Boku no Hero: Royal
Muy buenos Días/Tardes/Noches a toda mi gente. Mi nombre es ZarBalor, reportándome con otro capítulo de Boku no Hero: Royal.
Sean bienvenidos al capítulo número 20 del fic y también el último capitulo de este arco, el Arco del Aether Oscuro. Les agradezco a los que siguen esta historia y espero de verdad que este arco les haya sido entretenido, ya que con esto, comencé a utilizar más elementos de Sci-Fi y místicos.
En fin, empecemos con este capítulo, y los veré después en el siguiente arco.
Ultima Actualización: 20 de Enero.
Tiempo Transcurrido: 1 Semana y 1 Día (8 Días)
Efectos, Tiempo y Lugar
Pensamientos
Pensamiento Colectivo
- "Diálogos Recordados" -
- Diálogos -
Palabras de Traducción
Boku no Hero: Royal
Cap 20: A Light From the Shore
Werfen, Austria
Nunca había sentido un poder como ese antes, la energía que estaba recorriendo todo su cuerpo, era algo inexplicable, sentía que estaba acumulando algo dentro de él que lo haría estallar.
Las tapas de la Llave de Invocación flotaban como si estuvieran en una especie de órbita alrededor de él, los sables de estos le causaban varios cortes en sus brazos y torso, haciendo que su sangre viaje entre las orbitas de esas tapas.
La energía Dorada que se desbordaba de la Llave combatía con la energía oscura de Samantha; Kree estaba inmóvil, el poder era tanto que no podía moverse, ni siquiera Kuda y Dredge podían acercarse a su amo.
Samantha estaba poniéndose nerviosa, el poder de la Llave era muy superior al suyo, si la pelea seguía, no podría vencer, sería derrotada; si quería ganar, debía jugar todas las cartas que le quedaban. La chica observó todo a su alrededor, si no podía quebrantar la voluntad de Kree, podía quebrantar la de los demás; eso le dio una idea.
- Si él continúa, será su fin – la voz de Samantha se escuchó en la cabeza de Shiozaki.
- ¿Qué?
- Hmh Hmh Hmh, él está acabado, si continúa resistiendo, la Llave de Invocación lo destruirá por completo, no quedará NADA de él.
Shiozaki trató de ignorar las provocaciones de Samantha, porque eso es lo que eran, provocaciones.
- ¿Realmente crees que son simples provocaciones? – vuelve a pregunta a villana, leyendo sus pensamientos.
- Tu eres… un monstruo, harías lo que sea por destruirnos, es obvio que estas mintiendo.
- ¿Lo estoy, linda?, solo mira lo que la Llave ya le está haciendo.
Shiozaki observa las tapas de la Llave de Invocación que le seguían cortando y arrastrando su sangre. El sentimiento de miedo empezó volvió a crecer poco a poco dentro de ella, cada corte que la Llave le hacía, más el hecho de que Kree estaba completamente estático, le hacían asustarse todavía más.
- ¡¿Por qué siempre tiene que ser tan imprudente y poner su vida en peligro por los demás?! – pensaba la chica.
No iba a permitir que nada malo le pase, esta vez ella lo salvaría. Estaba buscando fuerzas de donde le quedarán, sus brazos temblaban porque ya no tenían energía, algunas lágrimas salieron de sus ojos, pero no porque sintiera dolor, sino porque estaba aterrada.
- Tú puedes, Shiozaki, P-Plus Ultra – se decía a sí misma la peliverde.
Logró ponerse de pie, sus piernas también temblaban por la falta de fuerza, dio un par de pasos, pero su cuerpo le desobedeció y cayó al suelo. Shiozaki gruño de frustración, y como si estuviera interactuando con un ser vivo, golpeo su pierna a forma de reproche, tenía que seguir, no iba a abandonar a su amigo.
Volvió a ponerse de pie, su miedo seguía creciendo, y volvió a caminar, perdía el equilibrio varias veces, pero logró avanzar un poco. El enorme tornado dorado estaba cada vez más cerca de ella, que Shiozaki empezó a sentir un poco la enorme energía que la Llave desbordaba.
Sentía una enorme presión en el pecho, pero no era miedo o dolor, era literalmente energía que llegaba a alcanzarla. La peliverde hacía un esfuerzo sobrehumano en no caer, ya estaba acercándose, pero con cada paso que daba, el miedo de que su amigo pereciera incrementaba todavía más por alguna razón, y no era la única que sentía miedo de perder a Kree.
Sylvianne se sentía exactamente igual a la joven japonesa, tenía miedo de perder a su hijo, y ella tampoco tenía energías para continuar, la sola idea de perder a su pequeño la llenaba de miedo. Trató de arrastrarse lo más que podía, quería aferrarse a la idea de que podía ayudarlo de alguna manera, como darle, aunque sea un poco de la energía que le quedaba, pero sentía que con cada centímetro que avanzaba, su hijo se alejaba 1 metro de ella.
- No lo hagas – se escuchó la voz de Richtofen, quien aún estaba un poco consciente, la Reina lo volteó a ver - Ella se está metiendo en tu mente, quiere que doblegues la voluntad del joven príncipe.
- Si sigue así, morirá.
- Esta es la única manera, si su voluntad logra resistir lo suficiente, sobrevivirá, si interrumpes su pelea, no solo perderá la vida, su alma desaparecerá, para siempre.
Sylvianne sintió como sus brazos le desobedecían e hicieron que la mujer cayera al suelo, por la noticia y porque su cuerpo ya no tenía fuerzas para sostenerse por sí mismo.
- Debes confiar en él – dice el científico sin poderse mover mucho.
La Reina ya no podía hacer nada, la noticia la dejó devastada, con miedo y sin energía, la mujer solo estaba en el suelo, con miedo y llorando por impotencia.
- Eres un idiota – decía Samantha a Kree, quien solo la observaba desafiante – Si sigues así, la Llave de Invocación absorberá tu alma y al final la desaparecerá de la existencia misma, ¿Vale la pena ser olvidado por aquellos a quienes amas?
Kree solo observaba a la chica mientras escucha sus palabras, aunque era una villana, si llegó a sentir miedo, ¿Valía la pena desaparecer?, ¿Probablemente ser olvidado?, las memorias de su vida empezaron a parecer frente a sus ojos.
Las caminatas con su padre, los juegos que su hermana hacía con él, cuando su madre trajo a Kreega a sus vidas. Una pequeña sonrisa se formó en su rostro, más memorias llegaron. Cuando nació Kreema, la última navidad que celebró con su padre, los siguientes años de entrenamiento.
Su inclusión a la Yuuei, cuando conoció a Tetsutetsu e Ibara, ganar el Festival Deportivo, las prácticas con Lady Mirko, su viaje al Metaverso, los Phantom Thieves, y finalmente los exámenes y el haber compartido con sus amigos las bellezas de su reino.
Luego de eso, sintió un peso detrás de él, y un par de brazos se aferraron a su cuerpo, Shiozaki consiguió llegar hasta él y logró abrazarlo justo cuando sus piernas perdieron fuerzas.
- No – dice Kree asustado por su amiga – Debes irte – pide Kree.
- No voy a abandonarte – responde Shiozaki con los ojos cerrados aferrándose a su amigo.
Los afilados sables que tenían las tapas de la Llave de Invocación también empezaron a hacerle algunos cortes a los brazos de Shiozaki y también en su cuerpo, algunos incluso cortaron algunas de sus lianas entre sus orbitas.
- No te abandonaré… por ningún motivo – declara Shiozaki aferrada a su agarre.
Una lagrima saló de sus ojos mientras que su sonrisa lucía resplandeciente.
- No existe mayor honor para un héroe, que caer en su trabajo… Ni mejor final para un Rey… que cayendo al proteger a su reino y su gente – Kree observa fijamente a Samantha sonriendo con confianza - ¿Vale la pena?, por chicas como ella… Definitivamente.
Samantha abrió los ojos de sorpresa al ver a Kree empezar a recuperar el control de su cuerpo, ayudando a Ibara a levantarse. Samantha trató de usar más su poder del Aether Oscuro, pero ahora, Ibara usó sus lianas para detener el ataque, los ojos de la japonesa también se volvieron un resplandor de luz como el de Samantha, pero el color de este era en un tono verdoso.
La villana no creía lo que veía, la Llave de Invocación estaba potenciando el Quirk de esa chica, y no solo eso, la Llave de Invocación estaba absorbiendo su poder sin problemas.
- ¡Ashui! – grita Kree elevando sus manos y un enorme torrente celeste se formó alrededor de los dos jóvenes.
Parecía un enorme tornado y en el epicentro de este se encontraban Kree e Ibara. Samantha se cubría un poco con sus manos ya que la corriente tenía mucha fuerza, algo de la nieve que había en el suelo, e incluso unas rocas eran arrastradas. Los héroes que estaban en el suelo también observaron ese torrente impresionados, jamás pensaron que Kree pudiera tener semejante habilidad.
- ¿Kree-kun creó un tornado? – pregunta Monoma adolorido.
- ¿Un Tornado Astral? – añade Kreema sorprendida.
- Un Tornado de Almas – responde Richtofen un poco consciente.
- ¿Tornado… de Almas? – comenta Sylvianne atónita.
- Está… canalizando su Plano Astral para volverlo un torrente poderoso, es… como una especie de escudo o barrera – responde el moribundo alemán.
Samantha comenzó a tener muchos problemas para resistir el Tornado, trataba de aferrarse con su tremendo poder para mantenerse en su sitio, pero la Llave de Invocación estaba absorbiendo cada vez más su poder.
- No van a derrotarme, Yo soy el infinito, Yo SOY la muerte misma, ¡Ninguna luz puede vencer mi oscuridad! – grita la chica enojada.
- A menos que mi luz absorba tu oscuridad – Kree eleva su mano que sostenía la Llave de Invocación - Ich bin das Licht vom Ufer.
Los ojos de Kree brillaron en un resplandor celeste, la luz empezó a verse desde la lejanía, Samantha sentía como si le estuvieran arrancando la piel, una silueta oscura salía de la chica, como una especie de simbionte. Ambas gritaban de dolor y agonía, sobre todo porque la silueta oscura trataba de aferrarse a Samantha. Kree observó esto con seriedad para simplemente cerrar su puño, haciendo que la luz y energía de la Llave de Invocación empiece a regresar a la esfera.
La silueta Oscura fue absorbida por la Llave, y las tapas que giraban regresaron a sus lugares para cerrarla, ahora la Llave solo tenía un leve resplandor dorado, y los símbolos celestes de sus tapas brillaban un poco más. Luego, la esfera se iluminó más, empezó a levitar y girar en el aire para después, expulsar una onda dorada que recorrió todo el reino hasta perderse en el horizonte.
Los Zombies que fueron impactados por la onda dorada cayeron al suelo muertos, mientras que las almas que residían en ellos salían volando hacia el cielo nocturno.
Los viajeros observaron sorprendidos el acto, varias almas salían de los cuerpos putrefactos para dirigirse al cielo infinito, Kreega notó como todos parecían tener una mirada de alivio, algunos sollozaban de la felicidad.
- Escuchen cantar a los espíritus, son libres al fin – comenta el chico viendo a las almas elevarse.
- ¿No es fabuloso?, ¿Eso significa que ganamos? – pregunta Tetsutetsu poniéndose de pie.
- Me sentiría muy aliviada si así fuera – dice Kendo levantándose – No tengo prisa en seguir combatiendo no-muertos.
- Eso ya no será necesario – comenta Sylvianne caminando hacia ellos – El Aether Oscuro ha sido contenido.
Los rayos del sol empezaron a iluminar las calles de Werfen, los héroes salieron vencedores, aunque no tenían fuerzas, la energía de la Llave de Invocación que Kree liberó les logró dar un poco, lo suficientes para ponerse de pie.
Tokage observaba junto a sus compañeros como el sol empezó a salir, ignoró por completo los escombros y el fuego que aún había, el amanecer se veía hermoso, más porque significaba algo, ganaron. La vida venció a la muerte, en sentido poético y literal, la peliverde no pudo contener su emoción y algunas lágrimas salieron de sus ojos mientras reía aliviada.
- ¡Sí!, ¡Se acabó!, ¡Ganamos, HA HA! – grita Setsuna abrazando a Kinoko.
Monoma ayudó a Honenuki a ponerse de pie mientras sonreía aliviado. Kreea fue ayudada por Diane, ya que la chica recibió mucho daño por contener a varios Margwas para darles tiempo a sus compañeras. Uno a uno, todos empezaron a ponerse de pie y caminar hacia el centro de la calle.
Las chicas de la Perks Squad se dirigieron a donde había caído Drakon, pero al llegar, solo había un enorme cráter en el suelo, no había rastro alguno del inmenso dragón, así que las chicas se movieron rápido para encontrarlo.
Shiozaki empezó a recuperar el aliento y sonrió con alivio, pero antes de cualquier otra cosa, un sonido captó su atención, era Samantha, la castaña empezó a levantarse poco a poco, pero ya no flotaba, de hecho, apenas y podía ponerse de rodillas, y se veía que las energías le faltaban. Shiozaki se armó de valor y con las pocas energías que recibió, se puso delante de Kree para protegerlo, pero no fue necesario.
Samantha alzó la mirada y abrió sus ojos, ya no eran solo un resplandor amarillo, eran ojos normales muy hermosos, de color azul claro, su cabello estaba despeinado y algunas lágrimas recorrían sus mejillas, la chica empezó a ver sus manos y a tocarse el rostro, una pequeña risa salió de sus labios mientras empezaba a llorar de felicidad y miraba a Shiozaki solo para soltar una frase.
- G-Gracias – dice la chica con una voz sincera, sin ninguna distorsión, antes de caer al suelo inconsciente.
Shiozaki quedó estupefacta por la chica, parecía otra persona, no se veía para nada como la loca genocida que casi los mata a todos.
En otra parte, Wunderfiz trataba la gran herida que tenía Richtofen en su estómago, Samantha le hizo un daño inmenso con ese cristal y sus probabilidades de sobrevivir eran muy pocas.
- *Cof* Tranquila, mi pequeño meteorito, no duele… mucho – decía el hombre respirando calmadamente.
- Solo resiste, te llevaremos al laboratorio y ahí podré curarte – contesta la peliazul tratando de sacar el cristal.
- Wunderfiz, ambos sabemos…
- No lo digas
- Pero Wunderfiz, la sangre que perdí…
- Cállate, puedo salvarte, no hay imposibles para mí – comenta Wunderfiz mirándose un poco desesperada, pero Richtofen solo la toma del rostro gentilmente.
Wunderfiz observó la pequeña sonrisa de su rostro y empezó a sentir miedo, no le gustaba nada esa sonrisa.
- Ni se te ocurra – dice Wunderfiz asustándose.
- Este es mi destino, pequeña, me alegra que al menos, haya sido útil para los demás…
- Tus deberes no han acabado, no puedes morir aún – dice Wunderfiz mirando asustada a su padre, pero el solo recuesta un poco su cabeza mirando al cielo.
- Presencié milagros y… calamidades. El nacimiento y colapso de dimensiones.
- N-no sigas.
- Seguí un camino que nadie más podía tomar – con cada palabra, Wunderfiz se asustaba más y más.
- ¡Chicas, traigan a Quick!, ¡Rápido! – ordena Wunderfiz con su comunicador.
- Quise seguir… adelante…
- No digas eso, v-voy a salvarte. N-No me abandones de nuevo – pide Wunderfiz con sus ojos humedeciéndose.
- Nunca quise dejarte – habla Richtofen – Pero era necesario… Eventualmente, morirías si me quedaba cerca de ti. Mi pequeña Wunderfiz, yo estuve cerca de ti todo el tiempo.
- ¿D-de qué hablas? – pregunta Wunderfiz confundida y con sus ojos húmedos.
- La razón de abandonarte, es porque si me quedaba contigo, ibas a morir, ningún padre quiere enterrar a sus hijos, mi destino, no era estar contigo.
Wunderfiz ya no tenía idea de lo que sentía, su padre siempre la estuvo cuidando a la distancia, pero, ¿Por qué?
- Mi pequeña, alejarme de ti… era mi castigo por… todo lo malo que hice en mi vida, el universo… decidió hacerme esto por… lo imbécil que fui. Me merezco tu odio, no te culpo por sentirlo, pero recuerda, yo siempre supe que serías una persona excepcional… me alegra, poder ver en la mujer que te convertiste.
Richtofen sintió como una gota tocó su rostro, y al abrir un poco los ojos, observó a Wunderfiz tratando de contener el llanto, aunque resultaba imposible, el alemán soltó una pequeña sonrisa.
- Pensar… que la primera vez que te vería llorar… tus lágrimas serían para mí – Wunderfiz aprieta un poco la mano de su padre – Es triste, y sin embargo… estoy feliz por eso.
Wunderfiz juntó sus manos sobre las de su padre cuando sintió que este perdía fuerza de su agarre, poco a poco los ojos de Richtofen se cerraron y su vida se apagaba. Las lágrimas en la peliazul siguieron saliendo sin detenerse al ver que su padre murió con una sonrisa en su rostro y sosteniendo la mano de lo que, según sus palabras, fue lo único bueno que hizo en el mundo.
Las 4 integrantes principales de la Perk Squad llegaron a la escena donde estaba su madre solo para ver que llegaron muy tarde; Wunderfiz estaba recostando el cuerpo de su padre cuidadosamente en el suelo para luego ver a sus chicas.
- Señorita Wunderfiz – habla Quick nerviosa – Yo… lo siento, llegué tarde – se disculpa la peliceleste, pero esta fue recibida por un abrazo por parte de la peliazul.
- Me alegro que todas ustedes estén a salvo – contesta Wunderfiz sonriendo un poco.
Quick tardó en procesar la información, pero finalmente correspondió al abrazo sintiendo una calidez inmensa y como sus latidos empezaban a acelerarse.
Mientras las demás chicas abrazaban a su madre, Shiozaki se sentía sumamente aliviada de que todo haya terminado, y miró a su amigo.
- Bueno, vaya victoria, ¿No crees, Kree? – pregunta Shiozaki sonriendo a su amigo, pero él seguía quieto con una sombra cubriendo sus ojos.
El sonido de la Llave de Invocación cayendo al suelo llamó la atención de todos, Shiozaki observó aterrada como Kree empezó a caer y logró atraparlo antes de que impactara contra el suelo.
- ¿K-Kree?, ¡Kree! – gritaba Shiozaki acomodando cuidadosamente a su amigo - ¡Kree, reacciona!
Kree solo escuchaba muy apenas, su visión era borrosa y poco a poco cerraba los ojos. Después de eso, todo dentro de él se volvió negro.
Lugar Desconocido
Kree despertó mirando un muy hermoso cielo despejado, la brisa era refrescante y el césped debajo de él era tan cómodo. Kree se sentó, estaba en una especie de pradera, una muy grande y hermosa, y al voltear había algunos pilares de mármol, parecía un templo o una especie de Monasterio.
- Bonita vista, ¿No? – se escuchó una voz que Kree reconoció de inmediato.
- Papá – responde el chico mirando a su padre.
Ya no se veía como la marioneta de Samantha, era tal y como lo recordaba, incluso tenía su traje héroe, que era la vestimenta de rey. Kree corrió hacia su padre y lo abrazó con fuerza soltando algunas lágrimas en el proceso. Su padre solo sonreía y acariciaba el cabello de su hijo.
- Hola, cachorro – responde el hombre sonriendo.
- Te extrañé tanto – contesta Kree sin soltarlo.
- Lo sé, cachorro, yo también te extrañé, y ahora que te veo, solo puedo agradecerte, gracias a ti, mi alma al fin podrá descansar en paz.
- N-no me dejes, por favor – pide Kree llorando, su padre solo sonríe un poco.
- Nunca te he dejado, cachorro, una parte de mí siempre he estado contigo, ¿O debería decir, 2 partes? – menciona el peliazul.
- Kuda y Dredge.
- Exacto, ellos siempre cuidarán de ti en mi ausencia. Es la manera en la que la Orden me ayudó. Ayudándome a mí, te ayudaron a ti – responde Alistair.
- ¿Dónde estamos? – pregunta Kree.
- Estamos en Agartha, cachorro, la Dimensión Origen, el lugar al que los Apothicon ansiaban tanto entrar.
- ¿Porqué? – pregunta Kree.
- Agartha está rebosante de poder, hijo. La vida, luz y la creación no tienen límites aquí, pero la Orden de los Guardianes usan Agartha como lugar de descanso, para las almas benevolentes de todas las dimensiones. Aquí por fin puedo descansar en paz.
- Me haces mucha falta, papá, la vida ha sido complicada desde que te fuiste – comenta Kree mirando a su padre.
- Lo sé, hijo, lo sé, pero, también te han sucedido cosas buenas, ¿No es así? – pregunta Alistair contento.
Kree sonríe ya que tenía razón, sus amigos, los primeros amigos que ha tenido, Shiozaki y Tetsutetsu, sus mejores amigos estaban esperándolo, su familia estaba esperándolo.
- Es tiempo de que vuelvas, cachorro, yo estaré bien – Alistair revuelve un poco el pelo de Kree.
- Te amo, papá – dice Kree limpiándose las lágrimas.
- Yo también, cachorro – el hombre abraza una vez más a su hijo – Saluda a tu madre y a tus hermanos de mi parte.
Una luz blanca iluminó la visión de ambos austriacos mientras se abrazaban.
Cuarto de Kree, Castillo Eisendrache
Poco a poco empezó a abrir los ojos, miró que estaba en su habitación, pero escuchaba un pitido, al girar a la derecha vio una máquina muy avanzada que estaba registrando su pulso cardiaco y tenía un contenedor con un líquido azul brillante. Fácilmente supo que le estaban inyectando 115 a su cuerpo, al girar su cabeza a la izquierda, miró a Shiozaki dormida, tomando su mano, supuso que su amiga se quedó a cuidarlo, ¿Cuánto tiempo estuvo inconsciente?
Vio que su amigo empezaba a despertar, ambos se miraron un poco antes de que Shiozaki reaccionara.
- ¡Despertó!, ¡Oigan, ya despertó! – grita la chica saliendo del cuarto, solo para que segundos después entraran todos los demás, sus amigos, su madre, sus hermanos, y por supuesto, Wuderfiz.
Todos se acercaron a Kree, aunque no mucho porque seguía herido, pero todos compartían el mismo sentimiento: Preocupación.
- ¡No vuelvas a darnos un susto así!, ¡¿Oíste?! – regaña Kendo preocupada.
- A-ahora sabemos qué siente Shiozaki cada vez que haces algo estúpido – contesta Kinoko limpiándose una lagrima.
- ¡Estoy de acuerdo con mis presas!, ¡No vuelvas a asustarme así! – menciona Kreema llorando.
- L-lo siento – se disculpa Kree, ignorando que su hermana llamó 'Presas' a sus amigas.
- Perdió mucha sangre, joven Kree, tuve que reemplazarla con Elemento 115 concentrado – contesta Wunderfiz.
- ¿Reemplazaron la sangre que perdí con 115? – pregunta Kree.
- Debido a que la Familia Real ha estado expuesta al 115 durante siglos, su tipo de sangre es bastante especial, por lo que una transfusión ordinaria no habría ayudado, pero el 115 es un gran sustituto para ustedes – responde Wunderfiz.
- Y-ya veo – Kree intenta moverse un poco, pero Shiozaki lo detiene.
- N-no te muevas tanto, no sabemos si tus heridas siguen abiertas.
- Oh, no se preocupe por eso, Fraulein Shiozaki – vuelve a hablar la peliazul – La Llave de Invocación dejó heridas, pero el Elemento 115 hizo un excelente trabajo en tratar las heridas del príncipe.
- Significa, ¿Qué ya puedo moverme? – pregunta Kree.
- Solo descansa un poco más – contesta Wunderfiz.
- ¿Qué pasó con ella… con Samantha? – pregunta el pelinegro.
- Ella también está fuera de peligro, el Aether Oscuro ha dejado de tener influencia en ella, ahora solo es una chica totalmente ordinaria, pero está muy débil y no ha despertado – contesta la mujer.
Sylvianne se sentía sumamente aliviada, su hijo sobrevivió y salvó a su reino en el proceso, no podía sentirse más orgullosa de él, pero después miró al resto de sus hijos.
- Kreega, Kreema – llama la mujer a sus hijos, quienes van con ella – Solo quiero decirles, lo orgullosa que estoy de su valentía. Kreema, nos diste tu poder para lograr vencer a un poderoso enemigo, tu valentía fue extraordinaria para enfrentarte incluso a Samantha, y tú, Kreega, la forma en la que te encargaste de Keeper fue asombrosa, demostraste que incluso siendo alguien que no le gusta luchar, estás dispuesto a darlo todo por proteger a tu familia y a tu gente. Me siento tan orgullosa de tener hijos como ustedes. – ambos chicos sonrieron contentos de los cumplidos.
- G-gracias mamá, estuve asustada, pero, me alegro haber sido útil – contesta la joven sonriendo con unas lágrimas en su rostro.
- Gracias… M-mamá – contesta Kreega limpiándose una lagrima, la mujer lo mira.
- Los amo – Sylvianne abraza a sus dos hijos quienes solo corresponden al abrazo.
Más tarde
Kree estaba con su brazo derecho reposando en un cabestrillo, caminando por los pasillos de su hogar, acompañado de Tetsutetsu y de Ibara, quienes ayudaban a su amigo, ya que, aunque estaba relativamente curado de sus heridas, aún estaba algo golpeado, pero dijo que no quería estar todo el día en su cama.
- Realmente nos diste un susto, Kree – dice Tetsutetsu.
- Lo siento, amigo, actué sin pensar, hasta yo admito que esta vez me excedí – contesta Kree mirando a Shiozaki, quien no había dicho ninguna palabra.
- Lo bueno es que todo terminó, vaya que fue una… noche inolvidable, ¿Eh? - responde el peligris tratado de romper la tensión del ambiente.
- Sí, completamente inolvidable – contesta Shiozaki de forma seca – Tetsutetsu, ¿Me permites a Kree-kun un momento?, tengo que hablar con él… A solas – pide Shiozaki.
- Eh, s-si claro, Ibara-chan, yo… los esperaré afuera – responde el chico saliendo (Huyendo) de ahí tan rápido como podía.
Kree no podía culpar a su amigo de salir huyendo de ahí, aunque no se notara a simple vista, Shiozaki estaba Furiosa. Sabía que le dio muchísimos motivos a Shiozaki para que estuviera enojada con él, entendía que la peliverde no quisiera dirigirle la palabra. Fue malo con ella, la despreció y por su culpa, ella casi moría, se sentía como un imbécil por lo que le hizo a su mejor amiga.
- Sh-Shiozaki, yo enserio lo lamen– una bofetada se escuchó en todo el pasillo, Kree abrió los ojos sorprendido por el golpe que su amiga le dio.
- ¡No… vuelvas… JAMÁS… a asustarme así! – dice Shiozaki empezando a llorar.
La peliverde, justo después de abofetearlo, lo abraza dejando salir todos los sentimientos que tuvo durante toda la noche. Kree solo escuchaba los sollozos de su amiga, que se volvían más sonoros, realmente estaba dolida, pero no por las cosas horribles que le dijo, sino porque hizo algo peor, le hizo creer que había fallecido.
- ¡No vuelvas… a desvanecerte frente a mí!, ¡Creí que habías muerto! – regaña la chica sin dejar de llorar.
- L-lo siento mucho, lo lamento, perdóname – pide Kree abrazándola.
- Eres un idiota – contesta Shiozaki abrazándolo - S-si esa Llave desaparecía tu alma… ¡Creí que te había perdido para siempre! – eso último lo dijo sin pensar, pero no le importaba nada en ese momento.
Shiozaki solo se aferró a Kree, sin dejar de llorar, y Kree no hizo nada para detenerla, fue su culpa que ella sufriera todo eso, no solo daño físico sino psicológico, escuchar los sollozos de su amiga le dolían mucho, nunca la vio tan destrozada y herida.
- Lo lamento, Shiozaki, te lastimé, lo siento mucho.
- No me digas Shiozaki.
- C-Cierto, perdón, Lady Ib–
- Tampoco me digas Lady… Llámame por mi nombre – pide Shiozaki.
- ¿Qué?
- Hazlo.
- Está bien, lo siento, Ibara.
Kree dejó que su amiga se termine de desahogar mientras el solo acariciaba su pelo, con todo y sus espinas, pero a la vuelta de la esquina, Kreema estaba recargada en la pared, había escuchado toda la conversación de su hermano y su amiga.
Ella solo las veía como amenazas, chicas que podrían lastimar a su hermano, que podrían y querrían alejarlo de ella. Pero, esas "Amenazas" la ayudaron a detener a una loca genocida, y ayudaron a su gente y a ellos contra algo de lo que no habrían salido airosos de hacerlo solos. La joven princesa solo se fue de ahí dejando a su hermano consolando a su amiga, ya tendrá tiempo de hablar con esa peliverde.
Después de que Shiozaki por fin se calmara, y luego de una larga disculpa por parte de Kree, los dos volvieron a la sala principal del Castillo, donde estaban todos los demás sonriéndole a su compañero.
- Desde el fondo de mi corazón, quiero darles las gracias, Clase B, por ayudar en un momento de crisis, aunque no debían de hacerlo – Sylvianne observa a los estudiantes de Japón – Demostraron valor y coraje al enfrentarse a una maldad ancestral, en nombre de mi Reino, les doy las gracias por su ayuda – la Reina hace una leve reverencia mientras personal del Castillo la imita, incluso Kreema y sus hermanos.
La Clase B estaban algo sonrojados por la muestra de respeto de una mujer extremadamente poderosa; política y físicamente hablando, y que los demás le imitaran.
- Tal vez sigan estudiando, pero aquí en Werfen, ustedes ya son auténticos héroes, gracias, por formar parte de la vida de mi hijo – contesta Sylvianne sonriendo.
Los chicos de la Clase B se sentían muy conmovidos por las palabras de la reina, y todos estaban sonrojados, no fue hasta que llegó Kree que fueron con él.
- Por Dios Santo, nos diste un gran susto – dice Honenuki.
- Lo lamento mucho, chicos, me excedí – se disculpa Kree.
- Pero ya todo pasó, derrotamos a los villanos y salvamos el reino. Nos gustaría ayudar con las reparaciones – comenta Kendo.
- Tranquilos, jóvenes – habla Wunderfiz llegando – Nosotros nos encargaremos de esto, ya que la gente regresó, hemos empezado con acciones inmediatas.
Los estudiantes logran ver, desde el barandal del castillo, como la gente ayuda también y que incluso, en la calle principal, están colocando varias mesas.
- La gente ha reconocido este día, no solo como el cumpleaños de su príncipe, sino como el día en el que la vida venció a la muerte. A pesar de la destrucción causada, el Reino de Werfen está celebrando.
Todos bajaron al pueblo, solo para ver a la gente ayudar con las reparaciones, llevado y preparando comida para un enorme banquete. Cuando vieron a Kree, todos festejaron e hicieron una reverencia a su futuro Rey.
La gente no estaba asustada ni triste por la destrucción de su hogar, estaba feliz, de que su futuro rey y toda su familia los protegió y estuvieron dispuestos a dar la vida para salvar la de ellos, eso era motivo de celebración.
La comida fue de lo mejor, Tetsutetsu comía como si no hubiera un mañana; Kree estaba sentado junto con Ibara, quien seguía ayudándolo con su cabestrillo, incluso la Reina interactuaba con los niños del reino, cosa que ya hacía, pero sus responsabilidades le habían quitado ese hábito suyo.
La fiesta continuó su curso, la estatua del último Rey de Werfen quedó destruida por la pelea de Kree con este, pero su recuerdo perduraría por siempre. Kree observaba con melancolía donde solía estar la estatua de su padre, pero sabía que la gente jamás se olvidaría de él.
- Estoy segura de que harán una estatua más grande – dice Ibara colocándose a lado de él.
- Es lo más probable – contesta Kree sonriendo – Ahora sé que papá siempre está cuidándome, desde otro lugar – Kree mira el cielo mientras sus lobos aparecen enfrente de él.
- Estoy segura de que él está orgulloso del gran chico que eres, Kree-kun.
- Gracias, ahora sé, que nunca estoy solo – Kree toma su collar y suspira sonriendo.
- Yo... emmm – Ibara mete su mano a su bolso.
Cuando Kree giró el rostro, la chica le muestra una cajita roja con un listón blanco.
- Yo… te conseguí esto, es un regalo de cumpleaños.
Kree abre el obsequio revelando un anillo plateado con una gema azul en el centro, el austriaco sonrió por el obsequio.
- Muchas gracias, lo aprecio en verdad, Ibara – el chico se coloca el anillo – Se ve bien.
- Me alegra que te haya gustado, Kree-kun.
- Me dijiste que te llamara Ibara, tú llámame Kree – pide el chico sonriendo.
- D-de acuerdo… Kree, Feliz Cumpleaños – la chica se sonroja un poco al llamarlo de esa forma.
- Gracias, Ibara. ¿Vamos por algo de comida?
- Me encantaría, tengo hambre.
Kree se dirige a la mesa por algo de comer, pero Ibara gira el rostro viendo a sus amigas, quienes solo sonríen y levantan sus pulgares, pero la peliverde solo rueda los ojos fastidiada.
Mas Tarde
Con la destrucción del pueblo, Sylvianne convirtió el Castillo en un refugio temporal para los damnificados, la Perk Squad levantó tiendas de campaña para los habitantes, además de pequeños dispositivos de calefacción para que el frío de la noche no sea un problema.
La Clase B se encontraba en el Castillo, frente a la Reina y sus hijos, necesitaba hablar con ellos de algo muy importante antes de que puedan regresar a Japón.
- Nuevamente, no encuentro las gracias suficientes por la ayuda que nos dieron en ese momento de extrema necesidad, pero el motivo de llamarlos es sobre un asunto distinto.
La Reina suelta un suspiro y observa a los japoneses.
- Wunderfiz acaba de informarme que la onda de energía que la Llave de Invocación soltó, recorrió no solo Werfen y Europa, sino todo el mundo. Por 10 segundos, el planeta entero sufrió un apagón.
Eso sorprendió a los jóvenes, era tanto el poder de esa Llave que dejó al planeta enteró sin electricidad por 10 segundos, eso sí que era algo.
- Esta por demás decir que no tardarán nada en descubrir que la onda de energía se generó aquí, y querrán explicaciones, así que tenemos que revelar la verdad de nuestro hogar, que es un reino. Pero, le pediré que ustedes no digan absolutamente nada de lo que vieron: Samantha, el Aether Oscuro, la Llave de Invocación… Esa información no debe saberse.
Todos comprendían muy bien la situación, si esa historia se sabía, era más por seguro que todos tratarían de aprovecharse de eso, ya sean villanos o gobiernos de otras partes del mundo.
- Tiene nuestra palabra, Majestad, de que no diremos absolutamente nada al respecto – dice Kendo haciendo una pequeña reverencia, sus compañeros le imitaron.
- Lo agradezco en verdad, yo me encargaré de la media y las explicaciones, ustedes solo fueron turistas.
Después de esa pequeña reunión, los chicos fueron a sus habitaciones, ya que partirían de regreso a Japón. Dejando de lado la Guerra contra los no-muertos, Werfen fue muy divertido, pero debían regresar a Japón cuanto antes, todos tomaron sus maletas, y acompañaron a la Reina, quien los guiaría al aeropuerto.
Aeropuerto Der Schatten, a las afueras de Werfen, 6:00 p.m.
Por fortuna, uno de los edificios que no se vio gravemente afectado por la guerra fue el aeropuerto, en parte porque se encontraba bastante alejado del pueblo. Sylvianne, junto con sus hijos, guiaron a los japoneses hacia el hangar donde estaría el avión que los llevaría a casa.
- Sigue esforzándote hijo, sé que te volverás un extraordinario héroe algún día – dice Sylvianne a Kree.
- Gracias mamá, lo haré, y con más razón, al saber lo que papá hizo por nosotros, no los defraudaré, a ninguno – responde el pelinegro.
- Sé que no lo harás, cuídate cariño – la reina besa la frente de Kree.
Luego, sucedió algo que tensó los nervios de todos, más en concreto, de las chicas; Kreema se acercó a ellas con una expresión seria en su rostro, pero la vista de la princesa se posó sobre una en específico.
- Tú – Kreema señala a Shiozaki – Sígueme, tengo que hablar contigo.
La chica, sumamente nerviosa, obedece a la petición de la princesa.
- Oh no – dice Kendo.
- Pobre Shiozaki – contesta Kinoko.
- Se llamaba… – responde Tokage temiendo lo peor para su amiga.
Kreema se separó un poco de lo demás y se dio vuelta mirando a la japonesa.
- ¿D-de qué quería hablar conmigo, M-Majestad?
- Te gusta mi hermano, ¿No es verdad? – pregunta Kreema seria.
Shiozaki se sonroja por la directa pregunta de la niña, y la mirada de esta solo hacía que sus nervios estuvieran en los cielos.
- Esa reacción solo lo confirma, bueno, eso y que te metiste al tornado que hizo la Llave para darle un poco de fuerzas… Sacrificaste tu físico y tu vida para ayudarlo… Ninguna chica que haya cortejado a mi hermano antes habría llegado a tales extremos… Pero tú sí.
Los nervios de la japonesa empezaron a bajar un poco ante las palabras de la princesa, quien suavizó un poco su expresión.
- Yo no confío en las chicas que están cerca de él porque pienso que quieren alejarlo de mí. Tenía apenas 1 año de nacida cuando papá murió. Kree tuvo que convertirse en la figura paterna que necesité mientras crecía.
- ¿Por eso temes que él se aleje de ti? – pregunta Ibara, Kreema solo asiente.
- Como dije hace días, una chica intentó aprovecharse de su dulzura y trató de jugar con su corazón, es por eso que no quiero a ninguna chica se le acerque, pero, tus sentimientos hacia él son genuinos, lo suficientes como para poner en riesgo tu vida.
La princesa observa a Shiozaki, no con una expresión seria, sino con una levemente más suave, acto seguido, Kreema abraza a Shiozaki con una pequeña sonrisa.
- Si eres capaz de correr ese riesgo por él, entonces si eres digna – por alguna razón, Shiozaki sintió como un gigantesco peso era liberado de ella.
Pero el gusto le duró muy poco, porque luego sintió un ligero cosquilleo en su nuca, era un muy ligero rayo eléctrico que salía del dedo de Kreema.
- Pero… Si cometes el error de romper su corazón… Yo te romperé los huesos a ti – finaliza la princesa separándose del abrazo - ¡Tengan un muy buen viaje! – dice Kreema con una sonrisa radiante.
Ya en el avión
Los chicos tomaban sus asientos mientras Kreema los acompañaba y daba instrucciones, nuevamente, Tetsutetsu buscó el asiento junto a la ventana y los demás se acomodaban en sus asientos.
- ¿De qué hablaron mi hermana y tú, Ibara? – pregunta Kree sentado al lado de su amiga.
- O-Oh, d-de nada, Kree, solo que… - la chica observa a su amigo solo para sonreír ligeramente – Creo que ya le agrado un poco – contesta Ibara.
- Vaya, me alegro de escuchar eso, empezaba a preocuparme que a ella no le agraden nada mis amigas – responde Kree.
- N-No, ¿Cómo crees? – dice la chica un poco nerviosa.
El sueño empezó a atacar a todos los tripulantes, uno a uno fueron cayendo dormidos, y nadie los culpaba, fueron unos días bastante movidos.
Después de unas horas, Ibara se levantó para usar el baño del avión, con cuidado, se encargó de salir de los asientos sin molestar a ninguno de los demás pasajeros, en especial Kree.
La chica finalmente llegó al baño, terminó sus necesidades y luego se miró al espejo del lavabo, no notó nada raro o fuera de lo ordinario. Pero después, empezó a recordar lo que vivió en Werfen, desde saber que Kree era un príncipe, como los lugares que visitaron: La Fuente de Atlas, el Museo, y el manantial secreto de Kree.
Recordó el enojo y tristeza que sintió cuando descubrió que Kree se iría una vez se graduarán, y aunque el pensamiento le seguía asustando, sabía que todavía faltaba mucho tiempo para eso. Luego recordó ver a su amigo sin su camisa y sintió un pequeño calor en su cara. Se miró en el espejo y notó un sonrojo en su rostro, una ligera presión en su pecho y tenía un poco de calor.
Trató de calmarse, y decidió echarse un poco de agua en el rostro para relajarse, sin embargo...
- ¡Achú! – Shiozaki estornudó un poco soltando una pequeña nube amarillenta.
Ibara se aterró al ver la nube rosada que empezó a disolverse frente a ella, volvió a mirarse en el espejo notando que su sonrojo solo aumentó, al igual que el calor de su cuerpo.
- Oh no – Shiozaki tocó sus lianas, notando que estas se volvieron ligeramente más suaves – Oh no… - finalmente la chica tocó un poco su propio cuerpo, sus brazos, piernas, rostro y hasta su propio busto – Oh no no no no no.
La mala suerte de la chica no terminó, porque escuchó que alguien tocaba a la puerta.
- ¿Hay alguien ahí? – esa era la voz de Kreea.
- L-lo siento, princesa, s-soy yo – dice Shiozaki.
- Ya no estamos en Werfen, Shiozaki, puedes decirme Kreea – contesta la pelirroja sonriendo.
- C-Cierto, lo lamento.
- Bueno, sí está ocupado el baño, lo usaré después de ti – con eso dicho, Kreea se regresa a su asiento.
Ibara estaba extremadamente nerviosa, sobre todo porque su propio cuerpo y mente le estaban jugando en contra. Porque después de hablar con Kreea, su mente se encargó de que ahora pensara en Kree, y al hacerlo, volvió a estornudar y el calor de su cuerpo volvió aumentar.
- Odio… Estas malditas… Feromonas… - se dice a si misma Shiozaki de rodillas y aún con un sonrojo en su rostro.
Después de que sus feromonas se controlasen, la chica salió del baño tallándose la cara por el agua que se tiró en su rostro. Nuevamente tuvo cuidado de no molestar a nadie mientras tomaba su asiento, una vez se acomodó, giró a su izquierda para ver a Kree, quien ahora solo dormía plácidamente con una sonrisa, sin pesadillas, ni nada que lo perturbara.
Shiozaki sonrió tiernamente al verlo por fin en paz con su pasado, parece que lo que sucedió en su hogar era obra del destino. Si lo que pasó en Werfen era necesario para verlo así, entonces agradecía el viaje que hicieron, con todo y no-muertos. La peliverde se acercó un poco más a su amigo y tomó su mano, notando que llevaba el anillo que le regaló.
- "Si cometes el error de romper su corazón… Yo te romperé los huesos a ti" – las palabras de Kreema resonaron en su mente, pero decidió ignorar la última parte.
- Jamás te haré algo así, Kree – Ibara se acerca al rostro de su amigo y le da un pequeño beso en su mejilla sonriendo para finalmente, caer en los brazos de Morfeo.
Localización Desconocida, Japón
Mientras todo el desastre de Werfen pasaba, en Japón las cosas empezaron a ponerse un poco movidas. Empezando con el hecho de que Giran llevó al joven conocido como Kraken con el líder de la Liga de Villanos, Shigaraki Tomura. El lugar resulto ser una especie de bar o café, ciertamente el rubio no se esperaba que los cuarteles generales de dicha organización fuera un bar, sobre todo porque había algunos villanos ya ahí.
- Me estas jodiendo, ¿Verdad, anciano? – pregunta Kraken a Giran.
- Para nada, muchacho – responde el hombre.
- Apestan a delincuentes de callejón – comenta el rubio serio.
- Kurogiri, ¿Quién es este idiota?, quiero matarlo – decía Shigaraki serio.
- Giran, ¿Quién es él? – pregunta un villano cuya apariencia era una especie de niebla morada de forma humanoide.
- Es el chico del que les hable, el proveedor. La mercancía de este chico les puede ser bastante útil. – contesta Giran.
- ¿De qué forma? – pregunta Shigaraki totalmente desinteresado.
- Bueno, en primera, el maneja un muy extraño mineral, extremadamente difícil de obtener, y las armas que son creadas con este son sumamente devastadoras.
- Wow wow wow, espera anciano – interrumpe Kraken – Si ellos son la Liga de Villanos, se cancela el trato. No puedo venderles mi mercancía a un montón de inadaptados sociales que claramente necesitan un psicólogo... Y de los caros.
- Por favor, viejo amigo, lo creas o no, son más organizados de lo que parecen – explica Giran.
- Si, claro, ya me doy una idea de cuál es su plan. Sabes cómo es esto, Giran. La anarquía es mala para el negocio… es mala para MÍ negocio – responde el rubio.
- Ya que las negociaciones fallaron… - Shigaraki se dispuso a asesinar a Kraken, mientras que el rubio desenvainaba una de sus dos espadas que tenía guardadas y atacaba al albino.
Pero Kurogiri entró en acción y usó su Quirk para detener ambos ataques, la mano de Shigaraki terminó en otro lado, y la espada de Kraken apuntando a otro lugar.
- Es suficiente, Shigaraki – se escucha una voz a través de un televisor.
- ¿Maestro? – comenta el chico mirando a la televisión, la cual no tenía imagen.
- Entiendo sus motivos, joven Kraken, pero me temo que sus servicios si son requeridos – dice la voz en tono serio.
- Bueno, al menos aquí hay alguien que parece tener algo de cordura – dice Kraken cruzándose de brazos.
- Los planes que tenemos requieren que tengamos toda la ventaja posible, el precio no será ningún problema.
- Por fin, alguien que habla mi lengua – dice Kraken acercándose al televisor.
- ¿Y qué lengua sería esa? – pregunta un villano con aspecto de lagarto.
- Nuestro plan es dar una advertencia a los héroes. Giran nos ha contado sobre ti, y estoy dispuesto a contratar tus servicios, ¿Qué tienes para ofrecernos?
Kraken se puso pensativo unos momentos, observando a cada integrante que estaba presente en ese bar, luego miró a Shigaraki, no le cayó nada bien el chico, era emocionalmente inestable y no podía adivinar qué es lo que pasaba por su mente, excepto la idea de querer matarlo.
- Puedo conseguirles armas, equipo de asalto totalmente imposible de encontrar en otro lado, y lo más importante, información – comenta Kraken.
- La información siempre es útil, dime, ¿De qué tipo? – pregunta la voz del televisor.
- Díganme, ¿Conocen el 'Elemento 115'?
Esa pregunta llenó un poco de curiosidad a los presentes, Kraken supo que dio en el clavo, sonrió complacido, parece que era el comienzo de un trato muy lucrativo.
Fin del Capitulo
Y finalmente he terminado con este arco. Espero que le haya gustado tanto como a mí escribirlo, he trabajado ya desde hace tiempo con este arco y he cambiado muchas cosas conforme avanzaba el tiempo, de hecho, tuve que quitar cosas que tenía planeado incluir, pero no me parecían buena idea, al final, me gustó como quedaron estos 7 capítulos.
Esto sería todo de mi parte, los leo luego, ZarBalor, fuera.
Instagram: zarbalor
Glosario
Ich bin das Licht vom Ufer - Yo soy la luz de la orilla
