NA:Han pasado 84 años, desde la última vez que me pase por aquí, pero siempre lo tuve presentes, si alguien sigue aun pendiente de este fic, espero les guste.

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Diario de navegación, viaje al Mundo oculto.

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Diario de navegación, día 2

"Después de mucho planearlo, organizar todo y esquivar a unas cuantas personas, por fin llegó lo que esperaba desde días atrás. Astrid y yo por fin nos encontramos en mar abierto con destino al Mundo oculto, el hogar de Toothless y de nuestros demás amigos.

Llegar hasta este punto no fue fácil, y no lo digo por la planeación o el hecho de dejar unos días a la nueva Berserk, lo difícil fue escaparnos de nuestros amigos que, desde nuestra boda, no nos han dejado en paz, pues quieren ser testigos de algo que no les concierne.

Aún recuerdo lo precavidos que debimos ser para salir de la casa en plena madrugada para que no nos atraparan."

El pensativo Hiccup dejó de escribir en su diario para mirar el cielo azulado que tenía encima de él y que le hizo rememorar los eventos de un día atrás.

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—Shh… silencio Hiccup, trata de no hacer ruido.

—Haré lo que pueda, pero recuerda que tengo una pierna de metal.

Entre la sombras, el matrimonio iba caminando lenta y sigilosamente por las orillas de los balcones más altos de la casa. De esa manera, tanto Hiccup como Astrid fueron descendiendo poco a poco, tratando de no hacer tanto ruido, en especial cuando llegaron al punto en donde sus vigilantes y curiosos amigos yacían dormidos.

Snotlout, Fishlegs y los gemelos: grupo alias "los desgraciados" como los había apodado Astrid, desde su boda, hacían vigila constantemente en su casa (y en cualquier lugar al que fuera junto con su esposo) con ese afán de presenciar un evento especial y que se supone se debió suscitar en la noche de bodas, pero eso se acabaría esa noche, por fin tanto Astrid como Hiccup se librarían de ellos, y en sí de todo el mundo, aunque fuera por unos días.

"Adiós al hostigamiento", pensaron ambos cuando finalmente llegaron a la planta baja de la casa y rápidamente se escabulleron entre las sombras de las demás casas.

Astrid era quien lideraba, tomando la mano de su marido lo guiaba apresuradamente hacia un camino que ella ya había trazado para emprender la huida, mientras que él, cargaba parte del equipaje que llevarían.

Una vez en la orilla del acantilado en donde se había instalado un sistema de poleas que permitía descender hasta el nuevo muelle, el matrimonio buscó por los alrededores cosas que habían escondido en los días pasados y que usarían como provisiones durante su pequeño viaje de Luna de miel como algunos cursimente le llamaban.

Una vez listos con todas sus cosas, descendieron y embarcaron todo lo necesario en un pequeño barco y casi al punto de que el sol comenzó a ascender a lo lejos, ellos partieron dejando su nueva isla, claro que con el previo aviso a los mandamases suplentes (Valka y Gobber) para que se hicieran responsables de todo durante su ausencia.

Ya alejados de la nueva Berk, el primer día casi se les fue en un abrir y cerrar de ojos, ya que se dedicaron a organizar todo su equipaje y provisiones, así como determinar la ruta segura para llegar a su destino; ya llegando el segundo día fue cuando se podría decir que ambos comenzaron a disfrutar del viaje.

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"Por lo pronto no ha pasado nada de nada." —escribió Hiccup con una sonrisa en su rostro, para luego fijar su mirada hacia su esposa quien en plena calma se encontraba admirando la belleza que el paisaje les ofrecía. —"Pero espero que pronto pase."

"Aunque siendo sincero, no tengo la menor idea de cómo hacerlo o si esperar a que ella tome la iniciativa, después de todo siempre he considerado que Astrid es un "poquitín" más atrevida que yo. Yo sólo sé que estaré a su entera disposición para el momento que quiera, pero si ella espera a que yo tome la iniciativa entonces…"

Hiccup tragó saliva, viendo de nuevo a su esposa.

"Creo que no sé cómo lo haría, veré como se van dando las cosas y no sé, tal vez las cosas se den por si solas."

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Diario de navegación, día 4.

"Por el momento no ha pasado nada de nada, pero no me preocupo, noto a Astrid un poco nerviosa y no quiero presionarla, ambos pasamos buen tiempo juntos, jugamos mazas y garras, nos contamos historias, recordamos viejos tiempos, pescamos, le enseño a cocinar, en fin, hemos pasado un buen tiempo de calidad."

El clima se mantiene agradable, hay buenos vientos y si seguimos así calculo que llegaremos al Mundo oculto en 5 días más.

Estoy ansioso por llegar.

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Diario de navegación, día 6

"Casi, pero sólo casi algo estuvo a punto de pasar entre Astrid y yo la noche anterior y a pesar de que fue sólo unas cuantas caricias y besos no puedo evitar sentir un estremecimiento por todo el cuerpo al recordarlo, tal vez pudimos haber llegado hasta el final, si no fuera por los truenos de una aparente tormenta que se cruzaría por nuestro camino.

El viento y la marea de un momento a otro comenzó a tornarse violento, pero al final al cabo de unas cuantas horas ni tormenta ni noche de bodas hubo, y ya desganados y sin ánimos de hacer nada, después de asegurarnos que ambos estábamos a salvo, tanto Astrid y yo caímos rendidos y dormimos hasta tarde."

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Diario de navegación, día 8

"Las ansias porque al fin lleguemos al mundo oculto están comenzando a ser notorios en Astrid y en mí, ella no deja de hablar de lo mucho que espera poder ver a Stormfly y volar sobre su lomo una vez más y yo estoy en las mismas, quiero ver a mi amigo, mostrarle y leerle todas las cartas que le he escrito y que por supuesto traje conmigo."

"Sé que suena tonto y probablemente cualquiera diría que Toothless no entendería nada y que sólo se pondría feliz por el hecho de verme y escucharme, de cualquier manera, es algo que planeo y quiero hacer, realmente quiero que él sepa todo lo que he hecho a lo largo de estos meses sin su presencia."

—¿Qué tan probable es que podamos verlos, Hiccup? —preguntó Astrid, sentándose junto a él en la cubierta del barco.

El aludido dejó su diario de lado y alzó la vista al cielo como solía hacerlo cuando se ponía pensativo.

—La verdad no sabría decirte, es decir, sabemos donde está el mundo oculto y como es su entrada, y por lo mismo debemos permanecer un poco alejados para evitar ser succionados por la corriente, sólo espero que desde nuestra posición esté alguno de nuestros amigos que nos reconozca, y en dado caso de que no sea Toothless o Stormfly, que estos nos lleven a ellos.

—Yo también espero eso. —le confió Astrid, recargándose en su hombro y cerrando los ojos. —Sólo falta un día…

—Sí, un día…—musitó Hiccup soñadoramente, recargándose sobre su cabeza y abrazándola con ternura.

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Día 9.

Hiccup y Astrid miraron en silencio y hasta en cierto punto con decepción aquel hueco de fantasía en donde caían infinitas cantidades de agua que desconocían a donde llegaban a parar.

Lo que pensaron que sería un hueco rodeado de dragones voladores que estaban al servicio del rey dragón, no se comparó a lo que veían en realidad, el agujero que conducía al mundo oculto a la vista sólo era eso, un agujero, no había rastro de ningún dragón, ni siquiera de alguno que anduviera volando o siquiera de los que eran marítimos.

—Tal vez debamos esperar unas horas, supongo que en algún momento hay algún dragón que querrá salir a ser tocado por la luz del sol.

—Sí, tal vez, Astrid. —respondió Hiccup, en su rostro se podía apreciar la plenitud de su decepción.

Pero… ¿qué se le podía hacer? Sólo quedaba esperar a que alguien de los que habitaban las profundidades del mundo oculto se percatara que ahí estaban los antiguos jinetes de dragones.

Sentados ambos en la proa del barco donde colocaron varias pieles y telas para que no fuera incomodo, el matrimonio esperó y esperó por largas horas que parecieron una eternidad.

Y al final, ningún dragón apareció.

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Diario de navegación, día 10.

"No hubo ningún avistamiento de dragón, ni una sola criatura que pudiera darnos la esperanza de volver a ver a nuestros amigos."

"Sé que fue tonto haberse aferrado a un imposible, pero aun así guardaba las esperanzas. Sin embargo, después de platicarlo, para casi al término de este día, Astrid y yo decidimos alzar ancla y volver a nuestro hogar"

"Tal vez algún día vuelva a ver a mi amigo, aunque lamento profundamente que no haya podido ser en esta ocasión"

"Toothless, amigo… tomo este diario de navegación como parte de una de las tantas historias que algún día te contaré cuando te vuelva a ver, hasta entonces, espero no me olvides."

—De vuelta a casa.

Hiccup alzó la mirada, viendo a su esposa que con una mueca compasiva le sonreía con ternura, mientras sostenía una lamparilla para iluminar su entorno.

—Sí… volver a nuestra divertida rutina. —musitó él con cierto sarcasmo.

—Sí, tal vez, pero así es la vida… supongo, creo que debemos disfrutar los días que nos quedan antes de regresar a la rutina.

—Supongo.

—¿Y ya me dejarás leer lo que escribes?

—¿Eh?

Astrid señaló el diario con la mirada.

—Ah… sí, claro… ¿Por qué no, Mi Lady? Recuerda… lo mío es tuyo…

Se lo entregó.

—Y lo mío tuyo…—le respondió Astrid devuelta tomándolo con ansias y dejando la lamparilla colgada encima de ellos, de manera que le permitiera leer.

Se sentó junto a él en el montón de pieles y mantas y hojeó las primeras hojas que, en sí, redactaban paso a paso los planes que habían hecho para escapar de sus amigos. En las siguientes hojas había dibujos de mapas tanto de nueva Berserk, así como la ruta de navegación al mundo oculto entre otras cosas, la vikinga siguió hojeando el diario hasta que llegó a una sección que Hiccup había nombrado como: "Diario de navegación" pero del que poco se describía sobre el clima o el ambiente o las tareas por hacer durante el viaje, más bien en cada página sólo leía como él describía su situación con ella con unos: "no ha pasado nada" o el "casi pasa". Para ella fue gracioso leer lo que su despistado marido pensaba pues apostaba a que ni se acordaba que había escrito eso y a la ligera le había dejado ver sus más profundos pensamientos y sentimientos.

—¿Qué es tan gracioso? —preguntó Hiccup al verla reír.

—Así que estás esperando a que yo tome la iniciativa. —le mostró Astrid juguetonamente en donde había escrito aquello.

Hiccup enrojeció como un tomate pues había olvidado lo que había escrito (detalladamente) en algunas páginas y trató de quitarle el diario, pero ella por supuesto lo esquivó y siguió hojeando el diario de manera divertida.

—AA... Astrid… —titubeó apenado.

—Mmm… y yo pensando que tú serías el que tomaría la iniciativa cuando estuvieras listo. —se siguió burlando ella. —pero ya que insistes…

Hiccup tragó saliva al escuchar la insinuante voz de su esposa, la cual dejando el diario por un lado se volvió hacia él con un movimiento rápido para quedar encima de él.

El nervioso vikingo sintió como su corazón comenzó a acelerarse con ese movimiento y por el simple hecho de tener a su esposa arriba de él, pero más se le aceleró casi al grado de que podía escucharlo cuando ella lo empujó contra las pieles, dejando sus manos sobre su pecho.

Desde esa perspectiva su mujer lucía muy hermosa a la luz de la luna y de la lamparilla; sin embargo, aquella sensualidad que ella emanaba de repente cambió a una graciosa, burlona y también apenada.

—Bien… creo que hasta aquí llega mi atrevimiento. —confesó apenada. —Mi corazón está latiendo tan fuerte como el tuyo.

—¿En serio? —rio él, aun con el pulso acelerado y más se le aceleró cuando Astrid tomó una de sus manos y la condujo a su pecho.

—Sí, en serio… siéntelo.

No mentía, pensó el avergonzado Hiccup, ella estaba tan nerviosa como él.

Se reincorporó a como pudo sin quitársela de encima y más bien dejándola sentada sobre su regazo, Astrid tampoco hizo nada para quitarse, en su lugar sólo rodeó su cuello con sus brazos.

—Creo que será más fácil si esto sale por iniciativa de ambos. —creyó él apenado. —Astrid, yo estoy listo, ¿y tú? —dijo desviando un poco su apenada mirada de la de ella.

Astrid le movió el rosto para que la mirara.

—Yo también.

Y después de eso las palabras cesaron, ella lo besó y él le correspondió con ternura y después con pasión, tomó parte de la iniciativa que le correspondía e hizo lo propio para que esa noche fuera de lo más especial para ambos.

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Día 18.

"A la luz de la luna, en una noche llena de estrellas en medio del océano, Astrid y yo finalmente consumamos el matrimonio por primera vez, y un par de veces más en las noches siguientes" —escribió Hiccup con una sonrisa, viendo a quien yacía cubierta sólo con una piel afelpada a un lado de él.

"Estamos a unas horas de llegar a nuestro hogar y algo me dice que las cosas no serán igual, obviamente habrá habladurías, nuestros amigos y demás aldeanos supondrán lo que Astrid y yo ya hicimos durante estos días y de antemano ambos ya estamos preparados para un tema de conversación nuevo que surgirá entre todos los aldeanos y que tiene la palabra incluida "hijos""

"Ya estamos listos para afrontarlo y de cierta manera será divertida esta nueva etapa de nuestra vida"

"No sé lo que deparará el futuro, pero hasta entonces, disfrutaré de mi vida junto con mi esposa y con mis deberes como el jefe de Berk."

"Toothless, amigo, me esforzaré por ser un buen líder y esposo tal y como tú lo demostraste aquella vez en el mundo oculto, ya lo verás."

"Fin del diario de navegación"

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Notas de Autora: ¡pooooor fin! (gritos de emoción) salió este nuevo capítulo, fue algo breve y cortito, pero puse todo lo que quise.

Espero les haya gustado y gracias por los que siguen aquí leyendo esta pequeña historia.

Saludos.

23 de julio de 2022