Nota: Hola a todxs! Una gran disculpa por mi ausencia. La verdad es que he tenido muchas cosas qué hacer y poca inspiración. De repente se me ocurren muchas ideas pero al momento de ponerlas por escrito me frustro y termino borrando todo porque no me agrada la manera en la que redacto las cosas. Este es un capítulo que es la verdad como intermedio a lo que quiero seguir haciendo con esta historia y también de práctica porque tengo mucho tiempo sin escribir. Espero me disculpen que realmente no tiene tanto contenido; voy a trabajar por hacer esta historia más interesante y dinámica para ustedes. Muchas gracias por leer y por dejar sus reviews!
Intermedio
La mañana era fresca, silenciosa y tranquila. Sesshomaru respiró profundamente ya que se sentía agradecido, por las razones que fueran, de que no había ruidos molestos como los que usualmente se podían escuchar todas las mañanas. Recostado sobre los cojines que se encontraban sobre el suelo de su aposento, encendió una pipa y se concentraba en las formas tan enigmáticas que se hacían por producto del humo y su aliento. No podía hacer que los recuerdos del día anterior abandonaran sus pensamientos. Sentía algo de rabia e impotencia; el altercado que había surgido entre la familia de Hatsuko y la suya lo tenía bastante irritado. Deseaba que todos se marcharan ya pero su terca madre no parecía rendirse a la batalla de encontrarle una esposa.
-Tonterías- dijo en voz alta.
Dejó a un lado la pipa y se puso de pie con agilidad. Se acercó a la ventana y observó el palacio desde las alturas. Apenas había salido el sol y aún se podía vislumbrar el dorado matiz de la luz sobre el campo que se extendía casi hasta el horizonte. Parecía que nadie había despertado aún y supuso que era el día en el que todos descansaban, incluyendo a la servidumbre. De pronto, como si una chispa de fuego le encendiera la cabeza, bajó las escaleras de la torre y caminó entre los silenciosos pasillos hasta llegar a los aposentos de Rin. Deslizo la puerta sin el menor sigilo, dejando entrar los dorados rayos del sol en la 0habitación. Rin se talló los ojos, presionando sus párpados con fuerza. Se quitó los cabellos que se le habían pegado a la cara y lentamente fue abriendo los ojos. Al darse cuenta de quién había irrumpido en sus sueños, abrió los ojos casi al grado de expulsarlos de sus cuencas. Rápidamente se cubrió el pecho, que a pesar de no encontrarse descubierto, fue la reacción que tuvo al estar frente a Sesshomaru en ropa de noche.
El youkai entró lentamente en la habitación y cerró la puerta detrás de sí. Rin observaba estática desde su lecho, con angustia y nervios. Su corazón palpitaba tan fuerte que sentía como si la tela de su ropa se moviera con cada latido. Comenzó a respirar agitadamente y a duras penas pudo articular algunas palabras.
-Señor Sesshomaru, ¿qué hace aquí?- preguntó con la voz entrecortada. Sesshomaru se mantenía de pie, observándola como si ignorara el nerviosismo de la joven. -¿Necesita que le ayude en algo?- preguntó, ya recobrándose de la impresión.
Sesshomaru no respondía. Rin comenzó a preocuparse y de pronto sus nervios fueron desapareciendo. Se puso de pie. Comenzó a ponerse las botas sin sentir pudor y trenzó rápidamente su cabello. Parecía estar lista para cualquier tarea que se le asignara pero el youkai seguía sin decir palabra. La joven comenzó a mirar hacia todos lados como si fuera a encontrar respuestas en la pared, las ventanas, incluso el suelo.
"Es gracioso" pensó mientras veía a la joven deshacerse en intentos para conseguir una respuesta de él. Curiosamente, no había pensado en algo que le resultara gracioso en mucho tiempo. Las pocas cosas que lograban proporcionarle algo de gracia eran, en aquel entonces, las que Rin hacía. Dejó escapar una ligera sonrisa que fugazmente borró de su rostro pero no tan rápido como para que la joven no la notara.
-¿Qué le parece tan gracioso?- preguntó con curiosidad.
-Nada en particular- contestó con voz grave tratando de sonar lo más serio posible. –Rin, los pergaminos que mencionaste…-
Rin escuchaba con atención. En un principio no estaba segura de lo que se refería el youkai pero después recordó aquél día en el que le preguntó en qué estaba dispuesta a ayudarlo. Le había comentado sobre las revistas que Kagome le había prestado y después recordó que después del indiscreto avance de Sesshomaru, lo había corrido de su habitación.
-¿Quiere que le muestre las revistas?- preguntó sintiéndose apenada. –Puedo traérselas si quiere. Se las puede llevar- dijo mientras torpemente buscaba las revistas de su amiga.
-No. Léelas para mí-
Confundida, la joven se mantuvo de pie frente a Sesshomaru sosteniendo una de las revistas en sus manos. Con la boca medio abierta, lo observaba, tratando de resolver su deseo tan extraño y repentino. Sesshomaru la observaba, se notaba en su rostro algo de frustración, la joven supuso que era porque no estaba haciendo algo bien pero es que simplemente era muy temprano por la mañana y justo acababa de despertar; era muy extraño todo lo que estaba pasando.
De pronto, sin preverlo, una de las manos del youkai se aproximaba al rostro de la joven. Rin se mantuvo quieta, como quien espera a recibir el impacto de algo inevitable, no porque pensara en que sería algo violento, simplemente que era tanta la adrenalina que sentía por lo que estaba pasando que no sabía de qué manera reaccionar. La mano del youkai se posó en el mentón de la joven y lentamente lo elevó para presionar ambos labios de Rin juntos.
-No mantengas la boca abierta sin necesidad- dijo mientras devolvía su mano a su lugar.
Rin asintió rápidamente, presionando la revista a su pecho y mirando hacia el suelo sin lograr comprender lo que había pasado. Apretaba los labios con fuerza y se dio la vuelta, mirando hacia arriba, tratando de ocultar un largo suspiro.
-Voy a esperar afuera-
Los pasos del youkai se escucharon alejarse de la joven así como la puerta al abrirse y cerrarse. Rin se dio la vuelta, asegurándose de que Sesshomaru ya no estuviera adentro de su habitación. "Seguramente quiere que lo acompañe a algún lado" pensó mientras se deshacía de su ropa de dormir y se ponía la ropa que usualmente había llevado para trabajar. Mientras tanto, Sesshomaru esperaba afuera de la habitación; de pie, despidiendo severidad. Poco a poco empezaron a salir los sirvientes, caminando más relajados de lo normal pero al ver a su amo cerca, en seguida cambiaban su postura por respeto y temor. El youkai en realidad ignoraba esas actitudes, sólo se enfocaba en esperar a Rin y llevarla a un lugar para llevar a cabo el plan que se había propuesto varios días atrás. La puerta se abrió y la joven salió algo intimidada. Sonreía ligeramente.
-Estoy lista. ¿A dónde quiere ir?- preguntó mirándolo con anticipación.
-Ven- dijo, caminando en dirección al bosque.
Caminaba con ligereza seguido por Rin quien hacía algo de esfuerzo por seguirle el paso. A pesar de que desde la distancia parecía que el valle era planicie en su totalidad, varias rocas estaban esparcidas a lo largo del territorio por lo que la joven en momentos debía dar zancadas para saltarlas y no pisarlas con sus botas que aunque eran resistentes para casi todo tipo de condición, las rocas simplemente dañaban la planta de sus pies. Sesshomaru miraba hacia el frente, enfocándose en la altura de los árboles que se encontraban a la distancia. De pronto, comenzó a percibir un olor extraño en el aire. "Lluvia" pensó, y como si fuera una visión del futuro, poco a poco se fueron formando las grises nubes sobre sus cabezas, amenazando con dejar caer el agua sobre sus cabezas.
-Si nos apresuramos tal vez podamos regresar al palacio- escuchó decir a Rin pero decidió no hacer caso a su comentario. Su vista se encontraba fija y no pensaba mirar hacia atrás.
De pronto, la lluvia comenzó a caer densamente. La joven dejó escapar un pequeño grito e inútilmente colocó la revista sobre su cabeza, tratando de protegerse de la lluvia. Estando más cerca del bosque que del palacio, se adentraron al bosque. Rin se adelanto y corrió para ocultarse adentro del tronco de un árbol bastante grueso. Había una gran abertura en la que la joven cupo. Sesshomaru sólo observaba y caminaba lentamente. A pesar de estar completamente empapado, no le molestaba la lluvia, a diferencia de la joven humana quien ya estaba apretando su cabello, escurriendo el exceso de agua que se había acumulado. Sesshomaru llegó al árbol y apoyó la mano sobre éste. Se agachó al nivel de la abertura y observó con seriedad el interior. Rin se encontraba bastante distraída en su afán de secarse que no se percató de que el youkai estaba también metiéndose junto con ella a su refugio. Si bien la apertura era ancha para una persona, el albergar a una segunda hacía las cosas un poco más incómodas. Rin sintió que el espacio a su alrededor se redujo y se sonrojó al tener el brazo del youkai presionándose sobre su espalda. Giró lentamente la cabeza para verlo. El youkai miraba hacia afuera, hacia donde las gotas de lluvia chocaban contra el suelo. Se encontraba mojado y por esto, su cabello se había pegado a su rostro, acentuando sus facciones. Tenía bastante cabello sobre sus ojos pero esto parecía ni siquiera molestarle en lo más mínimo.
-Rin- La joven se sobresaltó al escuchar la grave voz de Sesshomaru. Trató de girarse con dificultad para no darle la espalda y lo miró. –Lee-
-Señor Sesshomaru, en realidad no creo que esto le funcione. La verdad es que, pensé que lo haría pero hay cosas que me resultan difíciles de entender. Puedo ayudarlo de otras formas- contestó nerviosa.
-¿Otras formas?- preguntó el youkai alzando la ceja de pronto mirándola con cierta confusión pero al girar la cabeza para verla, se dio cuenta de que la joven tiritaba y que su color había cambiado; se encontraba más rápida.
Lentamente acercó su rostro al de la joven quien sin pensarlo se presionó contra la pared del tronco, tratando de alejarse ya que se encontraba muy nerviosa y confundida. Sesshomaru sin notar la actitud de la joven prosiguió con su avance. Tomó el rostro de la joven y estuvo más cerca de lo que antes había estado. Con los ojos cerrados, la joven esperaba con nervios lo que fuera a suceder y se sorprendió al sentir que algo se había posado sobre su nariz. Abrió los ojos y sólo podía mirar los párpados de Sesshomaru frente a ella. El youkai mantenía presionada su nariz sobre la de la joven, tomándola de la nuca. Lentamente fue retirando su rostro del de la joven quien se encontraba temblando más que antes, esta vez por otra razón diferente al frío.
-Estoy bien- contestó la joven después del extraño suceso. Sonrojada y agitaba trataba de recuperarse de lo sucedido pero al darse cuenta de la situación su corazón retumbaba dentro de su caja torácica.
Sesshomaru no explicó en voz alta su acción pero lo que deseaba saber era si la joven tenía fiebre, sin embargo, no esperaba recibir una respuesta diferente por parte de la joven. Aunque Rin no hizo comentario alguno, su esencia decía mucho. Sintió la misma sensación del día anterior que al rozar ligeramente su mano con la de la joven; ese pensamiento de querer obtener más contacto. Parte de su plan estaba mezclándose con sus intenciones y deseos por lo que no le estaba resultando tan difícil conseguir nuevos métodos para ahuyentar a las manadas.
-No contesté a su pregunta- dijo la joven mientras abrazaba sus rodillas. Captó la atención del youkai quien volvió a mirarla con el sonido de su voz. –En realidad, no sé de qué manera pueda ayudarle, lo único que creo pueda ser de utilidad es hacerle preguntas… tal vez en sus propias respuestas encuentre algo que le muestre el camino- contestó apoyando su cabeza sobre sus rodillas, mirando al youkai con cierta tristeza. Se podía identificar con él pero a diferencia de Sesshomaru, Rin sentía culpa de mantener un compromiso que más que hacerla feliz le proporcionaba angustia y dejó escapar un suspiro. El youkai se percató pero decidió no cuestionarla, por el momento.
-¿No crees que si quisiera algo de esas mujeres ya lo hubiera conseguido?- preguntó mirando a la insistente lluvia que ahora venía acompañada de truenos y rayos.
-Supongo- respondió la joven mirando a Sesshomaru. -¿Entonces por qué no le dice a su madre que detenga todo esto?- preguntó la joven, mirándolo con genuina confusión.
Sesshomaru la miró pero esta vez de una manera diferente. Su mirada se había suavizado y por primera vez, la joven lo vio y escuchó suspirar. Por unos segundos sintió que estaba hablando con una persona normal y no con alguien con el ego y la presencia tan grande como Sesshomaru.
-No sé exactamente cuáles sean las intenciones de mi madre a este punto- respondió mirando de nuevo hacia afuera –Lo único que sé es que esto no acabará hasta que tome la decisión que ella espera. Además, si todo esto acaba, tú regresaras a la aldea-
Rin sintió una sensación cálida en su estómago. El youkai no lo dijo explícitamente pero sus palabras le hicieron entender que no estaba dentro de su deseo que se fuera. No pudo evitar sonreír ligeramente ante la pequeña declaración. No estaba segura si lo había hecho con todas las intenciones o si fue algo que simplemente se le escapó pero, para atesorar esas palabras, decidió no hacer ningún comentario al respecto.
-Entonces, usted, ¿de verdad no quiere tener nada que ver con alguna de esas personas?-
-No- respondió tajantemente.
-¿Y no ha pensado en alguna manera de alejarlas?-
-Tengo algo en mente- respondió con una sonrisa algo siniestra.
De pronto un rayo cayó muy cerca de ahí, resonando a través del viento. El suelo tembló y piezas de madera comenzaron a caer sobre las cabezas de ambos. Rin instintivamente se presionó más hacia Sesshomaru quien al instante la rodeo en un reflejo protector. La joven sintió que sus orejas iban a explotar, podía visualizarlas como dos enormes frutos rojos que palpitaban, así como su pecho parecía de pronto tener una gran abertura por la cual el aire fresco entraba y se presionaba sobre ella. Su respiración se agitó pero decidió recibir el gesto del youkai recordando que así lo hacía cuando era sólo una niña.
-¿Por qué sigues aquí?- preguntó el youkai.
Las sensaciones que Rin sentía habían cambiado a un plano opuesto, ahora sentía angustia y se preguntaba por qué de pronto le hizo esa pregunta. Se despegó poco a poco del youkai, concentrándose en la tierra húmeda y en los pequeños bichos que caminaban a su alrededor. Le costaba trabajo responder ya que en realidad no había considerado la respuesta.
-Supongo que quiero ayudarlo- contestó por fin, no muy convencida.
-¿Es por eso que decidiste venir en primer lugar? A pesar de que no sabías de mi situación… - dijo Sesshomaru, refiriéndose al compromiso arreglado que su madre pretendía.
-No- respondió con un nudo en la garganta –Vine porque quería estar con usted, aunque fuese un poco más, antes de…- Hubo un pequeño silencio. El youkai sabía perfectamente a lo que la joven se refería con esa pausa –Kohaku fue bueno conmigo, estuvo ahí cuando necesité compañía y compresión, ¿sabe?- prosiguió elevando los ojos tratando de ocultar las lágrimas.
-No sabía que los humanos también contraían matrimonio por conveniencia-. Sesshomaru dijo esto mientras despegaba la vista de la joven y de nuevo se concentraba en los troncos de los árboles que se encontraban frente a ellos. No creía que la joven deseara casarse con Kohaku por gusto sino más bien porque se sentía obligada a ello. No estaba seguro por qué le importaba tanto pero en el fondo deseaba que la joven simplemente no lo hiciera. Mientras el youkai debatía internamente sobre sus deseos e intenciones, Rin se sentía devastada como si miles de flechas se clavaran en su corazón.
-No quisiera que fuera así- contestó con voz temblorosa. "Quisiera no hacerlo" pensó en decir pero la lluvia de pronto se detuvo y eso la desconcentró.
El youkai se puso de pie saliendo del tronco. La joven estaba preparada para ponerse de pie por su propia cuenta hasta que vio la mano del youkai extendida frente a su rostro. El youkai sólo la miraba con sus ojos serios y penetrantes, esperando a recibir el peso de su mano sobre la suya. La joven la tomó sonriente y juntos regresaron al palacio en silencio.
