Una profecía antigua.

Las heroínas que vendrán.

Tibitha está destinada a sufrir. Nuestra historia es cíclica y estamos condenados a vivir periodos de inestabilidad por los siglos de los siglos hasta el final de los días.

Habrá un año gemelo. Y en ese año, la ambición hecha mujer pondrá sus pies en estas tierras en busca de poder divino. Su arribo es inevitable porque su nacimiento no será en este mundo, sino en otro. Conseguirá el poder de los dioses gemelos y alterará el orden de Tibitha en su favor.

Pero su ambición será su perdición. La venda en sus ojos, el sentimiento de poder absoluto le impide ver las consecuencias de sus acciones.

Cuando el orden de reescriba, ocho estrellas rasgarán el cielo y guiadas por el barco de los sueños, caerán en sus dignos recipientes. Ellas no son de este mundo, porque la amenaza que deben afrontar tampoco lo es y por esto es que podrán hacerle frente a la falsa diosa.

La primera estrella caerá en los bosques del norte. Ella es la guardiana de los bosques y selvas, adorada por los árboles, las plantas y las flores.

La segunda estrella caerá en los océanos del sur. Ella es la reina de los mares, poseedora del poder de las olas.

La tercera estrella caerá en los desiertos del oeste. Ella es el poderoso brazo de la justicia, protectora de los viajeros.

La cuarta estrella caerá en una isla del sur. Ella es la prodigio de la magia, amada por las fuerzas elementales.

La quinta estrella caerá en la capital del gran país. Ella es la señora de las sombras, domadora de las tinieblas.

La sexta estrella caerá en la frontera del país más alejado. Ella es la princesa elegida por la luz.

La séptima estrella caerá en el corazón de las artes. Ella es la unión del canto y el baile que revitaliza el alma.

La octava estrella caerá en las llanuras centrales. Ella es la guerrera adorada por los dragones.