5 Piratas
—Por orden del Rey Leon Premivoix, soberano del reino de Nosor; se ordena la captura inmediata de los siguientes criminales: Kaito Shion, Meiko Sakine, Rin Kagamine, Len Kagamine, Gumi Megpoid, Miku Hatsune y Luka Megurine. Todos acusados de alta traición a la corona, difamación a nuestras respetables autoridades e instituciones, rebeldía y piratería en contra del pueblo de Nosor...
El heraldo sigue enlistando la lista de crímenes presuntamente cometidos por mis amigos... y por mí, pero él no tiene que saberlo. Tampoco debe saber que, en efecto, cometimos todos esos delitos y muchos más que no están listados. Si tan solo él y los soldados que le acompañan supieran que uno de los piratas involucrados los está mirando con total calma. Es una suerte que ellos aun no me descubran, aun puedo caminar sin problema alguno por la calle y recopilar información, pero no puedo estar del todo tranquilo con eso. Sí ya saben lo de mi hermana, no tardarán mucho en relacionarme con la banda. Tal vez lo mejor sería volver a la isla cuanto antes. No quisiera ser descubierto mientras sigo en el pueblo, tengo la gran desventaja de estar solo y los lugares para ocultarme son pocos.
—¿Cómo es que no pueden atraparlos? Solo son siete personas —escucho a una mujer. En verdad somos ocho, pero ella no tiene porqué saberlo.
—Nadie sabe cómo, pero siempre que las naves del ejército se les acercan, el océano se vuelve en favor de esos piratas.
—¡Deben tener a un mago como aliado!
—Algunos marineros dicen que los espíritus del mar están de su lado.
Así que el rumor se ha esparcido entre las personas. Bueno, solo a medias. Esto es perfecto, ellos no deben saber cómo logramos escapar de los soldados ni porqué luchamos contra la corona. Es mejor así, no necesitamos toda esa atención, no aún. O eso dice la capitana. En parte estoy de acuerdo, no hay motivos para revelar nuestra arma secreta. Pero ocultar el motivo de nuestra lucha me parece una mala idea.
¿Uh? Ahora están colocando carteles de se busca. Un puerto menos que visitar... a este paso tendremos que alejarnos de Nosor y comprar nuestras provisiones en Tudoria o Astorus. También podría robarme todos esos carteles mientras nadie me ve. No sería la primera vez que lo hago y si por algo mis colegas aún pueden pasear por algunos puertos, es gracias a los carteles que he destruido. La ventaja de trabajar en una herrería es que puedo quemarlos sin levantar sospechas de nada. ¿Um? ¿Qué es ese aroma?
—¡Gakupo! —me grita uno de mis compañeros—. ¡Tú ropa se quema!
¿Mi ropa? ¡Ah! ¡No puede ser! ¡Mi camisa se quema! Necesito agua, ¡agua! ¡¿Por qué siempre me pasan estas cosas?!
