8 Eripiyo, la aventurera inútil

Seré sincero. Trabajar como coordinador del Departamento de Cazarrecompensas y Aventureros es más estresante de lo que esperaba. Sencillo, sí, pero sumamente molesto. Con mi experiencia en el ejército de Astorus, encargarme de este montón de aficionados parecía una labor fácil y lo fue hasta cierto punto. Los reyes de este noble país vieron en este departamento un desastre de proporciones monumentales y pensaron que yo, el General Conway, sería perfecto para instaurar el orden en esta patética oficina y volverla algo respetable.

Al día de hoy, puedo decir con orgullo que no se equivocaron. En menos de seis meses convertí un departamento dominado por los cazarrecompensas en algo digno de una gran nación como esta, con un control exacto de cuantos trabajos se encuentran disponibles, cuantos se han cumplido, cuantos están en proceso. También tengo un estricto control de cuánto dinero se mueve entre nuestra gente y cuantos miembros activos se encuentran registrados. No ha sido fácil ni bien aceptado por los cazarrecompensas más ambiciosos, pero se ha logrado obtener un control sobre todas las prácticas ilegales que se hacían en este lugar. Por supuesto, no faltan aquellos que mostraron su desacuerdo, pero eso ya es otra historia.

Ahora que todo el desastre ha sido controlado, puedo decir que a grandes rasgos mi labor se resume en revisar las solicitudes de los nuevos miembros y aprobarlas, autorizar los pagos cuando se cumplen los trabajos y funcionar como enlace entre los clientes que nunca han solicitado nuestros servicios y los aventureros. No es nada especial, pero requiere concentración para evitar errores que pueden terminar en un conflicto entre los aventureros. Coordinar las operaciones a veces pude ser complicado si no se mantiene la cabeza fría.

Sin embargo, a veces tengo que dedicar valioso tiempo de mi trabajo para enderezar a algunos tontos que quieren pasarse de listos o se vuelven problemáticos para alguien, dígase clientes, otros aventureros o, en el peor de los casos, para mí. A veces basta con alguna llamada de atención o una pequeña multa, pero otras veces debo ser más enérgico en mis acciones para mantener el orden. Ja, nada que uno o dos porrazos no arregle. Y no me molesta hacerlo, a veces es necesario darles un buen golpe de realidad a estos sujetos cuando comienzan a tomarse demasiadas libertades. Pero de entre todos los registrados en el Departamento, hay tres personas que me sacan de quicio, especialmente una mujer. Es un talento al cual le falta refinar, de tomarse las cosas en serio podría llegar a ser la mejor de todas y llenarnos de prestigio. Es talentosa, fuerte, rápida… ¡y desperdicia todo ese potencial por una insignificante artista!

—¡Ya llegué viejo! Aquí están mis reportes de la semana —dice esta mujer rubia. Que falta de respeto, solo entró a mi oficina sin pedir permiso y ha dejado una pila enorme de reportes sombre mi escritorio—. Iré a tomar otros trabajos mientras prepara mi pago.

Y se ha retirado. Es que esto no es posible… ¡¿esta mujer está loca o solo es tonta?! Ella y su banda de anormales son iguales, solo hacen el tonto con pequeños trabajos locales cuando deberían estar ahí afuera haciendo cosas más grandes. Pero no, prefieren tomar trabajos sencillos como recoger hierbitas para las ancianas cocineras o cuidar niños en su camino a la academia, todo por estar esclavizados a esas actrices o cantantes o lo que sean. Han tomado el control de los trabajos locales, destinados para los novatos y lo peor del asunto es que no puedo amonestarlos… no están haciendo nada malo, solo desperdician sus habilidades. Es… maldita sea. Los dos vagos que siempre le acompañan no me importan, no son tan buenos como ella. Pero esta mujer… verla malgastar así su talento es frustrante… ¡menuda aventurera inútil que eres, Eripiyo!

—¡Oye, tú! ¡Muestra un poco de respeto, maldita anormal! Soy el General Conway, no he gastado gran parte de mi vida en el ejército para que me llames viejo.


Hola!
Con esto terminamos la semana de Intermedios. El siguiente capitulo volverá a la historia principal iniciando por Tomoko. Espero que les gustaran estos pequeños intermedios y, por supuesto, la aparición de los demás personas invitados.
Nos leemos luego!