11 Rumores de pasillo

—Oye, ¿has escuchado los rumores sobre esas dos? Ya sabes, las muchachas que vienen de Bonsai.

—¿Ellas? Nunca les he prestado mucha atención. La rubia da miedo y la otra es muy… ¿cómo decirlo? Insignificante.

—Sí, vaya par. La de cabello largo es, como dices, insignificante. Pareciera que su único propósito en la vida es servir como objeto de burlas y golpes; fuera de eso, no sabría ni siquiera que ella existe. Pero la otra… no sé, desprende un aura maligna que da miedo.

—Sí, en eso tienes razón. Por eso mismo no trato con ellas. Pero dime, ¿de qué rumores hablas?

—Para empezar, se dice que ninguna de ellas nació como usuaria de magia.

—Es una broma, ¿verdad? Es imposible que eso pueda ser. Solo por el tipo de magia que maneja cada una, forzosamente tuvieron que nacer con el talento.

—Es lo que me dijeron. Creo que tiene sentido, pocas veces las vemos realizando hechizos fuera de clases y, excepto por sus magias principales, tienen el mismo talento que Kagari.

—No lo sé. Kagari es un desastre, pero esas dos… al menos nunca han explotado nada por accidente.

—¡Pero hay más!

—Ah…

—También parece que están malditas. Ninguna tiene familia, son un par de huérfanas cuyos padres murieron de manera brutal en su país natal.

—Coincidencias. ¿Qué tiene eso de maldición? Hay mucha gente en todo Tibitha que ha pasado por lo mismo y no por eso están malditos.

—Te digo que es lo que escuché. Al parecer, la desgracia las perseguía a ambas hasta que fueron acogidas por un mago, uno que fue aprendiz de Axel Grygera.

—¿Uno de los fundadores?

—Ese mismo.

—La maestra Clío también fue aprendiz de Grygera, ¿no? He escuchado mucho ese nombre en sus clases.

—Además, Avery dice que vio a la rubia vomitar sangre después de un duelo de magia.

—¡¿Qué rayos?! Le habrán hecho daño.

—Pero ella ganó el duelo sin problemas. Te digo, esas dos son extrañas.

—¿Y cómo se llama el mago que las acogió?

—Vincent Skotadi.