Cuarta elegida:

Ai Kizuna

¡Bing! Inicia un nuevo día en la emocionante vida de la youtuber virtual más popular del mundo. Pero… no tengo ganas de levantarme. Supongo que no pasa nada si duermo otros cinco minutos, o diez, o mejor aún… ¡una hora completa! Digo, no es que tenga algo importante que hacer. Anoche dejé todo listo para solo subir el video de hoy a tiempo; además, tengo listos los videos para los próximos tres días. Eso significa una cosa: mi mayor preocupación es pensar en que comeré. Lo más seguro es que termine en la tienda Lawson comprando un ramen instantáneo y un par de panes de melón. La comida de toda una campeona. El único problema de ir a esa tienda es que, quiera o no, me encontraré con esa mercancía mía. Es tan vergonzoso ver la cara de mi alter ego virtual en esos negocios. Los mostradores cerca al cajero están repletos de llaveros, lapiceros, botones y muchas cosas más de "AI-chan". Me da tanta pena ver eso… una versión virtual de mi persona, tan sonriente y animada… ¡¿Por qué hice negocios con esa cadena?! Al principio sonaba tan bien: descuentos en cada compra, una comisión por cada producto vendido, publicidad mutua y, por supuesto, es mi cadena de tiendas de conveniencia preferida porque queda a cinco minutos de mi casa. Pero todas esas pequeñas "Ais" me apenan. Debí firmar con otra cadena, una que no tuviera tiendas cerca de mi casa. ¡Me arrepiento, me arrepiento, me arrepiento! Y ni se diga de que lleguen a reconocerme; ¡no podré soportar toda esa atención! Por eso preferí ser una youtuber virtual, puedo permanecer en el anonimato y aun así ser una figura pública para hacer lo que más me gusta: entretener a la gente. Estoy segura de que un par de cajeros sospechan de mí, pero ya aprendí sus horarios y puedo evitar toparme con ellos. Jojojo, que lista soy. Y para la comida de hoy... no se diga más, mejor pediré algo. ¿Ese restaurante chino aun hará entregas a domicilio? La repartidora es linda y me encanta su cabello morado.

Ah… que sueño tengo. Mis pensamientos sobre el menú de hoy pueden esperar unos minutos más, o unas horas. Aun me siento cansada y la cabeza me duele un poco. ¡No puedo comenzar mi día de esta manera! Solo voy a darme la vuelta, ignoraré el canto de esos pájaros y volveré a dormir. Tal vez hasta medio día, no tengo nada que hacer hoy. ¡Oh! Podría buscar más fanarts y cosplay de mi personaje virtual para otro video de reacciones. Al principio me daba algo de pena mirar el efecto que he logrado en la comunidad de internet, pero con el tiempo aprendí a aceptarlo y, sobre todo, admirarlo. Poco a poco, me volví fan de mis fans; sin ellos nos sería nada, ni ganaría dinero. Así que lo menos que puedo hacer por todos ellos es reconocer sus muestras de afecto. ¡Hay mucha gente talentosa! Y todos se merecen un reconocimiento por eso. Bueno, fue lindo hablar conmigo misma por un rato, pero necesito esas horas extras de sueño. Así que, buenas noches a mí.

¡Bing! Iniciando sistema… comprobando actualizaciones… carga completa. comienza su ejecución. ¿Estará bien así? Tal vez lo estoy pensando demasiado, pero desde que hice ese video sobre cómo es un día en la vida de una inteligencia artificial, me he preguntado muchas veces cómo sería en verdad el despertar de una. Para empezar, ¿se le puede decir despertar? En todo caso, se ejecuta el programa, inicia sus funciones en el ordenador y… y ya. Supongo. ¿Pero eso puede ser un verdadero despertar? No creo que cuente como tal, aunque ese sería su equivalente a un despertar humano. La diferencia sería que una IA de verdad solo comenzaría a trabajar en su tarea programada, en cambio, una persona puede divagar y divagar por mucho tiempo antes de comenzar a hacer algo relevante o productivo. ¡Momento! Pero en este momento estoy haciendo lo mismo que una inteligencia artificial. He puesto a trabajar mi cabeza para imaginar cosas, lo vea como lo vea, estoy activa. No es nada del otro mundo ni ayudará a la humanidad, pero ya estoy procesando información. Creo que podría usar esto para algún video en el futuro, solo debo trabajar más la idea.

¡Agh! Mi cabeza aun me duele. Si fuera una inteligencia artificial, no sufriría de estos dolores tan molestos. En este momento quisiera ser una, así me sentiría bien todo el tiempo. Sin dolores de cabeza ni caries… ¡y no solo eso! Al ser un ente virtual, no sufriría por enfermedades ni por cualquier malestar. En contra, seguramente no tendría emociones y viviría en una computadora. Ventajas y desventajas, supongo que no podemos tener todo en este mundo. Pero… ¿y si fuera a otro mundo, como dijo el tipo de mi sueño? Un mundo nuevo en el cual todo es posible. Suena muy llamativo y, la verdad, me gustaría vivir esa experiencia. Sería como un anime, de esos Isekai que se han puesto de moda. Quizá en ese mundo sería más fácil dejar atrás mi vida estilo hikkikomori, sería más abierta con la gente y no me daría pena ver mercancía con mi nombre. Ah, pero son solo suposiciones.

¡Bing! Muy bien, es hora de comenzar el día. Y vaya que hace calor esta mañana, medio día… lo que sea. Me pregunto qué hora será. A ver… mi celular debería estar por aquí... ¿no? A ver bajo la almohada… tampoco. Bien, así lo quisiste, Ai-chan del pasado. ¡Fuera sabanas! Estoy lista para… para… para… ¡Ah! ¡¿Qué es este lugar?! ¡¿Dónde estoy?! Esto no se parece en nada a mi casa. Yo vivo en un departamento, pequeño, pero acogedor y lleno de mercancía de Love Live y mi senpai Miku Hatsune. Pero esto… esto parece una cabaña, ¡una de madera! ¿Qué clase de broma es esta? ¿Seguiré dormida? Tiene que ser eso, es la única explicación. A ver, voy a pellizcarme…

¡Au! Eso dolió. Y no, sigo en esta cabaña. Eso quiere decir que no es un sueño, realmente estoy en este lugar desconocido. Camino con cuidado, mucho cuidado. A ver, piensa un poco y busca todas las posibilidades, divagar no es difícil para ti, ¿verdad? Solo trata de imaginar lo que está pasando. Me fui a dormir después de ver una película, dejé renderizando un video y salté a la cama, luego tengo este sueño sobre un mundo llamado Tibitha… me recibe un pirata y al abrir los ojos estoy en una casa desconocida. Mis opciones son, uno: sigo dormida; dos: estoy en coma; y tres: ¡realmente me transporté a otro mundo! Pero eso es imposible, ¿no? La gente no puede viajar entre mundos así como así. Digo, solo existe una dimensión, lo demás son cosas de fantasía, algo que solo ocurre en novelas ligeras y animes. Pero… ¿y si no? ¿Y si en verdad he viajado a otro mundo?

Corro hacia la ventana; necesito saber si esta posibilidad, esa descabellada, ridícula e imposible posibilidad es real. Abro la ventana de madera con mi mano… ¿eh? La rompí. ¡¿La rompí?! ¡¿Cómo es que arranqué la ventana con ese empujón?! ¡Apenas y puedo abrir una botella de ramune! Y este lugar… ¿es un desierto? ¿Estoy en Tottori? Pero si yo vivo en Tokio. Un momento… esto no solo es un desierto. Allá se ve un pozo y lo que parece una plaza. ¡Ya veo! Estoy en un pueblo. A lo lejos se ven un par de personas caminar, creo que esos de ahí son unos caballos… muy grandes. ¡Y unos soldados en armadura! Increíble, esto es idéntico a un juego de fantasía. ¿Entonces estoy atrapada en un juego? Eso explicaría la repentina fuerza que demostré al arrancar la ventana, aunque el escenario no se parece a ningún juego que yo conozca, tiene el ambiente de los mismos y, de ser un juego en verdad, es uno muy detallado.

Pongo ambas manos sobre el marco de la ventana. Se siente caliente por el ambiente y el sol en verdad que es fuerte en este punto. Todo esto es tan real… puedo incluso oler algo de comida a lo lejos pero… no sé qué sea en concreto. Huele a carne pero no puedo atinar a cuál. Y de nuevo escucho a los pajarillos sobre mi cabeza. Volteo y los veo, sobre una rama que se acerca el techo de mi casa. Tampoco había visto estos pajaritos en Japón. Pequeños, del color de la arena. Seguro que no se ven en las dunas.

—Señorita Ai —me llama un señor mayor que camina frente a mí. Su ropa es toda blanca y se parece a esos trajes de los árabes; además, lleva un par de cubetas sobre sus hombros. Ah, he visto eso en muchas películas—. Buenos días. Es un gusto verle esta mañana.

—Bu-buenos días, señor —digo de la forma más clara posible, aunque estoy asustada y sorprendida; es muy raro que la gente mayor de treinta años me reconozca y ese señor se ve muy anciano. ¿Tendrá unos ochenta años? Pero, por su forma de hablarme, podría decirse que me conoce desde hace tiempo.

—Veo que otra vez arrancó la ventana —dice con toda naturalidad. ¿Perdón? Apenas me creo lo que hice y el parece acostumbrado a eso. Estaba por responderle con unos balbuceos que ni yo sé que dirían, cuando distingo a una chica correr hacía acá. Su cabello blanco me parece familiar... ¡No puede ser!

—¡Ai! Cielos... —se detiene frente a mí. Toma un momento para respirar—. Buenos días, señor Fuji.

—Buenos días, señorita Luna.

—En cuanto a ti... —dice señalándome con su dedo— ¡No puedo creerlo, te quedaste dormida!

—Lo siento... tuve una mala noche y...

—¡Eso no importa! Vamos, alístate. Tenemos mucho trabajo que hacer.

—¿Trabajo? ¿Afuera?

—¡Obvio! —me responde de inmediato, gritando como ella siempre lo hace. Esa poca paciencia suya suele meterla en problemas—. Solo por esta vez voy a ayudarte, ¿de acuerdo? Pero no vuelvas a quedarte dormida tan tarde —y después de eso la vi caminar a un costado de la cabaña. Debe dirigirse a la puerta.

—¡Ah! Pero, mi ventana está rota.

—Yo la arreglaré, señorita. Usted atienda sus labores.

—Gracias señor... Fuji. Bueno... con permiso.

Me doy la vuelta con la sensación de que todo a mi alrededor es extraño. Ese señor Fuji me conoce, tengo un trabajo pendiente y, lo más curioso, Luna-chan está aquí, pero, a diferencia mía, ella parece comprender lo que ocurre. Sí, sé que suena a algo imposible pero no tengo dudas al respecto. ¡Estoy en una realidad alterna! ¿Debería alegrarme o asustarme?