Todos en Konoha estaban nerviosos, ¿la causa? La llegada de Orochimaru. Por alguna razón que se desconocía, aunque muchos sospechaban de Danzo, la gente de la aldea sabía de la llegada del sanin de las serpientes a la aldea, lo cual tenía a muchos nerviosos y asustados.

La inmensa mayoría consideraba su llegada un presagio de muerte, aunque los shinobis habían intentado controlar a los civiles y asegurarles de que no pasaría nada, eso no evitaba el caos general. Lo extraño era que algunas personas consideraban esa visita como algo bueno, a pesar de las atrocidades realizadas por Orochimaru, no se podía negar su talento en combate y en el campo de la genética.

Había una persona especialmente intrigado de este hecho, Sasuke Uchiha, había oído hablar de él, de su inmenso poder, y eso era algo que él buscaba para lograr vengar a su clan matando a su hermano. Se aseguraría de comprobar si los rumores eran ciertos.

También se había filtrado la información sobre los combates de exhibición, y aunque asustados, la curiosidad de gran parte de la población del pueblo haría que fueran a ver los enfrentamientos.

Kakashi, al ser uno de los participantes, avisó a su equipo genin de que sería uno de los competidores, por lo que los tres irían para animar a su sensei, aunque en el caso del Uchiha también sería para analizar la fuerza de los miembros de la aldea dirigida por Orochimaru.

El día que estaba previsto, poco antes del mediodía, el otokage y su séquito entraron por las puertas de Konoha, recibiendo en su mayoría miradas asustadas, de odio, o incluso curiosidad.

Aneko y Raidou miraban a su alrededor con expresiones serias, analizando a las personas del lugar, no había gran diferencia desde la última vez que estuvieron en la aldea, pero ellos sí eran diferentes, eran mucho más fuertes, nadie sería capaz de dañarlos si ellos no lo permitían.

-Orochimaru - oyeron decir a alguien enfrente suyo, miraron y se encontraron con el hokage, era algo más viejo de lo que lo recordaban, pero era normal dado el tiempo pasado.

-Sensei - dijo el sanin con el mismo tono mirándolo fijamente, ambos analizando las expresiones, posturas y posibles intenciones del otro.

-Me alegra verte, aunque no lo parezca, y estoy contento de que sea en una mejor situación que la última vez - dijo Hiruzen.

-Estoy de acuerdo - dijo Orochimaru, y tras una pequeña pausa, siguió hablando - permíteme presentarte a mis hijos, Aneko - la nombrada dio un paso para estar al lado de su padre - y Raidou - el nombrado hizo lo mismo que su hermana.

Muchos se sorprendieron por el inmenso parecido de la chica con su padre, su pelo negro, piel pálida, la misma forma de la cara, el cuerpo parecido, la única diferencia notable en ellos eran sus ojos negros, a diferencia de Orochimaru que eran dorados y como los de una serpiente.

El chico, por otra parte, también tenía cierto aire, básicamente en el color y estilo del cabello, junto a algún rasgo serpentino en su figura, igual también que su hermana, pero estaban seguros de que eso era debido a la crianza, no a la genética, ya que sabían que el muchacho era adoptado.

-Es un placer conocerlos - dijo Sarutobi a los chicos.

-El placer es nuestro, hokage sama - dijo Aneko y los dos hicieron una pequeña reverencia como mandaba el protocolo, aunque ciertamente, él era la única persona en la aldea que ellos respetaban.

Muchos miembros del consejo miraban sorprendidos o sospechosos las acciones de los niños, parecían más maduros de lo que debería ser un niño de su edad. Shikaku Nara, particularmente, estaba curioso de todo eso.

-Bueno, hokage sama, ¿se ha planteado mi propuesta? - le preguntó con un tono neutro, aunque la verdad era que estaba ansioso de poder demostrar el poder de sus hijos.

-Ciertamente, otokage sama, y creo que sería algo conveniente para ambos mostrar la fuerza y habilidad de nuestros shinobis - respondió Hiruzen.

Después de una pequeña conversación y ciertas presentaciones, todos fueron al estadio de Konoha, allí donde se hacían los combates de los exámenes chunnin, y también se dirigían hacia allí las personas que querían ver el combate y los participantes del encuentro.

Los integrantes del equipo 7 se sentaron en primera fila para no perderse el combate de su sensei, también estaban allí los miembros del consejo, mientras que los kages estaban en el palco. Por su parte, los cuatro combatientes estaban en la arena junto al supervisor del encuentro.

Todos estaban sorprendidos al ver los representantes de Oto, dos niños a sus ojos, solo el hokage y el consejo sabían que se trataban de los hijos de Orochimaru, e incluso ellos no sabían qué estaba pensando el sanin serpiente.

El supervisor miraba con serias dudas a los chicos, preguntándose si había algún error, y no solo él, Kakashi y Gai estaban igual. Por otro lado, Aneko, aunque exteriormente estaba estoica, internamente estaba muy feliz, iba a enfrentarse contra la persona que ella quería, el celebre usuario de taijutsu, Maito Gai.

-Hum, eh, ¿ustedes realmente son los participantes de Oto? - cuestionó el jonin.

-Sí, ¿algún problema? - respondió Aneko de forma estoica.

El supervisor miró hacia su hokage, el cual asintió de forma seria, por lo que suspiró y se resignó.

-Bien, bueno, ¿quiénes pelearán primero? - preguntó el jonin.

-Yosh, yo demostraré mis llamas de la juventud primero, ¿no te importa mi eterno rival? - cuestionó el hombre de spandex verdes, ganándose una mirada sin interés del copynin.

-Entonces me toca a mí primero - dijo Aneko con una ligera sonrisa serpentina.

-No seas muy duro con él - le dijo Raidou a su hermana mientras se iba igual que Kakashi.

-Sí, sí - dijo la chica confundiendo a todos.

-Bien, las reglas son sencillas, no podéis usar armas ni técnicas de asesinato, por supuesto está prohibido matar, más allá de eso, sentíos libres de usar lo que queráis - avisó el supervisor.

-Yosh - respondió Gai emocionado.

-¿Qué te parece esto? - preguntó Aneko a su rival, dejando a este confundido - hasta donde yo sé, eres un usuario exclusivamente de taijutsu, tu control de chacra es nulo, así que, ¿qué te parece un combate únicamente de taijutsu? - cuestionó la chica con una sonrisa algo más grande que la anterior.

-Yosh, ¡qué idea tan juvenil!, se nota que tus llamas de la juventud son fuertes - dijo emocionado Gai.

Muchos estaban pensando que la chica estaba loca, enfrentarse a él usando solo taijutsu cuando puede usar otras artes ninja para tener ventaja sobre él, por no hablar que el jonin era el mejor usuario de taijutsu de la aldea.

Al momento de comenzar la batalla, ambos se lanzaron contra su rival en un estallido de velocidad, colisionando puño contra puño, y sorprendiendo a todos por haber igualado su velocidad y su fuerza.

Ambos se separaron con una sonrisa, asegurando un buen enfrentamiento. Volvieron a cargar con más fuerza y velocidad, colisionando puñetazos y patadas, todos bloqueadas por su rival, y a una velocidad que solo los shinobis más expertos podían seguir.

La arena bajo sus pies se agrietaba ligeramente después de cada colisión, liberando ráfagas de viento mezcladas con polvo, pero siempre con una sonrisa en la cara, ambos estaban emocionados por el combate.

En un punto, después de otra colisión de puños, saltaron en direcciones separadas para darse algo de espacio.

-¿Qué te parece si pasamos al siguiente nivel? - cuestionó Aneko - soy consciente de que tanto tú como yo usamos pesas en nuestro día a día, y estoy segura de que no te las has quitado, igual que yo no me las he quitado - afirmó la chica haciendo que todos en el estadio se sorprendieran.

Después de algunas exclamaciones de emoción por parte del hombre de spandex verdes, tanto Gai como Aneko se quitaron las pesas que tenían en la parte inferior de las piernas, en las muñecas y en la cintura.

El público miraba en shock todas las pesas que ambos poseían, las cuales estaba claro que eran pesadas, ya que al ser soltadas, creaban un hoyo en el suelo. El mismo hokage estaba con la boca abierta al presenciar eso y miró incrédulo a su antiguo alumno, el cual portaba una sonrisa orgullosa.

-¿Cómo es posible que tu hija lleve tanto peso encima?, es solo una niña - le dijo.

-Mi hija es fuerte, más de lo que te puedas imaginar, además de ser muy hábil en todas las artes ninja, y da gracias a que no libere sus sellos de gravedad y resistencia, entonces tu jonin no tendría ninguna oportunidad - anunció Orochimaru con tremendo orgullo.

Hiruzen aún miraba incrédulo a su estudiante, no creía posible que alguien tan joven pudiera soportar tanta presión en su cuerpo, estaba seguro de que eso debía ser malo para la niña, pero cuando la conoció no mostró ningún signo de malestar, ni siquiera en el comienzo del combate, llegando a igualar su velocidad con Gai.

Los dos competidores asintieron y continuaron con su combate, otra vez igualados en velocidad y fuerza, creando grietas y ráfagas más fuertes que antes, lanzando puñetazos y patadas que todas fueron esquivadas o bloqueadas.

Estuvieron así por varios minutos antes de que ambos se dieran un puñetazo en la cara que los distanció, fue ahí que volvieron a ser visibles a la gente del lugar, ya que incluso Kakashi y Sasuke con su sharingan les resultaba difícil ver sus movimientos.

-¿Siguiente nivel? - cuestionó Aneko regulando su respiración, podía sentir la adrenalina en su sistema, solo con su hermano podía llegar a usar ese nivel, la necesidad de liberarse por completo de sus ataduras y mostrar al 100% sus capacidades en el taijutsu.

-¿Eh? - preguntó Gai confundido.

-Sé que esto no es toda tu fuerza, he oído hablar de tu técnica especial, las ocho puertas internas, deseo enfrentarme a ti en una lucha de todo contra todo - anunció la chica con una inmensa sonrisa para posteriormente liberar los sellos de gravedad y resistencia de su cuerpo.

El jonin estaba sorprendido de que ella aún guardara ese poder, por lo que decidió corresponderle el gesto y hacer estallar las llamas de su juventud, estaba tan emocionado como ella por ese combate, ni siquiera con su eterno rival había tenido un enfrentamiento así antes.

-Loto primario, Puerta de la Apertura, abierta - gritó Gai.

Aneko estaba fascinada, si no fuera porque sabía que no podía activar su sharingan en Konoha por los riesgos que eso conllevaba, le hubiera encantado analizar con su dojutsu esa técnica, tal vez descubrir cómo se hace, aunque podría preguntar a su rival después, a lo mejor y se llevaba una sorpresa.

El combate continuó, aumentando cada vez más las capacidades de los competidores, Gai abriendo más puertas y Aneko liberando más de sus sellos, hasta que el jonin de spandex abrió la sexta puerta, la Puerta de la Alegría, mientras la chica soltaba todos sus sellos.

El combate era emocionante, nadie podía ver nada a la velocidad que iban, solo como el suelo se destruía a sus pies y las fuertes ráfagas de viento, aunque de vez en cuando veían como un destello verde, todos suponían que era el jonin usuario de taijutsu, pero tampoco podían garantizarlo al cien por cien.

De un momento a otro, todo el combate se detuvo cuando Aneko paró el puñetazo de Gai, dejándolos a la vista. El rostro de la chica era serio, muy serio, algo extraño cuando había estado sonriente todo el combate.

-Te agradezco que hayas cumplido mi petición para usar tu técnica de las ocho puertas internas, y puedo decir con seguridad que nunca me he enfrentado a un usuario de taijutsu tan talentoso, claro está, excluyendo a mi hermano, pero considero que este combate debe terminar - el hombre de spandex iba a protestar cuando ella continuó - es la tercera vez que oigo que te fracturas un hueso, se supone que esto es un combate de exhibición, en una pelea real puedo entender que continúes, pero en esta situación no, es estúpido que te lesiones innecesariamente, no nos estamos jugando nada aquí, así que te pido que dejes esa técnica y vayas a que te revise un médico.

El jonin quería seguir, estaba emocionado, pero entonces su adrenalina bajó y pudo sentir el dolor en su cuerpo, ella tenía razón, se había lesionado y no había una razón real para continuar, por lo que asintió y cerró las puertas, dando por terminado el combate.

Un par de médicos llegaron y se llevaron a Gai, sus pesas quedaron en la arena, ninguno de los médicos era tan tonto como para si quiera intentar levantarlas. Por su parte, Aneko cogió sus propias pesas y se las puso de nuevo para posteriormente dirigirse junto a su padre, había sido divertido.

Todos estaban en shock por lo que había pasado, prácticamente una niña había vencido a uno de sus jonin de élite usando únicamente taijutsu, y algo les decía que ella lo había hecho para igualar las probabilidades, que si hubiera querido, podría haber usado ninjutsu y haber ganado a Gai en poco tiempo.

No podían creer la fuerza y velocidad de la niña, estaban sorprendidos y asustados, incluso los shinobis temían enfrentarse a ella en un futuro, solo había una persona que tenía pensamientos diferentes, Sasuke Uchiha.

Él pensaba que si una chica que aparentemente no tenía nada especial podía hacer eso, él, un Uchiha de élite, podría llegar más lejos si tenía el entrenamiento que ella había tenido. Con más ganas quería saber de esa nueva aldea, en especial cómo poder ir allí y que lo entrenaran como a esa chica, ya podía ver su victoria sobre su hermano si alcanzaba ese poder.