Opciones
Al regresar al bosque se encontró con Shippo quien ya se encontraba durmiendo frente al fuego. Lo pateó sin cuidado despertándolo bruscamente. El joven se quejó sentándose al mismo tiempo que se sobaba a su costado donde había recibido el golpe y miró al daiyoukai quien lo miraba con esos ojos fríos de siempre.
-¿Ahora qué?- preguntó Shippo tomando una rama cercana para acentuar el fuego.
-¿Qué no puedes hacer eso con tu magia?- preguntó el youkai ignorando la pregunta del zorro.
-Sesshomaru, no me despertaste nada más porque sí. Dime, ¿la viste o no?-Sesshomaru no contestó y se sentó frente al fuego. –Sí la viste, pero no le hablaste- dijo entrecerrando los ojos. Se acercó y comenzó a olfatearlo incomodando a Sesshomaru quien lo empujó con brusquedad. –Ah, entonces llegó InuYasha, ¿qué te dijo?- preguntó de pronto divertido cruzándose de piernas y sosteniendo sus talones, columpiándose infantilmente.
-Dijo que no deseaba casarse-
-Yo le creería a InuYasha, él y Rin son bastante unidos- comentó.
-Resulto que el imbécil de InuYasha fue más útil que tú. De nuevo dudo de qué tan útil eres-
-Oye pero si yo te dije prácticamente lo mismo, InuYasha sólo lo reforzó, ¿o qué? ¿Acaso quieres que yo también sea muy unido con Rin?-
-No seas un fastidio- respondió el youkai con la vista perdida hacia la aldea.
-Claro, claro. No te gustaría eso, sabes que sería una competencia fuerte- Sesshomaru lo miró con rabia –Estaba jugando- dijo Shippo retractándose al instante. –Y bueno, ¿qué piensas hacer ahora? InuYasha está al tanto de tu presencia, Kohaku sospecha algo y ahora…-
-No mencionaste eso antes- interrumpió el daiyoukai de pronto prestando más atención.
-Sí, bueno, lo acabo de recordar- contestó Shippo moviendo la mirada de lado a lado con nerviosismo. –Pero vaya, sólo sospecha de mí porque está confundido. De seguro no sabe cómo actúan los zorros como yo… yo no me preocuparía tanto-
-Hn. ¿No preocuparme por quien nos ha estado espiando desde que te internaste en el bosque?- preguntó Sesshomaru mirando hacia los árboles sintiéndose humillado de no haber notado antes la presencia de Kohaku. Admitía que con los años el joven adquiría más habilidad para mezclarse con la naturaleza y ese momento, lo había engañado.
Kohaku salió entre las sombras mirando al youkai con enojo. Shippo abrió los ojos sorprendido y alternaba la mirada entre Sesshomaru y el joven quien se sentó junto a ellos alrededor de la fogata. Kohaku guardó su espada en su funda y miraba a Sesshomaru esperando respuestas pero el youkai se mantuvo callado, observándolo con frialdad.
-Así que lo enviaste durante todos estos años para espiarla, ¿te costaba mucho venir a verla aunque fuera al menos una vez?-
-Sin embargo gracias a eso lograste dejar de ser un cobarde. Tus intenciones dejaron de ser un secreto-. Con la mirada casi se podía sentir que cortaba. Kohaku frunció el ceño y apretó la quijada ante el comentario del youkai quien a pesar de mantener una postura casual despedía furia en la manera de respirar. El joven exterminador notó esos pequeños detalles que le revelaban los sentimientos de Sesshomaru. Sus narinas estaban más grandes, sus pupilas estaban retraídas, su mandíbula apretada y sus manos en puños. Lo detectaba con mayor facilidad porque él mismo podía encontrar esas características en sí mismo.
-Admito que fui un cobarde. Es cierto, nunca dije nada porque siempre respeté los sentimientos que ella tenía por ti pero tú la abandonaste. Durante estos años le propuse salir a buscarte pero ella insistía en que si habías tomado esa decisión era por algo y que debía esperarte, pero hace algunos días se dio por vencida y decidió continuar con su vida, sin ti. Así que sí, por primera vez tomé una decisión que me benefició, una decisión que no tenía que ver contigo-
Shippo se puso rápidamente de pie sosteniendo al youkai quien se había levantado. El zorro no sabía qué iba a ser Sesshomaru pero no quiso arriesgarse. Había tenido la oportunidad de convivir lo suficiente con él para saber de lo que era capaz, sin embargo Kohaku no se movió y entonces el joven zorro pensó que tal vez se había adelantado a pensar algo negativo del daiyoukai considerando que Kohaku también tuvo tiempo suficiente para conocer a Sesshomaru.
-Suéltame- dijo por fin. Shippo se hizo a un lado.
-Alguna vez te dije que Rin es un humano que toma decisiones, pues ella ya tomó una y espero que la respetes-
El youkai lo miró con despreció y sin decir más avanzó rápidamente hacia la aldea. Como reflejo, Kohaku se levantó y sacó su gancho intentando alcanzarlo pero le fue imposible cuando Shippo lo detuvo sosteniendo su brazo. Rápidamente se zafó persiguiendo a Sesshomaru, al mismo tiempo que Shippo lo perseguía a él. El daiyoukai avanzaba a zancadas haciéndolo ver como si volara con elegancia entre los pastizales. Kohaku a duras penas lograba acercarse y Shippo de pronto se preguntaba por qué perseguía a Kohaku si todo era demasiado divertido por lo que decidió no usar su máxima energía para no alcanzarlo, en realidad sólo quería ver cómo terminaría todo. Por fin el youkai llegó hasta la puerta y la abrió con fuerza. Rin se despertó al instante viendo la sombra imponente en el umbral a contraluz de la luna. Se talló los ojos.
-¿Qué quieres Shippo?- dijo con hastío –Te dije que no jugaras-
-¿Es cierto?- preguntó con voz grave cerrando la puerta.
Mientras tanto, afuera, Ah-Un se levantó interponiéndose en el camino de Kohaku quien intentó sacarle la vuelta pero no esperaba que el dragón lo tomara de su ropa y se elevara por los cielos evitando que llegara a la choza mientras Sesshomaru estuviera dentro. Shippo se quedó en tierra observando divertido la escena cuando de pronto llegó InuYasha, mirando hacia arriba confundido. Vio a Shippo pero no necesitó preguntar para saber lo que pasaba; ambos esperaron silenciosos afuera.
En la cabaña, Rin se sentó al escuchar la pregunta de quien ella pensaba era Shippo. –¿Es cierto qué?- preguntó fastidiada.
-¿Es cierto que quieres estar con él?-
De pronto Rin comenzó a dudar que se tratara de su amigo. Se puso de pie y se acercó lentamente inspeccionando la figura de quien se encontraba frente a ella. Se acercó a su rostro y acarició una de las franjas magentas del youkai. – ¿Eres tú?- preguntó con voz temblorosa.
Sesshomaru la tomó de la muñeca deteniendo el tacto y dijo con pronunciada dicción. – ¿Es cierto? Dime-
El pulso de la joven aumentó, su respiración se hacía más rápida con cada segundo que pasaba. Sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas e inevitablemente brotaron de sus ojos. Negó con la cabeza ligeramente mirando hacia el suelo. -¿Qué más da lo que responda? Nunca le ha importado-
Sesshomaru se mantuvo de pie frente a ella intentando resolver a su pregunta pero la joven no dejaba de llorar. Soltó su muñeca Sintió coraje también hacia Shippo quien le había dicho que la reacción no sería negativa al verlo, ¿pero qué significaban esas lágrimas? – ¿Por qué lloras?-
-¿De verdad me pregunta algo así? ¿De verdad se siente lo suficientemente curioso de semejante cosa después de tres años? Tres años que pasé preguntándome si lo volvería a ver y si había querido mandarme a esta aldea por ser una carga siempre para usted. Terminé convenciéndome de que lo fui, de que lo metía en problemas, de que se arriesgaba intentando protegerme y que además era un estorbo. Un gran demonio como usted merece otro estilo de vida y ahora que por fin me había reconciliado con esa idea, usted regresa cuestionando todo otro vez, incluso las decisiones que tomé y ya no me siento tan segura sobre el suelo que yo misma construí para poder seguir avanzando, ¿y me pregunta que por qué lloro? Por primera vez le pido que lo resuelva por sí mismo-
-No fuiste una carga- respondió con su grave y profunda voz acercándose poco a poco a la joven quien cubría su rostro con las manos. –No fuiste un estorbo-
-¿Qué espera diciéndome esas cosas? ¿Que corra tras de usted como antes?-
"Sí" pensó Sesshomaru dándose cuenta de que muy probablemente lo que él deseaba era lo opuesto a lo que ella haría.
-Ahora tengo una vida aquí, acepté un compromiso que no debo romper, no es tan fácil como que usted venga y pretenda que me olvide de tres años que pasé haciéndole preguntas al aire sobre usted-
Sesshomaru notó cambios en la joven, no sólo los físicos de los que se había percatado. Su manera de hablar era distinta, era más fluida. Ya no se expresaba como antes cuando todo parecía ser más simple o al menos así parecía desde sus ojos. La analizaba con la mirada, la joven lo veía con intensidad. –Dices debes, no dices quieres-
-¿Qué, sugiere que quiero terminar el compromiso?- preguntó la joven remarcando la palabra.
-Hn- Rin giró los ojos sorprendida de la sugerencia del youkai. – ¿No puedes responder a una pregunta tan simple?-
-No sé qué quiere de mí, dígame, ¿qué quiere?, ¿quiere acaso que vaya con usted y que todo vuelva a ser como antes?-
-Sí- contestó el youkai precipitadamente. La respuesta resonó en la habitación adentrándose en los oídos de la joven profundamente como una pequeña vibración. Se mantuvieron en silencio mirándose a los ojos. –Volveré en unos días. Tendrás tiempo suficiente para tomar una decisión, disponer de lo que tengas que hacer antes de irte- Se dio la vuelta y salió de la cabaña, cerrando la puerta tras de sí. Rin permaneció de pie en medio de la choza confundida y agitada.
Afuera de la cabaña Shippo e InuYasha lo esperaban, Sesshomaru los miró pero después enfocó su vista hacia Ah-Un quien daba vueltas en círculos sobre ellos. El youkai llamó al dragón en sus pensamientos y al instante la bestia bajó sosteniendo a Kohaku y colocándolo con cuidado sobre el suelo. El joven exterminador miró los rostros de quienes estaban ahí y después se enfocó sobre el de Sesshomaru.
-¿Qué le dijiste?- preguntó alterado.
-Le di una opción- respondió el youkai alejándose en dirección al bosque donde después desapareció.
