Cercanía
-Cuídalo mucho, ¿De acuerdo, Sakura-chan? – dijo la pequeña Hana, acariciando al pequeño Sky, quien se encontraba dormido en la camita que Itachi había comprado para él. El cachorro ya estaba vacunado, tenía un collar con su nombre y una correa. Itachi compró los artículos pensando en sus futuras aventuras con Sakura y el pequeño husky, a las cuales de seguro se sumaría Hana, cuando la llevaran con ellos.
Sakura sonrió.
-No te preocupes, Hana. Cuidaré muy bien de él – le dijo la joven.
-Ve al auto, Hana. En un momento estaré ahí – le dijo Itachi a su hermana, quien sonrió y agitó su mano como despedida, siendo imitada por Sakura, quien sonrió viendo a la niña.
-Gracias por aceptarlo – le dijo Itachi a la joven, mirando al pequeño husky -Convencerte fue más fácil de lo que pensé – admitió mirando a la joven, divertido.
Sakura lo fulminó con la mirada.
-¿Traer a Hana con nosotros fue planeado, cierto? ¡Me tendiste una trampa! – dijo la joven, indignada, provocando la risa de Itachi -¡No te rias! – le dijo ella, dándole un golpe en el brazo.
-No planeé que conocieras a Hana precisamente hoy, pero me alegra que así se haya dado – le dijo Itachi, mirándola con una sonrisa -Te acepta como su hermana mayor, y Sky ya es nuestro primer hijo. Todo salió mejor de lo que pensé – le dijo él.
Sakura miró a Itachi fijamente, y luego miró a Sky, quien dormía plácidamente en su pequeña cama.
-¿Por qué compraste a Sky para mí? – le preguntó ella, llevando sus jades a él.
-Porque quiero estar cerca de ti – le respondió él, sorprendiendo un poco a Sakura por su sinceridad -Además, siempre quise un cachorro, pero tenía el sueño de criarlo con la persona que escogiera para compartir mi vida – dijo. La miró y sonrió -Apareciste tú y ese sueño se está haciendo realidad – le dijo.
Sakura alzó una ceja.
-Hablas como si nosotros fuéramos a casarnos – le dijo ella.
-Es algo que sucederá próximamente – concluyó Itachi, con tal seguridad que sorprendió a Sakura, quien lo miró sin saber qué pensar. El pelinegro miró su expresión con una sonrisa -Todo esto debe parecerte raro, lo sé. Pero… - se detuvo y se acercó a ella, tomando una de sus manos entre las suyas -Mis intenciones contigo son sinceras, no dudes de eso – le dijo él. Besó su mano y sonrió, mirándola -Ahora debo irme. Mi mamá debe estar preguntándose por qué no he llevado a Hana a casa – le dijo. Se acercó más a ella y le dio un beso en la frente -Recuerda que mañana pasaré por ti a las 9, para llevarte a conocer al personal que trabaja con Kurenai-sensei y conmigo en el hospital – dijo él, y Sakura asintió casi por inercia, aun confundida por la situación. Itachi la miró con una sonrisa. Ella de verdad no podía ser más tierna.
Es algo que sucederá próximamente
Sakura repitió la frase que le dijo Itachi por enésima vez, y suspiró, agotada mentalmente.
No importa cuánto lo piense, se dijo, En verdad algo pasa entre nosotros, pensó, mientras miraba al vínculo más tangible que tenía con el pelinegro: el pequeño husky, quien dormía a los pies de su cama.
Nunca se había planteado seriamente si creía en el destino, pero todo lo relacionado con el pelinegro la llevaba a pensar que ellos estaban predestinados a estar juntos. ¿Sería por eso que el pelinegro se le hacía conocido desde antes que se encontraran en el parque? Aún no podía deshacerse de la sensación de déjà vu que le provocaba su primer encuentro con Itachi, y tampoco entendía porqué sentía una conexión que le llevaba a confiar en él a pesar de todo. Todo era muy extraño y estaba comenzando a asustarse.
Tranquila, Sakura, pensó, ¿Destino? No, sólo estás un poco paranoica, se dijo.
Negó energéticamente con la cabeza, en un intento por detener el rumbo de sus pensamientos y se levantó de la cama, dispuesta a cocinar su cena.
Hola, mamá – saludó Sakura a su mamá a través de la pantalla de su laptop.
Hola, amor – devolvió el saludo Mebuki, mirando a su hija con una sonrisa -¿Cómo estuvo tu día? ¿Pasaron cosas interesantes? – preguntó, y Sakura sonrió, nerviosa.
-De hecho, quiero presentarte a alguien… - comenzó, insegura. La mujer la miró, un poco extrañada, pero antes de que pudiera hacer una pregunta, tomó a su hermoso cachorro y lo acercó a la pantalla, para que su mamá pudiera verlo. Mebuki se sorprendió al ver al pequeño husky -Mamá, él es Sky, tu primer nieto – dijo ella, siendo acompañada de un tierno ladrido de Sky, como si el can estuviera saludando, lo que hizo reír a Sakura. No iba a ocultar a Sky de su mamá, aunque no sabía cómo abordar el tema con ella. Se sonrojó cuando notó que había presentado a Sky como su hijo, y si era su hijo, entonces Itachi era el padre.
-¿De dónde salió esa pequeña bola de pelos? ¡Es hermoso! – dijo Mebuki para sorpresa de Sakura, quien esperaba un regaño u otro tipo de reacción -¿Quién te lo regaló, hija? – le preguntó, y Sakura sonrió, sin saber qué decir. ¿Debía decirle la verdad? ¿Cómo reaccionaría su mamá?
Sakura estaba acostada en su cama acariciando el pelaje de Sky, quien estaba acostado a su lado. Mirando al techo, no podía dejar de pensar en la conversación que tuvo con su mamá…
-Él me llevó a una tienda hoy y me compró a Sky, porque quiere estar cerca de mí – terminó de relatar Sakura, después de contarle a su mamá todo lo sucedido con Itachi desde el día que se conocieron hasta este día, donde establecieron entre ellos un vínculo difícil de deshacer, omitiendo el pequeñísimo detalle de que Itachi era el hermano mayor de Sasuke. Quería olvidarse de eso por un momento.
-Hija… - dijo Mebuki, seria, y Sakura la miró, con miedo, el cual se desvaneció cuando una conocida sonrisa se dibujó en el rostro de la rubia -¡Tu vida parece un kdrama ahora mismo! – dijo la mujer, emocionada, y Sakura se sonrojó. ¡Su mamá definitivamente le estaba tomando el pelo!
-¡Mamá! – chilló ella, y Mebuki rio.
-Tranquilízate, Sakura – trató de calmarla la mujer -Pero es que en serio, piénsalo: se conocieron en el parque, en un día lluvioso, sientes un vínculo con él difícil de explicar y sin ninguna esperanza de verlo de nuevo te lo encuentras en la universidad por obra del destino y desde entonces no has dejado de coincidir con él, sin ignorar que él demuestra un claro interés en ti. Lo acabas de describir y suena como el hombre perfecto: alto, atractivo, inteligente, popular, adinerado…, vi que tus ojitos brillaban cuando lo describiste, Sakura. No intentes negarlo – dijo Mebuki, divertida, apreciando el sonrojo de su hija, quien se frotaba los ojos, en un intento por desestimar la observación de su mamá.
-¡Mis ojos no brillaban, mamá! – exclamó Sakura, desesperada -Y mi vida no parece un kdrama ahora mismo. ¡Es un desastre! – le dijo ella cubriendo su cara con las manos. Sky cayó de su regazo a la cama, por lo cual rápidamente dejó de hacerlo y tomó al pequeño husky entre sus manos, acomodándolo en su regazo nuevamente.
Mebuki rio.
-Cálmate, hija – le dijo -No sobre pienses las cosas y deja que todo fluya. Si Kami puso a Itachi en tu vida ahora es porque así debía ser. Si lo piensas de ese modo no sería tan extraño que ustedes permanezcan juntos, ¿no crees? – preguntó, y Sakura la miró, pensativa -Deja la pesada carga que llevas sobre tus hombros con el nombre de Sasuke y date la oportunidad de creer en el destino y, sobre todo, en el amor. No pierdas la ilusión de encontrar al príncipe azul destinado a una princesa como tú. Quizá Itachi es el príncipe azul que está destinado para ti – le dijo la mujer con una sonrisa.
Cerró los ojos y suspiró, cansada de pensar y sobre pensar las cosas. Miró a Sky y sonrió levemente. Lo único cierto ahora es que estaba estrechamente vinculada al pelinegro.
Sakura estaba poniéndose su gorro color negro para ocultar su cabello cuando el timbre de su casa sonó. Intuyendo que se trataba de Itachi, salió de su cuarto, dispuesta a abrir la puerta. Cuando lo hizo se encontró con la sonrisa del pelinegro, quien se miraba sumamente atractivo: vestía una camisa manga ¾ color azul oscuro, un pantalón de vestir color negro y unas zapatillas del color de la camisa. Sakura tuvo que desviar la mirada para que no notara el tenue sonrojo de sus mejillas, pero al mirarse en el reflejo de una ventana se escandalizó: comparada al pelinegro, ella era un absoluto desastre: a su gorro negro lo complementaban un Oversized Hoodie color beige, unos leggins color negro y unos convers color marrón.
-¿Lista? – le preguntó Itachi, mirándola con curiosidad.
Sakura volvió en sí y lo miró.
-Sólo hace falta una cosa – dijo, e Itachi la miró, atento -¿Quién cuidará a nuestro hij… - al darse cuenta de lo que estaba a punto de decir se cortó, sonrojada, y antes de que pudiera rectificar sus palabras, una sonrisa se formó en el rostro del pelinegro.
-Me alegra que tu mente ya haya aceptado a Sky como nuestro hijo – le dijo, divertido, lo que provocó que Sakura se sonrojara aún más. Itachi rio al verla -Eres, sin duda, la mujer más tierna sobre la faz de la tierra, ¿Lo sabías? – le dijo, entrando a la casa de la joven -Ve por nuestro bebé. Lo dejaremos con Ino – le dijo finalmente. Sakura lo miró, sorprendida.
-¿Con Ino? ¿Ella sabía que comprarías a un cachorro para mí? – le preguntó ella.
-No lo sabía – aclaró Itachi -Mientras conducía ayer hacia la casa de mis padres pensé en dónde dejaríamos a Sky hoy, cuando fuéramos al hospital. Así que miré la cámara de Ino en mi auto y decidí recurrir a ella para que cuidara de nuestro bebé, después de todo, ella es su tía – le contó el pelinegro, y Sakura asintió. Itachi sonrió -Creo que Ino tiene curiosidad sobre nuestra relación. Temo que te llenará de preguntas hoy, cuando la veas – le dijo él.
Sakura se horrorizó, imaginándose el interminable interrogatorio por parte de la rubia.
-¿Qué le dijiste sobre nosotros? – preguntó ella. Debía saber qué tanto sabía la rubia sobre su extraña relación con Itachi.
-Le dije que eres el amor de mi vida y que no pienso dejarte ir – le dijo él mirándola con una sonrisa.
Sakura lo miró ahogando una maldición. Tendría a Ino pegada a ella hasta sacarle la última gota de información, e Itachi era tan lindo que dolía.
Suspiró.
-Iré por Sky – dijo finalmente, e Itachi asintió.
-Te espero en el auto – le dijo él. Sakura asintió y regresó a su cuarto, al tiempo que Itachi se dirigía hacia su auto.
Una vez la familia completa en el auto, se dirigieron a la casa de la rubia.
-¿Tus padres tomaron bien la llegada de Sky? – le preguntó Itachi a la joven, mientras conducía.
Sakura se tensó, porque recordó que le había mentido al pelinegro. Él no sabía que vivía sola.
-En realidad… - dijo, debatiéndose entre decir la verdad o no -En realidad sólo vivo como mi mamá – mintió de nuevo -Mi papá murió cuando tenía 4 años – le contó.
-Lo siento. No sabía que tu papá había muerto – le dijo el pelinegro, apenado. Sakura sonrió levemente.
-No tienes porqué disculparte – le dijo ella -Después de todo, tú lo dijiste. No lo sabías – dijo. Miró a Sky en su regazo y sonrió -A mi mamá le gustó mucho Sky. Lo tomó bien porque dice que me hará bien tener compañía – le dijo finalmente.
-Me alegra saberlo – dijo Itachi. Se volvió a ella y sonrió -Si aceptó a su nieto probablemente también me aceptará a mí – le dijo él.
-Creo que ya te aceptó – murmuró Sakura, abstraída, llamando la atención de Itachi.
-¿Qué dijiste? – le preguntó él, y Sakura volvió en sí.
-Nada, no dije nada – se apresuró a decir Sakura.
Itachi la miró y suspiró, dándose por vencido.
-¿Cómo terminaste en una clase de comunicación? – le preguntó él. Sakura suspiró, aliviada. Por suerte había cambiado de tema.
-Siempre he tenido un gran interés en todo lo relacionado al arte – le dijo -Como viste, se me da bastante bien pintar, también sé tocar el piano y a veces escribo poesía. Mamá dice que una pequeña artista habita en mí – le dijo finalmente, y se sorprendió. Había hablado más de ella de lo que estuvo dispuesta a permitirse en los últimos dos años.
Itachi sonrió.
-Estoy de acuerdo con tu mamá. No lo dije ese día, pero el lienzo que pintaste de nosotros era hermoso. Parecía una obra de arte digna de un museo – le dijo él. Sakura sonrió levemente.
-No es para tanto. La pintura es sólo un pasatiempo. No son tan buena como un artista, como Sasori, por ejemplo – le dijo ella.
Al oírla mencionar a Sasori, Itachi frunció levemente el ceño.
-¿Cómo es Sasori como profesor? – le preguntó él.
Sakura sonrió.
-Es un buen mentor. Pese a ser joven sabe transmitir sus conocimientos, y aunque la primera vez que hablé con él me pareció intimidante ahora sólo percibo que es un poco diferente a los demás, y eso no es necesariamente malo – le dijo ella.
-¿Te intimidó en su primera clase? – le preguntó Itachi, curioso.
-No fue así – le dijo Sakura, y sonrió -Lo conocí antes de saber que él sería mi profesor – le dijo, e Itachi se sorprendió -El mismo día que inscribí la electiva fui a la biblioteca, me dirigí a la sección de arte y miré uno de los libros que había estado buscando desde hace un tiempo. Lo tomé al mismo tiempo que lo tomó Sasori, y así nos conocimos – dijo -El libro no es muy popular para las personas que no tienen conocimientos sobre arte, así que Sasori comenzó un interrogatorio sobre mi interés en el libro. Logré escapar de él ese día porque alguien más lo llamó, pero después lo volví a ver en la clase, y me dio el libro que quería – terminó de contar ella.
Itachi la miró, pensativo.
-¿Cómo sabía que te miraría de nuevo? – preguntó Itachi, más para él mismo que para Sakura.
-No lo sé. Yo le hice la misma pregunta, y la respuesta fue que algo le dijo que nos encontraríamos de nuevo – le dijo ella.
Itachi frunció el ceño. ¿Qué clase de respuesta era esa? Sakura se volvió a él.
-Por cierto, ¿Podrías cuidar de Sky el próximo domingo? – le preguntó ella.
-No te preocupes, cuidaré de él – dijo el pelinegro, y se volvió a ella -¿Tienes un compromiso ese día? – le preguntó.
-Algo así – le contestó Sakura -Sasori prometió que llevaría al alumno o alumna con la mejor pintura a una exposición de arte que se realizará el próximo domingo en el Castillo de la Arena, de la cuidad de Sunagakure – dijo ella, y Itachi se sorprendió -Sasori escogió mi obra como la mejor de la clase, así que iré con él a esa exposición – terminó de contar Sakura, dejando a Itachi con el ceño fruncido. A pesar de que Sasori había desistido de acercarse a Sakura por él no le gustaba que permanecieran mucho tiempo juntos. Suficiente tenía con saber que a su amigo le gustaba Sakura y que aparte estaban vinculados porque era su profesor. Sonrió al ser consciente de sus pensamientos. El fuego de los celos ardía en su interior.
-Mira, ahí está Ino – le dijo Sakura, trayéndolo al presente. Se percató de que ya habían llegado a la casa de la rubia, y que ella los estaba esperando afuera del portón de su residencia.
Se estacionó a un lado de la calle y ambos bajaron del auto.
-¡Es hermoso! – fue lo primero que dijo Ino al ver a Sky en los brazos de Sakura. Rápidamente, se acercó a ella y se lo quitó. El pequeño husky miró con curiosidad a la rubia, pero tan pronto como Ino acarició su pelaje comenzó a mover la cola, haciéndose un espacio en su pecho -Y adorable – dijo. Miró a Itachi y a Sakura juntos y sonrió, conmovida -No puedo creer que ustedes dos se casarán… - estaba diciendo la rubia, pero una voz, conocida para Ino e Itachi y extrañamente familiar para Sakura la interrumpió.
-¿Quién se casará con quién, Imōto? – preguntó Deidara, quien pretendía ir a la universidad. Al ver a su amigo y a Sakura se sorprendió -¿Itachi? – dijo, luego miró a Sakura -¿Tú eres Sakura, cierto? – preguntó, y Sakura asintió, un poco confundida. Deidara la observó minuciosamente, y sólo al detenerse en su rostro sonrió. Se acercó rápidamente a ella, sorprendiendo a su hermana, a Itachi y a la misma Sakura, sólo para ver sus ojos de cerca -Ahora comprendo la fascinación de Itachi – dijo finalmente, mirando sus ojos. Sakura se sonrojó, e Itachi tomó a Deidara del cuello de su camisa y lo alejó de Sakura -¡Oye! Sólo quería mirarla, idiota – se quejó el rubio, acomodándose el cuello de su camisa.
-Pues puedes hacerlo a 10 metros de distancia, bastardo – le respondió Itachi, fulminándola con la mirada.
-¿Ya estás marcando territorio? Vas rápido, Uchiha – dijo Deidara. Miró a Sky en los brazos de Ino y se volvió a ella -¿De quién es el nene? – preguntó, refiriéndose al cachorro.
-De nosotros – dijo Itachi, tomando la mano de Sakura, quien se sorprendió. Quiso soltarse de su agarre, pero el pelinegro entrelazó sus dedos con los suyos, y una sensación de plenitud la envolvió de nuevo haciendo que, contra todo pronóstico, no desistiera del contacto. Itachi se dio cuenta de eso y sonrió.
Deidara se sorprendió. Miró a la pareja tomada de la mano y al pequeño Sky y suspiró.
-Bueno, creo que ahora sí perdimos al primer Akatsuki – dijo finalmente el rubio.
-¿A qué se refería Deidara cuando dijo que ahora sí habían perdido al primer Akatsuki? – le preguntó Sakura a Itachi mientras él conducía hacia el hospital.
Itachi sonrió.
-Es una broma privada – comenzó Itachi, y Sakura se volvió a él, curiosa -Ningún integrante de Akatsuki ha tenido novia – reveló Itachi, y Sakura se sorprendió -Y ninguno esperaba que el status de soltero de alguno de nosotros cambiara tan rápido. Por eso, si yo tengo novia seré el primero en perder ese status – le dijo Itachi.
-¿Nunca has tenido novia? – le preguntó Sakura, sorprendida de que alguien como el pelinegro nunca hubiera estado involucrado en una relación.
-Pareces sorprendida – le dijo Itachi, divertido.
-¿Por qué no has tenido novia aún? – le preguntó Sakura, pensativa.
Itachi sonrió.
-Porque te estaba esperando a ti – le dijo él. Una sonrisa iba a dibujarse en el rostro de Sakura, pero la joven negó energéticamente con la cabeza. No podía dejarse seducir por las palabras del pelinegro. Miró al frente y al percatarse que ya estaban llegando al hospital decidió cambiar de tema.
-¿Crees que hoy pueda conocer a todo el personal que trabaja con ustedes? – le preguntó ella.
-Es posible, aunque cabe la posibilidad de que algunas de las enfermeras que trabajan con nosotros no estén de turno – respondió él, y Sakura asintió.
El pelinegro estacionó su auto en el parqueo del hospital, y ambos emprendieron la marcha hacia la entrada del mismo.
Al entrar, las enfermeras miraron embelesadas a Itachi, Sakura se percató de eso y se sintió un poco incómoda. Itachi lo notó y la tomó de la mano, lo que sorprendió a las mujeres y a Sakura, quien se volvió a él, y antes de que le hiciera la pregunta que sabía que iba a hacerle entrelazó sus dedos con los de ella y besó su mano.
-Te dije que tomaría tu mano siempre que pudiera – le dijo con una sonrisa.
-¿Es necesario que lo hagas cuando muchas personas nos miran? Ni siquiera somos novios – le dijo ella, mirando sus manos unidas con un sonrojo en sus mejillas. Miró brevemente a su alrededor y percibió que la mayoría de las enfermeras la miraban con mala cara, lo cual hizo que se cohibiera.
-Recuerdo que también te dije que debías acostumbrarte. Y sobre ser novios, no falta mucho para que eso pase – le dijo él -Ahora anda, vamos – le dijo, tirando de su mano para seguir caminando. Sakura, sin opción, lo siguió. Caminaron por un largo pasillo, y al final pudo leer el nombre del área a la que se dirigían: psicología médica.
Entraron a una especie de oficina, en la cual había dos escritorios que estaban siendo ocupados por dos enfermeras y otras dos enfermeras estaban de pie revisando algunos expedientes. Al percatarse de la presencia de la pareja, las mujeres se sorprendieron.
-¿Itachi? ¿Qué te trae por aquí? – preguntó una de las enfermeras.
-Itachi, ¿Ella es tu novia? – preguntó otra enfermera con el cabello blanco por las canas, mirando a la pareja con curiosidad.
Itachi sonrió, y justo cuando notó que Sakura iba a negarlo apretó sutilmente su mano y se adelantó.
-Kaori-san, Hikari-san, Azumi-san y Aiko-san, ella es Sakura, mi novia y nueva integrante del voluntariado – dijo el pelinegro con una sonrisa. Sakura suspiró, dándose por vencida. El pelinegro no se cansaba de presentarla como su novia, y aunque le pidiera que no lo hiciera sabía que seguiría haciéndolo.
Sólo espero que el rumor no se extienda por la universidad, pensó. Aunque dudaba de ese pensamiento, después de todo, el pelinegro seguía conservando el título de casanova del lugar.
Las mujeres se sorprendieron, y la enfermera que había que había hecho la pregunta al pelinegro se acercó rápidamente a Sakura y la abrazó, dejando a la joven sorprendida.
-Me da mucho gusto conocerte, Sakura-chan – dijo la mujer, deshaciendo el abrazo. La miró con atención y sonrió -Aún mantenía la esperanza de que apareciera alguien que hiciera que este niño sentara cabeza – dijo la enfermera. Itachi sonrió por sus palabras, y una leve sonrisa se formó en el rostro de Sakura -A ver si así el resto de enfermeras dejan de babear cada vez que lo ven – terminó la mujer, exasperada al recordar como actuaban sus colegas cuando aparecía el pelinegro.
Luego de las presentaciones, las enfermeras conversaron con Sakura. La joven se mostró un poco tímida, pero podían percibir que era sumamente genuina, por lo cual quedaron fascinados con ella.
Saliendo de la oficina, Itachi se volvió a Sakura con una sonrisa.
-¿Cómo haces para que todos te amen? – le preguntó -No sólo les caíste bien, incluso están dispuestas a vigilarme para que sepas todo lo que hago aquí cuando tú no estés – le dijo, divertido al recordar las palabras de las mujeres.
Un tenue sonrojo coloreó las mejillas de Sakura tras sus palabras, pero una leve sonrisa se formó en su rostro. Ciertamente, no era la primera persona que le hacía esa pregunta. Había algo en ella que lograba cautivar a las personas, aunque no sabía exactamente qué era.
-Supongo que es un don – dijo, más para responder a sus pensamientos que para responderle a Itachi.
Itachi sonrió.
-Te creo – le dijo él, besando su mano.
Se dirigieron al estacionamiento tomados de la mano, llamando la atención de las personas que conocían al pelinegro, quienes se sorprendieron de ver al conocido casanova tomado de la mano de una niña como Sakura. Ella no era el tipo de mujer que encajara en la vida del pelinegro, el cual los tenía acostumbrados a mostrarse como mujeres con un estilo más provocativo y sensual. Pero lo cierto es que era la primera vez que miraban a Itachi tomando la mano de una mujer, y la sonrisa que se formaba en su rostro al caminar al lado de ella era genuina, por lo cual podían suponer que, por primera vez, el pelinegro estaba desarrollando sentimientos por alguien, en este caso, por una niña sumamente tierna como Sakura.
-¿A dónde vamos? – le preguntó Sakura al pelinegro, al percatarse que no se dirigían hacia su casa.
-Ahora que nuestro bebé está siendo cuidado por una de sus tías sus padres tendrán una cita – le dijo el pelinegro con una sonrisa. Sakura lo miró, sorprendida.
-¿Una cita? – le preguntó. Negó energéticamente con la cabeza -No, Itachi. Tengo clases esta tarde, además, ¡Ni siquiera me preguntaste si quiero tener una cita contigo! – terminó de decir ella, indignada.
Itachi rio.
-Relájate, Sakura. Llegarás a tiempo a la universidad, yo te llevaré – le dijo -En cuanto a preguntarte si querías tener una cita conmigo, no lo hice porque no aceptaré un no como respuesta. Como dicen por ahí: es mejor pedir perdón que pedir permiso – finalizó el pelinegro con una sonrisa.
Sakura lo miró, y se pasó una mano por la cara.
-No sé qué voy a hacer contigo – murmuró Sakura en voz baja, pero Itachi logró escucharla.
-Puedes hacer lo que quieras conmigo, Sakura. Soy todo tuyo – le dijo el joven con una sonrisa ladina en el rostro, lo que provocó que ella se sonrojara por la insinuación. Itachi rio al verla -Es sumamente fácil hacerte sonrojar, y eso me encanta de ti – le dijo él con una sonrisa.
-Al menos a ti te gusta eso de mí, porque a mí no – le dijo ella, mirándose las manos, resignada ante esa realidad. Odiaba sonrojarse por todo. Era algo que no podía controlar.
Itachi tomó una de sus manos, llamando su atención. Lo miró y notó que estaba sonriendo.
-Me encanta todo de ti, y de alguna manera voy a hacer que te veas como yo te veo, porque eres perfecta y parece que no te das cuenta de eso – le dijo él, y a Sakura se llenaron los ojos de lágrimas, enternecida por sus palabras.
-Gracias – le dijo ella.
Itachi sonrió.
-No tienes nada que agradecer, Sakura. Sólo dije la verdad – le dijo él, dándole un beso en la mano.
Siguieron su camino en silencio, hasta que Sakura dedujo el lugar al que se dirigían, lo cual la sorprendió.
-¿Vamos al río Nakano? – le preguntó ella.
Itachi sonrió.
-Así es – le dijo -Tengo 9 años de no venir a este río, porque no encontraba a la persona correcta para acompañarme y enfrentar mi pasado. Pero ahora que te tengo conmigo creo que puedo dar ese paso – le dijo él, dejando a Sakura un poco confundida.
Dejaron el auto en un estacionamiento cercano al sitio y comenzaron a caminar tomados de la mano por la orilla del río.
-¿Qué parte de tu pasado no habías podido enfrentar antes de que yo apareciera? – le preguntó Sakura, con cautela. Itachi detuvo el paso y dirigió su mirada al río. Sakura lo observó con atención, hasta que vio que el pelinegro sonrió con tristeza, por lo cual se apresuró en agregar -Lo siento, no debí preguntar. No es necesario que lo digas, yo… - estaba diciendo ella, pero Itachi llevó su mirada a ella y colocó un dedo en sus labios, pidiéndole silencio.
-No debes disculparte. Es algo que quiero compartir contigo – le dijo él. Miró la mano de Sakura entrelazada con la suya y le dio un ligero apretón -Hace 9 años, uno de mis primos, Shisui, se ahogó en este río por intentar salvarme – confesó el pelinegro, sorprendiendo a Sakura -No tuve el valor de venir a este río después de ese día. Creí que no sería capaz de enfrentar los recuerdos de todo lo que pasó, no hasta que encontrara a la persona indicada para acompañarme, una persona con la que tuviera la ilusión de crear buenos recuerdos, incluso en este río – le dijo. Tomó la otra mano de Sakura, quedando frente a frente -Gracias por llegar a mi vida. Ahora, ya no tendré sólo el recuerdo de ese día en mi mente, también tendré el recuerdo de nosotros tomados de la mano caminando por aquí – le dijo el joven, mirándola con una sonrisa genuina en su rostro.
Sakura lo miró, y para sorpresa de Itachi, lo abrazó por el cuello.
-También podrías recordar que, en este río, te abracé por primera vez – le dijo ella, sonrojada por su arrebato. Rápidamente sintió los brazos de Itachi rodear su cintura, correspondiendo a su abrazo. La cabeza del pelinegro encontró un espacio en su cuello, donde reposó disfrutando del olor de su cuerpo.
-También recordaré el dulce olor de tu cuerpo y lo hermoso que se mira el mundo en tus brazos – susurró él contra su cuello, lo que provocó que se sonrojara aún más. Deshizo lentamente el abrazo y ambos se miraron a los ojos, el pelinegro apreció el sonrojo en sus mejillas y sonrió, enternecido. Desvió la mirada hacia sus labios y quiso besarla, pero consideró que sería demasiado precipitado hacerlo. Debía darle tiempo para que se sintiera completamente cómoda a su lado, así que resistió el deseo de probar sus labios en ese momento. De alguna manera, su mirada llegó al gorro negro que cubría el cabello de la joven, y frunció levemente el ceño.
-¿Por qué siempre usas este gorro? No he podido ver tu cabe… - le estaba diciendo él, al tiempo que diría su mano al gorro de la joven, quien, gracias a sus reflejos, lo esquivo.
-No me gusta mostrar mi cabello. Es un desastre en estos días – se excusó ella, nerviosa. Lo cierto es que su cabello podía ser modelo de salones de belleza por lo hermoso que era, pero no le gustaba mostrarlo porque siempre había resultado llamativo. Después de todo, ¿Quién más tenía el cabello color rosa? Itachi la miró, no muy convencido y entonces decidió cambiar de tema -Creo que deberíamos irnos. No quiero llegar tarde a clases – dijo, dando media vuelta para dirigirse al estacionamiento donde se encontraba el auto del pelinegro, cuando sintió que él, por detrás, le quitó el gorro.
Fue como en cámara lenta. La cascada de cabello rosado cayó por la espalda de la joven, llegándole por debajo de la cintura, provocando que Itachi esbozara una sonrisa. Su cabello seguía siendo tan hermoso como lo recordaba. Sakura se volvió a él, sorprendida.
-¿Por qué lo hiciste? – le preguntó.
-Quería ver tu cabello. Es más hermoso de lo que recordaba – le dijo él.
Sakura lo miró, confundida. Iba a cuestionarlo por sus palabras, hasta que notó que todos la miraban con atención, y sabía porqué era. Se acercó rápidamente a Itachi y quiso quitarle su gorro para ponérselo, pero el joven leyó su movimiento y la esquivo.
-¿Qué haces? ¡Dámelo! – le pidió ella. Itachi sonrió.
-Sobre mi cadáver te pondrás este gorro de nuevo – le dijo, adoptando una expresión sumamente seria. Sakura lo miró, incrédula, aunque rápidamente reaccionó y lo fulminó con la mirada.
-¡Dámelo, Itachi! – le dijo Sakura. El pelinegro negó con la cabeza y salió corriendo, siendo seguido de cerca por ella.
Al llegar al estacionamiento en el que se encontraba su auto, Itachi se dirigió a ella.
-¿Por qué ocultas tu cabello con el gorro? Es hermoso – le dijo él.
-¿No estás sorprendido? Mi cabello es rosado – le dijo ella.
Itachi miró las hebras onduladas de su cabello ser movidas por el viento y sonrió.
-De hecho, sí – le dijo él, y Sakura suspiró, resignada. Sería raro sino le sorprendía -Pero lo que me sorprende es que nunca pensé que me gustaría tanto el color rosado, y todo es gracias a tu cabello – agregó él, sorprendiendo a la joven -¿Por qué lo ocultas? – le preguntó nuevamente.
Sakura lo miró, y suspiró.
-Es muy llamativo. Todos se sorprenden por el color de mi cabello y me convierto en el centro de atención. No quería que me pasara lo mismo en la universidad. Por eso usaba el gorro – le explicó ella.
-¿Te pasó en el instituto? – le preguntó él, y ella asintió. Suspiró y se acercó a ella, posando una mano en su cabello -¿Recuerdas que te dije que de alguna manera voy a hacer que te veas como yo te veo? Eso incluye tu cabello. Para mí es hermoso, y quiero que tú también lo veas de ese modo – le dijo. Sakura iba a hablarle, pero se adelantó -A partir de ahora no permitiré que uses este gorro – le dijo él, mirando el gorro negro en su otra mano. Sakura se sorprendió, pero antes de que le dijera algo, besó su cabello y le dio la espalda, dispuesto a montarse en su auto. Sakura le bloqueó el paso.
-¿Bromeas, cierto? ¡No puedes hablar en serio! – le dijo ella, horrorizada ante la perspectiva de aparecerse por la universidad luciendo su cabello. Itachi la miró, serio. Comenzó a caminar hacia ella, lo que hizo que ella caminara hacia atrás para evitar la cercanía, hasta que sintió su espalda tocar la pared de uno de los establecimientos del lugar. El pelinegro colocó sus brazos a los costados de su cuerpo, negándole una salida y se acercó a ella hasta que sus narices se rozaron, mirando con intensidad sus labios -¿Qué… - estaba por decir ella, nerviosa por la cercanía, pero se detuvo cuando una sonrisa se esbozó en el rostro de Itachi.
-Si vuelves a cubrir tu cabello voy a besarte delante de todos en la universidad, y no me retes, Sakura, porque me muero de ganas por probar tus labios y no dudaría ni un solo segundo en hacerlo – le dijo él, mirándola a los ojos, lo que hizo que se sonrojara. Itachi sonrió -Vas a llamar la atención de las dos maneras: tanto si muestras tu cabello como si te beso delante de todos. Es cuestión que elijas de qué manera quieres llamar la atención – le dijo finalmente, y se alejó de ella, porque no se creía capaz de resistir ni un segundo más las ganas que tenía de probarla. La tomó de la mano y se encaminó a su auto. Sakura lo siguió, demasiado abstraída pensando en la reacción de todos cuando se apareciera por la universidad mostrando su cabello.
Se dirigieron a la casa de Ino para recoger a Sky en silencio, hasta que Sakura se volvió a él, desesperada.
-Itachi, por favor, no me hagas esto. No puedo aparecer así por la universidad, ¿No lo entiendes? – le dijo ella.
Itachi suspiró, y se volvió a ella.
-Sakura, hoy me ayudaste a enfrentar mi pasado, y yo quiero ayudarte a enfrentar el tuyo. No puedes pretender ocultarte todo el tiempo – le dijo. La miró y sonrió -Eres hermosa, y tu cabello te hace única. No permitiré que lo ocultes por más tiempo – concluyó él.
Sakura lo miró, y aunque sabía que tenía razón, ella tenía miedo. No quería que sucediera lo mismo que en el instituto, cuando su particular belleza hizo que las apuestas por ella se iniciaran.
Siempre había sido tímida e introvertida, lo que sumado a su belleza natural lograba atraer a los chicos a su alrededor, lo que hacía que fuera el objeto de envidia de las chicas por su popularidad entre el sexo masculino en el instituto. Se había encargado de rechazar a cada chico que se acercaba a ella en el instituto, porque sabía que ninguno tenía buenas intenciones. Era consciente de que la mayoría se acercaban a ella porque habían apostado quién sería el que obtendría un sí de su parte. No era tonta. El haber rechazado a tantos chicos en el instituto le llevó a obtener el título de la "inalcanzable" lo que suponía un juego para los chicos, un juego en el que apostaban quien sería el primero en salir con ella. Trataba de no sentirse mal e ignorar que era el objeto del juego preferido de ellos en el instituto, pero todo cambió cuando apareció Sasuke. El juego pasó a otro nivel.
Itachi la miró sumida en sus pensamientos y suspiró. Se desvió de la carretera y se estacionó a la orilla de la misma. Cuando Sakura se volvió a él, seguramente para preguntarse por qué se había detenido, tomó su mano y sonrió.
-Eres la primera chica que conozco que tiene miedo de mostrar cuan hermosa es – le dijo -Me encargaré de deshacer todas las barreras que has puesto frente al mundo, para que todos puedan apreciar, así como yo lo hago, lo hermosa que eres – le dijo finalmente.
-¿Qué pasa si no quiero deshacer esas barreras? – le dijo ella, con los ojos llenos de lágrimas -¿Qué pasa si mi miedo a mostrarme es más fuerte que yo? No es tan fácil, Itachi. Ser hermosa no siempre es bueno, y me tocó aprenderlo de la peor forma – le dijo, sorprendiendo a Itachi -Mírame – le dijo, señalando su atuendo -Si incluso luciendo así logré llamar tu atención, ¿Qué pasará cuando me muestre como soy? – dijo, y sonrió con tristeza -Como solía ser – agregó, y Itachi la miró tratando de interpretar sus palabras.
-¿Me estás diciendo que te ocultas tras ropa holgada para que nadie note lo hermosa que eres? – le preguntó él, lo que concluyó tras sus palabras.
Sakura sonrió levemente.
-Cuando lo dices de ese modo suena ridículo, pero sí. Así es – le dijo ella.
Itachi la miró. Unos mechones de su cabello caían en su rostro, así que los tomó con cuidado y los acomodó tras su oreja.
-¿Quién te hizo tanto daño? – le dijo él, mirando sus ojos llenos de lágrimas, las que se derramaron después de que pronunciara esas palabras. Se bajó del auto y se dirigió rápidamente a abrir la puerta de ella, la tomó de la mano para sacarla del auto y la abrazó. Sakura correspondió al abrazo y la escuchó sollozar. Sus sollozos eran todo lo que podía escuchar en ese momento, y maldijo a la persona que la había lastimado tanto, sin saber que se trataba de su hermano. Dejó que se desahogara y luego de unos minutos abrazados ella deshizo el abrazo. Miró que hizo un ademán para limpiarse el rastro de sus lágrimas, pero la detuvo y se encargó de hacerlo él mismo. Cuando concluyó con su labor la contempló con atención. Era hermosa. Era hermosa y se encargaría de hacer que ella se aceptara y se quisiera tanto como él la quería. Pasó sus manos por el cuello de ella, la acarició y le dio un tierno beso en la frente -Confía en mí, Sakura, y déjame ayudarte. Déjame estar contigo y ser tu apoyo cuando lo necesites. Déjame ser parte de tu vida. No voy a lastimarte – le dijo él, mirándola a los ojos, los cuales brillaban con la intensidad de mil soles.
-Yo… - inició ella, sin saber qué decir. Miró sus ojos ónix, tan parecidos a los de Sasuke y supo lo que necesitaba: tiempo -No estoy lista – le dijo finalmente, porque era la verdad. Sus heridas aún no habían sanado, y no estaba lista para aceptarlo de la manera que él quería. Por primera vez, podía sentir que alguien se acercaba a ella sin malas intenciones, y fue Kami el que quiso que se tratara del hermano mayor del chico que la lastimó tanto. No era fácil dejarlo entrar en su vida, porque por más que sabía que eran diferentes, había muchas cosas en Itachi que le recordaban a Sasuke. La más obvia: su innegable parecido.
-Puedo esperar el tiempo que necesites para aceptarme, porque quiero que te quedes junto a mí – le dijo él, y una leve sonrisa se formó en el rostro de Sakura tras sus palabras. Si mantenían la misma cercanía, como hasta ahora, quizá el pelinegro no tendría que esperar tanto.
¡Yo!
Por fin me aparecí por aquí. ¿Pasó mucho tiempo desde la última vez que actualicé? Lo cierto es que me desanimé un poco porque no recibí comentarios en el cap anterior, pensé que quizá la historia no era lo suficientemente buena como para ser seguida. A pesar de esos pensamientos, no fui capaz de dejarla a un lado, así que por eso estoy actualizando.
Ojalá esta vez pueda recibir sus comentarios, son fuente de motivación e inspiración para mí.
Hasta luego!
P.D.: Imōto significa hermana pequeña.
