17 Mi hermana, la prodigio
Mi hermana siempre ha sido... extraña e insoportable. Algunas personas la tratan como una genio, una prodigio de la magia a quien es difícil comprender. Pero para mí, solo es rara y molesta. Demasiado molesta. Claro, ella no siempre fue así. De niña, aunque siempre se comportó con una curiosidad enorme, era admirable. Al menos, así es como mis memorias infantiles la recuerdan. En aquellos días, Tomoko era la hermana mayor de la que cualquier niño estaría orgulloso. Tan inteligente como intrépida; pasamos muchos días de verano en el bosque cazando insectos y observando pequeños monstruos a lo lejos, siempre fue su idea esas pequeñas excursiones. Decía que nunca lo había hecho, pero siempre hablaba como si fuese experta en la fauna local. Al crecer supe que solo repetía la información de los libros que leía, pero no puedo culparle, cualquier hermana mayor haría lo mismo para instruir al menor. También era atenta y cariñosa, pero a un grado prudente; más que acosarme con sus atenciones, como se quejaban mis amigos de sus hermanas mayores, ella solo preguntaba si necesitaba ayuda. Si le decía que no, se marchaba enseguida; si la respuesta era sí, juntos buscábamos la solución.
Pero las cosas cambiaron conforme crecimos. Aunque vivimos juntos, nuestros caminos se vieron separados por diferentes circunstancias. Por mis aptitudes físicas, mi mejor opción fue tomar el camino de un guerrero al servicio de la corona. El manejo de la espada y la condición para sostener un combate prolongado me han brindado un lugar asegurado en el ejército, con miras a ser uno de los jefes si brindo buenos resultados. Mi hermana, en cambio, gracias a su capacidad de manipular magia y su inusual afinidad a las sombras, le han llevado a explotar su talento innato. A partir de entonces, muchos le han visto como un prodigio, pero para mí solo es… rara.
No estoy seguro si es debido a su personalidad tan retraída y sus escasas habilidades sociales o culpa de esas numerosas horas de estudio, practica e investigación que ha dedicado a la magia, pero de la hermana admirable que conocí cuando éramos niños, no queda mucho. Desde que tengo memoria, le ha costado socializar con cualquier persona ajena a nuestra casa; incluso sus maestros, aunque ya los conociera desde hace tiempo, tuvieron dificultades para hablar con ella. Con el paso del tiempo terminaron acostumbrándose y superaron esa dificultad, aunque en mi hermana siguió ese nerviosismo al momento de hablar con desconocidos. A sabiendas de eso, y con un montón de novelas en su poder, mi hermana ideó un ridículo plan para acostumbrarse al trato con otras personas mediante la recreación de algunos fragmentos de estas. Normalmente, son el tipo de cosas en las que involucra a nuestra sirvienta Rina, pero para este ensayo sin sentido, yo también fui víctima.
Por supuesto, esa no fue su única idea para mejorar sus habilidades sociales. En ocasiones entraba a mi habitación, se sentaba frente a mí y comenzaba a preguntar cualquier cosa que le viniera a la mente; en otras, tomaba mis cosas para obligarme a visitar su cuarto, me llevaba comida que no pedí y, lo más incómodo e incomprensible de todo, llegó a pedir verme desnudo. ¿Para qué me pidió eso? Por muchos días se volvió la hermana acosadora que nunca creí tener. Hasta que un día, de la nada, esto terminó. Perdió todo su interés en mí y sus nuevas víctimas pasaron a ser sus amigas.
No fueron celos ni envidia, estaba aliviado de deshacerme de su molesta compañía. Sin embargo, me dio mucha curiosidad. ¿Cuándo hizo a esas amigas? Hasta donde yo sabía, solo hablaba con Yuu Naruse, una chica de su edad que conoce desde hace mucho y también solía ser una víctima de las de mi hermana y sus acosos. De la nada, aparecieron en nuestra casa un grupo de jóvenes extrañas a las que Tomoko se refería como sus amigas. Desde ese momento, todo su interés se enfocó en ellas… y en las mujeres en general.
Me gustaría decir que su manera extraña de comportarse terminó ahí... pero no fue de esa manera. Pude respirar unos días de soledad hasta que, de la nada, volvió a mi habitación a preguntarme si tengo novia. Pasé más de una hora explicándole que no tengo pareja, ni tuve, ni me interesa. Por alguna razón, torció la conversación de una manera que terminó por tratarse de asuntos sexuales y cómo se comportan las mujeres en esas relaciones íntimas. ¿Y cómo espera que sepa algo así? Tanto tiempo encerrada en su agujero con todos esos libros le han afectado la percepción de la realidad, según puedo ver. En su cabeza, yo soy una especie de mujeriego popular con todas las jóvenes y mi pasatiempo es jugar con ellas. ¿Cómo llegó a imaginar tal cosa? Estoy demasiado ocupado con la academia y no tengo interés en conseguir pareja.
Como si las molestias no fueran suficientes, hace unos días comenzó una nueva etapa en el extraño comportamiento de mi hermana. Si bien, ya había mostrado su interés por dominar hechizos de amnesia o algunos que pudieran modificar las memorias de las personas (a veces puede ser macabra), sus resultados nunca fueron muy buenos. La última vez que lo intentó, el hechizo le rebotó y tuvo amnesia por varios días. Al parecer, la historia se repite. Entre sus prácticas intentó de nuevo ese hechizo y obtuvo el mismo resultado, aunque ahora hubo pequeñas diferencias. La primera vez no recordaba nada de su entorno, ni a nosotros ni nuestra casa, nada. Al cabo de una semana volvió a ser la misma fastidiosa de siempre. Pero ahora es diferente. Recuerda a toda su familia, a sus amigas, pero eso es todo. Olvidó por completo a Rina o el orden de las habitaciones, hace caras extrañas con algunas comidas y en las noches le ha dado por pasear dentro de casa. Una vez le encontré hablando sola; decía disparates sobre su papel como protagonista y cosas sobre novelas ligeras. ¿Qué demonios es una novela ligera?
Nuestra madre dice que está bien y en algún momento recuperará sus recuerdos. Una parte de mí no quiere eso, es muy cómodo no tenerla en mi habitación hablando de temas obscenos, pero tengo un extraño presentimiento. No creo que Tomoko trame otro de sus disparates, aunque la formación de un equipo de aventureras con sus amigas ya podría considerarlo uno. No, es algo diferente. Como si ella fuera otra persona. ¿Será que por fin se volvió loca?
