Casanova Capturado


-¿Qué te hizo cambiar de opinión? Ni siquiera me dejaste terminar mi oferta cuando te negaste. Me dijiste claramente que no tenías interés ni vocación para ser docente – le dijo la directora del departamento de cultura, Chiyo, a Sasori, quien había llegado a decirle que aceptaba su oferta de ser el docente de la clase electiva del departamento en ese semestre como su práctica profesional.

Confiaba en Sasori. No sólo porque era su nieto, sino porque sabía que tenía los conocimientos y la experiencia, pese a tener sólo 21, para ser un excelente mentor de los estudiantes de primer año de comunicación, carrera que tenía en su pensum esa clase que estaban ofreciendo. Sin embargo, el repentino cambio de opinión le resultaba muy extraño, sobre todo sabiendo que cuando el joven se negaba a algo no había poder humano que lo convenciera.

-Lo pensé y quizá esta experiencia me permita colaborar con personas talentosas, o me ayude a obtener inspiración. Puede que encuentre a mi musa – le dijo él, lo que provocó que la mujer dedujera por dónde iba el repentino interés de su nieto por la asignatura, lo que no significaba que no estuviera sorprendida. Sasori nunca había demostrado interés por nadie, aunque sabía que había tenido aventuras con chicas que no habían podido resistirse a su estilo bohemio.

-Sabes que está estrictamente prohibido que un profesor tenga una aventura con una de sus estudiantes, ¿cierto? – preguntó la mujer.

Sasori sonrió levemente.

-Tranquila, sólo voy a conocerla – dijo él, sorprendiendo a la mujer -Ya tengo el horario. Sólo mándame el syllabus de la clase para prepararme – le dijo, dispuesto a salir de la oficina.

-¡Espera! – lo detuvo Chiyo y Sasori se volvió a ella, interrogándola con la mirada -No te he dicho que asumirás el papel de docente de esa clase – le dijo ella, y Sasori sonrió.

-No tienes otra opción, abuela. La primera sesión de la clase es mañana, y aún no tienes a un docente asignado. Sabes que la mejor opción soy yo – le dijo él, y salió de la oficina, confiado de que ya tenía a su primer grupo de estudiantes, entre los que estaba Sakura, la niña cuyos ojos verdes como el jade lo habían cautivado.


-Ay no, lo perdí – se dijo Sakura, dándose cuenta de que no tenía en su mochila su nuevo horario de clases.

Resignada, se dirigió a secretaría académica para que le dieran una copia de su horario, ya que, aunque se sabía los horarios de las clases de medicina, no recordaba el horario de su clase electiva, sólo recordaba que la primera sesión era el día de mañana.

Después de su última clase del día, la cual terminó a las 4, se dirigió a la salida de la universidad, dispuesta a ir al supermercado a hacer las compras de la quincena. Su mamá le había depositado ese día, así que aprovechó para hacer las compras.

Llegó a su casa a eso de las 6. Ordenó todo lo que había comprado y se dispuso a cocinar su cena. Una vez los alimentos listos subió a su habitación y se dispuso a llamar a su mamá. Era una nueva tradición entre ellas hacer una videollamada mientras comían. Para Sakura era como si cenaran juntas, aunque estuvieran a cientos de kilómetros de distancia.

Hola, mamá – dijo Sakura con una sonrisa, viendo a su rubia madre a través de la cámara de su computadora.

Hola, princesa – respondió Mebuki, quien la miraba con una sonrisa -¿Qué tal tu primer día? ¿Ya conociste al futuro padre de mis nietos? – le dijo la mujer, emocionada.

¡Mamá! – dijo Sakura -El que tú hayas conocido a papá en tu primer día de clases no significa que a mí me pasará lo mismo

Mebuki rio.

-Anda ya, Sakura. Estoy segura que viste a más de un chico apuesto el día de hoy – le dijo ella, y Sakura se sonrojó, recordando que sí había visto a dos chicos apuestos ese día, y que había caminado de la mano con uno de ellos. Al notar el sonrojo de su hija la mujer rio -¿Viste? Sí conociste a alguien. Cuéntamelo todo, te escucharé – le dijo la mujer a su hija.

Sakura suspiró.

-A veces parece que olvidas que desterré de mi vida a todos los chicos, mamá – le dijo ella, y Mebuki sonrió.

-Princesa, estás demasiado joven para decir eso. Apenas cumplirás 16. Y no he olvidado que dices eso por lo que pasó con Sasuke – dijo ella, y Sakura se tensó con la sola mención de su nombre -Pero no todos los chicos son como él. No permitas que el dolor por lo que él te hizo haga que te cierres al amor, hija. Eres una niña hermosa, Sakura, y llegará a tu vida una persona que sabrá valorar todo lo que eres – le dijo la mujer a la joven, quien la miraba con los ojos llenos de lágrimas.

-Te extraño, mamá – le dijo ella.

Mebuki sonrió.

-Yo también te extraño, hija – le dijo la mujer.

Siguieron platicando por más tiempo. Sakura le preguntaba a su mamá cómo le había ido en el trabajo y la mujer le preguntaba cómo había sido su día. Al final, ambas se despidieron con una sonrisa.

Sakura bajó a la cocina a lavar los platos y dejar todo ordenado.

-Ya hasta parezco ama de casa – dijo la joven con una sonrisa, después de contemplar todo en perfecto orden.

Subió a su habitación, se quitó la ropa y se miró en el espejo en ropa interior. Solía gustarle verse en el espejo. Siempre había sido insegura, pero gracias a Sasuke comenzó a gustarle su cuerpo, ya que el pelinegro solía decirle constantemente que era la mujer más hermosa que había conocido, y ella con el tiempo fue creyendo en sus palabras. Era curioso cómo la persona que le había ayudado a sentirse segura de sí misma era la misma que había acabado con ella.

Con eso en mente, la joven se puso su pijama y se acostó en su cama, dispuesta a dormir. Su mamá se equivocaba. A su vida no llegaría ningún chico por el que valiera la pena arriesgar su maltrecho corazón.


El flash de una cámara dejó a Sakura impresionada. Se encontraba en el edificio de la carrera de comunicación, carrera a la que pertenecía la clase electiva que había inscrito. Una joven rubia que estaba a su izquierda le había tomado una fotografía.

-Tu perfil parece tallado por los mismísimos dioses – le dijo la joven. Se volvió hacia ella y la rubia se sorprendió. Tomó nuevamente la cámara que colgaba de su cuello y le tomó otra fotografía -Y tus ojos brillan como dos piedras preciosas – dijo, e hizo una pausa -Jade – terminó la joven con una sonrisa.

-¿Qué se supone que haces? – le dijo Sakura, confundida.

-¿Yo? Sólo tomo fotografías de todo lo que me llama la atención, y tú lograste atraerme – dijo -A simple vista puedes pasar desapercibida, sobre todo por cómo te vistes – le dijo y la recorrió con la mirada, apreciando la vestimenta de Sakura: unos converse azul oscuro, con unos leggins color gris y una camisa demasiado holgada para su gusto color negro -Pero hay ciertos detalles en ti que son dignos de admirar – le dijo finalmente.

-¿Gracias? – le dijo Sakura, con un deje de sarcasmo. Era la chica más rara que había conocido, y eso que ella misma se consideraba la chica más rara que había conocido.

-De nada – le dijo la rubia con una radiante sonrisa -Por cierto, me llamo Ino Yamanaka, estudiante de primer año de comunicación – se presentó la joven, extendiendo su mano hacia Sakura, quien la miró por un momento, un poco extrañada por la actitud de la chica, pero terminó por tomarla.

-Soy Sakura Senju, estudiante de primer año de medicina – se presentó ella.

-¿Medicina? – preguntó Ino, extrañada -¿Qué haces aquí? Este es el edificio de la carrera de comunicación. ¿Te perdiste? – le dijo, ladeando la cabeza.

-No me perdí. Inscribí una electiva de la carrera de comunicación. Por eso estoy aquí – explicó Sakura.

-¿Apreciación artística y cultural? – preguntó Ino, y Sakura asintió. La rubia sonrió, radiante -Peeerfecto, ¡seremos compañeras de clase! – exclamó, emocionada. La tomó de la mano y la arrastró con ella -Vamos, te mostraré nuestro salón – dijo -Por cierto, ¿Qué signo eres? – le preguntó.

-Aries – le contestó Sakura, sin entender el porqué de la pregunta.

Ino chilló, emocionada, y la abrazó, dejando a Sakura sorprendida.

-¡OMG! Los astros nos unieron. Algo me dice que seremos mejores amigas, Sakura – le dijo la rubia, y Sakura rio. Ella le resultaba divertida. Rara, pero divertida. Ino lo notó y también rio -Hasta tu risa es hermosa, mujer. Sé que piensas que soy rara, pero el que no lo digas hace que me caigas mejor de lo que ya me caes, lo cual es bastante raro. Porque, aquí entre nos – dijo, y se acercó a ella como si estuviera a punto de revelarle un gran secreto -Ninguna de mis compañeras de carrera me ha caído bien. Todas piensan que estudiar comunicación es cool porque apareces en la televisión y hasta cierto punto eres famoso, pero ninguna tiene un verdadero compromiso con la labor de un comunicador. Sólo son un montón de descerebradas – le dijo, rodando los ojos.

Sakura rio. Tenía que admitirlo. Ella le caía bien.

Entraron juntas al salón, e Ino insistió en que debían sentarse juntas. Sakura no se negó. Era, realmente, la única chica con la que había hablado en la universidad porque, al igual que Ino, ella no tenía una buena percepción de sus compañeras de carrera. La mayoría eran hijas de respetados personajes del país, políticos y funcionarios públicos, que se creían superiores a los demás por su apellido. Sakura estuvo suficiente tiempo estudiando en un colegio de niños ricos como para detestar a ese tipo de personas.

-¿Sabes quién será nuestro profesor? Cuando me dieron mi nuevo horario de clases no aparecía su nombre en la descripción de la asignatura – le preguntó Sakura a Ino.

Ino suspiró.

-Ese es un gran misterio, amiga. Hay rumores de que le habían ofrecido ser docente de la asignatura a Sasori Akasuna, pero todos dicen que él se negó a aceptar la oferta, así que hasta el día de ayer todavía no habían asignado a un profesor. Es probable que la señora Chiyo se presente en el salón y nos informe que la primera clase no se llevará a cabo porque aún no han encontrado a un profesor para impartirla – le dijo la rubia.

-¿Quién es Sasori Akasuna? – preguntó Sakura.

-Es… - estaba diciendo Ino, hasta que escucharon algunos gritos de chicas fuera del aula, las cuales parecían emocionadas. Sakura e Ino se levantaron de sus asientos para ver por la ventana y saber qué ocurría afuera y ambas se sorprendieron al ver la causa de la emoción de las chicas -Él – terminó de decir Ino, mientras ambas veían caminar, entre todas las chicas eufóricas al pelirrojo, quien se mostraba con una expresión natural, ignorando el revuelo que su presencia había causado en las que serían sus alumnas.

El joven entró al aula seguido de todas las jóvenes que se encontraban en el pasillo, quienes no daban crédito a que el heredero de la dinastía Akasuna había aceptado finalmente ser el docente de esa asignatura. El pelirrojo se paró frente a la clase, la recorrió con la mirada y sonrió levemente cuando divisó a Sakura sentada al lado de Ino, a la cual conocía ya que era la hermana menor de su mejor amigo, Deidara.

-Buenos días a todos y todas. Mi nombre es Sasori Akasuna y seré su docente este semestre – se presentó el pelirrojo, haciendo una leve reverencia frente a la clase. Cuando volvió su mirada al frente miró fijamente a Sakura y sonrió -Espero que podamos aprender unos de otros en este ciclo académico. Algo me dice que será interesante – dijo él, sin dejar de mirar a Sakura, cosa que notó Ino, quien sonrió al percatarse del hecho -Como hoy es el primer día de clase quiero conocerlos mejor, así que les pediré que se presenten. Iniciaremos por la fila de la izquierda – indicó el pelirrojo.

Uno a uno, sus alumnos se pusieron de pie y se presentaron, las chicas siendo especialmente coquetas, lo cual le causó gracia. Si supieran que poco le importaba su número de teléfono o cómo salían en Instagram quizá habrían omitido revelar esos detalles.

-Siguiente – dijo Sasori, a la espera de la única presentación que le interesaba.

Sakura se puso de pie, sintiéndose sumamente nerviosa.

-Mi nombre es Sakura Senju, tengo 15 años y soy estudiante de primer año de medicina – se presentó ella, deseando que, al igual que había pasado con sus demás compañeras, Sasori no le hiciera ninguna pregunta.

-Sakura – dijo Sasori, y Sakura maldijo internamente. Era obvio que la suerte no estaba de su lado -Hasta ahora eres la única que no es estudiante de comunicación, carrera a la que pertenece esta clase. ¿Qué te motivó a inscribir esta clase como una de tus electivas? – le preguntó el pelirrojo.

-Pues… - comenzó Sakura, insegura. Suspiró, como armándose de valor y continuó con más seguridad -Desde pequeña he desarrollado un profundo interés por el arte, y aunque decidí estudiar medicina me une un fuerte vínculo con todo lo relacionado a esta disciplina – explicó ella.

-¿Practicas alguno de los tipos de arte? – le preguntó Sasori, interesado. Sakura asintió -¿Cuál de ellos? – siguió preguntando. Sakura se mordió levemente el labio, insegura de seguir hablando. Nunca había hablado tanto de su vínculo con el arte, y no era algo que la hacía sentir cómoda. Sasori lo percibió y sonrió levemente. Ella era interesante -No te preocupes, me lo contarás después. Ya puedes sentarte – le dijo él, y Sakura se sentó, aliviada. La presentación de la clase siguió. Ino se puso de pie y le dijo que no necesitaba presentarse porque ya se conocían, y Sasori argumentó que ahora eran alumna y docente, por lo cual su anterior presentación no contaba e Ino tuvo que presentarse. Cuando la rubia se sentó se acercó rápidamente a Sakura.

-Sasori es un fastidio. Lo conozco desde que tengo memoria y aún así hizo que me presentara – dijo Ino, indignada.

-¿Cómo lo conoces? – le preguntó Sakura.

-Mi hermano mayor y él son mejores amigos – explicó Ino -¿Te interesa? Porque creo que tú sí le interesas a él – le dijo la rubia.

Sakura se sonrojó levemente, pero rodó los ojos, como si todo el asunto le resultara ilógico.

-¿Interesarle? ¿Yo? Por favor, Ino. Yo soy la última chica en la que él se fijaría – le dijo ella.

Ino negó con la cabeza.

-Tú no lo conoces, pero yo sí. Sasori no le dedica ni medio segundo a algo que no le interese, y a ti no ha dejado de verte desde que entró al salón. Aunque presta atención a los demás sus ojos siempre regresan a ti, mujer. Y es bastante lógico – le dijo, y la miró con una sonrisa -No hay nadie mejor que Sasori para apreciar la verdadera belleza. Sasori tiene bien ojo en eso, no por nada es el flamante heredero de la dinastía Akasuna – terminó la joven, dejando a Sakura pensativa. Llevó su mirada al frente y se encontró con los ojos avellana del pelirrojo, quien la miraba con una leve sonrisa en el rostro.


Al terminar la clase, Ino tomó de la mano a Sakura y la arrastró a dónde se encontraba Sasori, quien sonrió al verlas.

-Eso fue un poco descortés, no crees, ¿Sasori-sensei? – dijo Ino, aún indignada -¿Por qué hiciste que me presentara? Te conozco desde que tengo memoria – le dijo ella, haciendo un puchero. Sasori sonrió levemente y revolvió su cabello, provocando que Ino lo fulminara con la mirada -Oye – se quejó ella.

-Ahora soy tu profesor, Ino. No puedes actuar como lo estás haciendo ahora, o me meterás en problemas – le dijo él.

-¿Desde cuándo te importa lo que los demás piensen de ti? – le preguntó Ino alzando una ceja.

Sasori sonrió.

-Sabes que no me importa, pero a Chiyo sí, así que si quiero conservar mi puesto como docente debo ser más cuidadoso. Así que de ahora en adelante actúa como si no nos conociéramos, ¿De acuerdo? – le dijo él, e Ino rodó los ojos, pero asintió. Sasori sonrió y centró toda su atención en Sakura -¿Ahora sí me dirás los tipos de arte que practicas? – le preguntó mirándola fijamente e Ino sintió que su presencia sobraba en esa conversación, así que, como buena amiga, optó por buscar una excusa para irse.

-Sakura, nos vemos mañana, ¿de acuerdo? Tengo que imprimir las fotografías que te tomé. La señora Chiyo me encargó hacer un álbum de memorias para esta clase, y aunque en ese momento no sabía que tú serias una de mis compañeras no sabes cuánto me alegra haberte fotografiado. Mi proyecto girará en torno a ti – dijo la rubia, y Sakura se volvió a ella, escandalizada.

-¡Ni siquiera lo pienses! – le dijo Sakura -No quiero ser la musa de tu proyecto – dijo la joven.

-¿Por qué no? – le preguntó Sasori, interesado -Ino no admira la belleza de nadie más que la de ella, así que si te escogió a ti como su musa sin duda vio algo especial en ti, como yo también lo veo – le dijo él, haciéndola sonrojar. Ino rio al ver su expresión, y Sasori sonrió al notar el sonrojo en sus mejillas.

-Bueno, ya me voy. ¡Hasta luego, Sakura! – dijo Ino, y antes de que la joven pelirrosa pudiera detenerla salió corriendo del aula, dejándola a solas con Sasori.

-¿Y bien? No has contestado mi pregunta – le dijo Sasori, viéndola con atención.

Definitivamente mataré a Ino, se dijo Sakura internamente. Llevó su mirada a Sasori y suspiró, resignada.

-Pintura – se limitó a decir ella, sin intenciones de revelar más detalles, cosa que Sasori percibió. La recorrió con la mirada y sonrió cuando miró sus manos. Tomó una de ellas y Sakura lo miró, sorprendida.

-También sabes tocar el piano – le dijo él, y Sakura se sorprendió aún más. ¿Cómo demonios lo sabía?

-¿Cómo lo sa… - estaba por decir ella, pero cambió la pregunta para no dejar ese detalle en evidencia -¿Por qué crees que sé tocar el piano? – le preguntó ella.

Sasori sonrió.

-Sé reconocer las manos de un pianista cuando las veo – se limitó a contestar él mientras acariciaba la palma de su mano.

Sakura se soltó sutilmente de su agarre y puso distancia entre ellos. Sasori le resultaba fascinante pero intimidante a la vez, y no estaba dispuesta a permanecer ni un segundo más a solas con él.

-Debo irme, o llegaré tarde a mi otra clase – dijo ella, y estaba por darle la espalda cuando él la tomó de la mano, deteniéndola.

-Espera, tengo algo que es tuyo – le dijo él, y ella lo miró sin entender a qué se refería. Al ver su expresión Sasori sonrió y se acercó al escritorio, donde había dejado lo que traía para ella. Sakura lo vio tomar un libro, el cual reconoció de inmediato. Era el libro por el cual se habían conocido en la biblioteca: Las vidas, de Giorgio Vasari -Lo querías la vez que nos conocimos, así que decidí prestarlo por ti y dártelo cuando te viera – le dijo él.

-¿Cómo sabías que me verías de nuevo? – le preguntó ella, tomando el libro un poco confundida por sus palabras.

Sasori sonrió.

-Algo me dijo que nos encontraríamos de nuevo – le dijo él. Sakura frunció el ceño por sus palabras, pero antes de poder preguntarle por qué le dijo eso él volvió a hablarle -Sino te vas ahora llegarás tarde a tu clase – le recordó él, haciendo que Sakura reaccionara y llevara su mirada al reloj en su muñeca, sólo para corroborar que su próxima clase comenzaba en 5 minutos, y tomando en cuenta que el edificio de medicina se encontraba al otro lado del campus le tocaría correr para llegar a tiempo.

-Gracias – se limitó a decirle ella, y salió corriendo del aula, dejando a Sasori con una sonrisa.

Sakura era diferente a todas las mujeres que había conocido. No se dejaba en evidencia fácilmente. Era reservada y muy inteligente, más madura que sus demás alumnas, a pesar de que era un año menor que ellas. Y su mirada era sin duda la mirada más pura que había visto en su vida. Su inocencia se reflejaba perfectamente en sus ojos, tan clara como el hecho de que le gustaba.

Se maldijo internamente. No podría intentar nada con ella este semestre.


Sakura estaba ojeando el libro que le había dado Sasori, hasta que llegó al final del mismo y encontró su perdido horario de clases, además de la lista de personas que habían prestado el libro, lo cual la sorprendió, porque le hacía ver que no sólo su horario de clases había estado en manos de Sasori todo ese tiempo, sino también que la única persona que había prestado ese libro era él.

Miró la descripción de su clase electiva y el vacío que había donde debía ir el nombre de su docente, la extraña aparición de Sasori como su profesor esa mañana y lo que él le acababa de decir.

Algo me dijo que nos encontraríamos de nuevo

Miró su horario de clases de nuevo.

¿Es posible que Sasori aceptara ser el docente de la clase porque sabía que yo sería su alumna? se preguntó, aunque inmediatamente negó con la cabeza. Eso sería imposible, sin duda.

Estaba saliendo de la universidad después de su última clase del día cuando escuchó una voz bastante familiar que la llamaba.

-¡Sakura! – exclamó Ino, corriendo hacia ella.

Sakura la fulminó con la mirada cuando la tuvo frente a ella.

-¿Por qué me dejaste a solas con él? Necesitaba que me salvaras de su interrogatorio, no que me entregaras a él – le dijo la joven, indignada.

Ino rio levemente.

-Anda ya, amiga – le dijo -Mejor dime, ¿Ya te dijo que no podía dejar de mirarte porque se enamoró de ti a primera vista? – dijo Ino con aire soñador, y Sakura rodó los ojos.

-Deja de alucinar, Yamanaka. Sólo se mostró interesado por mi propio interés en el arte, y me dio un libro que quería – le dijo ella, mostrándole el libro que le había dado el pelirrojo.

-Espera – dijo Ino, pensativa -¿Cómo sabía que querías este libro? – preguntó la rubia.

-Lo sabía porque ya nos conocíamos – le dijo Sakura e Ino se sorprendió -Lo conocí ayer en la biblioteca, aunque ninguno de los dos sabía el nombre del otro. Ambos queríamos este libro, pero yo terminé por irme de la biblioteca ya que él inició un interrogatorio como el de hoy por mi interés en el arte. Me resultó intimidante, por eso hui de él en ese momento – contó Sakura.

Ino rio.

-Sasori puede ser intenso a veces, eh – le dijo -Pero es buen chico. Es uno de los pocos miembros de Akatsuki por el que metería mis manos al fuego – dijo Ino, dejando a Sakura un poco confundida.

-¿Qué es Akatsuki? – le preguntó, e Ino la miró, sorprendida.

-¿No eres de Konoha? – preguntó la rubia, sin creer que una persona de esa ciudad no supiera de la existencia de Akatsuki.

-Sí soy de aquí, sólo que viví en Suna los últimos dos años – le dijo Sakura, sin entender por qué la rubia le hizo esa pregunta -¿Por qué lo preguntas? – le dijo ella.

-Porque todos en Konoha saben de la existencia de Akatsuki – le dijo Ino -Anda, vamos a sentarnos para que pueda contarte la historia de la amistad más fuerte que ha existido en Konoha – le dijo Ino, llamando la atención de Sakura.

Se sentaron en uno de los Food Parks que había en la universidad, para dar inicio a esa interesante conversación.

-Akatsuki es el grupo de amigos más influyente del país – comenzó la rubia -Todos sus integrantes son hijos de respetados personajes del país. Desde artistas, como en el caso de Sasori, hasta funcionarios públicos, como el caso de Hidan o Kisame – dijo la rubia -El grupo está compuesto por siete amigos, todos cursando su último año de la universidad y los mejores de sus respectivas carreras: Sasori Akasuna, hijo único del artista plástico Renji Akasuna y nieto de la polifacética artista Chiyo Akasuna, la última gran artista de la edad dorada de Japón, lo cual lo convierte en el heredero de la dinastía Akasuna, una familia ampliamente conocida en todo el mundo por las obras creadas por sus integrantes. Se ha dicho que Sasori ya ha realizado exposiciones de sus obras en los museos más importantes del continente bajo un seudónimo, aunque es algo que aún no se ha podido confirmar. Sasori es muy reservado con respecto a su trabajo. Yo sólo he podido mirar una de sus obras en todos los años que tengo de conocerlo, y sin duda es un genio como pocos en su campo. Como imaginarás, es un estudiante de arte – contó ella.

-Luego sigue Kisame Hoshigaki, hijo de Hiro Hoshigaki, el ministro de relaciones exteriores del país. Pese a su juventud Kisame ya ha participado como representante del país en foros de derechos humanos y en reuniones con su padre con representantes de los países aliados de Japón. Él estudia relaciones internacionales – dijo la rubia.

-Nagato Uzumaki, hermano de la primera dama del país, Kushina Uzumaki, y por ende cuñado del actual presidente del país, Minato Kamikaze. La familia Uzumaki es conocida por tener entre sus integrantes a los más respetados economistas que han surgido en los últimos tiempos no sólo en el país, sino también en el continente. Él, fiel a la tradición familiar, estudia economía aplicada – siguió contando Ino.

-Hidan Tanaka, hijo del ministro de educación del país, Akemi Tanaka, e hijo de la ministra de salud del país, Ari Tanaka. Él no es sólo conocido por ser el hijo de estos funcionarios públicos, o por ser un sobresaliente estudiante de ingeniería industrial. Ha representado al país en torneos de ajedrez, ganando hasta la fecha diez medallas de oro. Nunca ha perdido en ninguno de los torneos en los que ha participado – dijo Ino.

-Kakuzu Yoshida, hijo de los jueces Hideki y Aiko Yoshida, conocidos por ser los encargados de poner tras las rejas a los más temibles narcotraficantes y funcionarios corruptos del país. Él es conocido no sólo por ser el mejor estudiante de la facultad de derecho, sino también por su labor altruista con los más desfavorecidos. Ha organizado colectas nacionales para ayudar a las víctimas de los últimos huracanes que han azotado al país, y con sus padres creó la famosa fundación Aura, la cual ayuda a las víctimas de violencia intrafamiliar a mejorar su calidad de vida – explicó Ino.

-Deidara Yamanaka, es el hijo de Inoichi Yamanaka, el arquitecto encargado de diseñar el museo más grande de este país, que precisamente pertenece a la familia Akasuna, e hijo de Lily Yamanaka, actriz y cantante de origen inglés. Deidara se ha destacado por el diseño de la actual biblioteca de la universidad y los Food Parks, ambos proyectos inaugurados hace dos años. Inició con la planeación de ambos en su primer año de la carrera, cuando sus profesores se dieron cuenta de su habilidad superior al promedio para el diseño de espacios de esparcimiento. Y si, como imaginarás por la coincidencia en el apellido, somos familia – dijo Ino, y sonrió -El idiota es mi hermano mayor – reveló Ino, haciendo sonreír a Sakura, quien escuchaba con atención todo lo contado por la rubia. Sabía que había entrado a la universidad más prestigiosa del país, pero nunca imaginó que tendría contacto directo con los hijos de algunas de las personalidades más respetadas del país, los cuales no eran del todo como las vanidosas de sus compañeras de carrera y los idiotas de sus antiguos compañeros del instituto. Al menos Ino y Sasori no eran así.

-Falta uno. ¿De quién se trata? – preguntó Sakura, interesada.

Ino sonrió, emocionada.

-Dejé lo mejor para el final – dijo Ino -Itachi Uchiha, el que es considerado por todos como el líder del grupo – dijo la joven, y Sakura se sorprendió. ¿Itachi? Pensó -Es hijo de Fugaku Uchiha, ministro de defensa del país y de Mikoto Uchiha, cuyo apellido de soltera es Hara, y por ende la heredera del imperio Hara, dueños del complejo de edificios turísticos más importantes del país. Itachi es el mayor de tres hermanos, que decidió seguir su vocación por la medicina pese al deseo de su padre, que quería que ingresara al ejército. La familia Uchiha es conocida por tener entre sus integrantes a los más respetados miembros del ejército de Japón en los últimos cien años, como Madara Uchiha u Obito Uchiha, quienes murieron en el cumplimiento de sus funciones. Itachi es conocido por ser el mejor alumno de la universidad, un verdadero genio en todo el sentido de la palabra, además de ser cinta negra en taekwondo y haber representado al país en esa disciplina en torneos alrededor del mundo, quedando invicto en todos los que ha participado. Lo dejó el año pasado, aunque aún no pierde su toque. No por nada es el Uchiha más temido en la actualidad. Todos piensan que es una lástima que no se haya unido al ejército, ya que su inteligencia y poder en combate le habrían permitido escalar más rápido que cualquier otra persona. Yo lo admiro, a decir verdad. La familia Uchiha se ha caracterizado por ser ortodoxa desde el inicio de los tiempos, y que él haya decidido ir en contra de la tradición familiar con respecto al ejército es algo digno de admirar. Todos pensaron que sería desheredado por su padre cuando decidió estudiar medicina y no unirse al ejército, aunque no es sorprendente que eso no haya pasado. Itachi es el mayor orgullo de Fugaku, y supongo que por eso fue capaz de respetar su decisión – contó Ino -También es conocido por ser un auténtico casanova. Ya era conocido por las chicas de la universidad cuando aún estaba en el instituto. Pero es que vamos, es obvio. Se trata de Itachi – dijo Ino -El chico más endemoniadamente atractivo que he conocido en mi vida. No es de extrañar que todas babeen por él – terminó ella, dejando a Sakura un poco decepcionada.

Así que se trata de otro casanova, pensó.

-Dijiste que es el mayor de tres hermanos – le dijo a Ino, tratando de obtener la confirmación que necesitaba. No era la primera vez que escuchaba sobre la familia Uchiha, sobre todo porque conoció de cerca a uno de sus integrantes.

Ino asintió.

-Itachi es el hermano mayor de Sasuke y de Hana, la niña más tierna que existe sobre la faz de la tierra – dijo Ino, y Sakura salió de sus dudas. Ahora lo entendía. Itachi le resultaba conocido porque le recordaba a Sasuke -Itachi y Hana son seres de luz, nada comparados a Sasuke, la oveja negra de la familia – dijo la rubia -En lo personal pienso que es un idiota. Un idiota guapísimo pero idiota, al fin y al cabo – dijo ella -Lo mandaron a Estados Unidos hace dos años, cuando atravesaba la famosa crisis de rebeldía de la adolescencia en cuatro año del instituto y fue expulsado porque casi mata a golpes a uno de sus compañeros de clase. Sino fuera por el peso del apellido Uchiha habría ido a juicio – contó Ino, y Sakura se sorprendió. No había sabido nada de Sasuke desde que se fue de Konoha, y por ende no estaba enterada de lo que había pasado con el pelinegro en su ausencia -Recuerdo ese día. 25 de julio del 2020. El último día que Sasuke se presentó al instituto, y mi primer día en ese lugar – dijo Ino. Sakura se sorprendió. Ese día, recibió un mensaje de texto de Sasuke, el último que leyó de él hasta que decidió sacarlo de su vida por completo.

Necesito hablar contigo. Dime dónde estás e iré a buscarte. Perdóname, por favor.

Sonaba sincero, pero lo conocía, y esas no eran más que palabras vacías.

-Ese día, el día de la pelea – siguió contando Ino -Sasuke estaba con Naruto, su mejor amigo, y Suigetsu, un chico de lo más idiota que era nuestro compañero de clases, se acercó a él y le dijo algo que hizo que Sasuke se lanzara sobre él, furioso. Estaba totalmente fuera de control. Lo golpeaba mientras le decía que ella nunca sería capaz de hacer lo que él decía. Parecía que defendía a una chica, lo cual es sumamente extraño – dijo Ino, y Sakura se sorprendió. ¿Sasuke defendiendo a una chica? A él no le interesaba nadie más que él mismo -Nunca hemos sido lo suficientemente cercanos, pese a que nuestras familias son amigas y que tenemos la misma edad, pero lo conozco un poco, y toda esa etapa que vivió en ese tiempo siempre me hizo pensar que estaba sufriendo la pérdida de su primer amor – dijo y Sakura la miró, pensativa -Sasuke siempre había sido un idiota arrogante que se aprovechaba de su encanto natural para enloquecer a las chicas y tenerlas a sus pies. Pero incluso antes de que me inscribiera en el instituto donde él estudiaba había notado que estaba cambiando. Ya no salía de fiesta todos los días, ni lo miraba una chica diferente cada día. Parecía otra persona. Sólo un hombre que se enamora puede dejar de lado un estilo de vida como el que él tenía – dijo Ino, y Sakura sonrió con tristeza. Ingenuamente ella pensó lo mismo. El pelinegro le hizo creer que había cambiado porque se había enamorado de ella, pero todo fue una mentira -Pero bueno, ya me salí del tema. Estábamos hablando de Akatsuki, no de Sasuke – dijo la rubia -Todos en Konoha los conocen porque se han destacado en todo lo que hacen, no sólo por ser los hijos de personalidades del país. Mis Akatsukis favoritos son Itachi y Sasori. Es decir, todos me caen bien, son amigos de mi hermano y he convivido lo suficiente con ellos como para conocerlos y saber que son buenos chicos, idiotas en ocasiones, como todos los jóvenes de su edad, pero buenos chicos. Pero Itachi y Sasori son especiales – dijo Ino con una sonrisa.

-¿Por qué lo crees? – le preguntó Sakura, curiosa.

-Porque lo son – dijo la rubia, sonriendo -Sasori es un poco indie y su estilo bohemio no ayuda a cambiar eso, pero es la persona con más atención al detalle que he conocido en mi vida. Parece distante, pero nada pasa desapercibido ante él. Tiene la personalidad más singular entre los miembros de Akatsuki, y su pasión por el arte lo hace realmente fascinante – dijo ella -Itachi, por otra parte, es encantador en todo el sentido de la palabra. Es sumamente difícil no quererlo. Es atento, considerado, y muy sagaz. Siempre se sale con la suya. No es presumido ni arrogante, pese a que tiene razones para serlo. Y es como mi segundo hermano mayor. Siempre me ha cuidado como si fuera su hermana – explicó Ino. Sakura la miró, pensativa. A los ojos de Ino Itachi no parecía una mala persona, pero era hermano de Sasuke, y de seguro terminaría siendo como él, un idiota que juega con las mujeres a su gusto.


-¿Dónde está Sasori? – le preguntó Itachi a sus amigos, con quienes estaba en uno de los Food Parks de la universidad.

-Creo que está en el departamento de cultura. Con todo esto de que aceptó ser el docente de la clase electiva del departamento ahora pasará más tiempo ahí – dijo Deidara.

-¿No les parece raro? Ser docente no es algo que vaya con Sasori. ¿Por qué acepto la oferta de la abuela Chiyo? ¿Creen que lo haya obligado? – preguntó Kisame.

Itachi sonrió.

-Ni siquiera la abuela Chiyo podría obligar a Sasori a hacer algo que él no quiera. Sino lo conociera diría que aceptó ser el docente de la clase porque se enamoró perdidamente de una de sus estudiantes – dijo el pelinegro.

Hidan rio.

-¿Sasori aceptando ser profesor sólo para acercarse a una mujer? Bromeas, ¿cierto? Él nunca ha demostrado tanto interés en nada que no sea el arte. Y si tu teoría llega a ser cierta, ahora sí habremos perdido al primer Akatsuki – dijo, y adoptó una expresión pensativa -Tendré que aconsejarlo – dijo el peliplata.

Nagato rio.

-¿Y qué le dirás? No me digas – dijo e hizo una pausa –"Oye, Sasori, no te enamores, o arruinarás la reputación de Akatsuki. Sólo ten buen sexo, nada más" – dijo Nagato, imitando la voz de Hidan. Hidan rio.

-Exactamente eso – dijo él, haciendo reír a sus amigos.

Todos siguieron pensando en la razón por la cual Sasori había aceptado ser el docente de la asignatura electiva, hasta que Deidara recorrió con su mirada el lugar y miró a Ino con Sakura, quienes estaban sentadas en una de las mesas al otro extremo del Food park.

-Vaya. Ino ya hizo una amiga. Pobre chica, no sabe a lo que se metió – dijo él, llamando la atención de sus amigos, quienes llevaron su mirada hacia donde miraba el rubio, viendo a Ino caminar al lado de Sakura. Ambas jóvenes se habían levantado de sus asientos dispuestas a salir del lugar. Cuando Itachi reconoció a Sakura se sorprendió.

-¿Sakura? – dijo, llamando la atención de sus amigos.

-¿La conoces? – preguntó Deidara, extrañado.

Itachi asintió con una sonrisa, sin dejar de mirar a Sakura, quien estaba sonriendo por algo que dijo Ino.

Kisame miró a Itachi con atención mientras el pelinegro seguía a Sakura con la mirada.

-¿Ella es tu nueva víctima? – le preguntó.

-Ella es más que una víctima para mí – dijo Itachi sin dejar de sonreír, sorprendiendo a sus amigos.

-¿Ella es la chica a la que seguiste ayer? – preguntó Kakuzu llevando su mirada de Itachi a Sakura. Itachi asintió.

-Entonces fue ella con quien te acostaste el fin de semana – dijo Hidan, incrédulo.

-No me he acostado con ella. Aún – se limitó a aclarar Itachi.

Todos lo miraron, incrédulos. ¿Itachi estaba interesado en una chica con la que ni siquiera se había acostado? Eso sí era extraño. Muy extraño. Todos miraron a Sakura, quien estaba con Ino tratando de hacerse paso entre el pasillo concurrido de estudiantes, y la evaluaron minuciosamente. Ella no parecía ser el tipo de chica con la que el pelinegro saldría. Era una niña que fácilmente podría pasar desapercibida, porque parecía vestirse con ese propósito. Sin embargo, aún a esa distancia sus facciones se notaban hermosas, y sus ojos parecían ser más fascinantes de lo podían percibir.

-No sabía que ahora te gustaban las menores – se limitó a decir Nagato, sin dejar de mirar a Sakura.

-Es linda. Aunque no sé que haya bajo esa ropa holgada – dijo Deidara.

-Una virgen para variar no está nada mal – dijo Hidan, mirando a Sakura, haciendo que Deidara se volviera a él, pensativo.

-¿Cómo sabes que es virgen? – le preguntó el rubio.

-Eso es algo que sólo pueden saber los expertos, niño. No lo entenderías – dijo Hidan, haciendo que Deidara lo fulminara con la mirada.

Kisame miró a Itachi, serio.

-Deberías pensarlo bien si quieres cogértela. Todavía es una niña, y eso te puede traer problemas – le advirtió él.

-Si lo dices por lo legal no será un impedimento – intervino Kakuzu, llamando la atención de Itachi -Hay una ley que cubre Konoha que dice que se pueden mantener relaciones sexuales con una adolescente siempre y cuando ésta tenga 16 años cumplidos – dijo, y miró a Itachi -¿Tiene 16 al menos? – le preguntó.

Una sonrisa ladina se formó en el rostro de Itachi.

-Los cumple en 4 días – dijo él.

Kakuzu sonrió.

-Entonces estás de suerte. Ya es tuya – le dijo él.

-Incluso sabes su fecha de nacimiento – dijo Hidan, sorprendido -Eso sí es sorprendente. No te vayas a enamorar, Uchiha – le dijo el peliplata.

-¿Itachi, enamorado? Eso no pasaría ni en un millón de años – dijo Sasori, caminando hacia ellos.

-Hola, estimado profesor – bromeó Deidara cuando el pelirrojo se sentó a su lado, recibiendo un golpe en el brazo de su parte -Ya, en serio. Acabamos de conocer a la nueva conquista de Itachi – le dijo el rubio.

-¿De quién se trata? – preguntó Sasori, mientras ojeaba un libro.

-Al parecer es la nueva amiga de Ino. Está por allá – dijo Deidara, señalando a la distancia el lugar en el que estaba su hermana con Sakura. Cuando Sasori reconoció a Sakura frunció el ceño y miró a Itachi.

-No juegues con ella. Sakura no es como ninguna de las mujeres con las que has estado – le dijo el pelirrojo. Itachi lo miró, serio.

-¿De dónde la conoces? – le preguntó Itachi.

-¿No escuchaste lo que te dije? – le contestó Sasori, serio.

-Lo escuché, y te hice una pregunta – le dijo Itachi.

-Si, yo también quiero saber – intervino Deidara, tratando de romper la tensión del momento -¿De dónde la conoces? – preguntó.

-Ella es una de mis alumnas – dijo Sasori, sorprendiendo a Itachi y a sus amigos.

-Si sabes que está prohibido tener una aventura con alguna de tus alumnas, ¿cierto? – preguntó Itachi, sumamente serio.

-Lo sé – se limitó a decir Sasori, e Itachi sonrió.

-No planeo jugar con ella, si eso es lo que te preocupa – dijo el pelinegro -Nunca habría creído que serías profesor, ni mucho menor que te preocuparías tanto por tus alumnas – le dijo Itachi -¿O acaso estás particularmente preocupado porque ella te gusta? – preguntó el pelinegro, cruzándose de brazos.

Sasori miró fijamente a Itachi, y los demás los miraron a ambos sin saber dónde terminaría esa conversación.

-Si así fuera, ¿Qué harías? – le respondió Sasori.

-Oigan – intervino Nagato -Esta conversación no nos llevará a ningún lado – dijo, y tanto Sasori como Itachi dejaron de mirarse para mirarlo a él -¿De verdad van a pelearse por una chica? – preguntó.

Itachi y Sasori se miraron y, sin decir nada, se pusieron de pie y se fueron, cada uno por un lado diferente, dejando a sus amigos sorprendidos. Eso nunca había pasado.

-Bueno, ha llegado la hora de hacer las apuestas – dijo Kakuzu -Apuesto $5,000 a que Itachi se acostará primero con ella, pero ella se quedará con Sasori – dijo él.

-Yo apuesto que ella será de Sasori. Itachi podrá ser el casanova de la universidad, pero la sensibilidad de Sasori pega más en chicas como ella – dijo Deidara, convencido.

Kisame sonrió.

-Apuesto $20,000 a que ella será la primera novia de Itachi – dijo el de piel azulada, con tal seguridad que dejó a los demás sorprendidos. Todos sabían que Kisame no hacía apuestas a menos de que estuviera totalmente seguro de que ganaría, y la apuesta que hizo era demasiado arriesgada, tomando en cuenta el status de casanova del pelinegro.

-¿No crees que tu apuesta es demasiado extrema? – le preguntó Hidan -Está bien que a Itachi le guste Sakura, pero ¿tanto como para apostar que será su novia? Jamás imaginé a Itachi como novio de alguien en mi vida – dijo el peliplata.

Kisame negó con la cabeza, sonriendo.

-¿Harán o no la apuesta? – se limitó a preguntar.

Deidara y Kakuzu, quienes habían hechos sus apuestas se miraron entre sí. Lo dicho por Kisame era una locura. ¿Itachi, en una relación seria con una chica? Sería algo de ver para creer, así que ambos sonrieron.

-Hecho – dijeron a la vez, y Kisame sonrió. Eso era ganar dinero fácil.

Conocía a Itachi, y sabía que esta vez no se trataba de una simple aventura para el pelinegro.

El casanova ha sido capturado, pensó, divertido.


¡Yo!

Han pasado 84 años desde la última vez que actualicé xD Espero que la espera haya valido la pena, y el capítulo sea de su agrado.

No duden en hacerme saber su opinión sobre el rumbo de la historia. Es muy importante para mí, así estaré esperando sus reviews.

Hasta luego!