Decisión
Al entrar a la cabaña parecía que todos habían perdido la habilidad del habla. Sesshomaru no estaba muy feliz de compartir el mismo aire que su medio hermano y el sentimiento era mutuo. Rin no notaba el ambiente tan pesado que había a su alrededor y se sentó sobre el suelo aún sosteniendo la mano de su amo quien adoptó la misma postura que la joven. Estaba demasiado feliz de que estuviera ahí y entre el silencio se escuchó el sonido del cuchillo y del trozo de pastel que colocó sobre la servilleta. Se lo entregó al youkai quien lo inspeccionó con curiosidad, en otro momento habría dicho "Yo no como lo mismo que los humanos" pero era un alimento tan extraño que no dijo ni una palabra. Lo sostuvo entre sus manos inspeccionándolo y olfateándolo mientras todos los demás lo observaban con cautela, hasta que Kagome rompió el silencio.
-Es de chocolate- exclamó Kagome de pronto entusiasmada mientras que InuYasha la observaba avergonzado.
-Hnn-
-Feh, como si fuera a comer de lo que venga de un humano-
Sesshomaru se puso de pie dejando el pedazo de pastel frente a él y salió de la cabaña. Kagome miró a su esposo reprobatoriamente mientras este se cruzaba de brazos y se recargaba en la pared. Rin tomó el postre y salió corriendo detrás de su amo quien no parecía muy apurado de irse. Entre la oscuridad logró alcanzarlo y al escuchar el sonido de los pasos de Rin se detuvo.
-No se vaya señor Sesshomaru. Podemos comer el pastel aquí- propuso Rin tomándolo del brazo para que la mirara.
-Es comida de humanos- respondió sin mirarla.
-Sí pero usted se vería bastante interesado en este pastel- dijo sonriente mientras paseaba el pan frente al rostro serio del youkai.
Era cierto, el pastel le producía curiosidad. El olor era dulce y su aspecto era aún más enigmático. ¿Acaso esto lo estaba tentando? Cada vez se adentraba más al mundo de los humanos, empezando por Rin, ahora por su comida, ¿era esto una señal? ¿Pero de qué? Rin se detuvo y sólo sostuvo el pastel que en seguida lo puso sobre la mano de su amo.
-No tenemos que comer juntos si no quiere; puede hacerlo aquí, yo regresaré a la cabaña pero por favor, no se vaya, mañana pienso partir de aquí- dijo la joven sonriente alejándose de él mientras agitaba su mano y volteaba hacia el frente.
El taiyoukai permaneció de pie frente a la cabaña sosteniendo el pedazo de pastel en sus manos. No sabía si debía comerlo o no, si lo hacía probablemente no sería la única vez. Fue a sentarse debajo de un árbol al lado de la cabaña donde podía escuchar las risas de todos y las constantes quejas de InuYasha sobre el terrible olor que había.
"Estúpido híbrido" pensaba Sesshomaru mientras degustaba lentamente la suavidad y dulzura de pastel de chocolate.
