Disclaimer: Naruto solo pertenece a Kishimoto. La historia es mía ambientada en el universo ninja.

Capítulo 2: Conociendo a Gambito

12 años después del ataque del Kyūbi. Aldea Oculta entre las Hojas. 12 de Octubre

Naruto se encontraba muy enfadado, después de haberse desmayado se despertó sin saber qué día era, que había pasado con él, que había significado ese sueño raro que tuvo (el cual fue bastante real); y todo eso tan solo para percatarse de que se encontraba encerrado en un calabozo pequeño, oscuro y en la cual se paseaban sujetos enmascarados con gabardinas negras que no hablaban y solo le daban de comer una cosa gris y de beber agua rancia. Si un día en ese lugar se le hizo pesado, no quería imaginarse ahí más tiempo, ni siquiera había una buena iluminación, no había ventanas, no sabía en ese momento si era de noche o de día.

—¡Déjenme salir de aquí! ¡Tengo derechos! ¡No soy un animal! ¿¡Que hice para que me encerraran aquí!? ¡Oigan, no me ignoren! ¡Exijo una respuesta! —le grito Naruto a uno de esos sujetos con gabardina negra y mascara blanca que pasaba cerca de ahí, pero este no le prestó atención. Naruto golpeo uno de los barrotes, lastimándose levemente la mano por la fuerza del golpe.

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En otro lugar de la aldea, específicamente en la oficina del Hokage un frustrado Hiruzen intentaba razonar como Naruto se había metido en un problema tan grave en tan poco tiempo y como sacarlo de ese problema sin que hubiera graves consecuencias ni para Naruto, ni para la aldea. Naruto había roto el tesoro de un noble de bajo rango, y de ser otra persona probablemente sería ejecutado o entregado a la familia como esclavo para compensar tan grave ofensa.

Fuera de que Naruto era el legado del Yondaime Hokage (información que muy pocos sabían), era el Jinchūriki de la aldea, y si bien fuera de la aldea pocas personas sabían la verdadera identidad del chico conocían de primera mano la importancia de este para la principal fuerza militar del País del Fuego.

—¡Exijo un castigo ejemplar para este maleante! ¡Nadie debería de faltarnos el respeto de esa manera! ¡Quiero que lo azoten durante tres días seguidos, que le claven agujas en las articulaciones, que lo mantengan a pan y agua durante un año! ¡No solo me ofendió a mí, sino a todas las pasadas y futuras generaciones de mi familia! —dijo una persona vestida con ropas muy finas completamente fuera de si por la furia, a su lado se encontraba su hijo, observando todo de manera indiferente, sumergido en sus propios pensamientos.

—Sé que no exige más que una compensación justa teniendo en cuenta lo que paso, pero debe entender que Naruto es un miembro valioso de mi aldea… —en ese momento el Hokage fue interrumpido.

—¡Ni siquiera es un ninja! —ladro furioso aquel noble de complexión delgada y rasgos faciales marcados.

—Padre, Hokage-sama –dijo el joven que se encontraba también en la habitación donde se llevaba a cabo esa discusión y que en el transcurso de esta no había dicho ninguna palabra —si me permiten tengo una propuesta para compensar el invaluable tesoro familiar que el aldeano que usted protege rompió —dijo ante la recelosa mirada de ambos adultos. Su padre, de nombre Ren, sabía que no le interesaba para nada la reliquia, y de no ser por los antecedentes que tenía el joven al que acusaba su hijo pensaría que su hijo fue el directo responsable de que se rompiera dicha reliquia familiar; el Hokage tenía pensamientos muy similares al del padre, salvo que a diferencia de este él, estaba seguro que Naruto no había tenido nada que ver con que se rompiera una espada tan antigua y ese niño era el único responsable de que dicha reliquia se hubiera roto. Lamentablemente, debido a la posición que ostentaba el hijo del noble, no podía interrogarlo ni intimidarlo sin desatar un incidente nacional entre ninjas y nobles. Y lamentablemente para Naruto, ese tipo de eventos nunca eran buenos para la aldea.

—Compártenos tu propuesta hijo —dijo el noble intentando calmarse, a pesar de tener otros dos hijos, a su hijo menor no podía comprenderlo por más que lo intentaba. No sabía si iba a proponer un castigo inusualmente cruel (tenía un concepto de crueldad especialmente retorcido), una propuesta simple para zanjar el asunto o algo completamente inesperado cuyas motivaciones no podía ni siquiera imaginar, mucho menos conocer.

Su hijo se llamaba Denji Furuya, un niño que entraba en sus primeros años de su adolescencia; tenía una complexión delgada, piel de tez blanca, ojos y cabello negro.

—Debido a que yo fui la victima directa y en parte responsable por ser bajo mi cuidado en el cual nuestra amada espada fue destruida exijo que este tal Naruto se convierta en mi sirviente hasta que yo lo considere conveniente o muera, y para ser también yo el que pague penitencia por tal descuido propongo que me quede en Konoha ordenando a mi sirviente, por supuesto no puedo interferir en su desarrollo como shinobi, por lo cual propongo que solo la mitad de su tiempo me sirva. El Hokage aquí presente decidirá como dividir el tiempo del muchacho para que pague la deuda para con mi familia al tiempo que también cumpla con su deber para con el País de Fuego —dijo Furuya con voz seria cargada de algunas emociones difíciles de identificar.

"Tal y como pensaba, algo completamente inesperado cuyas causas no puedo determinar; si fuera cualquier otra persona lo tacharía de noble, responsable y en parte con sentimientos culpables" pensó su padre mientras intentaba pensar que quería su hijo, pues lo que proponía tenía serias consecuencias a largo plazo, y a diferencia de cualquier otro problema o plan en el que su hijo se haya metido con anterioridad no se podría zafar tan fácilmente de la situación en la cual se estaba metiendo, incluso con su apoyo.

"¡Con un demonio Naruto! ¿Cómo te metiste en este problema?" pensó Hiruzen sumamente molesto con la situación mientras pensaba seriamente investigar a este noble y a su hijo al tiempo que intentaba disipar una pequeña migraña.

—Por mí no hay problema —dijo Ren mientras pensaba que tal vez después de ver en el problema en que se metió y del cual estaba seguro no podría salir tan fácilmente, su hijo se daría un tope y recibirá una cucharada de realidad, algo que finalmente le ayudaría a madurar. Por otro lado, sabia por propia observación lo mucho que sufrían los sirvientes de su hijo, a él le gustaba entrar en la mente de las personas y torturarlas mientras intentaba averiguar quién sabe qué cosas de cada una de las personas que estaban bajo su poder. Una habilidad que le serviría mucho en el futuro. Con algo de suerte este tal Naruto se volvería loco o se terminaría suicidando; tal y como había pasado en varias ocasiones con sirvientes anteriores de su hijo.

—Yo también acepto —dijo el Tercer Hokage resignado, esperaba que con esto Naruto aprendiera a no meterse en problemas. Aun así, lo mantendría muy vigilado para asegurar su bienestar, su instinto le decía que este noble era más peligroso que un ninja entrenado de alto rango. ¡En definitiva se estaba volviendo viejo para esto!

—En ese caso liberen a mi nuevo sirviente y necesito un alojamiento en Konoha digno de mi persona. Por ser ese niño su responsabilidad y estar bajo su cuidado demando que usted cubra mis gastos —Hiruzen tenía en claro dos cosas, su vida se acababa de complicar más de lo esperado y debía de mandar a investigar a este joven adolescente lo antes posible para saber a ciencia cierta que esperar. —¿¡Que está esperando?! ¡Libere inmediatamente a mi nuevo sirviente, que al igual que yo debe de pagar penitencia! —exigió Furuya ignorando la molesta mirada del Hokage.

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Naruto se encontraba sobándose una de sus muñecas debido a la rudeza con la cual fue tratado. Según le explicaron el rompió una espada muy valiosa y debía de trabajar como sirviente para compensar tal acto durante tiempo indefinido. Por supuesto Naruto protesto y grito, pero eso no remedio la situación en la cual se encontraba.

—Detrás de esta puerta de esta casa está tu nuevo amo —dijo uno de esos raros sujetos con mascara blanca y que vestía gabardina de color negro. Naruto observo la casa, era bastante grande, desde su punto de vista, pero tampoco era la casa que esperaría de un noble, el cual era su nuevo amo según le habían comentado.

Naruto entro y oyó una parte de una conversación que obviamente era privada:

—No sé por qué me sorprendo, siempre has sido así, pero creo que en esta ocasión te estas colocando en una situación fuera del límite de todas tus habilidades —dijo un sujeto vestido todo de negro con ropa un tanto vieja, sucia y desaliñada. Era bastante grande, rebasando fácilmente los dos metros, se veía muy musculoso y tenía una expresión de pocos amigos.

—No, está en los límites de todas mis habilidades. Un paso en falso y podría ser mi fin. ¡Eso es genial si te pones a pensarlo de manera detenida! Hablaremos de esto cuando no nos estén espiando —dijo el mismo adolescente que vio a Naruto en aquella ocasión —mi nuevo sirviente personal, un gusto –dijo aquel chico con falsa modestia haciendo enojar a Naruto.

—¡No sé qué diablos piensas que rompí, pero no fui yo! —gritó Naruto a todo pulmón.

—Técnicamente si fuiste tú quien rompió mi espada. Hablaremos de eso en otro momento —dijo el adolescente que era Furuya.

—¡La espada se rompió sola, yo solo me acerqué, pero no la rompí! —dijo Naruto intentando explicarse y zafarse de ese problema. —Salió una luz… —sin embargo, fue interrumpido en ese momento.

—Como te decía ahora eres mi sirviente personal, en esta casa estarás bajo mis órdenes la mitad del tiempo. Habrá otros sirvientes así que no te preocupes por el quehacer convencional. Yo soy Denji Furuya, si te lo permito puedes llamarme Gambito, que es uno de mis muchos apodos. —Dijo el adolescente señalándose a sí mismo. —La persona enorme situada a mi diestra es mi guardaespaldas personal y ninja ligeramente psicótico llamado Mamoru, puedes llamarlo dientes de sable si te lo permite —dijo el adolescente mientras el guardaespaldas ponía una cara de enojo y lanzaba un gruñido.

"En que me metí" pensó Naruto confundido por todo lo que había pasado.

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En este capítulo aparecen dos personajes que aparecerán en otra de mis historias. En efecto, estos dos personajes están inspirados en los X-men, que no me pertenecen.