Coincidencia


Inquieta en su habitación, Sakura aún reflexionaba su encuentro con el joven del parque, Itachi. No sabía cómo explicarlo, pero tenía la sensación de que ya lo conocía. Como si el incidente del fin de semana en el parque no hubiera sido su primer encuentro. Todo lo sucedido ese día le parecía un Déjà vu. Pero no estaba segura, ¿Dónde podría haberlo conocerlo? Era mayor que ella, lo cual le aseguraba que no lo había conocido en el instituto. No sabía quién era él, pero por alguna razón sentía que era importante en su vida.

A pesar de tener la inexplicable certeza de conocerlo lo único que era seguro ahora es que tenía un molesto parecido con Sasuke.

Sasuke pensó ella, y suspiró. Pensar en él ya no dolía tanto como antes, pero si de algo estaba segura es que lo que le hizo el pelinegro lo estaba cargando con ella aun en esos días.

Se miró en el espejo. Gracias a Sasuke se vestía con prendas que le quedaban holgadas, y cubría su hermoso cabello rosado brillante con un gorro. Se ocultaba tras esa apariencia desaliñada para que nadie se fijara en ella. Ser invisible después de todo lo sufrido en el instituto era su más grande meta al iniciar la universidad.

Con la inquietud por su primer día en la universidad en su interior, tomó su pequeña mochila y se dispuso a bajar las escaleras para comer algo rápido e irse a la universidad.

Ventajas de vivir sola, quizá pensó, porque sí, vivía sola. Le había dicho a Itachi que vivía con sus padres porque le pareció lo mejor, después de todo acababa de conocerlo y podía ser peligroso revelarle que no había nadie además de ella en su casa, pero su madre se encontraba en Suna, ya que trabajaba ahí, y su padre había fallecido cuando ella tenía 4 años.

Cuando Sakura y su mamá se mudaron a Suna, por el incidente vivido con Sasuke hace dos años, ella pretendía estudiar la universidad en esa ciudad, pero su mamá insistió en que pidiera una beca para estudiar en la Universidad Konohagakure, ya que era la institución de educación superior de mayor prestigio en el país y ella, después de todo lo que su madre había hecho para darle todo lo que tenía, había aceptado, aunque eso implicaba mudarse sola a su antigua casa, ya que su mamá no podía quedarse con ella.

El primer día se sintió muy sola, ya que era la primera vez que dormía sin ver a su mamá antes de acostarse y, teniendo solo 15 años, era algo normal. Pero, después de dos semanas con la misma rutina se fue acostumbrando a su ausencia, aunque no terminaba de gustarle del todo el vivir sola. No conservaba a ningún amigo del instituto, porque en realidad no había tenido amigos en ese colegio de ricos que no tenía nada que ver con ella, así que, aunque Konoha era su ciudad natal se sentía perdida en ella. Aunque eso representaba una ventaja: podía iniciar de nuevo, con una apariencia nueva, nada favorable para llamar la atención, pero sí para pasar desapercibida, que era lo que quería en ese momento de su vida.


Nadie pudo quitarle la sonrisa del rostro a Itachi desde su milagroso encuentro con Sakura en el parque. Verla de nuevo fue como un halo de luz que lo iluminó por completo y ahora no podía dejar de pensar en ella, en cómo iba a acercarse a ella para conquistarla.

Ella no era cualquier conquista. Conquistar mujeres y llevarlas a su cama era su especialidad, pero con ella no quería hacer lo mismo. Ella era diferente. Lo miraba en sus ojos, tan puros como la primera vez que los vio. Ella no iba a ser una más en su lista de conquistas. Por primera vez en su vida estaba considerando de verdad tener una relación seria con una mujer, algo más que una simple relación carnal, como las que había mantenido con todas las mujeres con las que había estado hasta la fecha.

-¿Con quién te acostaste el fin de semana? – la voz de Hidan lo hizo volver a la realidad. Había olvidado por completo que ya estaba en la universidad y que estaba rodeado de sus amigos.

-¿Por qué la pregunta? – le dijo él.

El peliplata sonrió, divertido.

-No has dejado de sonreír desde que llegaste, y sólo una mujer puede lograr eso. Debe coger de maravilla, porque nunca te había visto tan asquerosamente feliz – le dijo Hidan, esperando, expectante al igual que sus amigos, saber quién era la mujer que tenía en las nubes al deslumbrante casanova de la universidad.

Itachi sonrió por sus palabras. Si supieran que la mujer que lo tenía así no se había quitado ni una sola prenda de ropa para conquistarlo sin duda no lo creerían.

-¿De qué hablan? – la voz de Konan llegó a ellos. La mujer caminaba hacia ellos irradiando sensualidad con cada paso que daba. Todos la miraron, divertidos. Si le decían que Itachi ya había encontrado a una mujer que probablemente cogía mejor que ella serían espectadores de una escena sumamente divertida. Divertida para ellos y quizá incómoda para Itachi, pues la peliazul era su amante más recurrente, y aunque todos sabían que el pelinegro no sentía nada emocionalmente fuerte por ella, ella sí sentía algo por él y de seguro al saber que el joven ya tenía a alguien que le movía el piso iba a ser que su lado posesivo hiciera toda una escena delante de ellos.

-Creo que Itachi tiene algo que decirte – le dijo Deidara, con una sonrisa divertida.

Itachi alzó una ceja viendo al rubio, y lo siguiente que sintió fueron las manos de la mujer en su cuello, acariciándolo. En otro tiempo quizá la habría tomado de la cintura y sentado en su regazo, pero de repente hacer ese tipo de cosas con una mujer que no fuera Sakura le pareció incorrecto. Tomó las manos de la mujer, deshaciendo el contacto.

Todos notaron el cambio de actitud del pelinegro. Konan no entendía qué le pasaba, y en los hombres creció una morbosa curiosidad por saber quién era la mujer que estaba provocando que Itachi rechazara a su amante "oficial".

-¿Qué pasa? – le preguntó Konan, confundida.

-Hmp. No sé de qué… - le estaba diciendo Itachi, pero su mirada se desvió hacia uno de los pasillos que estaban al otro lado del jardín en el que estaban y le pareció ver a Sakura. Quizá ya la estaba soñando, pero la sola posibilidad de que no estuviera equivocado y si fuera ella a quien había visto lo hizo sonreír de nuevo.

-Ya vuelvo – les dijo, dispuesto a seguirla.

Todos lo miraron partir, confundidos por su comportamiento, hasta que Sasori, quien había permanecido al margen de la conversación los iluminó con su comentario.

-Quizá ella estudia aquí y la acaba de ver – dijo él.

Todos pensaron en sus palabras y fueron atando cabos. Los hombres sonrieron. La teoría de Sasori podía ser cierta. Konan frunció el ceño.

-¿Ella? ¿Quién es ella? – les preguntó.


Sakura caminaba por uno de los pasillos del área de medicina, tratando de alargar el momento de llegar a su aula. Estaba nerviosa por conocer a sus nuevos compañeros de clase, pero a pesar de eso se sentía tranquila, aunque sonara contradictorio. Ningún chico se había detenido al mirarla caminar por los pasillos, y suponía que había logrado lo que quería al vestirse como vestía. Una camisa holgada color gris que le cubrìa hasta un poco arriba de las rodillas con unos leggins color negro y unos converse color gris completaban su look, con un gorro color negro cubriendo su cabello rosado brillante. Si dejaba su cabello al descubierto y usara prendas más ajustadas sería imposible pasar desapercibida.

-¿Aún no encuentras tu aula? – le preguntó una voz a su espalda que se le hizo familiar. Se volvió hacia atrás para descubrir quién había sido la persona que la había reconocido, ya que ella no conocía a nadie en esa universidad. Se sorprendió al ver de quién se trataba.

-¿Itachi? – dijo ella mirando al pelinegro, quien estaba particularmente feliz al verla de nuevo. La coincidencia era increíble y su suerte no podía ser mejor: ella entró precisamente a su universidad. Eso le facilitaría un poco las cosas, sin duda.

-De saber que ibas a entrar a mi universidad habría ido por ti para darte el tour de bienvenida – le dijo él con una sonrisa.

Ella sonrió levemente.

-No habría sido necesario. Tengo un sentido de orientación más desarrollado de lo que quisiera. Sólo estoy dando vueltas por la universidad para no ser la primera en llegar a mi aula – le dijo ella.

Itachi dejó de verla por medio segundo para ubicar hasta dónde la había seguido.

-¿Medicina? – le preguntó, al percatarse que estaban en esa área. Sakura asintió. Itachi sonrió -Puedo ser tu asesor personal, si lo necesitas – le dijo a la joven.

-¿Estudias Medicina? – le preguntó ella.

Itachi asintió.

-Último año – le dijo él. Sakura sonrió. Era la primera vez que mantenía una conversación así con alguien que no conocía, pero había algo en él que la hacía sentir cómoda.

-Lo tendré en cuenta – le dijo. Miró el reloj en su muñeca y supo que tenía que dirigirse a su salón. Volvió su mirada a Itachi -Ya tengo que irme, falta poco para mi clase – le dijo ella, regalándole una sonrisa que pudo derretir a Itachi ahí mismo. Instintivamente, hizo lo mismo que había hecho en el parque cuando la miró darle la espalda para alejarse. Tomó su mano, deteniéndola. Sakura se volvió hacia él, sorprendida, y tuvo que inventarse una excusa tonta para estar más tiempo con ella.

-Te acompaño a tu aula – le dijo finalmente.

Sakura frunció levemente el ceño, pero no percibió ninguna mala intención en él, a pesar de su recelo a relacionarse con los hombres. Suspiró.

-Está bien – le dijo. Itachi sonrió y comenzó a caminar tomado de su mano. Sakura al principio no fue consciente de ese detalle, pero cuando avanzaron por el pasillo y los demás los miraban y susurraban a sus espaldas se percató de la razón: la forma en la que él tomaba su mano. Era un tacto suave, íntimo. Así se tomaban de la mano una pareja. Se sonrojó y se detuvo a medio pasillo, llamando la atención de Itachi, quien estaba demasiado enfocado en el tacto suave y el calor que emanaba la pequeña mano de ella entre la suya como para percatarse de lo que pasaba a su alrededor. Se volvió a ella, miró el sonrojo en sus mejillas y notò las miradas de todos sobre ellos. Reprimió una sonrisa al ser realmente consciente de que el giro que estaba tomando su vida era muy drástico desde la llegada de ella. Era normal que llamaran la atención, después de todo ¿Cuándo había caminado tomado de la mano de una mujer?

Sakura soltó su mano, apenada.

-Debo irme – le dijo rápidamente. Le dio la espalda y se alejó antes de que él tuviera tiempo de reaccionar.

Cuando Itachi la buscó ella ya se había ido. Miró su mano, con la que había tomado la mano de ella y sonrió. Aún sentía el tacto suave de su pequeña mano, que encajó perfectamente con la suya, como si estuvieran hechas para no soltarse nunca. Y él quería que fuera así.


No podía concentrarse. Las palabras pronunciadas por su profesor de bioquímica no tenían ningún sentido porque ella sólo podía pensar en la forma en la que Itachi tomó su mano.

Nunca había caminado tomada de la mano de un hombre, pero, aunque no tuviera una experiencia previa, podía sentir que ese momento compartido con él fue especial, y eso la asustaba.

Estaba tan distraída que al mirar a su alrededor se dio cuenta que al parecer la clase ya había terminado, porque solo ella se encontraba en el aula. Suspirando, tomó su mochila, sacó su celular y auriculares dispuesta a escuchar música. Eso lograba relajarla.

Mientras caminaba por el pasillo cercano al área de registro académico, lugar que conocía bien porque fue donde tuvo que acudir para matricularse en la Universidad, notó un mural que llamó su atención, ya que tenía un paisaje realizado con la técnica de puntillismo, técnica de la que había hablado en su último post de Instagram. Se acercó a ver de qué se trataba y descubrió que era un anuncio.

¿Te gustaría fortalecer tus conocimientos sobre arte, cultura y estética? Inscríbete en la asignatura electiva "Apreciación Artística y Cultural" Para más información acudir al Departamento de Cultura.

Apreciación Artística y Cultural, suena interesante, pero ¿Podre llevar esta clase? No forma parte de mi pensum, pensó ella.

Para salir de dudas, preguntó en registro académico donde quedaba el departamento de Cultura de la universidad, y tras recibir las indicaciones se dirigió al lugar.

-Buenos días – saludó a la señora que se encontraba en recepción –Quisiera hacer una consulta – manifestó.

-Buenos días. Dígame jovencita – le dijo la señora con una sonrisa.

Sakura sonrió.

-Verá: soy una estudiante becada de la carrera de medicina, y quisiera saber si es posible que pueda inscribir la clase electiva apreciación artística y cultural – consultó ella.

-Claro que sí, joven. Tu pensum tiene la opción de 4 clases electivas, ¿cierto? – preguntó la mujer, y Sakura asintió –Entonces eso significa que puedes elegir 4 clases de cualquier carrera para inscribirlas en cualquiera de los semestres que curses en esta universidad – le explico la señora -¿Te interesa la electiva del departamento de cultura? – cuestionó ella, y Sakura asintió. La señora sonrió –Si quieres puedo realizar el proceso de inscripción de esta clase en tu horario, ¿te parece? – le dijo ella. Sakura sonrió.

-Me parece bien – le dijo la joven.

Luego de que la señora realizara la inscripción de su asignatura electiva Sakura salió con su nuevo horario en sus manos, contenta por haber decidido llevar esa clase que la acercaría a su más grande pasatiempo: todo lo relacionado con el arte. Verificó la hora en su reloj, y como aún faltaba para su próxima clase decidió ir a la biblioteca, un edificio enorme que había visto de camino al departamento de Cultura.

Dejó sus pertenencias en los lockers que estaban en la recepción de la biblioteca y al entrar quedó maravillada: ese lugar era un santuario para los amantes de la lectura. Había secciones con temas diversos, desde geografía hasta literatura clásica. Ubicó rápidamente la sección de arte, y se dispuso a recorrerla, quedando encantada con todos los títulos que leía. Chilló, emocionada, al encontrar el libro que había querido desde hace unos meses: Las Vidas, de Giorgio Vasari. Lo tomó, pero una mano cubrió la suya, lo que hizo que se asustara y el libro acabara cayendo al suelo. Se agachó para recogerlo, pero reconoció que la mano que había cubierto la suya lo tomó primero. Dirigió su mirada a la persona que había tomado el libro y se encontró con un joven pelirrojo con unos hermosos ojos color avellana, que reflejaron un halo de sorpresa al encontrarse con sus jades, pero que fue tan fugaz que creyó haberlo imaginado.

El joven miró el libro y luego regresó su mirada a ella.

-¿Estudias Cultura y Arte? – preguntó mirándola fijamente.

-No – le contestó ella, nerviosa por lo penetrante de su mirada.

El pelirrojo frunció el ceño.

-Este libro solo le puede interesar a dos tipos de personas: estudiantes de arte y expertos en arte – apuntó él –Y si no estudias Cultura y Arte debo suponer que eres aficionada al arte – dijo, y la recorrió con la mirada –Porque por tu edad es imposible que seas experta en esta disciplina – le dijo finalmente, evaluando su reacción.

Sakura se quedó sin saber qué decir. Él le resultaba intimidante, ¿y por qué tantas preguntas sobre su interés en el libro? Es decir, es verdad que lo que él decía era cierto después de todo: ese libro solo les interesaba a dos tipos de personas, pero no era necesario hacer un interrogatorio sobre eso.

-Yo… - estaba diciendo ella, hasta que una voz a lo lejos la interrumpió.

-Sasori – llamó una voz, haciendo que el pelirrojo se volviera en esa dirección, y ella, aprovechando el momento de distracción del joven se fue del lugar.

-No me has contesta… - estaba diciendo Sasori, hasta que dirigió su mirada a Sakura y se dio cuenta que ya no estaba.

¿A dónde fue? Se preguntó el pelirrojo, buscándola con la mirada por la biblioteca, sin embargo, no halló rastro de ella. Regresó su mirada al libro en sus manos, y miró la parte trasera del mismo, donde estaban los nombres de las personas que lo habían prestado, encontrando que todo estaba igual que la última vez: ese libro solo lo había prestado él: un estudiante y experto en arte. Miró hacia abajo y encontró una hoja en el lugar donde había estado ella. La recogió y se dio cuenta que se trataba de un horario de clases. Su horario de clases.

Nombre del estudiante: Sakura Senju

Carrera: Medicina

Clases inscritas:

Biología molecular y celular

Psicología médica

Química orgánica

Biofísica

Bioquímica

Embriología

Apreciación artística y cultural

Así que estudia medicina y al parecer le interesa el arte. Es… curioso, pensó Sasori.

Leyó el nombre de la última asignatura, la cual le había sido ofrecida a él para impartirla como su práctica profesional y se dio cuenta de que la clase aun no tenía a un docente asignado, lo cual lo hizo sonreír levemente.

-Oye, te estoy llamando – le dijo Deidara, pasándole un brazo por los hombros -¿Qué es eso? – le preguntó, notando la hoja en sus manos.

-Lo que acaba de decidir mi destino – le dijo Sasori, dejando a Deidara confundido. Quiso quitarle la hoja para ver de qué se trataba, pero Sasori lo esquivó –Nos vemos luego, debo hablar con la señora Chiyo – le dijo el pelirrojo, y se fue.

Deidara se quedó mirando hacia donde él se había ido y negó con la cabeza, sonriendo.

-No importa lo que haga, mi amigo sigue siendo indie – se dijo.


¡Yo!

Aquí estoy con la continuación de la historia. Espero que el capítulo les guste, pese a ser corto. ¡Denle tiempo a la historia, pronto los capítulos serán más largos!

Hasta Luego!