Hola, lamento tanto la tardanza… pero bueno aquí aprovechando mi cumple subo este capítulo, aunque mi costumbre es no escribir previo a esta fecha… mi falta de tiempo y de actualización me obligó a romper con mi costumbre jejeje. He estado muy atareada con lo del trabajo que simplemente escribo muy de a ratos, sin embargo, pongo todo el corazón en ello, pues intento ser fiel a la idea que le dio nacimiento a cada uno de mis fics, jejeje aunque a veces se me olvide y me tome mi tiempo para recordarlo. En este caso, tenía bien pensado lo que debía pasar, aunque la escena que más me gustaría escribir recién será en el próximo capítulo… pero hasta aquí, creo que todo va de acuerdo a lo que pensé.
Les mando un beso y un abrazo muy especial a todos los que me dejan saber su opinión, y les aclaro, que aunque me tarde, no dejaré de escribir… no sin antes terminar la historia.
Bien, es todo… Saludos a todos…
Capítulo 4º: Memorias Perdidas
"No todas los mitos son mentira, ni todas las leyendas son verdad… Arcadia es el verdadero hogar de los licántropos, pero su historia es muy diferente a la que se conoce"…
Aquella frase no abandonaba sus pensamientos. Miraba el paisaje tras la ventanilla del bus, llegarían en poco tiempo. Nadie hablaba de lo que había sucedido la noche anterior… era como si no hubiera pasado nada, aunque si pasó, y más que nunca Shun consideró que ese lugar era un peligro. Había considerado hablar ya con su hermano antes de salir, pero lo pensó mejor y decidió esperar a llegar a su destino. Temía que ellos se preocuparan de más y vinieran a buscarlo… sabía que si lo ocurrido en la noche llegaba a los oídos de Shura, seguramente él no tardaría doce horas en volver a su casa.
Volvió a concentrar su atención en el paisaje que recorrían, su mirada se perdía entre el verde del follaje y el azul del cielo… no se percató de en qué momento su conciencia se perdió de la realdad, hasta que unas jades muy brillantes aparecieron observándolo desde las sombras…
¡Shun… despierta ya estamos llegando! – Hyoga hablaba suavemente a su amigo, el peli verde abrió pesadamente los ojos y observó el complejo de esquí en el que se hospedarían, sonrió al igual que sus amigos al ver la belleza del lugar.
¡Esto es genial! – murmuró casi sin aliento Seiya…
¡Ahora ya no te arrepientes de haber venido aquí, ¿verdad?! – acotó Shun y al ver la expresión del castaño oscuro, todos rieron.
Bajaron del bus e ingresaron al lobby del hotel, formarían grupos de cinco para cada habitación, al parecer estaban teniendo escases de habitaciones, debido a que estaban en temporada alta, a pesar de las quejas de Saori sobre que habían hecho las reservan con suficiente tiempo, la verdad era que como habían ganado un premio, no tenían mucho de qué quejarse.
Cuando el maestro llamó a Shun y le entregó la llave de su cuarto, incluyó a Seiya, Hyoga, Jabu y por último a Mime, para que completaran el espacio. Subieron las escaleras para no tener que esperar tanto al ascensor. Su habitación estaba en el tercer piso, y era la número siete… ingresaron al lugar y notaron que no era muy espacioso… contaba con dos camas dobles y una cama simple… un juego de living de dos sofás para dos personas y una mesita, dos placares bastante amplios y un baño con tina…
Seiya y Jabu inmediatamente fueron hacia la cama doble que estaba a su derecha, ambos deseaban estar arriba pero fue el castaño oscuro el que logró llegar antes, por lo que Jabu simplemente se conformó con la de abajo. Hyoga sonrió ante la infantil escena, miró a Mime y a Shun…
¿Cuál quieren? – preguntó a ambos, quienes observándose simplemente se dirigieron, Shun hacia la cama simple y Mime hacia la cama de abajo, de la cama doble que se hallaba a la izquierda… el rubio entonces tomó la de arriba - ¡Pobre del que ronque… pienso disfrutar mi estadía aquí así que …! – comenzó a decir el oji celeste.
¡Tengo muchas medias para colocar en las bocas del que no me deje dormir! – fue el peli naranja quien terminó la frase, Shun y él se miraron y comenzaron a reír… mientras que Hyoga les dirigía una mirada un tanto celosa… había maldecido por lo bajo que justamente colocaran en aquella habitación al hijo de un cazador tan respetado, y con el que su amigo peli verde, sentía tanta inclinación.
Después de que cada uno se dio un merecido baño, salieron todos juntos de la habitación, era hora de la cena… en el pasillo encontraron a otros compañeros, en esa planta estaban todos los chicos, mientras las muchachas se encontraban un piso más arriba. Bajaron por las escaleras, pues no deseaban que su estadía se nublara tan pronto con el posible encuentro con Saori… así que al llegar al comedor, casi todos los asientos ya estaban ocupados, se sentaron todos en lugares separados, Mime ya tenía su lugar reservado a lado de su asfixiante presidenta, Seiya y Jabu se sentaron uno a lado de un profesor y el otro en medio de dos compañeras. Shun sonrió al notar que tendría que sentarse a parte de sus compañeros, como siempre Hyoga estaba a su lado, por lo que tomaron unos lugares vacíos del otro lado del salón.
La cena les resultó sumamente deliciosa, luego de terminar, algunos prefirieron ir a descansar, mientras que los otros, decidieron que lo mejor sería explorar. En este segundo grupo estaban Shun y sus amigos… caminaron por todos los pasillos del lugar, afuera estaba haciendo frío, sin embargo, eso no evitó que salieran a disfrutar de la belleza del firmamento que se alzaba en el cielo, y de la brisa fría… en fin todo el paisaje era excelente y los llenaba de emoción…
Podía divisarse un lago a un extremo del complejo, caminaron hacia el lugar, hacía bastante frío, por lo que el peli naranja sujetó del brazo al peli verde mientras caminaba y se mantenía más cerca de él… la mirada fría y celeste de Hyoga brillaba con furia, lo que despertó risitas de burla departe de sus amigos Seiya y Jabu…
¡Se te adelantó! – murmuraron casi al unísono pasando cerca de su rubio amigo.
¡Es realmente hermoso… si nieva podríamos patinar! – dijo totalmente embelesado por la visión el oji magenta…
Shun se quedó observando el paisaje como hipnotizado, notó un movimiento en la orilla del lago… sus amigos estaban corriendo unos tras otros, aunque no había escuchado que provocó aquello, puesto que hasta Mime seguía a Jabu con intensión de venganza… caminó unos pasos más hasta donde había notado el movimiento, en el reflejo del agua se dejaba ver la hermosa luna… era de un azul profundo que hizo palpitar su corazón con emoción… el movimiento de unas plantas le obligó a buscar el origen… la figura de un hombre se dejó notar… los rayos de luna parecieron intensificarse justo cuando unos zafiros lo observaron con mayor fuerza…
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¿Shun… me escuchas?... ¡Parece que esta volviendo en sí!
¿Qué pasó…? – lentamente abría los ojos, sentía como si el mundo le estuviera dando vueltas… pudo notar que estaba en una habitación, y que su amigos estaban con él… - ¿Dónde estoy?
¡Estás en nuestra habitación, Shun… tranquilo! – Hyoga estaba sentado a su lado tomándole de las manos, su expresión dejaba notar mucha preocupación…
¡Nos diste un susto, te desmayaste! – Mime también estaba a su lado, arrodillado frente a su cama acariciando su frente…
¡Lo siento… estoy bien! – Shun se incorporó en el lecho suspiró intentando recordar lo que había pasado… pero por más que intentó recordarlo no pudo hacerlo… - ¡Habrá sido el cansancio… y el cambio de ambiente!
¡Si seguro solo fue eso… jejeje… aunque ya avisamos a tus hermanos, Shun! – Seiya parecía estar escondido tras de Jabu… la expresión del peli verde le indicó que su acción había sido muy precipitada…
¿A quién le dijiste Seiya… a Diogo… o a Shura? – Shun se había puesto de pie y ya tenía sujeto del cuello de su abrigo al castaño oscuro…
¡Diogo… a Diogo, Shun tranquilo! – el moreno tomó las manos de su amigo, lo miró fija y seriamente
Shun miró un poco apenado debido a su reacción, aunque nadie dijo nada después de todo conocía muy bien al mayor de los hermanos de su amigo, y sabían que este era sumamente sobre protector y estricto con el menor, enterarse de una cosa así le serviría como escusa perfecta para llevárselo de vuelta bajo su estricta vigilancia…
¡Lo siento…! – el peli verde suspiro agotado, aún se sentía mareado, aunque no entendía por qué… se sentó nuevamente sobre su lecho antes de suspirar sonoramente…
¡Tranquilo Shun, todos conocemos a Shura…! – Mime se sentó a lado del menor al hablarle, le sonrió amistosamente y acotó - ¡Es igual de denso que mi padre…!
Todos sonrieron dando por zanjado lo ocurrido… después de cerciorarse que el peli verde estaba bien, fueron todos a acostarse, Shun se ubicó de cara a la pared, cerró sus ojos y nuevamente apareció en su mente la imagen de una luna, aunque en esta ocasión no era una roja, como siempre en sus sueños… sino una azul… un extraño vacío en el pecho le dio enormes deseos de llorar, sentía como si hubiera perdido algo más que simplemente su pasado… cerró más fuertemente sus ojos… era seguro que el trauma de ser atacado por licántropos era algo que su inconsciente no deseaba recordar, por eso sus recuerdos estaban sellados…
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El nuevo día trajo una ajetreada agenda… todos comenzaron a incursionar en su aprendizaje de esquí… los que ya tenían un nivel aceptable de habilidad en ese deporte fueron a pasear y otros a competir…
Shun decidió simplemente caminar por los alrededores, antes que a ningún otro lugar fue a la orilla del lago… se sentó en unas rocas salientes, suspiro con cierto desgano, estaba seguro que vio algo que lo impactó… odiaba mostrarse débil ante sus compañeros, le había esforzado mucho tiempo como para superar el trauma de olvidarlo todo y a todos…
¿Qué me pasó…?
¡No le des tanta importancia a eso Shun…! – el peli naranja se sentó a su lado, ya que había decidido seguirlo - ¡A veces es mejor enterrar el pasado, Shun!
¿Cómo sabes…? – comenzó a decir el peli verde, pero uno de los dedos de su amigo en sus labios lo calló…
¡Siempre que piensas en lo que no puedes recordar luces esa expresión… ninguno de tus hermanos quiere que recuerdes lo que pasó… ¿por qué te empeñas en hacerlo?! – comentó el oji magenta volviendo su atención al lago - ¡Entiendo cómo te sientes, sabes… ser, en tu caso, hijo de nuestros líderes cazadores y hermano menor de dos de los mejores es una gran presión… para mí también lo es, ser hijo de Folken! – habló sereno Mime - ¡A veces cargamos con las culpas de nuestros padres… y pagamos el precio!
¡Pero tú no eres cazador, Mime! – comentó Shun suspirando…
¡No… pero no porque fuera mi deseo… luego de la muerte de mi madre, mi padre se encargó de alejarme de todo aquello… supongo que por miedo! – acotó el peli naranja sonriendo…
¡Pero tu padre no le teme a nada! – el oji esmeralda respondió casi al tiempo…
¡En eso te equivocas al igual que la mayoría… claro que teme… él quitó la vida de demasiados licántropos… de hecho, si no crecí con mi madre fue justo por eso…! – Mime miró directo a los ojos de su amigo al hablar… la expresión seria que mostraba Shun le dio la pauta de que contaba con toda su atención - ¡Mi padre acabó con una licántropo en especial… una reina… hasta donde sé, fue el rey de ellos, quien extinguió la llama de la vida de mi madre, en represaría… aunque perdonó la mía!
¿Qué quieres decir, Mime…? – Shun estaba asombrado, él no tenía ni idea de esa parte de la historia, de hecho todos pensaban que la medre de su amigo había muerto en un accidente.
¡Mi padre piensa que no lo recuerdo… cuando tenía cinco años una manada atacó mi casa… mi madre me escondió en un placar, pero pude ver todo, vi como ese animal… se convertía en un hombre, y escuche la sentencia a mi madre…! – el peli naranja guardó silencio y su mirada se perdió en el tiempo, Shun no sabía que decir o qué hacer, por lo que prefirió simplemente guardar silencio y esperar a que su amigo reaccionara - ¡Como era de esperarse percibieron mi presencia… recuerdo que tenía un olor muy característico… él me cargó y me llevó a mi habitación… yo no vi a mi madre… pero supe que dentro de toda la crueldad que puedan poseer aquella raza, mostró piedad por mí… y sé que por ella!
¿Cómo puedes decir eso?… ¡la mató! – Shun tomó del hombro a su amigo, estaba sorprendido por aquellas palabras.
¡Lo sé… pero estoy seguro, que su muerte fue menos tormentosa que la de la compañera de aquel lobo! – Mime desvió la mirada de su amigo… sabía que su forma de pensar era extraña, pero no podía evitarlo… - ¡Después de eso mi padre me alejó de todo lo relacionado con la cacería… y me ha obligado a colocarme una esencia, que sé tú muy bien conoces, que hace que mi olor característico sea imperceptible para los lobos!
¿Por qué me cuentas esto? – Shun miró a su amigo… sabía de qué esencia hablaba… desde que había vuelto a tener conciencia de sí, se había vuelto una necesidad que se la colocará, era una orden de su padre.
¡Simple… ojalá yo hubiera olvidado todo como tú… no me quiero ni imaginar qué fue lo que tú presenciaste que te provocó ese trauma, pero me es obvio que si te persiguieron fue por venganza a tus padres y a tus hermanos! – Mime tomó unas hojas que se hallaban en el suelo… estaba esperando que su amigo le dijera algo, sintió algo de miedo cuando eso no ocurrió, por lo que dirigió su atención nuevamente al peli verde…
¡Gracias… tienes razón, si mis padres no han hecho nada para devolverme mis recuerdos… seguro es por eso… mejor enterrar el pasado! – Shun sonrió amablemente a su amigo, quien le devolvió la sonrisa… - ¡Dime… alguna vez has pensado en vengarte!
¡No… pero llegará el día en que ellos quieran vengarse de mi padre… utilizándome a mi!
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¡Una inofensiva fiesta con nuestros adorables compañeros y nuestras encantadoras compañeras… es lo que pide cualquier muchacho normal! – Seiya ya estaba listo para ir a bailar, sus amigos lo miraban impresionados, no hacía ni media hora que el castaño oscuro había gritado que no había peor cosa que viajar tantos kilómetros, solo para soportar a las mismas personas.
¡Vaya que tienes cambios de opinión… jajajaja! – Mime también estaba listo, aunque en su caso, y a diferencia de todos, era porque Saori seguramente vendría a llevárselo de pareja…
¡No le prestes atención Mime, Seiya es siempre así! – Jabu también estaba listo… se peinó nuevamente el cabello y siguió a su amigo hacia afuera.
Hyoga esperó a que Shun estuviera listo, y luego todos salieron afuera. El peli naranja ya se había ido, y Seiya no dejaba de parodiar la escena… al llegar al salón en donde se realizaría el encuentro, notaron que el ambiente estaba muy animado…
¡Por lo menos sabemos que no comenzarán a convulsionar, y no les saldrá pelo jajajaja! – el comentario del rubio puso animados a todos.
Podían verse a varios huéspedes en la fiesta, para los jóvenes se había habilitado una barra en donde les ofrecían gaseosas, jugos y cócteles… Shun justamente se encontraba escogiendo cuál de estos iba a tomar... sus amigos ya se habían puesto a bailar, para pena de algunos, tuvieron que conformarse con bailar entre ellos o solos, pues sus compañeras, en su mayoría, bailaban con alguno de los huéspedes del hotel.
Cuando el ambiente ya le parecía demasiado pesado, el peli verde logró escabullirse de la atenta mirada de su rubio amigo, y salir a tomar algo de aire… se recostó por uno de los balcones y miró hacia el cielo… le encantaba como se veía todo el lugar bajo los rayos de aquellas estrellas… era una sensación tan maravillosa, como si todos los que habitaran bajo ese bello firmemente fueran libres como el viento…
¡Parece como si la luna nos llamara a ser libres como el viento! – aquella voz sacó de su ensoñación a Shun, quien casi instintivamente se puso en guardia, debido a que no había sentido a nadie aproximarse… - ¡Lamento importunar!
Su corazón dio un vuelco… sintió deseos de retroceder y huir, pero no pudo moverse… frente a él, un joven de una larga cabellera azul y de ojos del mismo color lo miraba profundamente… frente a sus ojos una luna roja volvió a aparecerse, y sintió que toda su conciencia buscaba una salida… ese joven lo sostuvo de caer… y sintió como si fuera un susurro…
¿Acaso le pareció ver a un fantasma?
¡No tienen su mismo olor… pero su semejanza es asombrosa!
En una cueva apartada de los ojos de la gente normal…
¡No me cabe la menor duda de que es él!
Un pequeño grupo de hombres se reunía en secreto…
¡Pero, mi señor… él está muerto!
En el centro de ellos, un hombre de melena oscura y unos brillantes ojos color jade, presidía la reunión…
¡Jamás hayamos su cuerpo… pudo ser solo una treta mas de ese cazador!
Uno de los suyos hacía poco que había llegado a entregarle su informe…
¡Sólo puedo asegurarle, mi señor… que mi presencia le perturba… pero que seguiré vigilándolo…! – el recién llegado se puso de pie, espero a que el de cabellera oscura le autorizara a marcharse…
¡Quiero una prueba Milo… antes de llamar a Ikki! – dicho esto, Hades asintió el que Milo pudiera retirarse… cuando eso sucedió, un hombre un tanto mayor, pero igual de imponente que él, tomó la palabra…
¡Si no es él, seguiremos en marcha con nuestro plan! – habló con firmeza mirando al oji jade - ¿No es así, hijo mío?
¡Si es él, es que buscaré a esos cazadores y los desapareceré de este mundo… la idea era atraer aquí al hijo menor de Dohko y matarlo en represaría por todos aquellos a los que él acabó… ¿y qué me encuentro?… la joya de nuestra raza vive y actúa como nuestros enemigos… es más… nos ha olvidado! – las palabras, a pesar de ser dichas pausadamente, sonaban frías, había una mezcla de furia en ellas… - ¡Padre… mejor trae a Ikki… quiero que él lo vea, sin importar que esencia tenga, él reconocerá a su hermano!
¿Y tú… no prefieres comprobarlo tú? – el hombre miró de reojo a quienes también participaban de aquel encuentro… los aludidos simplemente salieron al exterior…
¡Cuando lo tuve frente a mí, me dejé llevar por mi instinto y por su apariencia… si él es solo una treta mas de los cazadores, no les daré la oportunidad de atraparme… mataré a su impostor con mis propias garras…! – Hades volvió a su apariencia salvaje y sin más, salió… aulló con todas sus fuerzas…
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¡Lobos… como los odio! – Hyoga miraba por la ventana… el sonido de aullidos lo tenía un tanto alterado, no solo a él, a sus compañeros también…
¡No todos los lobos son malos… no deberías odiarlos! – Shun acababa de salir del cuarto de baño, llevaba puesta su piyama, él también se acercó a la ventana justo cuando otro aullido se hacía notar… - ¡Parece que nevará esta noche!
¿Qué dices Shun? – Jabu miró en la dirección en la que lo hacía el peli verde… - ¿Cómo lo sabes?
¡Uhmmm porque lo escuché en el pronóstico! – una risa generalizada se escuchó a lo largo del pasillo… en uno de los cuartos del mismo lugar, dos hombres se acomodaban… uno con una expresión muy seria…
¡Recuerda que prometiste comportarte! – habló un joven de cabellera corta color azul - ¡Papá nos ordenó que él no se diera cuenta que lo estamos vigilando!
¡Vigilar y proteger son cuestiones diferentes! – soltó con ironía el peli oscuro…
¡Está bien, pon lo de este ángulo… nuestra madre será feroz si los ojitos de su cachorro se muestras dolidos! – dijo burlón Diogo…
¡Al referirte a él… jamás utilices la expresión… cachorro! – Shura se acostó de mala gana en la cama… el sonido de aullidos le molestaba… más aun conociendo las leyendas que de Arcadia rezaban… el peor lugar en donde el heredero del trono podría haber ido… a sus tierras y entre su gente…
Mientras que en la habitación que ocupaban los jóvenes cazadores, sigilosamente ingresaba un desconocido… una sonrisa se dibujó en su rostro al ver a quienes ya yacían en los dominios de Morfeo, caminó y observó con cuidado a quienes podrían resultar su presa, aunque fue a quien dormía pacífico a la luz de la luna a quien fue a observar… levantó el brazo izquierdo la claridad era suficiente para observar la cicatriz que llevaba en él…
¡Si eres tú, mi príncipe… lo regresaré con su gente… y así como usted me protegió de esos cazadores, yo lo protegeré de todo aquel que desee intentar lastimarlo!
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El día estaba resultando ser muy extraño… podía jurar y recontra jurar que lo estaban siguiendo, aunque claro, cada vez que se daba la vuelta se encontraba solo… o simplemente con sus amigos. Sin embargo, había algo en el ambiente que le decía que estaba siendo vigilado, e intuía quien o quienes podían ser, aunque a pesar de sus sospechas y sus intentos de localizar a sus supuestos perseguidores, jamás pudo descubrirlos.
Esa noche sus compañeros habían organizado una excursión, obviamente ellos iban a participar también, pasarían la noche en la cabaña que se situaba a unos cuantos kilómetros de ahí, en ese lugar llevarían a cabo una pequeña fiesta, y planeaban divertirse bastante. Claro que para obtener el permiso de los maestros, tuvieron que valerse de ciertas mañas nada dignas de mencionar. Aunque lo importante era que todo estaba saliendo a pedir de boca.
¡Chiquita la cabaña… ¿cómo la consiguieron?! – Seiya estaba muy impresionado por el lugar, pues era sumamente amplia y elegante.
¡Pues fue gracias a una conquista de la señorita Saori! – contesto Mime divertido
¡Si era un hombre muy amable, que me dijo que si eso me haría feliz, el no tenía inconvenientes de ofrecernos un lugar para nuestra fiesta! – la peli lila estaba muy complacida con el lugar, y no perdía oportunidad de restregarle a sus compañeras lo que había conseguido gracias, según ella, a su belleza.
¡Suena raro! – dijo sentido Jabu, mirando burlón a la muchacha… lo que ocasionó que reinara una batalla campal de miradas asesinas.
Shun se mantuvo a parte del grupo, hacia un poco de frío en ese lugar, la verdad era que el ambiente completo era muy frío… la cabaña le gustaba mucho como a todos, aunque él prefiriera estar solo en el balcón… se quedó como perdido mirando el paisaje, pronto anochecería y el bullicio de la fiesta daría inicio… unos brazos rodeándolo lo sacaran de su mundo interior… volteó el rostro y se encontró con su amigo Hyoga, este tenía una expresión preocupada, se había dado cuenta de que el peli verde anda actuando extraño, y eso no le gustaba.
¿Te preocupa algo? – susurró, y aunque intentó evitarlo, no pudo evitar rozar un poco la piel de su amigo con sus labios.
¡No me pasa nada! – murmuró el peli verde tiñendo levemente sus mejillas de carmín, le hacía sentir un poco incómodo estar en aquella posición, aunque se mantuvo sereno - ¡Solo… hace frío!
¿Frío…? – nuevamente rozo la piel con sus labios, un deseo casi incontenible de rozar otra cosa con ellos nació en su interior… cuando parecía que Shun diría algo mas…
¡Lamento interrumpir! – la voz de alguien desconocido por los jóvenes, los obliga a separarse, mirando en dirección a la voz y se encuentran con un joven de larga cabellera azul y ojos color zafiro - ¡Espero no haberlos asustado!
¡No no lo ha hecho…! – murmuró Shun, aunque su rostro palideció inmediatamente después de ver al joven.
¿Quién eres tú? – Hyoga no se mostro muy amable, miró con absoluta desconfianza al sujeto.
¡Soy Milo… y esta cabaña es mía! – el joven sonrió amablemente, le dirigió una mirada penetrante a Shun, que hizo que este se sorprendiera por algo…
¡Disculpe… si busca a Saori, ella está en el comedor! – dijo rápidamente el peli verde, luego sin más salió de ese lugar dejando sorprendidos a los dos jóvenes, aunque Hyoga no permaneció mucho tiempo también, fue rápidamente tras de su amigo.
Shun se dirigió a una de las habitaciones y se encerró ahí… su corazón palpitaba fuertemente en su pecho… aquel sujeto, había sido a él al que había visto la otra noche… la imagen de ese joven, le resultaba familiar y dolorosa… aunque no estaba seguro de por qué.
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La fiesta estaba trascurriendo sin muchas novedades, por lo menos para la mayoría, Shun podía sentir la intensidad de la mirada de aquel sujeto sobre él, y eso lo ponía muy nervioso… justamente fue huyendo de esa mirada que ingresó en la primera habitación que encontró al paso, se sentía mareado, casi era como si se asfixiara… la luz de la luna iluminaba tenuemente la habitación, caminó hasta la ventana para abrirla, necesitaba aire… recostó su frente por el cristal, la sensación fría del vidrio le hizo sentir un poco mejor, volteó a observar el lugar en donde había entrado… sobre le lecho que ahí se encontraba, en la pared se alzaba un cuadro… su corazón se estremeció en su pecho… los rayos de luna iluminaban a la perfección la imagen que estaba pintada… un hermoso lobo de pelaje azulado…
Sujetó con ambas manos su cabeza, sus ojos comenzaron a derramar amargas lágrimas, sentía dolor en lo más profundo de su ser… no entendía por qué, pero desde que llegó a ese lugar no encontraba un minuto de sosiego, comenzó a desear no haber puesto un pie en aquella ciudad. Unos fuertes brazos lo abrazaron, recostando su cabeza sobre un amplio pecho… se sorprendió por aquello y levantó la mirada…
¿Acaso se siente mal? – el agarre del joven de cabellera azul, llamado Milo se hizo más fuerte - ¡Parece que hubiera visto un fantasma!
Un brillo en sus ojos lo alertó, por lo que lo empujó para soltar el agarre, e inmediatamente retrocedió…
¡No me cabe la menor duda… de quien eres! – Milo extendió una de sus manos para tocar el rostro del peli verde… sin embargo, sin que el mayor lo pudiera evitar Shun abrió de golpe la ventana y salió por ella…
No había pensado en las consecuencias de aquella actitud, simplemente deseaba salir de allí, ese individuo… estaba seguro de que era un lobo… y por sus palabras dedujo que sabía que él era un cazador, recorrió presuroso el sendero del bosque, los sonidos de la noche le eran tan potentes, pero aún más potente eran, los latidos de su corazón… no vio una piedra saliente del suelo, al tropezar con ella perdió el equilibrio, cerro con fuerzas los ojos esperando el impacto del golpe a causa de la caída… pero este nunca llegó…
¿Hermano? – susurró al levantar la mirada y encontrarse con la figura que lo había detenido… los ojos eran de un azul tan brillante que parecía irradiar luz y su fuerza y porte eran semejante… pero retrocedió asustado al notar, que aunque esa persona era muy parecida a Diogo… no lo era - ¡Un lobo…! – dijo casi sin voz al notar cómo se dilataban sus pupilas con furia… tapó su boca con una de sus manos para evitar emitir un grito… el sonido de otros gritos alertó al licántropo y mirando nuevamente en dirección a Shun, se marcho…
¡Shun… hermano! – esa si era la voz de Diogo, el peli azul llegó al peli verde y lo envolvió entre sus brazos mientras Shura seguía a quien segundos antes estaba justo en frente de él.
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Diogo había salido a buscar algo de beber, por lo que Shun se encontraba solo en la habitación con Shura… el peli oscuro se mostraba serio, aunque la expresión del peli verde no distaba mucho de la suya tampoco, sus compañeros se habían quedado en la cabaña, y hasta donde había escuchado el menor, un maestro fue a vigilarlos luego de recibir la atenta llamada de su padre.
¿Estás bien? – pregunto con voz severa el mayor…
¡Si…! – su respuesta sonó mecánica… Shun miraba perdidamente hacia la pared, no deseaba ver a los ojos a su hermano mayor, se sentía avergonzado por lo que había pasado.
¿Viste cómo era?... ¡si me dices su aspecto me será más fácil cazarlo! – aquello heló la sangre del oji esmeralda… buscó los ojos de más experimentado, y se encontró con que este también lo observaba fijamente.
¡No lo vi! – Shun se puso de pie, y se dirigió a la puerta, pero fue detenido de su brazo por Shura, quien inmediatamente lo jaló y lo colocó de frente a él…
¡A mí no me haces desplantes Shun! – dijo con severidad - ¡Pudiste ser atacado… ellos saben quién eres, ¿no has pensado en eso?... sería la venganza perfecta en contra de nuestros padres! – el peli verde mordió su labio inferior para contener los deseos de llorar, detestaba ser reprendido, y más cuando quien lo hacía era Shura, le parecía que sin importar lo que hiciera, este jamás lo consideraría digno de confianza y consideración… - ¡¿No piensas decir nada?!
¡Buenas noches Shura! – Shun se alejó del mayor y se dirigió a la puerta…
¡Nos vamos mañana a primera hora! – esas palabras lograron detener su avance… su mano se quedó en el pomo de la puerta mientras que su corazón se sentía cada vez más dolido… no quiso mirar hacia atrás…
¡A veces realmente te odio, ¿sabes…?! – sin más salió de la habitación, se encontró en el pasillo con Diogo, ni siquiera lo miró, solo se dirigió a su cuarto.
¡Nos preocupamos! – murmuró el peli azul al notar que era evadido…
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¿Pero por qué huiste? – Mime preguntaba un tanto preocupado a su amigo… después de que su maestro llegó a la cabaña, la fiesta continuó, aunque él y Hyoga decidieron volver…
¡No se… sólo quería volver! – no pudo mencionar lo que pasó con aquel sujeto de melena azul… no sabía cómo explicar todas aquellas emociones que le ocasionaba encontrarse con él… tampoco entendía por qué las sentía, y a quien le recordaba… pero lo que no entendía era el por qué del dolor tan grande en su pecho… - ¡Fue mala suerte!
¡Vamos Shun, eres uno de los mejor, por no decir el mejor… ¿cómo era aquel licántropo?! – Hyoga había perdido un poco la paciencia, odiaba ver a su compañero así, tan frágil y confundido… aunque lo que más le dolía era que se hubiera ido sin avisarle nada, el corazón casi se le detiene al percatarse de que no estaba en la cabaña…
¡Pues no lo vi! – la voz sonó casi a grito, miró con enfado al rubio - ¡Me tomó desprevenido… perdóneme todos la vida por no ser tan perfecto! – el menor se tapó hasta la cabeza con la sábanas… lo estaba haciendo de nuevo… estaba protegiendo a un licántropo… "¿Por qué hago esto?"… - Aquella reacción dejó mudos al rubio y al peli naranja, quienes sólo atinaron a mirarse entre sí…
Era muy entrada la madrugada, sus amigos estaban más que dormidos en ese momento, y como hacía unos cuantos largos minutos que él no podía lograr conciliar el sueño, decidió salir a pasearse por los corredores… se sentía sumamente abatido, no deseaba irse así… el sol saldría en unas cuantas horas, y entonces él tendría que irse también… suspiró resignado a que pronto volvería junto con sus padres… apretó su puño con fuerzas… realmente a veces odiaba a Shura mas que a nadie…
¿Te perdiste? – miró en dirección a la voz que parecía estarle dirigida… su corazón dio un vuelco al encontrarse con aquellos zafiros tan fieros… - ¡Shhh… no temas! – cuando se disponía a huir el hombre lo sostuvo del brazo… al primer contacto, todo su cuerpo se estremeció…
¿Quién eres? – murmuró sin poder evitar sentirse atraído por el joven.
¡Soy Ikki… tu…!
¡Shun… ¿Qué haces fuera de tu habitación?! – Diogo miró con furia al sujeto que tenía sujeto a su pequeño, y si las miradas mataran, seguramente aquello hubiera sigo una masacre, pues los dos parecían estarse destrozando con el fulgor de su mirar - ¿Te está molestando?
¡No… claro que no hermano! – Shun se separó de Ikki, y se acercó al otro peli azul… - ¡Un placer…! – dijo dirigiéndole una última mirada a quien al escuchar la palabra hermano, pareció quedarse helado…
¡Nuestro padre va a llamar por teléfono… si quieres conseguir algo, será mejor que atiendas tú y no Shura! – el peli verde sonrió con entusiasmo, besó la mejilla del mayor y fue corriendo hacia la recepción del hotel.
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Mime se sentó contento al lado de su amigo, el peli verde mostraba una genuina sonrisa de satisfacción… quien había llamado había sido su madre, y no precisó de muchas palabras para convencerla de que lo dejara quedar… eso sí, podía notar el semblante oscuro que se alzaba alrededor de su hermano mayor… incluso Diego estaba pagando las consecuencias… suspiró al entender que la única manera de conseguir que Shura disminuya su enfado, era disculpándose…
Se acercó a él, aprovechando que la mayoría ya se alistaba para esquiar… había mucho revuelo entre sus compañeras por los nuevos visitantes del lugar, que por lo que le escuchó decir a Saori, pertenecían a la nobleza de Arcadia… sin embargo, él no había prestado mucha atención a los recién llegados, porque lo único que estaba ocupando por el momento sus pensamientos eran qué palabras debía usar para ganarse el perdón y la aprobación de su hermano mayor.
¿Qué puedo hacer para que me perdones? – murmuró sentándose justo al lado del peli oscuro… este ni siquiera se inmutó antes de decir…
¡Volver conmigo, hoy! – sus palabras sonaron frías y estrictas… Shun desvió la mirada hacia otro lugar, la verdad Shura no se lo hacía nada fácil…
¡A veces eres tan intratable! – su sentimiento de arrepentimiento se desvaneció en ese preciso instante, se puso de pie dispuesto a ir con sus amigos, aunque fue detenido por el mayor. Se quedaron mirándose un largo rato… hasta que…
¡Vamos a esquiar…! – el semblante del oji oscuro cambió… y una sonrisa se dibujó en el más joven…
¡Estoy seguro que te voy a ganar… jamás te ha gustado la nieve! – Shun sostuvo la mano del mayor al ir hacia la pista de esquí… como si estuviera esperando ese desenlace, Diogo ya los esperaba con la indumentaria…
¡Eso lo veremos… el que pierde, paga la cena!
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El almuerzo fue mucho más ameno de lo que esperaba… por su parte Shun acabó todo muy rápidamente y se dirigió a su cuarto, quería darse una ducha tibia, puesto que estaba helado… justo cuando pasó el umbral de la puerta, se detiene justo para evitar chocar de lleno con…
¡Ten cuidado! – era aquel mismo joven de la mañana… los ojos del joven parecieron brillar con ternura… Shun sonrió percatándose nuevamente de que había algo muy familiar en ese hombre…
¡Ikki… no interrumpa a ese joven, se nota que lleva prisa! – Shun se queda pasmado ante la imagen del hombre que llamaba al pali azul… su cabellera larga y negra y sus ojos de un color jade brillante…
¡Permiso! – dice sin más y sale corriendo…
¿Y bien…?... ¿Qué opinas? – el peli oscuro miró en dirección a otro peli oscuro que lo miraba fijamente…
¡Es él… lo siento…! – comentó Ikki, sonriendo…
¿Cómo explicas su olor?
¡Una vez que vuelva a nosotros ese nauseabundo olor dejará su cuerpo! – Ambos hombres observaron como un peli naranja alcanzaba al peli verde, y se iban juntos… - ¿Qué piensas Hades?
¡En una buena carnada! – murmuró sonriendo…
¡Debemos tener cuidado, aquellos cazadores no le quitan la vista de encima! – Ikki también observó hacia Shura, quien ya se ponía de pie para retirarse - ¡Aunque a aquel peli azul ya lo tengo en vista… acabaré con él! – ambos hombres entraron tranquilamente pasando junto a los cazadores, quienes también les dirigieron miradas de la más absoluta desconfianza.
¿Lo han encontrado por alguna parte? – Shun se reunía con sus amigos en las puertas del hotel, todos tenían una expresión de decepción, su compañero de cuarto Mime, llevaba por lo menos unas cuatro horas extraviado - ¿Dónde estará?
¡Vamos a decirles a los profesores! – sugirió Hyoga, quien no paraba de mirar la expresión de preocupación de su amigo y compañero.
¡No… mejor le decimos a mis hermanos que nos ayuden… tengo un extraño presentimiento! – Shun miró en dirección al bosque, recordó justo en ese momento lo que su amigo le había contado, y temió que los licántropos lo hubieran capturado para vengarse de su padre.
¡Iré a buscar a Shura y a Diogo! – Seiya salió en dirección hacia donde sabía, estaban los hermanos de su amigo.
No esperaron mucho tiempo para que los mayores encontraran a los más jóvenes, sin perder tiempo se dividieron en dos grupos y salieron a buscar al peli naranja, el primero liderado con Diogo, quien se llevó a Seiya y a Jabu; y el segundo, liderado por Shura, quien se llevó a Shun y a Hyoga.
Al principio toda su búsqueda no les rendió fruto alguno… parecía que todo se estaba complicando conforme las horas aumentaban y la noche empezaba a caer… se habían vuelto a encontrar todos, sus expresiones decían lo que pasaba…
¡Llamaré a su padre! – habló Shura con una expresión que no dejaba ver su preocupación…
Shun miró a sus hermanos, y luego miró en dirección al bosque… se quedó totalmente inmóvil al observar la silueta de Milo a la distancia… este parecía estarle llamando… se dio cuenta que al momento en que pudo mirarlo y constató que ninguno de los que lo acompañaban lo haya hecho también, el peli azul había desaparecido…
¡Si, es mejor que le avisen! – acotó el peli verde, bajando la cabeza… los mayores asintieron y se retiraron… - ¡Hyoga, ve y avísale al maestro que no encontramos a Mime; Seiya, Jabu avísenle a Saori! - sus compañeros asintieron y cada uno fue a cumplir su orden, aunque el rubio se mostró un tanto renuente…
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Shun esperó a perder de vista a sus amigos antes de emprender camino hacia la dirección en que había notado a Milo, era extraño, pero sentía como si supiera a la perfección a donde ir… y aunque también suponía que era una trampa, lo más importante para él era encontrar a su amigo… un escalofrío recorrió por completo su espalda, se sentía vigilado, y lo que lo ponía un poco más nervioso… rodeado…
Ingresó a una caverna, caminaba lentamente y con pasos seguros… concentraba su atención en cada sonido que llegaba a sus oídos… sabía que se ganaría un regaño por haber ido solo, pero no estaba dispuesto a dejarse vencer fácilmente, si ellos querían luchar, él lucharía…
Llegó a lo que consideró era el centro mismo del lugar, tenía de ambiente cálido y estaba tenuemente iluminada con antorchas, siguió su camino lentamente prestando especial atención a su alrededor… más después de que sus ojos se toparon con algo, perdió toda movilidad… justo en lo que podría considerarse una especia de centro, se alzaba un altar… en el medio de este había una especie de meza de piedra, y sobre ella… encadenado a ella… se hallaba su amigo Mime…
Su corazón comenzó a palpitar muy violento en su pecho, sin haberlo notado su respiración simplemente se cortó… frente a sus ojos pudo notar que su amigo estaba vivo, aunque este no lo había visto por que llevaba los ojos y la boca tapados, vestía una túnica blanca y justo a sus pies, un bello lobo de pelaje azul estaba observándolo… quiso mover su cuerpo pero este no le respondió… la voz tampoco se dejó oír, lentamente aquel lobo tomó forma humana… "¡Milo…!" – pensó y aún así no pudo decirlo… vio como el peli azul lentamente acariciaba las piernas de su amigo que comenzó a mostrar muestras de estarse inquietando… negó con la cabeza… era como si él se sintiera en aquella misma posición… su respiración volvió aunque irregular, sus ojos comenzaron a dejar escapar lágrimas de angustia… había un nombre en su cabeza que deseaba ser pronunciado, aunque por más que deseó hacerlo, no lograba que ese nombre se formara en sus labios…
Una presencia en su espalda le hizo darse cuenta que se había confiado, estaba temblando y no sabía por qué… el sonido de un gemido de su amigo le devolvió a la realidad…
¡Basta Julián! – se quedó helado después de gritar, Milo había detenido su avance y sonreía… de las sombras emergían otras imágenes, entre ellas la de Ikki y la del hombre de cabellera oscura y mirada de jade… no quiso voltearse para no ver quien estaba a sus espaldas, aunque lo que ahora lo tenía petrificado fue el nombre que escapó de sus labios… "¿Quién… quién es Julián?"…
¿Parece que al fin has vuelto a nosotros? – la grave vos a sus espaldas le obligó a mirar hacia atrás… era un hombre maduro y de apariencia muy fuerte…
¡Padre… ¿qué opinas tú al respecto?! – el peli oscuro habló serenamente, aunque aquella voz le provocó escalofríos al peli verde…
¡Ahora que regrese con nosotros, el alma de tu hermano al fin descansará en paz!
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Casi habían dado en el blanco, aunque en el fondo agradecía que no hubiera sido así, después de todo, si Shura hería a aquel hombre, los licántropos seguramente no los hubieran dejado salir con vida de aquel lugar… sus hermanos habían lanzado ataques hacia el hombre tras Shun, y hacia donde se encontraba Mime, una cortina de humo fue lo siguiente, con aquel olor casi insoportable que haría que cualquiera con un mínimo de sentido del olfato enloqueciera, que sería de aquellos seres cuyo olfato era uno de los mejores…
Shura cargó al peli verde justo en el momento en que un gigantesco lobo negro se disponía a atacarlo… a pesar del olor y el humo, este parecía inmune… Diogo rescató a Mime, mientas que Hyoga y Jabu disparaban hacia las bestias, y Seiya seguía liberando las bombas de humo y olor. De todo aquello habían pasado algo así como dos horas… a pesar de sus intentos, una tormenta de nieve, hacía imposible que todos pudieran salir de aquel lugar, por otra parte, el teléfono había muerto… aunque según lo último que había escuchado antes de que la tormenta cortara también la trasmisión televisiva era que los vuelos se habían cancelado… el mayor de los cazadores, deseaba poner tierra de por medio entre su hermano menor y aquellos lobos, no era tonto y sabía que ellos tampoco, ellos ya sabían quién era Shun, y el hecho de que el peli verde siguiera siendo expuesto a aquella gente, podría ocasionar que también él recordara el pasado y recordara quién era.
Diogo había hablado con los maestros de los jóvenes explicándole que Mime se había perdido en el bosque, y que ellos lo encontraron en una zona muy peligrosa en donde abundaban Lobos… esperaban que el tiempo mejorara de inmediato para poder sacar de ahí a todos los chicos… hallarían la manera de lograr cortar ya con aquella excursión, quizás ofreciendo otra a cambio, en un lugar menos boscoso y con mayor civilización…
Cuando todos se dispusieron a dormir… Diogo lo hizo en la habitación de los compañeros de Shun para así protegerlos, mientras que el peli verde, lo haría en el cuarto de él, en compañía de Shura.
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¿Estás enojado? – preguntó el peli verde aunque la respuesta ya la supiera…
¿Tú qué crees? – soltó el peli negro quitándose la camisa y tirándola al piso… - ¡Fue lo más estúpido que has hecho… no quiero ni imaginar lo que dirá nuestro padre cuando lo sepa!
El menor bajó la mirada avergonzado, lentamente empezó a desabrochar su camisa también… la verdad hubiera preferido dormir con Diogo… él era más cariñoso con él, y siempre se sintió más seguro en sus brazos… no se percató de la cercanía de mayor hasta que los brazos de este rodearon su cintura, cuando volteó el rostro para ver qué sucedía sus labios fueron tomados por los de su hermano mayor… abrió sus ojos lo más que pudo, intentando comprender lo que sucedía…
¡Shur…! – cuando quiso llamar al mayor este aprovecho para introducir la lengua dentro de su boca… estaba tan sorprendido por lo que sucedía que no movió ni un solo músculos… el beso se acentuaba, y mientras más apasionado se volvía, más atrevidas se comportaban las manos del oji oscuro que comenzaron a introducirse debajo de su camisa a medio abrir… Lentamente se relajó en aquellos brazos, y aunque tímido respondió aquel beso…
¡Me gustas… no vuelvas a hacer algo tan estúpido que pueda alejarte de mí!
Esa noche se durmió entre los brazos de Shura, su corazón en ningún momento había desacelerado sus latidos, aun sentía sus mejillas calientes y coloradas… levantó la mirada hacia el hijo primogénito del hermano de su padre… a quien su padre amaba como propio… a quien su hermano Diogo respetaba y admiraba… y al que él también respetaba… buscó un poco más de calor y el abrazo se hizo un poco más fuerte… aún sentía el sabor de sus labios… sólo entre los brazos de Shura uno conseguiría dormir en un lugar en donde eran tan claramente escuchados los sonidos de aullidos… era como si aquellos licántropos le gritaran al clima, que siguiera con la tormenta, pues ellos estaban enfadados…
No podía dejar de sentirse un poco incómodo por la presencia de Shura, no había mencionado absolutamente nada de lo que había ocurrido la noche anterior, y a pesar de que el trato de este hacia el peli verde se mostraba igual que siempre, el menor simplemente no podía hacer lo mismo, por lo que intentaba evitar en lo posible permanecer a solas con él.
A ninguno de sus amigos podía contarle lo ocurrido, y mucho menos a Diogo, cuando se canso de huir y se refugió en su cuarto, no pudo evitar rozar sus labios con su pulgar… "¡Él dijo… que yo le gustaba…!"… cerró sus ojos recordando el sabor de aquellos labios, no pudo evitar sonreír, se sentía extraño.
¿Estás pensando en mí? – la voz de Shura justo frente a él casi le hace caer de la cama… - ¡Deja de huir de mí, eso no me gusta!
El peli oscuro se colocó sobre el cuerpo del más joven, colocando ambas manos a los lados de Shun, quien simplemente lo miraba fijamente, pues no lo había sentido entrar. El mayor sonrió al notar el desconcierto de quien, a pesar de sus esfuerzos, se había metido en sus pensamientos, y sin poder evitar el deseo volvió a posar sus labios sobre los del peli verde.
¡Shura…! – susurró Shun, colocando sus manos en los hombros del mayor para alejarlo, más el peli oscuro tenía otros planes pues las tomó con una de las suyas y las colocó por encima de la cabeza del más joven y continuó besándolo.
¡Ehhh… lo siento! – la voz de Mime logró que tanto Shura como Shun se separarán lo más que podían el uno del otro.
Rápidamente el peli oscuro se dispuso a salir de la habitación dejando a los más jóvenes, ninguno de ellos dijo nada en un primer momento. Las mejillas del peli verde estaban sumamente rojas, también lo estaban las de su amigo.
¡Lamento interrumpir! – murmuró el peli naranja… caminó lentamente hacia quien se encontraba sentado en su cama con la cabeza gacha… - ¡Vaya… debí imaginar que esa sobreprotección era por algo!
¡Cállate! – susurró el oji esmeralda con la pena dibujada en su rostro…
¿Te gusta? – Mime levantó el rostro de su amigo con una de sus manos… lo miró directo a los ojos y luego le sonrió.
¡Yo… no sé! – Shun volvió a bajar la mirada, estaba tan avergonzado pero al mismo tiempo se sintió aliviado de que su compañero no lo estuviera acusando o recriminando…
¿Desde cuándo? – volvió a preguntar al de ojos color magenta.
¡Desde anoche… él… dijo que le gusto!
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Sentía un gran alivio luego de hablar con Mime, caminó por los pasillos en dirección al comedor, la tormenta no había pasado por lo que se cruzaba con varios de los otros turistas, debido a que por seguridad se había prohibido la práctica de algunos de los deportes de esquí… sin embargo, el ambiente era muy cálido y agradable, la mayoría se la pasaba en el restorán, en el salón de juegos de mesa y los mayores, en el bar.
A pesar de haber pasado un tiempo juntos, el peli verde no se había animado a hablar con su amigo de lo que vio en aquella cueva, de hecho era como si aquello no hubiera sucedido, él sabía que Mime, deseaba dejarlo así… aunque ahora que se sentía un poco más tranquilo, la verdad era que lo que había sucedido lo intrigaba, por más que deseo recordar el nombre que le vino a la mente en ese momento, no podía… pero sabía que tenía relación con aquella especie de ritual…
Soltó un largo suspiro de resignación, a veces creía que sus memorias mucho le ocultaban de varias cosas importantes de su pasado…
¡Varias cosas…! – susurró mirando al suelo…
¡Demasiadas cosas diría yo, mi príncipe!
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Se encontraba en una habitación que no conocía, frente a él mirándolo fijamente, estaba Ikki y, sosteniéndolo fuertemente a sus espaldas, Milo. El hombre de cabellera azulada y corta, lo tomó del mentón y se le acercó mucho a su rostro, pareció olerlo antes de fruncir el seño y echar una maldición…
¿Cómo puedes permitir que ese cazador te toque, Shun? – el aludido sintió estremecer todo su cuerpo al escuchar aquella crítica, más no era por las palabras, más bien era por la familiaridad con la que eran dichas.
Shun volteó un poco la mirada y se encontró con los zafiros de Milo, este estaba muy serio… aunque el instinto le decía que el motivo era otro, era como si el peli largo de cabellera azulada esperara a alguien más… el sonido de unos pasos lo puso nervioso, desde las sombras la imagen de un tercer hombre se aproximaba…
¡Hades, debemos sacarlo de aquí! – Ikki soltó de repente y Shun intentó soltarse del agarre de Milo, quien al notarlo lo sujetó con más fuerzas…
¡No lo asusten, parece que no nos guarda en sus memorias! – los ojos del más joven se abrieron de sobre manera… ya sabía en dónde había visto a aquel hombre, su corazón comenzó a latir violentamente… en aquella fiesta, cuando aún estaban en la ciudad… él era aquel sujeto a quien todos esperaban…
¡Suéltenme! – habló el peli verde y en su voz no había siquiera una pisca de temor…
¡Eres valiente… no deberías hablarme así… ¿quieres saber quién soy yo?! – murmuró el recién llegado.
Shun no apartó la mirada de la del mayor, se mostraba frío, así lo habían entrenado, no debía demostrar temor… hizo un gesto soberbio antes de murmurar…
¡No me interesa… exijo que me liberen! – aquellas palabras parecieron enfurecer a los peli azules, aunque al peli oscuro pareció divertirle…
¡Hay muchas maneras de domar a una fiera… yo estaré encantado de cumplir con esa misión! – Hades sonrió maliciosamente acercó su mano al rostro del oji esmeralda para acariciarlo, más cuando estaba a punto de hacerlo, Shun simplemente se libró del agarre de Milo, y golpeó la mano…
¡He dicho que no me toques! – aquello desconcertó a los mayores, cosa que el más joven aprovechó para salirse de la habitación…
¡Debieron cerrar con llave…! – murmuró Hades, mirando hacia la dirección que había tomado Shun - ¡No me gusta el olor de otro hombre en su cuerpo… de cualquier manera… esta noche, él vendrá a nosotros!... "Él vendrá a mí"…
