[Base secreta de Cuttlefish]

[P.O.V Tercera persona]

Lo que pasó a continuación dejó por un momento aturdidos a los agentes. Lo que por un momento se pensó que el reciente temblor había sido por las tuberías cambiando de destino, resultó ser algo completamente distinto.

Los cinco amigos al momento en que se subieron a la tetera, para su sorpresa, la plataforma donde se situaba esta comenzó a elevarse del suelo, dejando al descubierto parte de la ingeniería de esta, y alterando un poco a estos mismos.

"¡¿C-capitán...?!" Levin no pudo evitar preguntar mientras tanto él como el resto hacían lo que podían por no caerse.

"¡Solo entren en la tetera, ella hará el resto!" respondió Cuttlefish con toda naturalidad, algo por lo que los mismos agentes y la teniente no sabían si sentirse más seguros, o más desconfiados.

Pese a eso, los cinco se miraron entre ellos para luego compartir un asentimiento de cabeza. Y uno tras otro se fueron adentrando en la tetera mientras cambiaban a su forma cefalópoda, para que al momento en el que el último de ellos desaparició entre la rendija, el artilugio curiosamente flotante empezó a girar de forma lenta, cosa que no duró mucho cuando aumentó la velocidad cada vez en mayor medida conforme pasaban los segundos, hasta que de forma inesperada, cuando la tetera ya parecía una hélice por la velocidad con la que giraba, esta se propulsó hacia arriba, perdiéndose de vista en un santiamén.

El anciano Inkling que los había estado saludando con la mano en alto hasta entonces, pronto se quedó en silencio unos segundos con su vista puesta en el punto donde sus integrantes desaparición, antes de bajar la cabeza con un suspiro, y dirigirse directo hasta su cabaña.

No le tomó mucho para que éste volviera a emerger de ella con el comunicador bajo el brazo. Y acercándose hasta la mesa, puso la caja metálico sobre ella antes de tomar el receptor de voz, encendiendo el aparato con una simple bajada de palanca, y oprimiendo un voto en el comunicador.

Por un momento se escuchó estática prevenir de la radio, mas no duró demasiado cuando girando una perilla, Cuttlefish pareció encontrar el enlace adecuado hasta que una conocida voz provino del receptor.

"¿Hola, Cuttlefish, eres tú?" preguntó el individuo desde el otro lado.

"Así es, hijo. Me alegra de que sí estuvieras pendiente a este anciano" respondió el veterano sonriendo bajo su barba.

"Y como no hacerlo?, después de todo, este posiblemente es el momento que tanto habíamos esperado!... Entonces, ellos ya-...?" trató de preguntar el conocido, pero rápidamente el capitán lo interrumpió, anticipando la duda que haría.

"Por supuesto, ellos ya están de camino a enfrentarse contra Octavio. Así que, se puede decir que ya tienes la oportunidad de retomar lo que es tuyo... Pero te aseguro que no será fácil, los leales a Octavio no dimitiran sus armas pese a que seas el príncipe..." respondió Cuttlefish, demostrando que era Tryton con el que estaba hablando.

"Eso lo tengo bien en claro... Por eso mismo pienso mostrar la verdad de Octavio a todos los habitantes de Octomburg, con eso espero que por lo menos la mayoría se ponga de mi parte al saber quien soy, y lo que ese pulpo hizo... Mientras que los que se mantengan recios... Les daré la opción de marcharse, u arrestarlos si tienen la intención defender con la fuerza la usurpación de Octavio" afirmó el supuesto gobernante, bajando la voz con amargura en la última frase.

"Esperemos a que no tengas que llegar a eso, chico..." respondió el anciano Inkling, cerrando sus ojos en entendimiento.

"Yo también lo espero, viejo amigo... Por cierto, me enteré de que el Antiguo y tus nietas no podrán unirse a la lucha... Tus agentes y Otome la tendrán difícil contra Octavio" comentó Tryton, sin quitar su tono anterior.

"Confío en que podrán hacerlo bien, además... No se por qué, pero algo me dice que no estarán tan solos en la lucha" respondió el veterano, girando un poco sus ojos.

"¿Como estás tan seguro?" aun así preguntó el príncipe, curioso por la participación de alguien más.

"Es una... Corazonada" respondió sin más el capitán, cerrando sus ojos de manera carismática, aunque dejando con más dudas al Octoling del otro lado.


[Bóveda de Drake]

[Zona de habitaciones]

[Una hora después]

La habitación del supuesto humano no había cambiado mucho que se diga, la única diferencia era que el pelicastaño no se veía por ningún lado, pero no por ende estaba vacía. La luz del baño otra vez iluminaba el exterior, producto de que la puerta estaba abierta, y con el sonido del agua cayendo se pudo apreciar a Drake, mismo que yacía con sus manos apoyadas en ambos lados del espejo, mientras mantenía su cabeza baja con agua corriendo de su rostro.

Estaba con su mirada perdida en la nada, sumido en sus pensamientos sobre qué debería hacer ahora en adelante. En un momento decidió levantar nuevamente su rostro, viéndose en dicho cristal reflejante la apariencia de él mismo.

Las ojeras todavía estaban un poco presentes, sus ojos se mantenían sin vida o brillo, y su cabello un tanto crecido estaba goteando algo del agua que terminó salpicando en este. Incluso el color de su piel había adquirido un tono levemente más pálido, dándole así un aspecto casi de estar enfermo.

Viéndose a sí mismo por unos cuantos segundos más, Drake optó por tomar la toalla y terminar de secarse. Todavía se mantenía sin ganas de algo, pero tras haberse desahogo, por lo menos ahora podía pensar con algo más de claridad. Ahora literalmente era el último que quedaba de su especie, y lo único que podía hacer ahora era asimilarlo, seguido de tratar de vivir su vida lo mejor que podía.

"Pero... Como vivir una sabiendo que cuando mueras... tu raza se acabó?" preguntó el ex-comando a la nada, tampoco esperó una respuesta obviamente.

Así que girándose para salir del baño, el pelicastaño se encaminó hasta su cama otra vez, en la que se sentó con un leve rechinido de esta. Qué debía hacer ahora, terminar de enterrar los restos de su gente, disculparse con sus amigos por como los trató?, la verdad es que no tenía idea, ni tampoco la motivación para hacerlo, era como si su fuerza, y voluntad hubieran sido enterradas en las tumbas que ahora yacían detrás de la caverna.

No obstante, una voz habló desde la puerta de su habitación, una que lo hizo levantar la cabeza tan pronto la reconoció. Y ahí, parado en la puerta estaba aquél gato que por una vez pensó que se había perdido junto a su dueño.

"¿Judd...?" preguntó Drake, observando al rechoncho gato de dos colores, y estilo de pelaje tan inusual.

"Tengo que admitir, que jamás esperé verte de esta forma, miau..." comentó el juez del Turf War mientras caminaba en dos patas dentro de la habitación.

(N/A: para los que se pregunten por qué Judd puede hablar. En el lore de Splatoon, se menciona que Judd pese a ser un gato, demostró tener una increíble inteligencia, además de haber aprendido varios idiomas, aunque en el juego no se le escuche hablar en ningún momento)

"¿Que haces aquí...?" preguntó nuevamente Drake, bajando la cabeza a la posición en la que estaba.

"Me enteré de que eras miserable, y por eso vine" respondió el felino, llegando hasta la cama, y sentándose al lado del humano con un brinco.

En ese momento, la imagen de Bruce apareció en la mente del ex-comando, pensando que tal vez la llegada de Judd sería obra del susodicho robot flotante. Y bien que pensaba, puesto que mientras ambos individuos estaban sentados en la cama, Bruce estaba flotando fuera, asomándose levemente por la puerta para ver lo que pasaba.

"Pierdes el tiempo... Si los demás no consiguieron nada, dudo que te haga caso a ti..." respondió el pelicastaño cerrando sus ojos.

"¿Incluso si soy un amigo de tu época?" contrarrestó Judd, cruzando sus patas delanteras.

"En ese momento el Profesor Kamabo no había experimentado contigo... Solo eras un gato normal" contestó Drake, girando sus ojos en dirección al felino.

"De igual forma, tu padre era un buen amigo de mi dueño, y tú en ese momento acariciaste mis cabeza más de una vez, eso es suficiente para considerarte un amigo, además... Todavía me recordabas cuando me viste, miau" insistió el gato de pelaje ambiguo, girándose hacia el joven soldado.

Ante eso, Drake debía de darle algo de razón al contrario, realmente fue una sorpresa para él cuando lo reconoció la segunda vez que visitó Inkopolis, no por la nueva forma que tenía, sino por el inconfundible e inusual patrón de su pelaje. Y como si no fuera suficiente con ello, la historia que le contó sobre lo que hizo el Profesor y el que prefiriera salvarlo a él en vez de a sí mismo, era algo que dejaría con los cables cruzados a cualquiera, mas no sería una historia tan descabellada, por lo que el ex-comando conocía del Profesor Kamabo, el hombre era un santo, y este también amaba a su gato como si de un hijo se tratase.

"También me enteré de lo que pasó... Lo lamento mucho, Drake. Pero tampoco es algo muy diferente a lo que hizo el Profesor si te lo piensas..." continuó el supuesto juez, algo por lo que el humano ahora sí volteó su cabeza en dirección a este, aunque solamente fuera un poco.

El humano aún recordaba la historia que el ahora gato inteligente le había contado, sobre la forma en que el Profesor sacrificó su vida para salvar la de Judd, mas o menos de la forma en que lo hizo su padre y Carlos, con la diferencia de que este último lo hizo de manera más forzada.

"De todos modos, tú no sabías lo que el Profesor Kamabo estaba haciendo, tú aún no tenías la inteligencia suficiente para entenderlo, pese a que ya tenías el suero que él y mi padre crearon" cuestionó el pelicastaño, pero el gato negro y blanco negó con su cabeza, no para afirmar el punto del ex-comando, sino todo lo contrario.

"En eso te equívoca, miau. Yo ya sabía lo que mi padre estaba haciendo en ese entonces, el suero estaba trabajando más rápido de lo esperado... Y no mentiré si te digo que no me dolió decirle adiós al Profesor, pero es algo que él estaba haciendo por mí, así que hice la promesa de vivir por él, algo que también deberías hacer por el Señor Forrest, tu padre" respondió el felino, sin quitar su expresión calmada de ojos entrecerrados.

No obstante, un ceño fruncido apareció en el rostro del humano, volviendo así a poner su cabeza viendo el suelo.


[OctoCannon]

[Mismo lapso de tiempo]

[Zona desconocida]

Desde el cielo algo pareció emitir un momentáneo brillo que desapareció igual de rápido, solo para que de este comenzara a descender un pequeño punto que poco a poco fue tomando un mayor tamaño, hasta el punto en el que se pudo distinguir lo que se aproximaba. Un objeto que giraba rápidamente cual peonsa bajó hasta el nivel del suelo, más especifico, a un receptor metálico con un agujero cuadrado en el centro.

Del cual el objeto descendió sobre este hasta anclarse en dicha abertura de su mismo diámetro, y revelando así la misma tetera por la cual los agentes y la teniente llegaron hasta donde estaban. Y con el último sonido que daba la llegada al lugar, uno a uno fueron saliendo estos de su supuesto vehículo mientras trataban de no caerse por el mareo que les había dejado los giros de esta.

Tambaleándose hasta casi caerse, Levin se puso sobre una rodilla a la vez que cerraba sus ojos con una mano en su cabeza.

"De saber que el viaje sería tan movido, habría preferido venir caminando..." comentó el líder de su equipo, girando su atención hacia los demás y ver que no estaban mejor que él, de hecho hasta Nayls parecía estar devolviendo su desayuno al borde de la pendiente.

"¿Todos bien...?" aún así preguntó el Inkling de tentáculos azules, posando su vista en cada uno de ellos.

"Define 'bien...'" fue la respuesta de Nary, mirando que estaba con su cabeza gacha mientras se apoyaba sobre sus rodillas.

Pese a eso, fue suficiente para hacerle saber al chico calamar que fuera del horrible mareo que tenían, todos estaban mas o menos bien. Luego, este centró su mirada al frente para ver donde habían llegado. No fue algo diferente al lugar en el que habían enfrentado a las anteriores Octomaquinas, siendo este unas ruinas de la raza Amtigua, y con un gran agujero en el centro de estas como única entrada al campo de batalla.

Poniéndose de pie, Levin se giró hacia el resto para ver como estaban, y se alegró al ver que todos ya estaban mas o menos recuperados. Acto seguido, dio un asentimiento de cabeza antes de proseguir hacia el interior de dichas ruinas, con todos los demás estando detrás suyo. Y ahora que podían ver mejor el lugar, se dieron cuenta de que estaban casi en una gran isla, con una única ruta de tierra que conectaba con el exterior, lo demás era todo agua.

Y llegando al borde del agujero, todos se asomaron para mirar al interior, y notar unas luces entre moradas y verdes provenir desde este. Viendo así que ahora que no había vuelta atrás, todos cambiaron el color de su tinta a naranja, al igual que sus tentáculos, antes de que uno tras otro saltará hacia el interior del agujero. Parecía demasiado oportuno, puesto que al llegar al suelo, todos cayeron de pie sobre una curiosa plataforma, y delante de ellos, no pudieron evitar abrir bien sus ojos tan pronto vieron al Gran Zspfish flotando en una especie de espacio, al mismo tiempo que grandes columnas de metal parecidas a tentáculos se alzaban alrededor de todo el escenario, cuyo grandes parlantes funcionaban como ventosas.

Los cinco no midieron donde se estaban metiendo, y movidos por el hecho de recuperar al enorme pez eléctrico de forma tan fácil, estos al instante se aproximaron al centro de la arena, mas no llegaron muy lejos, cuando una especie de luz verdosa se proyectó sobre el Gran Zapfish, cosa que como si de una nave extraterrestre se tratase, la misma luz absorbió al enorme pez/anguila hacia la abertura de una descomunal máquina, sorviéndo casi de una forma cómica al Gran Zapfish hacia el interior, incluso produciendo un *POP* cuando la criatura desapareció en el interior de la Octomaquina.

Y tal como las demás, una momentánea corriente eléctrica recorrió al coloso, antes de comenzar a descender hasta la ubicación de los agentes y la teniente. Lo que vieron a continuación los hizo fruncir el ceño colectivamente. Frente a ellos ahora yacía Octavio en su máximo esplendor, ocupando la cabina que sería con la que controlaba la enorme Octomaquina.

Aunque más que una cabina de controles, esta era un puesto de DJ con todas esas luces y la misma mezcladora por en frente. El coronado pulpo los miró con desdén mientras mantenía sus tentáculos cruzados, dejando así ver esa cicatriz que cierto Inkling le había hecho en el pasado, solo para que inesperadamente se produciera una fuerte instrumental, antes de escucharse una segunda, al mismo tiempo que Octavio ponía una rama de wasabi sobre cada disco.

Y para la sorpresa de todos, un remix comenzó a escucharse a medida que el ahora DJ movía los discos con las mismos tallos verdes.

(N/A: Reproduzcan: Splatoon I Am Octavio phase 3)

"¡HYA JA JA JA, HAGO REMIX EN SUS CARAS!" proclamó el gobernante, haciendo que un par de puños metálicos aparecieran en cada abertura a los lados de la Octomaquina.

"¡Debo darles algo de crédito, Inklings. No me imaginé que ustedes llegaran tan lejos, aunque no fuera por ustedes mismos. Pero ahora que me doy cuenta, donde están las Squid Sisters y el humano, los asusté...?" continuó Octavio, cambiando a un tono burlón cuando hacía la pregunta.

"¡Eso no te incumbe, Octavio. Devuelve al Gran Zapfish y ríndete!" contestó Levin, apuntando con el dedo al contrario.

Por su parte, el enorme pulpo no les prestó atención, cambiando ahora su atención hacia la única Octoling que yacía entre los agentes, pero eso no fue lo que en sí captó la vista del susodicho gran Octariano, sino el hecho de que sus tentáculos no eran de un color rojo o morado como cualquier otro Octoling, sino de un sorprendente color naranja.

"¡Y usted, Teniente Otome... La verdad es que esperaba más...!" continuó el emperador, viendo de una forma despectiva a la susodicha oficial.

"¡Ya me he enterado de la verdad... Contada también por el mismo Cuttlefish, lo que pasó hace cien años debe olvidarse ya, lo que está haciendo es exactamente una locura!" contestó Otome, dando unos pasos al frente para ser oída.

"¿Entonces te vas a unir a esos Inklings... Ahora vas a matar a los de tu propia especie...?" preguntó Octavio, haciendo un gesto como de estar levantando una ceja.

Dicha pregunta también tomó por sorpresa a la Octariana contraria, puesto que esta abrió sus ojos ante el sentimiento, y su respiración pareció cortarse ante la ausencia de una respuesta clara.

"¡Suficiente, Octavio, simplemente ríndete y evitemos algo que nadie quiere!" en eso volvió a intervenir Levin, sabiendo lo que el infame trataba de hacer, regresando a ponerse al frente de todo el grupo, y sacudiendo una mano hacia un lado para enfatizar que parara.

"Hmmm... De acuerdo..." respondió Octavio, colocando uno de sus tentáculos donde se supondría que estaría su mentón, y adoptando un semblante de estar pensando.

No obstante ese gesto fue efímero, ya que tan rápido como lo formó, el rostro del coronado pulpo se volvió uno mucho más amenazante, al mismo tiempo que de forma inesperada, un conjunto de cuatro misiles de tinta aparecieron de las cañoneras que estaban al frente de la Octomaquina, para luego dispararlos con dirección a los cinco amigos, mientras estos abriendo sus ojos ante la sorpresa, se lanzaron fuera del camino, evitando como podían una de las armas del contrario.


[Bóveda de Drake]

[Zona de habitaciones]

[Mismo lapso de tiempo]

"¡No lo entiendes, Judd... Tú por lo menos tuviste una despedida adecuada, mientras tanto yo... Mi padre, y Carlos se sacrificaron para que yo pudiera vivir, Y PARA QUÉ?!!, sabes lo que es saber que eres el último de tu clase, que cuando mueras todo se habrá acabado...?" pese al momentáneo arrebato del pelicastaño, el rechoncho gato no pareció haber sido asustado, mirando al contrario todavía con sus ojos entrecerrados.

"Y piensas que no lo sé?, miau... En retrospectiva, tú y yo estamos en la misma situación" respondió Judd, cerrando sus ojos mientras asentía con la cabeza, cosa que hizo al ex-comando voltear a verlo con confusión.

"Yo, he vivido más años de los que te imaginas, Drake... He visto como culturas se desarrollaban, y otras desaparecían. Y en todo el tiempo que llevó descongelado, en ningún momento llegué a encontrarme con otro gato de alguna clase, por lo que se podría decir que también soy el último felino que queda en el mundo..." continuó el juez del Turf War, bajando por un momento la cabeza.

"Y acaso, eso no te hace sentir... Solo?" preguntó el humano, levantando una ceja.

"Mentiría si te dijera que no. Pero la soledad también forma parte de la vida en un gato, miau. Y he encontrado consuelo en la ausencia de los humanos y mi especie en las que hay aquí... No digo que olvides a los tuyos, pero tampoco te dejes dominar por el dolor de la pérdida. Tu padre y tu amigo hicieron lo que tenían que hacer para que tú pudieras vivir. Y de esta forma, no honrarás sus memorias" Judd se rascó uno de sus costados antes de lamer su pata delantera exactamente como lo haría un gato.

Por otro lado, Drake se quedó pensando por un momento. Acaso había hecho mal en cómo se comportó, fue una equivocación el negarle a sus amigos el intentar consolarlos?, pese a eso, tampoco nadie podía juzgarlo, también tenía sus motivos para caer en la depresión después de lo que descubrió.

"Ahora, todavía tienes siete buenos amigos con los que te pueden ayudar a sanar tus heridas, y con ello, una nueva razón para proteger a estos seres, vivir esa vida por la que dieron la suya, y quien sabe... Tal vez llegue a gustarte, y a no darle tanta importancia el ser... 'El Último'" ahora la boca del felino se había curvado en una pequeña sonrisa, viendo como el contrario cerraba sus ojos, formando la suya.

"Je... Jamás creí que un gato me diera consejos de vida" comentó Drake, llegando a formar la sonrisa de lado que más lo caracterizaba.

"Y agradece que Bruce es muy insistente, de hecho estaba tomando una siesta deliciosa antes de que él llegara, miau!" respondió el felino de pelaje blanco y negro, cruzando sus brazos, y fingiendo cerrar los ojos con molestia.

Y después de bastante tiempo, Drake emitió una pequeña risa, sabiendo que después arreglaría cosas con el ya mencionado robot esférico.

"Y te recuerdo que tus amigos ahora mismo están enfrentando a sierto pulpo... Tal vez estén necesitando tu ayuda mientras hablamos" continuó Judd, haciendo un gesto como de estar levantando una ceja.

Ante eso, la sonrisa del pelicastaño desapareció de su rostro, cambiando a la de un ceño fruncido mientras cerraba los ojos.

"¿Irás?" está vez preguntó el supuesto juez, a lo que este no necesitó escuchar un respuesta, puesto que los mismos ojos del ex-comando volvieron a abrirse, reflejando la intensidad de estos, y el brillo recuperado en una expresión determinada.

(N/A: Reproduzcan: Epic music mix - drums and percussion)

Y con esa mirada plantada en su cara, el humano volvió a ponerse de pie con sus puños apretados. Ahora sabía lo que tenía que hacer, donde DEBÍA estar, así que apresurándose por la puerta, Drake corrió por los pasillos de las habitaciones, olvidándose de momento del gato juez y al robot que pasó de largo sin darse cuenta.

No había tiempo que perder, y por ese motivo fue que el humano entró casi tirando la puerta de su arsenal, equipándose tan rápido como pudo el primer chaleco antibalas que encontró, aunque pensara que no lo necesitaba de hecho. Pese a eso, prosiguió tomando un fusil M-16 modernizado junto a su fiel Mágnum Desert, pero eso no fue lo único que estaba por llevarse, no. Ésta era la última batalla que tendría con el bastardo de Octavio, así que no podía escatimar nada.

Acercándose hasta una enorme caja de madera, el joven soldado tomó una palanca y procedió a abrir la tapa con un chirriante sonido, junto a un gruñido de esfuerzo del susodicho humano. Y al quitar el bloqueo, una sonrisa apareció en los labios de este, viendo a lo que sería el terror de cualquier vehículo blindado, o helicóptero de batalla.

Dentro de la gran caja yacía un FGM-148 Javelin, o como algunos soldados lo llaman: "El dildo para Tanques".

Tomando el arma y poniéndosela al hombro, Drake continuó con los preparativos de su salida, ahora saliendo del arsenal con un par de bolsas de equipaje negras llevadas de las correas en un hombro, y el arma antitanques en el otro, el ex-comando se aproximó al vehículo en el que iría hacia allá, eligiendo el mismo Humvee que estaba destapado para la ocasión. Y cargando las armas en la parte trasera del vehículo militar, este procedió a subirse y al instante arrancarlo con un rugido del motor que resonó por toda la bóveda.

No obstante, pronto el humano sería detenido por la presencia de sierto robot con forma de esfera en frente suyo, materializándose del otro lado del cristal, luego flotó hacia la puerta todavía abierta del todoterreno, captando la atención del pelicastaño.

"¡Señor, le recomiendo que espere!" pidió Bruce, cosa que puso aún más impaciente al contrario.

"¡Tú trajiste a Judd para esto, Bruce. No me digas que ahora quieres detenerme!" Drake levantó una ceja mientras tomaba el mango de la puerta para cerrarla tan pronto el cibernético ser respondiera.

"No es eso, al contrario. Vengo para darle esto, seguro le hará falta" contestó el ayudante metálico, antes de entregarle a su dueño el parche traductor que todavía no tenía puesto.

Ante eso, el joven soldado se tocó la frente en consecuencia de haberse olvidado ese detalle. Así que sonriendo de lado, tomó dicho traductor antes de proceder a colocárselo en la frente, volviendo así a tener el conocimiento del lenguaje oceánico.

"También le hago saber que necesitará de alguien que lo guíe hasta la ubicación del enfrentamiento" continuó Bruce, confundiendo una vez más al ex-comando, quien se quedó unos segundos analizando lo que su ayudante decía hasta darse cuenta.

"¿... Tú, y como es que sabes donde están?" preguntó el pelicastaño, levantando una ceja en contraste con su confusión.

"El señorito Judd me lo dijo" respondió sin más el robot, mas no hizo otra cosa que aumentar las dudas del contrario.

"Pero... Como es que él-... Sabes qué?, olvidalo, mejor nos apresuramos, quien sabe en cuantos aprietos estén ellos ahora mismo!" respondió Drake, cerrando la puerta tan pronto Bruce entrara junto a él.

Acto seguido, el humano pisó el acelerador, produciendo un chirriante sonido de derrape contra el suelo lizo, y avanzando rápidamente hacia lo que sería la puerta de la bóveda.

"Señor, otra pregunta. Como hará para salir de todas formas?" en eso preguntó el metálico ser, refiriéndose al hecho de que la enorme puerta principal de la bóveda seguían cerradas, aparte del agujero por el que se entraba.

"¡Pues de la misma forma que los Inklings!" exclamó el ex-comando, acelerando todavía más mientras se presipitaban hacia el enorme umbral de metal oxidado.

Pocas veces eran las que Bruce se confundía, pues que al ser una IA super inteligente, siempre encontraba la respuesta a la mayoría de incógnitas. No obstante, por unos segundos no supo a lo que el humano se refería, solo para al ver hacia dónde se dirigían con tanta velocidad, habría gritado de haber tenido los instintos y una boca, pero lo único que pudo decir fue:

"Esto es una mala idea..."

Y tal como si de en cámara lenta se tratara, el Humvee terminó atravesando la corroida puerta de la bóveda, sacando por los aires los diferentes trosos de metal oxidado hacia todas direcciones.


[OctoCannon]

[Zona desconocida]

[Una hora después]

Decir que los cinco amigos estaban en aprietos sería quedarse corto. La interminable salva de ataques que la Octomaquina de Octavio tenía casi no los dejaba ni siquiera pensar en un contraataque, no sólo por la frecuencia de estos, sino por el número de armas que presentaba, pudiendo así mantener ocupados a todos ellos mientras él los abrumada con ese repetitivo remix. Y lo peor de todo era que no parecía tener otro punto débil aparte de esos enormes puños, y el proyectil gigante en forma de pulpo que lanzaba de vez en cuando. Pero de todas formas, quién podría quedarse el tiempo suficiente para disparar en dichas zonas?, con todas las otras armas que usaba ese pulpo que ahora no hacía otra cosa más que burlarse dentro de la cabina.

"¡¿Que sucede, Agentes, demasiado para ustedes?!" exclamó el mismo emperador, lanzando otra andanada de misiles sobre Nayls y Shara, a lo que estos por poco los esquivaron.

"¡No pareció costarles tanto con las demás Octomaquinas!" Continuó Octavio, está vez disparando un rayo Killer Wail hacia Nary y Levin, obligando a estos dos a cambiar de forma y sambullirse en la tinta que tenían por el suelo.

Aprovechando eso, Otome intentó disparar contra Octavio dentro de la cabina, mas no tuvo la distancia suficiente para golpearlo con su tinta de otro color.

A lo que ante eso, el enorme Octariano centró su atención sobre la teniente, antes de lanzar uno de los enormes puños del arma contra la chica pulpo.

Viendo lo que se le venía encima, la Octoling trató de rociar el susodicho puño metálico con su tinta, viendo como las luces de este cambiaban de color, y su velocidad iba reduciéndose poco a poco.

Pero justo antes de poder terminar de devolverle su ataque al coronado pulpo, Otome se percató de un par misiles de tinta aproximándose desde ambos flancos de la oficial.

Sabiendo que no tendría de otra, la chica pulpo dejó de disparar en el último momento, y saltando hacia atrás, esquivó los tres ataques hacia ella. No obstante, notando el puño de la Octomaquina todavía incrustado en el suelo, llegó a disponerse a terminar su contraataque. Mala suerte que justo en ese momento el susodicho puño fuera retraído otra vez, provocando así que la teniente chaqueara la lengua por la frustración.

"¡Esto no se acaba, no importa desde qué lado lo ataques, siempre tiene algo con lo que contrarrestarlo!" se quejó Nayls, viendo como el gobernante una vez más llenaba las cañoneras con otra andanada de misiles.

"¡Tendremos que distraerlo mientras que otros intentan atacarlo!" sugirió Levin, preparándose para otra arremetida del emperador.

"¡Lamento ponerme del lado de mi hermano, Levin, pero Nayls tiene razón. Ese pulpo dispone de demasiadas armas como para atacarlo al mismo tiempo!" cuestión Shara, comenzando a correr para evitar un enorme proyectil con forma de pulpo viniendo hacia ella.

"¡Por eso dije que algunos lo distraigan mientras otros lo atacan por sorpresa!" explicó el líder del grupo, comenzando a correr también al ver como otro Killer Wail estaba por ser disparado en su dirección, siendo así obligado a moverse otra vez.

Si bien esa no era una mala idea, lo que no sabían era que Octavio se estaba cansando de jugar con sus adversarios, por lo que oprimiendo un botón sobre la mesa de DJ, desde el techo descendieron algunos Octarianos para unirse a la batalla ante la consternación de los ya nerviosos humanoides.

"¡Oh por favor, es en serio?!" se quejó con buenos motivos Nayls, alzando su voluminosa arma, y casi lanzándola contra el suelo por la frustración.

"¡Nuevo plan, concéntrese en los Octarianos, y mantengan un ojo sobre Octavio!" exclamó Levin, disponiéndose a atacar junto al resto del equipo.

El emperador por su parte, levitó con su Octomaquina hasta otra plataforma más elevada, disfrutando del enfrentamiento que ahora los agentes y la teniente tenían contra sus esbirros, aunque en mayor medida eran los agentes, puesto que Otome por obvias razones le costaba disparar contra los de su propia clase, tal y como había dicho el coronado pulpo. Pero tampoco se había quedado únicamente viendo. De vez en cuando le proporcionaba algún apoyo a sus contrapartes, ya fuera lanzando los puños metálicos, disparando misiles de tinta, o usando el Killer Wail, entre otras cosas.

Hasta que en una ocasión, pudo ver a Nary en una esquina, aparentemente acorralada por unos cuatro Octarianos, pero eso solo sería cuestión de tiempo para que la Inkling obviamente más habilidosa que ellos los eliminará. Y aprovechando la distracción de la misma, el enorme pulpo preparó una andanada de misiles, mismos que disparó justo cuando la chica calamar menos atención le prestaba.

Y así, con la espalda descubierta, al momento en que la Agente 3 eliminó al último de sus atacantes fue cuando justo se giró para ver dichos proyectiles ya sobre ella. Estaba acabada, no le daría tiempo para esquivarlos, o eso pensó cuando sintió como alguien la empujaba fuera del camino, a lo que centrando su atención en su supuesto salvador, vio como la teniente estaba tirada en el suelo, antes de cambiar su tinta a la Octariana, y cubrirse como meramente podía.

Nary presenció como el proyectiles estallaban alrededor de la Octoling cuando estos chocaban con el suelo, llenando toda esa zona de tinta púrpura.

Ante eso, la Inkling de tentáculos naranjas se levantó, y rápidamente se acercó hasta la contraria para ver el estado de ella.

"¡¿Otome, estás bien?!" preguntó la chica calamar, notando como la susodicha se levantaba como podía.

"Ahh... Eso creo..." respondió con esfuerzo la Octariana apoyándose sobre sus rodillas, al parecer el cambiar de tinta justo a tiempo fue lo que la salvó, pero el impacto de los misiles fue suficiente para aturdirla, mientras que la tinta goteaba de su cuerpo.

"¡Nada lo para, y el apoyo que les da a los suyos desde ahí, no nos deja-..." trató de comentar Nary, pero en eso una idea le llegó a la cabeza al ver como el gobernante estaba distraído viendo el combate que se libraba entre sus amigos y los demás Octarianos.

"¡Otome sígueme, se me ocurrió algo!" continuó la agente de tentáculos naranjas, al mismo tiempo que activaba su comunicador con el resto de sus compañeros.

"¡Chicos, tengo un plan. Creen que pueden entretener por un momento a Octavio y sus secuaces?!" ahora preguntó la misma chica calamar, viendo como a duras penas la Octoling se ponía al día con ella.

"¡Sí van a hacer algo, háganlo ahora. A este punto nos terminarán splateando!" respondió con urgencia el que sería Levin, a lo que Nary se giró hacia la teniente para hacerle un asentimiento de cabeza.

"¿Ahora que tienes en mente?" preguntó la chica pulpo ya casi completamente recuperada del aturdimiento, y volviendo a cambiar sus tentáculos a un color anaranjado.

"¡Algo que no se verá venir!" respondió la contraria, procediendo junto a la Octoling a disparar contra unas supuestas esponjas frente a ellas, cosa que al momento de hacerlo, estas adquirieron un enorme tamaño.

Acto seguido, las dos féminas saltaron sobre estas a la vez que cambiaban a su forma cefalópoda, y nadaban a través de la superficie esponjosa para llegar a la plataforma en la que el tiránico gobernante se encontraba hostigando a su equipo.

Y mientras eso pasaba, el enorme Octariano se mantenía admirando la batalla que poco a poco iban ganando los Inklings, solo para que más refuerzos de los suyos llegaran para mantener a sus enemigos en constante lucha. Pero conforme su 'entretenimiento' se volvía de a poco algo aburrido, pronto escucharía el llamado de alguien por debajo suyo.

"¡Oye, cabeza de cipote, aquí!" llamó Nary mientras sacudía sus brazos en alto para ser más visible junto a Otome.

Octavio por su parte, nada más se dedicó a mirar al dúo con desdén, seguido de disparar unos cuatro misiles en su dirección. La agente y la teniente rápidamente respondieron disparando sus armas contra los proyectiles enemigos, logrando así reventarlos justo antes de que alguno de ellos llegara a su destino.

Cosa a la que Octavio gruñó con molestia, ahora sí girando su atención hacia la susodicha pareja.

Preparando ahora uno de los puños de su Octomaquina, el coronado pulpo propulsó el proyectil retráctil con la intención de aplastar de una a las dos chicas, mas no se esperó a que ambas dispararan de la misma forma contra el puño, rediciendo su velocidad a medida que el color de este se tornaba de un leve amarillo, y antes de que Octavio se percatara de eso, el puño que había lanzado al instante fue devuelto hacia él, impactando de lleno contra la misma Octomaquina, y sacudiéndola con su piloto dentro.

Ahora tenían completamente su atención. Recuperando el control de su enorme máquina, Octavio avanzó con su arma en dirección al par de cefalópodas, quienes se miraron entre sí, preparándose para ejecutar el supuesto plan de la Inkling.

"¡¿Lista...?!" exclamó la agente, regresando su atención al enorme pulpo.

"¡Espero sepas lo que haces...!" respondió la teniente, justo a tiempo cuando ya tenían al contrario sobre ellas.

Y con un lanzamiento poderoso, el siguiente puño de la Octomaquina fue disparado con mayor velocidad, a lo que las dos apenas tuvieron el tiempo para esquivarlo moviéndose hacia atrás, dejando así el proyectil retráctil a tan solo medio metro de ellas. A esto, el emperador dudó si realmente las había aplastado o no, solo para ver como una salpicadura de tinta naranja se daba desde el otro lado del puño, revelando que intentaban devolverle su ataque otra vez.

Para evitar esto, el coronado Octariano retrajo el puño de su pseudo meca, antes de que sus enemigos consiguieran su cometido. No obstante, tan pronto lo hizo, se percató de que Otome en ese momento parecía haber lanzado algo, motivo por el que Octavio se confundió por un momento, pero un segundo después se dio cuenta de que la Inkling no estaba con ella. Acaso la había aplastado?, de ser así, debía alegrarse, un estorbo menos del que preocuparse.

O eso es lo que habría querido, sino fuera porque centrando sus ojos en el puño, estos se abrieron ante la sorpresa de ver a un pequeño calamar naranja aferrándose a este.

Esa sola imagen le hizo entender al gobernante el porqué la Octoling parecía haber lanzado algo, era a la misma Inkling a quién tiró sobre su arma, y ahora estaba dirigiéndose hacia dónde estaba.

Viendo que el emperador ya la había descubierto, no tenía caso seguir en su forma de calamar, por lo que cambiando a su forma humanoide, Nary se aferró con una mano mientras tenía su Splattershot en la otra, y estando sobre una rodilla para mantener el equilibrio.

Así para cuando estuviera lo suficientemente cerca, esta diera un buen salto con dirección a Octavio. Y apuntando su arma contra el contrario, la chica calamar disparó una andanada de bolas de tinta contra el susodicho líder Octariano, el cual parecía no tener escapatoria, había llegado el momento de acabar con esto.

Pero...

Activando una escotilla, el coronado pulpo bajó hacia el interior de su Octomaquina, evitando de esa manera el ataque de la Inkling de tentáculos naranjas, y no solo eso. Estando ahora en caída libre, el enorme proyectil con forma de pulpo fue disparado desde la misma cabina donde antes estaba Octavio, y ahora estaba cayendo justo por delante de Nary, teniendo de objetivo a esta misma.

En ese momento todo pareció ir en cámara lenta cuando la agente ahora entre la espada y la pared se cernía hacia el suelo con esa enorme cosa cayendo junto a ella, a lo que esta comenzó a preguntarse; ¿como había pasado esto, como es que en tan solo un segundo las tornas habían cambiado para ella. Acaso nunca tuvieron una oportunidad contra Octavio, acaso después de todo lo que ella había hecho, iba a ser la primera en morir?, a todo esto las imágenes de todos sus amigos, las Squid Sisters, Cuttlefish, Otome, Drake, y Bruce pasaron por su cabeza una tras otra, sabiendo que finalmente había llegado su fin, y formulando una sola frace.

"Chicos... Lo siendo..." cerrando sus ojos con fuerza, la Inkling esperó a que el proyectil la alcanzara, y la estreyara contra el suelo.

Por suerte para ella, eso nunca pasó, el motivo?. Pues que antes de que sucediera, un desconocido misil pasó a una gran velocidad, impactando en el contrario, provocando así una enorme explosión de fuego y tinta en todas direcciones. Aprovechando eso, la chica calamar se giró en el aire antes de disparar su Splattershot hacia el suelo, y cambiar a su forma de calamar para sambullirse con el menor daño posible.

La explosión obviamente había captado la atención de todo el mundo, volteando su vista en dirección a los restos quemados que todavía caían al suelo.

Acto seguido, siguieron la estela que el misil dejó tras su avance, logrando ver algo que los hizo poner sus ojos como platos, sin mencionar la sombra que se generaba sobre todo el terreno por la poca luz que entraba desde el exterior. Allí, parado en lo alto yacía un ex-comando con una máscara de calavera puesta, mientras portaba un Lanza Misiles Javelin recién disparó sobre su hombro, y un rifle M-16 en la otra, mirando el campo de batalla en una posición levemente de perfil.

El rostro de los agentes se iluminó, formando lentamente alegres sonrisa pese a estar ya algo manchados por la tinta que les salpicó.

"Es... Es tan hermoso..." Nayls fue el único que comentó con una voz emocional, mientras se secaba una lágrima que se le caía, aunque causando que sus amigos formarán sonrisas nerviosas por la exageración del artillero.

Por otro lado, quien no mostraba alegría por la llegada del humano no fue nadie más que Octavio, mostrando todo lo contrario a sus enemigos conforme centraba sus amenazantes ojos sobre este. Drake tampoco se quedó atrás, girando un poco su cabeza hacia la enorme Octomaquina controlada por el susodicho emperador, y devolviéndole la misma expresión de desprecio.

Dejándose luego caer dentro del agujero, el pelicastaño aterrizó sobre una rodilla sin despegar sus ojos de su enemigo, incluso cuando sus cefalópodos amigos ahora estaban corriendo en su dirección para reunirse con él.

Escuchando como estos lo llamaban mientras se acercaban a este, el joven soldado tuvo que despegar su atención del enorme Octariano para dársela a sus amigos, quienes no dudaron en casi tirarlo de un abrazo al momento que estuvieran lo suficiente cerca. Algo por lo que Octavio gruñó, al ver como los agentes y la teniente se olvidaban completamente de él para ir a recibir al ex-comando.

"¡Creíamos que no vendrías, que estábamos solos en esto!" exclamó Nayls, soltando al enmascarado mientras todavía soltaba lágrimas de forma cómica.

"Perdón por haber actuado de esa forma. Me había dejado llevar por el dolor" respondió Drake, mirando a cada uno de sus amigos soltándolo también.

"Entonces... Ya te recuperaste?" preguntó Shara estar vez, viendo fijamente el rostro del contrario.

"No... Pero sí lo suficientemente como para hacer a un lado éso por esta vez, y terminar con todo esto de una vez por todas" respondió el pelicastaño, bajando la cabeza por un momento, seguido de regresar su mirada hacia el villano expectante.

Las palabras del ex-comando habían hecho que todos los demás se miraran entre ellos, para que luego asintieran con la cabeza, recordando a lo que habían venido y el por qué se los envió a ellos. Siguiendo los ojos del humano hacia el mismo objetivo con una determinación recuperada. Fue ahí también cuando los agentes y la teniente se percataron del voluminoso objeto que el ex-comando traía sobre un hombro.

"Por cierto, Drake. Que es esa cosa que traés al hombro?" preguntó ahora Levin, mirando cada parte de la gran arma.

"Se parece a una Inkzooka" comentó Nary, abriéndose ojos con impresión.

"Oh, esto?... Pues, porqué no mejor se los muestro..." contestó Drake, avanzando unos pasos por en frente del grupo, generando así jadeos de sorpresa ante la idea de que el joven soldado directamente les fuera e enseñar lo que esa cosa podía hacer.

Acto seguido, el pelicastaño se puso sobre una rodilla, luego de poner el sensor apuntando hacia la Octomaquina de Octavio, viéndose así la imagen de esta en la pantalla del Javelin. Mientras tanto, el emperador al percatarse de eso, se preparó para el ataque del humano. Sabía bien de lo que eran capaces las armas de los Antiguos, y fue por eso mismo que desempeñó un papel importante en el diseño de la aleación que estaba hecha su Octomaquina, siendo capaz de resistir sin problemas el impacto de los lanzagranadas del mismo ex-comando.

Pero claramente esto no era un lanzagranadas.

"¡Les recomiendo quitarse de tras!" advirtió Drake, ya escuchando el detector pitar a medida que centraba como objetivo al enorme Octariano.

Obviamente haciendo caso a las palabras del humano, todos tomaron distancia a la vez que esperaban ver lo que pasaría a continuación. A lo que tan pronto el pitido se tornó en una lineal alarma, y el cuadrado en el que estaba el coronado pulpo adquirió una cruz sobre él, Drake jaló del gatillo, expulsando con una pequeña explosión desde ambos lados del cañón un largo cilindro que pareció no tener mucho impulso, antes de que este se propulsara velozmente hacia arriba, siendo así seguido por la mirada de todos los presentes.

"Fallaste..." Shara fue la primera en comentar, levantando una ceja mientras miraba fijamente al contrario.

"Oh, tu creés?" contestó Drake, sin quitar sus ojos del proyectil, por lo que regresando su atención a éste, todos vieron con incredulidad como el mismo misil ahora descendía de golpe hacia Octavio.

Tomado con la guardia baja por la inesperada reacción del proyectil, el emperador giró tan rápido como pudo su Octomaquina para darle la espalda, confiado en que su Octomaquina apenas se sacudiera al recibir el impacto en el área con mayor capa de blindaje. Grave error. El misil terminó chocando de lleno contra la zona ya mencionada, causando que no sólo el pseudo meca se sacudiera, sino que se tambaleara de tal forma que casi terminó cayendo al suelo, con las luces de este parpadeando intermitentemente mientras el coronado pulpo trataba de recuperar el control.

Por parte de los agentes y la teniente, todos yacían con sus ojos abiertos como platos ante lo que habían presenciado. De un solo golpe el humano había hecho casi caer a la Octomaquina del tirano, y eso que había sido en la parte trasera, quien sabe lo que habría pasado si el golpe hubiera sido delante, o en un costado. Dicha idea hizo que algunos tragaran saliva, con unas gotas de sudor cayendo por sus frentes. Era bueno saber que el Antiguo estaba de su parte.

"¡Wow, seguramente con otro disparo podrás acabarlo!" exclamó un emocionado Nayls, cerrando sus puños delante suyo con una gran sonrisa.

"Lo dudo... Si pudo resistir un impacto, es probable que pueda con un segundo, aunque con un tercero sería suficiente para borrarlo de una maldita vez" respondió el pelicastaño, tomando una gran bolsa negra que traía consigo antes de abrirla y sacar el siguiente misil.

"Pero puedes hacerlo, no?, digo, solo tienes que recargar y-..." trató de decir Shara, mas no pudo completar su frace, al ver como el humano negaba con la cabeza.

"La cosa es que me queda un tiro, y lo habría hecho si no hubiera gastado uno para salvar a Nary" respondió el ex-comando, poniendo el misil del Javelin en punta.

"Lo siento..." en eso se disculpó la ya mencionada Inkling, tomándose un brazo y bajando la cabeza.

"No te disculpes, de haber sido necesario habría gastado los tres misiles para salvarte... A ti también Otome, o cualquiera de ustedes..." respondió Drake con seriedad en sus palabras, girándose para ver al resto detrás suyo, sonriendole con apreciación.

No obstante, un gruñido proveniente del mismo gobernante se escuchó desde el otro lado de la irregular arena, dando a entender que Octavio no estaba dispuesto a dejarse impactar por otro misil igual, preparado las cañoneras de sus propios misiles, puños y demás armas para impedirlo, sin mencionar que la aparición de algunos Octarianos con el uso de tinta negra se sumaron al combate, y ellos no eran los únicos. Obviamente Octavio instaló su propia dotación de dicha sustancia para el combate contra el humano.

"Bueno, esto no lo acabará, pero lo dejará en las últimas, después de eso tendremos que terminarlo a la vieja usanza... Hasta entonces, me cubrirán?" preguntó Drake, volteándose un poco hacia sus cefalópodos amigos, quienes frunciendo el ceño con determinación, todos caminaron hasta estar a ambos lados del susodicho ex-comando en una línea.

"No tienes que decirlo dos veces" contestó Otome por todos ellos viendo hacia el frente, preparándose todos para el enfrentamiento final.

Como si estuvieran esperando a que la Octoling dijera eso, el líder Octariano dio la orden de atacar, a lo que acatando dicho comando, todos los demás Octarianos menores se lanzaron hacia el grupo contrario. Ante eso, los agentes y la teniente hicieron lo mismo mientras Drake se quedaba atrás para recargar el siguiente proyectil.

Los disparos de tinta se repartieron entre ambos grupos, todos con la intención de liquidar al otro, pero la diferencia de habilidad entre los cefalópodos humanoides era evidentemente mayor al de los seres con forma de tentáculo, incluso los pocos Octobombers se mostraban de duración temporal ante la contraofensiva de estos, siendo Octavio el único apoyo que les daba alguna posibilidad. Claro que sería así si su atención no estuviera puesta en el humano a la distancia.

Y disparando unos cuatro misiles de tinta oscura, los cuales volaron por sobre él campo de batalla, por un momento pensó en que lograrían llegar a su destino, no obstante, y fiel a su palabra, los mismos proyectiles terminaron estallando en el aire ante la intervención de Otome, generando una frustración todavía mayor en el enorme pulpo.

Esta vez, notando como el ex-comando terminaba de recargar el Javelin, Octavio no vio de otra más que lanzarse de forma directa, rodeando la batalla que se libraba delante suyo e ir en busca del pelicastaño él mismo, cosa que tan pronto lo tuvo a una distancia lo suficientemente cerca, disparó uno de los puños de su Octomaquina, obligándolo a abandonar su posición y comenzar a correr mediante ebitaba el enorme puño.

Aún habiendo fallado el primer golpe, el coronado Octariano lanzó el otro puño metálico, esta vez pareciendo estar a punto de darle, aunque otra vez no lo consiguió, al estar siendo protegido por los demás Inklings. En esta ocasión con la cobertura que le proporcionaron Nary y Levin, acercándose lo más que pudieron al enorme puño, seguido de disparar hacia él para ralentizar su avance. Por suerte tampoco tuvieron el tiempo suficiente para devolverlo al ser atacados por un par de Octobombers, pero haciendo que Octavio continuara intentándolo. Pará Drake esto también era un poco frustrante, no teniendo la oportunidad que necesitaba para ponerse sobre una rodilla, y mucho menos para realizar el apuntado.

A este punto no llegarían a nada, y los Octarianos tampoco dejaban de llegar, manteniendo ocupados a sus amigos mas para cubrirlo en algún momento. Hasta que evitando una salva de misiles de esa tinta, al enmascarado se le ocurrió una idea que posiblemente tomaría desprevenido al emperador, pero la cosa era que también era demasiado riesgosa por claras razones.

Pese a eso, Drake no tuvo de otra que intentarlo. Así que poniendo la correa de su fusil de asalto en uno de sus hombros, el humano procedió a apuntar con la pantalla hacia Octavio, en un intento por conseguir que el marcador terminara de fijar su objetivo. Lo cual fue difícil, muy difícil, y por ende peligroso, puesto que por algo los artilleros del Javelin se ponían sobre una rodilla y se quedaban estáticos a la espera de terminar de fijar, ya que si disparaban antes de hacerlo, el misil saldría hacia cualquier dirección al no tener un blanco prefijado. Y lo que estaba haciendo Drake era arriesgado por decir lo menos.

Escuchando por intervalos como el marcador pitava y luego fallaba, estaba empezando a hacer que el pelicastaño se impacientara poco a poco, como si el estar esquivando los constantes ataques de Octavio no fuera suficiente. El coronado pulpo por su parte, también tenía en claro que su disposición de la tinta oscura era limitada, así que no podía darse el lujo de dispararla sin consideración, tenía que tener un disparo asegurado, ya que si se le llegaba a acabar dicha tinta, sería cuestión de tiempo para que lo acabaran.

Con ambos adversarios teniendo sus propios percances, en una ocasión el gobernante finalmente vio una oportunidad cuando un par de Octarianos menores le cerraron el paso por un momento, teniendo que responder disparando su fusil con la otra mano, y despachar a sus contrapartes fácilmente. Pero esa fue la abertura que Octavio estaba esperando, sin mencionar que los Inklings y Octoling estaban a una distancia lo suficientemente alejada como para interponerse otra vez.

Así que preparando las cañoneras de sus misiles, una vez más disparó unos cuatro de estos en dirección del humano, aunque captando así la atención de los demás. Estos al ver que Drake estaba distraído, y ellos demasiado lejos, casi con desesperación se precipitaron hacia el cuarteto de proyectiles con la intención reventarlos antes de que alcanzaran a su amigo humano.

Fue una gran suerte que pudieran destruir tres de ellos, pero un cuarto fue demasiado rápido como para terminarlo. En ese momento, el enmascarado se giró tan pronto escuchó el sonido de algo aproximarse a él, y sus ojos se abrieron de par en par al ver la imagen del misil viniendo. Intentó esquivarlo, aunque sea tirarse a un lado, pero ya era demasiado tarde.

El misil de tinta impacto a los pies del susodicho ex-comando, causando que este volará unos cuatro metros mientras era salpicado por esa tinta negra. Los efectos fueron inmediatos, la mayoría de su cuerpo se entumeció, como si las partes de este se durmieran conforme eran tocadas por la sustancia.

"¡¡DRAKE!!" gritaron en coro todos los demás, presenciando al humano gruñir y luchar para poder levantarse de nuevo.

En cuanto a Octavio, este dejó salir una risa triunfal mediante ahora se acercaba lentamente al caído, con la intención de darle el golpe de gracias.

"¡Un esfuerzo admirable, señor Drake. Pero inútil a fin de cuentas!" comentó el enorme Octariano, viendo como vanamente el contrario intentaba tomar con su brazo no afectado el M-16 a unos treinta centímetros lejos de él.

Viendo como el infame gobernante se acercaba lentamente a su amigo caído, todos intentaron ir lo más rápido en su ayuda, acción que no se les permitió con todos los demás Octarianos cerrándoles el paso, sin mencionar que ocasionalmente Octavio les lanzaba algún ataque.

Drake por su parte, apretó los dientes bajo su máscara en completo enojo e impotencia frente a su enemigo ya frente a él, quien pese a no poseer una boca visible, el humano podía jurar que este ahora mismo estaría dándole una sonrisa de suficiencia, una que el pelicastaño también agradeció de no poder verla.

"Es una pena que hayamos tenido que llegar a esto, y más aún ponerle fin a una raza como la de los humanos, pero tal vez esto sea lo que el destino quiere, dejar que las especies actuales tomen el lugar. Así que... Antes de acabar con esto, quiere decir unas últimas palabras, señor Drake...?" preguntó con superioridad el coronado pulpo, preparado el puño de su Octomaquina para el golpe decisivo.

"S-sí... Sonríe para la cámara..." respondió el joven soldado, cosa que confundió por un momento al contrario.

Y fue ahí cuando Octavio se percató de algo a lo que no le había dado importancia hasta ahora, y es que el Javelin sobre el pecho de Drake, en todo momento había tenido la pantalla de apuntado sobre el enorme Octariano. Con eso en mente, los ojos del mismo se abrieron con sorpresa al darse cuenta de su posición.

En un intento por detener el inminente peligro, el emperador estuvo por usar su Killer Wail de forma directa, no obstante, esta vez fue demasiado tarde para Octavio, cuando la pantalla del lanza misiles marcó como objetivo la enorme Octomaquina, y por ende, sin dudarlo Drake apretó como pudo el gatillo del arma, disparando así el misil en un corto salto de tres metros, antes de propulsarse hacia arriba.

"¡NO!" gritó Octavio en auténtico miedo, para luego girar su máquina y emprender una rápida huida fuera del alcance de ese proyectil.

Lo cual fue inútil. Con un arco de cincuenta grados, el misil Javelin ahora descendió más rápido de lo que subió, teniendo en su mira la Octomaquina del gobernante. El resultado fue el mismo que el primero, o incluso mejor, puesto que al momento en que el cilindro con el explosivo alcanzó su blanco, otra fuerte explosión resonó por todo el panorama, sacudiendo al coloso de una manera absurda mientras sus luces parpadeaban, y otras prácticamente se apagaban.

No conforme con eso, el impacto fue tal que por un pequeño intervalo de tiempo, la Octomaquina terminó cayendo al suelo, generando así una sonrisa en todos los presentes que lo combatían, pensando que posiblemente fue derrotado.

De pronto, tanto los agentes como la teniente se dieron cuenta de la situación, por lo que aprovecharon el aparente momento de ausencia por parte de Octavio, venciendo rápidamente a los Octarianos que quedaban, y al instante ir hacia Drake en su ayuda.

El susodicho ex-comando ahora estaba haciendo lo posible por ponerse en una posición sentada, luchando con la sensación de entumecimiento en su cuerpo, de verdad que esa tinta era un peligro para su raza, y se preguntaba como habían hecho para saber qué sustancia haría efecto en él, aunque ya se le hacía una idea también.

En eso, escuchando los apresurados pasos de los demás aproximarse hacia él, Drake levantó la cabeza para ver a sus cefalópodos amigos llegando hasta su posición, mismos que con cuidado lo ayudaron a ponerse de pie, teniendo también cuidado de no tocar las manchas de tinta negra sobre el uniforme del ex-comando.

"Gracias, chicos... Pero yo que ustedes tomo posiciones" aconsejó el mismo pelicastaño, procediendo a quitarse la parte exterior de su uniforme militar, dejando consigo las cartucheras con los clips de su fusil.

"¡Pero de que hablas?, ganamos. Ahora solo queda sacar al Gran Zapfish de esa cosa y-...!" trató de decir Nayls, mas no tuvo la oportunidad cuando pronto fue interrumpido por el humano.

"Esto no aún no a terminado... recuerden lo que les dije, los dos disparos del Javelin harían que quede en la últimas... Pero no derrotado" mencionó Drake, moviéndose con algo de dificultad hasta su rifle de asalto, y agacharse con un gruñido para levantarlo.

"Y parece que ya se dio cuenta..." continuó el ex-comando mientras quitaba el seguro de su arma, seguido de poner su mirada sobre la Octomaquina no muy lejos de ellos.

El resto también hizo lo mismo, solo para que sus rostros alegres dieran un vuelco tan pronto vieron como lentamente el coloso metálico iba moviéndose, sin mencionar la momentánea corriente eléctrica que círculo alrededor de todo este, escuchándose después el sonido de encendido que terminó de afirmar las palabras de su amigo humano.

Las chispas saltaban de vez en cuando, y algunas luces que antes bailaban con el ritmo del remix, ahora parpadeaban de forma incoherente mientras la Octomaquina nuevamente se elevaba del suelo con dificultad. Pero eso era lo de menos, era la expresión de Octavio la que mayormente perturbó a los Inklings y a la Octoling. Su corona estaba torcida, sus ojos inyectados, y varias venas presentes en su rostro por la incontenible ira que sentía en ese momento.

"Ustedes... Siempre interviniendo, siempre arruinando todo... Siempre, una y otra y otra y otra Y OTRA Y OTRA VEZ... Y YA ME TIENEN HARTOOOO!!" gritó en ferviente furia el gobernante, forzando los sistemas ya críticos de su Octomaquina, llenando la cañoneras de sus misiles, preparando los puños y demás proyectiles, además del Killer Wail que ya emitía aquél brillo que anunciaba su disparo.

"Como a partir de aquí mis armas actuales no harán mucho, aviso que ahora seré yo el que los cubra, de ustedes ahora depende darle el último golpe..." avisó Drake, girando únicamente sus ojos hacia el quinteto.

"¡En ese caso... están listos chicos?!" preguntó Levin, mirando a cada uno de sus compañeros con una sonrisa determinada.

No hizo falta respuesta, todos ya tenían rostros de lo que tenían que hacer, y fue al momento en que comenzó a producir nuevamente su remix, cuando los SquidFire y Otome se lanzaron al ataque, mientras que Drake los seguía caminando lentamente por detrás de ellos, y levantando su fusil con la mira holográfica de este hacia la cabeza del coronado pulpo.

Octavio por su parte contestó lanzando sus misiles de tinta, disparando su Killer Wail, y propulsando los puños de su Octomaquina hacia los cinco que se aproximaban hacia él, todo al mismo tiempo. Por suerte no parecieron llegar más Octarianos a la ayuda del emperador, algo más a su favor, y resultándoles un poco más fácil el esquivarlo o bloquear los ataques del mismo.

Pese a eso, Octavio procedió a meterse nuevamente al interior de su máquina por la compuerta, evitando así las balas que por centímetros no lo ejecutaron, y al mismo tiempo lanzando el enorme Octoproyectil hacia el más desafortunado.

Otro fallo de su parte, pero eso no detuvo al iracundo gobernante para seguir intentando una y otra vez, no queriendo darles la menor chance a sus enemigos. Incluso a Drake, quien al tener sus movimientos todavía algo restringidos, por pocos centímetros lograba esquivarlo algún misil, o cápsula de tinta negra rebotando hacia él. También cabía recalcar que la Octomaquina de Octavio ahora se movía con mayor irregularidad, sumado al entumecimiento de su cuerpo, le costaba ponerse al día con el contrario.

A este punto la cosa no parecía estar yendo a ningún lado, repitiendo las acciones de cada uno en un vergonzoso ciclo, frustrando tanto al grupo como al mismo emperador en sí. Es más, parecía que incluso en su estado deplorable, y sin el apoyo de sus secuaces, de alguna forma Octavio les estaba comiendo terreno, adaptándose al patrón de pelea que el grupo tenía, y consiguiendo así de vez en cuando a actuar antes de que los otros lo hicieran.

Tal vez a esto Cuttlefish se refería con que el enorme Octariano era un estratega implacable, que estando en un estado de enojo, lo cual nublaría el juicio de cualquiera, con Octavio parecía estar haciendo lo opuesto.

Lo que ninguno de ellos sabían, es que alguien más estaba por arribar en ese momento.

(N/A: en esta ocasión, reproduzcan: Splatoon Calamari Inkantation, pero la versión del primero)

El remix de Octavio hizo silencio, y en su lugar un nuevo tipo de música empezó a escucharse, llenando todo el lugar con una melodía que todos reconocieron.

"¡Ahhrg, que es ese ruido tan desagradable?!" preguntó Octavio, curiosamente colocando otro par de tentáculos en las zonas donde supuestamente tendría sus orejas.

"¡Hola, chicos... Pueden oír nuestra canción?!" de pronto se escuchó la voz de Callie por el comunicador de todos los agentes, y el visor de la teniente, aunque su voz se escuchaba de una forma algo peculiar por decir lo menos.

"¡Lo tienes al revés!" esta vez fue Marie la que se sumó a la inesperada llegada.

"¡Esa melodía... Sí, no cabe duda. Son las Squid Sisters!" exclamó con emoción Nayls, girando su atención hacia cada uno de sus compañeros.

"Veo que lo están pasando algo mal, eh chicos?" volvió a decir la Agente 1, aunque sonando un poco divertida.

"¡Pero no se preocupen, hemos trasteado con todo su sistema de audio, por lo que ahora ni siquiera podrá concéntrese!" siguió la Agente 2, a lo que todos entendieron como es que su música emblema ahora era producida por todos los parlantes de los metálicos tentáculos.

"¡Aprovechen eso a su favor, Y ACABEN CON ESE VILLANO!" terminó la hiperactiva Inkling, renovando con nuevas fuerzas al grupo mixto.

La batalla se reanudó, pero algo sí había cambiado en esta ocasión, los ataques de Octavio se habían vuelto considerablemente más predecibles y fáciles de evitar, lanzando incluso los misiles y bombas con menor precisión, junto a los puños y Octoproyectiles con menor velocidad, salvo por el tercero de este último, el cual se propulsaba en una velocidad mucho mayor a los dos primeros.

"¡Acuérdense: aveces la mejor defensa es SALIR CORRIENDO!" añadió Marie, confundiendo un poco a los otros agentes.

"¿"Salir corriendo", y lo de no hecharse para atrás qué?" ante eso comentó Nayls, girando por un momento su atención hacia su hermana, quien se veía tan confusa como él.

Los movimientos del grupo también se vieron mejor implementados, sumado al incesante apoyo del humano, Octavio poco a poco fue empujado hacia atrás en las diferentes plataformas, y en su desesperación, se le ocurrió disparar sus dos puños junto a un Octoproyectil, pero esta vez los Inklings junto a la Octoling ya estaban preparados.

En un conjunto de dos y dos, cada parte disparó simultáneamente en cada puño, logrando así finalmente devolverlos hacia el coronado pulpo. No obstante, Otome, quién debía encargarse del proyectil con forma de pulpo, disparó todo lo que pudo cuando lo tuvo suficientemente cerca, pero la velocidad con la que venía era tal que parecía no conseguir detener su avance hacia ella.

Viendo que no podría escapar al tenerlo tan cerca, la teniente cerró los ojos mientras apretaba los dientes esperando el final, mas no fue así, escuchando el sonido de algo siendo amortiguado, seguido de los gruñidos de esfuerzos de alguien conocido. Abriendo los ojos otra vez, la chica pulpo dejó salir un jadeo de sorpresa tan pronto descubrió a Drake literalmente deteniendo el avance del Octoproyectil, o mejor dicho, luchando por que no se lo llevara a él por delante, puesto que a duras penas podía frenarlo mientras todo su cuerpo era lentamente arrastrado hacia atrás.

"¡Disparale, disparale, DISPARALE!!" gritó el pobre ex-comando en la última palabra, estando ya a nada de ceder.

Reaccionando a tiempo de la situación, Otome vació su contenedor de tinta sobre su objetivo, provocando una reacción que devolvió el ataque hacia su dueño. Drake por su parte terminó cayendo sobre su espalda mientras presenciaba aquel proyectil regresando de donde había venido.

Octavio que en todo momento se había concentró más en evitar escuchar la canción del dúo de idols, no se percató de lo que se le venía encima, siendo ya demasiado tarde hasta que al abrir los ojos, presenció el mismo Octoproyectil llegando contra él, provocando así un estallido de tinta en la cabina que sacó volando al DJ fuera de su Octotron. Por otra parte, el pelicastaño al presenciar eso, tan rápido como pudo se puso de pie, seguido de correr en dirección hacia el enorme Octariano, no queriendo desaprovechar esta oportunidad para darle un último adiós a este infame gobernante.

Una vez más todo pareció ir en cámara lenta conforme el ex-comando corría por entre sus amigos mientras soltaba su rifle, buscando algo más satisfactorio. El resto al percatarse de lo que su amigo humano estaba por hacer, no dudaron en alentarlo, recibiendo de paso el rodillo de Shara, misma que se lo había pasado para la ocasión.

"¡Dale el golpe final!" en ese momento se escuchó a Nary exclamar, levantando un puño al igual que el resto.

Y llegando al borde de la plataforma con el arma cuerpo a cuerpo ya preparada y un pequeño derrape de sus pies, el pelicastaño balanceó el rodillo como si fuera un bate, para luego terminar acestando un fuerte golpe en el enorme pulpo, sorprendentemente sacando despedido al ya mencionado de regreso a su Octomaquina, pero en una posición de cabeza mientras todo su cuerpo estaba cubierto de tinta naranja.

"Maldición... Otra vez... Condenado a las profundidades..." fueron las últimas palabras del ahora derrotado emperador, para luego frente a sus ojos, el enorme coloso de metal emitiera una luz desde el interior, sumado a un especie de zumbido que iba en aumento. La voz de Octavio también se escuchó emitiendo un grito, ya sabiendo lo que iba a pasar con el incesante temblor que su arma estaba haciendo.

"¡Todos atrás, atrás!" advirtió Drake, siendo el primero en reaccionar, a lo que rápidamente tanto él como el resto de cefalópodos emprendieron una retirada táctica.

Y es que detrás de ellos mientras se alejaban, de una forma casi caricaturesca, el Octotron fue hinchándose cada vez mas y más, como si de un globo se tratase, hasta que para cuando lo que estaba en su interior pareció no poder contenerlo más, la máquina tuvo su propia versión de una gigantesca mini explosión nuclear, pero con tinta, misma que cayó sobre cada rincón de las plataformas incluyendo así al grupo mixto, los cuales exclamaron con sorpresa al estar cubiertos de ella.

Pero mientras trataban de quitársela, desde la misma abertura por la que entraron descendieron dos conocidas Inklings con armas en mano, revisando todo el lugar ahora cubierto de tinta naranja. No obstante, cuando divisaron al dichoso grupo no muy lejos de ellas, al instante una no dudó ni un segundo en correr hacia estos, y siendo seguido por la otra a un ritmo más regular.

"¡LO HICIERON!" exclamó con evidente alegría la que sería Callie, tomando por sorpresa tanto a los Inklings, como a la Octoling y al humano, procediendo a saltar sobre estos en un abrazo que provocó la caída de todos ellos, salvo por Drake, el cual logró reaccionar a tiempo como para quitarse del camino.

Aún así, la escena generó una sonrisa de lado en el pelicastaño mientras oía las risas de sus amigos en el suelo. Después, se giró para encontrar a Marie llegando junto al grupo, emitiendo una pequeña risa ante la escena que su prima estaba haciendo.

"Parece que llegan un poco tarde a la fiesta" comentó el ex-comando, recibiendo una levantada de ceja por parte de la idol de tentáculos blancos.

"Estuvimos algo... Ocupadas" respondió la chica calamar, haciendo énfasis en la última palabra.


[Inkopolis]

[Zona central]

[Mismo lapso de tiempo]

Por los tejados de algunos edificios, se podía apreciar las diversas manchas de tinta en todas direcciones, producto de una batalla librada no hace demasiado. Pero eso no era lo que mayormente destacaba del panorama, sino el hecho de que en el centro de uno de los tejados yacían un grupo de Octolings y Octarianos sobrevivientes al enfrentamiento, pero estando todos inconsistentes mientras unas sogas los mantenía en su lugar, y a su alrededor repleto de Bombas Ventosa, asegurando así que no pudieran escapar.

Mientras que a la lejanía se podían escuchar las sirenas de lo que serían autos policiales acercándose rápidamente.


[Regresando con los protagonistas]

"Aunque debería ser yo la que se sorprenda de que vinieras..." continuó la Agente 2, sonriendo de lado, y ladeando un poco su cabeza en contraste con sus palabras.

"Sí, sobre eso... Digamos que un viejo y peludo amigo me hizo darme cuenta de la situación... Bueno, aparte de alguien más, claro. Lo que trato de decir es; que lamento mucho el como les hablé, sobre todo a ti. Estaba segado por el dolor y-..." intentó disculparse el joven soldado, cosa que no consiguió hacer, puesto que la contraria levantó una mano en señal de alto, al mismo tiempo que negaba con la cabeza.

"No es necesario, tenías tus motivos, y lo que me dijiste... Solo me dijiste la verdad" contestó la idol de tentáculos blancos, pareciendo no guardarle rencor.

"Sí, pero incluso si fue así, no debí-..." trató de insistir el pelicastaño, pero esta vez fue silenciado por Callie, quien lo abrazó por uno de sus costados.

"Tranquilo, sabemos que estabas enojado. Y cualquiera dice cosas que en verdad no quiere estando así..." dijo la misma cantante de tentáculos negros con una suave voz, cosa que Drake no pudo evitar devolverle el abrazo en agradecimiento, sin percatarse de los demás humanoides que veían la escena con sus propias sonrisas plantadas en sus rostros.

"Por cierto, me gustaría preguntarte algo..." De repente preguntó Callie, captando nuevamente la atención del humano.

"¿De verdad me oigo tan fastidiosa...?" continuó la hiperactiva chica calamar, levantando la mirada para revelar unas mejillas infladas en un molesto puchero.

"Eh?... ah... No, n-no es eso, yo sólo estaba...!" no sabiendo como responder al recordar lo que había dicho, Drake movió sus brazos mientras trataba de pensar en qué decir, a la vez que miraba hacia todos lados con nerviosismo.

Ante eso, el puchero enojado de Callie pronto dio un vuelco, cuando está dejó salir un resoplido al no contener la risa, antes de formar una radiante sonrisa inocente, dejando ver así sus reales intenciones.

Ante eso Drake dejó de balbucear, dejando salir luego un suspiro mientras que bajaba la cabeza y los brazos, al darse cuenta que se dejó caer en la broma de la famosa chica calamar.

Todos los demás después de eso dejaron salir una audible risa. Pero pronto esta sería silenciada, puesto que escucharon a la distancia los quejidos de alguien, provocando así el silencio de todos los presentes mientras se giraban en aquella dirección.

Tomando su fusil, el ex-comando fue el primero en comenzar a aproximarse, siendo seguido después por lo demás cefalópodos de cerca. Y aunque obviamente se podía apreciar al Gran Zapfish fuera de combate no muy lejos de ellos, no era éso lo que les llamaba la atención. Allí, entre toda la tinta naranja que ahora lentamente iba desapareciendo, yacía un bulto morado cubierto por dicha sustancia, el cual tan pronto se acercaron lo suficientemente, todos no pudieron contener su asombro cuando se dieron cuenta de que se trataba del mismo Octavio, demostrando incluso haber sobrevivido a una explosión como esa.

Llegando a una distancia lo suficientemente cerca, el grupo mixto lo rodeó, notando como este se movía apenas, y emitía uno que otro quejido en aparente inconsciencia, no sabiendo como proseguir a partir de ahí.

"No me lo creo... Sigue con vida!" comentó Levin en un fuerte susurró, a la vez que miraba a todos los demás.

"¿Y... Que se supone que debemos hacer ahora...?" preguntó ahora Nary, dirigiendo su atención hacia las dos únicas que en ese momento eran sus superiores.

"Que no es obvio?... Acabar..." contestó antes el humano sombriamente, revisando el cargador de su arma por si aún tenía balas, para luego colocarlo de nuevo en su ranura, y ajustar el seguro para el pase del único proyectil que necesitaría. Disponiéndose después a avanzar hacia el derrotado Octariano para darle fin.

No obstante, a los primeros dos pasos, este se vería detenido por una mano perteneciente a la misma Marie, ganándose la atención de Drake, quien se detuvo de golpe para dejar salir una risa sin gracia.

"Oh, vamos... No me digas que en verdad quieres que se vaya" comentó el mismo pelicastaño, levantando una ceja en contraste con no esperarse que cualquiera de ellos lo detuviera.

"No pienso dejarlo escapar... Pero tampoco tenemos que ser así de crueles..." contestó la Agente 2, regresando su atención sobre el inconsciente emperador.

"Sí, yo pienso lo mismo. Pese a todo lo que hizo... No es algo que él abuelo querría" añadió Callie, bajando un poco la cabeza al recordar la historia del pasado que tuvo su familiar con el susodicho gobernante.

"Ahh... De acuerdo, es SU enemigo después de todo. Aunque por experiencia propia, es probable que nada bueno salga después de esto" desistió el ex-comando, sintiendo la sensación de que este podría intentar algo en el futuro.

"¡Bueno. Ya con todo listo, supongo que podemos dar todo por terminado, no?" dijo Levin, cruzándose de brazos mientras formaba una sonrisa de lado.

"Se podría decir, aunque hay algo que me tiene inseguro" respondió Drake, captando la atención de todo el grupo.

"¿Como haremos para llevar a estos dos de regreso a Inkopolis?" continuó el humano, refiriéndose al gigantesco pez eléctrico detrás de ellos, y al inconsciente pulpo en el suelo.

"¡De eso no se preocupen, chicos, nosotras claramente vinimos con un plan para situaciones como estas. Calculo que nuestro transportista ya debe de estar en camino!" respondió Callie con seguridad, revisando un reloj de su muñeca.

"En ese caso, creo que será mejor que lleve a ese chico grande de allá de regreso a mi Humvee, quien sabe lo que podría pasar si algún otro Octariano se lleva un arma humana?" mencionó Drake, seguido de darse la vuelta y dirigirse al Javelin tirado a la distancia.

"¡Drake, te acompaño!" en eso dijo Otome, la cual se dispuso a trotar para ponerse al día con el contrario.

Pero justo cuando estaba llegando a su amigo humano, algo pareció encontrarse con su tobillo, provocando así que la chica pulpo perdiera el equilibrio y terminara cayendo de frente, llevándose así al pelicastaño por delante. Ante aquél ruido, todos se giraron hacia el par que ahora yacía en el suelo, solo para encontrarlos en una posición bastante inconveniente, por no decir sugerente, con Drake de espaldas al suelo, y apoyado sobre sus codos, mientras que Otome estaba recostada sobre su pecho. Pero eso no fue lo que alteró a todo el grupo, sino la imagen de tanto el humano como la Octoling con sus labios presionados con los del otro, y sus rostros colorados ante la inesperada situación, sin mencionar las reacciones mixtas de todo el grupo.

Con las de Levin y Nayls exclamando gritos de asombro, Marie y Shara sonriendo mientras levantaban una ceja de forma pícara. Pero las que más destacaron fueron las de Callie y Nary, mismas que abrieron tanto sus ojos como sus bocas en un largo jadeo de impresión, mientras que sus rostros se ruborizaban fuertemente, y un lindo ceño fruncido completaba sus reacciones.

"¡¿Que diablos creen que estan haciendo?!" en eso exclamaron al mismo tiempo ambas féminas, seguido de correr hacia el par contrario, decididas a separarlos, y escuchándose las carcajadas del resto de paso.

Pero lo que nadie sabía, era que detrás de ellos se materializaba Bruce con una pequeña mancha de tinta naranja sobre su placa, viendo la escena que se formó.

"Oops..." en eso fue lo único que dijo el mismo, concluyendo así el culpable.


[Cinco días después]

Tras la derrota de Octavio, los sucesos que pasaron después fueron uno tras otro. Por ejemplo, la retoma del poder por parte Tryton, quien aprovechando la ausencia de Octavio, sin mencionar la caída de este mismo, fue la oportunidad que necesitó para realizar el golpe de revolución que tantos él y sus rebeldes esperaban, mostrando así la verdad que el falso emperador les había ocultado por tanto tiempo.

Por otro lado, el regreso del Gran Zapfish que restauró la totalidad eléctrica de toda Inkopolis, les regresó la tranquilidad que muchos perdieron al saber que dicho pez gigante fue robado por los Octarianos, aunque nadie tenía idea de cómo, o quién fue, sólo se teorizaba que tendría que ver con la nueva toma de poder en Octomburg.

Y hablando de la ciudad Octariana. No pasó mucho para que el nuevo emperador Tryton buscará negociar un tratado de no agresión entre la raza de los calamares y los pulpos, aunque claramente los líderes de Inkopolis no objetaron en acabar con los conflictos por territorios externos a ambas ciudades. Pero eso sí, tomaría un tiempo hasta que los integrantes de ambas facciones visitaran la ciudad del otro, puesto que como estaban las cosas ahora, deberían esperar hasta que las tensiones de unos cien años finalmente se calmaran después de los anuncios.

En cuanto a Drake, pues este prosiguió a terminar con su tarea de cepultar a toda su gente y darles por lo menos un entierro digno. Pero esta vez no estaba solo, ya que en esta ocasión recibió la ayuda de no solo los agentes y la teniente, sino la de Irian y el equipo de Otome, incluso quedándose con él a la hora de despedirse, y derramar unas últimas lágrima frente a la que sería la tumba de su padre.

Y con todos los asuntos pendientes ya finalizados, el día del concierto de Drake finalmente había llegado, mismo que tras el anuncio de este en la Plaza de Inkopolis, un sinfín de Inklings asistieron para ver al humano proporcionarles otros remix de su propia raza, siendo tantos, o incluso hasta más de lo que fueron en Octomburg. La sorpresa que luego se llevarían al enterarse que las Squid Sisters realizarían una colaboración con el mismo 'DJ Spectrum', lo que pasó en la siguiente música, literalmente dejaría a incontables con la mandíbula hasta el suelo ante la interpretación de los tres músicos.

(N/A: éste es el que más se acercaría a dicha colaboración: Splatoon squid sisters (ottiki remix) [Squid] )

Culminando el evento con un fuerte vitoreo de todo el público, del mismo modo que muchos otros artistas eran parte de los gritos, incluyendo también a cierta Inkling de cortos tentáculos blancos y rosas, además de una estatura un tanto más baja que la del resto de Inklings, teniendo sus ojos parecidos a los de las Squid Sisters sobre el Antiguo con máscara de calavera.

Pero de todos ellos, los que más destacaban eran cierto grupo de cuatro agentes en primera fila, junto a una teniente disfrazada, sumando así sus propios vítores a los del público.

Sin duda, esta oficialmente se podría considerar una victoria.


(N/A: podría decir que llegamos a la zona de los créditos, ya saben, en las que se muestran fotos de algunas escenas. Así que les pediría que usarán su imaginación, y pensaran en las imágenes que voy a describir en esta parte, jeje, además de reproducir: Splatoon Maritime Memory)

Las fotos pasaron una tras otra, mostrando diversos sucesos con personajes tanto conocidos como desconocidos.

La primera de ellas, siendo una de Nary viendo de forma pensativa por una ventana, aparentemente de su habitación.

Pasando esa, dio lugar a otra de Otome en su disfraz, viendo por la vitrina de un local de ropa, al parecer un conjunto que le había llamado la atención.

Acto seguido, la siguiente foto fue la de una Octoling sentada sobre un tronco caído, de espaldas a la cámara mientras observaba una puesta de sol.

Luego de esa, una de Drake, al parecer siendo atrapado con las manos en la masa en el puesto de Crusty Sean, con un camarón recién servido, mientras el humano tenía una expresión nerviosa, y la del dueño del puesto siendo una de estarse riendo.

Pasando aquella, ahora se mostró la de una Octoling, y un Inkling, pero ambos usando el oufis del otro, con la Octariana mirando su playera con una expresión entretenida, y el chico calamar con una radiante sonrisa de ojos cerrados, mientras tenía una mano sobre su cadera, y levantaba el visor con un pulgar sobre su frente.

En otra se veían a Nayls y Shara sentados en una de las mesas de la plasa, con el Inkling de tez morena revisando su Squidphone y sus pies sobre dicha mesa. En cuanto a su hermana mayor, Shara estaba disfrutando de un vaso de ramen.

Ahora pasamos a otra del ex-comando, solo que esta era una de él estando frente a la sede de investigación de ciertos Inklings científicos, entregando a la Dr.Jenny lo que parecía un frasco con un especie de sustancia blanca en su interior, a la vez que Drake apartaba la mirada de forma molesta, y un fuerte sonrojo abarcaba su rostro. Jenny por otro lado no era diferente, cubriendo su boca de forma disimulada, y un rubor del mismo tipo se mostraba sobre su nariz mientras recibía dicho frasco.

Pasando esa, esta vez fue la foto de las Squid Sisters en su vitrina, saludando desde sus asientos.

Esta vez fue una foto de Levin y Shara, mostrándose los dos un poco acaramelados mientras parecían sentirse apenados por alguna razón, estando los dos sonrojados pero con una sonrisa en sus rostros.

La siguiente fue una de Drake y Nary, ambos estando sentados en la banca que había en el lugar secreto de la Inkling naranja, pero los dos con una guitarra cada uno. Más especifico, el humano usando la que tenía la agente en su armario, y está misma usando una mucho más nueva. Al parecer el pelicastaño le estaba enseñando a tocar, puesto que tenía una expresión divertida, mientras que la chica calamar parecía estarse esforzando en tocar algo bien.

La siguiente fue otra de un par de Inklings agachados frente a un río, el cual se podía apreciar un pez nadando al borde de este.

Y así las fotos siguieron pasando al igual que los créditos, viéndose diversas escenas, siendo eventos con los personajes, hasta otros no conocidos.

Como una con Octavio encerrado en una especie de pecera circular, cruzado de brazos y apartando la mirada de forma molesta, mientras que por fuera estaba Cuttlefish al parecer charlando animadamente con él.

Otra más de Otome parada en una fila junto con otros oficiales, de las cuales también se podía apreciar a Irian a lado de esta, mientras la teniente recibía una nueva medalla con la cual ahora decoraba su uniforme.

La siguiente fue otra foto de Cuttlefish, pero en esta ocasión sentado jugando un partidos de Shōgi con Drake, mismo que parecía bastante pensativo sobre qué pieza mover, mientras que Cuttlefish se mostraba imperturbable con una sonrisa de ojos cerrados en su rostro.

En esta ocasión se mostró una más de Drake y Otome, los dos con una orejeras anti-sonido, y ambos con una pistola Glock, sentados en una banca mientras el ex-comando parecía estarle explicando sobre el arma de fuego.

Luego de esa, se mostró otra en la que Callie alegremente estaba dibujando una cara feliz sobre Bruce, quien este último de alguna manera tenía un signo de pregunta por encima de él.

Como una de las últimas, reveló a Callie y Marie jugando al The King Of Fighters, mismo del que la idol de tentáculos negros usaba a Billy Kane, pero teniendo problemas para lidiar con su prima mucho más tranquila, al igual que usaba a Ralf Jones.

Y por último, fue una foto de todos los personajes en una foto grupal. Con Drake teniendo una mano en su cintura y una sonrisa de lado, formando un número dos con su otra mano.

Nary estando al lado del humano sujetándose al hueco con el que el brazo del contrario hacía, y levantando un puño en el aire a la vez que sonreía radiantemente con sus ojos fuertemente cerrados.

Otome estando desde el otro lado del dichoso pelicastaño, apoyándose levemente sobre este con sus brazos cruzados, y su propia sonrisa de lado.

Bruce, flotando a un lado de la cabeza de Drake.

Las Squid Sisters haciendo su íconica pose.

Cuttlefish haciendo un signo de la paz.

Shara junto a Levin sobre una rodilla para entrar mejor en la foto.

Y Nayls, mismo que estaba recostado sobre el suelo de lado, apoyando su cabeza sobre una mano mientras que con la otra apuntaba como si fuera una pistola hacia la cámara.

Terminando así con la pantalla oscuresiéndose en esa última foto.


[OctoValley]

[Bóveda de Drake]

[Sala de comunicaciones]

[Dos semanas después]

La puerta de la cámara fue abierta por el único habitante humano de la bóveda, trayendo consigo algunas cajas llenas de compuestos electrónicos, y otros artefactos. A lo que consiguiendo entrar como pudo, el joven soldado depositó una de las cajas detrás de la puerta, mientras que la otra simplemente la puso sobre la mesa donde estaban el amplificador de señal.

En sí lo que Drake quería no era arreglar nada, sino usar dicha sala como un pequeño almacén de momento, viendo que siendo el único humano sobreviviente sobre la tierra, no le vendría mal un único lugar donde guardar algunas cosas que no necesite en la bóveda.

Después de eso, pasó por delante de la silla frente al micrófono con el que se entablaría conversación con alguna otra bóveda, o base.

Mirándolo con detenimiento, el ex-comando se puso las manos en los bolsillos mientras rodaba los ojos. Ya había tratado de buscar señales de algún superviviente de su raza cuando regresó a la bóveda hace ya tiempo, sin ningún resultado. Que podría ser diferente en esta ocasión?.

Dejando salir un suspiro desganado, terminó por tomar la silla y correrla para poder sentarse. Ya lo había intentado varias veces en el pasado, pero aún así... No perdía nada con una última vez.

Encendiendo el transmisor, Drake escuchó como la computadora cobraba vida para la tarea, antes de poner en funcionamiento el mismo micrófono. Sin darle mucha importancia, el humano puso la señal hacia una dirección aleatoria, produciendo estática desde los altavoces mediante los canales pasaban. Hasta que llegando a una de ellas, el pelicastaño se apoyó sobre una mano a la vez que acercaba el micrófono a su boca.

"Hola... Hay alguien ahí?... Aquí el Bunker J-38-18, pueden oírme...?" preguntó sin muchas ganas el ex-comando, esperando unos momentos a que 'alguien' respondiera.

No siendo el caso otra vez, escuchando nada más que estática desde los altavoces, Drake dejó salir otro suspiro, antes de levantarse de la silla sin tomarse la molestia de apagar el dispositivo. Todavía le estaba costando un poco hacerse a la idea de ser el último de su especie, pero todavía era joven, y tenía que disfrutar lo que le quedaba de vida lo máximo que podía.

No obstante, al momento en que estuvo a punto de salir para encargarse de otros asuntos...

"¡Hola?, hola... Te oigo-... Este es-... ker 47-... Me oyes... Hey, sig-... ahí, hola?!" en eso se escuchó por los altavoces, entrecortada por la estática que difuminaba un poco la voz.

Drake por otro lado, sus ojos estaban abiertos a más no poder por la sorpresa, sin mencionar que lo había dejado tan atónito que no pudo moverse de su lugar. Más no duró mucho cuando lentamente se giró hacia el mismo dispositivo de comunicación, mostrando así su expresión de incredulidad.

De verdad que el aburrimiento no era parte de ese mundo.

Pero eso... Ya es otra historia.

FIN.