Y aquí, desde ahora, el Fanfic tomará un rumbo un tanto más maduro. Capítulo +18, se recomienda no leer en caso de querer seguir con el fanfic dulce que hemos hecho
Acercamiento
(Lime)
No importaba cuánto tratara, no importaba cuán duro trabajara, simplemente no podía. ¿Acaso había algo malo con ella? ¡Por supuesto que no! ¿Qué habría de malo con ella?
Desde los cuatro años que ella es apta para hacer esto, todos admiraron su talento que opacaba a quien intentara hacer a lo que ella estaba destinada. No importaba si se trataba de un adulto o un niño de su edad, ella simplemente era superior en todos los aspectos. Esa era ella, la niña que tomó las riendas del deber de crecer como un piloto para la unidad EVANGELION y con la que protegería a la humanidad un día de estos cuando la guerra contra los enviados de "Dios" se desatase.
—¡Funciona! ¡Maldita sea! —gritaba Asuka con odio a la vez que golpeaba los controles de su tan preciado Evangelion—. Has estado haciendo todo lo que deseas, no me interesa si eres una chatarra orgánica, yo soy quien te está piloteando y por lo tanto debes obedecer todas mis instrucciones.
Las pantallas celestes de pronto se tornaron rojizas y símbolos de error aparecieron alrededor de la joven destinada a hacer cosas grandes.
—¡Muy bien! ¡Se acabó! —con una gran rabieta se levantó de su asiento pese a que estaba recibiendo órdenes de mantenerse en su lugar—. ¡Al diablo sus estúpidas órdenes! —gritó ella—¡Mientras esta cosa me siga causando problemas, yo no seguiré con esto! —sentenció, abriendo así la escotilla de su Entry Plug.
Ya había sido el tercer día que la sincronización que ella mantenía con su EVA se iba a pique tras poco tiempo de haber iniciado las pruebas. Todos los miembros de la ala científica se encontraban contra el reloj para determinar que era lo que sucedía, puesto que sus superiores estaban ansiosos por mostrarles a los miembros de la ONU lo que podían hacer con los datos arrojados por la Unidad 01 que se encontraba en tierras del Sol Naciente.
En medio de todo el ajetreo, una mujer joven de gafas se encontraba tomando el té en compañía de una joven mayor de cabellera morada, al igual que de otro joven, pero de cabellera castaña y de unos ojos azul profundo que eran curiosos para su apariencia nipona.
—Ah, que rico es tomar el té. Nuevamente te agradezco, Shinji; no sé qué sería de mi sin tenerte a mi lado—dijo la joven de anteojos que dejó su taza en la mesa para proceder a abrazar al joven que estaba a su lado, provocando que el rostro de este tocase los pechos de ella—. Ya sé que extrañabas los pechos de tu hermana mayor—tal parecía que ella estaba disfrutando de esto, al contrario de él.
—Si Asuka nos ve, seguro te mata—habló él, logrando zafarse del agarre de la mujer—, además, no creo que le encante vernos así después de su fallida sincronización… sin mencionar que anda en sus días.
—Se está convirtiendo en toda una señorita—interrumpió la mayor de los tres—. Recuerda que nosotras las mujeres somos como una flor delicada que debe ser comprendida. Nuestros pétalos son aquello que los hombres anhelan de nosotras, pero que deben saber moverse entre las espinas para alcanzarlo, lo cual lleva tiempo, mi cachorro.
—Y las espinas son sus días, ¿No?
—Sí, pero también son nuestros caprichos, nuestros errores y celos. Tal vez puedas decir que las mujeres somos lo más extraño del universo, tal vez después del EVA, pero te puedo asegurar que si alguien nos estudia bien, podemos ser tan bellas como un Cuásar.
—Sabes que también son peligrosos, ¿verdad?
—¿Porqué crees que te lo he dicho? ¡Venga, Shinji! ¡Hasta domaste a Misato!
La joven que los acompañaba a ambos, Misato, se puso roja ante tal comentario. No se trataba de algo sexual, aunque en el fondo ya había tenido ciertos sueños con él, sino que era algo mucho más vergonzoso.
—Eso fue porque ella necesitaba ayuda—aclaró Shinji sin notar que su hermana mayor se ponía cada vez más roja por la vergüenza—. Además, según recuerdo, mi madre también era así en la Universidad.
—Yui siempre fue floja en la Universidad—dijo Mari, recordando así las veces que solía encontrar a su amiga dormida en el laboratorio—, pero bueno, recordar a tu madre es algo que me gusta hacer, pero también cuidar de ti y de Asuka es algo que me llena de alegría—ella posó su mano en el hombro de su pequeño Shinji-kun a la vez que le regalaba una mirada cargada con confianza—. ¡Ve por ella, cachorro!
Shinji no pudo evitar soltar un fuerte suspiro. Él era el único que comprendía a Asuka, más de lo que Mari o Misato podrían hacer en sus vidas; la misión era suicida, pero si lo hacían bien, podía llegar a recibir cariño de parte de su novia, aunque cabía la posibilidad de que ella lo matarse antes de su boda. Tras pensarlo un poco, se levantó de su asiento, llevando consigo unas pocas galletas de la mesa con el fin de dárselas a su malhumorada novia con el fin de hacer más amena la conversación que podrían tener.
Una vez que el joven castaño se retiró, Mari tomó a Misato del cuello y la acercó a ella para poder conversar.
—Dime la verdad, ¿has pensado en mi hermanito desde que el EVA los hizo madurar?
La peli morada no supo que decir. Era evidente lo que Mari trataba de decirle, pero ella se había dicho en repetidas ocasiones que eso estaba mal.
—¡Déjame! —gritó Misato quien se bebió su té de golpe.
Mari no pudo más que echarse a reír mientras se imaginaba a la su dulce Misato fantaseando en tener un hombre como Shinji en su vida el cual en verdad le hacía falta tras años de soltería.
Una vez que Shinji llegó a las jaulas donde el EVA de Asuka bajaba, pudo ver a un grupo de técnicos esconderse detrás de una consola que controlaba las compuertas por donde venía la unidad 02. Él ya sabía que su novia venía de mal humor, pero no pensaba que su actitud demoníaca fuera capaz de hacer palidecer a hombres con más experiencia de la que el tenía en ese momento.
Ya con el EVA posicionado, se encaminó con una botella de agua en su mano. En su mente se repetía una y otra vez las palabras que debía decir, ya que de lo contrario, sería asesinado de forma cruel. Sus ojos pronto se fijaron en el Entry Plug que salía de la unidad, algo dentro de él le decía que diera media vuelta y corriera hasta México donde debía cambiar su nombre a Pancho Ikari viviendo una vida de venta de elotes.
Antes de siquiera poder dar un paso hacia atrás, la puerta sólida de la cápsula se abrió dejando salir mucho humo donde un par de ojos celestes se fijaron en él.
—¡Ikari! —exclamó la figura quién era en realidad la hija en ley de Yui—. ¡Ven aquí!
—Asuka, espera, no puedo subir hasta allá, necesito que conecten las escaleras para que pueda subir—explicó Shinji con evidente miedo—. Solo espera a qué… ¡Ah!
Sin escuchar lo que él tenía que decir, ella saltó a sus brazos apenas siendo atrapada por él. Debido a la acción, ambos cayeron al suelo, pero como siempre, él tenía un instinto de protegerla, logrando evitar que Asuka recibiera algún daño.
—¡Asuka! ¡¿Estás bien?! —la preocupación era evidente, pero una vez Shinji pudo ver el rostro de Asuka, comprendió que a ella no le importaba la caída—. Asuka…
—¿Por qué, Shinji?
—Asuka, tranquila…
—¿Por qué ya no puedo sincronizar con el EVA?
Un fuerte dolor podía ser visto en los ojos de la chica. Era evidente que tantita frustración la había alcanzado tratando de buscar así una explicación. De inmediato, Shinji la tomó en un abrazo que la consoló, pero eso no evitó que las lágrimas de dolor fluyeran por tan hermosos ojos.
Al cabo de un rato, Asuka se encontraba lista para salir de las instalaciones de Alemania en compañía de su novio quien le tomaba la mano a la vez que revisaba si llevaban todo en sus mochilas. Los dos se encontraban incómodos, aunque eso no les impedía mostrarse afecto, esto era algo que disfrutaban y que los ayudaba cuando se encontraban en una situación que los agobiaba como era en el caso de la segunda niña.
Pronto un vehículo oscuro se paró en la entrada de las instalaciones de NERV dónde ambos ingresaron con el fin de partir rumbo a su hogar que se hallaba a las afueras de la ciudad. Durante el viaje apenas y conversaron, era duro para Asuka le encontrarse en una situación en dónde sus habilidades fueran cesadas por una causa que ni siquiera Mari podía encontrar. Shinji sabía de antemano la naturaleza de los EVAS, su madre a fin de cuentas de lo había revelado, pero aquella información debía permanecer lejos de los oídos de Asuka como de Misato debido a que ambas no estaban preparadas emocionalmente para lidiar con un tema como lo era el sacrificio de su madre.
Una vez la camioneta se detuvo en la entrada de su casa, ambos jóvenes salieron rumbo a la puerta donde los dos se separaron tomando cada quien una dirección distinta. Asuka por su parte había ido a su habitación en dónde se recostó mientras dejaba salir un poco de toda esa frustración que cargaba consigo; por su lado, Shinji se hallaba en la pequeña oficina que la casa poseía tomando asiento en una gran silla que daba con un gran escritorio de cedro donde una computadora portátil se hallaba lista para ser usada.
Sin rodeos, el joven Ikari presionó el botón de encendido y la pantalla oscura pronto se llenó de colores, mostrando así una imagen donde su madre aparecía con ambos haciendo que riera un poco debido a que era una foto de aquella vez que Asuka se vistió de novia para deleite de la mayor.
—Ha pasado mucho tiempo desde que tuvimos nuestra boda—susurró.
Ya habían pasado muchos años y el vivo recuerdo de ese día seguía haciéndolo feliz. Una vez cargó el sistema operativo que su padre le mandó instalar, accedió a los archivos cifrados de la unidad que su novia piloteaba, accediendo así a los planos en tridimensionales que la MAGI había obtenido tras el incidencte de la Unidad 01.
Para sorpresa de Shinji, las diferencias entre su EVA y el de Asuka no solo se limitaban a detalles estéticos, sino a componentes internos que los hacían muy diferentes. Aún cuando se decía que el modelo que usó su madre era la base del modelo de Asuka, la verdad era totalmente diferente. La estructura neuronal que su propio EVA era muy diferente, incluso habían notas de su madre indicando era muy posible una conexión sin tener que realizar un arduo entrenamiento, cosa que le alivió ya que los entrenamientos que le daban a su novia eran casi una locura.
Con esa información, pasó a abrir más archivos de su madre como de su padre. Había muchas cosas que no podía ver debido a la fuerte censura que los documentos traían, pero podía ver mucha de la información que necesitaría para cuando partieran a Japón. Entre todos esos datos, apareció un nombre muy familiar que no había escuchado en años y que le traía gratos recuerdos.
—Ayanami Rei—aquel nombre era el de la niña que había llevado su madre una vez a su casa y que curiosamente se encontraba en los archivos que su padre le mandó—. Si me has mandado esto es por algo, solo espero que no sea nada que vuele mi cabeza.
Shinji conocía a su padre y sabía muy bien que podía enviarle cosas donde la ayuda de alguien como Mari era requerida, pero también le enviaba información muy confidencial que solo los miembros de la familia Ikari podían leer.
Tras un rato leyendo todo lo que debía analizar sobre los EVAS se dio cuenta de que habían pasado ya muchas horas desde que llegaron y la hora de la cena estaba muy próxima por lo que decidió dejarle hasta ahí y apagar el computador para ir directamente a la cocina. Su humor se encontraba muy bien pese a la situación que se había dado en la mañana con su novia, recordando así que debía hacer algo para levantarle los ánimos.
Dirigiéndose al refrigerador, sacó unos tomates frescos y grandes como unas cebollas y varios ingredientes más, entre los que estaba un curioso queso que era sumamente grande, dejando todo arriba de la mesa que se encontraba en medio de la habitación. Ya con todo fuera, procedió a preparar la comida recordando que Misato iba a llegar en cualquier momento, posiblemente enojada por todo el papeleo que debía hacer y por los regaños que debe pasar por culpa de Asuka.
La cena no le tomó mucho tiempo prepararla, ya estaba acostumbrado a preparar una gran variedad de platillos, pero esta ocasión quería sorprender a sus compañeras por lo que decidió poner la mesa en lo que el platillo secreto que había preparado terminaba de cocinarse. De pronto escuchó unos pasos que se acercaban a él y al ver de quién se trataba se llevó una gran sorpresa que lo dejó tan rojo como cierta salsa que se encontraba en sus manos.
—Baka, ¿Qué hora es? —preguntó Asuka, quien había decidido hacer acto de presencia.
—Eh… bueno, ya falta poco para le cena—respondió Shinji con cierto nerviosismo y desviando su mirada lejos de Asuka.
—Okay… ¿Te pasa algo?
—Para nada.
—¿Entonces por qué estás todo rojo y nervioso? ¿Acaso es porque llevo puesta tu camisa favorita como pijama? —preguntó ella con picardía debido a que si llevaba puesta aquella camisa blanca que tanto usaba su novio—. ¡Vamos! ¡No es como si fuera la primera ocasión que me ves así!
—Ya lo sé, es solo que...
—¿Solo qué…?
—Solo que no traes ropa interior y puedo ver tus otros labios.
—Oh… así que era eso.
Shinji en verdad se encontraba nervioso, pero de repente se encontró de espaldas con del refrigerador teniendo a escasos milímetros el rostro de su novia quien mostraba un semblante muy distinto al que llevaba en la mañana.
—¿Acaso se te olvida que nos bañamos juntos, mi kínder? —la voz de ella ahora estaba cargada de aparente lujuria—. No olvides que solo tú puede tener el privilegio de gozar de cada parte de este bello cuerpo que maduró para tener el tuyo. Solo soy tuya y por lo tanto, puedes mirar cada centímetro de mi piel.
Ella tenía razón… ¡Joder! ¡Era obvio que la tenía!
Pronto esos labios carnosos que tanto amaba de su novia se encontraron presionados contra los suyos. Asuka había hecho su jugada, una maravillosa y estupenda jugada que ya había causado estragos en sus armadura de joven educado y recto. Con cuidado dejó aquella estúpida salsa en el suelo y decidió complacer a su novia en un juego que, para bien o para mal, terminaría por llevarlos a un nuevo nivel de placer.
—¿Me quieres? —preguntó ella tras separarse un poco de su novio.
—Te amo… ¡Te amo, maldita sea! —contestó él, sucumbiendo así a los deseos de su nuevo y maduro cuerpo.
—Entonces déjame ser la mujer que mereces tener, déjame ser esa mujer que te quiere acompañar a dónde sea, que luchará por ti y únicamente para ti. Yo seré tu espada y escudo, seré la mujer que te hará feliz y que a veces te hará enojar, la que siempre te amará de aquí hasta la eternidad…
La odiaba y la amaba; no podía pasar tiempo sin pensar en ella, el quererla a su lado. Su vida hace tiempo ya había cambiado, pero con ella a su lado, esta había cambiado por completo. No podía negar que sentir su cuerpo contra el suyo era algo que amaba, deseando probar cada centímetro que ella ofrecía.
Las caricias suaves se volvieron cada vez más agresivas y en sus bocas se libraba una batalla ente sus lenguas buscando imponerse una sobre la otra. Esto era lo que tanto ansiaban, lo que sus jóvenes cuerpos pedían a gritos. Asuka decidió llevar esto un poco más lejos saltando, sorprendiendo así a su novio quien la atrapó. En eso los dos separaron sus bocas, dejando un hilo de saliva que las conectaba.
—Eres la mujer a las que amo, Asuka. Desde niño que estoy enamorado de ti; nunca me ha importado nada más que verte feliz, ayudarte y darte lo mejor. Soy tu novio, a fin de cuentas, somos familia al final y siempre que te veo sufrir me duele en el corazón no poder ayudarte.
—Baka…
—Sé que ha sido difícil para nosotros esta vida, pero no por eso me voy a rendir, ni tampoco renunciaré a mis sueños. Al igual que tú, seré tú espada y escudo, nos protegeremos siempre para ser felices.
No era difícil entenderlo, pero era complicado verlo. Sus almas estaban ya unidas desde su encuentro y sus corazones clamaban por el otro, acercándose cada vez más y alejando esos temores que para nada le servían ahora.
Shinji pronto regresó con lo que habían iniciado, pasando a besar el cuello de su novia quien comenzó a gemir de placer. Esto era el inicio de su etapa sexual, una que comenzó desde niños, pero que se había acentuado hasta hace poco. Decidido a llevar esto un poco más lejos, llevó a su explosiva alemana sobre la mesa donde la dejo suavemente, pasando de besar su cuello a su clavícula lo cual originó que ella gimiera aún más.
—Esto se siente bien… ¡Ah! ¡Sigue así! —Asuka estaba en su mundo, deleitándose con cada beso de su novio—. Soy tuya, Baka.
Para Shinji esto era música, una que solo él era digno de escuchar. Con sumo cuidado desabotonó su camisa, la camisa que ella estaba usando, admirando los pechos que en más de una ocasión había visto y los cuales podía decir que vio crecer. Sus labios pronto bajaron hasta sus senos, haciéndola ir más y más a un punto dónde el placer ser apoderaba de su inmadura mente sexual.
Si algo era de admirar en una mujer, era poder observar cómo sus pezones pasaban a ponerse duros debido al placer que sentía. En el pasado había aprendido que no solo eran una herramienta para amamantar bebés, sino que también era capaz de estimular a una mujer haciéndola sumisa en muchos casos debido a la hipersensibilidad, aunque no siempre podía darse el caso. Sus labios se posaron sobre la areola, pero ahí no hubo beso, sino que su lengua fue la encargada de inspeccionar dicha área la cual estaba dispuesto a reclamar.
Era tan nueva la sensación que Shinji provocaba en Asuka que esta se arqueó de golpe, preocupando un poco a su novio, pero cuando esta le sonrió de regreso este supo que podía seguir. Los pezones de Asuka pronto se endurecieron, signo de que ya estaba excitada, al menos debido a lo que hacían. Le importaba muy poco su edad real, después de todo la biológica había cambiado por culpa de su trabaja como piloto, pero sabía de antemano que debían llevar las cosas con cuidado.
Las areolas de Asuka era el objetivo de Shinji a complacer, completando su deber con el tiempo. Ambos senos brillaban por su saliva, pero de cierta forma adoraba verlos, sentirlos; esto era tan suyo, Asuka era tan suya. Dispuesto a darle una recompensa aún mayor, comenzó a succionar sus pezones en intervalos de tiempo con el fin de que no pudiera perder el placer que sentía en esos momentos.
—¡Eres una maldita besitos! —exclamó ella entre jadeos y gemidos—. ¡¿Acaso me engañaste con alguna de ellas?! —pese a su cuestionamiento, fue ignorada por su amado quien se centraba en hacer todo lo posible para que su primera experiencia sexual fuera placentera.
Shinji estaba tan inmerso en darle placer a su novia que andaba olvidando su propio cuerpo. Un bulto se había formado en sus pantalones y esto fue rápidamente captado por Asuka quien lo empujó lejos con sus piernas.
—¡Ya estás excitado!
—¿Es algo malo?
—No… ¡No sé!
—Entonces sigamos.
Pese a la negativa inicial de Asuka, este decidió seguir con lo que había iniciado, tomando ambas piernas de su novia, posicionándolas a los costados de él. La vista que recibía era maravilloso, digna de una musa que hacía de su vida un arte tan extraño como surrealista. Shinji podía ver las dos partes más importantes, sexualmente hablando, de Asuka y que, pese a todo, las sentía tan nuevas a su vista.
La pelirroja posó sus manos en sus húmedos senos mientras los movía de un lado a otro, invitando a su compañero a volver a ella. El joven Ikari no tardó nada y nuevamente se agasajó, tratándola con un cuidado extremo para que su primera ocasión juntos fuera inolvidable.
Muchos gemidos fueron lanzados al aire por Asuka, ya no le importaba mucho si alguien que pasaba por ahí los escuchaba, de todos modos, ellos parecían más grandes de lo que se veían. Mientras recibía la atención del Baka en su pecho, su parte inferior dónde estaba su "otra boca", se calentaba conforme recibía más atención de su novio. Para ella, esta era su primera ocasión en esto, pese a que siempre lo soñaba.
Nunca antes ella había experimentado placer en su vida, eran contadas las ocasiones en que ella se sentía incómoda en ser vista por él, pero al crecer, eso cambió. Ellos dormían juntos, incluso se bañaban juntos, pero nunca antes sus cuerpos habían reaccionado como hoy. Ella estaba consciente de que eran culpa de sus hormonas, las cuales apenas y se desarrollaban en sus recién evolucionados organismos.
Un fuerte calor empezó a apoderarse cada vez más de su intimidad, sintiendo a su vez como si líquido comenzara a formarse, el cual quería salir de ahí abajo, pero no como si fuera a orinar. Sus pensamientos iban y venían, intentaba procesar lo que hacía y cómo lo hacía. Ni siquiera había visto una porno buena como para saber que hacer, y eso, era algo que en verdad le aterraba.
«¡No sé qué hacer! ¡Dios! ¡Se siente tan bien, pero no sé qué hacer»
Ella tenía miedo de arruinarlo… en verdad estaba aterrada de arruinarlo.
—¿Quieres parar, Asuka?
—¿Eh?
Era tanto el placer que ella sentía en esos momentos que no se había dado cuenta de que su novio había parado por completo. Esos ojos azules, más oscuros que los de ella, estaban preocupados. ¿Acaso se había reflejado tan mal en algo que inició por su culpa? Si era así, ella era la Baka en la relación.
—No sé qué hacer, pensé saberlo, pero me doy cuenta que soy ignorante en todo esto—confesó ella—. ¿Estás decepcionado?
—¡No! ¡Jamás lo estaría! —respondió él, pero ducha respuesta cargaba con un tono mucho más amigable que de costumbre—. Yo te amo sin importar si eres un genio en otras cosas; esto es nuevo para nosotros, por lo que debemos llevar esto con tranquilidad a fin de que estemos a gusto.
—Perdona por ya no saber qué hacer.
—Asuka…
La chica soltó una pequeña risa ante la mirada de su novio. Era común que él se disculpara por ella, pero también era demasiado común, casi de ley, que él se molestaría cuando ella tratara de disculparse, incluso si había sido su culpa.
Era difícil entenderlo, pero ellos ya tenían su historia detrás de sus actitudes. No importaba si se trataba de él o de ella, siempre terminaban en las mismas condiciones. Fue entonces que Shinji decidió cambiar un poco su rol, aprovechando a lo que habían hecho y demostrando una vez más que él era lo que ella necesitaba. Asuka pronto yacía en sus brazos, asombrada por lo que había pasado y temerosa por la rapidez con la que sucedió.
Shinji, su Shinji, la estaba cargando de forma nupcial, pero con un tono mucho más adulto. Ante el miedo de caerse, llevó sus brazos alrededor de su cuello para después mirarlo molesta.
—¡Eh! ¡Shinji!
—¿Sucede algo, princesa?
—¡¿Qué haces?!
—Llevarte a la cama para que descanses—respondió él con una sonrisa—. Y quiero que sepas que jamás estaré decepcionado de ser el novio de la chica más importante del mundo.
—Baka…
Su mundo, el mundo de ambos, no era muy cruel. Incluso con estos nuevos cuerpos, sus mentalidades seguían intactas y eso era algo que agradecía. Esas dulces palabras la conmovían, la hacían sentir la chica más afortunada del mundo… ¡De hecho lo era!
Ahora que lo pensaba, en verdad era afortunada. Su novio era su mejor amigo desde los cuatro años, siempre estaba atento de ella y se enorgullecía de todos sus logros, pero eso no era todo, incluso en sus fracasos él estaba ahí, dándole una mano para levantarse. Si lo pensaba bien, cada ves que fracasaba en algo, ella recibía el cariño más sincero del mundo y eso era algo que muy pocas personas podían vivir hoy en día.
Sí, ella había fracasado hoy con su EVANGELION, pero aquella frustración había desaparecido ante su primer intento de acto sexual, que era una especie de éxito. Así que si lo ponía sobre la mesa, había ganado, y su ira había muerto al momento que su novio la protegió.
—Creo que podré dormir bien hoy—susurró ella, entregando un beso en la mejilla de Shinji—, pero eso no significa que estés a salvo, kínder.
Shinji solo pudo reír ante esto, llevando a su novia a la habitación de ambos sin importar el desastre que había dejado por culpa de esa atracción que sentía por su novia.
Al fin había llegado, el trabajo que tanto la aquejaba se había esfumado como por arte de magia. Misato, quien tuvo una tarde agitada viendo lo malo que sucedía con la unidad de Asuka, por fin pisaba el suelo donde residía junto a sus hermanitos. Su estómago gruñía y exigía el delicioso alimento que su amado Shinji-kun preparaba con dedicación.
Sí, ya estaba lista para entrar y acabar con todo lo que su pareja favorita había preparado… O al menos eso era lo que pensó antes de ingresar a la cocina.
—¡¿Qué?! —gritó ella—. ¡Asuka! ¡Shinji! ¿Están bien?
La desesperación la había alcanzado y el miedo pronto nubló su juicio. En un acto de instinto, sacó su arma reglamentaria y se mantuvo alerta ante la presencia de cualquier intruso que intentara algo.
Sus ojos se movieron de lado a otro y decidida, caminó por todo el lugar, lamentando la perdida de la comida de su hermanito. Sabiendo que podía ser un atentado de algún fanático religioso que se infiltró en NERV, no dudó en subir las escaleras rumbo a la habitación que los jóvenes Ikari-Soryu. Ella estaba nerviosa ante lo que podía pasar, pero el sonido de unas risas pronto la calmó, pero no solo era eso, sino que también había como una melodía que no había escuchado antes.
—¿Asuka? ¿Shinji? ¿Están bien? Yo… —justo cuando Misato ingresó a la habitación, sintió que sus ojos se salían de sus órbitas ante la imagen que sus lentes orgánicos le mostraban—. ¡¿Qué demonios hacen?!
—¡¿Eh?! —gritaron los niños al unísono, desconcertados por lo que pasaba.
—¡Están desnudos! ¡Están desnudos en la cama! —señaló ella—. ¡¿Por qué están haciendo esto?!
—¡Porque nos amamos! —gritó Asuka, quien se hallaba sobre Shinji, dejando relucir sus pequeños, pero bien formados senos—. ¡Y se supone que debías llegar hasta más tarde! —ahora le tocaba a ella señalar.
—¡Tenía hambre! ¡Y Mari se fue con unas amigas a buscar chicos y a mí no me interesan! —la explicación que dijo Misato parecía buena en un inicio, hasta que se repitió lo último de sus palabras—. Aunque me interesa que uno sea como Shinji-kun—susurró para sí misma, mientras imaginaba una vida con alguien parecido al hijo de la mujer que la rescató.
Los dos jóvenes se vieron por un momento ya que el ambiente había cambiado de forma brusca. Por un lado estaban ambos, que si bien, no estaban haciendo eso que exploraron más temprano, se sentían invadidos en su privacidad; y por otro, se hallaba su hermana mayor que estaba roja frente a ellos murmurando palabras extrañas como si tratase de invocar a un demonio.
—Creo que mejor le servimos de comer—comentó Shinji, dándole un beso en la frente a su preciada novia.
—Estoy de acuerdo—Asuka pronto se puso de pie para dejar que Shinji se parase—. Hey, Misato; creo que te voy a tener que preparar algo para que dejes de molestarnos.
—¡Asuka! —gritó Shinji molesto.
—Ya, ya; te daremos algo para que no nos mates por ser adultos—corrigió la germana—, pero no creas que tendremos esa charla. ¿Entendido?
En ese momento, Misato había salido del trance en el que se metió, recordando las palabras que su adorada hermanita había dicho. Podía hablar, tener esa charla, pero sería en vano ya que estos dos niños hace mucho que recibieron este capítulo en su vida. Ella sabía que no le molestaba, pero en el fondo se sentía triste porque ellos habían dejado de ser esos niños a los que había conocido y con quienes había entablado una relación que amaba más que nada en el mundo.
—Debí saber que esto terminaría pasando—dijo ella—, pero creo que estoy feliz; nada me hace más feliz en este mundo que ustedes dos sigan siendo esa pareja que me presentó su madre. Pero de verdad quiero que me prometan que no me darán sobrinos antes de tiempo y que esto estará oculto de NERV. ¿Me entendieron?
—¡Sí, señora! —gritaron ambos, saludando militarmente lo que causó que Misato se sintiera como un chiste.
—Gracias por respetarme—comentó ella para terminar riendo—. Vengan aquí, par de pervertidos.
