Quinta elegida:

Luka Megurine

—¡Luka! Ya es hora de levantarse, dormilona —escucho la voz de Kaito mancillar mis oídos. Me cubro la cabeza con mis almohadas para alejar un poco sus palabras. No entiendo cómo es posible que él se levante tan animado, o que su buen humor le dure todo el día. Son las seis de la mañana y el anda como si nada. Seguro que toda esa azúcar que come ayuda mucho a mantenerlo tan alegre. Por otro lado, también es increíble el hecho de que no suba de peso. Eso es un misterio mucho mayor. Si yo comiera lo mismo que él, mi salud estaría muy comprometida, tendría caries en cada diente y mi peso aumentaría sin control sin importar el ejercicio que haga—. El desayuno está listo. No tardes mucho o Meiko se enojará.

Cerró la puerta y de nuevo regresa el silencio a mi habitación, justo como me gusta. Ahora que puedo pensarlo… es extraño que Kaito viniera a despertarme. Por lo regular, siempre lo encuentro adormilado en la fila para usar el baño o en la cocina a punto de desayunar un tazón de helado. Supongo que mi alarma no sonó y tuvo que venir a llamarme. Solo espero no haber causado alguna molestia en Master, aunque lo dudo. De ser así, hubiera venido en vez de mandar a Kaito. Es hasta posible que él mismo quisiera venir con tal de evitar problemas con nuestro representante. Tendré que agradecerle más tarde. Por ahora toca comenzar mi día como idol.

Dios… pero que mala noche pasé. Creo que me siento más cansada que cuando me fui a dormir; las extremidades me pesan y tengo un dolor de cabeza terrible. ¿Será un resfriado? Es el peor momento para caer enferma. Con todo el trabajo que se viene en estas semanas, no puedo permitirme quedarme en cama y retrasar a los demás. Apenas ayer recibimos las nuevas canciones para el siguiente álbum; los primeros ensayos están previstos para hoy desde las nueve hasta las tres y de ahí partimos a un pequeño evento de convivencia con los fanáticos. Se supone que no será un concierto pero ya sé cómo son estas cosas. Es probable que debamos improvisar un pequeño espectáculo. Por suerte siempre lo tenemos previsto y ya sabemos que hacer.

¿Esos son unos pasos? Que fuerte suenan. O puede que eso parezca gracias a este dolor de cabeza que tengo. No puedo creer que enfermara durante la noche y en esta semana tan ocupada. Aunque ya siento un poco mejor mi cuerpo, si tan solo la cabeza dejara de doler y esta sensación de cansancio se fuera. No entiendo por qué me siento así; anoche no dormí tarde, apagué todas las luces y no estuve cerca de ninguna pantalla como lo aconsejan. Entonces, ¿por qué esta sensación? Basta. No ganaré nada quejándome como una diva; solo me queda levantarme y esperar a sentirme mejor. Sí esto no cambia tendré que pedir un día de descanso, así deba sacrificar el fin de semana para recuperarlo. Y esos pasos se escuchan más cerca.

Me revuelvo entre las cobijas; sé que debo darme prisa pero no puedo, simplemente no puedo hacerlo. Me siento cansada aun, pero los dolores ya van pasando. Tal vez solo es que no me apetece ir al trabajo… no estaría mal un día de pereza para compensar los últimos tres años y medio que le he dedicado a mi carrera como idol. Existen muchas satisfacciones y la paga no es para nada mala, al contrario, tengo uno de los mejores contratos dentro de VOCALOID; aun así, a veces quisiera volver a ser la estudiante de preparatoria que era cuando esta aventura comenzó; esa chica más simple que solo quería estudiar en una buena universidad, leer con calma los libros que quisiera y pasar un rato con su mejor amiga comiendo los dulces que nos viniera en gana o solo encerrarnos en la habitación para jugar algún videojuego. Por supuesto que aun puedo hacer eso, mi mejor amiga está en VOCALOID también, pero no tenemos las libertades que quisiéramos.

Videojuegos… ese sueño con el pirata Di Piero parecía la introducción a uno de esos RPG de fantasía, donde tomas un rol, formas un gremio y partes a aventuras con tus colegas. Hace mucho que no tengo tiempo para disfrutar de algo así. De verdad extraño esas noches enfrentando a los jefes de las mazmorras para conseguir artefactos extraños y mucho dinero, dentro del juego, para comprar más accesorios. Recuerdo que en uno logré construir una casa en el mar, con todo y un barco. Durante un evento fue destruida por una chica extraña que viajaba en una tortuga flotante. Por suerte todo eso se recuperó una vez terminado el evento y no perdí nada. Me pregunto si aún tengo activa mi cuenta de ese videojuego, ya tiene mucho que no puedo sentarme a revisar ni los correos de los administradores. Sería divertido volver por unos días.

¿Más pasos? Eso no tiene nada que ver con mi dolor de cabeza… en verdad se escuchan más fuerte que de costumbre. ¿Están usando los zapatos dentro del departamento? O deben ser los gemelos con alguna de sus bromas. Solo espero que no quieran divertirse conmigo, aun no estoy de humor para soportarlos. Mi puerta se abre de nuevo… parece que si vienen a hacerme alguna de sus bromas. Eligieron el peor momento, tendré que ¡Ah! ¡¿Quién me saltó encima?!

—¡Arriba, Luka! El clima es perfecto para zarpar a los muelles y conseguir algo de provisiones —¡Miku! Ya sé que estás impaciente por salir del departamento, pero no hace falta saltarme encima. A veces puedes ser tan animada. No me molesta para nada, en verdad es lo que más me gusta de ella pero en este momento, no doy para soportar sus arrebatos—. Si nos damos prisa, habremos recolectado todo para antes de mediodía.

—¿Zarpar? ¿Muelles? ¿De qué hablas? —la energía de sus palabras tardó en cobrar sentido en mi mente. Con sus ecos resonando en mi cabeza, comprendí que estaba hablando de una manera diferente a la usual.

—¿De qué será, Luka? —y solo me llama Luka, sin el "-chan"—. Hoy debemos ir a reabastecernos de provisiones. Meiko ya se acabó sus cervezas y necesita sus barriles de la semana, y eso solo para empezar. Está bien que tengas ciertos privilegios ante esta capitana, pero no debes abusar de estos.

—Como diga, capitana Miku —¿qué le habrá picado esta mañana? Poco a poco me levanto, no sea que las molestias vuelvan—. Solo dame un momento, no dormí muy bien y…

Ni siquiera me dejó terminar. Apenas me senté y ella… ella… ¡¿me dio un beso?! Pe-pero, ¿por qué? Y no fue en la mejilla o la frente, ¡fue directo a los labios! No es que… no es que me disgustara pero… fue tan repentino. ¿Qué le pasa? La veo ante mí, sonriente como siempre y, un más extraño, como si ese beso fuera algo habitual entre nosotras. ¿Y que lleva puesto? Parece un traje pirata… ¿Gumi estuvo preparando vestuarios de nuevo? Un momento. Su ropa no es lo único llamativo aquí. Esta habitación no puede ser la mía, no se parece a ninguna del departamento donde vivimos. Ni siquiera parece de la época en la que vivimos… todo es de madera, no veo un solo bombillo en el techo y en la ventana hay una ¿palmera? ¿Qué lugar es este? No puede ser nuestro departamento.

—¿Dormiste mal? —me pregunta con una notoria preocupación. Yo diría que más de la habitual cuando le digo que estoy enferma—. Debe ser que tuviste pesadillas por todo lo que comimos ayer. No volveré a pedir tanta comida para una cena, lo prometo Luka.

Me da un abrazo, fuerte, cariñoso. No entiendo que está ocurriendo y tampoco soy capaz de decidir que es más extraño, si su forma de actuar o la indiferencia a nuestro entorno. Solo me dejo abrazar por ella, perdida en mis propios pensamientos, con la vana esperanza de encontrarle un sentido a lo que ocurre en este lugar y al extraño actuar de Miku.

—¿Te sientes mal? —vuelve a preguntar. Debí poner alguna cara extraña mientras pensaba en lo que ocurre, porque Miku se me acerca preocupada y pone la palma de su mano sobre mi frente—. Parece que tienes algo de fiebre. Le pediré a Kaito una de sus medicinas. Y no te preocupes por las provisiones, me llevaré a los Kagamine mejor.

De un salto se levantó de la cama y echó a correr fuera de la habitación. Quisiera decir que eso fue extraño, que ella actuaba raro, pero no puedo. Por lo que acaba de ocurrir, sería correcto decir que, quien actuaba de manera anormal, era yo. Con cuidado me levanto de la cama, debo acercarme a la ventana solo para averiguar en donde me encuentro. El suelo también es de madera y cruje delicado ante mis pasos. Veo un ropero de tamaño considerable al fondo de la habitación y cerca de este hay unas… ¿espadas? Y eso parece un tridente… no entiendo que es este lugar o porque esas cosas están aquí. También hay algunos libros en el suelo, otros tantos en la mesa; hasta pergaminos veo a mi paso. Y conforme avanzo, solo puedo pensar que la pregunta correcta es qué hago yo en este lugar. ¿Seguiré dormida? O más bien… ¡ese sueño con el pirata! Él me daba la bienvenida a un lugar llamado… ¿Tibitha? Creo que así la llamó. Entonces yo…

Llego a la ventana y la abro de par en par. La hoja de la palmera se hace a un lado y vuelve a entrar a mi habitación. La brisa sopla, salada y fresca, directo a mi rostro. Ante mis ojos veo el basto mar extenderse por el horizonte hasta fundirse con el cielo a lo lejos; y cerca de mi veo una playa de arena amarilla, con lo que parecen varios troncos formados en círculo y, al centro, los restos de una fogata que debió arder la noche anterior. Retrocedo unos pasos.

No puede ser, es imposible.

¿De verdad estoy en otro mundo?