Los años pasaron con tranquilidad, en la aldea de las hojas nadie echó de menos a Naruto salvo el hokage y un par de personas que conocían el parentesco del rubio y eran amigos del padre.
Los civiles tenían dos razones para celebrar el 10 de octubre, la victoria del cuarto hokage contra el kyubi, y la desaparición del pequeño demonio de la aldea, nadie parecía comprender que eso dejaba en mala posición a Konoha al no poseer ningún jinchuriki.
El consejo exigió buscar al niño para recuperar a su arma, pero después de más de un año de búsqueda sin resultados, lo dejaron y asumieron que el niño había muerto o caído en manos enemigas.
Por su parte, Naruto había sido muy feliz todos esos años, aunque al principio su relación con Orochimaru era muy tensa, las cosas fueron mejorando con el tiempo, también ayudó que el Uzumaki aprendiera a cambiar de forma para transformar su cabello rubio y puntiagudo por uno negro y liso, además de quitar las marcas de bigotes.
Después de ese cambio de aspecto, su relación con el sanin mejoró considerablemente, fue hasta tal punto que Orochimaru lo adoptó, en gran parte convencido por su hija, la cual veía al chico como su hermano, a partir de entonces no solo su físico cambió, también su nombre y apellido, ya no era Naruto Uzumaki, era Raidou Takumi, hermano pequeño de Aneko Takumi e hijo de Orochimaru Takumi.
Desde hacía más de 7 años, su padre había estado construyendo una aldea, la aldea oculta entre el sonido, un lugar con ninjas de todas las partes del continente. Al principio, Orochimaru siguió con sus experimentos aún teniendo a sus hijos con él, pero después de una conversación bastante larga con su hija, dejó a un lado la mayoría de ellos, ya que ella le dio un nuevo enfoque.
Resultó que Aneko era una genetista mejor que su antecesor, y su sharingan además fue muy útil para ciertos aspectos, más cuando evolucionó su dojutsu al máximo, no solo logró el sharingan de tres tomoes, sino que despertó el mangekyou sharingan y obtuvo el eterno mangekyou sharingan.
Gracias a lo que sabía Orochimaru de Kazumi, pudo encontrar su diario, donde ponía todo acerca de su relación con el clan Uchiha, relación de la cual el sanin quiso aprovecharse, ya que ella no era un miembro oficial del clan, pero dado que había vivido toda su vida como civil, ella nunca despertó el sharingan y al final no le sirvió para sus experimentos, pero de su breve relación salió algo imprevisto y maravilloso a su parecer, Aneko.
Fue ese mismo diario del cual pudo averiguar que el padre de Shisui era medio hermano de Kazumi, lo cual convertía a su hija en prima de uno de los mayores prodigios del clan Uchiha. Fue toda una suerte que el mismo día que ellos fueron a Konoha para que Aneko conociera a su primo, o al menos eso fue lo que le dijo Orochimaru a su hija, los anbu de Danzo intentaran matarlo y lo envenenaran.
Ver tirado a Shisui en el suelo muerto partió el corazón de la chica, la cual estaba muy feliz por conocer a otro miembro de su familia, pero en ese momento su dolor la ganó y despertó el mangekyou sharingan. Lo que ella no sabía era que en realidad no estaba muerto, solo estaba descansando e intentando recuperar fuerzas para levantarse y seguir, pero después de esa escena y la evolución de sus ojos, el sanin le dijo que no siguiera mirando y que se fuera, que él se encargaría de llevarlo a su familia.
Aneko creyó ingenuamente las palabras de su padre, y él aprovechó la situación para matarlo rápidamente y obtener sus ojos para su hija, pues conocía el desgaste de la vista que sufrían los usuarios del mangekyou sharingan y que la única forma de detener el deterioro era sustituirlos por otro usuario de mangekyou que además fuera familia cercana.
Al volver a Otogakure, Orochimaru mintió a su hija diciéndole que Shisui aún estaba vivo cuando fue por él y que al saber que tenía una prima le dijo que se llevara sus ojos ya que estaba muy grave y no podría sobrevivir. Al solo tener 8 años y creer mucho en su padre, la chica le volvió a creer y no dudó de él, aunque en años posteriores pudo darse cuenta de la mentira, pero lo dejó estar, no era como que se pudiera hacer nada después de todo.
Casi no usaba su dojutsu, en gran parte porque no le gustaba la idea de depender de él, aunque en el fondo era por la culpa de lo que pasó y el hecho de creer y perdonar muy rápidamente a Orochimaru.
Con la edad de 13 años, tanto Aneko como Raidou eran jonin, los más fuertes de la aldea, llegando a superar a su padre en fuerza y habilidad. Aneko no solo era una genetista mejor que su padre, sino que era mejor que él en todo, taijutsu, ninjutsu, kenjutsu, genjutsu, fuinjutsu y ninjutsu médico.
Raidou también era mejor que Orochimaru en taijutsu, ninjutsu, kenjutsu y fuinjutsu, pero era muy malo en genjutsu y ninjutsu médico, sabiendo solo lo básico. En el campo de ninjutsu, gracias a sus enormes reservas de chacra y poseer a Kurama, era el mejor, superando a su hermana, el único campo en el que él la superaba.
Un par de años después de irse con Orochimaru y Aneko de la aldea, el antiguo rubio conoció al kyubi, y aunque al principio no se llevaban nada bien, al final pudieron tener una buena relación, en parte porque su hermana se metió en su mente y amenazó al zorro con usar su sharingan para controlarlo si no empezaba a ser un poco más amable con él.
También descubrió que no podría fusionar totalmente su chacra con Kurama hasta que no abriera la puerta del sello, por lo que buscaron la llave y descubrieron que la tenía Jiraiya, por lo que, con ayuda de Orochimaru, encontraron al otro sanin, y con el sharingan de Aneko, lograron obtener la llave del sello, que resultó ser un sapo cuyo cuerpo era un pergamino.
La parte más divertida para el sanin de las serpientes fue que su antiguo compañero se fue del lugar sin darse cuenta de que había sido controlado mentalmente, se sentía orgulloso de su hija y no paraba de reírse a costa del sabio de los sapos.
Era un hecho para todos en la aldea del sonido que su otokage estaba muy orgulloso de sus hijos, en especial de su hija, aunque no por ello dejaba de lado a su otro hijo, ya casi ni se acordaba de que Raidou no era su hijo y en realidad lo era de la persona que le quitó su puesto como hokage, solo se acordaba muy de vez en cuando, y pronto se le volvía a olvidar, ante cualquiera, el ahora pelinegro era su hijo y alumno, y se sentía contento con ello.
El sanin a veces se preguntaba cómo había cambiado tanto de unos años hacia delante, de buscar la inmortalidad y hacer muchos experimentos que podrían considerarse cuestionables, a ser el kage de una aldea, padre y sensei de dos niños prometedores, y aunque seguía buscando la inmortalidad, hacía experimentos y buscaba aprender todos los jutsus del mundo, lo hacía de una forma menos inhumana, todo gracias a sus hijos, ya que no solo Aneko ayudó con su habilidad para la genética, sino que Raidou aportó los conocimientos y genes de su clan.
Cuando solo tenían 7 años, los niños, su padre y una escolta del mismo, fueron a Uzushiogakure para obtener sus conocimientos. Orochimaru estaba seguro de que a pesar de la destrucción de la isla, los Uzumaki protegieron sus conocimientos, y ciertamente acertó, ya que encontraron una cámara secreta que, tras poner en un sello un poco de sangre de Naruto, se abrió y mostró la biblioteca más grande que nadie había visto jamás.
El sanin se alegró enormemente cuando entre los pergaminos y jutsus, pudo encontrar el jutsu de multiclones de sombras, ya que esa técnica permitió que la familia Takumi aprendiera todo a una velocidad muy superior a cualquier otra persona.
En verdad esos 9 años desde que abandonaron la aldea fueron los mejores que podrían haber tenido, ambos habían aprendido un montón de cosas, eran mucho más fuertes de lo que jamás esperaron ser y tenían una familia, por más extraña y diferente que fuera a las demás.
Pero su vida llena de alegría y paz estaba a punto de cambiar, les gustase o no, pues estaban seguros de que ese acontecimiento lo iba a cambiar todo. Ninguno de los dos tenía esperanza de que todo siguiera en su línea de lo normal después de volver a Konoha con su padre para crear una alianza entre ambas aldeas.
