Un ligero roce
Rin despertó más temprano de lo usual al día siguiente; la preocupación de lo sucedido durante el baile del día anterior la había mantenido angustiada por lo que no pudo mantenerse más tiempo pegada al camastro. El pensar que el resto de las jóvenes pensaran que ella y Sesshomaru tenían algo muy íntimo, y peor, que comenzaran a manifestar hostilidad no sólo hacia ella sino hacia su señor y su familia le preocupaban inmensamente. Sentada, mientras se ponía las zapatillas, dejó escapar un suspiro y se mantuvo cabizbaja por varios minutos. Pensaba en todas las cosas que habían pasado desde que se había ido de la aldea, y a pesar de que no muchos días habían pasado, sentía que el tiempo se había extendido más curiosamente. Estaba adentrándose a una parte desconocida de Sesshomaru, una parte que siempre se preguntaba y ahora que tenía algo de información, sólo habían surgido más preguntas. Se levantó con un poco más de determinación y salió hacia el pasillo. Todo se encontraba en silencio, oscuro y que a cualquier persona le pondría los cabellos de punta pero en realidad, sólo podía sentir serenidad. Aún no amanecía por lo que decidió deambular un poco alrededor del palacio, tratando de mantener un paso lento y silencioso para no despertar a nadie.
Después de varios minutos de caminar vio a Ryuunosuke quien salía de los aposentos de la Señora del Oeste y al verla se sobresaltó pero trató de recobrar la compostura rápidamente.
-Rin, no sabía que andabas ya despierta- dijo jalando ligeramente el cuello de su yukata mientras ejecutaba un sonido para limpiar su garganta. -Simplemente amanecí más temprano hoy- respondió riendo nerviosamente, tratando de ocultar su sorpresa y luchar contra la incomodidad del momento de la cual ambos parecían estar severamente afectados. -¿Cuáles son los planes para hoy?- preguntó la joven quien comenzó a caminar al lado de Ryuunosuke. -Hoy es la cacería-
-¿Cacería?- preguntó la joven de pronto olvidando el bochorno. – ¿Ya no hay comida en reserva? ¿Pasó algo?-
-¡No, no!- respondió rápidamente, riendo ligeramente al ver la preocupación inmediata de la joven. –Es parte de esta ceremonia Rin. Las hembras de las manadas cazan para mostrar su compromiso a quien desean sea su futuro esposo. Sólo es más que una tradición-
-Ah, ya veo- respondió la joven rascándose la cabeza, de pronto sintiéndose avergonzada por preocuparse.
-Por cierto Rin, creo que lo mejor será que hoy te tomes el día libre-
-¿Por qué?- preguntó sintiéndose algo confundida.
-Hoy todos los sirvientes estaremos pendientes de la cacería; la cocina estará cerrada ya que nuestra fuente de alimento vendrá de lo que se cace el día de hoy. El Amo elegirá una de las presas cazadas por una de las pretendientes y el resto de las presas serán consumidas por el resto de las manadas. Creo que no será lo mejor que estés presente; los inuyoukais son bastante recelosos con la comida que cazan y si una humana consume de aquello que cazaron, bueno, digamos que pueden haber problemas-
Rin asintió mostrando su comprensión ante la situación. Lo entendía y era bastante lógico. Lo menos que quería era crear para la familia por lo que decidió hacerse de sus propios alimentos ese día y descansar. Por fin desde que había llegado, tendría tiempo para pensar en su situación por lo que no le sentaba nada mal tener que alejarse al menos por unas horas. Le sonrió a Ryuunosuke y regresó a su habitación. /
Ryuunosuke caminó de nuevo solo, escuchando los pasos de la joven alejarse. Avanzó hasta otra habitación y tocó la puerta la cual se deslizó a los pocos segundos mostrando el rostro de Yoshiro.
-Señor, sólo quiero asegurarme de que ya estemos listos para la cacería de hoy-
Yoshiro asintió y salió de la habitación, caminando al lado de Ryuunosuke. –Sí, en unos minutos haremos el anuncio, pero dime, ¿qué hay de la pequeña flor?-
-Ya le comenté a Rin de la situación; se tomará el día libre-
Yoshiro asintió y se llevo la mano al mentón mostrando un gesto pensativo. Ryuunosuke caminaba mirando hacia el frente con las manos hacia atrás.
-Fue una buena decisión- respondió Yoshiro con suspicacia dándole unas palmadas en el hombro. Ryuunosuke respondió sonriente con una ligera reverencia. -¿Y dime, qué hay de mi hija?-
Mi señora-
-No tienes que ser tan formal frente a mí- interrumpió Yoshiro arqueando sus pobladas cejas grises.
-Kimiho espera que hoy sea un día que determine muchas cosas, señor-
-Ya veo. Pues espero que lo que comamos hoy sea algo de sustancia; sabes que ansío una buena comida-
Ryuunosuke y Yoshiro continuaron caminando por los pasillos.
Mientras tanto Rin se había puesto su traje de exterminadora y comenzó a guardar varias de sus herramientas y utensilios en una tela para colgarse en la espalda. Deslizó la puerta de la habitación y a lo lejos vio a todas las manadas reunidas en un círculo. A lo lejos vislumbró la silueta de Sesshomaru y dejó escapar un suspiro. Sabía que la vida de su amo estaba tomando un curso distinto así como la de ella. Por más que deseara evitarlo ambos caminos comenzaban a separarse cada vez más. Sintió ganas de llorar pero intentó disipar esos pensamientos y concentrarse en otras cosas. Caminó en dirección opuesta de la reunión y se dirigió a la entrada de la fortaleza. Varios soldados guardaban la imponente entrada la cual se preguntaba si la usaban con frecuencia, ya que, todos los invitados habían llegado por los aires. Les explicó que saldría a cazar algunas aves para su comida y la dejaron salir.
Varias horas después, Rin ya había colocado varias trampas en sus alrededores; supuso que no sería una buena idea cazar un animal grande en caso de que las pretendientes de Sesshomaru se percataran de que ella también se encontraba de cacería; si cazaba un animal grande y bravo asumirían que deseaba competir, en cambio, si se enfocaba en aves y conejos, asumía que no tendría ningún problema. Después de varios minutos de estar sentada, oculta entre los matorrales, vio a unos cuantos metros a Hatsuko, corriendo. Sin pensarlo, salió de su escondite y corrió lo más rápido que pudo. Sacó su guadaña mientras saltaba los troncos que se atravesaban en su camino, hasta que llegó a un claro cerrado entre árboles que se apretaban unos contra otros; Hatsuko se encontraba apoyada contra uno de los troncos más gruesos, mostrando los colmillos y con los ojos enrojecidos, mirando con intensidad al jabalí más enorme y feroz que Rin había visto jamás. El animal era enorme, casi del mismo alto que Rin, sus colmillos eran gigantescos y de su boca escurría una espesa saliva. Hatsuko levantó la mirada y se percató de la presencia de Rin pero su semblante no parecía relajarse. Rin caminó lentamente sosteniendo con firmeza su arma y comenzó a prepararse para atacar.
-¡No!- exclamó Hatsuko con furia pero al hacer esto la bestia se embistió en su dirección y Rin no tuvo más remedio que moverse con rapidez y matarlo rápidamente.
"El jabalí se desplomó en el suelo y Rin no pudo evitar sentir tristeza. Se puso de cuclillas a su lado y acarició su lomo mostrando su respeto. Hatsuko mientras tanto la observaba de pronto serena como si nada hubiera pasado y se paró frente a ella.
-No tenías que hacer eso- dijo sin manifestar una emoción en específico.
Rin alzó la mirada y la observó por un segundo. No se veía molesta pero trato de ser sumamente cuidadosa de su voz y sus movimientos ya que, no quería irritarla y darle razones para ser hostil, tomando en cuenta de que todos habían dicho que su actitud el día anterior había sido algo extraña. /
-Lo siento, no quería causarte problemas; actué sin pensarlo-/
Hatsuko le extendió la mano y Rin la tomó con cautela. Sintió una fuerza y a los segundos se encontraba de pie frente a ella. El corazón de Rin latía con fuerza y de pronto sintió un hueco en el estómago.
-No tengas miedo- dijo acariciando la mejilla de Rin. –Sólo quiero que me dejes reclamar a este jabalí-
-¡Sí! ¡Claro!- exclamó Rin de pronto sintiéndose más relajada –No tenía intenciones de tomarlo como mi presa- respondió dando unos cuantos pasos hacia atrás.
Hatsuko empujó su cabello hacia atrás y tomó a la bestia con delicadeza como si estuviera levantando una pluma y se la llevó al hombro. Sonrió ligeramente y se alejó sin decir más. Rin respiró profundamente y apoyó sus manos sobre sus rodillas, sintiéndose aliviada, ya que pensó por un segundo que se encontraría en problemas. Caminó más tranquila hacia los lugares donde había colocado sus trampas y vio que había logrado capturar a unas cuantas codornices.
Ya se estaba colocando el sol en el horizonte y las jóvenes llegaban con animales de todo tipo. Algunas llegaron con venados, otras con varios cerdos salvajes, aves grandes, liebres, pero ninguna con un animal tan imponente y grande como el jabalí que Hatsuko traía en el hombro. Se pararon frente a la familia del oeste con sus presas a sus pies. La señora del Oeste caminaba lentamente frente a ellas inspeccionando las presas. Miró a Sesshomaru quien sólo observaba pero parecía no estar interesado.
-¿Y bien embasuto,/em cuál es tu decisión?- preguntó Yoshiro colocándose al lado de su nieto quien sólo miraba con cierto desdén, especialmente a Hatsuko.
-Tú- dijo Sesshomaru elevando ligeramente su mentón, viendo en dirección a Hatsuko quien dio una ligera reverencia. – ¿Cómo lograste crear una herida tan profunda en una bestia como esta? Parece que fue de un solo impacto.-
Hatsuko se mantuvo seria, sin manifestar nerviosismo al ser puesta prácticamente en evidencia. –Bueno, mi señor… comprenderá que una dama no revela sus secretos-
Sesshomaru la miraba con desprecio y Hatsuko le devolvía el sentimiento. Todos observaban expectantes al ver la situación que se estaba desarrollando hasta que el silencio se vio interrumpido al escucharse varios sonidos metálicos chocando no muy lejos. Yoshiro rió ligeramente mientras que los demás observaban la escena. Las mejillas de Rin se habían puesto más rojas que un tomate y hacía esfuerzos descomunales por no mirar hacia donde se encontraban todas las manadas por lo que se enfocaba en recoger sus herramientas mientras cuidaba que las codornices que colgaban de su cuello no fueran a caerse también.
-¿Y bien?- preguntaba la Señora del Oeste tratando de recuperar la conversación. – ¿Cuál de todas las presas cazadas hoy eliges?- preguntó mirando a su hijo con determinación.
Sesshomaru no dio una respuesta verbal pero sólo miró en dirección a Rin quien trataba de escabullirse lo más rápido posible de ahí. Kimiho observó a su hijo con una ligera sonrisa y se dirigió hacia sus invitados.
-Espero que disfruten la cena-
Se escuchaba un bullicio estruendoso y la manada del Oeste hacía esfuerzos descomunales por calmar a los exaltados invitados, todos menos Sesshomaru quien caminaba en dirección a Rin quien no se había percatado de la polémica que había provocado. Sintió que el peso en sus hombros había desaparecido y se dio la vuelta para sólo sorprenderse al ver a Sesshomaru sostener las codornices en sus manos. Intentó decir algo pero no le salieron palabras de la boca, Sesshomaru sólo se dio la vuelta y caminó mientras le daba la espalda, confundida, Rin lo siguió y llegó hacia donde se encontraba el grupo. Al llegar todos guardaron silencio pero no pasó mucho tiempo hasta que uno de los líderes de una de las manadas comenzó a hablar. Se trataba de Gyousei, el padre de Hatsuko.
-¡No puedo creer que seamos víctimas de semejante humillación! ¡Y peor que seamos humillados por ser menos favorecidos que esta humana!- exclamaba señalando a Rin con agresividad. -¡Mi hija, Hatsuko, fue la que trajo la presa más grande, más imponente y más impresionante del grupo! ¡¿Y aún así prefieren comer las escuálidas codornices que esta humana cazó?! ¡Es inaudito que esto pase en una familia que se dice ser de tanto prestigio!- /
La Señora del Oeste sentía que se encendía en furia pero antes de que pudiera comenzar a intercambiar palabras con Gyousei, cuál sería su sorpresa al escuchar la voz de su propio hijo, adelantándosele.
-Ese jabalí no fue cazado por Hatsuko- al decir esto se dio la vuelta hacia Rin quien sólo observaba completamente desubicada, se acercó a ella, colocó su mano en la cintura de la joven y tomó la guadaña que reposaba envuelta en el listón que caía en sus caderas. –Esta arma fue la que le hizo esta herida a esta bestia- dijo arrojando la guadaña a los pies de Gyousei –Mírala bien; huele la sangre y el metal. Sería deshonroso que niegues lo que sabes que es verdad-
-Mi nieto tiene razón- añadió Yoshiro quien se colocó al lado de Sesshomaru y puso su mano sobre el hombro de su nieto. –Es lamentable que sucedan estas cosas. Olvidemos esto y sólo disfrutemos de la comida que nuestras valientes y fuertes jóvenes han traído para nosotros. Pueden quedarse con esta criatura noble que dio la vida para alimentarlos esta noche-
Con las palabras del abuelo de Sesshomaru, la discusión al menos parecía haber quedado interrumpida. Rin se acercó rápidamente para recoger a la guadaña no sin antes recibir una mirada de desprecio por Gyousei y Makoto, su esposa, por lo que bajó la mirada, tomó su arma, y corrió para reunirse con la familia del Oeste quienes ya habían llegado a su pequeño quiosco. Las codornices se encontraban sobre la mesa principal y Ryuunosuke las desplumaba. La Señora del Oeste tenía sus dedos sobre sus sienes mientras que Yoshiro se sumergía en una taza de té y Sesshomaru miraba fijamente a la joven. Rin caminó y se paró frente a la familia.
-Siento mucho haber causado problemas; me voy a la aldea esta noche- dijo haciendo una gran reverencia. Las lágrimas corrían por sus mejillas ya que no deseaba irse pero era lo que le resultaba más apropiado después del gran malentendido.-No- escuchó decir a Sesshomaru pero sabía que sólo lo decía sin pensar realmente en lo que había pasado."-No entiende Señor, les causé una gran vergüenza y…-
-Mi hijo tiene razón Rin, no te vayas- Rin comenzó a enderezarse y secar sus lágrimas, confundida y al parecer, Sesshomaru también se encontraba confundido ante la respuesta de su madre. –Vergüenza la que Hatsuko le ha dado a sus padres al no cazar una presa por sí misma. Tú sólo estabas tomando tu día libre, así que no te preocupes. No te sientas obligada a marcharte porque nadie te está desterrando, ahora ven, siéntate a mi lado- dijo sonriéndole y dando unas palmadas al cojín que se encontraba vacío entre ella y Sesshomaru.-Era una bestia impresionante la que cazaste- dijo Yoshiro asomándose detrás de su hija.-En realidad no la cacé; sólo estaba tratando de ayudar a HatsukoYoshiro dejó escapar un chasquido y regresó a enfocarse en su té de yerbas.
Sesshomaru miraba de reojo a la joven y podía percibir su alegría. Sintió ganas de sonreír pero se controló para no causar ningún tipo de reacción extrema especialmente de su madre. Deseaba aunque fuese tomar su mano pero sabía que eso también sólo provocaría reacciones irritantes; realmente no sabía bien por qué, sólo sabía que se sentía al menos satisfecho de que haya podido hacer que la joven permaneciera más en el palacio. Lentamente movió su mano que se encontraba sobre su rodilla para rozar al menos ligeramente el dedo meñique de la joven. Sintió un cosquilleo al rozar por un breve instante su piel, aunque haya sido fugaz y dirigió su mano hacia la taza de té frente a él, manteniendo en secreto su pequeño impulso.
Nota: Hola a todos. Muchas gracias por seguir leyendo y dejar reviews. Sé que he tenido muy descuidada esta historia, así como muchas otras no por falta de interés en realidad, sino por muchas cosas. Estoy en mi último año de universidad, tengo trabajos qué hacer para la escuela más aparte otras responsabilidades. Como estudio arte a veces hasta en mi tiempo libre tengo que dedicarme a terminar pinturas y dibujos que tengo que entregar para mis clases por lo que se me dificulta mucho pensar en llegar a mi casa y escribir ya que ya no es uno de mis pasatiempos y eso a veces me dificulta mucho el poder desarrollar los capitulos que, aunque tengo ideas para las historias, a veces me frustra que no puedo escribir con la misma soltura de antes. De todas maneras voy a hacer lo posible por actualizar de vez en cuando y no dejar tan abandonada esto. Gracias por leer y estar al pendiente :)
Nota 2: Tuve que subir el archivo de nuevo ya que no me había dado cuenta de que se encontraba el capítulo en un formato con código y era muy complicado de leer. Gracias a PAMILA DE CASTRO por hacermelo notar en los reviews y por mensaje privado. Una disculpa por este inconveniente.
