2 Nene, la ninja de Jinten

Haruyuzu, Haruyuzu, Haruyuzu, Haruyuzu, Haruyuzu, Haruyuzu, Haruyuzu… ¡Haruyuzu!

¡Que afortunada soy por haber conseguido un lugar en la guardia personal de la Princesa Mei Aihara! De no haberlo logrado, estoy segura de que moriría a causa de una profunda tristeza provocada por estar alejada de mis admiradas y queridas superioras Harumi Taniguchi y Yuzu Aihara.

Ellas han sido una enorme inspiración para mi desde que decidí entrar a la Academia Real de Jinten. Sabía muy bien que, por mis orígenes familiares, no aspiraba a mucho. Las plazas importantes, por lo regular, se mantienen reservadas para los hijos e hijas de las familias nobles, los militares de altos rangos y los ricos; así que, aunque destaques por tus propios méritos en las clases, es posible que, si no cumples con el principal requisito, no te den ningún puesto relevante. No es que mi familia sea de pocos recursos, pero tampoco estamos dentro de un estatus social que pueda considerarse de los principales para Jinten. Aun a sabiendas de eso, me esforcé mucho para ser admitida y lo conseguí con una puntuación más que decente. ¡De verdad estaba feliz con eso!

Por supuesto, también estaba consciente de que era muy difícil obtener un buen puesto una vez graduada. Entonces opté por una carrera muy distinta a prestar mi servicio a la corona. Decidí que al terminar mi formación sería una aventurera. ¡Así es! Me movería por mi cuenta, me registraría como una aventurera y prestaría mis servicios de ninja a quien pudiese pagar por estos. Y me pidiera cosas legales. Era un plan arriesgado, pero podría ser bastante beneficioso a futuro, con mucho esfuerzo y bastante suerte. Entonces la conocí.

Un día, de pronto, apareció Yuzu y todo dentro de la Academia cambió por completo. Parecía como si un rayo de luz hubiese entrado al viejo edificio que usamos; el ambiente a su alrededor se sentía más tranquilo, las presiones a las que nos sometían se volvieron más llevaderas gracias a su entusiasmo. Podía notarse a lo lejos, ella, por algún motivo entonces desconocido, estaba empeñada a ser la mejor en su clase. Su manejo de la espada era increíble; tan preciso como el de los soldados más entrenados y se le notaba cómoda con el arma. ¡Era tan increíble verla practicar! Desde ese momento quise ser como ella. Incluso teñí mi cabello con una pócima de tinte capilar, aunque eso no salió muy bien y el color se perdió al cabo de una semana.

Como si las cosas no pudieran ser lo suficientemente buenas, ¡ocurrió algo maravilloso! En la Academia había otra aprendiz muy querida, aunque no encajaba del todo con los demás. Resultó que se hicieron amigas… ¡muy buenas amigas! Compartían materias, entrenamientos, el almuerzo, la cena, las horas de estudio, los ratos de ocio… Ya sé que estás pensando, ¡pero te equivocas! ¡No las acosaba! Eso… solo eran mis prácticas de ninja, ¿entendido? Como decía, ellas pasaban el tiempo juntas y se veía que se llevaban bien. Muy bien. Y algo en mi interior se alegraba al verlas así, como una pareja. Una pareja… una hermosa pareja.

Verlas convivir se volvió mi alimento vital. Hasta la fecha necesito, aunque sea un segundo diario, una dosis de Haruyuzu (nombre que se me ocurrió para su emparejamiento después de pasar una noche sin poder dormir por pensar en ellas) para poder seguir con mi vida. ¡Es que son perfectas! Se complementan bien, ambas son hermosas, es evidente el cariño que se tienen… ¡Ah! De nuevo me está sangrando la nariz. ¿En que estaba? Ah sí. El punto de todo esto es que tras muchos días de espiarlas (como entrenamiento) y armarme de valor, decidí acercarme a ellas para que pudiéramos ser amigas. Así fue como inició mi amistad con ambas superioras, que la verdad, no se sienten como tales. En nuestro reducido grupo no había jerarquías. Incluso me ayudaron a mejorar. Yuzu es buena con la espada y gracias a ella tengo mejor control de mis armas; por otro lado, Harumi se concentra más en el físico y sus rutinas de ejercicio han mejorado mi condición física y técnicas de combate.

Sin embargo, esto no podría ser una historia feliz en todo momento. Por azares del destino, cuando ambas terminaron sus respectivos entrenamientos, la princesa las llamó para formar su guardia personal. Bueno, en verdad llamó a Yuzu, pero ella debía armar un equipo y la primera reclutada fue Harumi. La segunda fue Matsuri, una chica que vino desde Daera por motivos entonces desconocidos. Estaba feliz por ellas, de la nada formaron un equipo especial que acompañaría a la princesa Mei Aihara en sus misiones diplomáticas al extranjero, pero no podía evitar sentirme triste. Me había quedado sola en la Academia. Y lo peor: ¡ya no podía ver Haruyuzu! Fueron las tres semanas, cinco días y nueve horas más tristes de mi vida. Entonces, cuando estaba tocando fondo en la oscuridad de mi habitación, las tres chicas aparecieron para decirme que la princesa me llamaba a ser parte de la guardia personal. ¡Eso fue increíble! Yo, a pesar de aun seguir como aprendiz en la Academia, recibí esta gran oportunidad. Al poco tiempo supe que Yuzu pidió mi integración desde un inicio y la princesa la aceptó, solo que los directivos de la Academia no estaban muy conformes con la elección. ¡Todo ese tiempo discutieron para que pudiera unirme al equipo!

Y así fue cómo terminé aquí, formando parte de la guardia personal de la princesa Mei. Sé que aún estoy en formación, pero por eso mismo daré lo mejor de mi para mantenerme en este puesto tan importante. No puedo tirar a la basura esta oportunidad tan importante. Además, ¡vuelvo a tener más Haruyuzu! Eso lo hace mejor. Hasta comencé a llenar un cuaderno con relatos y bocetos que me vienen a la cabeza cuando las veo juntas… o las espío (a modo de entrenamiento). ¡Es que son tan lindas juntas!

¿Uh? ¡Ay, no! ¡Mi cuaderno se manchó se sangre otra vez!