Tomoko 2:
Como no sé nada de este mundo, veré a mis amigas.
¿En qué estaba pensando cuando me dije que era buena idea practicar magia? En nada. Ni siquiera puedo asegurar que estuviera pensando. Me dejé llevar por la atractiva idea de seguir los pasos de mi otra yo y jugar a la hechicera sin tener la certeza de cómo se utiliza la magia o conocer algún conjuro. No sé por qué me pareció buena idea tomar uno de los cuadernos y leerlo como si tuviera noción de lo que estaba haciendo. Porque sí, entiendo a la perfección el idioma de este mundo, pero solo eso; mis nociones sobre el mismo y de la magia son nulas. Para empezar, ¿por qué terminé aquí? No hay nada especial en mi como para ser transportada a otra realidad; solo soy una estudiante de preparatoria sin nada espectacular o llamativo. Dudo mucho que alguno de mis familiares sea una especie de hechicero proveniente de otra dimensión o algo así.
Ah… la habitación aun huele a humo. Supongo que la repentina fascinación por el mundo en el que me encuentro y la curiosidad por experimentar el uso de magia me terminaron por cegar el juicio y terminé actuando como lo haría la protagonista de un anime isekai genérico: sin medir las consecuencias de mis actos. Pensé que en una situación así actuaria con más lógica en vez de dejarme llevar por las circunstancias; eso es algo que haría Nemo, no yo. Sin embargo, ya lo hice, no puedo hacer nada para cambiarlo. Solo esperar a que el humo se disipe.
—Al menos la explosión no fue tan potente. Fue más el humo que produjo —dice la sirvienta mientras termina de limpiar el suelo—. No se preocupe señorita Tomoko, estoy segura de que pronto superará esta situación.
—Eso espero…
Y pensar que todo había comenzado bien. Solo tomé los cuadernos y empecé a leerlos. Mi intensión originalmente era conocer un poco sobre este mundo, tener una idea de que es este lugar o al menos saber que es real y no un sueño. Conforme leía, no encontré nada que pudiera resolver mis dudas; todo eran apuntes sobre hechizos, pociones y más hechizos realizados por mi otra yo. En algún momento me pareció buena idea probar con alguno de esos conjuros. Ya que estoy en un mundo donde la magia es posible, ¿por qué no intentarlo? Busqué el más sencillo posible, tomé lo que más pinta me dio de bastón mágico y seguí las instrucciones que estaban escritas en el cuaderno. Si tiene las indicaciones, ¿qué tan complicado puede ser?
Las cosas comenzaron bien y, debo decirlo, fueron mucho más sencillas de lo que pensé. Para ser la primera vez que practicaba magia, sin alguien que me instruyera y solo siguiendo los apuntes de la Tomoko de este mundo, todo fue mejor de lo esperado. Cuando tomé el bastón en mis manos no esperaba nada, quizá alguna chispa de color o un rayo de luz que desaparecería de inmediato o solo hacer el ridículo ante mí por no obtener ningún resultado. Sin embargo, lo que pasó fue muy diferente a mis expectativas. Empuñé el bastón y mientras recitaba el hechizo pude ver como este se formaba ante mis ojos. La sensación de usar magia es algo que no me imaginaba; si tuviera que usar palabras exactas… no lo sé. ¿Raro? Es como si algo fluyera en tu cuerpo, por dentro y por fuera, y ese algo se concentrara en el brazo que sostiene el bastón. Por unos segundos tuve esa sensación hasta que se volvió débil, quizá porque me acostumbré a ese flujo. En la punta del bastón se formó una pequeña bola de fuego que brillaba tan potente como el mismo sol, con la diferencia de apenas producir calor.
En cuanto vi el resultado de mi experimento, me quedé asombrada por lo fácil que fue lograrlo. ¡Me salió bien a la primera! Era extraño, pero tenía la sensación de ya haber hecho eso antes. A pesar de la sorpresa, algo me decía que ya estaba familiarizada con esto. La manera en que me acostumbré al flujo de, digamos, magia por todo mi cuerpo, la realización del mismo hechizo, el control de la esfera de fuego; todo eso se sentía familiar y por alguna razón, me fue muy sencillo moverme por la habitación con la dichosa esfera sobre el bastón, incluso fui capaz de hacerla crecer con solo pensar en hacerlo. Sin embargo, la emoción provocada por mi éxito duró poco. No estoy segura de que pasó o por qué ocurrió algo así. De la nada sentí que el flujo de magia creció en un instante; mi brazo comenzó a temblar debido a eso y la esfera de fuego creció tan grande como mi cabeza. Tuve que detenerme y sostener el bastón con ambas manos para poder estabilizarme. Lo único que pude pensar en ese momento era en deshacer el hechizo, pero no podía ni leer el cuaderno ni cortar el flujo de magia que hacía crecer la esfera; cerré los ojos con fuerza, comencé a sudar y mis manos estaban por soltar el bastón. Me concentré todo lo que pude en volver más pequeña la esfera hasta que lo logré y se volvió del tamaño de una pelota de ping pong. Como si las desgracias no pudieran detenerse, mis brazos seguían temblando y de pronto fui lanzada contra el escritorio por una fuerza invisible. Mi espalda golpeó sobre la mesa y unos cuantos libros se cayeron al suelo. Eso no fue lo grave… ¡sino que la esfera llegó a una de mis almohadas y esta comenzó a incendiarse! No supe que hacer, ¿pedir ayuda o buscar un hechizo de agua? Pero corría el riesgo de volver peor esta situación. El tiempo se me acababa, la habitación se llenaba de humo mientras la almohada se quemaba lentamente. Muy lento, debo decirlo. Para mi buena suerte, en ese momento pasaba la sirvienta con unas cubetas llenas de agua y, sin perder un segundo, entró a mi habitación y vació uno de los recipientes sobre la almohada.
—Listo. Aquí no ha pasado nada, señorita Tomoko. No se preocupe por la almohada, iré a conseguirle otra en cuanto termine de limpiar esto —me dice con una sonrisa demasiado alegre. Ella debe llevarse muy bien con la yo de Tibitha, porque esta confianza con la que me habla no es algo que debería darse entre ama y sirvienta—. Aun así... sé que no debo involucrarme en sus asuntos y también comprendo que para los magos es necesario continuar practicando e investigando, pero creo que por ahora debería tomarse un descanso.
Ah, claro. Ella cree que me rebotó un hechizo de amnesia. Entonces no es que nos llevemos bien; debe ser una muestra de falsa compasión hacia mí por el accidente que, según piensan, tuve durante la noche. Así que este trato tan amistoso solo es una trampa suya. Ya me resultaba muy extraño que una sirvienta hablara tan feliz con su empleadora; de seguro solo actúa así para recibir un mejor trato cuando mi amnesia pase. Sí… debe ser eso. Cree que por actuar de esa manera mientras estoy convaleciente recibirá alguna compensación en el futuro. Que aprovechada… aunque también podría estar actuando de esa manera para ganarse mi confianza y cuando menos lo espere me atacará a traición. ¡Maldita! Pero si es así, entonces yo sería la mala desde un principio…
—¡Lo siento, señorita Tomoko! No… no quería prohibirle nada. Yo… solo estoy preocupada por usted. No quería hacerla enojar. Le pido una disculpa si es que mis palabras le han incomodado.
¿De acuerdo? Ahora me está pidiendo perdón por preocuparse por mi salud, lo cual solo me hace preguntarme una cosa: ¿qué clase de persona se supone que soy en esta realidad? Se supone que estoy en una clase acomodada gracias a mi padre que es el ministro de algo, tengo tres sirvientas y por el tamaño de esta casa y sus habitaciones, el dinero no es problema alguno para esta familia. Entonces ¿soy una tirana con mis empleadas? Oh, aun me está mirando. Rápido, tengo que decirle algo…
—No... no estoy enojada contigo... em... ¿Rina? —creo que ese es su nombre. En cuanto me escucha, su rostro me muestra una sonrisa y un... ¿sonrojo? ¿Esta mujer es una clase de actriz frustrada? No sé qué pasa por su mente—. Gracias por... um... preocuparte tanto por... por mí. Pero estoy bien jeje… —esto es horrible; hace tiempo que no me sentía así de nerviosa por hablar con una persona a solas. Tal vez porque mi trato con desconocidos se ha reducido en los últimos meses. ¿Eh? ¿Está llorando?
—¡Recuerda mi nombre! —que sirvienta tan extraña. Pero si aprovecho mi "amnesia", creo que podría preguntarle sobre el trato que teníamos. Eso también podría ayudarme a saber cómo debo actuar frente a los demás y… ¡ah! ¿Qu-que? ¡Me está abrazando con mucha fuerza! Eso no es algo normal en una sirvienta—. ¡Es la primera vez en todo el día que me llama por mi nombre! Pensé que lo había olvidado después de ese accidente que tuvo.
—Y-yo… n-no podría olvidarte… después de todo lo que hemos pa-pasado —creo que es lo mejor que puedo decirle. ¿O me estoy arriesgando mucho? ¡Solo quiero que me suelte, no puedo respirar!
—Rina, deja en paz a la señorita Tomoko —escucho otra voz desde la puerta. Ambas volteamos y otra de las sirvientas está parada en el marco. A diferencia de Rina que debe tener unos veintitantos, esta otra ya debe tener unos cuarenta—. No te aproveches de su amnesia para sobrepasar los límites de ama y sirvienta.
—Está bien… —responde Rina. Al instante me suelta y puedo sentir como mis huesos y pulmones regresan a su lugar—. Lo siento mucho, señorita Tomoko.
—No te preocupes… esto… so-solo no me abraces tan fuerte a la próxima.
—¡Lo prometo! —¡Wow! Esa respuesta fue demasiado efusiva.
—Ay esta mujer… —alcancé a escuchar. Así que Rina es una sirvienta problemática—. Señorita Tomoko, acaba de llegar la señorita Tamura. La está esperando en el recibidor. La invité a pasar, pero dijo que así estaba bien.
—No se preocupe, ya sabe que a-así es ella —entonces ya está aquí y actúa de la misma manera que en la Tierra. Al menos eso suena a una actitud muy suya, siempre alejada de los demás. Mentiría si dijera que no quiero verla, desde que supe que todas existen en esta realidad, he sentido muchas ganas de ver las diferencias que existen entre la versión que conozco y la de este mundo. Sí esto es parecido a un videojuego y tenemos "clases", ya me imagino que Yuri-chan debe ser algo así como un peleador o tal vez un paladín, una de esas clases de guerrero que es pura fuerza bruta—. Esto… e-entonces creo que me voy. Um… ¿dónde está mi madre?
—Su madre salió hace poco, señorita.
—Oh… entonces… di-díganle que volveré más ta-tarde… por favor.
—Así lo haremos, señorita Tomoko.
—Espere un momento —dice de pronto Rina. Se para frente a mí y me toma del brazo. ¡Pero cuanta confianza!—. Señorita Tomoko, dado su estado actual, considero conveniente acompañarla.
—¡Rina! ¿Qué crees que estás haciendo?
—A-agradezco tu amabilidad pe-pero… yo… estaré bien con Yuri —en serio, ¿qué le pasa a esta mujer? No creo que sea normal en una sirvienta actuar de esta manera—. Estoy segura que… ella entenderá lo que me pasó…
Se ha producido un silencio incomodo entre nosotras tres y no tengo idea de cómo salir de esta situación. Podría solo irme caminando como si nada, después de todo ellas solo son las sirvientas y yo, al ser la joven ama, no estoy obligada a dar mis razones. Pero no me parece lo más adecuado; tampoco quiero ser descortés con ellas y que me tomen rencor por algo como eso. Esta situación es más complicada de lo que debería ser. En verdad quiero irme de aquí… bien, es hora de actuar como una señorita cortés.
—Rina yo… em… estaré bien. Quiero hacer esto por mi cuenta y… ejem… Yuri es mi amiga, sé que… que puedo contar con ella. Así que… si me disculpan… no hay que hacerla esperar más —el agarre de esta mujer es muy fuerte. ¿En serio es humana? No me sorprendería para nada que sea una especie de demonio disfrazado o algo así. Aunque en este punto, no creo que nada pueda sorprenderme más.
—Lo lamento, señorita. Pido disculpa por mi comportamiento.
—No hay problema… solo um… to-tómalo con calma la próxima vez. Este… permiso —hago una reverencia antes de salir de la habitación y sin voltear a verlas, me voy caminando por el pasillo.
Parece que están murmurando algo, lo imaginaba. Lo más seguro es que hablen sobre mí y mi amnesia. Puedo asegurar que ahora es ese momento en el cual comienzan a quejarse sobre la familia, dirán que mamá es una maldita, que papá es un tirano y demás sandeces para dejar salir sus frustraciones. Ahora que lo pienso bien, creo que no debí hacer esa reverencia al despedirme, pero qué más da. Ya lo hice y tengo una buena excusa para esos comportamientos. Ah… ¡No me importa! Que piensen lo que quieran, yo tengo cosas más importantes que atender. Además, he llegado a una conclusion: si estoy atrapada en este mundo, solo hay una cosa que puedo hacer: aprovecharlo tanto como me sea posible. De nada servirá romperme la cabeza pensando en cómo volver a mi mundo si primero no descubro que es este lugar y la mejor manera es haciendo trabajo de campo. Menos mal que tendré a quienes puedan guiarme, si dependiera totalmente de mí, esto sería un fracaso y me quedaría encerrada en la habitación. Aunque vivir de esta manera, con sirvientas a mi disposición no suena para nada mal.
Por ahora solo quiero salir de aquí y ver a Yuri-chan. Incluso explorar esta ciudad me parece llamativo; es una oportunidad única en la vida. De todas formas, no sé si esto pueda revertirse, es posible que deba pasar aquí el resto de mi vida. Las opciones son tan escalofriantes como emocionantes. ¿Emocionante? No lo entiendo, debería estar aterrada. No negaré que tengo miedo, pero a la vez me siento muy motivada para conocer este mundo. Puede que tanto convivir con Nemo haya despertado una parte otaku en mí.
Cielos, esta casa es muy grande. Tal vez debí esperar a alguna de esas sirvientas, en verdad siento que podría perderme en este lugar. Es una sensación abrumadora pensar eso de tu casa, aunque en verdad no es mi casa en sí. Pero supongo que así son los lujos en esta realidad y al pertenecer a una familia acomodada debo acostumbrarme a esto. ¡Ah! Por fin las escaleras. En la mañana el pasillo me pareció más corto, quizá por estar distraída en lo que acababa de suceder. Ahora que estuve consciente durante todo el camino, pude notar mejor la extensión de la casa y las amplias medidas de cada habitación. Con facilidad cada cuarto de esta casa es el doble del mío en la Tierra.
Por fin, después de caminar por esta enormidad de casa, he llegado al recibidor. Hasta esta parte de la casa es grande; la puerta parece pesada, los cristales que la acompañan a los costados van desde el suelo hasta la mitad del muro, hay un par de mesas a cada lado y junto a estas su respectiva silla. Y al centro, con su habitual rostro inexpresivo, está Yuri-chan. Ni siquiera se tomó la molestia de sentarse, solo se quedó ahí parada frente a la puerta. En mi mundo es muy habitual verla con los auriculares puestos para alejarse de todo a su alrededor; me preguntó qué hará aquí. Um… ¿es impresión mía o su cuerpo se ve más definido? Aunque use mangas largas puedo distinguir con facilidad un mayor volumen en sus brazos y sus piernas también parecen más fuertes. Pero fuera de eso, es la misma Yuri que conozco.
—Hola, Yuri-cha… am… Yuri. Disculpa la demora, tuve un contratiempo con… las sirvientas jeje —¡bien! Aunque se trate de otra Yuri, puedo hablarle de una manera más fluida que a esas mujeres. No importa que esta sea otra realidad, es la misma persona que conocí en la Tierra, puedo verlo en su cara y si no me equivoco, su respuesta será…
—No pasa nada —¡acerté! Parece que las únicas diferencias entre ambas son solo físicas. Eso es algo que puedo manejar… pero mirando bien esos brazos, sus golpes deben doler mucho más. Tendré cuidado de no hacerla enojar, podría romperme algunos huesos con facilidad—. Elia me comentó sobre tu accidente con el hechizo de amnesia.
—Así que ya lo sabes. Eso… bueno, estaba practicando y me rebotó. Solo estoy un poco desorientada y… um… he olvidado algunos detalles sobre mi vida. Nada de qué preocuparse.
—No me preocupaba por ti. Me preocupa más para qué practicas tanto ese hechizo —dice sin cambiar la expresión. ¿Ah? Aquí hay dos cosas interesantes. Primero: mi yo de este mundo está empeñada en usar para algo ese tipo de hechizo. Segundo: ¿Qué clase de amiga eres? Deberías mostrar un poco de interés por mí—. Pero supongo que será temporal como la última vez. ¿Segura que quieres ir con las demás?
—Sí, estoy bien. Las recuerdo a todas así que no hay nada que pueda sorprenderme.
—Entonces vámonos —otra respuesta corta y un poco seca. No hay sorpresa con Yuri-chan. Solo debo evitar llamarle de ese modo para evitar alguna complicación. Muy bien Tibitha, ¡allá voy!
Sé que dije "no hay nada que pueda sorprenderme", pero me refería a las chicas que conozco. ¡Porque en verdad estoy muy sorprendida con esta ciudad! No sé ni por donde comenzar a dirigir la vista. A donde vea hay personas con atuendos muy llamativos que solo he visto en fotografías de la Comiket o esos eventos de nerds donde se visten como personajes de fantasía. Y no solo eso, ¡aquí hay razas que no son humanas! Acabo de ver a un par de chicas con orejas de perro o lobo, algo así. Atrás dejamos a una banda de personas gato y estoy segura que vi a alguien con rasgos de conejo. Esto es una locura… es como si alguien hubiese reunido a los NPC de un videojuego de fantasía para construir esta realidad. Debía esperar algo así, un mundo lleno de otras especies dominantes además de la humana, aunque si comparo la cantidad de estas personas con orejas de animales, los humanos son una amplia mayoría. Y estas calles empedradas son una maravilla; lo más asombroso es que parte del camino que hemos recorrido está construido sobre un río en extremo ancho. Es un puente gigante lleno de casas y estatuas. Puedo escuchar los pasos de la gente y la corriente del agua al mismo tiempo. ¡Es increíble! Aunque esto de seguro les tomó mucho tiempo para perfeccionarlo y muchas vidas debieron ser arrastradas por la corriente hasta quien sabe dónde. Oh, creo que Yuri ya sospecha que algo anda mal conmigo, me ha estado mirando varias veces desde hace rato.
—Y bueno… —tengo que distraerla de algún modo. Si pienso en algo para entretenerla, yo también podré calmarme un poco—. ¿Para qué nos vamos a reunir hoy?
—No lo sé —responde de inmediato.
—No sabes… —eso no me dice nada, evidentemente. Tal vez solo sea una reunión como cualquier otra. A alguien le apetecía comer algo o que se yo. ¿Cómo se supone que se entretiene la gente en este mundo?—. La verdad es que olvidé que nos veríamos hoy. ¿Podrías decirme a dónde vamos?
Como es de esperarse en ella, la respuesta tarda en llegar. Siempre me ha resultado difícil saber qué es lo que ella piensa, aunque con el tiempo me he acostumbrado a su forma de ser y ahora me es más fácil convivir con ella. Solo debo tener cuidado de no decir nada pervertido o muy estúpido, así evito los golpes.
—Nemoto nos dijo que fuéramos a una cafetería. Parece que quiere decirnos algo.
—Así que fue idea de Nemo… —y existen las cafeterías en esta realidad. Parece lógico, además de la falta de tecnología a base de aparatos digitales y las personas con rasgos animales, todo luce lucen muy familiares. Supongo que ciertas cosas funcionan muy bien sin importar el mundo en el que se encuentren; las bases de convivencia son las mismas y al parecer los negocios forman parte de los paralelismos entre ambas realidades. Si lo miro de esa manera, adaptarme a Tibitha será sencillo.
—Yo no quería venir, solo lo hago porque Mako y tú dijeron que sí.
—No hacía falta ser tan sincera —de verdad no hacía falta ese comentario—. Además podría ser algo interesante lo que quiere decirnos, ¿no?
—Eso no fue lo que dijiste cuando nos invitó. Dijiste que seguramente era para invitarnos a alguna de esas funciones de teatro que le gustan.
—¿En verdad dije eso? Ah bueno… es que podría ser jeje… el hechizo debió hacerme olvidarlo. Pero igual podría ser otra cosa.
—Tal vez —dice y su expresión sin emoción alguna sigue fija en el rostro. Ahora que recuerdo, Yuri y Nemo no se llevan nada bien. La única razón por la que se toleran es por mí. Jum, ya es muy curioso que estas cosas trasciendan dimensiones.
Seguimos caminando por esta calle tan concurrida. Ver a tantas personas de varias razas me pone nerviosa. No es lo mismo a caminar por las calles de mi mundo rodeada de extraños, al menos sé que son humanos comunes y corrientes. Sin embargo, este entorno es muy distinto en ese aspecto. Si bien hay familias, jóvenes, ancianos y demás, negocios abiertos de distinta índole y hasta sujetos en armadura que deben ser policías, no deja de sorprenderme la existencia de estas personas con rasgos animales. Debo tener mucho cuidado para no cometer un acto imprudente que termine en conflicto. ¿Acaso ese tipo está hablando con un gato?
—Tomoko. Es aquí —siento un tirón en mi brazo. Al voltearme, veo a Yuri sujetándome. Estamos ante un edificio que no se mira muy diferente a los demás: todo de madera con techo de teja, solo que parece más grande que el resto y sobre la puerta tiene un letrero que dice kohí—. Pareces algo distraída. ¿Segura que quieres hacer esto? Puedo decir que no estás en condiciones y dejar esto para otro día.
—No, no. Estoy bien, de verdad. No quiero quedarles mal. Además, ya estamos aquí —y en verdad me da curiosidad ver cómo serán las demás aquí. De seguro Nemo debe ser una especie de bardo o un mimo y Asuka... ella... oh... ¿tendrá una especie de oficio divino?
Entramos al edificio y lo primero que vi fue a un par de chicas con vestidos amplios que les llegaban hasta los tobillos, totalmente blancos con algunos decorados azules y rojos. Ambas se acercaron con una sonrisa y bandejas en sus manos. Preguntaron si queríamos una mesa para dos o si alguien nos esperaba. Tenía la esperanza de que Yuri respondiera por ambas, considerando que estoy llevando los efectos de un encantamiento que salió mal, pero me equivoqué. Tras unos segundos y muchos tartamudeos, les dije que Nemoto nos esperaba. Ambas asintieron y nos llevaron hasta el fondo del negocio. Pasamos entre varias mesas, la mayoría ocupadas por mujeres de varias edades que beben café y lo acompañan con unos pasteles que de verdad tienen una buena pinta. Otra curiosidad de esta realidad: el café tiene el mismo aroma y color, solo que se siente un poco más cargado. Desde la recepción me llegó el inconfundible olor a café recién hecho pero un poco más concentrado. Y a medida que nos acercamos al final de la hilera de mesas, escucho la inconfundible voz de Nemo llamándome. Alzo la mirada y ahí está, con su cabello rosado y peinado a dos coletas, agitando su brazo con fuerza para captar nuestra atención. Junto a ella está esa chica de cabello de piña, Yoshida-san vestida con una pseudoarmadura que deja descubiertos sus brazos y parte de los pechos, la lesbi que parece una… ¿una monja? Y Asuka que… ella es… no puede ser…
—Llegan un poco tarde, tuvimos que pedir sin ustedes —creo que dijo Nemo. No estoy muy segura de lo que dice porque toda mi atención está en Asuka—. ¿Tuvieron algún contratiempo?
—Em… ah… yo… bueno…
—Tomoko tuvo problemas con un hechizo anoche —les comenta Yuri. Yo debería decirlo, pero no puedo hablar en este momento—. Le rebotó un hechizo de amnesia.
—¿Amnesia? ¿Otra vez experimentado con eso? —escucho a Yoshida. De nuevo está ese comentario sobre los experimentos de mi otra yo—. Eso ya me está preocupando.
—No creo que ella planee hacer algo malo con eso —responde la lesbi. Quisiera darle la razón, pero sé tanto como ellas sobre esos sospechosos experimentos.
—Yo tampoco creo que Tomoko sea capaz de darle un mal uso a ese hechizo —dice Asuka con esa sonrisa suya, tan madura y deslumbrante—. ¿Te encuentras bien? Pareces un poco alterada —oh, me ha descubierto. Tiene toda la razón, estoy sorprendida por ella. Las demás son humanas, tal y como son en el mundo del que vengo. Pero ella es… ¡un zorro! O al menos sus orejas lo son ¡y se mueven! ¿Por qué de todas, ella tenía que ser la no humana?
—Solo un poco confundida con el entorno, eso es todo —no tengo idea de cómo es que logré responderle. Esto me está poniendo muy nerviosa—. No reconozco del todo la ciudad… pero a todas ustedes las recuerdo.
—Eso es un avance. La otra vez que te pasó eso solo recordabas a tu familia y a tu sirvienta —¿eso es una burla o un cumplido? Yoshida parece divertida por decirlo, pero tampoco parece hacerlo con mala intención. Vaya, que complicadas pueden ser las mujeres.
—Tomen asiento —nos invita Asuka. Yuri ocupa una silla junto a la lesbi y a mí solo me queda un lugar disponible… maldición. ¿Cómo se supone que mantenga la calma si estaré junto a Asuka?
—Bueno, ahora que estamos todas, podrías decirnos que tramas —escucho a la chica cabeza de piña decirle a Nemo. ¿Cuál era el nombre de ella? Sé que le dicen A-chan, pero no recuerdo cómo se llama—. Desde hace unos días me tienes con esa intriga.
—Sí, y más te vale que sea bueno. Ya nos has alborotado a todas con eso tan importante que tienes que decir —escucho a Yoshida. Podrá tener pinta de una heroína genérica de fantasía, pero la actitud de delincuente no la ha perdido.
—No pierdan la calma, ¿bien? Quería esperar a que al menos llegaran nuestros pedidos, pero veo que ya les hice esperar bastante. Bueno, cómo sabrán, desde hace mucho tiempo he deseado ser una actriz de teatro —ahí va su historia. Ya me imaginaba que en este mundo sus anhelos serían así. Y en verdad parece motivada a compartirlo con nosotras. Bueno, ya puedo tomarlo con calma; parece que no será algo importante—. Y aunque aquí hay una academia para eso, debo admitir que no es la mejor. Ya he tomado algunas clases, pero siento que no es suficiente para mi formación. Así que he decido ir a Astorus y buscar una academia ahí.
No tengo idea de que es ese lugar, pero por la reacción de todas (excepto la de Yuri), parece que es algo muy difícil de lograr. Escucho murmullos, algunas expresiones de sorpresa y noto varias miradas inquietas. De saber que significa ese viaje, es seguro que yo también reaccionaría así.
—Hina… ese viaje es muy largo y… y caro —comenta la chica cabeza de piña—. Astorus está al otro extremo del continente.
—Y también es peligroso. He oído sobre la presencia de piratas en las costas de Nosor —dice la lesbi. ¿Piratas? ¿Qué año se supone que es este?—. Es muy grande el riesgo.
—Lo sé, conozco todas las dificultades que existen para ese viaje. Pero aun así es algo que quiero hacer y para lograrlo necesito de su ayuda.
—¿Y cómo podemos ayudarte? —pregunta Asuka. Es extraño, tengo la sensación de que ella no ha dejado de mirarme.
—Si es para pedirnos dinero prestado, ya sabes que no tenemos mucho. La única rica aquí es Kuroki.
—Obviamente no les voy a pedir prestado. Lo que quiero —se da la vuelta para tomar el bolso que dejó colgado en la silla. De ahí saca un papel doblado que extiende ante nuestras miradas; veo una hoja ligeramente amarillenta que solo lleva por título "Solicitud de registro de compañía" y un sello al pie de la página—. Es que todas ganemos dinero.
—¿Una compañía de aventureros? —le pregunto antes que todas. Esto se está pareciendo mucho a un anime.
—¡Así es! Yo entiendo que no estaba en el plan de todas hacer una cosa así, pero es la manera más rápida y sencilla de obtener dinero suficiente para ese viaje. Y ustedes también se verán beneficiadas.
Pese a su sonrisa, la respuesta de todas es un silencio inmediato. Bueno, al menos no tuvo el descaro de pedirnos prestado para un viaje que quien sabe si podría terminar; en vez de eso, tuvo el descaro de decirnos que planea explotarnos para conseguir dinero para un viaje que quien sabe si podrá terminar. No estoy segura de esto… seguramente mi yo de esta realidad aceptaría sin dudarlo. Es un hecho que no hace falta ese dinero, pero es una buena oportunidad para poner en acción los hechizos que ha ideado. Sin embargo, la que está en este momento para responder a la petición soy yo, la Tomoko de la Tierra, la misma que provocó un incendio en su habitación por jugar a la hechicera.
—¡Cuenta conmigo! —responde con mucho ánimo Yoshida-san. Se levanta de su asiento y le extiende la mano—. Estaba por llenar una solicitud para alguna compañía que estuviera reclutando, pero esto es mucho mejor.
—Creo que ese viaje es una locura, pero… sé lo mucho que deseas volverte una gran actriz. También puedes contar conmigo —le dice la chica piña. Parece un tanto insegura, aunque no creo que se arrepienta de hacer equipo con Nemo.
—Ah… no es precisamente para lo que he practicado magia curativa —ahora le toca a la lesbi intervenir. ¿Todas dirán que sí?—, pero no podría dejarlas ir sin brindarles mi apoyo.
—¡Así se habla, Tanaka! —contesta Yoshida, rodeándola con un brazo al instante. ¿La lesbi se ha sonrojado?
—Me parece que sería una experiencia muy divertida. Y podríamos ayudar a muchas personas. ¿Qué te parece Tomoko? —¡maldición! Tenía que ser Asuka la que me preguntara eso. Y así como pasa en la Tierra, me veo forzada a responderle. ¡Sus poderes son demasiado para mí!
—Este… —rápido, piensa… No creo que sea muy buena idea hacer esto, al menos no mientras carezca de experiencia con la magia. Supongamos que acepto, nos registran y en la primera misión hago explotar toda la ciudad. Ugh… tengo que practicar mucho entonces. Por otro lado, si me niego… es algo que la Tomoko de esta realidad no haría, estoy segura de que aceptaría unirse a la compañía de aventureras, aunque se muera de los nervios. Bien, que mi respuesta dependa de ella—. Eso suena muy interesante… um… podría experimentar hechizos nuevos con nuestros enemigos. ¿Tú que dices, Yuri-ch… este… Yuri?
—Por mi está bien —me responde de inmediato sin meditar su respuesta. ¡Típico en ella!
—Eso… Bueno, ya lo oyeron. También pueden contar con nosotras.
—Será un gusto trabajar con todas —agrega Asuka con una sonrisa.
—¡Perfecto! —Nemo da un salto y en seguida saca una pluma y un tintero de su bolso—. Llenemos la solicitud cuanto antes.
—No quiero arruinar la emoción, pero… ¿estas cosas no tardan en aprobarse? —pregunta la piña antes de que Nemo comience a escribir. Si es así, eso me viene perfecto, tendré tiempo para aprender a hacer magia.
—Bha, seguro que ven el nombre de Kuroki y le darán prioridad —le contesta Yoshida. ¡Espero que esté equivocada! No quiero saltar a la acción sin saber cómo se hace una esfera de fuego estable.
Una a una, escribimos nuestros datos en la solicitud de registro y cuando esta estuvo por fin llena, Nemo la volvió a doblar y la guardó en el bolso. En lo poco que pude leer, se pedían cosas básicas como nombre, edad y estatura aproximada, pero había unas muy propias de este mundo: raza y rol. Tuve que leer lo que pusieron antes para darme una idea de a que se referían con rol, porque la raza era muy obvia. Hasta donde vi, Nemo y la cabeza de piña tenían el rol de arqueras. Guiándome por eso, deduje que el rol es lo mismo que en los videojuegos se conoce como clase u oficio. En ese caso, yo puse que soy una hechicera. Pero lo más interesante fue la respuesta de Asuka. En rol puso guardián y en raza escribió kitsune, así es, igual a los espíritus con forma de zorro. Tiene sentido, pero el nombre de su raza es un poco decepcionante. Parece que quien les nombró fue algo perezoso y solo se robó la palabra… ¿uh? Qué raro, sentí como si alguien me estuviera observando. Me doy la vuelta, pero no logro ver nada más que unas cuantas mesas ocupadas por gente que está en sus propios asuntos. Creo que sigo nerviosa por este nuevo mundo y no es para menos… ahora estoy en un lio.
Breve Introducción a las Razas y Etnias de Tibitha.
Escrito por Axel Grygera para la Academia de Magna Luna.
Kitsunes. Raza humanoide con rasgos de zorro. Nativa de las islas Bonsai, al sur del continente Lilium. Se sabe que su población nunca fue muy grande y por años prefirieron vivir alejados del contacto con otras razas. La gran guerra del Continente Sur obligó a los kitsunes a abandonar sus tierras y buscar refugio en Lilium. La mayoría se establecieron en Tarquia y Jinten. Se distinguen por su gran manejo de la magia, el cual rivaliza con los daenidos. Su trato con las demás razas es variable; algunos kitsunes se muestran respetuosos y dispuestos a cooperar, pero existen aquellos que prefieren alejarse y gastar malas bromas a quienes se acerquen a sus dominios.
