Ai 1:

Mi primera aventura en un nuevo mundo. ¿Solo debo limpiar un camino?

¡Hai domo! ¡Aquí está la youtuber virtual Kizuma Ai! Un momento por favor, en este momento estoy un poco ocupada con mis labores de heroína. Sí me disculpan, tengo que preparar algunas cosas antes de que Luna-chan vuelva con los bocadillos. Nos hemos alejado mucho del pueblo y del que era nuestro punto de inicio. A donde voltee a ver, solo se distingue arena hasta el horizonte y un largo camino sin fin. Oh, aquí hay otra roca. Bueno, si me permiten, debo deshacerme de ella.

Uno… dos… ¡Ja! ¡Cuidado con sus cabezas, débiles humanos! Están ante la ultrapoderosa Ai-chan, un ser de otra dimensión que ha alcanzado su máximo potencial tras una noche de sueños extraños. ¿A quién engaño? No hay una sola persona en los alrededores. Ni siquiera le estoy hablando a alguien en este momento, ¡pero no importa! Para hacer esto mucho más divertido, me imaginaré a mi audiencia; fingir que me están viendo en otro de mis videos hace más entretenida la importantísima misión de despejar el camino. Bueno, ¿en que estaba? ¡Ah sí! En que soy la megapoderosa Ai-chan. Y adivinen el motivo. ¡Exacto! ¡Tengo una fuerza sobrehumana capaz de arrojar estas grandes rocas con suma facilidad! Je. En Japón apenas era capaz de cargar bolsas llenas con paquetes de fideos, pero aquí… ¡Aquí todo es muy diferente! Ahora soy la youtuber más fuerte del mundo ¡Yey! Si tan solo tuviera una cámara a la mano, ¡este podría ser el mejor video de mi vida! Rompería mis récords de audiencia… o no, me estoy quedando muy corta. Más bien rompería a YouTube y a todo el internet. Sería tendencia internacional, estaría en todos los medios. Ya imagino los noticieros, los encabezados de los portales de noticias y los periódicos (pero, ¿alguien sigue leyendo periódicos en este siglo?): Kizuna Ai, la youtuber virtual viaja a otra dimensión.

Aunque… eso significaría salir en la toma y que todos me vieran; mis suscriptores sabrían por fin quien se esconde detrás del avatar de Ai-chan y no solo ellos, tendría a todo el mundo detrás de mí. A todos. Nononononono. ¡Definitivamente no puedo permitir eso! Es demasiada atención para mí y no podría lidiar con ella; ¡de ninguna manera! Me gusta permanecer en el anonimato, que los ojos se concentren en mi avatar. Ya es suficiente con que los empresarios sepan quien soy en verdad, no quiero arriesgarme a más. Solo imaginen esto. Si mi verdadera identidad se revela, tendría a cientos, miles de personas detrás de mí. Todos me pedirían fotos, autógrafos, que grabe alguna pista de audio saludando a alguien o que repita mi característico saludo. ¿Y si un pervertido se acerca a mí? ¡Me acosaría hasta el cansancio! Hay muchos fanáticos que se vuelven locos y poco a poco se vuelven criminales peligrosos. Y ni hablar de los medios de comunicación… ¡también me acosarían! Mandarían sus cámaras detrás de mí para saber hasta que marca de jabón para ropa compro; es decir, adiós privacidad, adiós mi preciada vida de anonimato. No, no, definitivamente revelarme al mundo no es lo más adecuado. ¡Me agobia con solo imaginarlo!

No hace falta que lo digan. Ya sé que es una contradicción con el lema de mi yo virtual. Mientras que yo, la Ai humana, quiero alejarme de todo posible contacto humano en especial cuando se trata de las grandes multitudes, la Ai virtual quiere conectar con todos. Y no, no se trata de una hipocresía de mi parte, ¡para nada! Es solo la separación de un personaje y su creador/interprete. Detrás de la Ai virtual hay una Ai humana (es decir, yo) que tiene serios problemas para socializar, que teme al contacto humano y por eso creó a un avatar que se hizo famoso en Internet por… pues… no estoy segura de porqué. La fama me alcanzó mucho antes de estar preparada para su llegada. ¡Pero no importa! He logrado adaptarme a ella. Por suerte conseguí mucha ayuda, una buena agencia, unos buenos asistentes de producción y ahora el fenómeno Kizuna Ai ha crecido a niveles que no podía imaginar. Hasta hice un Tik Tok que se ha vuelto muy popular en estos días y ya existen otras "Ais" para ayudarme en la producción de videos. ¡Hasta diseñé a una Ai especial para el público de China! Y no, no es trampa. Antes de juzgarme, solo piensen un segundo en lo siguiente: si yo sola diera voz a todos esos videos diarios, me habría quedado afónica desde hace mucho tiempo. Pero no olviden que la original soy yo. Está bien que últimamente no hablo en todos los videos que se publican, pero he estado muy ocupada creando los guiones, editando, ensayando el canto, aprendiendo a usar el sistema de captura de movimiento. ¡Se vienen cosas grandes para el canal! Si es que logro salir de Tibitha.

Me pregunto que estará pasando en mi mundo. El trabajo no es una preocupación en este momento, había dejado todo listo y… oh no… ¡No es cierto! Solo dejé los videos editados, listos para subirse a YouTube pero… ¡pero! Ahí está el problema. No hay quien pueda subirlos en mi lugar. Primero, nadie tiene la clave de mi computadora. Segundo, vivo sola. No existe ninguna manera de subir esos videos. Oh no, oh no… mi canal se quedará sin actividad por tiempo indefinido y ese será el fin de mi carrera en YouTube. Adiós a los patrocinios, a los fans, a mis fuentes de ingresos. ¡Y justo cuando debo atender la promoción de un nuevo disco! Si el peor pronóstico se cumple… ¡tendré que volver a ser una hikikomori en la casa de mis padres! ¡Y ellos no me dejaran vivir de esa manera! No estoy dispuesta a soportar eso, me gusta mi vida de youtuber virtual, trabajando a mis horarios y haciendo los proyectos que me gustan. Digo, ¡hasta fui presentadora en la gala de una película!

—Oye —creo que alguien me habla. ¡Atrás! Déjame quejarme en paz, quien quiera que seas—. ¡Ai! ¡Oye! ¡¿Qué te pasa?!

—¿Ah? ¡Luna-chan! Perdón, no estaba escuchando.

¡Me tomó por sorpresa! No esperaba que volviera tan pronto, si dejamos nuestras cosas muy lejos. Oh, tal vez su habilidad en este mundo es ser super veloz, así como yo tengo una fuera sobrehumana. Je… y no voy a mentir, es muy divertido tener esta superfuerza. Me emocioné tanto que solo seguí arrojando piedras lo más lejos que pudiera, esperando superar cada nueva marca. Seguro que la Ai de Tibitha se las ingeniaba para divertirse.

—¿Segura que estás bien? Estabas sacudiendo la cabeza y gritabas "no quiero, no quiero" muy desesperada.

—Eso… pues… yo solo estaba… —¿qué le digo? ¿Qué le digo? Me tomó por sorpresa y cuando estaba a la mitad de una rabieta. ¡Aaah! Tengo que dejar de hacer esas rabietas, no sabes quien estará ahí para verte a mitad de una. Aunque nunca me había preocupado por eso ya que vivo sola. Vamos Ai, piensa, piensa en algo convincente. ¡Lo tengo!—. ¡Actuando!

—¿Actuando? ¿Y tú desde cuándo actúas?

—Desde siempre —espero no estar arruinándolo—. Solo que lo hacía en privado para no incomodar a nadie.

—Ya veo —parece que la he convencido. Se sienta en una de las rocas y comienza a sacar la comida de la canasta que trae en las manos. Deja un par de platos con frutas frente a mí. No voy a juzgarlas solo por verlas, además, si ella se las come con tanta facilidad, significa que no me harán daño alguno. También saca un frasco lleno de… iuk, ¿Qué es esa cosa negra? Esa masa se ve sumamente asquerosa. ¿Ah? ¡No, Luna-chan! ¡No vayas a…! ¡No! ¡Se la comió!—. ¿Y que se supone que actuabas?

No puedo creer que se llevara eso a la boca, aunque no hizo ningún gesto. Es más, parece que disfruto de comer esa cosa negra. ¿Sabrá mejor de lo que aparenta? Bueno, es posible pero no me atreveré a comprobarlo. En verdad tiene una pinta horrible que por nada del mundo comeré. Solo espero que a la Ai de este mundo no le guste ese… platillo (¿puedo llamarlo así?) tan espantoso. Tomo un respiro, me siento un tanto asqueada pero tengo prohibido demostrarlo. ¡Soy una guerrera poderosa y debo permanecer como tal ante todos! Esa masa desagradable no me hará quedar como una cobarde.

—Era la escena de una novela. Anoche estuve leyendo un libro y me pareció gracioso como actuaba esa chica.

—Otra vez leyendo esas novelas. Je, que cosa tan penosa, ¿no crees? —¿Perdón? ¡Tú también haces cosas penosas! Bueno, lo hace tu contraparte de mi mundo. Aunque quieres actuar como una chica mala, era una fanática empedernida de las comedias románticas. Pero eso no lo saben tus fans—. La gran Ai Kizuna, la justiciera protectora de Akita, la ciudad del Oasis, tiene debilidad por las novelas románticas. Eso afectaría a tu imagen, sin dudar.

—¿Solo por leer una novela? Pero todo el mundo lo hace.

—¡Exacto! Todo el mundo, pero tú eres excepcional. Claro, yo también lo soy, no negaré que tengo lo mío, pero tú eres superior a los demás, incluyéndome y sabes lo difícil que es para mí aceptarlo.

—Creo que estás exagerando las cosas —y tampoco entiendo muy bien de qué habla, ¿será por mi gran fuerza? Y sigue comiendo esa cosa tan desagradable como si fuera lo más delicioso del mundo... ¿acaso está humeando? En serio, ¿cómo puedes comer eso, Luna-chan?

—¡Por supuesto que no! Siempre te lo dicho, pero eres demasiado terca. Un pueblo como este estaría bien con un par de guerreros, tal vez con alguien como yo. Pero tú deberías estar en la capital del reino, trabajando para el rey o para la casa de algún noble. Seguro que tendrías mucho más éxito si salieras de Akita, pero eres tan necia. Debes querer mucho este lugar.

Acabo de conocer tantas cosas sobre mi yo de este mundo. Parece que no somos tan diferentes como lo creí en un principio. Pero bueno, ¡recapitulemos la información que tengo hasta ahora! Estoy en un mundo llamado Tibitha. ¿Cómo y por qué estoy aquí? No lo sé. Existe una Ai en este mundo, también una Luna-chan y estoy segura que habrá más personas que conozco, pero versión tibithana. Ahora, ¿existe una manera de volver a mi realidad? No tengo idea; aunque por simple lógica debería ser así; si pude llegar a este mundo, bien puedo volver, pero antes debo investigar cómo hacerlo. Si me guio por el sueño, tengo que buscar al capitán Leo. Él me trajo, él debe regresarme o, al menos, sabe cómo hacerlo. Quería preguntarle a Luna al respecto, pero mejor lo dejaré para otra ocasión, ahora estamos muy ocupadas. ¡Hey! No nos vean así porque en este momento preferimos comer. Limpiar estas rocas lleva su tiempo y energía. Solo estamos descansando un poco antes de seguir con nuestra labor.

La Ai de este mundo vive en una ciudad llamada Akita; sí, el mismo nombre que los perros originarios de Japón. Dicha ciudad fue construida en un oasis que está en medio del desierto que pertenece, según el mapa que me prestó Luna-chan, a un país llamado Tarquia. Je, suena como Turquia. Si lo pienso con detenimiento, ¿por qué un pirata me traería a este lugar? Él es un hombre del mar, no del desierto. Aquí ni hay agua... bueno, si debe haberla porque es un oasis, pero no es suficiente para que un barco pueda navegar. Tal vez una canoa, pero un barco pirata no cabría aquí. Todo es muy extraño; mientras más lo pienso, no parece tener sentido. Y si vamos a pensar, quisiera señalar estas rocas. Como ya les dije, hasta donde he visto, todo es arena hasta donde se puede ver, excepto por la ciudad que ya quedó algo lejos y el camino marcado por una serie de troncos. No alcanzo a ver un lugar de donde esas rocas pudieron venir. No hay montañas ni cuevas a la vista. ¿Serán los restos de alguna batalla? ¡Tal vez yo misma lo hice! Digo, no yo, sino la yo de este mundo.

Sí, eso tiene sentido. En esta realidad soy la defensora de Akita por motivos que desconozco. Quizá solo es porque a la Ai de Tibitha le gusta este lugar o porque aquí nació y ama esta ciudad. No está mal, al contrario. Si yo hubiera nacido con poderes, también defendería con todas mis fuerzas los lugares que me gustan y no solo eso, daría todo por quienes me aprecian. Y por eso mismo somos iguales, ¿entienden? Ella tiene esta fuerza sobrehumana para hacerlo, yo tengo el poder de internet. Ella usa sus músculos, yo uso mi computadora. Ella es una heroína para todos, yo soy la youtuber favorita de todos y waifu de unos cuantos. Ok, no debería estar tan orgullosa por algo como eso, pero cada quien hace lo que puede, ¿verdad? El punto es que ambas damos lo mejor de nosotras para alegrar al mundo que nos rodea.

Sin embargo, hay un detalle que me mantiene muy inquieta. No había querido mencionarlo, en especial porque no puedo tener certeza de nada y eso me causaría mucho estrés. Aun así me da mucha curiosidad saberlo. El asunto es, si yo estoy aquí, sentada en el camino que lleva a Akita mientras como frutas junto a Luna-chan, ¿en dónde está la Ai de este mundo? Porque en algún lugar debe estar. De pronto siento un escalofrío en mi espalda. ¡Ah! ¡Por esto no quería pensar en ella!

Se han de estar preguntando el motivo de ese repentino ataque de pánico. Bien, lo explicaré de manera simple. Yo estoy aquí, así que, ¿cuál es el lugar más lógico que podría estar ocupando la otra yo? Exacto, nada más y nada menos que mi lugar en la Tierra. ¿Y eso que tiene de peligroso? Muy sencillo. Para mí, acostumbrada a estas cosas por verlas en anime y manga es fácil asimilar que he llegado a otro mundo; sé que en primer lugar debo averiguar todo lo posible sobre el nuevo entorno y así continuar con una vida que no es mía sin levantar sospechas, adaptarme a las circunstancias. Está bien que el nulo acceso a la tecnología a la que estoy acostumbrada es un gran golpe a mi persona, pero no es algo para enloquecer. Sin embargo, lo peligroso es con la Ai de aquí. Si está ocupando mi lugar, significa que despertó atrapada en mi habitación, rodeada de todos mis aparatos y figuras de colección. En este mundo no creo que exista nada parecido a una computadora, a un celular, vaya, ni siquiera un simple reloj despertador. Mi entorno tecnológico terminará por abrumarla y posiblemente comenzará a destruir todo. ¡Ay no! Mi colección autografiada de Love Live, mi discos de Hatsune-senpai, mis computadoras… todo corre gran peligro de ser destrozado. Claro, las computadoras se reparan o se compran otras pero lo demás es de colección. Solo espero que no le haga nada a mi fotografía autografiada de Nico Yazawa. ¡Esta fotografía vale más que toda mi vida!

—¡Ai! —escucho de pronto la voz de Luna-chan. Su grito me hace saltar y por poco tiro el plato del que comía—. Cielos, hoy estás muy distraída. Sé que la visita de los mercaderes es importante, pero no es para ponerse así. Ni que fuera la primera vez que vienen.

—Lo siento, no es que eso me ponga nerviosa —¡aun no! Pero te aseguro que cuando deba recibirlos, no querré salir de la cabaña. Contigo no hay problema porque somos amigas de toda la vida, pero con esos extraños… será muy difícil—. Es solo que tuve una mala noche. Apenas pude dormir.

—Por leer hasta tarde. ¿O fue el sonido de estos torpes soldados de piedra? —dice golpeando una de las rocas. Espera, ¿a qué se refiere con soldados de piedra? ¿Acaso estas piedras están vivas? Eso explicaría como llegaron hasta aquí aunque no se vea nada al rededor—. Llevan varios días saliendo de las ruinas y se pelean entre ellos durante toda la noche. A mi me despertó uno hace dos noches.

—Lo sé, son un fastidio. Pero no, ellos no me despertaron. Solo no podía dormir, una noche de insomnio.

—Si eso dices. Aunque sigo penando que estás actuando un poco extraño.

—Oh vamos, Luna-chan. Solo estoy desvelada y tengo mucho sueño —bueno, eso es verdad hasta cierto punto. Me desvelé terminando un video, y aunque en este instante no tengo sueño, se muy bien que en un par de horas solo querré estar tirada en una cama.

—¿Por qué usas esa extraña muletilla con mi nombre? ¿Qué significa eso de chan?

¡Ah! Que torpe soy… todo este tiempo le he hablado como si fuera la Luna de mi mundo. Dudo mucho que llegue a sospechar que no soy de este mundo, pero podría ser mucho peor; podría confundirme con un enemigo y atacarme o poner a todo el pueblo en mi contra. Piensa, Ai, piensa rápido. Es cierto, me he arriesgado demasiado en estas horas, pero ser discreta con ella es muy difícil; no deja de hablar y cuando sospecha que algo anda mal puede ser muy insistente. Una vez me comí uno de sus platos de fideos y no dejó de reprochármelo durante un mes. Luna puede ser tan… ¡Ah! ¡Que susto! No me di cuenta del momento, pero ahora la tengo casi encima de mí. ¡Muy cerca, muy cerca! Y sigue acercándose aun más. Pareciera que… que quiere besarme. ¡¿Eh?! ¡Espera, espera un segundo! ¡No sé que planeas hacer ahora pero basta! Siento como mi cara se pone aun más caliente de lo que ya estaba por el sol y el ejercicio; de ser posible ya estaría arrojando humo por las orejas. De pronto se detiene, comienza a reírse y se da la vuelta. Ah… mi pobre corazón, eso fue demasiado.

—Bueno, no cabe duda de que eres la Ai de siempre —dice entre risas malvadas. ¡A veces puedes ser tan malvada!—. Pensé que podrías ser una impostora, pero solo la Ai que conozco de siempre reaccionaria así.

—Ya no te diré Luna-chan si tanto te molesta… —ya me estoy recuperando. En cambio, ella se ve entretenida por su travesura. Esta Luna y mi Luna tienen los mismos trucos sucios.

—Bha, no importa. Puedes seguir llamándome así. Solo dime que significa y de donde lo sacaste. ¿O es un invento tuyo?

—Te lo diré cuando recupere el aliento.

Escucho una fuerte carcajada proveniente de ella. Ahí está, retorciéndose de la risa. Pero ya verás… ¡en este o en el otro mundo, algún día me las pagarás!