6 El invasor del bosque

Me llamo Nana Nishigaki. Estoy a cargo del Ministerio de Preservación del Gran Bosque de Tudoria, puesto que me parece sumamente importante y respetable, contrario al pensamiento de mis colegas y de la misma reina. No debería pensarlo de su majestad ni de mis superiores, pero todos ellos son unos tontos por restarle importancia a una región vital para nuestro país. Son incapaces de comprender los grandes beneficios y responsabilidades que conlleva la jurisdicción del Gran Bosque. A ellos solo les importan las comodidades a las que se han acostumbrado y los recursos que pueden obtener de esta zona; mientras puedan seguir con eso, no le prestaran la atención debida. Han de creer que será eterno, pero se equivocan.

Justo ahí es donde yo entro en acción. Me rehúso a ver morir este bosque, al cual ya considero mi hogar y no permitiré que nada ni nadie se atreva a lastimarlo. Eso incluye a la corona y a la corte real. Creyeron que enviándome a esta zona me castigarían, pero no sabían que en verdad me dieron la oportunidad de fastidiarles más. Al mandarme al Gran Bosque, tuve la oportunidad de convivir con los habitantes de esta región, no solo humanos, también de todas las razas que residen en este lugar: centauros, ninfas, nukos, lupinidos y, mis aliados más importantes, elfos. Todos ellos confían en mi para ser su representante ante la corona y, a la vez, me brindan su apoyo total cuando es requerido. Además, aquí tengo toda la calma para hacer mis experimentos de alquimia. Solo debo tener cuidado con las explosiones.

Bien, veamos que tenemos hoy de pendientes. Desde mi llegada he reformado unas cuantas cosas que eran un total desastre. Impuse nuevos reglamentos tanto para los habitantes del bosque como para los visitantes, los comerciantes y la realeza de Tudoria. También formé a mi escuadrón de inspectores del bosque. Gracias a su ayuda, puedo saber el estado en el cual se encuentra toda la zona y mantener un mejor cuidado de sus recursos. Si detectamos alguna anomalía, por más pequeña que sea, de inmediato me encargo de solucionarla. Así es como hemos atrapado a numerosos cazadores y leñadores clandestinos, gente ambiciosa que busca sacarle provecho a estas tierras o contratados por algún noble que se cree con el derecho divino de disponer a su gusto del bosque.

Y hablando de eso, ahí viene mi mano derecha y la persona en la cual puedo depositar toda mi confianza. Una joven elfa llamada Rise Matsumoto.

—¡Hola Rise!

—…

—Sí, lo recordé anoche y ya tengo listo el reporte que me pidieron. Esta misma tarde lo mando a la capital. Y bien, ¿qué novedades tienen los inspectores?

—…

—Así que todo en orden. Ya veo.

—…

—¿Akaza? Oh, ya sé a quién te refieres, la aprendiz de Toshino. Esa chica tiene una suerte muy mala —pobre niña, en verdad le persiguen ese tipo de incidentes. Tomo uno de los papeles que tengo en mi escritorio y se lo entrego a Rise—. En otros asuntos, te complacerá saber que Suzuki ya se recuperó de sus heridas… pero sigue sin recordar nada sobre su agresor. ¿Descubrieron algo más sobre ese asunto?

Ella asiente y me entrega un reporte lleno de dibujos sobre este asunto que estamos investigando. Alguien ha estado atacando a nuestros inspectores, pero no sabemos quién ni sus motivos para hacerlo. Por suerte, y aunque sus heridas llegan a ser considerables, ninguno ha estado en peligro mortal. Aun así, no podemos bajar la guardia. ¿Quién será este agresor?

—…

—¿Eh? ¿De verdad? —si este reporte tiene aunque sea un mínimo de verdad, estamos más cerca de atraparlo de lo que pensé. A ver… ¡aquí esta!—. Es cierto… ¡lograron verlo! Pero… ¿están seguros de esto? Esta descripción es…

—…

—Sí, no podría decirlo mejor. Un ser con cuerpo de hombre y cabeza de skogbalí. Nunca había escuchado de algo así —me dejo caer en mi silla. Aún tengo en mis manos el retrato que hicieron de este invasor. ¿Quién o, mejor dicho, qué será este invasor? Tenemos que seguir investigando; si no ha herido de muerte a alguien es por mera suerte, pero no esperaremos hasta que eso ocurra. Lo detendremos cuanto antes.

Breve Introducción a las Razas y Etnias de Tibitha.

Escrito por Axel Grygera para la Academia de Magna Luna.

Nukos. Raza humanoide nativa del Gran Bosque de Tudoria. Su apariencia es humana, exceptuando la presencia de orejas, cola y ojos felinos. Su agilidad y flexibilidad supera con creces a las de un humano común. En general, prefieren mantener la distancia respecto a otras razas, pero han demostrado una capacidad sorprendente para cooperar con otras comunidades en busca de un fin común.

Lupinidos. Raza humanoide nativa del Gran Bosque de Tudoria. Su apariencia es humana, exceptuando por la presencia de orejas y cola de lobo. Su fuerza y olfato supera con creces a las de un humano común, aunque son pocos los capaces de utilizar magia. Como pueblo, son muy sociables y antes de entrar en conflicto con otras especies, prefieren formar alianzas beneficiosas para ambos grupos. Sin embargo, defenderán con valentía a sus aliados de cualquier amenaza.