19 Afinidades
—Afinidades… supongo que todos aquí ya tienen muy en claro a que me refiero con esa palabra, pero para aquellos despistados que no han prestado atención me veo obligado a realizar un repaso. Bien, ¿alguien sabe lo que la afinidad?
Silencio, solo silencio. Vamos, alguien diga algo. No me importa si están equivocados o dicen la respuesta correcta, solo pido que alguien abra la boca y termine con este incomodo silencio. Llevo años como maestro en esta academia, la mejor de magia según se presume y en todas las clases es lo mismo: estudiantes que no responden una simple pregunta. Esto es algo que deberían saber desde niños, por eso son usuarios de magia. ¿O acaso tienen miedo? Y de ser así, ¿a qué le temen? ¿A quiénes les rodean o es que me temen a mí?
—Yo —una tímida voz se escucha en el aula a la vez que una mano delgada se alza sobre las cabezas de la tercera fila de asientos. Hasta que alguien reúne valor.
—La escucho, señorita Lovegood.
—La afinidad se refiere a la compatibilidad de un mago con algún tipo elemental de magia.
¿Y tan difícil les era decir eso? No pedí nada extraordinario ni complicado, solo una definición que pueden formular a partir de sus conocimientos y vocabulario común. Algunos pensarían que problemas cómo este solo ocurren con los estudiantes novatos, quienes cursan su primer año. Nada más falso. Incluso en los grados superiores pasan cosas así. Me doy la vuelta y comienzo a dibujar un esquema sencillo para estos infantes despistados. Al terminar, doy un golpe en la pizarra que se escucha por toda el aula. A ver si así prestan atención a una lección tan sencilla.
—Respuesta correcta, señorita Lovegood. Me alegra que tuviera el valor de hablar —y no sabe cómo lo agradezco—. Existen cuatro afinidades mágicas que podríamos llamar básicas. Viento, tierra, agua y fuego. Por siglos, la magia que conocemos se ha visto llena de usuarios cuyo dominio sobre estos elementos ha resultado excepcional. Estas cuatro son las más usuales de encontrar, pero existen otras que aparecen en menor medida. Hielo, rayo, planta, sombras y luz. Nada complicado, ¿verdad?
Silencio de nuevo. Estos niños.
—¿Y qué quiere decir la definición que tan amablemente compartió la señorita Lovegood? Nada más y nada menos que la facilidad con la cual ustedes podrán manipular ciertos tipos de magia elemental. Si tienen afinidad tierra, la magia de tierra será fácil para ustedes, pero también será la más poderosa que puedan manejar. Por supuesto, esto no les exenta de aprender otros tipos de magia. Alguien con afinidad fuego puede aprender magia de agua o de hielo, pero le resultará más complicado y no tendrá tanto poder.
—Maestro Silver —de nuevo escucho la voz de Lovegood—. ¿Qué pasa con la magia curativa o la de soporte?
Vaya, una pregunta interesante.
—Ambas son magias no elementales, así que su dominio es independiente a la afinidad. Sin embargo, debo mencionar que algunos consideran a la magia curativa como otra afinidad, otros sugieren incluirle dentro de la afinidad luz. En lo personal, eso no me convence, tienen características distintivas.
—Disculpe maestro —otra intervención. Hoy vamos bien—. Mi hermana tiene dos afinidades, al agua y al viento. ¿Es normal?
—Lo usual es tener solo una, señor Crais, pero existen numerosos reportes de dobles afinidades. Lo que nunca se ha visto es una afinidad triple.
Tal vez una afinidad a tres elementos nunca se ha visto, pero fui testigo de algo más extraño. Ocurrió con una estudiante de un grado superior. En el proceso para ingresar a Magna Luna se comprueban las afinidades de todo aquel interesado en inscribirse. Es por eso que sé de primera mano sobre casos de afinidades dobles y su principal patrón. Me explico. Agua y fuego son contrarias, al igual que viento y tierra; bien, cuando alguien es afín a dos elementos, estos nunca son los contrarios. Alguien afín a la tierra puede serlo al fuego y al agua, pero no al viento. Pero lo que vi fue simplemente excepcional. Una estudiante, Diana Cavendish tuvo un resultado único, algo que nunca se presenció en todos los años que llevo en esta academia. Ella tiene una afinidad a los cuatro elementos básicos. Nadie en toda la institución supo que hacer, por lo que la directora Holbrooke prefirió mantenerlo en secreto. Solo nosotros y la misma Diana lo sabemos. No quiero sacar conclusiones apresuradas como Clío, pero recuerdo una profecía que menciona a alguien así de excepcional. Diana Cavendish… ¿tú eres la Bruja Elemental?
