Tomoko 1:
Como no soy popular… ¿reencarné en un Isekai?
Pongamos las cosas en orden. Al menos de alguna manera en la que sea más sencillo comprender lo que ha ocurrido aquí. Sí es posible, claro. Anoche me fui a dormir después de una larga y necesaria jornada de videojuegos. Esto de estudiar para los exámenes de ingreso a la universidad me ha dejado mentalmente agotada y no creo que holgazanear un tiempo… o un día, sea malo.
¡No me juzguen! Estudiar en verdad es muy exigente y requieres de ciertos momentos de relajación para no saturarte. He leído de casos trágicos; el estrés provocado por los exámenes de ingreso suele terminar en crisis nerviosas para muchos aspirantes, algunos colapsan antes de presentarse a su examen; otros enloquecen mucho tiempo antes, desconectándose de la realidad y volviéndose criminales potenciales con la capacidad de dañar profundamente a la sociedad. Y otros cuantos, terminan en el hospital, ya sea con una pérdida de conocimiento temporal o muertos. No me había detenido a pensar en eso. El estrés al cual somos sometidos los aspirantes universitarios es increíble, llegando a limites absurdos. Quiero decir, ¿no es demasiado? Limitar nuestras actividades a estudiar día y noche sin descanso; así tengamos otras responsabilidades, nuestra principal actividad se vuelve el estudio. Aunque supongo que en algunos casos es peor que el mío. A fin de cuentas, quien me está obligando a tomarme en serio esto soy yo. No tengo la molestia de verme presionada por mi familia para quedarme en una buena universidad, ni siquiera estoy segura de que ellos esperan mucho de mí. Por esa parte puedo estar tranquila, no hay lazos familiares que me obliguen a matricularme en Aoyama para mantener nuestro estatus o ser capaz de heredar un puesto importante en la empresa fundada por mis padres. No, nada de eso. Me pregunto si Katou-san pasará por algo similar. De todas las chicas con quienes convivo, es evidente que ella sería la única a quien sus padres serían capaces de exigirle algo así; las demás, en cambio, estamos más relajadas en ese aspecto.
Antes de la visita a Aoyama, no tenía una verdadera meta universitaria. Solo quería ingresar a la institución menos exigente, evitar todo el estrés de prepararme para los exámenes de ingreso y con suerte volverme una mantenida. De alguna manera podría terminar como la esposa de un excéntrico millonario, mimada por un viejo que solo buscaría algo de atención para pasar sus últimos días o qué sé yo. Lo más probable es que terminaría en casa de Tomoki o con mis padres, encerrada en mi habitación perdiendo el tiempo en internet todo el día. La vida de una neet, recluida voluntariamente de la sociedad, ajena al exterior y solo interesada en mirar anime o jugar videojuegos.No sonaba tan mal en un principio hasta que, no sé, simplemente cambió todo. Eso de tener pareja me ha dejado de preocupar y en cuanto al futuro… bueno, ya podré preocuparme de eso después. Supongo que después de la universidad encontraré algún trabajo que me permita solventar mis gastos y uno que otro lujo. ¿De qué? No estoy segura. Nemo insiste mucho en que intente ser autora de novelas ligeras, pero es un mercado bastante exigente y complicado.
¿Y por qué pienso en estas cosas justo ahora? ¡Esto es una situación mucho más importante que esas reflexiones preuniversitarias! Tengo ante mis ojos una pierna de pollo del tamaño de una paloma, unas frutas que nunca había visto en mi vida y una masa negra humeante que no pienso tocar; todo esto en una mesa lujosa, servido en platos que parecen de oro, en una casa desconocida, una sirvienta que no ha dejado de preguntar si ya la recuerdo y una familia que, de no ser por sus rostros, no podría reconocer. Bueno, al menos mi hermano sigue comportándose como el mismo malhumorado de siempre, pero pensare muy bien antes de hacerlo enojar. No me gusta que ahora tenga una espada.
—¿Qué no piensas comer? —me pregunta de la nada. Salté por lo inesperado de su comentario.
—Ah... s-sí, ya voy —¿cómo voy a comer algo que no tengo idea de que es? Además, ahora no tengo tiempo para pensar en el desayuno. A ver, enfócate en lo importante, piensa en todas las posibilidades que pudieron ocurrir para llegar a esta situación.
¡No hay nada! Por más que lo piense, no hay una explicación lógica para esto. Repasaré de nuevo lo ocurrido. Primero, voy a dormir después de una larga tarde de videojuegos. Segundo, tengo un sueño raro con un pirata. Tercero, despierto en esta casa enorme, con una sirvienta y un padre que tiene audiencias con el rey. ¡No, no hay nada de sentido común en esto! Y mi hermano, o el tipo que parece ser mi hermano, de nuevo me está mirando de manera aterradora. Será mejor comer algo, pero ¿qué? Debo encajar con mi entorno, demostrar que pertenezco aquí y… dar un bocado a esta ave mutante. Corté un poco; de verdad está bueno y su sabor no es diferente al de un pollo normal. Bien, parece que eso le ha convencido. Y también a mí, necesito seguir comiendo.
Ahora… ¿qué ha ocurrido conmigo? No tengo idea. Ya descubrí que esto no es un sueño, pues me he golpeado en varias ocasiones con los muebles de la habitación y en ninguna desperté. Tampoco estoy delirando, lo que ocurre aquí, aunque sea un entorno muy diferente al mío, mantiene un sentido. Además, no habría motivos para ser víctima de un delirio; no tenía fiebre, tampoco me acababa de bañar con agua excesivamente caliente y mucho menos he tomado sustancias sospechosas. Si lo pongo de esa manera, solo queda una solución… ¡pero es imposible! No hay manera de que sea real. Lo pensé en un inicio, fue lo primero que vino a mi mente cuando miré por la ventana, pero me negaba a creerlo. Y es que tan irreal, no hay forma de que sucediera, son solo fantasías frikis motivadas por esos animes de moda y toda esa oleada de novelas ligeras sobre personas reencarnadas en un mundo alternativo. Sin embargo, con cada segundo que pasa, cada vez me siento más convencida de que eso ocurrió. Estoy en un mundo paralelo, uno de fantasía.
Si sigo la lógica del género isekai, donde el protagonista por lo general se muere tras ser arrollado por un camión o algún otro suceso siniestro y en vez de ascender al cielo o reencarnar en la tierra, una deidad generosa le ofrece vivir en un nuevo mundo… o solo abre los ojos y descubre una nueva vida en un lugar por completo desconocido, podría decir que es una buena posibilidad. Ese elemento tan usado por los autores de hoy en día es muy parecido a lo que me ocurrió con ese sueño. Me dieron la bienvenida a Tibitha, me dijeron las posibilidades que puedo experimentar en este mundo y listo, desperté en una nueva habitación llena de libros. Un momento… si ese es el caso, ¡¿entonces estoy muerta?! No… no puede ser verdad. ¿Morí por estudiar tanto? ¿Tuve un colapso por pasar tanto tiempo exigiéndole de más a mi cerebro? Que forma tan triste de morir. De seguro permanecí en mi cama por horas hasta que alguien de mi familia descubrió mi cuerpo frio y rígido. Que muerte tan patética… aunque no aspiraba a tener una mejor. Con mi estilo de vida era probable que muriera joven y en condiciones de aislamiento similares, incluso podrían pasar muchos días antes del descubrimiento de mi cadáver. Eso en el caso de terminar como una solitaria, con el curso actual de mi vida no estoy segura de donde terminaré. ¿O debería decir hubiera terminado? Aun no puedo asegurar que estoy muerta. Muerta en lo que sería mi mundo de origen.
Si me pongo a pensar las cosas con calma, además de que nada tiene sentido, la idea de haber reencarnado en otro mundo, aunque sea atractiva, no parece del todo errada pero tampoco encaja a la perfección. De ser así, tendría que haber iniciado desde cero, una vida completamente nueva y sin conocimiento alguno de mi vida pasada, aunque eso es opcional en las novelas. He leído algunas en las que sus protagonistas recuerdan su vida anterior desde el primer momento y otros la recuerdan por algún incidente. Sin embargo, esto parece más la vida cotidiana de una persona ya existente, como si existiera un mundo paralelo con una yo y ahora tomé su lugar. ¿En qué baso esta posibilidad? Es fácil: en primer lugar, mi familia también está aquí. A menos que fuéramos víctimas de un terremoto o algún asesino serial, no tiene sentido que todos reencarnamos juntos. Sumado a esto, está el hecho de que tanto mamá como Tomoki no están alterados por el entorno, ellos se comportan como si esta fuera su vida cotidiana. La única sorprendida soy yo. En segundo lugar, y ahora que estoy más tranquila, están todos los vestigios de una Tomoko. La sirvienta me llamó como lo haría en su rutina diaria, dijo que tengo aspiraciones y que ya antes había sido víctima de un hechizo de amnesia; además, mi nombre estaba entre las notas del escritorio. Conclusión: estoy en otro mundo, no creo que muriera en verdad, pero entonces... ¿por qué estoy aquí?
—Gracias por el desayuno, Rina —dice mi hermano levantándose de la mesa. No lo había notado a primera vista, sin duda la comida llamó mucho más mi atención, pero noto que es más musculoso y no tiene las ojeras tan marcadas como en mi mundo.
—De las gracias a su madre, joven Tomoki. Ella misma cocinó todo esta mañana.
—¿En serio? —ahora parece sorprendido. Eso quiere decir que nuestra madre de este mundo no suele cocinar—. Es algo inusual.
—Aunque no lo crean, suelo cocinar más de lo que piensan. Solo que hoy no le pedí ayuda a Rina.
—Perdón si mis palabras te incomodaron, madre. Pero solo recuerdo que cocines en fechas especiales.
—No te preocupes, Tomoki, no lo tomé de mala manera. Ya sé que es inusual de mi parte, solo que esta mañana —hace una pausa. Yo acabo con la pierna de pollo (por no saber qué es exactamente), debo decir que, a pesar de su gran tamaño, se siente muy ligero al paladar y la carne es muy suave. Estaba muy bueno. Sin que nadie me vea, logro hacerme con una rebanada de pan. Al menos algo que reconozco—, al despertar sentí que era una ocasión especial.
—¿Alguna celebración, tal vez? Pero el calendario no dice nada.
—Tampoco lo entiendo, hijo. Solo quise hacer algo para ustedes y creo que también haré algo especial para la cena.
—Prometo que llegaré temprano.
—Eso espero. Últimamente has estado tardando mucho en tus prácticas, pero ya hemos hablado de eso antes.
—Sí. Cuidaré más mis horarios —así que en este mundo es más vago. Seguramente pasa las tardes encerrado en alguna habitación con un montón de chicas. No importa en que dimensión se encuentre, este hermano siempre será un perverso sin remedio. Al menos el Tomoki de mi mundo tenía la decencia de no preocupar a mamá—. Con su permiso, ya es hora de irme.
—Ve con cuidado, hijo.
Y se fue. ¿A dónde? Ni idea. Pero dijeron algo de unas prácticas que dudo mucho sean de futbol. ¡Ya se! Deben ser de espada. Tengo un hermano esgrimista en formación, aunque también es un vago. Estoy segura de que solo hace eso para llamar la atención de las chicas normies de este lugar. Si en mi mundo se sienten atraídas por deportistas, en este se deben impresionar por cosas como esas: espadachines, tipos musculosos con hachas, jinetes y demás similares. Al menos estaré sola para comprender un poco de este mundo.
—Tomoko —escucho de pronto la voz de mi madre. Por el tono que utilizó, ya tenía varias veces llamándome y yo estaba perdida en mis pensamientos. ¡Entiendan que aún estoy asimilando esto!
—¿S-sí, madre? —debo disimular. Es extraño decirle madre y no mamá. Supongo que ya me acostumbraré.
—¿Te sientes bien? Ya sé que te rebotó ese hechizo, pero la otra vez no estabas tan callada.
—Ah... eso. No te preocupes, estoy bien, sí —definitivamente no estoy bien, y también es definitivo que estoy continuando con la vida de la otra Tomoko. Hasta ahora solo he deducido que en este mundo soy una hechicera. Una torpe al parecer—. Es solo que tenía hambre —ahogar mi risa nerviosa es difícil, pero logro hacerlo. Tanto mamá como la sirvienta ¿Rina? Creo que es su nombre, se ven preocupadas por mí. No quiero ponerlas nerviosas, aunque yo estoy aún peor que ellas—. Gracias por la comida y... um... me gustó mucho —normalmente esto no me pasa con mi familia, pero hay un problema: ¡esta no es mi verdadera familia!
—Me da gusto oír eso, hija —toma su vaso y da un trago. Parece que quiere decirme algo. Solo espero que no sea un regaño por la amnesia. Discúlpame mamá, pero yo no tengo la culpa de esto, ni siquiera tengo idea de cómo terminé aquí—. Ahora que tu hermano no está, puedo decirte que la cena de hoy será especialmente pensada en ti. No sé qué sea, pero tengo el presentimiento de que algo importante esta por pasarte. Solo no le digas a Tomoki de eso, ¿bien?
—No lo haré y... gracias. Aunque no sé si lo merezca, acabo de borrarme la memoria por accidente.
—Los accidentes pasan, Tomoko. No debes preocuparte —dice. Inmediatamente después se sirve una porción de la pasta negra y comienza a comerla. ¡¿Qué se supone que es esa cosa?!
—Cierto. Um... bueno, estaré en mi habitación.
—Si necesitas algo, llama a Rina. Oh, espera. Habías dicho que hoy te verías con tus amigas. Deberíamos mandarles decir que tuviste un inconveniente.
—¿Mis amigas? Yuri-ch... digo, ¿Yuri y Asuka? ¿Nemo y... las demás?
—Sí. Veo que las recuerdas —dice con una sonrisa alegre. Supongo que debe creer que esta es una buena señal para mi memoria. Por el contrario, la sirvienta tiene una cara de dolor y puedo afirmar que la escuché quejarse. Lo siento mucho, sé que te duele, pero realmente no te conozco—. Aunque en tu estado actual, deberías quedarte aquí.
—¡No! —me llevo ambas manos a la boca. ¡Tenía que arruinarlo de esa manera! Ahora mi mamá de este mundo y la sirvienta mi miran como si fuera una loca. Me aclaro la garganta, siento como mis mejillas se ponen rojas y me da un calor horrible, todo de la pura vergüenza por la escena que acabo de hacer—. Digo... perdón por gritar así. Madre yo... no quisiera cancelar lo que teníamos planeado. De seguro ellas entenderán lo que pasó y estarán al pendiente de mí. Son mis amigas después de todo, ¿no?
Se ha quedado callada, solo mirándome. ¿Es que dije algo que no debía? Si lo pienso, es posible que así fuera. Aunque en esta realidad exista una Tomoko, eso no quiere decir que seamos iguales. Tal vez ella es aún más recluida o nunca saldría de su casa tras un incidente como el que creen que acaba de ocurrir. Posiblemente sea a causa del orgullo de una hechicera no revelar ese tipo de accidentes y, al verme así, preguntarán que pasó. De pronto, mamá sonrió.
—Ya veo. Está bien, te diremos en cuanto lleguen.
—Gracias —digo con una torpe risa y me voy de regreso a mi habitación.
Sin duda tengo que conocer mucho de este mundo, pero primero debo reconocer mi entorno inmediato. Ya me perdí dos veces buscando mi habitación. Por suerte no había nadie cerca para verme entrar al baño por error ni como tropecé con la alfombra del que deduzco, es el estudio de mi padre. Tendré que hacer un mapa solo para aprender cuales con las habitaciones de esta casa y no pasar vergüenzas con esta familia suplente.
En verdad no estoy segura de querer ver a mis amigas de este mundo; para empezar, ¿actuaran igual a como las recuerdo? Eso no puedo asegurarlo, pero al ver cómo es mi familia aquí, es un hecho que serán iguales a las que conozco. Además, aunque sea una posibilidad nula, alguna de ellas podría pasar por una situación parecida. Al menos me consolaría un poco saber que no soy la única envuelta en esta extraña situación. El lado malo de esto es que debo salir y no tengo idea de que encontraré allá afuera ni de cuan amistoso sea el entorno. Si en Japón ya me daba miedo salir a la calle, ahora con más razón me siento intimidada por el exterior. No sé cómo es la vida cotidiana de este lugar o si deberé pelear con alguien por mi vida apenas ponga un pie afuera de casa, porque eso es lo que ocurre en los mundos de fantasía, ¿no? De pronto las villas son atacadas por ejércitos de orcos que matan a los hombres, se comen a los niños y las mujeres son secuestradas para satisfacer los más bajos instintos de esos malvados seres. Me pregunto si habrá monstruos con tentáculos como en ese eroge. De ser así que miedo. Aunque si existen, sería más probable que atacaran a una chica como Yuu-chan, Asuka o a la delincuente; ellas tienen un cuerpo más provocativo que cualquiera quisiera tener cerca.
Sin embargo, aun sin saber cómo es el mundo que me espera y con el miedo que este desconocimiento pueda provocar, tengo que comenzar a conocerlo; aprender a vivir según sus reglas y su lógica. Y como soy una hechicera, también debería descubrir cómo hacer magia. ¡Eso debe ser algo vital para sobrevivir aquí! Además, me da mucha curiosidad poder usar magia. Básicamente estoy viviendo la fantasía de la mayoría de los otaku,sería un desperdicio no aprovechar el momento. Supongo que entre todos los libros de magia que tiene mi otra yo encontraré algo para aprender a usarla. O puedo actuar según he visto en videojuegos y anime, ¿qué podría salir mal?
