9 La sirvienta fiel
Mi nombre es Rina y trabajo como sirvienta para la casa Kuroki. Aunque originalmente se me informó que mis labores se centrarían en ayudar a la señora con las labores domésticas y la cocina, al llegar a esta casa me di cuenta de que no sería así.
En efecto, cuando es necesario atiendo el jardín con ayuda de las otras dos sirvientas que trabajan conmigo; también limpio algunas habitaciones y pasillos, especialmente cuanto se esperan visitas quisquillosas y debemos mantener una imagen perfecta en cada rincón. De la cocina ni se diga, suelo cocinar, pero no a diario ni todos los alimentos que la familia Kuroki consume. Como ocurre en pocas casas, la señora no teme a los sartenes ni a las ollas; ella prefiere preparar con sus manos la cena o el desayuno. Lo más usual es que juntas preparemos la comida, aunque es frecuente que ella prefiera hacerlo sola. A veces pienso que esas ocasiones en las que me cede la cocina son para que no me sienta inútil.
Es por eso que, desde hace mucho tiempo, tomé una decisión: dedicaré todos mis esfuerzos en cuidar y apoyar a la señorita Tomoko, sin importar lo cansado, complicado o doloroso que pueda ser. Desde entonces he sido más que su sirvienta; he sido su confidente, guardiana, asistente y sujeto de pruebas. ¡Y lo seré por siempre! Ah... si tan solo ella fuera hombre. O yo fuera uno. ¿Pero qué digo? ¡Ese no debe ser un impedimento! Nuestras diferencias sociales si son un impedimento... Qué más da, sea como sea, no hay nada que me impida permanecer a su lado como la fiel sirvienta que soy. Así pasen los años, yo la seguiré mis últimos días; es el juramento que he hecho (conmigo misma).
Y tal como dije, mi deber (autoimpuesto) es protegerla y es lo que hago en este momento, aunque sea desde las sombras. Ella salió con sus amigas, ese montón de chicas raras que por algún motivo se le acercaron de la nada. Aunque la señora diga que no debo desconfiar de ellas, simplemente no puedo evitarlo. La señorita Tomoko nunca fue de tener muchas amigas, solo a la señorita Naruse por la cercanía entre ambas familias; pero después de que esa entrometida maestra de la academia obligara a mi señorita Tomoko a convivir con las demás, ese montón de mujeres se le acercó demasiado para mi gusto. Seguro que buscan algo de ella. ¡Pero aquí estoy para evitarlo! Solo debo evitar que me descubran.
Hasta el momento todo parece muy normal. Solo están ahí, bebiendo café. Hace poco que escribieron algo en una hoja de papel, pero no alcancé a ver que decía. No importa, es cuestión de tiempo para saberlo. Por el momento solo observaré de lejos todo lo que hagan. Menos mal que todas creyeron mi coartada. En casa piensan que fui a comprar una almohada nueva para reponer la que se quemó durante la práctica de la señorita. Fue muy oportuno ese accidente, me dio la coartada perfecta para poder seguirla. Y es que nadie sabe que ya tengo una reserva de almohadas, sabanas y cortinas listas para estos casos. Cuando se es sirvienta de una hechicera, se deben tener ciertas medidas de prevención.
Momento... algo está mal aquí. La señorita Tomoko está buscando de nuevo entre las mesas. ¿Será que me descubrió? No, lo dudo. Está mirando las mesas de otro extremo. ¿Entonces que notaría por ahí? Yo tampoco veo nada... quizá solo sean sus nervios o... o no. ¡Ahí está! ¡Es de nuevo esa chica rubia de cara simple!
