4 Los peligros del desierto
Actualmente, cruzar el desierto de Tarquia es una labor complicada hasta para los miembros del ejército, los mejor equipados, y los cazarrecompensas, los más experimentados. Imagina eso, si para ellos es difícil lograrlo, ¿qué nos espera a nosotros? Somos una simple compañía de mercaderes, lo nuestro es vender y forjar armas, no usarlas. Viéndolo así, no podría irnos bien. Sin embargo, llevamos años cumpliendo con el recorrido establecido por mis bisabuelos.
Desde hace más de cien años recorremos todo Tarquia, parte de Jinten los puertos de Nosor y tenemos acceso a un poblado en Daera. ¿Así que la princesa Aihara presume de ser la primera humana en el reino de los demonios? ¡Ja! Los primeros en entrar a esos territorios fuimos nosotros, los mercaderes. Pero claro, a nosotros no se nos otorga ningún honor; al mundo nos ve como codiciosos vendedores capaces de todo para conseguir dinero. Eso es medianamente cierto, lo admito, la ambición está en nuestra sangre; pero comprendemos que hay cosas más allá de conseguir riquezas, ¿bien?
A pesar de todos los obstáculos, nosotros siempre atravesamos el desierto de Tarquia. No es que sea una ruta rápida, pero es la única manera de llegar a Akita, la ciudad del oasis. No podemos capturar dragones, pues además de ser escasos en esta parte del mundo, son muy pocos los domadores capaces de controlar a estos seres; tampoco tenemos barcos voladores, están reservados para los reyes y nobles, además, los puertos para recibirlos solo se encuentran en las capitales de cada reino. La única manera de llegar a Akita es por tierra.
Veamos, según el último reporte de las autoridades hay una banda de asaltantes atacando una de las rutas que llevan a Akita. Por suerte nosotros usamos el camino que va de la capital al oasis y ellos tomaron la ruta hacia Nosor. Parece una buena noticia, pero no podemos cantar victoria. También hay un aumento en la presencia de monstruos y… que extraño, hay muchos petravita1 activos. Qué raro, suelen estar encerrados en las ruinas de Kido. Por otra parte, que quisieran salir de su cueva es muy bueno. Estos seres de roca están hechos con un material sumamente valioso que podemos usar en joyería y armamento. Pero fuera de ese beneficio… es muy raro que los petravita salieran a la superficie. Algo debe estarles forzando a salir de ahí.
En lo personal, quisiera evitar el viaje a Akita; es una molestia el camino con toda esa arena, el terrible calor durante el día y las noches heladas. Eso sin contar las amenazas de monstruos y bandidos; tan solo el año pasado perdimos un carro por el ataque de un toro de arena. No sacamos mucho dinero del pueblo, pero si muchas mercancías; tan solo las bayas del desierto (muy solicitadas por la familia real de Jinten y ahora por la reina Flammina de Daera) que conseguimos ahí nos aseguran una buena fuente de ingresos, ahora con las piedras de los petravita esto puede ser muy beneficioso… y peligroso. Si esto dependiera de mí, nos iríamos directo a los muelles de Nosor. Pero no, es mi hermano quien decide la ruta y él se empeña a viajar a Akita. Creo que está enamorado de Ai, la protectora del pueblo.
—Disculpa —me llama de pronto una chica pelirroja. Es algo pequeña, pero muy bonita y lleva el cabello amarrado en una trenza—. Busco a Louis, quedé de venir a hablar con él.
—Es mi hermano. Iré por él —no me digas que es otra de sus muchas novias. Ese desgraciado se la pasa enamorando chicas en cada pueblo—. ¿Cuál es tu nombre?
—Me llamo Ranko Saotome.
Extracto del Archivo General de Bestias y Monstruos de Tibitha
Petravita. Seres hechos por completo de roca. En un principio se creía que eran guardianes de templos y palacios antiguos, pues los primeros reportes de sus avistamientos eran exclusivos de estos lugares. Sin embargo, esta idea quedó descartada al reportarse poblaciones de petravita en desiertos y montañas rocosas por toda Tibitha. Habitan en ruinas, cavernas y minas abandonadas. Debido a su cuerpo formado por rocas y la ausencia de órganos internos, se creía que su origen era artificial. La bruja Woodward descartó por completo el origen artificial de estos seres al no encontrar hechizo alguno sobre ellos. Se descubrió, en cambio, que la piedra de sus cuerpos tiene propiedades mágicas y espirituales. Este material es valioso para la fabricación de armas, amuletos y algunos usuarios de magia la utilizan para crear golems.
1 Del latín petra (piedra) y vita (vida).
