Disclaimer: Naruto solo pertenece a Kishimoto. Beyblade solo pertenece a Takao Aoki. Digimon le pertenece a Akiyoshi Hongo. Yugioh le pertenece a Kazuki Takahashi. Este capítulo en parte está inspirado en la geografía del mundo de Avatar (serie animada) que no me pertenece. La historia es mía ambientada en el universo ninja.
Capítulo 8: Explorando la isla B del reino aire
12 años después del ataque del Kyūbi. Reino Aire. 27 de Octubre.
Naruto se encontraba descansando a no más de 10 metros de un risco de más de 50 metros de altura. Siempre pensó que sería genial poder montar un caballo, un rinoceronte o cualquier bestia mística y genial que los ninjas poderosos podían invocar, sobre todo si podía correr a alta velocidad, o volar.
—Nunca pensé que montar una criatura voladora costara tanto esfuerzo y fuera tan incómodo —dijo Naruto en voz baja para sí mismo. Naruto se encontraba mirando el cielo, prestando atención a los alrededores. El dragón de color azul que Naruto había montado hace poco estaba en una posición relajada, pero a diferencia de él no lucia nada cansado. Mamoru se encontraba de pie debajo de la sombra de un árbol con el ceño fruncido, a estas alturas Naruto creía que ese era su estado natural. Furuya, por otro lado, se encontraba trabajando con compas y escuadra dibujando un mapa de lo que había visto.
Naruto todavía podía recordar que hace poco se encontraban sobre el dragón mientras este sobrevolaba la dimensión de bolsillo conocida como el Reino Aire. Mentiría si dijera que no se asustó en algunos momentos durante el vuelo, ya sea por la gran altura, los giros bruscos, algunos mareos o repentinos cambios en la altitud y velocidad del vuelo. Pero más que asustado, durante la mayor parte del vuelo se encontró emocionado e impresionado, sin mencionar todo lo que aprendió durante esos primeros vuelos de reconocimiento.
El Reino Aire tenía una extensión considerable para ser una dimensión de bolsillo, tan grande como un pequeño país, según Furuya. Tendría una extensión un poco más grande que el País de la Lluvia. Naruto sabía de antemano que en esa dimensión de bolsillo había tres islas grandes o principales. La isla A y la que más habían explorado es una montaña con forma de cono cuya elevación es constante, pero cuya pendiente es poco empinada. La isla B, donde se encontraban en ese mismo instante, una isla cuya mitad es similar geográficamente a la isla A, pero cuya pendiente en la otra mitad de la isla es sumamente empinada, podría decirse que esta isla tiene una forma de un cono que fue partido a la mitad longitudinalmente. La isla C, que acababa de sobrevolar, era la más grande y curiosa de todas, era una isla con dos cimas: una montaña y un volcán. También tenía lo equivalente a una meseta en el medio de las dos cimas, ambas cimas tenían una pendiente muy cambiante, había lugares (sobre todo cerca de la costa) con una pendiente poco empinada y lugares cuya pendiente era tan extrema como la que estaba presente en la isla donde se encontraba, sin mencionar pendientes intermedias. Existían otras islas bastante pequeñas, aisladas o formando archipiélagos, también existían islotes. Quizá lo más curioso de todas las islas eran las ruinas, presencia de construcciones de alta calidad que, aunque superficialmente habían sido deterioradas por el tiempo, según Dragoon, seguían ejerciendo la función para la cual fueron construidos, excluyendo obviamente la función social. Todas las construcciones habían tenido algún tipo de función social, pero su función principal o secundarias relacionadas con la preservación de costumbres, de protección de artefactos, armas u otros usos seguían más o menos intacta.
—¡Termine! —gritó Furuya bastante emocionado.
—¿¡Terminaste todo un mapa detallado!? —preguntó Naruto impresionado, para él hacer mapas simples era bastante complicado, no se imaginaba hacer un mapa profesional como al que aspiraba Furuya.
—¡Claro que sí! ¡Soy un excelente adivino y pude saber todo lo que había! —dijo Furuya con sarcasmo mientras Naruto intentaba captar la indirecta. —¡Por supuesto que no he terminado! Básicamente porque la exploración de estos territorios tampoco ha terminado, lo que he hecho es la estructura básica de un mapa profesional y le agregue la información de nuestras escuetas exploraciones.
—¿Cómo puedes decir que está terminado entonces? —preguntó Naruto confuso.
—Fácil, conforme vayamos explorando iré llenando los huecos con la información que recolectemos. Lo mejor en este momento sería comenzar con la exploración de esta isla —dijo Furuya observando como el risco se elevaba bastantes metros. —¿Seguro que quieres comenzar la exploración de esta isla por esta pendiente? —dijo Furuya calculando una altitud aproximada de 4 kilómetros.
—¡Por supuesto que sí! ¡Además será un excelente entrenamiento para mi condición física! —dijo Naruto optimista. Furuya tenía sus dudas, si bien admitía que el progreso de Naruto era bestial teniendo en cuenta las circunstancias, todavía no era suficiente como para soportar una jornada de todo el día escalando en vertical, al menos no sin constantes descansos, si no los tomara correría el riesgo de caer.
—Comencemos de una vez entonces —dijo Furuya despreocupado, con dos bestias legendarias vigilándolo y un dragón con un nivel equivalente a un Chūnin cuidándolo, lo más que le podía pasar era un par de huesos rotos y enormes moretones.
OoOoOoOoOoOoOoOoOoO
12 años después del ataque del Kyūbi. Aldea Oculta entre las Hojas. 28 de Octubre.
Naruto había llegado a la conclusión de que requería aprender a escalar utilizando solo los pies, caminando sobre superficies verticales. Tal vez era porque muchos ninjas no utilizaban todas sus habilidades cuando se encontraban en áreas civiles de la aldea o su poca capacidad de atención hacia algunas de las actividades de los habitantes de la aldea, pero si lo pensaba un poco muchos de los ninjas de nivel Chūnin podían caminar sobre superficies verticales utilizando únicamente los pies. Él los había visto varias veces.
Naruto daba vueltas sobre su futón, a pesar de que se encontraba bastante cansado no podía conciliar el sueño. Hace tan solo unas horas había escalado el risco como había podido, se avergonzó un poco cuando descubrió que tenía un poco de vértigo a las alturas, pero no fue nada comparado a lo que sintió cuando se dio cuenta de que era por mucho el más lento en avanzar. Naruto se durmió con la firme idea de que en la mañana mejoraría su esfuerzo y que aprendería a caminar sobre las paredes.
Cuando se despertó a la mañana siguiente lo primero que hizo fue revisar su equipo. Varias de sus cuerdas se habían rasgado, ya sea por el uso o porque eran de mala calidad, y en un par de ocasiones estuvo muy cerca de perder el equilibrio. Preparo todo lo que utilizaría: cuerdas, clavos para roca, garras shukos, magnesio, puntas de clavos en las suelas de sus sandalias. Después de revisar todo su equipo (primera vez que lo hacía sin que nadie se lo dijera) se dispuso a tomarse un rápido desayuno que consistió en un pote de ramen y un licuado de avena. Naruto preparo además una mochila con algunos pergaminos y herramientas varias que necesitaría a lo largo de la expedición, aunque no era nada comparado con lo que cargaría Mamoru por órdenes de Furuya.
Todavía no había amanecido cuando todos los integrantes de la expedición estaban listos para partir, habían quedado en que reanudarían la expedición en donde se habían quedado la vez anterior, a 700 metros de altura en un risco bastante peligroso.
—¿Estás listo Naruto? —preguntó Furuya con voz despreocupada. Naruto asintió en respuesta mientras se colgaba su mochila en la espalda.
Naruto le dio la indicación a Dragoon de que los transportara nuevamente al Reino Aire en el mismo punto en donde se quedaron la vez anterior. Al llegar no encontraron al dragón, que se había quedado en ese lugar, pero si parte del equipo que no recogieron.
—Continuemos —dijo Furuya tranquilamente mientras él y Mamoru caminaban sobre las rocas del risco. Naruto arrojo un kunai a una saliente, se aseguró de que estuviera bien anclado y comenzó a escalar lo más rápido que pudo. A lo largo de todo ese día ascendieron otros 800 metros.
A lo largo de todo el trayecto Naruto pudo observar nidos de distintos tipos de ave, pequeños brotes de árboles y plantas tropicales en salientes de no más de ocho metros cuadradados, conforme fue ascendiendo visualizo conjuntos de plantas espinosas, vio dos riachuelos con mucho musgo alrededor y noto como la temperatura descendía. Noto con molestia como lo que a él le tardaba minutos en subir Furuya lo subía en segundos; también noto como recolectaba cualquier ser vivo que estuviera a su alcance, muestras de roca, de agua, de tierra y colocaba instrumentos muy raros para dibujar cosas que él no entendía, lo vio observar el horizonte varias veces a través de binoculares.
Naruto vio a Mamoru seguirles de mala gana, instalando campamentos cada cierto tiempo, a veces en lugares bastante lejos de donde se encontraban, y creando clones de piedra. Al final del día Naruto se preguntó cuántos clones de piedra y tierra ya tendría Mamoru en ese lugar y que los había puesto a hacer Furuya. Una inquietante pregunta para otra ocasión.
