajadas pero a la vez cautelosos ante cualquier acción que se presentara. Las competencias de miradas que solían hacer eran por diversión más que por cualquier otra cosa, pero las usaban para demostrar quién era superior. Shinji, quien había aprendido mucho sobre Asuka, sabía bien como esta actuaría por lo que movió sus manos para llevarlas a la altura de su rostro, entrelazando los dedos y dejando apreciar una sonrisa llena de confianza.
Sí, se encontraba haciendo la pose de su padre.
Para Asuka, esto no era nada nuevo; tarde o temprano debía demostrar que ella era la que mandaba, por lo que entrenó arduamente para ser la mujer que Yui le enseñó a ser. Lo amaba, en verdad amaba a su novio al punto que se desesperaba por no tenerlo, pero ahora, ese espíritu competitivo que su segunda madre le inculcó, estaba saliendo a flote.
Mil y un ideas cruzaron por su mente, ya había hecho muchas con él. Sus miradas coquetas que tanto adoraba lanzarle apenas y tenían efecto en él. Si ella reía, perdía, pero si el reía, era más que obvio que ganaría; su cerebro comenzó a trabajar más rápido, podía llegar a decir que si en ese momento se subiera a su EVA, obtendría el mismo puntaje que su novio obtuvo.
—Ríndete, Soryu—habló él—. He vivido contigo casi una década, es evidente que yo tengo la delantera.
—Ja, ja; muy gracioso, cariño—se burló ella, haciendo énfasis en la última palabra—. Te recuerdo que fui yo quien te compró esos vestidos y zapatos cuando perdiste conmigo en aquel concurso de matemáticas.
Ella había soltado una bomba que explotó en Shinji, pues aquella ocasión, él había dudado de su respuesta por ese rostro tan lindo que amaba, lo que lo obligó a vestirse como ella una semana.
—Eso fue humillante
—Gracias
—Pero no tanto como aquella ocasión en la que te enfermaste y elogiaste la comida de Misato—y ahora era el turno de Shinji—. Estabas tan enferma que te comiste todo al punto que pasaste dos semanas comiendo lo de ella por temor a romperle su corazón.
Asuka casi perdía su balance ante el recuerdo de dos semanas de castigo, todo por no distinguir la comida de su novio de la de su hermana.
La competencia parecía no tener fin y cada uno lanzaba un acto vergonzoso que el otro hizo con el fin de avergonzarlo para así obtener su posición de alfa.
Tras ver qué no había manera alguna de ganar, Asuka optó por jugar un poco sucio. Con cuidado se sacó sus botines, y gracias a que había un mantel largo que cubría sus piernas, llevó sus pies hasta la pierna de su novio quien de inmediato mostró una reacción ante esto. Una sonrisa se dibujó en el rostro de la llamada Segunda Niña por parte de NERV; parecía que ella había encontrado un talón de Aquiles en la casi perfecta defensa de su novio.
—Tú…
—Parece ser que Baka Shinji no es tan poderoso después de todo—se burló ella—, pero sabes, no importa si en este momento admites que soy quién manda en esta relación.
—Primero me como la comida de Misato antes de aceptar esto—declaró él, burlándose así de su novia a la vez que intentaba no reaccionar ante las caricias que ella le estaba dando.
La batalla entre ambos se estaba intensificando. Ninguno cedería ante el otro, esta era una batalla que no estaban dispuestos a perder y en sus corazones una llama comenzaba a crecer, liberando su alma de sus ataduras. En ese momento Shinji encontró una apertura en la armadura de su novia, sería este el momento que tanto estaba esperando. Con gran agilidad, logró moverse sobre la mesa para unir sus labios con los de ella, pero no solo era eso, sino que además, tomó su nariz para cortarle un poco de aire de la misma forma que ella solía hacer cuando deseaba divertirse con él.
Ella no tenía prevista una jugada como esa, apenas y tuvo tiempo de reaccionar. Shinji había sido más rápido y listo que ella en esta situación, por lo que se vio finalmente derrotada por la forma de ser de su novio quien le había liberado para tomar un poco de aire. Cuando el oxígeno nuevamente entró, sus ojos se abrieron, notando así que apenas y su mente había reaccionado a lo que él hizo.
Pese a que ella ya había perdido, él seguía dándole su beso, agradeciendo el haber tomado la decisión de escoger un lugar un tanto más alejado de todo el mundo donde ellos podían actuar libremente sin incomodar al resto. Tras romper el beso, los dos se quedaron en silencio, mirándose con cariño y decidiendo que ya era hora de comer algo antes de continuar su viaje para comprar las cosas que necesitaban. La camarera que los había dejado solos hace unos momentos había llegado, pero su rostro se encontraba coloreado de un rojo fuerte que les extrañó a ambos niños.
—¿Qué desean ordenar? —preguntó cortésmente la trabajadora.
—Queremos una malteada grande—dijo Asuka—, de esas que están anunciadas en la entrada.
—Dos malteadas, entendido.
—No, señorita… es una sola malteada.
—¿Una sola? ¿No crees que es mucho para una señorita como usted?
Asuka comenzaba a mostrarse algo molesta por la actitud de la mujer, pero antes de que su temperamento explotara, Shinji tomó la palabra.
—Descuide, lo que pasa es que estamos en una cita y la verdad ella quiere ser cariñosa conmigo—la aparente explicación que él estaba dando había puesto roja a su novia como a al camarera—. Es por eso que solo necesitamos una malteada, pero si puede traernos unas cuantas piezas de pan relleno de crema, sería excelente.
—¿Serán dos? ¿Verdad?
—Esos si serán dos.
—Enseguida, señor.
Sin perder tiempo y con mucha pena, la camarera salió de ahí directo a la barra donde se encontraban otros empleados haciendo las órdenes de los clientes. Shinji se hallaba un poco feliz por la actitud amable y torpe que mostraba la empleada, pero entonces algo le pateó, haciendo que despegara sus ojos de la empleada.
—Deja de mirarla—dijo Asuka con molestia.
—¿Celosa? —preguntó él burlonamente.
—Sí… Y mucho.
—Ella le hace falta ser Asuka Langley Soryu como para que mi corazón le haga caso—Shinji tomó la mano de su novia y comenzó a besarla de tal forma que aquellos celos se esfumaran de ella—. Eres a quien amo, con quien crecí y con la que formé una familia. Solo tengo ojos para ti.
—Baka…
Ella no podía seguir enfadada, de hecho, no lo estaba; sus celos, falsos, solo eran para que él le prestara atención después de ser interrumpida por esa empleada, pero decir que se mostró débil por aceptar esas palabras, era como decir que no era piloto de EVA. Shinji le amaba, eso era cierto, incluso se podía decir que era una verdad absoluta, pero eso no quitaba el hecho de temer, aunque sea un poco, que alguien viniese y se llevara el corazón de su novio. Era tanto su temor a eso que a veces se despertaba en la noche, temerosa de no tenerlo a su lado.
Ya había perdido a su madre, y aunque era un evento muy distinto, su corazón había tardado en sanar, pero fue con él con quién sanó. Su infancia a su lado había sido de nuevo alegre, llena de juegos y de un sentimiento que al poco tiempo creció y que gracias a él estaban unidos al día de hoy. Fueron una familia, lo siguen siendo y lo serán, pero ahora serán una familia propia, unida como un hombre con una mujer, llena de retos que deberán superar.
¿Era mucho? Sí, lo era; sus sueños aún estaban realizándose, pero de todos estos, solo uno era compartido por ambos y ese era el de ser una familia.
—Sabes—habló Asuka con voz calmada—, yo solo tengo un corazón… y ese corazón le pertenece al Baka más lindo del mundo.
—¿De verdad?
—De verdad—respondió ella con alegría—, y ese Baka es a quien tengo enfrente… Con él formaré una familia y es con él con quién deseo estar siempre.
No importaba si el mundo se acababa el día de mañana, no importaba si la gente los hacia a un lado como si enfermos de lepra se tratasen; ellos habían logrado algo que en la actualidad era difícil y eso era el construir una relación a tal modo que podían decir que sus almas se tocaban, entrelazándose cada vez más mientras crecían a lado del otro.
Shinji tomó la mano de Asuka, pero esta vez de una forma que era poco usual. Él la estaba tomando como si su vida dependiera de ello, como si las palabras que su novia dijo hubieran logrado tocar algo en él que hace mucho tiempo no dejaba salir. Eso que el joven Ikari sentía era la nostalgia, porque aunque parezca increíble, esas palabras son las mismas que una vez ella le dijo en un simple juego de los muchos que solían jugar.
Debía pensarlo bien, debía entender bien las cosas… Ambos debían comprender que sus vidas ya no eran las de unos niños, incluso si sus edades eran las diferentes a las de sus apariencias. El mundo estaba cambiando casa vez más y más; y ese proyecto que tanto les había arrebatado, se estaba acercando a ellos con casa segundo que pasaba. Tal vez no lo entendían del todo, seguían siendo unos niños al fin y al cabo, pero comprendían lo que era el cariño y el sentimiento de estar con la persona que amas.
La camarera que había tomado su orden llegó de repente y ese aire que se había formado entre ellos simplemente se esfumó tras escuchar las torpes palabras de la joven mujer quien pidió disculpas por lo de hace poco.
—Entonces creo que es contigo con quién deseo pasar el resto de mi vida, Asuka—Shinji sabía bien lo que decía, sus palabras no eran unas que pudiera decir así como así—, pero sabes que nuestras vidas van a cambiar a partir de ahora. El proyecto que nuestras madres iniciaron es algo que nos seguirá por siempre.
—Lo sé, lo sé; pero mientras estés a mi lado, yo podré proteger al mundo—contestó la joven europea a la vez que tomaba su rostro con ambas manos—. Mientras el Invencible Shinji esté ahí para cuidar mis espaldas, nada podrá pasar sobre esta mujer.
El joven castaño simplemente sonrió ante esas palabras, esperando que de cierta de manera se pudieran cumplir.
Bien, este ha sido el capítulo de esta ocasión. Quiero enviarle un saludo a Jorge quien tiene uno de los mejores fanfics de Asushin del sitio. Espero que lo lean. Sin más que decir, nos vemos.
