Tomoko 4:

Como no sé nada de este mundo, tengo una rival.

En una sola noche mi vida se convirtió en el sueño húmedo de todo otaku. Cuando desperté, me vi en un mundo distinto con una vida muy diferente a la que llevaba en Japón, aunque algunas cosas se mantuvieron igual. Mi madre, mi hermano y mis amigas también existen en esta realidad, lo cual agradezco y resulta una variante agradable a esas historias de reencarnados que tanto gustan a la gente. Supongo que una persona que odiase mucho su vida o a las personas que le rodean agradecería ese cambio, un nuevo inicio sin la gente que te cae mal o cuya existencia resulta molesta. Tal vez, si eso me hubiese pasado hace un par de años, lo habría visto como un gran regalo del cielo. Quiero decir, la oportunidad de iniciar desde cero una vida donde abunda la magia suena increíble para una persona solitaria. Mi yo del pasado lo hubiese agradecido. Pero en la actualidad, ¡ni de broma! No quiero volver a pasar por todas las dificultades que tuve al conocer a estas chicas. Y aunque a día de hoy sigo descubriendo cosas de ellas, en definitiva, no repetiría el proceso. Fue muy cansado y fastidioso. Entonces, sí, estoy conforme con las similitudes que existen en esta vida paralela.

La llamo vida paralela porque eso es. No puedo verla como una reencarnación del todo, digo, no estoy segura de haber muerto en la Tierra. No morí por salvar a una persona como para ganar el favor de los dioses y me mandasen a una nueva vida. Tampoco sufrí de una sobrecarga de trabajo que consumiera mi energía vital; está bien que el estudio de cara a los exámenes para la universidad y los preparativos del festival escolar sean extenuantes, pero siempre trato de hacer el menor esfuerzo posible. Y definitivamente no fui arrollada por el famoso "camión-san" que suele mandar protagonistas a otros mundos. Nunca entendí por qué ese recurso se volvió un cliché. Supongo que a muchos autores les daba igual las condiciones en que muriera el personaje y se limitaron a escribir lo más sencillo que es un accidente vial.

Salvo el entorno familiar y mis amistades, todo lo demás es diferente. No voy a decir lo obvio y señalar que Tibitha es un mundo distinto lleno de magia, espadas y gente con orejas de animales. Lo que sí puedo señalar, son las diferencias entre mi vida y la de mi otra yo. En Japón, no puedo decir que seamos pobres ni que mi padre sea el más atento, tenemos una vida cómoda y eso se debe a todas las horas que él dedica a su trabajo, algo que lo mantiene muy distante de nosotros. Bien, en Tibitha somos una familia influyente y, aunque parezca difícil, mi padre es aún más distante. Desde que desperté en esta realidad, no lo he visto, ni siquiera se encuentra en el reino. Mamá dice que tiene unos cuantos deberes diplomáticos que atender y volverá después de una visita a la Academia Magna Luna, así que solo me queda esperar. No me urge hablar con él, he decidido que viviré el sueño otaku mientras sea posible; pero ya que se trata de un hechicero tan poderoso e importante (según he escuchado), tal vez él sepa que me pasó y cómo volver a la Tierra.

Eso me lleva a las otras diferencias entre mi vida de estudiante en Japón y mi vida como prodigio de la magia en Tarquia. En la Tierra no era más que una chica normal, que seguía la rutina de todo joven japones en preparatoria: despertar, ir a la escuela, volver a casa, cenar, jugar eroges hasta muy noche, dormir y repetir. Tal vez no es el mejor estilo de vida, pero resulta muy funcional. Pero aquí, no hay escuela de la cual preocuparme. ¡Tengo todo el día para hacer lo que me venga en gana! Y aunque echo de menos los videojuegos y las aplicaciones de lectura de manga, he descubierto una literatura muy interesante en este mundo; no serán historias como las que acostumbro leer, pero me entretienen. Eso sí, todo aquí trata sobre caballeros, magos y reyes malvados. A pesar de mis dudas, supongo que ambas Tomoko somos la misma persona a fin de cuentas y algún gusto en común debíamos tener. Hasta encontré un par de novelas eróticas escondidas al fondo del librero, detrás de unos tomos del "Archivo General de Bestias y Monstruos de Tibitha". Sabía que no iba a defraudarme, aunque el estilo utilizado en esta realidad es muy distinto al de la Tierra. También me pareció curioso que una de esas obras tuviera solo personajes mujeres.

Claro que no gasto todo mi tiempo solo con lecturas. Soy una hechicera y por ahora toda una protagonista de anime, debo actuar como tal y aumentar mis poderes hasta el máximo nivel. ¿Qué clase de persona sería de no aprovechar esto? Como dije, debo vivir el sueño otaku y adaptarme a este mundo; además tengo el asunto de las "Sombras". En otro gran cliché de anime y manga, terminé por formar un grupo de aventureras con mis amigas, todo esto por iniciativa de Nemo. Eso tampoco es una sorpresa para mí. Si alguien que conozco tendría una idea así de otaku, solo podía venir de ella. Me pregunto si Yoshida nos hubiese propuesto formar un grupo de bandidas. Hasta podríamos aprovechar mis influencias para salir impunes de nuestros crímenes. Bueno, sin importar eso, paso gran parte del tiempo practicando mis habilidades mágicas a base de los recuerdos de mi otra yo y sus apuntes. Cada vez domino más esto de la magia y en los últimos días he logrado manipular mi sombra como una extensión más de mi cuerpo. Estoy segura que algún día podré crear tentáculos. Eso servirá para hacer muchas bromas a mis compañeras.

Y hablando de ellas, justo ahora estamos buscando trabajos nuevos para estos días. El sistema que se maneja en Tarcia para los grupos de aventureros es, debo decir, más ordenado de lo que creí. No hacen falta computadoras, ni siquiera máquinas de escribir para organizar todo, las cosas son tan simples como entrar al edificio sede de la Asociación de Aventureros y buscar entre los cientos de avisos pegados por todo el lugar. Cada pasillo tiene unas pizarras enormes donde la gente pega sus carteles solicitando ayuda y ofrece información del trabajo. ¡La cantidad de peticiones es increíble! Aunque solo se permite un pergamino por cada cliente, son suficientes para cubrir las pizarras por completo.

El proceso para aceptar una misión es tan sencillo como tomar uno de los carteles, ir a la recepción y decir que te harás cargo de ese trabajo. Por supuesto, esto debe ser aprobado y antes de darte el visto bueno, revisan si cumples con el rango requerido. Claro, no pueden permitir a unas novatas como nosotras tomar trabajos de gran calibre como escoltar a un importante político. A los equipos nuevos nos tocan labores más sencillas como atrapar animales que escaparon de algún corral o recoger plantas. Igual a un RPG cualquiera. Um… bueno, estoy bien con eso. Mientras esto no se torne en una historia donde debo enfrentar a un dios maligno que amenaza con la vida de todo Tibitha, todo estará bien.

—¡Señorita Kuroki, mire! —escucho la voz de Rina. Oh, había olvidado mencionarla. Mi sirvienta personal ha excedido un poco sus labores cotidianas y me acompaña a los trabajos. Le dije que no era necesario, pero ella solo me sigue sin importar mis indicaciones. Al menos no interviene en nada, por eso la usamos como asistente y nos alcanza las herramientas o armas que necesitemos—. ¿Qué tal este trabajo?

—Eh… buscar un anillo de bodas perdido —vaya, la gente pide todo tipo de cosas. Leo un poco la información del trabajo y… me da pereza hacerlo. El anillo se perdió durante una caminata por la pradera. Eso significa que debemos caminar mucho tiempo, con la mirada atenta al suelo y aun así, podríamos no encontrarlo—. No lo sé… um… no parece muy buena idea.

—¿Y este otro?

Ahora me entrega otro pergamino. Es para acompañar a un pastor mientras lleva a su rebaño de ovejas a comer. Creo que aquí se llaman pecoridas o algo así. Aunque no es la misión más emocionante para irse de aventuras, para nuestro rango es perfecta y siempre cabe la posibilidad de encontrarnos a un par de monstruos por ahí. Además, es mucho mejor que buscar un diminuto anillo por la pradera. Sí, me gusta más este trabajo; sencillo y sin mayores complicaciones; ya hemos trabajado con esos animales y básicamente se mueven solos. Otra ventaja es que requiere a tres personas, por lo tanto podremos dividir el equipo y ganar más dinero al tomar otra misión. Hasta el momento, hemos trabajado de esta manera porque todos los encargos de nuestro rango requieren a pocas personas. Lejos de afectarnos, nos ayuda a recaudar más dinero y más personas nos reconocen. Eso es importante a futuro; aun es muy pronto para nosotras, pero también se dan casos en lo que un cliente busca a determinado grupo para un trabajo. Espero llegar a ese punto antes de volver a casa.

—E-este es perfecto —Rina no tiene idea de cuanto me esfuerzo por dirigirle la palabra sin titubear. Tal vez la otra Tomoko la considere una persona cercana, pero para mí es una extraña más que insiste en acercase demasiado—. Gracias Rina. Um... voy a ver quién me acompaña a esto.

—Seguro, señorita Kuroki. Regresaré este otro pergamino a su lugar y en seguida vuelvo con usted —se da la vuelta y camina con prisa a la pizarra de anuncios. Al menos es muy entusiasta, pero por momentos me parece servicial en exceso. ¡Mejor me doy prisa antes de que vuelva!

Veamos, dos personas más. ¿A quiénes debería invitar? Ya que será una misión tranquila, creo que la menos indicada será Yoshida. Su agresividad natural resultaría molesta para todos, incluso para las pecoridas y no se trata de asustar a nadie. Nemo y la chica piña tampoco resultan de mucha utilidad; juntas haría un escándalo que alteraría a los animales, algo que complicaría la misión. Además, son dos arqueras. Para ataques a distancia bastaría yo, en cambio, faltaría alguien capaz de pelear cuerpo a cuerpo. En cuanto a Asuka... no lo sé, creo que llevarla a un trabajo como ese sería desaprovechar talento, otra maga ya es demasiado para algo tan sencillo y seguro es un pecado llevar a una chica como ella a una pradera a cuidar ovejas. Lo que me deja a mi opción más segura, Yuri y Mako. Yuri es fuerza bruta, pero siempre está tranquila sin molestar a nadie, así que mientras no la hagamos enojar, contendrá sus puños. En cuanto a Mako, no hay mucho que decir; es una curandera que resulta perfecta para un trabajo de este tipo, no requiere una atención especial ni es arriesgado por los enfrentamientos. Sí, me gusta el equipo.

Ahora solo debo encontrarlas. Igual que en la Tierra, siempre andan juntas. Si dejo a un lado la emoción causada por este nuevo mundo y todas las maravillas que le rodean, no dejan de sorprenderme las numerosas similitudes entre ambas realidades. En ocasiones he pensado que esto en realidad es un sueño, uno muy profundo y hasta cierto punto lucido, pero no deja de ser un invento de mi mente. Quiero decir, ¿qué tan posible es que exista un mundo distinto al mío en el cual no solo existen versiones de las personas que he conocido a lo largo de mi vida y aun encima, con los mismos nombres y las mismas relaciones interpersonales? En verdad estoy agradecida por ello, pero resulta muy curioso. Aunque hay personas de mi entorno que no he visto aquí. No está la perra colmilluda, creo que se llamaba Minami; tampoco la chica gorila ni su amiga ruidosa, ni Komiloquesea o, la ausencia más notoria, la chica emoji. ¿Cómo sería ella en este mundo donde no existen los emojis?

—Vaya, vaya, que sorpresa —esa voz... tan fría como violenta. Es la segunda vez que la escucho en mi vida y ya es suficiente como para resultar incomoda—. No esperaba encontrarte por aquí, Kuroki.

En Japón hay algunas personas que no me agradan, puedo exigirme lo suficiente para soportar estar cerca de ellas y comportarme como alguien decente. No es que lo merezcan, pero no quiero causarles molestias a quienes de verdad me importan o darles un motivo a quienes me desagradan para que hablen mal de mí. Si alguien tiene que hacer el ridículo, que sean ellas mientras yo me limito a quedarme callada. Lo usual es que funcione, aunque siempre habrá quienes insistirán en confrontarte, como lo harían la gorila y Komosellame, o en el caso de Tibitha, esta chica de cabello verde. No recuerdo su nombre, creo que era… no tengo idea.

—Ah... ¿también vienes um... p-por un trabajo? —no sé qué otra cosa decirle. A todas luces se nota que ella me odia y ni siquiera sé sus motivos. Solo se me ocurre ser tan cortés como pueda ante alguien tan agresiva. Con suerte se calma y me deja en paz.

—En efecto, a buscarlo por mí misma sin que una sirvienta lo haga por mi —dice con un tono muy molesto. Por primera vez noto que sus ojos son tan verdes como su cabello, pero en vez de transmitir vida, parecen llenos de rencor. En serio, ¿qué le hice? Con la mirada señala a Rina, que ya regresa de la pizarra—. No puedo creer que tu sirvienta tenga que hacer esto por ti. ¿Te crees demasiado buena para buscar una misión por tu cuenta, Kuroki?

—¿Eh? N-no es eso… —¡agh! Que chica tan desagradable es. Y quisiera ser capaz de alzar la voz ante ella, ordenarle que se calle o al menos insultarla, pero no puedo, no recuerdo que nade me encarara de esta manera. Bien, dejaré que se siga burlando mientras puede. ¡Ya tendré mi venganza!—. Ella… ella sola… um…

—¿Qué pasa? ¿No piensas responderme? —de pronto pasa de incomoda a intimidatoria, o tal vez es solo mi percepción errónea de los hechos. No, en definitiva me está intimidando.

—Yo… e-em…

—¡¿Quién es usted y por qué molesta a la señorita Kuroki?! —¡gracias Rina! Llegaste justo a tiempo. Y debo decir que estoy sorprendida, ella no parecía una persona en especial fuerte o imponente, pero en este momento me da un poco de miedo, parece que no dudaría en golpear a esta desagradable mujer. Debo pedir que te suban el salario apenas lleguemos a casa—. ¿Eh? ¿Cómo se atreve a faltarle al respeto de esa manera?

—Sirvienta ignorante. ¿No tienes idea de quién soy? —entonces Rina tampoco sabe quién es esta loca. Sé que escuché su apellido, pero no puedo recordarlo.

—Ninguna persona tan grosera puede ser memorable.

—Maldita sirvienta… —ahora parece gruñir.

Oh no, esto se volvió peligroso de pronto. Esta mujer de cabello verde se enfadó de verdad. Veo que toma su varita de la cintura ¡y amenaza a Rina! ¡No puedo permitir esto! Tal vez no puedo considerar a Rina como una gran amiga, a decir verdad, me da un poco de miedo su actitud en algunas ocasiones y no deja de ser asfixiante conmigo, pero dentro de todo no puedo negar sus atenciones. Está disponible para mí en todo momento, es muy atenta y me ayuda cuando no comprendo algo de este mundo (aunque ella crea que es por mi amnesia). Además, es mi sirvienta y sé que nunca más en mi vida tendré otra, ¡debo cuidarla solo por eso!

—¡Basta! —me interpongo entre ambas. No sé de dónde salió el valor para gritarles de esa manera, solo me dejé llevar y ahora no sé cómo salir de esta situación. Para hacerlo peor, quede frente a esa chica de cabello verde. Su mirada es aterradora y pareciera que podría atacarme en cualquier momento. ¿Por qué hice esto?—. So-solo d-déjanos en paz.

En respuesta, ella solo hace una mala cara. En serio, siento que está por golpearme o incluso hacer algo peor. ¿Será este el momento de un típico duelo de magia entre rivales? ¡Oh! Ya entiendo, esta mujer tan desagradable debe ser mi acérrima rival y por eso se muestra tan hostil conmigo. Eso tiene mucho sentido. En este tipo de historias siempre existe un rival que tiene una guerra declarada con el protagonista, aunque eso no le vuelve necesariamente el antagonista principal. Muchas veces solo es un enemigo menor que puede terminar como aliado o solo retirarse tras cumplir con su objetivo narrativo de dar desarrollo a los personajes principales. ¿Y cómo tengo tiempo para pensar en estas cosas? ¡Están por atacarnos y yo meditando sobre novelas ligeras!

—¿Qué ocurre aquí? —¡y ocurrió un milagro! Asuka llegó a tiempo para evitar una pelea que yo no había pedido. Por suerte no viene sola, le acompañan Yuri, Yoshida y Mako. Supongo que a esta furiosa rival no le queda más opción que retirarse.

Y acerté. Al verse superada en número, mi odiosa rival prefiere guardar la varita en la funda que nunca debió abandonar, aunque su semblante es el mismo, incluso peor. Seguro que por dentro está pensando en cientos de maldiciones, todas las que su cabeza puede procesar, pero ahora no puede ni hablar. Me mira como si fuera la peor alimaña del planeta y con una mueca despreciable, sigue su camino. Una preocupación menos por el momento. Solo espero que no volvamos a tener un encuentro de esta clase, el duelo entonces sería inevitable y no podría ganarlo, me pondría muy nerviosa.

—Tomoko, Rina, ¿se encuentran bien? —la primera en preguntarnos algo es Mako, mientras que las otras tres solo permanecen mirando a la chica odiosa en silencio. Y de todas, la que más miedo da es Asuka.

—Sí, llegaron a tiempo —respondo de inmediato. Ahora Yuri despide un aura terrorífica y estoy segura que sus dedos acaban de crujir. Aunque siempre se le ve apartada del mundo, en algunas ocasiones no dudará en hacer uso de la violencia física—. Em... no hace falta que le presten tanta atención a esa loca.

—Solo quiero saber que le hiciste a esa mujer —ahora Yoshida hace una pregunta muy acertada. Yo también quiero saberlo. La manera en que esa mujer tan grosera me detesta no es normal, debe existir algún motivo muy fuerte para ser merecedora de tanto resentimiento—. Nadie puede odiar de esa manera sin motivo.

—Yo también estoy confundida, pero no recuerdo nada de ella, ni siquiera su nombre.

—Se llama Vanessa Cole —para asombro de todas, es Mako quien responde. Bueno, al menos ya tengo su nombre. No importa mucho, es obvio que no me sonaría de nada—. Lo escuché el día que fuimos a la prueba.

—Me pregunto qué clase de personas pueden trabajar con ella —estoy de acuerdo con Yoshida. Una persona con ese temperamento no debe tener fácil relacionarse con otras personas, a menos que sean iguales.

—Hasta donde supe, trabaja sola —y bueno, nuestra sanadora no demoró ni un segundo en despejar las dudas. Me sorprendería más si esa tal Vanessa formara parte de un equipo. Que giros da la vida, aunque nuestros temperamentos son muy distintos, no hace mucho que me veía igual que ella, sola. Ahora mira quien está rodeada de gente, algo que me parecía imposible.

—Equipo, es hora de reunirnos a discutir sobre los posibles trabajos —nos llamó Asuka con un leve aplauso.

En seguida el grupo se puso en marcha para discutir este asunto. Lo gracioso aquí es que no tenemos a una líder formalmente designada, pero Asuka parece desempeñar ese papel. Su rostro de seriedad da miedo y de todas, es quien piensa mejor las cosas. No me imagino como sería este equipo sin ella. Si dependiera solo de mí y de Yuri, nos regiríamos por la ley del mínimo esfuerzo; los trabamos más sencillos y que nos aseguraran un buen dinero. Quizá tendríamos que tomar varios a la semana, pero nada que nos exija mucha energía. Con Nemo a cargo, supongo que también tendríamos misiones sencillas, aunque no tanto como las que yo aceptaría por mi cuenta. De pronto aparecen escuelas que piden escoltas para alguna excursión de los niños o algunos académicos que necesitan transportar muchos libros a sus casas u oficinas, otros piden compañía para sus investigaciones de campo. Si esta Nemo se parece a la de Japón, sin duda elegiría cosas así. Luego está Mako y, como en este mundo es casi una monja, seguro estaríamos encerradas en un templo. En cuanto Yoshida... veo dos opciones: saltamos a la acción y cazamos monstruos gigantes sin importar los rangos o nos dedicamos a acciones ilegales. En definitiva, la mejor opción para ser líder es Asuka. No es una tirana, piensa las cosas antes de tomar una decisión y nos consulta a todas. Estoy bien así.

Doy unos pasos, pero de inmediato siento que algo no va del todo bien. Me doy la vuelta porque Rina no me sigue, se quedó parada sin apartar la vista del suelo y creo que se puso a juguetear con sus manos. No sé la gran cosa sobre sirvientas, pero se supone que ella debería seguirme en cuanto me muevo; que no realice algo que hasta ahora me parecía automático es señal de que algo anda mal. Debe estar nerviosa por la confrontación con esa tal Vanessa o tal vez piensa que estoy molesta por algo. Es difícil adivinar que pasa por la mente de una persona.

—Um... Rina, el equipo ya se adelantó y... nos esperan.

—Señorita Kuroki discúlpeme por alejarla así de sus amigas, pero yo solo quería agradecerle por defenderme de aquella mujer. Estaba a punto de atacarme y usted se interpuso entre nosotras —cielos, de verdad que lo agradece. Su voz tiembla tanto que parece estar a punto de llorar. Es muy extraño, en mi vida pensé que me pasaría por un momento como este—. Le estoy agradecida y a la vez... ¡le pido perdón!

—¿Pe-perdón? Em.. N-no entiendo... ¿por qué?

—Porque tuvo que rebajarse al nivel de esa mujer y porque se supone que mi labor es cuidar de usted. Yo soy su sirvienta, es mi deber protegerla, no al revés.

Oh, ya entiendo. Rina cree que ha faltado a su deber como sirvienta y por eso se disculpa. Me esperaba que la división de clases fuera algo muy importante en Tibitha; como todo mundo ficticio de tintes medievales, las líneas entre un estrato social y otro están más que marcadas. En estos momentos Rina siente culpa por obligarme a romper ese orden preestablecido. Je, y la gente cree que leer novelas ligeras no deja nada bueno. Es posible que esto solo provoque en ella un ataque de pánico o aún más arrepentimiento, pero es la única manera que se me ocurre para mostrar mi agradecimiento. Aun con mi mano temblando y parándome de puntitas en los pies, logro poner mi mano sobre su cabeza y darle una suave caricia. Esto sería más cómodo si midiera cinco centímetros más.

—E-este... Rina y-yo... no tienes que disculparte —le digo. Creo que mi voz apenas se escuchó al principio, todavía no me acostumbro del todo a convivir con ella.

—¿Señorita Kuroki?

—Yo debería agradecerte por... bueno, tú me protegiste antes. Gra-gracias. Encaraste a esa perra de cabello verde con valor —¿qué pasa con esta sirvienta? Si bien dejó de llorar, su cara se puso toda roja y me mira como si fuera una completa extraña.

—Estoy halagada, pero... ¿a qué se refiere con "esa perra de cabello verde"? ¿Qué... qué es una perra?

Ah, sabía que en algún momento tendría un accidente con mis palabras, ¡pero no creí que sería por una expresión como esa! Ahora debo idear una manera en la cual explicarle la palabra y justificar de donde salió. ¿Por qué me meto en estos líos? Eso me lleva a una nueva misión personal: aprender los insultos de este mundo. Es lo primero que debes aprender al conocer un nuevo idioma o un entorno diferente, las palabras vulgares y las groserías.