Maina 1:
Hay cosas que no cambian
No importa a donde mire, todo a mi alrededor resulta asombroso y ni siquiera he salido de esta habitación. Hay muchos carruajes por la calle, todos jalados por unos caballos que superan el tamaño normal de los que he visto en mi mundo; la cantidad de personas que pasan frente al edificio es también considerable y de lo más variada. Lo más sorprendente de esta gente es que… ¡no todos pueden ser humanos! Sí, hay muchas personas que se ven iguales a como en la Tierra, pero entre la multitud he distinguido a varios con algunos rasgos animales. Ahí van un par de chicas con orejas y cola de gato, el de allá parece tener orejas de perro, alguien más con orejas de gato y… ¿un elfo? No sé cómo ha ocurrido, pero es definitivo: estoy atrapada en otro mundo. Esto parece un anime. ¿Seguiré dormida? Pero Aya y Yuka entraron a despertarme.
No, es imposible que siga dormida. Puedo sentir la brisa soplando sobre mi rostro, los sonidos que llegan a esta habitación desde la calle son claros y puedo sentir cada objeto que toco. Entonces, ¿cómo ha pasado esto? Solo me fui a dormir como cualquier otra noche y al abrir los ojos estaba en este lugar. ¿Me transporté mientras dormía? Eso no tiene sentido y a la vez me parece la respuesta más lógica a esta situación. Todo a mi alrededor ha cambiado, esto no se parece en nada a Japón; no solo por el lugar en sí, las personas presentan rasgos que nunca vi antes y desde aquí puedo ver animales que no conocía o con un aspecto diferente al que recuerdo. ¿Eso es una gallina? ¡Es morada y muy grande! Oh, creo que mi grito se escuchó en la calle y ahora un par de niño me miran. ¿Qué hago? ¿Qué hago? Cierto… actuar como idol puede ayudarme. Sonrio para ellos y les hago un gesto con la mano. Sé que me muestro ansiosa ante ellos, pero no puedo evitarlo; tengo miedo y estoy confundida por aparecer en esta habitación. Ellos aun me miran, pero me regresan el saludo y siguen su camino como si nada hubiese pasado. Eso salió bien.
Ahora que veo con más atención los edificios que me rodean, noto que son parecidos entre sí. Todos están llenos de ventanas con pequeños balcones, algunos con plantas colgantes y otros vacíos; entre algunos edificios cuelgan banderines de colores y en otros hay pendones que van desde el techo hasta el suelo. Incluso en este hay uno de esos, todo azul con los bordes dorados. No veo algo más, ni un escudo o insignia que me den alguna pista sobre este lugar. ¿Sera esta alguna especie de casa de huéspedes? El cuarto es muy sencillo y no hay muchas cosas, además Aya y Yuka están aquí también, pero a diferencia mía, no estaban desorientadas.
¿Uh? Un momento, ¿ese de ahí no es Kumasa-san? Ya se fue. Estoy segura de que era él, pero en vez de usar esa ropa de marca que acostumbra tenía una especie de armadura y una gran hacha colgada a su espalda. ¿Sera acaso que en este mundo tenemos dobles? De ser así, entonces también debe existir una Eripiyo-san en este mundo. ¡Es verdad! Aya y Yuka la mencionaron cuando vinieron a despertarme. Estoy en lo correcto, en este mundo tenemos un doble.
Tibitha… eso fue lo que dijo el capitán Leo. Este mundo se llama Tibitha y por lo que recuerdo, debo tener aventuras. Pero yo no quería esto… yo debería estar en mi habitación, preparándome para el festival que será pronto. Si no puedo volver… ¿qué pasará? ¿Acaso la Maina de este mundo está ocupando mi lugar? Debe estar igual se sorprendida que yo, perdida en un mundo distinto al que acostumbra… ¡Tengo que volver cuanto antes! Necesito buscar información sobre esto. ¡Aja! Aquí hay muchos libros. Según Aya son solo novelas, pero a veces estas toman elementos de la vida real, ¿no? Es posible que en alguna mencionen al capitán Leo o que alguno de estos libros no sea una novela. Lo que sea sirve para darme una idea de que ha pasado. A ver, este. ¿Uh? Que extraño, no reconozco ninguna de las letras pero puedo entenderlas a la perfección, como si ya conociera este idioma. Ni siquiera son del alfabeto occidental, son… no sé cómo describirlas. Y aun así puedo leerlas. Esto es muy útil pero no deja de ser extraño… ¿por qué puedo entender lo que dice aquí? Ya me preocuparé luego, al menos puedo comunicarme e investigar sobre este mundo.
Novela, novela… un libro de poesía y otro par de novelas. Esta otra parece un guion de teatro y está lleno de anotaciones mías. Aquí hay otra y también está llena de anotaciones. Son las mismas letras que encuentro en cada libro, pero son mis trazos, puedo reconocerlos. Uf… son muchos libros y ninguno parece ser de gran ayuda. Me llevará mucho tiempo leer todo esto y no sé si me servirá de algo. No comprendo nada. ¿Qué hago en este lugar? Yo no quería vivir aventuras ni buscar riquezas, solo quiero ser una idol que brinde alegría a los demás, superar mis miedos y… bueno…
—¿Maina? ¿Estás bien?
¡Esa voz! La reconocería donde sea. ¡Es Reo! Me doy la vuelta de inmediato. Ella está parada justo en la puerta, con una expresión tranquila y una sonrisa amistosa. Es verdad lo que creí, en esta realidad todas tenemos una doble. Esto es increíble, he cruzado de un mundo a otro mientras dormía y la clave de eso debe ser ese capitán Leo. Pero ¿por qué nos cambiarían de lugar? Dejo sobre el mueble el libro que acabo de tomar y Reo da unos pasos, dejando escuchar una risita.
—Como no bajabas a desayunar vine a verte, pero creo que estás bien.
Supongo que en este caso lo mejor que puedo hacer es seguirle la corriente. Aunque quisiera decirle a alguien lo que acaba de ocurrirme, no es lo más adecuado. No puedo esperar que me crean, si para mí que he pasado por esto me resulta de lo más extraño, para cualquier persona que me escuche será algo imposible de creer; lo más seguro es que lo tomen como una broma o solo un mal sueño que tuve. Aunque esté en otro mundo, no hay forma de que me crean... No, estoy equivocada. Hay una persona me creerá. Sin importar lo descabellado que suene, estoy segura de que ella lo hará. Solo debo encontrarla y pedirle que me escuche solo unos minutos. No será fácil pero estoy segura que es posible.
—¿Reacomodando tus libros tan temprano?
—¿Uh? Oh esto... es que yo... solo estaba buscando uno. Recordé un pasaje que me gustó mucho hace tiempo y lo estaba buscando. Eso es todo.
—Ya veo. Pero tendrás que dejarlo para cuando volvamos del teatro. Gus está algo nervioso y no deberíamos preocuparlo más. Él también pensó que habías enfermado y comenzó a quejarse de su mala suerte.
—De verdad lo siento, no quería asustar a nadie. Bajaré de inmediato, solo me cambio de ropa.
—Te esperaré en el pasillo, ¿bien?
—Sí. Ah, Reo —podría preguntarle a ella sobre el capitán, incluso podría ser que ella crea lo que me acaba de suceder. Reo siempre ha sido muy atenta con nosotras, es fácil confiar en ella y estoy segura que antes de pensar mal me ayudará a buscar las respuestas que necesito. Por otro lado, puede que no sea el momento adecuado para algo así.
—Dime —puedo ver sus ojos brillar desde la puerta, mostrando un verdadero interés en lo que estoy por decirle. No, no puedo hacerlo en este momento. Ya habrá oportunidad para eso.
—Solo quería pedirte disculpas. Siento mucho haberte preocupado.
—Descuida, no pasa nada. Sé que con toda la presión que tenemos por el festival sientes la necesidad de volver a la rutina, todas nos sentimos así y queremos tomar un descanso, pero tenemos que ser responsables, ya después habrá tiempo para relajarnos.
La puerta se cerró y de nuevo me que he quedado sola en esta habitación. Es agradable saber que no estoy del todo sola, hay varias caras conocidas en este mundo y si Reo, Aya y Yuka está aquí, es seguro que el resto de ChamJam también tenga a sus dobles en Tibitha. Solo me queda una duda: ¿quién es Gus? Si en esta realidad somos un grupo al igual que en la Tierra, tiene sentido que el equipo de producción exista aquí, incluso pueden tener un trabajo similar pero no recuerdo a nadie con el nombre de Gus. Ni siquiera debe ser un nombre japonés. Bien... lo mejor que puedo hacer en este momento es continuar con la vida que mi otra yo tenía. Es curioso que ambas nos estemos preparando para un festival. Veamos que hay por aquí. Todo en este ropero son vestidos, la mayoría largos hasta los tobillos y algunos más llegan por debajo de las rodillas. ¿Cuál de todos estos será el más adecuado? Cómo no tengo idea, usaré el más parecido al que tiene Reo, justo donde comienzan las rodillas. Si vamos a preparar nuestra rutina, es mejor así, tener algo de libertad para moverme.
Al final me decidí por un vestido corto de color blanco y salmón. Hasta en esto somos parecidas, sin importar le realidad en la que me encuentre, el color rosa salmón me sigue. ¡Ah! Pero claro que no me estoy quejando ni nada por el estilo, es solo que me resulta curiosa esta coincidencia. Debe ser algo a lo que estoy predestinada sin importar la realidad en la que me encuentre o las veces que llegue a rencarnar. Tranquila, solo debes actuar como tu misma y no mostrarte sorprendida por lo que verás allá afuera. Tal vez si me digo que estoy atrapada en un anime, se reduzca el impacto de todo lo que veré cuando deje este edificio. En este mundo deben esperarme aún más personas con rasgos de animales, todo tipo de magos y varios monstruos... uh... monstruos. Espero solo encontrarme con seres pacíficos.
Abro la puerta de la habitación y lo primero que veo es a Reo esperándome. Me dirige una sonrisa y pregunta si estoy lista. Le respondo que sí y juntas comenzamos a caminar por el pasillo hasta una escalera de caracol que atraviesa el edificio desde el primer piso hasta el techo. Mientras andábamos, noté que a lo largo del pasillo había varias puertas y en cada una colgaba un letrero con el nombre de cada integrante del grupo. Mi cuarto es el último ocupado, aunque había otras puertas más que continuaban hasta el final del pasadizo. Frente a mi puerta está la de Aya, seguía la de Yuka, Yumeri, Maki, Sorane y, al inicio del pasillo cerca de las escaleras, Reo. El mismo orden de nuestra formación hasta hace poco. Me pregunto si eso significa que el orden de popularidad también existe en este mundo. Dadas las otras coincidencias, no me sorprendería que así fuera. Bajamos la escalera. Los muros que la rodean no tienen ninguna ventana, pero la luz del sol puede entrar desde el techo que, hasta donde se ve, es todo de cristal. Mientras seguimos por la escalera, pasamos por otro par de pisos cuyos accesos estaban cerrados. ¿Qué habrá ahí? Una de las puertas incluso tiene un candado que lucía muy limpio, hasta brilla con el sol.
Finalmente llegamos a la planta baja. Juntabas avanzamos por un diminuto pasillo que recorrimos con dos pasos; tras este había una sala modesta, con un par de sillones y varias mesas repletas de cajas y flores. La sensación que me produce esto resulta familiar; es igual a nuestro camerino cuando recibimos regalos de los fanáticos. Solo que esto es más... llamativo. Las demás siempre reciben cartas, algunos dulces y muy de vez en cuando llega algún muñeco o alguna prenda. Pero esto es algo muy diferente. Toda la sala está llena de flores de los colores representativos de cada una de nosotras. Hasta yo tengo un pequeño ramo. Las cajas están abiertas, aunque no puedo ver lo que tienen dentro; solo se ven unas plumas azules. Aunque se trate de mundos diferentes, hay cosas que no cambian de uno a otro. Y yo… tengo un ramo de flores. Es la primera vez que…
—¡Ya era hora de que despertaras, señorita!
¡Esa voz me hizo saltar del susto! De inmediato me doy la vuelta y me encuentro ante un hombre alto y corpulento, algo gordo, con unas manos enormes en las que sostiene una caja de algo que parecen panecillos. Lleva el cabello afeitado de los laterales y el resto lo lleva teñido de rubio. En su barba quedan algunas migajas de los panes que ha comido y en su oreja derecha se distingue un brillante arete dorado. A pesar de que su voz sonó enojada al gritarme, no puedo decir lo mismo de su rostro; más bien parece aliviado y las ojeras que se marcan bajo sus ojos me dan la impresión de desaparecer por un momento. Este hombre de ser Gus.
—Nos tenías muy preocupados a todos aquí, Maina. Es raro que te quedes dormida hasta tan tarde, pensamos que podrías estar enferma.
—Tú eres el más preocupado por ella.
—De verdad lo siento —les digo. Realmente no tengo la culpa de nada, solo soy una víctima de las circunstancias extrañas que me trajeron a este mundo, pero igual me siento un poco culpable por no reaccionar más rápido y preocupar al grupo—. No volverá a pasar, lo prometo.
—Eso espero. Tenemos mucha presión estos días y no quiero pasar por sustos como este de nuevo —me responde Gus después de limpiarse la barba con la mano. Su voz se ha suavizado un poco—. Eso debería decírselo a todas.
—Un momento. Gus, ¿esos no son los panecillos de Maina? —le pregunta Reo, dando un paso al frente.
—¿Qué? ¿Estos? —el semblante de este hombre ha cambiado de pronto. Ya no parece intimidante ni malhumorado, ahora se comporta como un niño a quien le descubrieron una travesura. Voltea a verme, luego a los panecillos y trata de esconderlos detrás de su espalda mientras se ríe nervioso—. Bueno… estos son…
—¡Gus! Es no está bien.
—Pero Eripiyo le trae una caja todas las semanas y nunca se la termina.
Eripiyo… ella también me regala esto.
—Aun así, no es correcto. Estas tomando algo que no es tuyo.
—Esto… no peleen por eso —les digo a ambos parándome en medio—. En verdad no me molesta compartirlos y menos si así no se desperdician… pero, la próxima vez podrías preguntar antes de tomar uno.
—Es una promesa. Y para que veas mi buena voluntad, repondré los panecillos que me comí.
—No es necesario, yo estoy bien con uno o dos.
—Vamos, déjame mostrar mi arrepentimiento.
—No… en serio no hace falta.
Por suerte a Gus se le olvidó el asunto en cuanto me senté a desayunar con el resto del grupo. Se acercó a una alacena y sacó de esta una caja de cigarros. Por otro lado y para mi gusto, veo que aquí están todas las integrantes de ChamJam. Me da mucho gusto verlas, aunque sé que no son las mismas chicas que conozco. Ellas están a punto de terminar su desayuno y yo no he probado ni un solo bocado. Tendré que darme prisa si no quiero retrasar más al grupo. A ver, ¿qué es esto? Esta carne se ve igual a la de mi mundo, incluso el aroma es idéntico aunque luce un poco más oscura de lo que recuerdo. No veo arroz por ningún lado, pero hay varias piezas de pan y algunas frutas. Tenía mis dudas cuando me senté, pues una de las frutas es idéntica a una uva, pero es tan grande como una sandía. Por un momento creí que era falsa hasta que Yumeri tomó un poco y comenzó a comérsela. Creo que también comeré un poco. Viéndola de cerca, su consistencia sea algo viscosa, pero resulta más apetitosa que esa pasta negra humeante. ¿De verdad eso se puede comer? No tengo el valor para descubrirlo.
—¡Oye, Gus! —grita Aya a mi lado—. Ya te hemos dicho que no fumes dentro del edificio.
Por respuesta, Gus solo la mira y apaga de inmediato el cigarro, dejándolo sobre un plato. Se cruzó de brazos con un gesto incomodo, permaneciendo callado. Tomó otro de los panecillos y empezó a comerlo con un gesto de molestia. Ese alivio suyo que pude ver cuando me encontró en la sala se desvaneció en el momento en que entramos a comedor. Las demás lo miran sin decir nada, pero también parecen compartir su disgusto. De pronto Gus suspiró y con mucho pesar comenzó a hablar.
—Chicas, seré sincero con ustedes. Las cosas se están complicando un poco y nuestra participación en el festival está en riesgo.
—¿Qué? ¿Estás hablando en serio? —le pregunta Aya levantándose de la silla. De todas, ella es quien luce más alterada por esa noticia—. ¡Pero lo que pasó no es culpa nuestra! No pueden hacernos esto.
—A los organizadores no les importa —responde Gus—. Cada casa es responsable de sus miembros, así que es un asunto que debo arreglar cuanto antes.
—Entonces, no has encontrado a nadie para sustituirlos —dice Maki con cierta calma. No tengo idea de a quienes se refieren, pero hasta donde puedo comprender, no éramos el único grupo que trabajaba con Gus.
—Pensé que tenías entrevistas con otras agrupaciones —agrega Yumeri. Ella también parece preocupada por el asunto.
—Seguramente olvidó ir con ellos o se pelearon —Yuka bromea… o eso creo, porque escucho murmullos que le apoyan.
—¡Oigan, oigan! ¿Tan mal concepto tienen de mí? Y pensar que les he dado todo a unas novatas como ustedes. Deberían ser más agradecidas.
—Y lo estamos, Gus, pero no podemos negar que has tenido ciertos… conflictos con otras casas u organizadores —le dice Sorane sin apartar la mirada de él. Gus no soporta mucho y se voltea para mirar a Reo.
—Puede que tenga unos pequeños problemas de actitud… ¡pero estoy trabajando en conseguir nuevos integrantes para esta casa! —la respuesta de Gus es firme ahora que no mira a Sorane, en cambio, Reo parecía darle más tranquilidad—. Les aseguro que estoy poniendo todo mi empeño para encontrar nuevos talentos, pero no es fácil dar con algo digno de acompañarlas en el festival. Si queremos llamar la atención de toda la ciudad, necesitamos dar dos espectáculos asombrosos.
—¿Y si dividimos el grupo? —preguntó Aya—. Así no tienes que buscar más artistas.
—Me temo que no se puede. Ya lo había pensado pero los organizadores me dijeron que no podemos hacerlo. Forzosamente deben ser dos agrupaciones por casa. Y si no conseguimos a alguien más, aunque sea una persona, estaremos fuera.
—Qué problema… —suspiró Maki—. Con lo que necesitamos ese dinero.
La habitación se quedó en silencio de pronto. Toda esta situación me incomoda demasiado; llegué en un mal momento para todo el grupo, pero no sé qué puedo hacer si no estoy al tanto de la situación. Sé que no está mal preguntar cuando se desconocen los detalles de algo que te afecta, pero se supone que yo estoy al tanto de lo ocurrido. Por ese motivo, tampoco puedo comentar lo que me ha pasado… no por ahora.
—Al menos sabemos que mientras Maina permanezca en el grupo, Eripiyo nos seguirá dando dinero para mantenernos —menciona Yuka con una gran sonrisa… no creo que sea la expresión adecuada para decir algo como eso.
—Eso que dijiste no suena nada bien, pero tienes toda la razón —contesta Gus aun con los brazos cruzados—. Esa mujer es de nuestros benefactores más fieles e importantes. Pero no es suficiente si queremos apuntar a los más alto. Y tenemos algunas deudas que pagar.
—Y lo lograremos —escucho a Reo hablar. Todas la miramos, incluso Gus ha dejado su rostro tan serio al oírla—. No es la primera vez que pasamos por un momento difícil, ¿cierto? Estoy segura de que, si ponemos todo nuestro empeño, toda nuestra voluntad y alma, podremos dar un gran espectáculo que llamará la atención no solo de esta ciudad. Seremos capaces de darnos a conocer en todo Astorus.
—¿No estas siendo un poco ambiciosa? —le pregunta Sorane, a lo que Reo asiente con la cabeza.
—¿Y cuál es el problema? No creo que sea malo ser ambiciosas con algo que deseamos hace mucho tiempo. Estamos viviendo lo que siempre soñamos, pero falta mucho para llegar al final y lo único que podemos hacer es seguir trabajando con todas nuestras fuerzas.
—No se hable más del asunto —dice Gus. Se levanta y vuelve a tomar el cigarro que estaba fumando hace poco—. Si ustedes van a esforzarse tanto para brindar un gran espectáculo, yo también cumpliré con mi parte. Avísenme cuando estén listas para ir al teatro, tenemos mucho que hacer y estoy seguro que encontraré a un artista digno de acompañarlas al escenario.
No es la primera vez que escucho a Reo animar a todo le grupo, incluso tuvo que darle esperanzas a Gus, quien intuyo es algo similar a nuestro representante. Por eso ella es la líder del grupo, ya sea en mi mundo o en este, Reo está sumamente comprometida con el grupo y hará todo lo que pueda para levantarnos. Hay cosas que no cambian así se trate de una realidad distinta; Reo se mantiene como nuestra líder, siempre buscando las palabras adecuadas para que sigamos adelante; pero también hay muchas otras cosas que se mantienen iguales, puedo notarlo al ver cómo actúan las demás. Incluso la Eripiyo de este mundo parece actuar como la que yo conozco, dando todo su esfuerzo no por ella, sino por mí. Sí, quiero volver a mi vida, pero… pero también quiero seguir con los planes que mi yo de Tibitha tenía. No puedo fallarme a mí misma.
Hola! Después de un buen, buen rato, hemos dado la primera vuelta a esta historia. Sé que no he estado dejando comentarios sobre este fic y la verdad es que no quisiera dejar tantas notas como he hecho en otros. Solo dejo esta pequeña anotación para avisarles que la próxima semana en vez de regresar la acción con Tomoko, se subirá una serie de pequeños capítulos narrados por otros personajes. Pequeñas historias extra para ampliar un poco nuestra visión sobre Tibitha... y un poco más. La idea la he sacado de la novela ligera "Soy una araña, ¿y qué?". Me ha parecido tan interesante que quise intentarlo.
Así que nos leemos luego!
