Algo que ya no eres…

No puede ser tan difícil…

Es decir, si las aves que tenían el cerebro del tamaño de un cacahuete podían hacerlo creo también poder agarrar el truco, solo debo investigar, practicar y lo lograre en el camino, fácil, practico, nada imposible.

¿Qué podría salir mal?

Tal vez ese no fueron los mejores pensamientos racionales cuando…

Uno: investigar sobre el vuelo de las aves no te hacia automáticamente saber cómo volar, dos: que hay que darles más crédito a las aves después de todo nacieron para volar no necesitan más que intentarlo o morir, ley de la naturaleza y tres: que mi primer vuelo talvez debe ser en pequeños pasos y no directamente saltar del techo de la casa.

Si talvez debí de haberlo pensado mejor…

-Pero ya estoy aquí arriba- susurre tratando de convencerme, Nyx se elevó y tomo forma mirando hacia donde se supone saltaría y trataría volar con el poco (casi nulo) conocimiento que había obtenido sobre el vuelo de las aves, las tejas de madera bajo mis pies estabas un poco resbalosas por las humedad, la neblina aun cubriendo el pantano a petición de Alastor era una cubierta perfecta para mí nadie podría verme incluso si lo hicieran pensarían que es un pájaro o cualquier criatura rara del infierno y no un ángel.

Nyx me miro con la pregunta clara de: ¿enserio vas a hacer esto?

-Así es, lo hare solo quiero intentarlo si no funciona intentare otra cosa- explique y ella negó sabiendo que no podría convencerme de hacer lo contrario y quien podría ahora mismo estaba afuera, realmente Alastor no debía de enterarse de lo que estaba por hacer o intentaría detenerme.

Por esa y otras razones estaba intentando hacer esto cuando Al estaba afuera, suspire, mirando la altura era considerable además si caía serian en el agua o en los árboles, mmm… ¿con que altura y fuerza debía caer para romperme algo? ¿seguía siendo frágil como cualquier humano? O… ¿talvez ahora era tan resistente que me sería imposible?

Tantas incógnitas…

-Bien vamos, nunca sabremos si no lo intentamos después de todo tenemos el tiempo contado, esto no puede esperar más y sobre todo si puedo usarlo- Nyx asintió, mi mente recordó claramente que Rosie quería que la visitáramos en dos días para tomar las medidas para mi vestido.

Aunque nunca le dije a Alastor cuando casarnos supongo que él ya lo tiene más que cubierto…

Igual que nuestra primera boda, sonreí al recordar como el parecía más interesando en la boda que yo, bueno supongo que era lo esperado estaba enfrascada en la construcción y decoración de nuestra casa que simplemente una boda me parecía más un paso para poder estar juntos sin la necesidad de que las malas lenguas no estuviera lanzando mierda.

Más de la usual…

Por eso no dije ni un pio dejando que Alastor otra vez moviera la boda como él quisiera realmente, si el necesitaba que solo me parara y dijera acepto para hacerlo feliz lo haría sin dudarlo, pero claro con el nada era fácil, parecía necesitar darme toda la ceremonia y popa, un vestido, invitados, un salón, comida, música, la boda perfecta.

Aunque nunca necesite, ni quise eso…

¿Era malo decir que solo me vestí de blanco solo para no causar más conmoción?

Una bruja de color casándose con el famoso presentador de radio, un hombre blanco y de "buena reputación", ja, si nuestra boda no hubiera sido secreta seguro hubiéramos salido en la primera plana y Alastor no hubiera estado contento, de echo estoy bastante segura de que hubiera cortado el cuello del fisgón que no solo nos hubiera tomado fotos si no también escribir el artículo, uf.

Bueno, aunque no estuviera interesada en la boda no significaba que no fui asquerosamente feliz en ella y en la celebración, fue emociónate, realmente fue de los días más felices de mi larga vida, mi esposo sí que hizo un gran trabajo organizando todo, debía admitirlo y más por el poco presupuesto que quedo para hacerlo, si no hubiera tenido una carrera en la radio bien hubiera sido un magnifico organizador de eventos.

Y ahora de nuevo estaba tomándose la organización de nuestra boda de nuevo y muy enserio (considerando que ahora tenía un presupuesto interminable al parecer) no necesitaba contenerse, eso podría preocuparme más adelante al ver su proyecto tomando forma, pero por ahora…

Tengo otros asuntos que atender…

-Bien hagamos esto- susurre, preparándome tanto física como mentalmente, con un susurro mis alas salieron extendiéndose como las velas de un barco listas para zarpar, estaba lista para intentar volar.

Aunque no supiera una mierda de cómo, lo intentaría.

-Como aprender a andar en bicicleta-

Talvez me partiré la cara, pero aprenderé a hacerlo mejor, plante firmemente mis pies desnudos contra las tejas de madera, bien.

-Uno- fije mi mirada en la orilla donde acaba la otra punta del techo, dio unos pasos hacia atrás para darme impulso.

-Dos- tome una bocanada de aire llenándome mis pulmones, mi cuerpo impaciente por correr y erizado por la perspectiva del futuro dolor fue una combinación que hervía en la boca de mi estómago.

- ¡Tres!- grite y corrí lo más rápido que pude impulsándome y agitando mis alas como un polluelo tratando de vivir agitando frenéticamente sus alas ante la inminente muerte de la caída, salte con toda la fuerza que pude y para mi sorpresa fue un salto que me catapulto a varios metros del suelo, dio un grito de sorpresa entre jubilo y miedo y por un momento pude ver la infinita extensión de pantano bajo de mí, metros y metros de árboles y agua, el cielo rojo con la luna negra con un pentagrama parecía ahora algo que podría tocar, por un momento la gravedad no parecía afectarme, un burbujeo en mi pecho salió de mi boca como una risa, esto era… increíble, sonreí soltando otra risa, mire el cielo rojo ahora despejado que tenía pequeños puntos de luz… eran ¿estrellas?... ¿Quién lo diría? en el infierno hay estrellas.

Como pequeños diamantes cocidos en la tela roja, pero… algo no cuadro, era la vista azul brillante y un blanco cegador en la oscura vista, ¿Qué era eso? Parecía ser una luna y ¿tenía un halo? Dando un aura azul casi tan brillante como mi cabello, un brillo puro dando un aire de salvación… espera… las piezas comenzaron a caer en mi mente…

¿Acaso era el cielo?

¿Eran las puertas al paraíso?

- ¿Qué carajo? - dije confundida y como despertar de un sueño los segundos de anti gravedad que se sintió como minutos se agotaron y estaba comenzando a caer, oh joder, jade cuando el viento golpeo mi cara, rápidamente me centré en mi espalda y comencé a agitar mis alas, abajo, arriba, abajo arriba, pero poco hizo para evitar que siguiera cayendo talvez retrasarlo pero no evitándolo, mierda, antes de poder hacer algo más sentí de nuevo mi cuerpo impactando en el agua y al abrir mis ojos mi vista se llenó de las algas y raíces del árboles.

Rápidamente nade a la superficie, jade al salir escupiendo el agua, ugh, me quite el cabello que se había pegado a mi cara y la niebla me impedía ver más lejos que del árbol a mi lado solo sombras negras difusas, suspire.

Bueno nada mal para el primer intento, llame a Nyx y esta apareció en segundos a mi lado.

- ¿Bien cómo me fue? - le pregunte a lo que ella negó, malo, oh, bueno.

-Si fue el primer intento no esperaba que saliera bien, ahora de regreso tengo algunas ideas para hacer que esto funcione- exclame no desaminada ni por un momento, ya varias ideas de cómo mover mis alas para primero permanecer más tiempo en el aire para después poder volar de verdad.

Abrí mi mano y toque ligeramente la superficie del agua, mi magia se fundió con el elemento y rápidamente esta se sintió más sólida casi como la superficie de una gelatina, saque ambos brazos y me recargue en el agua sin hundirme, con cuidado salí del agua para estar parada en la superficie, sin hundirme pero las gotas de agua que caían de mi cuerpo se fundía con ella sin problema, camine por la superficie dejando ondas a mi paso círculos que al impacto de mis pies contra ella se hacían grandes hasta desaparecer, seguí a Nyx hasta la casa y una vez que toque tierra de nuevo anule mi magia.

Si hubiera podido hacer eso cuando llegue aquí todo hubiera sido más fácil, pero no confiaba tanto en mi magia en ese momento como para hacer esa movida y ahora que sabía porque todo tomo más sentido.

-Uf bien, ¡otra vez! - tome mi cola de caballo que me había echo y la exprimí, del mismo modo que tome mi crop top negro con magas rojas con la leyenda escrita en letras cursivas: perra bruja, siendo un regalo de una amiga por mi cumpleaños sobra decir que quede encantada con él, mire shorts cortos rojos con blanco tan de la moda de los 80 y decidí que no valía la pena sacarles el agua.

-La brillantes, me alegra haber descubierto esto ayer- dije, viendo la ropa que transforme para mi comodidad, pese a todo desde que pude ver como Alastor podía manejar la materia a su antojo me tomo un tiempo y observación saber y probar por mi propia magia que podía hacer lo mismo, en el mundo terrenal eso era casi imposible, las leyes que regían el mundo era establecidas y difíciles de mover pero aquí… era una cosa diferente casi inexistente, si había reglas pero estas podían ser rotas, cambiadas, manipuladas si se tenía el poder para hacerlo como plastirina en las manos de un niño podía cambiar las cosas moldearlas a mi antojo.

Que aterrador y emocionante tener ese semejante control cuando se quisiera, tanto poder en la palma de la mano, no era de extrañar que mi esposo lo hiciera cada que podía por el simple echo de poder hacer que todo se transformara a voluntad era embriagador, quebrantar todas las leyes simplemente por placer y porque se podía, crear y deshacer con un simple pensamiento.

Interesante y… también de algún modo aburrido, después de todo durante décadas estuve atada a las leyes físicas del mundo terrenal al trabajar con los muros que el mismo mundo tenia para mantenerse en pie… era como si todo este tiempo hubiera estado usando solo tres colores para hacer y deshacer mis obras, usando el ingenio puro y determinación para hacer obras de arte tal y como yo había mentalizado.

Para que ahora me dieran todos lo colores que podía pensar y todos los utensilios a mi alcance… sentía que le quitaba esa diversión y adictiva euforia de sacar del núcleo del color mismo, esa fuerza y vitalidad para hacerlo brillar, casi como sacar el tuétano de los huesos mismos del mundo.

De nuevo volví para subir al techo e intentarlo una vez más, nada me dolía o molestaba así que no veía porque no hacerlo de nuevo.

-Bien una vez más- deseche la idea de jugar con la realidad y forma de en este momento simplemente tenia cosas más en las que preocuparme, no es que no fuera importante, sin duda poder moldear el campo de batalla a mi conveniencia sería una ventaja abismal a solo sacar lo mejor del terreno… era solo que necesitaba primero controlar mi nuevo cuerpo, mis límites y mi debilidades, con eso podría crear planes para cubrirlos o sacarles provecho y poder empatarlas con las de Alastor como antes, complementar su magia con la mía y tener ambos flancos cubiertos donde el fuera débil estaría ahí para fortalecerlo y viceversa.

Y no simplemente tratando de abarcar todo por mí misma, una de las cosas que más me afectaron cuando estaba viva era mi falta de auto preservación, es decir sabía que no importa que tan mala y mortal fuera la herida no moriría, si claro el dolor sería una perra con la cual cargaría hasta curarme (y me curaba más rápido gracias a mi magia) era por lo cual tenía algo de cuidado, simplemente por el dolor.

Aun recordaba como una noche después de volver de una de nuestras citas algún idiota trato de asaltarnos y pude saberlo gracias a la advertencia de Nyx que planeaba matarnos para conseguir nuestro dinero y yo por salvar a mi esposo de ser literalmente apuñalado por la espalada termine siendo la que fue apuñalada y en el pecho, uf… aun recodaba el dolor y más aún la cara que puso Alastor a ver un cuchillo de caza de 20 centímetros enterrado en mi pecho, me hubiera reído si no fuera porque estaba más ocupada calculando como quitarme esta cosa sin hacerme más daño así que desenterrando rápidamente el cuchillo de mi cuerpo y con su mismo cuchillo le corte de tajo la garganta al hijo de puta igual de sorprendido que se atrevió a tratar de matar a mi corazón en frente de mí.

- ¡AUCH!, mierda… este cabrón hijo de puta… carajo… ¿Hey cariño tienes hilo y aguja que me puedas prestar? -

Fue la primera vez que pude ver a un Alastor mudo de la sorpresa y bastante más pálido hasta que la sorpresa inicial se le paso que básicamente paso a modo supervivencia donde comenzó a actuar rápidamente para ayudarme a cerrar la herida, no fue la mejor forma de terminar nuestra noche y Alastor comprendió esa noche de golpe el significado de mi inmortalidad, estuvo tan callado durante todo el camino a casa mirando detenidamente mi herida y luego miraba la vacío no dije nada sabiendo que estaba pensando muy profundamente algo que no le gustaba, algo que le había advertido pero solo hasta ahora el peso de ello le estaba alcanzando, al llegar cuando tratamos correctamente mi herida con su ayuda todo el tiempo tenía un ceño fruncido y su sonrisa a apenas era una línea, cuando estuve ya lista y con la herida vendada fuimos aun con una tensión en el aire a la cama.

Talvez lo más molesto fue que tuve que dormir boca arriba para que pudiera sanar correctamente, a la mañana siguiente una picazón me despertó y al ver para mi sorpresa que Alastor aún seguía dormido me levante silenciosamente para no despertarlo, rápidamente entre al baño y me quite las vendas y la gaza, tenía manchas de sangre seca y antiséptico, mire la herida que ya estaba completamente curada ahora solo quedaba el hilo, tome las pequeñas tijeras que teníamos y corte con cuidado las puntadas, saque el hilo sintiendo un escalofrió al sentir el hilo jalar mi carne hasta que todo salió, los pequeños puntos rojos fue todo lo que quedo del ataque, ninguna marca o cicatriz para recordarlo, tome un poco de agua y limpie la sangre seca y el antiséptico, al terminar ya ni siquiera los puntos estaban, como si nada hubiera pasado.

Suspire ya queriendo volver a la cama aun cansada por la pérdida de sangre de ayer cuando abrí la puerta Alastor estaba ahí parado esperado, aún tenía el cabello revuelto y parecía que acaba de despertar, antes de poder darle los buenos días, tomo mi barbilla con suavidad y levanto ligeramente mi cara, su mirada estaba enfocada en mi pecho buscando algo que ya no estaba, mire de reojo como miro durante unos buenos minutos hasta que suspiro.

-Hmmm… estas curada- dijo en un tono monótono mientras su otra mano pasaba suavemente las puntas de sus dedos por mi piel, donde se supone debía estar una herida, una cicatriz o cualquier cosa que le demostrara que lo de anoche no fue una ilusión.

-Ah… si, cerro bien la herida y solo me levante para quitarme las puntadas y lavarme-respondí sin moverme esperando y dejando que la realidad de la situación lo alcanzara.

-Puedo verlo-contesto con el mismo tono, sus ojos se estrecharon como si al hacerlo pudiera ver algo que debía estar ahí.

Pero no lo estaba y eso lo estaba tanto alarmando como fascinando…

Durante unos buenos cinco minutos me quede tan quieta como pude dejando que siguiera con su contemplación ya que sabía cómo se sentía, claro yo había tenido años para poder tragarme la idea de esto… y aun a veces yo tampoco podía creerlo, temí por un momento que esto fuera demasiado para él, que mientras más tiempo pasaba pensándolo más se daría cuenta de la dolorosa verdad que el tiempo nos cobraría tanto a él, como a mí, un nudo se formó en mi garganta y cerré mi ojos no queriendo ver como la realidad golpeaba a mi amor de repente, sin piedad ni clemencia.

Y durante ese momento dese no haberle dicho esta dura verdad, la ignorancia es una bendición que yo egoístamente le había quitado por querer, con cada celular de mi cuerpo ser aceptada, le dije todos mi temores y dudas, mis tristezas y alegrías porque quería de verdad ser aceptada y querida como era, pero…

¿Y si por querer desesperadamente serlo le había impuesto una carga que él no debía llevar?

Ah soy egoísta y estúpida solo hasta ahora que veo el daño que eh echo me doy cuenta de mi error…

Lo siento nunca quise lastimarte de esta manera mi amor, mi corazón…

Perdóname…

-Como si nada hubiera pasado-escuché que susurro suavemente casi para sí mismo tome un hondo respiro temiendo su revelación, temí la respuesta y su reacción a ella, como la guillotina brillante, afilada, lista para caer y cortar mi cuello como a mis hermanas de antaño, el castigo menos cruel por querer ser como éramos.

Por querer ser amada sin secretos ni mentiras y en mi absurdo sueños de amor perdí la cabeza y el ahora sufriría por ello…

- ¡Vaya querida! sin duda es una maravilla hubiera sido una pena que ese burdo hombre hubiera dejado una cicatriz en tu hermosa piel- de repente la voz alegre y enérgica de Alastor me saco de golpe de mi mente, dejándome aturdida sintiendo la presión detrás de mis ojos sabiendo que estaba conteniendo las lágrimas que se hubieran derramado dejándome perdida y bastante confundida.

- Aunque… también la cicatriz hubiera sido un signo más de tu fuerza imparable prefiero no verte herida, tu preciosa sangre no debe ser derramada por cualquiera, eres hermosa y extraordinaria… un simple insecto como ese no debió haber tenido esa suerte y no dejare que eso vuelvaa suceder – el tono jovial fue masacrado cuando la ira sin adulterar se filtró en sus palabras sentí un estremecimiento y el alivio lleno mi cuerpo, la respuesta fue clara.

Para dejar aún más claro su punto sentí rápidamente deposito un beso en donde me hirieron y me había curado soltó una risa soltándome mi barbilla dejando que bajara mi cara y por fin abriendo los ojos lo vi sonriéndome, parpadee sorprendida aun masticando su respuesta y reacción se asentó en mis huesos el alivio.

Él no estaba enojado por mi inmortalidad, estaba enojado porque alguien me hirió bajo su guardia, porque no pudo protegerme, porque hirieron a alguien a quien ama frente a sus ojos y él pudo hacer nada, la impotencia que debió haber sentido debió ser desgarradora.

-Bien en todo caso te preparare un desayuno completo, debes reponerte de la perdía de sangre ma sorcière, vuelve a la cama, te traeré el desayuno en un momento- con esas alegres palabras se dio media vuelta y salió de la habitación a la cocina, dejándome estupefacta y aliviada, como su mi cuerpo pesara toneladas me deslice suavemente al suelo sentándome, el alivio y la felicidad salieron como lagrimas al fin, aliviando la presión, deje que las lágrimas limpiaran mi miedo y preocupación hasta que unos minutos después pude calmarme y volver a la cama cansada pero feliz.

¿Entonces no fue irónico cuando después nuestros papeles se intercambiaron?

La impotencia, una con la cual yo también pasaría unos años adelante irónicamente al llegar tarde, tan tarde, esa noche de invierno que debió haber sido especial, debió haber sido el comienzo de nuestro viaje y solo fue una despedida llena de dolor y tristeza, durante años hubiera dado lo que fuera por haber tomado su lugar, del mismo modo que tomar una puñalada no fue nada para mí, ¿que eran las balas si no otra forma de dolor?, él hubiera vivido, un precio que hubiera pagado mil veces de ser necesario sin queja alguna, las hubiera recibido y me hubiera levantado o si me sentía lo suficiente furiosa no dejaría que derribaran, no les daría ese placer, los perros de caza no me perseguirían si no huirían después de todo a comparación de sus hermanos domesticados los lobos, fueron echos para verdaderamente cazar, depredadores por derecho de nacimiento, la resistencia contra el avance del hombre de lo naturalmente, crudo y bestial, la fuerza de la naturaleza que al igual que ellos yo era.

Durante años los escenarios que desarrollaría en mi mente eran enloquecedores como doloroso, tantas formas en que pude salvarlo, aun así… inútiles, porque jamás podría cambiar el resultado.

Pero eso ya no es así…

Ya no necesito torturarme por ello, estamos juntos ahora, eternamente juntos, la inmortalidad es algo bueno por primera vez, sonreí viendo el cielo rojo desde el techo, mire inevitablemente donde estaban las puertas azules y blancas coronadas del paraíso, probablemente era lo más cerca que jamás alguna vez estaría de mis padres, separados por la eternidad por las decisiones que tome.

Espero que estén bien, los amo…

Siempre los amare, no importa el tiempo o lugar…

Ore en silencio a ellos, ore porque ellos estuvieran arriba y a salvo, la esperanza de ser escuchada aunque fuese una vez por ellos y la triste desesperanza de que ellos probablemente nunca lo harían se combinaron como siempre en mi corazón, deseando ingenuamente lo primero, como mi mama me enseño junte mis manos no para rezarle a un dios, como también me fue enseñado, si no al simple deseo que estuvieran bien, felices, juntos y a salvo, sin dolor, ni perdida, solo eterna paz y felicidad, porque era eso lo mínimo que ellos merecían, al terminar baje mis manos mirando de nuevo el punto más brillante del infierno, seguro para muchos era un burla de lo cerca y lejos que los pecadores podrían estar del paraíso pero para mí que no tenía intención de ir a tal lugar era simplemente como un alivio, es lo más cerca que jamás podre estar de ellos.

Sonreí y puse la palma de mi mano contra mis labios y lance un beso como la había echo de niña desde la ventana de nuestro departamento cuando alguno de ellos inevitablemente me dejaba para ir a trabajar.

Mire un poco más al cielo hasta que sentí la sensación de pérdida como un eco de nuevo, mire el paisaje nebuloso, bien, de nuevo…

Nyx a mi lado tomo forma mirando el paisaje de nuevo la miré y ella asintió, le devolví el asentimiento con una sonrisa, desplegué mis alas en toda su envergadura.

-Muy bien, de nuevo-sin pensarlo más corrí y justo antes de llegar al final del techo salte de nuevo al cielo.


-Bien esto fue un fracaso… no, decir eso sería quedarse corto- dije mientras masticaba el ultimo brownie esponjoso de chocolate uno de los bocadillos que mi esposo me había dejado para continuar con mi rutina de "alimentación saludable", sentada en las escaleras del porche empapada, mis alas estaban caídas sucias con hojas y ramas, astillas y barro por la derrota, al igual que mi ropa y cabello, estaba echa sopa por todos los intentos fallidos de intentar volar.

Con la mano que no sostenía el brownie me quite el cabello de la cara, recargue bufando mi cara en mi mano, cada intento fue una mierda, no importaba cuanto lo intentara simplemente me mantenía unos momentos en el cielo solo para caer como una cometa rota al suelo, las caídas más amables fueron directamente al agua y las más caóticas fueron cuando me estrellaba con los árboles, en las copas de estos si tenía suerte y cuando no, contra las ramas rompiéndolas, también estaba segura de haber dejado muchos rasguños en varios de ellos al tratar de poder agarrarme de algo para detener mi caída.

Que sorpresa, no funciono nunca…

Todo lo contrario, las cortaba y empeoraba todo, suspire masajeando mi frente, estaba a cinco segundos de perder mi paciencia, esto no estaba funcionando…

¿Qué estoy haciendo mal?

Y los más importante… ¿cómo puedo corregirlo?

Escuché una risa oscura y mire a mi lado Nyx como le pedí me trajo lo libros de vida animal y anatomía, con magia los tome por miedo a mojarlos y estropearlos, el brillo purpura oscuro los rodeo haciéndolos levitar frente a mí los abrí uno por uno hasta las páginas donde había marcado, mire de nuevo ahora, cruce mis piernas recargando mis brazos en ellas, leí de nuevo cada palabra, mire los diagramas, estudie con detenimiento los dibujos, después de unos minutos suspire ya sintiéndome derrotada, no había nada nuevo que no hubiera considerado ya, carajo.

¿Acaso era en este momento en que la madre naturaleza me golpeaba por creer que podría un ser terrestre engreídamente creer que podría tocar el cielo?

Si claro ahora tenía alas, pero eso no quería decir que mágicamente sabría cómo usarlas, que tendría el instinto primario de usarlas, como si lo había tenido de caminar o correr, estaba dictada a querer hacerlo porque era lo natural o bueno como mi especie había evolucionado y gracias a ello que estaba estancada por ello.

Chasque mi lengua sintiendo el aleteo en mi espalda en respuesta a mi frustración, bueno por lo menos reaccionaban a mi estado de ánimo sin pensarlo, era una buena respuesta ya que eso quería decir que estaba bien conectadas a no solo mi cuerpo sino también a mi red neuronal, igual como mis brazos y piernas eran una parte más de mí que podría controlar sin pensarlo solo ordenes automáticas.

Pase las páginas con un movimiento tratando de buscar algo más que podría ayudarme, las páginas pasaron muy atrás dejando a los animales y entraron en el terreno de los insectos.

Muy atrás…

Cuando estaba por corregir mi error me detuve, frente a mí un diagrama de una libélula se mostró desde distintos ángulos, lo mire atentamente y luego mire mi otro libro donde la imagen de un petirrojo se mostraba con sus alas extendidas, compare ambos dibujos y luego mire mis alas contra los diagramas.

-Oh mierda…-

Oh mierda…

- ¡CARAJO! - grite llena de júbilo cuando la realización se estrelló contra mí, claro, ahora todo tenia lógica.

- ¡Ahora lo entiendo! - grite con un movimiento acerque más los dos libros mi cara, a mi lado Nyx me miro confundida, reí.

- ¡Oh si seré idiota!, solo mira las dos imágenes ¿a cuál me parezco más? - giré los libros con un movimiento de mis dedos, mostrándolos y extendí mis alas, ella mis miro y luego me miro, para luego mirar sus alas siendo una copia de las mías cuando ella también lo entendió.

-Exactamente estoy más cerca de la libélula que del lindo petirrojo, porque a comparación de este yo… tengo más de un par de alas- explique aun que no era necesario ella y yo éramos un mismo ser, pero era más fácil y también un ámbito poner en palabras mis descubrimientos, como el agua que por fin corre después del estancamiento la resolución broto en mi mente clara tan libre ¿cómo no lo vi antes?

-Por eso no funcionaba para un ser como yo tener más de un par quiere decir una forma distinta de volar, si tengo alas y pluma como un pájaro, pero yo no podre volar con la misma técnica de uno…-

Ahora todo de desplego en mi mente, por eso agitar en sincronía mis alas no funcionaba porque estaba echas para ser manejadas independientemente un par de otra la igual que el gracioso dragón de agua sobre la superficie del estanque.

-Eso explica todo, bien suficientes plumas- aplaudí e hice que los libros me rodearan en un círculo el sonido de páginas pasando rápidamente fue dulce, varias imágenes pasaron frente a mí, diagramas de mariposas, mariquitas, escarabajos, el reino de los más incomprendidos se abrió ante mi tan ansiosa por aprender de ellos.

-Bien ahora de eso estoy hablando, quien diría que en algún momento tendrá más en común con una cigarra que nada ¿eh? – solté una risa ante la comparación irónica.

-Ahora si es hora de poner esta mierda en marcha, Ooh… si-ya estaba imaginando las posibilidades, el aire corriendo contra en mi cara y mi cuerpo, libre, libre incluso de la limitación de la tierra y la cara de Al cuando me viera.

Alastor va a volar su mierda cuando me vea volar…

Sentí en mi espalda como en respuesta a mi felicidad mis alas de agitaron al mismo tiempo haciendo que por un momento me elevara como un brinco haciendo elevar el polvo a mi alrededor, por un momento confuso mis pies volvieron al suelo estabilizándome por poco.

Bien, pero primero tendré que aprender poco a poco a mover estas bellezas como quiero que lo hagan, si quiero poder volar de verdad y no solo estrellarme contra los árboles.

Ugh, eso considerando mi antecedente sería una mejora, suspire con un pensamiento cerré los libros y los acomode en una pila, así que de la misma forma que la mariposa que sale de su crisálida tendría que pasar por el proceso de familiarizarme con el movimiento de mis alas a tenerlas a sentirlas, entonces ya tenía algo que hacer sería un proceso lento pero la espera seria nula cuando por fin pudiera remontar en vuelo.

Con eso en mente no me tomo mucho tiempo poder idear una rutina de acoplamiento como un proceso de terapia en la que después de romperte un brazo tienes que hacer ejercicios para poner en forma la extremidad de nuevo, familiarizándose de nuevo con el movimiento.

De ese modo veinte minutos después ahora dentro de casa y frente a la chimenea apagada sentada en un banco una vista muy diferente al enorme escritorio que Alastor había traído porque simplemente no me serviría de nada, no es que no apreciara el detalle cuando pude verlo de cerca era hermoso y realmente una obra de arte pero ahora mismo necesitaba espacio, la sala había sido removida de sus muebles y los jarrones de flores dejándome sola con un banco de madera dejándome ser libre para poder mover mi alas en la forma que quisiera sin derribar nada en el proceso.

La forma del movimiento al darle cada par una letra y proceso de movimiento, así el par A se movería con el C, el B en el D y así sucesivamente para poder diferencial el movimiento para no complicarlo, era simplemente un batir suave y lento sintiendo cada musculo y tendón moviéndose, con mis ojos cerrados, respirando lentamente cada respiración sintiendo su movimiento, los ejercicios repetitivos me dejaron comprender y sentir mis alas, lo poderosas y fuertes que eran ya lo había visto y sentido pero ahora quería saber el equilibrio que tenían, sentir mis delicadas plumas pintadas con una cósmica pintura, el único sonido que podía captar era el de la suave agitación de estas a penas un sonido, si no hubiera estado en silencio no lo hubiera escuchado, tome respiraciones lentas y acompasadas cruzando mis manos sobre mi regazo sin mover otro musculo que no fueran los de mis alas.

Al principio fue un caos había acostumbrado a mover mis alas de manera sincronizadas como si fueran una sola que me había tomado un buen rato romper esa costumbre y tardaría aún más en volverla una costumbre, solo la practica podría hacerlo y estaba dispuesta a practicar hasta lograrlo después de todo ahora tenía una resistencia inhumana para eso, mejor aún.

Mientras seguía con mis ejercicios algo más capto mi atención primero fue tenue casi imperceptible y luego pude captarlo mejor el sonido de una onda de sonido cambiando…

"¿Querida?"

Y fue así como la voz que reconocí al instante de Alastor rompió mi concentración, de inmediato abrí los ojos y miré a mi alrededor sin verlo o sentirlo cerca, eso solo quería decir que…

Mi mirada se posó en la radio, sentí la magia conectada a ella y si podía enfocar mi vista un leve brillo rojizo, bueno, supongo que un descanso estaba a la orden.

- ¿Al? ¿cómo te va mi amor, todo bien? - le pregunte tranquilamente bajando del banco rápidamente acercándome a la radio y arrodillándome.

"¡De mil maravillas cariño!, encontré unos arreglos perfectos para la boda y también algunas cosas para el ritual dime ¿qué tipo de flores te gustarían para adornar según los escritos deben ser flores rojas?"

Claro el ritual…

Joder, la respuesta llego rápido a mi mente por inercia la lista de mis flores rojas favoritas era larga pero bien organizada.

-Hmmm… amapolas o espera hay también una variedad de rosa llamada Poulman son muy bonitas incluso cuando se marchitan mantiene su forma y el color de sus pétalos se hacen más oscuros casi dándoles un aire gótico, son preciosas, pero si solo tienes la mano otras opciones por mi están bien- le respondí sin pensarlo mucho sentándome a lado de la radio contra el estante de libros, mis alas crearon una especie de cojín emplumado sin igual, escuché que el tarareo pensativo.

¿Vaya ya está viendo los arreglos florares?

No pierde tiempo ¿eh?

"Ya veo, dame un momento amor…"

-Claro-

Mientras podía escuchar una música de espera alegre que casi me hace reír, suspire, mirando al vacío, si esto hubiera sido una pregunta ayer me hubiera reído y le hubiera dicho que con mucha calma si podía bajarle tres rayas a si prisa y entusiasmo, realmente no había prisa alguna por ello en mi caso por lo menos.

Pero no cuando sabia ahora que esa prisa también venía con la intención del ritual vinculante también eso cambiaba todo y nada a la vez.

Realmente cuando me pregunto anoche en la cena si podríamos unir nuestras almas con un ritual vinculante, eso sin duda me dejo sorprendida, sabía que Alastor solo veía el matrimonio como una forma de mantenerme atada de forma permanente, de ser exclusivos uno del otro, no podríamos escapar de la presencia uno del otro aunque quisiéramos, eternamente unidos y aunque fuera hipócrita de mi parte también quería lo mismo aunque sabía que eso podría lograrse sin la necesidad de un matrimonio o ritual después de todo… ¿no habíamos permanecido fieles uno al otro por décadas y sin siquiera vernos?

Pero para mí esposo eso nunca fue suficiente…

Sin duda fue una sorpresa cuando el asunto del cual soltó sin gracia en la cena que fue para mi orgullo una muy buena lasaña pero la pregunta que me hizo me dejo realmente con la mente en blanco, al ver mi silencio como aceptación me mostro un libro con notas, diferentes tipos de rituales vinculantes, como hacerlos, los materiales, describía con detalle cómo hacerlos y las palabras que decir y cuando decirlas, era increíblemente detalladas, las mire con curiosidad, leyendo las palabras escritas por su puño, cada uno tan diferente y tan similares, contratos disfrazados como casamientos, mierda, incluso algunos llevaban sangre y sacrificios.

Realmente verlos no me impresiono, lo que si me impresiono fue que el no solo se había tomado el tiempo de encontrarlo e investigarlos con detalle, porque la idea le había no solo rondando por la mente durante mucho tiempo, sino también la había tomado, aceptado y tragado sin pensarlo, nadie que no hubiera paso por eso tendría tanta y detallada información.

¡Diablos! estaba tan bien escrito que hasta el más idiota podría hacer cualquiera de ellos sin fallar…

¡Oh. Por. ¡Dios!

Durante unos buenos minutos mi mente paso de 0 a 100 en segundos con tantas, tantas preguntas, pero la más importante era: ¿porque?... bueno descarta eso sabia porque Al quería esto.

Era obvia la respuesta, pero aun así necesitaba sacarlo de su boca entre otras cosas más, esto era peligroso, para ambos, tantas cosas podían salir mal como bien y necesitaba que el supiera el peso de lo que él me estaba pidiendo.

De todo lo que involucraría unirnos de esa forma…

Así que con suma delicadeza y lentitud cerré le pequeño libro de notas y entrelace mis manos sobre la mesa y lo mire con mi cara de póker a su rostro sonriente, parecía atento a mis movimientos y emociones como el ciervo esperando el siguiente movimiento del depredador antes de huir.

- Bien Al, entonces… ¿puedo hacerte unas preguntas sobre esto? – use mi voz más tranquila y seria, tenía que manejar esto con cuidado si quería obtener las respuestas que quería.

- ¡Por supuesto querida, pregunta lo que quieras! –exclamo alegremente como si hubiera estado conteniéndose todo este tiempo de no hacerlo y asentí.

-Bien… ¿desde hace cuando que has pensado en esto? –apunte mi mano al libro de notas.

-Mmmm…bastante diría yo, como unas cuantas décadas, claro primero fue curiosidad y después investigue por mi cuenta y pedí ayuda para rellenar algunos agujeros de desinformación me tomo tiempo, pero… los resultados son sin dudad magníficos si puedo presumir- tarareo y con su garra dio toques a su barbilla mientras sus ojos miraban al techo recordando cuando fue exactamente que esto paso por su cabeza y asentí.

Ok bien anotado la ha tenido esta idea por un largo tiempo…

-Bien entiendo puedo ver qué hiciste muy bien esa parte- sonreí elogiando su muy buen trabajo de investigación.

Bastante bien diría yo…

-Tuve una buena maestra que me enseño como hacerlo bien si puedo decirlo-su respuesta con un guiño coqueto me hizo reír y negar con la cabeza aliviando un poco el ambiente que había estado tenso, un poco, pero tampoco podía dejar que esto fuera un tema ligero, era importante, más que importante, vital para ambos.

-Je, bien te compro esa… entonces dime: ¿Por qué? –pregunté de nuevo tranquilamente, retomando el tema y ambiente, pude ver que sus orejas temblaron y su postura antes ligeramente relajada se puso tensa

- ¿Por qué? ¿Qué? – su sonrisa se hizo más amplia pero no estaba feliz, levanto una de sus cejas y su cuello giro ligeramente a un lado viendo los indicios de que talvez se tomó mi pregunta como un ligero insulto lo pregunte de nuevo mirándolo a los ojos con tranquilidad.

- ¿Porque hacer un ritual como estos? -

- ¡Ha, Ha, Ha!, querida creo que sabes la respuesta a esa pregunta-rio ahora la molestia se había esfumado como si nunca hubiera existido y suspire bien quería ahora jugar podía hacer eso.

-Por supuesto, pero quisiera que la dijeras en voz alta sabes algunas cosas que suenan bien en tu mente, pero al decirlas en voz alta no lo son tanto como pensabas-

- ¿Y esta es una de ellas? – el toque acido no pasó desapercibido a lo que yo opté por seguir con la imagen de tranquilidad y me encogí de hombros.

- ¿Quién sabe? talvez lo es, talvez no, así que ilumíname Al, ¿Porque quieres tanto vincularnos eternamente y sin retornos nuestras almas con rituales tan antiguos y poderoso como el infierno mismo? ¿Vale la pena la sangre de los sacrificios que mataras, desollaras y pondrás a secar para sacarles hasta la última gota de sus vidas solo para que las normas del ritual funcionen? ¿Pondrás en la línea de fuego tu vida solo para asegurarte que la mía nunca deje la tuya? – solté las preguntas una tras otra sabiendo que solo así él podría contestarlas sin abrumarlo, durante un momento él estuvo en silencio total, el sonido de una onda retomando su rumbo y luego chillando como el grito de un niño agudo resonó junto con una risa.

- ¡Ja, ja, ja!, ¡JA, JA, JA!, ¡HA, HA, HA!, ¡PERO POR SUPUESTO QUE SI! – la risa diabólica clara de Alastor resonó en la casa, el eco rebotando por las paredes como si estuviéramos en una habitación acústica, mientras más reía se volvió oscura hasta que la voz distorsionada llena de una felicidad desquiciada que me dio su respuesta.

Se levantó por completo de su silla y planto con un fuerte golpe las palmas de sus manos abiertas contra la mesa el impacto hizo crujir la madera de una forma que pensé la había destrozado (por puro milagro la mesa logro aguantar el golpe) e inclinando su cara y quedando a centímetros de la mía con su mirada roja brillaba en enloquecida de felicidad, su sonrisa partía su cara en una mueca afilada y ordenada.

Oh carajo…

Lo supe en ese momento, había roto la presa y el torrente de palabras desde hace décadas que no me golpearon ahora lo hicieron y me dejaron muda en asombro y perplejidad por tratar de comprender las frases que rápidamente soltaba mi esposo, palabras liricas, verdades crueles y llenas de una emoción que solo Alastor podía combinar.

- Y creo que es un precio bastante barato considerando que ya hago eso solo por diversión y alimentación, pero… hacerlo por un propósito más lejos de eso sería una encrucijada que con gusto tomaría, ¡Drenaría hasta la última gota de todas las almas pecadoras en el pentagrama!, si con eso pudiera asegurarme un lugar a tu lado por toda la eternidad, ¡Oh ma sorcière!, has sido mi musa durante todo este tiempo y me arrancaron tan cruelmente de tu gentil regazo… ¡tan pronto!, ¡Me consumí durante décadas por la ira y la tristeza, durante tanto tiempo me perdí en mi propia mente!, la soledad era una amiga que nunca esperaba odiar pero lo hice y la aborrecí cada segundo, comprendí tantas cosas que antes no hubiera echo, crecimos juntos y nos amamos con tanta fuerza y crudeza que cuando nos separamos simplemente no supe que hacer conmigo y el hueco que dejaste… ¡Mon amour comment j'ai pleuré pour toi! (¡Mi amor como llore por ti!)-

El torrente de palabras era constante y fuerte como una cascada que se derramaba sin parar, en la boca de mi esposo resultaba fascinante el arte que tenía para cautivar con tanta pasión en sus palabras resultaba obvio porque había tenido tanto éxito en el pasado o también en el presente, su don más precioso y también un arma que podía incluso sin que él lo supiera lastimar terriblemente, evocar recuerdos y sensaciones.

Y lo experimente de primera mano cuando sus palabras como un interruptor o como las imágenes de una vieja cámara de video se rebobinaba y pasaban rápidamente para formar movimiento con las imágenes estáticas, en mi mente como la pantalla sacando a relucir viejos recuerdos en un parpadeo estaba de nuevo en esa noche…

Copos de nieve…

Blancos y ligeros bailaban en el aire, caían con una gracia y natural lentitud, sobre el suelo, los árboles, cubriéndonos como una sábana fría, mi aliento salió como una nube para desaparecer en el aire, sentía mi cuerpo frio y entumecido, en mi boca un sabor cobrizo , la rigidez en mis labios de la sangre que rápidamente por el frio se coagulaba, sangre que no era mía y que no debería estar ahí, por un momento mi mente entumecida estuvo en silencio, simplemente mirando el cuerpo inerte de mi amor, un cascaron vacío sin alma que lo hiciera brillar, moverse, hablar, sonreír, nada… ahora estaba inerte silencioso y aunque aún tenía una ligera sonrisa congelada, con su cabeza en mi regazo el peso de volvió gradualmente mayor hasta que su último aliento como un suspiro cansado salió de sus labios, para nunca más volvieran a abrirse…

Recorrí su rostro, su piel antes de un rosa ligeramente morena mostrando a penas su ascendencia estaba más pálido, el color había sido drenado de él haciendo sus otros colores mucho más oscuros, sus ojos plácidamente cerrados y sobre ellos para protegerlos y darle una vista clara sus anteojos, el marco dorado delgado estaba manchado de tierra y sangre, los lentes antes pulcros e intactos ahora estaba rotos, las esquirlas de cristal pequeños diamantes sobre sus mejillas como diminutas lágrimas, su boca con una ligera sonrisa estaba manchada de rojo como la gota rebelde que escapa de la línea un hilo salía de la esquina de su boca haciendo un camino hasta más lejos de su barbilla perdiéndose en su mentón, la imagen en si no era horrible, parecía pacifico, él tenía un imagen más de estar durmiendo… como si en cualquier momento abriría los ojos, el color volvería a él, la luz volvería, me sonreiría ampliamente y volvería a escuchar su voz…

"Te amo Genevieve"

Las palabras se abrieron en mi mente como un eco en una catedral, algo en mi pecho entumecido tembló hasta mis huesos aun sosteniendo su mano fría contra mi cara, cerré mis ojos y me permití sentir su piel contra la mía…

Solo una vez más…

Las horas parecieron segundos hasta que el último resquicio de calor se esfumo de su piel, que supe que mi tiempo se había acabado, abrí mis ojos de nuevo, aun dormido con suavidad deposite un beso en el dorso de su mano con movimientos automáticos como si estuviera fuera y dentro de mi cuerpo, la baje y la acomode sobre su pecho lleno de heridas causados por las balas, estas ya no sangraban porque ya no había nada de vida para moverla, por un momento lo mire sintiendo el poco calor que quedaba se desvanecía y acaricie sus mejillas suavemente con mis pulgares.

"Te amo Genevieve"

Las palabras volvieron a repetirse en mi mente y como un retumbar creando agrietas, algo en mi pecho sentía que estaba por romperse, mis lágrimas que salían calientes para luego enfriarse rápidamente en mis mejillas no paraban de caer, perdiendo mi vista por el agua cerré de nuevo mis ojos sintiendo mas como mi garganta que había creado un nudo se aflojo y salió un suspiro que se trasformó en apenas algo parecido a una risa rota y agotada.

-Parece ser que sucedió de nuevo…-mi voz salió a penas como un susurro doloroso sangrando a penas una pizca de mi dolor.

Mis lágrimas a penas me dejaron ver cómo estas cayeron sobre su rostro y sus anteojos rotos limpiando poco la suciedad y sangre.

- ¿Por qué… siempre tengo que ser yo quien los despida con un beso a los que amo? - pregunte al aire, sin esperar una respuesta, supe lo que tenía que hacer y en silencio comencé con el ritual con cuidado mis manos fueron hacia mi cuello donde descansaba mi guardapelo colgando de una cadena delgada, me lo quiete para sostenerlo, mientras lo miraba por última vez mi otra mano fue a mi pelo donde deshice el listón que sostenía mi cabello, lentamente lo envolví en esta y con aun mas cuidado abrí la boca de mi corazón y metí el guardapelo envuelto y volví a cerrar su boca, antiguamente cuando las personas morían se les ponía en la boca una moneda de oro para que en la otra vida pagar el pasaje al otro lado, es irónico que fuera la única forma de poder irte con alguno objeto a la otra vida, después tome de suelo un poco de la sangre fría de Alastor, con la punta de mis dedos hice el sello en su mano.

"Te amo Genevieve"

Mi cuerpo tembló violentamente cuando las palabras de nuevo llenaron mi mente golpeándome dolorosamente sintiendo que más y más lagrimas caían y más rápidamente como la única forma que tenia de sacar este dolor que se estaba apoderando de mí, este dolor era familiar y al mismo tiempo tan diferente, supe lo que estaba a punto de pasar, el inevitable rompimiento… termine el trabajo rápidamente, con mi respiración volviéndose pesada y tomando bocanadas que sofocaban el grito que mi garganta quería desesperadamente dejar salir, por ultimo active el sello.

-Es una pena- susurre mirando como el fuego fauto comenzaba a consumir su cuerpo.

"Te amo Genevieve"

En mi pecho las grietas se fueron abriendo aún más, apreté mis dientes aguantando un poco, sonreí soltando una risa seca pasé mis manos por su cabello húmedo por la nieve y sangre.

-Lo lamento tanto-le dije ahora a alguien que ya no estaba aquí, ya nunca más lo estaría.

"Te amo Genevieve"

Me dijo que me amaba.

Y… el dolor desgarro mi pecho como la herida que había sido cosida cerrando la carne y deteniendo el sangrado, ahora algo jalo el hilo reabriendo la herida desgarrando de nuevo la carne, los nervios, mi dolor sangro crudo y visceral, el entumecimiento misericordioso se había ido… eh sido arrancada de ese estado para ser golpeada por la realidad… por un momento lo único que pude hacer fue soltar un jadeo y gemí, las esquirlas de mi corazón roto y sangrante arañaron mi pecho rompiendo todo pensamiento, con mis manos agarre mi pecho como si eso fuera a evitar que el dolor se detuviera y cerré mis ojos.

La agonía absoluta me rompió y solté un gruñido que se convirtió en un grito que retumbo en mi cuerpo y desgarro mi garganta en un grito ni humano ni animal, un punto intermedio, entre el dolor, desesperación, la ira impotente mezclados, cuando mi garganta dolida ya no pudo soltar otro sonido más, jadeando por aire y sin fuerzas, me acurruque sobre él, abrazándolo con fuerza en un inútil intento de no querer dejarlo ir, mi mano a tientas tomo la suya con fuerza apreté su mano y oculte mi cara en su cuello sin pulso… silencioso… frio… quieto… esta tan frio.

La maraña de pensamiento que inundaba mi mente me golpeaba… una… y otra…vez…

¡No, por favor! ¡¿No eh perdido lo suficiente?!

Ya no me queda nada…

¿Por qué siempre me arrebatan lo que más amo?

Y todo fue mi culpa…

Si hubiera llegado antes…

Si hubiera sido más rápida…

-No… te vayas… a-amor… por favor…- roge en palabras apenas coherentes entre mi llanto y el dolor.

-Quédate… no me dejes…- suplique apretándome más contra el sabiendo que sería la última vez que podría hacerlo, el pensamiento solo sirvió para avivar el infierno helado y ardiente de mi pena.

-Me… lo prometiste… que… te quedarías mi lado… ¿recuerdas? – le pregunte suavemente como si el pudiera escucharme, como si mágicamente eso pudiera volverlo de vuelta a mí.

-Que… estaríamos siempre juntos…- roge por una respuesta que mi mente enmarañada me dio la respuesta… no lo haría.

-Por favor…-suplique desterrando la lógica de mi mente por una vez.

-Por favor…-oré como no creí volver a hacerlo, no a un dios si no por una simple respuesta… a…algo… lo que fuera.

-No me dejes… Al- siendo solo el silencio lo que recibí, ahogue un grito, apreté fuertemente su mano sin respuesta y apoye mi frente en su hombro… ¿Por qué?... ¿Por qué no me respondes?

- ¡Te amo! - solté desesperada como mi última opción, cuando la realidad ya estaba tomando el hilo de mi sueño iluso, estaba en un estado entre la vigilia del sueño y el despertar.

"Te amo Genevieve"

Como una brisa misericordiosa su voz se abrió paso en mi mente, sus últimas palabras, me dejaron por un segundo contener el dolor.

-Te amo Alastor-respondí suavemente.

"Te amo Genevieve"

-Te amo…- el eco a su respuesta me hizo volver a sentir mi entono al sentir algo caliente cerca de mí, ah… se acabó el tiempo.

El momento pareció ralentizarse mientras podía sentir que la mano que tomaba se esfumaba volviéndose polvo, como arena escurriéndose en mis dedos en el vacío algo pequeño ligero, sólido y frio beso la palma de mi mano, cerré mis ojos sin querer verlo volverse polvo frente a mi… no podría soportar ver eso…

Cuando mi frente perdió su apoyo levente mi cabeza sin querer aun abrir mis ojos porque será real que… lo había perdido… que solo quedaba… polvo… donde antes había estado él.

Lentamente abrí mis ojos, sacando algunas lágrimas para ver lo que tenía frente a mí, ojalá no lo hubiera hecho, ya no quedaba… nada…ningún rastro del cuerpo inmóvil y pacífico de mi esposo, ahora solo quedaba ceniza negra entre mis manos y sobre mi regazo y la nieve manchas húmedas de sangre, mire como algunas morutas de ceniza bailaba ligeramente en el aire elevándose para luego descender sobre mí, acariciando suavemente mi piel para caer de nuevo al suelo, levante mi cara para ver mejor el baile de ascenso y descenso, un pequeño y último espectáculo, antes de descansar.

"Te amo Genevieve"

-Te amo- esta vez mi respuesta fue una despedida.

Te amo…

Y siempre lo hare…

Así que por favor no me olvides…

Espérame… hasta que encuentre la manera de volver a ti…

Este no es un adiós…

Mire mi mano donde entre la ceniza negra un anillo se mostró, lo tome con cuidado entre mis dedos y supe que hacer, con cuidado levante mi otra mano y mientras la ceniza bailaba con cada movimiento como si me alentara a hacerlo deslice el anillo en mi dedo donde descansaría junto con el mío, la plata y el oro brillaron juntos, con un soplo de mi magia levante la ceniza a mi alrededor esta bailo viva como si un viento la estuviera moviendo, mire en dirección a donde sabia estaba el pantano, aún tenía una última cosa por hacer.

Con lentitud me levante sintiendo mi cuerpo rígido y entumecido por el frio, la nieve que se había acumulado en mis hombros y cabeza espolvorearon la tierra, sin intención de quitarme el resto mire a mis espaldas y di media vuelta comenzando a caminar hacia el oscuro bosque…

El viento invernal traía consigo una canción solitaria, pero algo no encajaba… había un zumbido que se volvió más fuerte hasta que me golpeo los tímpanos dejándome sorda, eso me enfoco de nuevo como despertar de golpe del sueño, la desorientación zumbo en mi cuerpo hasta que lentamente de nuevo aceptando la realidad y el presente, quise agitar mi cabeza para aclarar mi mente, algo me sujetaba firmemente pero con delicadeza, al aclarar mi vista vi que un par de manos acunaba mi rostro con amor, como un amanecer el rojo abarco mi vista… Alastor.

- ¿Lo recordaste no es cierto cariño?… el dolor… la soledad… un sentimiento de pérdida tan grande que quieres gritar, porque todo tu mundo brillante y tu futuro prometedor están cayéndose a pedazos y no puedes hacer nada para evitarlo, impotenciairatristezalosé… porque sentí lo mismo, mientras moría y con aun más fuerza cuando llegué aquí… nuestra maldición solo fue la punta de la lanza, un golpe de gracia y claridad…gracias a ello pude comprender tantas cosas… - su voz tranquila me regreso del recuerdo con la misma facilidad que me envió, era peligroso… y tan increíble, junto levemente su frente a penas un con la mía, para luego con un suspiro separarse de mí, sus garras barrieron mi mis mejillas con delicadeza a penas un roce, atrapando mechones de mi cabello y peinándolos para dejarlos caer, ahora parado en toda su altura me miro abatido.

-Volví a tener mi corazón de vuelta y pesaba toneladas, comprendí que mi corazón no me pertenecía, ya no… no en mi pecho encerrado entre carne gris, huesos amarillos y sangre negra, te pertenecía a ti, su lugar es en tus manos latiendo al compás de tus palabras y este cuerpo mío una marioneta para tus deseos, pero no te cofundas querida que me quieres libre porque amas la libertad, pero…- con esa tranquilidad pausada camino alrededor de la mesa abarcando la poca distancia que nos separaba para estar a mi lado- ¿y si te dijera que mi idea de libertad es estar encadenado a tu lado? ¿Podría cumplir mi deseo mientras sostienes mi corazón y descanso en tu regazo de vuelta a dónde pertenezco? – mientras hablaba lentamente su voz transmitía un cansancio que me hizo recordar la misma situación años antes cuando llegaba de su turno doble.

Cansado, con su voz ronca y tenso, de la misma manera que antes, como si su cuerpo pesara toneladas se sentó cuidadosamente en el suelo de madera sin dejar de mirarme y descanso su cabeza en mi pierna, mecánicamente me acomode para que quedara acostado entre las dos, el suspiro soltando una risa alegre, ahora siendo el quien miraba desde abajo entrecerró sus ojos frotando su cabeza levemente contra mi piel, la sensación del cabello largo y suave fue agradable, con cuidado comencé a acariciar su cabeza y la base de sus orejas dándole un masaje gentil para aliviar su tensión y también la mía en el proceso.

- ¿Podría este ciervo ser tu compañero eterno mi brillante diosa de la cacería? –pregunto cerrando sus ojos dejándose mimar, por un momento mis manos se paralizaron, viendo el paralelismo de ambas situaciones… antes murió en mi regazo y ahora estaba simplemente descansando, no había sangre, ni nieve, ni la presencia de la muerte no estaba frente a mis ojos arrancándolo lentamente de mis manos, como había cambiado la situación… y estaba más que feliz por ello y… aun así sentía el eco fantasma del dolor que había recordado, no quería volver a perderlo, jamás quise perderlo, ni antes ni ahora ni nunca y dios… lo amaba… perder de nuevo a mi compañero… yo… no podría soportarlo.

-Ah esa mirada… mírame así hasta que las estrellas se apaguen y el infierno se congele querida y a cambio me tendrás eternamente, mi sangre, mi magia, mi mente, todo mi ser retorcido y cruel, toda mi locura y dolor, hasta que mi último respiro deje mis pulmones- dijo cosas tan serias y pesadas tan fácilmente como si me recitara un poema y solté una risa con dolor y alegría, suspire calmándome, por un momento ahora la idea de esos rituales no parecía malas, claro sería peligroso y si algo saldría mal, ambos moriríamos, eso me causaba conflicto y también paz, una extraña y que no debería estar ahí.

Yo quería que el viviera, que fuera libre, que hiciera las cosas que amaba y llenaran su corazón, estaba más que feliz simplemente con estar a su lado y acompañarlo, sabiendo que el quería lo mismo para mi… pero si el de nuevo me era arrancando de mi lado… la idea de morir junto a él, sin tener que pasar por ese dolor de nuevo fue… reconfortante… que esta vez, podría irme con él, simplemente dejando de existir volviéndonos uno con el universo vasto e infinito, eso… no sonaba mal… talvez esa fuera la única opción para seres como nosotros.

Y también estaba la otra cara de la moneda no tenía problemas con morir si Alastor lo hacía, pero… será simplemente tan hipócrita y egoísta de mi parte llevármelo conmigo arrastrándolo a la inexistencia donde todo lo que era simplemente dejaría de existir, todo lo que él era, la hermosa música que el mismo hacia será apagada para siempre y eso… no quería eso… no quería arrastrarlo conmigo a la nada y el silencio.

¿Pero si dejas que tu amor, que tu corazón, que tu esposo pase de nuevo por el dolor de la perdida de nuevo?

La pregunta me golpeo con fuerza contundente, oh… cierto porque si yo moría él se quedaría solo de nuevo para lidiar con mi muerte… mierda… carajo… era verdad… del mismo modo que yo no quería volver a sufrir eso, tampoco quería que él lo hiciera, esto era un jodido dilema que sinceramente no quería tener que elegir, pero tenía que, ambos pensamientos tenían tanto cosas buenas como malas y…

Oh Alastor… puedo entender porque llegaste a esa conclusión después de años de una maldición que no pediste, pero… quiero tanto mantenerte con vida como irme contigo si la tuya se va… sentí un nudo en mi garganta y solté un respiro tembloroso.

Bien aquí vamos…

-Alastor… mi amor no es la idea de estar contigo así lo que me aterra es… la idea de que, si yo muero tú te iras conmigo, sin elección, sin vuelta atrás, no quiero que te pase eso, siempre debes tener elección, incluso aunque yo no este, tu música debe seguir sonando, tú debes vivir- dije al fin soltándolo mi primera gran preocupación, pude sentir como una lagrimas se acaba por la esquina de mi ojo y cayo directamente en la mejilla de Alastor a lo que el rápidamente como si lo hubieran electrificado levanto alerta su cabeza con las orejas en punta, abrió los ojos y me miro, yo no pude mantener mi fachada de tranquilidad, o mejor dicho ya no quería, con cuidado tome su rostro entre mis manos y del mismo modo que él lo hizo conmigo estuvimos cara a cara.

-Sabes no eres la única que quiso terminar con todo solo para acabar con el dolor…-respondió tocando su frente contra la mía y eso me dejo aturdida, el… él quiso… no… el no…

- ¿Tu…? ¿Quisiste…? –pregunte sin atreverme a usar la palabra, pero atascada como quedo en mi boca y en mi mente sonó la alarma que el también había querido terminar con su otra vida.

-Sí y no, la única razón por la que en mi primer exterminio no deje que las lanzas angelicales me perforaran el pecho fue porque sabía que nos volveríamos a ver, pero aquí si morimos simplemente no habría una segunda vez, desapareceríamos, una muerte verdadera, nunca volveríamos a vernos, ya experimente una vida sin ti, no puedes pedirme volver a pasar por eso- su respuesta de nuevo me sacudió, oh… ya veo… por supuesto… el ya había pensado esto con detalle, ya sabía a lo que se enfrentaría y estaba más que dispuesto a hacerlo, santa mierda, acaba de tener uno de los recuerdos más alarmantemente traumáticos que tenía y estaba aquí tomando una decisión que talvez nos costaría la vida a ambos, nunca espere volver a tener este tipo de cenas.

Sabes que… ¡A la mierda! estoy tan cansada de estar constantemente preocupándome por la mierda futura que podría pasarnos, de perderlo de nuevo, de volver a estar sola y si Alastor que había tenido más tiempo para pensar en esto ya había encontrado una solución confiaría en él.

¡A la mierda ya todo!

-Carajo, estamos jodidos ¿no?... supongo que nuestra fase fácil fue cuando estábamos vivos, pero ahora…- solté una risa agotada, escuche que tarareo en acuerdo conmigo, suspire cansada, sentía que mi cuerpo ahora pesaba toneladas por el resiente estrés y el trauma, recargue completamente mi frente contra él, baje mis manos a su cuello en un intento de abrazarlo, pero dejándole soltura por si el sentía que este tipo de contacto era aún demasiado.

-Hay mucho más en juego, si- respondió, sabiendo lo que quería, sin palabras ni rechazo, para mi alivio, sentí que sus brazos me acercaron a el acunándome contra el bajándome de la silla hasta el suelo donde él estaba, sin fuerzas para hacer nada más simplemente dejar mi cuerpo inmóvil pero manejable, simplemente nos acomodamos para estar acostados en el espacio entre la mesa y la estufa que aún tenía un ligero calor y olor a madera quemada del suelo de la cocina enredándonos uno en el otro porque un simple abrazo no era suficiente, escondí mi cara en su cuello y cerré mis ojos simplemente queriendo sentirlo a él y nada más.

Durante un largo tiempo estuve en silencio y Alastor tanto como pudo con el sonido de las estaciones cambiando lentamente como si estuviera aburrido y no supiera que estación poner, en el silencio si bien no quería ya pensar nada, pero mi mente como siempre tenía tantas preguntas vomitando y necesitaba sacarlas de mi sistema, por lo menos para poner las cartas en la mesa y solo Alastor podría responderlas, tome las fuerzas que tenía y comencé mi sesión de preguntas y respuestas.

Y aquí vamos de nuevo…

-Está bien por unos momentos ignoremos que si alguno muere el otro también estará jodido y pongamos otra pieza en el tablero- solté sin más a lo que sentí que él se puso ligeramente tenso, pero estaba atento a mis palabras.

- ¿Y esa cual sería? –pregunte ahora sintiendo como movía sus garras en mi cabello jugando con el cómo siempre lo hacía cuando tenía la oportunidad.

-Privacidad-

- ¿Privacidad? -

-Si lo leí de reojo, pero sabes que en algunos también está la habilidad de poder unir mentes también con tu pareja, podrás leer mi mente y yo la tuya, sin filtros, ni paredes, seria nuestras mentes crudas y sinceras, no podremos tener secretos uno del otro, no podríamos ocultarnos nada, claro con el tiempo podríamos volver a tener algo de privacidad pero aun así… nunca volvería a ser lo mismo y bueno ambos tenemos secretos que nos ocultamos y respeto eso porque tu también respetas los míos pero…-

-Ya no podrimos ocúltanos nada-dijo entendiendo y asentí.

-Si-

- ¿Y eso sería tan malo? – la pregunta sonó realmente curiosa, ah al parecer no había pensado en eso aún.

-No lose, puedo decir que tener a alguien tratando de entrar en tu cabeza no es divertido- respondí encogiéndome los hombros recordando en el pasado que alguien intento meterse en mi cabeza por la fuerza, fue un movimiento estúpido que le costó la vida, pero igual no fue una sensación para nada agradable.

- ¿Quién trato…? – la voz alarmada y con un toque de furia chillo con las ondas de sonido.

-Fue hace tiempo lo intentaron, pero no funciono porque yo no quería… pero supongo que esto sería diferente si esta vez yo lo permitiera, es… mierda, no se… ¿estamos listos para este tipo de paso? – ahora lo detuve antes que el incendio se propagara y dejándolo pesando en otra cosa más productiva, Al se quedó un momento en silencio viendo como lo engranajes de su mente giraba hasta que soltó un suspiro.

-Sabes mi madre una vez me dijo que los cambios no eran malos, algunos lo eran, pero otros eran necesarios incluso aunque dolieran porque eso nos ayudaría a crecer-

-Eso es… cierto-respondí de acuerdo con él y con la que fue según escuché de Alastor una mujer muy sensata y sabia, lástima que algo de eso no se quedó mucho en Alastor.

-Además hemos crecido juntos de tantas formas y maneras, de formas que nunca creí que podrían suceder, talvez fuera porque éramos jóvenes que el cambio no fue mal recibido con los años, pero… sé que eres la única con quien podría hacer ese cambio y será bienvenido incluso si pierdo mi privacidad sé que sacrificar algunos secretos por algo mucho más valioso no sería un mal trato- si bien su respuesta fue lo suficiente como para calmar ciertas inquietudes, pero…. esto no sería fácil.

Es decir, no creo que sea tan catastrófico como el día en que quise enseñarle a cortar madera, por lo menos esta vez no estaría a punto de perder la cabeza… de forma literal…

-He, cuando lo dices así suena fácil, pero… no lo será, necesitaremos trabajar mucho en eso y puedo decir que mi mente no es un lindo lugar- dije ya sabiendo que probablemente mi cabeza no era algo fácil de manejar.

- ¡Ja! creme cariño la mía no es precisamente un paseo por el parque-respondió Alastor con toque de sarcasmo que me hizo sonreír.

Él tenía un punto…

-Bien ambos tenernos muchos trapos sucios que sacar al aire… Hmmm... talvez podríamos prepararnos para eso… para que el golpe no sea tan duro- dije ya pensando en un plan de cómo hacer el impacto del choque de nuestras mentes menos agresivo sin duda había métodos que nos podrían preparar para ello.

-Ah ¿ya estas maquinando algo mi corazón? –dijo soltando una risa a lo que yo asentí ya sintiéndome más ligera y también ligeramente feliz.

- ¡Claro que sí!, es mi pasatiempo favorito-respondí soltando una risa ligera.

- ¡Ases!, supongo que será algo interesante-

-Puedes apostar tu linda cola a que sí, pero… primero… mmm… tengo que buscar algo-murmure ya pensando en cómo hacer esto, me levante recargando mi cabeza en la palma de mi mano, mirándolo desde arriba ahora podía verlo relajado para estar en el suelo de la cocina en un espacio que ahora por nuestras alturas era reducido, se veía relajado encogido contra mi jugando con un mecho de mi pelo entre sus dedos enrollándolo y luego soltándolo, como si fuera su pelota anti estrés, supongo que sí lo era, desarrollo mucho el habito mientras vivíamos y ahora que estaba aquí rápidamente lo volvió a tener de nuevo.

-Bien… ¿entonces qué dices cariño quisieras intentarlo? – la pregunta ahora clara salió como si me preguntara si quería salir a tomar un paseo con él y la respuesta del mismo modo salió fácil de mi boca.

-Al… sabes que nunca puedo estar quieta y siempre querré ir a donde mi corazón mande, hare locuras porque mi estúpida curiosidad me picara hasta que lo haga, podre irme, pero siempre, siempre volveré a ti o tratare de convencerte de ir conmigo para ahorrarme la vuelta- vi como negó la cabeza y puso los ojos en blanco mientras soltaba una risa sabiendo que eso sería exactamente lo que haría - Lo que quiero decir es…con ritual o sin él no cambiara en nada lo estúpidamente enamorada que estoy de ti imbécil suertudo- le sonreí y deposite un beso en su frente a lo que él sonrió más relajado al parecer esto también lo había puesto tenso.

-Ah… y ahí está mi encantadora esposa, haces que el corazón de un hombre tiemble querida- dijo a lo que yo solté una carcajada.

-Pft, no solo hago temblar corazones querido, pero supongo que si esto es lo que quieres podemos hacerlo- respondí ya dándole una respuesta, a lo que sus orejas de movieron alegres y si podía verlo bien también su cola, tan lindo.

-Lo único que quiero es no tener que separarnos nunca más, soy un hombre sencillo simplemente yo no quiero estar solo- dijo ahora siendo el quién se escondió cansado en mi pecho buscando alivio como un habito para calmarlo acaricie su cabeza peinado su cabello.

-Yo tampoco… estoy tan cansada de estarlo- respondí suavemente también compartiendo el sentimiento.

- ¿Entonces… quisieras vincular nuestras almas? –la voz amortiguada contra mi ropa fue algo divertida y suspire.

-Si… hagámoslo, si logramos tener un exitoso matrimonio para mi sorpresa, podremos con esto, si ya pasamos un crudo invierno, esto será como un día de verano- agite mi mano restándole importancia como si estuviera ahuyentando a una mosca o en este caso una idea estúpida o arrepentimiento que dado el tema podría ser ambas.

- ¡Esa es mi bruja!, bien tendremos que discutir cual ritual escogeremos, debemos ser cuidadosos algunos no pude logar saber cuáles eran exactamente todas las secuelas, después de todo es algo reservado para la realeza y ellos saben cómo guardas bien sus secretos cuando quieren- como si de repente un cable de corriente se hubiera conectado a su cuerpo se levantó del suelo lleno de vivaz alegría, mostrando su papel de presentador con fuerza, cuando estuvo de pie me tendió su mano para ayudarme a levantarme yo aun admitiendo que estaba cómoda en el espacio reducido y apretados contra el suelo de madera me sentí algo decepcionada pero sabía no podíamos quedarnos en el suelo para siempre, así que tome su mano y retome el hilo de la conversación.

-Pft, monarquías inútiles deberíamos hacer una revolución y cortar cabezas, anarquía completa ¿te imaginas eso? – tomando su mano y levantándome solté la idea a lo que pude ver que sus ojos se llenaron de un brillo de emoción y locura, bueno eso no lo esperaba.

-Querida ahora gracias ti no puedo pensar en nada mas… eso sería un gran espectáculo- respondió entrecerrando sus ojos ante la idea que pareció gustarle más de lo que creía y eso que solo fue una broma.

Oh no, eso no…

-Bien, tranquiliza tus cascos puede sonar divertido, pero incluso aunque ganáramos sería muy aburrido estar en la cima del poder- dije cortando su inspiración, a lo que él me miro confundido, bueno ¿qué podría decir? no me interesaba ni un poco la idea de tomar el trono del infierno, si bien talvez y solo talvez la idea me pasara por la cabeza no lo concretaría, es decir no tenía deseo ni ganas de gobernar a incontables almas y que mi palabra fuera la ley, simplemente el pensamiento de todo el trabajo que involucraba ser gobernante y lo que tenía que renunciar por ello me hacía descartar la idea de inmediato, no quería ese tipo de poder ni tampoco lo busque en vida, talvez me fue dado pero no lo quise… fue una carga nada más, una que a pesar de todo tome e hice lo que pensé sería lo mejor.

Aunque después me fue quitado de la misma forma que me fue dado…

El recuerdo amargo se asentó en mi boca hasta que Alastor como siempre me hacía volver en sí.

-Mmmm… ¿Por qué seria eso corazón? Creo que una corona te quedaría perfecta- tatareo mirándome como si estuviera imaginándose como se me vería una corona y negué suspirando.

-Gracias, pero siempre que pienso en ello… solo pienso en todo lo que tendré que hacer como alguien que está al poder lo que tendría que dejar de hacer y simplemente me parece tedioso, perdería mi libertad para servir al pueblo, no, prefiero no tener jamás una corona y ser una más del montón por lo menos así sabría que podría hacer lo que quiera cuando quisiera- respondí recargándome levente contra la mesa sintiendo el apoyo en mi espalda baja.

-Supongo que esa es una razón muy válida, además tendríamos constantes revueltas e intentos de asesinato, sería entretenido al inicio, pero luego se volvería tedioso, sí creo que tener el trono del infierno ahora no suena tan tentador como pensaba- tarareo ahora viendo la otra cara de la realeza si todo era poder, riqueza y poder hasta que alguien hace una revolución y terminas en la guillotina en la plaza pública, si eso no pasaría y era mejor que el también fuera desterrando la idea de su cabeza.

Y si Stolas tenía algo que decir sobre todo el tiempo que nos habíamos conocido era que el mundo de la realeza era cruel y falso.

Solo hacía falta un error para que te quiten todo sin importar… sin importar la sangre derramada y las muertes que cubrieron la tierra.

El recuerdo amargo de un gran salón parecido más a un teatro llego a mí, parada frente aun estrado, sola, preparada y altiva para el castigo con una bravuconería falsa, pero por dentro estaba tan desolada, triste y traicionada, sacudí mi cabeza para olvidar el recuerdo.

-Tener poder tiene un precio Al, en especial cuando son las vidas de alguien más, simplemente quiero preocupare por la tuya y la mía, para mí eso es más que suficiente- respondí dejando fuera el plan de conquistar el infierno.

-Supongo que en este caso menos es más…- suspiro Alastor resignado por la idea que fue brillante ahora se veía como una chuchería barata.

Mejor que dejara eso fuera de la mesa, una idea que parecía ser brillante y divertida en realidad no lo era, aunque… eso dio a pie a otro asunto uno que no se me había pasado por la cabeza hasta ahora para mi sorpresa, si bien Alastor no era parte de la realeza tenía un título que se había ganado y luego dado otro en secreto por el mismo gobernante del infierno, mi esposo tenía un título, fama y poder cosa que yo una recién llegada era tan importante como un centavo en la cera, vaya ¿entonces que pasara cuando en algún momento cuando seamos públicos?

-Sip, por otro lado… supongo que si en algún momento tuviéramos que hacer…. nuestra relación publica bueno tu como overlord se vería mal que alguien sin nombre estuviera a tu lado ¿no? –pregunte viendo como sus orejas se sacudían en incógnita para luego volver a estar alerta, soltó una risa como si hubiera escuchado la broma del siglo a lo que yo simplemente espere a que pasara el episodio mientras eso pasaba una mano por mi cuello hasta mi mejilla acariciando mi pómulo con su pulgar suavemente.

- ¡JA! Seria extraño porque nunca nadie me ha visto con una pareja, pero… si saben que abrir la boca de más les costara caro no hablar mal de ti o… usarte para llegar a mí, en todo caso estarían yendo como tontos corderos a la boca del lobo- dijo mientras simplemente terminaba de reír, camino hasta estar a mi lado y recargarse contra mi dejando caer su cabeza contra la mía, bueno él tenía un punto al ser alguien desconocida bien podría ser como una trampa escondida.

Pero algo no me sentó bien, la familiaridad de la situación podría ser risible si no fuera porque sabía lo que me esperaba, antes del mismo modo que ahora Alastor había sido una celebridad su gran talento atrajo a multitudes, su voz cautivo todo tipo de personas y con algo así se esperaba que alguien como él tuviera alguien que estuviera a su altura, alguna actriz, una heredera de alguna buena fortuna, alguien que pudiera complementar al amado presentador de radio, claro el hecho de que Alastor mantuviera su vida privada en secreto ayudo bastante, hasta que en algún momento alguien vio a quien capturo el corazón de dicho presentador que las opiniones cayeron en picada.

No fue una sorpresa descubrir como todos lo que me conocieron como: "La esposa de Alastor" fueran todo menos felicitaciones, si no hubiera sido así yo hubiera sido la sorprendida, podía recordar como me veían de arriba abajo como si yo fuera una broma de mal gusto, claro la lista que en sus cabezas se presento fue larga, mi piel, mi nulo estatus social y por ultimo mi fama de bruja solo ayudo a poner aún más leña al fuego.

Y al preguntar el: ¿Por qué? algunos con tacto y algunos con un claro descaro a mi corazón y que él se negara a darles, gracias a eso la respuesta a la revelación fue que yo de algún modo había logrado engatusarlo a base de mis encantos y sexo.

Sobraba decir que eso era la mentira más descarada del siglo, pero tanto Alastor como yo nos negamos a darles una repuesta si ellos querían creer que yo era una perra caza fortunas que así fuera, aunque una parte de mi estuviera levemente herida por ello, era curioso como la historia volvería a repetirse de nuevo.

-Cierto, es… bueno no quiero ser vista como tu punto débil Al, en todo caso seguramente me verán como una interesada perra que simplemente te usa por tu dinero, fama y poder a cambio de tu sabes darte uno que otro favor, tu sabes simplemente seré… "La esposa trofeo del demonio de la radio"- dije haciendo comillas con mis garras por el sobre nombre dejando sacar un suspiro cansado, realmente fue una situación hastiaste que sinceramente no quería volver a pasar… pero conociendo a mi esposo era seguro que el querría decirle a todo el infierno que yo era su pareja y que estaba orgulloso de ello, si bien me conmovía eso también podía ver el lado malo de ello.

Mientras recordaba malo momentos y situaciones en donde eso sucedió muchas veces sin Alastor presente sentí que un tacto suave pero firme me hizo voltear mi cabeza, el rojo abarco mi visión, la mirada era seria y tenía una chispa de odio e ira si bien no dirigido a mí era notable incluso después de todo estos años ese odio no se había marchitado.

-Nonono… cariño eso es lo último que serás te lo aseguro simplemente tenemos que demostrarle al infierno quien eres en realidad, tenemos que planearlo con cuidado algo que te ponga en el mapa y te de una reputación que nadie se atreva a ir en tu contra y cuando eso este cubierto que nos unamos en una relación será natural los ojos del inferno como dos seres poderosos que simplemente desena unirse a un igual- soltó como un discurso bien ensayado, con la naturalidad que tenía y parpadee sorprendida por ello descubriendo que ese plan no estaba mal para seguir y sonreí.

Oh este hombre…

-Algo me dice que has pensado esto varias veces ¿verdad? – pregunte juntando su frente con la mía a lo que el tarareo alegre como un niño que había sido atrapado en el acto pero que no se arrepentía ni un poco, la felicidad burbujeo en mi pecho sintiendo su apoyo incondicional incluso antes de que el problema se formara.

- ¡Totalmente culpable de cargos cariño!, además como alguien que ya tiene experiencia podría ayudarte con ello-

-Si claro, pero vamos un paso a la vez primero el ritual y luego pensaremos lo demás…-

"Disculpa la demora mon coeur, tuve un inconveniente que atender"

La voz de Alastor me saco del recuerdo y me puso en sintonía de nuevo di un suspiro.

-Está bien Al y ¿sucedió algo? – pregunté a lo que escuché que algo parecido aun gruñido.

"Solo me topé con una situación molesta pero ya lo solucioné ¡No tienes nada porque preocuparte!"

-Por alguna razón eso solo me hace preocuparme aún más cariño- dije negando levemente mientras sonreía decidiendo que cuando regresara lo interrogaría por ello.

"¡Tonterías! pero volviendo al tema ma sorcière, creo que la rosas que mencionaste serian fantásticas se lo mencionare a Rosie seguro ella ayudara con otros detalles"

-Seguro si ella puede ayudarme mejor que yo adelante…- respondí, porque realmente sabia una mierda de arreglos para boda y si Rosie era una experta en eso no solo podía agradecer que guiara a mi Alastor, mientras charlaba con Al por un momento antes de volver a mis ejercicios después de todo si quería volar en algún momento necesitaría en serio ponerme seria con esto.


-Bien ahora solo hagamos un pequeño examen, solo algo pequeño- susurre, pero esta vez en el jardín en la parte trasera, tome aire, abrí mis alas, estaba lista solo tenía poco tiempo antes de que, Al regresara, era ahora o nunca.

Con movimientos controlados comencé a hacer de nuevo los ejercicios, bien no me tomo tiempo sincronizarme, bien, ahora el siguiente paso, envolviéndome de mi magia invoque tomas de corriente de aire, estas se colaron entre los arboles hasta llegar a mí y envolviéndome, por un momento no sentí que mis pies tocaran el suelo, envuelta en una burbuja de aire levitando ligeramente sobre el suelo bien, agite con un poco más de ganas mis alas sin olvidar los patrones de movimiento, por unos minutos estuve así hasta que la hora de la verdad llego, nerviosa y algo emocionada separe las corriente de aire y estas agitaron la neblina dejándome ver claramente mi entorno y la maravilla sucedió.

No sabía que había cerrado mis ojos cuando los abrí al no sentir el impacto contra el suelo, un cosquilleo que nació desde la punta de mis dedos hasta cada pluma de mis alas.

Estaba volando, a unos pocos metros del suelo, pero lo estaba haciendo, solté una carcajada.

- ¡SI! ¡CARAJO! - grité llena de felicidad a todo pulmón alzando mis brazos sin dejar de estar pendiente del movimiento, sentir que estaba elevada sobre el suelo por mi propia fuerza no tuvo comparación, las mariposas en mi estómago y el escalofrió que subió por mi espalda fueron fantásticos, sentí que esponjaban las plumas unidas a la espalda, mierda sí.

Durante un momento más hasta que sentí que por ahora esto ya era un avance, por ahora era suficiente, pasos pequeños, dejé de agitarlas al mismo tiempo y caí plantando firmemente los pies en la tierra de nuevo.

-I.N.C.R.E.I.B.L. E- jade dando saltos de alegría mientras reía, gire suspirando, esto solo era el inicio, el primer gran paso a este paso y planeaba por lo menos aprender aplanear dentro de dos días.

-Ah, esto es tan emociónate hace tiempo que no tenía un verdadero reto- tarare sabiendo que por ahora había probado mi teoría y era hora de volver y terminar la cena antes que Alastor llegara, guardando mis alas y otros complementos, entre la casa donde una olla grande a lo que sabía estaba llena de mariscos y verduras cociéndose al vapor: camarón, cangrejo de rio (del cual no tenía ni idea de donde Alastor lo había obtenido), cola de langosta, maíz, patatas las cuales añadí un poco más que lo recomendado de la receta porque mierda amaba las patatas, ¿Quién no amaba las patatas?

Mientras se cocinaban lentamente al vapor al lado tenía lo que se podría decir la estrella del show la salsa picante que bañaría todo, a fuego bajo, claro no era una cocinera magnifica como Alastor, de echo apenas si podría decir que podía hacer algo que simplemente estuviera "bien", no fantástico, no delicioso solo… bien, aceptable, lo sabía y era por eso sabía que hacer la famosa salsa picante la madre de Alastor para la comida de mar cajun era un reto, jamás podría si quiera acercarme a hacer algo mínimamente tan bueno como lo que Al hacia e incluso mi esposo me había dicho que su salsa no era nada comparada a la de su madre.

Si la de Alastor estaba para morirse la de su madre debía ser el boleto directo al cielo, cosa curiosa que Alastor por más que lo intento jamás pudo hacer la salsa exactamente como la de su madre, él decía que le faltaba algo a la salsa, el que, nunca lo supo…

"Al parecer mi querida madre se guardó una última broma antes de irse"

Siempre que Alastor la hacia compartía alguna historia de ella, era dulce y triste también, me hubiera gustado conocerla, incluso aunque talvez no fuera del agrado de ella por ya fuera mi reputación o alguna otra cosa, Alastor me había hablado tanto de ella que simplemente era algo inevitable desearlo, una pena del mismo modo que yo nunca conocería a su madre él tampoco podría conocer a mis padres.

Mire la salsa algo espesa que estaba lentamente llegando a su punto, el color era bueno, apetecible incluso y también olía bien capte el olor combinado de la salsa tabasco, pimienta de limón, ajo, la paprika y las hojuelas de pimiento rojo combinado con otros ingredientes más era realmente un olor picante.

-Mmmm… se ve bien y huele bien-

Ahora solo faltaba probarla, con el cucharon de madera con lo que había estado mezclando todo tome un poco, tome un poco con la punta de mi garra y me lo lleve a la boca, el resultado fue para mí agrado bastante bueno, aun faltan bastante para estar a la par con Alastor, pero estaba por buen camino, sonreí contenta de que por lo menos esto no lo jodi.

-Qué día, bastantes logros para un solo día-

Talvez con esto podría, aunque fuera un poco darle las gracias a Alastor por todo, ponerlo feliz y ¿quién sabe? podría contarle mis avances y… hablando del diablo, sentí una electricidad chisporroteando en el aire, escuche como la radio cambio por un segundo de estación antes de volver de nuevo a donde estaba, mis sentidos pudieron captar otra presencia, una familiar… oh ya llego.

Sonreí y mecánicamente camine hacia la puerta, estaba por abrirla cuando Nyx salió del suelo y señalo mi ropa, ¡oh cierto!, estaba todavía echa un desastre, bien, usando mi magia me cambie y limpie, ahora usando algo más hogareño o por lo menos algo más práctico y moderno, si era verdad que había vivido en los años 20 y 30 pero eso no quería decir que la moda fuera todo de mi gusto, había apreciado los cambios de la moda con el tiempo dándome más libertad de no solo expresarme con ella sino también de sentirme cómoda con mi cuerpo, mostrar más piel, libertad de movimiento era asombroso como la ropa correcta podía hacerte ver y sentirte poderosa pero por ahora… simplemente sentirme cómoda era lo esencial.

Cambiando mi lodosa ropa por una camiseta verde olivo de tirantes fina y ligera, podía sentirla suave sobre mi piel, combinada con una falda blanca con estampados de enredadera del mismo color igual de ligera se pegaba a mi caderas y para caer suelta resaltando mi figura, para completar tenía una abertura que nacía desde la mitad de mis muslos es un corte mostrando mi pierna, era coqueto y cómodo, bien, asentí soltando mi pelo y agitándolo un poco para peinarlo con los dedos, mirando el azul brillante, suspire, supongo que era bueno que mi pelo fuera de un color que podría ser combinable con muchos colores.

Al abrir la puerta para darle la bienvenida mi corazón me congelé al verlo… estaba… empapado… empapado de… sangre o al menos a eso olía… a hierro y sal, de inmediato me hizo buscar rápidamente si era de él la sangre, el bastardo sonreía como si hubiera tenido el mejor día de su vida supe que no estaba herido, eso me dio un alivio, abrió los brazos con energía salpicando la sangre negra en gotas a su alrededor.

Parecía mas que había participado en una guerra de pintura o sacado de una película gore, con su cara salpicada casi por completo de esta, su traje siempre impecable tenia gigantescas manchas ahora de veía más negro que rojo o por lo menos algunas partes un rojo mas oscuro.

- ¡Ma chère sorcière! (Mi querida bruja)- grito tan alegremente casi cantando con las ondas de sonido aumentadas, corriendo hacia mí al igual que ayer, oh dios, pensé que habíamos dejado esos días atrás, pareciera ser que Al había olvidado una de las reglas más importantes que habíamos puesto en casa y una de ellas era: "Nada de sangre dentro de la casa"

¡Oh no! eso no…

- ¡Alto ahí! - dije totalmente seria saliendo rápidamente y quedándome parada justo en la entrada del porche antes de que manchara nada mas cruce los brazos sobre mi pecho, el de detuvo con mi orden tan rápido que levanto el polvo del camino, levante mi ceja.

-No vas a entrar la casa así, nada de sangre dentro de la casa a menos que estés herido y por lo que veo no lo estas, conoces las reglas Al: nada de manchar la alfombra o la madera- dije poniendo ahora señalando el desastre sangriento que era, a lo que él, confundido y lindo con sus añadidos de ciervo agito sus orejas y parpadeo cómicamente confundido hasta que pareció recordarlo y chasqueo los dedos envolviéndose de magia y volviendo a estar limpio como si nada hubiera pasado.

- ¿Así está mejor ma sorcière? - me pregunto levantando su ceja y mirándolo ahora ya más presentable asentí y sonreí bajando la guardia, mi postura se relajó.

-Mejor- suspiré bajando mis brazos asintiendo como si eso hubiera activado un mecanismo literalmente fui tacleada con bastante suavidad, pero con rapidez, sintiéndome rodeada por un abrazo de oso, sonreí.

-Bienvenido de nuevo a casa cariño- le susurré abrazándolo suavemente de vuelta sentí el cosquilleó de su respiración cálida en mi pecho me hizo sentir alivio un alivio arrollador, había regresado, estaba en casa bien y a salvo era todo lo que podía pedir.

-Es bueno volver a ti ma chère sorcière (mi querida bruja)- respondió con su voz suave amortiguada, a lo que yo reí.

-Y es bueno ver que vuelvas a mi lado mi ciervo- puede sentir que se tensó levemente por mis palabras para luego relajarse como si la energía que siempre movía su cuerpo se suavizaba y calmaba, para logar un mejor efecto deposite un beso lento en su cabeza y regarme mi mejilla entre sus orejas con cuidado de mi apuñarle con sus pequeñas pero afiladas astas.

Escuché como suspiro y me apretó contra el aún más, sonreí y nos quedamos así por unos momentos mientras nuestros cuerpos volvían a conectarse y a sentirse uno al otro, a sentir la calidez y el tacto familiar e inofensivo, bajando las defensas y simplemente relajarse.

Después de varios minutos nos separarnos o más bien yo lo invite a separarnos porque en verdad quería que viera lo que le había preparado, entendió lo que quería y me bajo separándonos en el proceso, pero sus brazos se negaron a alejarse de mi ahora rodearon mis costados.

- ¿Entonces como fue tu día? – le pregunte rodeando de igual manera su cuello con los míos, el tarareo sonriente recargando su frente contra la mía.

- ¡Oh magnifico! cariño, logré conseguir más cosas para el ritual y como puedes ver encontré a varios voluntarios para ello – soltó una risa oscura sin decir que probablemente los voluntarios no lo fueron en lo absoluto- ¡oh! y Rosie envía saludos dice que ya está preparando todo para tu llegada tendrá solo lo mejor para que puedas escoger tu vestido- dijo con alegría enérgica pero las noticias si buen fueron en esencia buenas no fueron la mención de asesinatos lo que me preocupo.

-Oh, vaya es… muy amable de su parte dile que gracias y también manda mis saludos realmente no tiene por qué molestarse, con cualquier cosa estaré bien Al- respondí algo nerviosa al saber que alguien como la amiga de mi esposo que era no solo alguien talentosa sino también de renombre en el infierno era algo importante, quien vestía a la realeza infernal y sus figuras de poder, yo en vida nunca tuve muchas cosas costosas incluso cuando gracias a Al tuve algunos lujos nunca sentí que fueran lo mío, joyas, telas de seda y tantos otros lujos talvez fuera por mi formación "humilde" que nunca fije mi vista o deseo en cosas materiales que simplemente mientras tuviera ropa que ponerme nunca me importo estar a la moda o no, jamás me importo de que tela estaba echa mi rompa o quien la había diseñado o de que temporada era simplemente veía algo que me gustaba veía el precio si estaba en el presupuesto lo compraba, si no bueno había otras cosas más baratas que comprar.

Por eso estar con alguien como ella me ponía nerviosa y emocionada si era cierto que había pasado por los cambios de la moda y me adapte a ellos, pero eso no quería decir que supiera todo de ellos, con solo unas palabras de inmediato Rosie sabría lo poco o casi nulo conocimiento de la moda que tenía seguramente haría su trabajo mas arduo y no me gustaba la idea de causarle problemas a alguien y menos si ese alguien cuido tanto de Alastor mientras yo no estuve.

- ¡Tonterías cariño!, que no es nuestra primera boda, pero… considerando las circunstancias esto será mucho más significativo y quiero darte todo lo que en nuestro tiempo no pude darte- dijo pasando una mano por mi mejilla con cariño y no pude evitar fruncí mis cejas, nunca entendí porque siempre quiso darme tanto, como si antes no lo hubiera hecho, ame nuestra boda, fue perfecta, nuestros amigos (buenos más bien los míos) estuvieron ahí para compartir la celebración, hubo felicidad, bailes y risas ¿Qué otra cosas podría querer o pedir?

-Alastor…-susurre.

-Lose, lose solo déjame consentirse amor, aunque sea solo esta vez ¿sí? – rogo casi poniendo ojos de cachorros y supe que esta era la consecuencia de dejarle todo lo de la boda en sus manos y era algo con lo que tendría que vivir.

-Ciervo malo, sabes que si dices eso no podre decirte que no… bien solo yo… no se mucho de vestidos de novia y solo… creo que podría darle más trabajo a Rosie, no quiero ser una molestia-dije suspirando a lo que Alastor soltó una carcajada.

- ¡¿Molestia?! ¡JA! Mi corazón, créeme que Rosie tomara esto más como un reto que nada y más si eres tú, incluso yo podría darte un mano- dijo mientras ponía una mano en su pecho presumiendo y no pude evitar reírme por ello.

-Si no mal recuerdo ¿acaso el novio no puede ver le vestido de la novia antes de la ceremonia? -

-Oh... cierto ¡tonterías! quien fue quien invento tal tonta tradición y… ¿porque aun la seguimos en todo caso? – respondió gruñendo a lo que ahora yo reí.

-Bueno, supongo que es por el factor sorpresa cuando veas a la novia en todo en su esplendor o al menos eso me dijeron- dije recordando las conversaciones que había tenido con mis amigas que muchas de ellas ya estaban casadas.

-Supongo que tienen algo de mérito en eso-tarareo entendiendo.

-Supongo y de ese modo también se aplicó a mí no pude verte con tu traje hasta la boda si no mal recuerdo fue una sorpresa bastante agradable- respondí y el asintió sonriendo ante el recuerdo conmigo, hasta que fui sacada de ellos cuando olí algo picante, para escuchar un burbujeo lejano, de inmediato salte al recordarlo.

La salsa…

- ¡La salsa! - grité y literalmente salte de los brazos de Alastor y corrí a la cocina, con mi magia rápidamente la quiete del fuego se derramo un poco, pero logre salvarla, uf, mire que al parecer estuvo a punto de quemarse y arruinarse.

Por poco…

- ¿Cariño? - Alastor entro la cocina con un sonido de ondas siguiéndome, aunque con más calma y claramente curioso por lo que literalmente había prendido fuego en mi trasero, le sonreí sosteniendo con orgullo la salsa con mi magia a salvo, vi como ahora miro de verdad y con detenimiento la cocina, mirando lo que había estado haciendo el como un maestro en esto seguramente por el olor ya debió de haberlo adivinado.

-Es… hiciste…- sus ojos se abrieron en compresión mirando la comida y luego a mí, asentí algo tímida este no era mi fuerte, pero quería hacer algo lindo para él ya que no podía salir por lo menos que el llegara y encontrar algo rico para comer me pareció una buena idea.

-Si oh bueno trate, sé que aún estoy a millas de poder estar cerca de ser tan buena como tú y ni se diga tu madre pero… quería hacerte esto para ti, no es algo cinco estrellas pero trate de hacerlo todo tal y como decía en el recetario, incluso medí dos veces todas la cantidades ni un gramo más ni uno menos…- dije mostrándole el recetario viejo tomándolo con cuidado tal y como lo hacía con los viejos tomos tan antiguos en lo que había logrado poner en mi manos, talvez no valían millones de dólares o fuera un tesoro antiguo pero era valioso para Alastor así que lo trataría igual o mejor que uno.

- ¿Así que lo hiciste para consentirme mi corazón? – dijo resumiendo toda mi palabrería nerviosa con un tono tanto curioso como divertido, asentí mordiéndome el labio avergonzada, sentí mis mejillas y cuello calientes, mierda, ¿porque con el siempre hacia este tipo de ridículos?

-Si resumiéndolo todo, pues si- susurre mirando a otro lado evitando ver la sonrisa de mierda que sabía estaba poniendo por haberme atrapado.

-Gracias ma déesse Séléné (mi diosa Selene)- tarareó contento y sentí que juntaba su frente con la mía, una chispa de electricidad nacía del simple tacto y me dejo con la piel de gallina, acelero mi corazón a una milla por minuto… además eso era nuevo nunca antes me había llamado como la diosa titán de la luna, solté una risa, seguro que estaba escalando más alto con sus palabras bonitas.

-Pero aun que agradezco humildemente este gesto la próxima vez me gustaría poder ayudarte- se alejó de mi dándome espacio para respirar y pensar mirando ahora con atención la salsa picante.

-Oh… Oh, claro cariño, aunque el chiste de todo esto es darte un gusto sin que tuvieras que hacer nada, pero si tú quieres que lo hagamos juntos la próxima vez bueno te avisare con tiempo si es que tu apretada agenda te lo permite "Demonio de la radio"- asentí riéndome, entendí a lo que se refería, claro que le gustaba el gesto, pero el quería que ambos lo hiciéramos juntos, asentí sabiendo que esto por lo menos le había alegrado el día.

- ¡HA! querida lo dices como si eso fuera un obstáculo para mí, uno que podría borrar y con bastante facilidad si puedo presumir-

-Bueno debes tener prioridades, te tomo décadas crear tu territorio y te lo ganaste no debes abandonarlo todo solo porque yo te lo pida- al decir eso supe que talvez lo estaba subestimando cuando levanto su ceja con maestría.

-Eso suena más como un reto querida-dijo en broma, pero sabía que no lo era.

-No, es… solo un consejo-respondí rápidamente sabiendo que solo para probar su punto lo haría.

- ¿Consejo? Mmmm…Bien si es solo eso podría tomarlo- dijo sabiendo que estaba siendo un bastardo molesto, fruncí el ceño.

- ¿Eres realmente un mocoso malcriado verdad? –

-Me lo han dicho ¿Quién sabe si sea verdad? – su respuesta mientras se encogía de hombros me hizo soltar un suspiro cansado a lo que el rio, con un movimiento su saco desapareció, la igual que su monóculo y sus guantes dándole una imagen relajada y hogareña.

-Bien, vamos a sentarnos a cenar, los mariscos ya deben estar listos-dije ya sabiendo que ahora Al estaba enterado de lo que cenaría que no solo aprobaba y también quería.

-En todo caso revisare si ya está todo listo- dijo dando un paso para ser quien sirviera la cena, bueno podía permitir eso.

-Adelante, pondré la mesa- y me puse en marcha viendo de reojo como se movía revisando la salsa y tarareando con una sonrisa brillante, supe al verla que todo el esfuerzo había valido la pena, hasta que abrió la olla y vi que frunció el ceño.

- ¿Por qué más de la mitad de esto está lleno de patatas? -pregunto y me miro, atrapada con las manos en la masa decidí devolverle el golpe.

-Me gustan las patatas- respondí alegremente recargado mi cadera contra le mesa mientras de di un guiño combinada con una sonrisa descarada.

-Por supuesto que si- suspiro mientras puso los ojos en blanco.


Horas más tarde cuando ambos devoramos todo sin dejar sobras mientras Alastor me contaba talvez con mucho lujo de detalle los preparativos para la boda y el ritual estaba en sus palabras: ¡A toda popa!

Una parte de mí se alegró que todo estuviera saliendo bien y la otra estaba preocupada por no poder ayudar en nada por estar encerrada aquí, otra cosa más por estar agradecida con Rosie cuando fuéramos al visitarla sin duda tendría que darle un regalo.

Hmmm… ¿sería muy complicado hacer sales de baño?

Mientras ya me estaba dando otra tarea más para mañana, meditativamente me cepillaba mi cabello mojado para acostarme en la cama donde mi esposo ya me esperaba sentado arropado esperado a que me uniera a él.

-Esa fue una buena cena te superaste esta vez mi corazón-

Bueno considerando que antes era peor supongo que era en toda regla una mejora, sonreí dejando mi cepillo en el tocador.

-Je, gracias estaba nerviosa de joderla así que tuve mucho cuidado con todo-le contesté levantándome y rápidamente metiéndome en la cama con él.

-El cuidado es importante pero también el instinto lo es, cuando tengas más confianza intenta experimentar podrían salir cosas interesantes de ello- dijo mientras me abría las sabanas para ayudarme a meterme en ellas.

-Lo pensare- una vez tapada con las sabanas y me cabeza toco las suaves almohadas me volteé para mirarlo.

-Y yo lo tomare como un si- dijo haciendo lo mismo para quedar cara a cara, no estábamos tocándonos, aunque quería abrazarlo y meter mi cabeza debajo de su barbilla aun estábamos en un proceso de adaptación, pero era agradable estar cerca uno del otro.

-Si con eso te contentas tómalo- suspire fingiendo fastidio, a lo que el rio suavemente.

-Te tomare la palabra ma sorcière dorée (mi bruja dorada)- respondió dando una risa ligera a lo que yo me congele, mi bruja dorada…

El dolor en mi pecho llego antes que el recuerdo, pero no tan vivido como pensé que sería, me mordí mi lengua para evitar chasquear la lengua, ahora también estaba molesta, un poco… solo un poco.

- ¿Cariño que pasa? – la pregunta me tomo con la guarda baja y suspire, realmente no quería hablar de eso, aun no estaba lista para decirle a Al que incluso antes de morir yo… ya no era la bruja dorada, incluso aunque Gabriel la pequeña ex cazadora de brujas me llamaba por el titulo la verdad era que… me lo habían quitado años atrás.

Un título que me habían dado mis hermanas por salvarlas de la extinción, por enseñarles aquel conocimiento que ellas habían perdió hace tiempo, por protegerlas y cuidarlas para que florecieran una vez más.

Realmente cuando me lo dieron yo no lo quería, había alguien más que lo deseaba y estaba más que dispuesta a dárselo, pero al final como una broma termine siendo yo la ganadora, ¿realmente eres una ganadora cuando no querías ganar en primer lugar? O ¿es más bien una derrota?

Con más resignación que nada lo acepte e hice lo mejor que puede con la carga que conllevaba, trate de muchas formas de ser lo que ellas necesitaban y encaminarlas un futuro donde yo ya no fuera necesaria, para en el momento indicado abandonar el título, pero… nunca pensé que al final todo se me hubiera salido de las manos.

Supongo que decirle una parte a mí a mi corazón por ahora era una buena manera de comenzar a tratar de abordar el tema, me sentí mal Alastor sin duda estuvo fascinado por el título y lo que significaba.

-Oh nada yo… yo ya no soy la bruja dorada Al- dije al final sacando las palabras a lo que Alastor en un momento de sileno que parecieron minutos el asintió comprendiendo.

-Oh es verdad moriste entonces alguien más tomara el título… cierto, aunque claro no creo que siquiera llegue a llenar ni siquiera un poco el lugar que dejaste-dijo y me desinfle un poco claro que el llegaría a esa conclusión, según lo que yo le había dicho era una respuesta clara o por lo menos lo que me hubiera gustado que hubiera pasado.

Pero no lo hizo y page caro por ello…

-No el titulo ya nadie más podrá tomarlo- dije con un tono bajo, miré su rostro esperando a ver su reacción.

- ¿No? –pregunto moviendo su ceja en una pregunta y negué ligeramente con mi cabeza, ¿Cómo le decía de manera que sonara desinteresada para minimizar el hecho de que literalmente mis hermas me habían quitado el título?

Y… sin que terminara enojado por ello… talvez iniciar esto no fue tan buena idea.

-No- dije secamente un poco más duro de lo que pretendí a lo que el capto de inmediato que esto era un tema pesado para mí, talvez aún estaba más fresca la herida de lo que pensaba, fruncí el ceño, del mismo modo que la tristeza hacía eco en mi pecho el enojo creció con él, chasqué la lengua guardándome lo que sentía y le sonreí.

-Pero me alegro de ya no serlo, estoy contenta con solo ser solo yo- dije con un tono alegre estirándome dejando car mis brazos sobre mi cabeza para aligerar el ambiente, no quería irme a dormir así, por lo menos ya no.

-Aunque eso fue doloroso al principio-susurre lo último cerrando mis ojos y volviéndolo a abrir, el me miraba sorprendido tratando de comprender o esperando en silencio a que le diera algo más.

Lo siento amor, pero por ahora tendrás que esperar un poco más por esa historia, solo dame tiempo.

-Bien es hora de dormir maña será un día atareado- tarare dándole un toque suave con mi mano en su mejilla, para mi sorpresa Alastor aun en silencio tanto como podía, asintió.

-Entiendo cariño y esperare a que estés lista para contármelo- la respuesta me hizo sentirme aliviada me había quitado un peso de encima, le sonreí, juntando su frente contra la mía.

-Gracias… yo… lamento dejarte colgando, pero… mierda aún estoy procesando todo y aun no sé cómo sentirme por ello, estoy… resolviéndolo solo dame tiempo- dije tratando de disculparme a lo que el simplemente con un shhh suave y lento me silencio, era el único hombre que podía hacer eso y yo no me sentiría ofendida.

-Oh querida tiempo es lo que nos sobra y puedo esperarte, sobra decir que soy un hombre paciente- mirándonos a los ojos solo pude sonreír de verdad esta vez.

-Gracias mi ciervo y… solo quería preguntar si…- dije asegurándome de que se escuchara claro el mi cuervo que sin duda pude escuchar como su cola se movió contra el colchón.

- ¿Si? -pregunto alentándome y me mordí el labio.

-Si solo si… ¿te sientes cómodo como para que yo pueda abrazarte mientras duermes? – pregunte a lo que Alastor en todo su drama jadeo como si lo hubiera apuñalado en el corazón con una mano en su pecho y la otra en su frente.

- ¡Mi querida y dulce bruja no solo estoy herido porque no sepas ya la respuesta si no porque me preguntes! -

- ¿Entonces eso es un sí? - pregunté a lo que él me frunció el ceño en clara molestia a lo que yo sin poder evitarlo comencé reírme.

-Je, bien, bien dejare de jugar contigo-dije tratando de contralarme.

-No hagas promesas que no vayas a cumplir cariño-respondió volviendo a acostarse.

- ¿Yo? ¡Jamás! sabes que me gusta molestarte un poco eres lindo cuando frunces el ceño así- respondí dramáticamente copiándolo.

-Enserio debe de haber algo mal en ti si consideras que yo soy lindo ahora- con su mano barrio su cara hasta sus dientes, incliné mi cabeza como si lo estuviera pensando y casi soltando otra risa toqué suavemente la punta de su nariz con mi dedo.

-Eres la mierda más linda que eh visto en toda mi jodida vida y… no vida-respondí inocentemente, viendo como su cara confundida pasar a una ligeramente molesta no pude evitar reírme con todo lo que tenía.

-Bien veo que la falta de sueño te está afectando – escuché que decía mientras nos tapaba hasta la barbilla con las sabanas, tratando se parar de reírme y limpiar las lágrimas de las esquinas de mis ojos.

-Aww no eres divertido-dije haciendo un puchero.

-Estas pisando hielo delgado chose coquine (Cosa traviesa)- lo decía con tan poca molestia que solo termine por suspirar acercándome a él para abrazarlo.

-Lo dices como si eso fuera a disuadirme de seguir haciéndolo-respondí sintiendo como sus brazos se abrieron para recibirme sin más tiempo que perder con suavidad lo abracé, pero dejando un poco de soltura por si el quería alejarse si era demasiado.

Escuché que gruño junto con un crujido de ondas sabiendo que había ganado, reí un poco más y me acomodé amando el calor se su cuerpo junto al mío.

-Buenas noches amor-dije enterrando mi cara en su pecho tratando de haciéndome pequeña, a veces extrañaba mi estatura normal cuando estaba viva era más fácil que ahora ambos teniendo la misma altura, pero no había nada que no pudiera arreglar acomodándome mejor y ayudo aún más que un Alastor cooperativo se amoldara contra mí.

-Buenas noches ma sorcière- susurró contra mi pelo, suave, tranquilizador como una canción de cuna y cerré mis ojos, pero solo falto eso para que mi calma y buen humor se esfumaran, cuando un recuerdo lleno mi cabeza, las voces hicieron eco deformadas.

"Entonces no nos dejas otra opción…"

La voz más fuerte que las otras, dura con un toque de ansiedad escondida hablo y sentí que mi garganta se cerraba.

"Desde hoy serás despojada de tu título… ya no serás mas la bruja dorada"

La sala se llenó de jadeos y más susurros, no necesitaba escuchar para saber lo que decían, pero nadie hablo a mi favor ninguna voz se alzó en mi defensa y yo tampoco alce la mía para defenderme, sabía lo que había echo y no lo negaría.

"Dejaras de ser nuestra hermana"

El primer golpe siempre es el más doloroso, pero ninguna palabra salió de mis labios, simplemente aceptaría de frente el castigo, con la cabeza en alto y la espalda recta en orgullo disfrazando mi dolor.

"Nuestra amiga"

El segundo no fue mejor, apreté mis puños aún más y alce mi vista contra ellas para hacerles saber que no me echaría atrás, jamás lo haría, décadas me respaldaban por ello, pero era la primera vez que eso me estaba costando tan caro.

"Nuestra guardiana"

De nuevo estaba perdiendo todo y por mi propia mano, hubiera sonreído por la ironía si tan solo pudiera sin que ellas pensaran que me estaba burlando de ellas, bueno podría hacerlo sería ligeramente satisfactorio ver sus caras de sorpresa.

"Nuestra maestra"

Parecía ser que no necesitaría hacer ya nada, los lazos que forme se estaban cortando rápidamente, dejándome de nuevo como una marioneta sin dueño, la imagen también fue liberadora ya no tendría más que fingir.

"Serás exiliada de cualquier aquelarre con el que te encuentres…"

De fingir que era todo poderosa e increbrantable, fingir que el titulo no pesaba… ya no tendría que rendirme cuentas a nadie más que a mí misma, porque de ahora en adelante solo me tendría mí y nadie más, justo como al inicio de todo esto.

"Ninguna de nuestras hermanas te darán cobijo en sus hogares…"

La idea era tan triste como esperanzadora, contuve todos estos sentimientos quemándolos en la ira que se estaba formando en mi pecho, había echo tanto y así era como terminaba esto, mate, maldecí, di mi sangre y lágrimas para y esto y fue por nada, como siempre parecía pasarme como si este fuera mi jodido destino.

"Desde ahora y hasta que declares tus crímenes y te hagas responsable de ellos no tendrás a ninguna bruja de tu lado…"

¿Crímenes? ¡Ja! No lo era cuando estaba salvando el trasero de todas, pero ahora cuando hacía algo para mi sin beneficiar a nadie más lo era, pura hipocresía, pero está bien, estaba cansada de esto, de dar tanto para no recibir nada, ya no más, bien de todos modos siempre fui mejor siendo villana que salvadora, si querían que fuera eso podría hacerlo una última vez.

"Estarás sola"

Como si lo hubiera estado antes, cada noche una pesadilla y cada despertar un infierno, dolor y más dolor, bien, si así seria de ahora en adelante, bien, sentía mi sangre hervir, un gruñido moría por salir de mi pecho, la magia de mi cuerpo quemaba con frio bajo mi piel, las sombras bajo mi mando se movieron, tomando forma listas para cumplir mis órdenes, ¿matar?, ¿mutilar?, ¿crear una masacre?... Estamos aquí para ti, déjanos salir, déjanos silenciarlas, como todo aquello que cruza tu línea, ya no tienes un título que te ate ni una correa asfixiando a tu cuello que te impida mostrar lo peor de ti.

Muestra el porque te dieron el título que te quitaron, él porque la noche es tu mejor vestimenta, el porque eres una hija de la anoche, no temes de ella y la abrazas con amor, naciste con magia antigua, una melodía olvidada por la humanidad que en tu sangre se retuerce entre tus huesos para hacer retumbar la tierra y oscurecer los cielos, como la depredadora viciosa que eres quitas la vida de todo aquello que tu sangre hacer hervir incluso aunque tu cara muestre una gélida mirada.

Porque ya no eres un arma para ellas…

Tus enseñanzas ya no serán para nadie más que para ti, la magia antigua será exiliada de ellas…

¿Porque no recordarles como es una verdadera bruja nacida para no ser controlada por nadie más que sus propios deseos?, ¿hermanas? ¿aquelarres?... no necesitas nada de eso, porque ya hay alguien que sabe lo que realmente eres y está esperando, te ama cubierta de sangre y adora cuando estas vestida por la noche, libre y desenfrenada, por esa razón estas aquí por tratar de volver a él, aunque perderás a todo aquello que salvaste.

La voz que parecía susurrarme al oído sonaba igual a la de Alastor lleno mi mente como un alivio, recordándome quien era y el porque había echo lo que hice, las lamentaciones serian después ahora tenía que hacer una última demostración, un adiós digno de mí, del legado que les dejare, sonreí soltando una risa fría que dejo todo en un silencio gélido.

-Muy bien, si eso es lo que decidieron acepto gustosa su castigo, pero… esta será mi última acción como la bruja dorada-

"A partir de ahora y hasta que el sol de extinga y la luna se pague para siempre, que las estrellas caigan y la tierra de parta nadie más tendrá la corona dorada, la bruja dorada no será título de nadie hasta que de la tierra saque lo que yo saque de la oscuridad, quien sea capaz de tomar el arma con la que extinguí el legado nacido para ser manchado por la sangre de nuestras hermanas, quien dese le título con sus manos tendrá que sostener la pesadilla del dios antiguo que yo devolví a su sueño, hasta entonces hermanas suerte manejando los horrores que cualquiera que intente sostener esta pesadilla para la corona obtener"

- ¿Ahora sacar a excalibur de una piedra suena como un juego de niños no? -

Frente al podio donde estaba mis antiguas hermanas y líderes hice una reverencia y les di mi mejor sonrisa malvada, ahora podía ver en sus caras el horror, el arma que ellas solo habían escuchado en historias y rumores era tan real como yo, había maldecido su precioso título y ya nada sería igual y me gusto saber eso, con tranquilidad di media vuelta para no volver jamás y volví por el mismo camino por el que entre ahora con orgullo que no era una mentira, libre de un título y sus cadenas, volviendo a mi estatus quo, porque ya nunca más seria esa bruja, una maestra, una amiga, una salvadora o una hermana.

Era libre por primera vez en décadas, ¿ahora porque no comenzamos de una vez?

Después de todo tenía poco tiempo, planear mi muerte seria después de todo esto como un paseo en el parque ahora… ¿Dónde encuentro a una cazadora de un linaje que yo misma extinguí?


Bueno... como pasa volando el tiempo, no?
Si se que este capitulo tardo años para salir, perdón por eso, podría prometer que no volverá a pasar pero seria un mentira bastante descarada, en su lugar puedo decir que el siguiente capitulo esta bastante cerca de también ser publicado y una vez mas gracias por su paciencia infinita y bienvenidos a todos los nuevos lectores y un beso a los viejos gracias.

En todo caso no me despido nos volveremos ver de nuevo hasta entonces cuídense! XOXO ;)