« Y si este mundo fuera del infierno de otros planetas. »
Chapter 4: Sakura.
Gota.
Sakura se levantó luego de haber dormido unas horas sin realmente poder descansar. Su mano, enroscada con firmeza al kunai debajo de la almohada, se torcía con espinas por la falta del flujo sanguíneo. Su cabeza aun palpitaba al ritmo de su corazón. Con la única ventana de la habitación completamente cubierta y el cuarto iluminado solo con la luz del baño entre abierto, la chica no necesito mirar el reloj de la mesita para saber que aún no había amanecido y como era costumbre desde hacía ya un tiempo, ella no solía dormir hasta que saliera el sol. No podía, en realidad.
Gota
Le tomo exactamente diez minutos poder sentarse en la cama y otros dos para decidir que debía bañarse antes de comer. Un pase rápido al cuarto de baño, cepillarse los dientes bajo la regadera de agua fría, desenredar su cabello con los dedos y en un par de minutos se encontró a si misma mirando la misma grieta en la pared de su habitación mientras comía cereal.
Gota.
Tal vez antes no tenía una rutina tan estricta que cumplir, tal vez antes no tenía tanto orden bajo sus actos. Era algo que en ese preciso momento no podía recordar. Había cosas, insignificantes en su mayoría, que había descuidado durante años y que justo ahora no podía recordar hacer o decir. Pero ahora las necesitaba, tanto que ese pequeño tipo de control en una parte de su día parecía ser lo único que podía hacerla permanecer en sus cabales.
Gota.
Despertar antes del amanecer, comer un plato de cereal, mirar un punto indefinido en la pared, volver a dormir si podía lograrlo, despertar para volver a mirar un punto en la pared, llorar si podía lograrlo. Era un ciclo que se repetía día tras día desde que había regresado a la aldea. Y no importaba que tan claro estuviese el día o que tan emocionados estuviesen las personas, Sakura no podía interrumpir esa parte de su rutina sin empezar a quebrarse.
Gota.
Era masoquista de su parte, de eso estaba completamente segura. Era obsesivo o eso había dicho la terapeuta. Incluso era deprimente había escuchado decir a Ino. Sakura simplemente no podía detenerse. Se sentía asfixiada por un aire denso cada vez que se interrumpía sus horas de rutina, se sentía ahogada, presionada con kilos y kilos en el pecho que la tenían en el mismo sitio, mirando la pared, comiendo cereal y contemplando la nada.
Gota.
Necesitaba de silencio. Necesitaba el espacio. Necesitaba la presión que la mantenía alerta solo para respirar y sobrevivir, nada más. Las convivencias le recordaban el lugar. Las risas le recordaban su risa. Los hombres le recordaban sus manos. Sakura necesita el silencio para estar bien, para estar calmada. Pero era un tipo de silencio que no lograba en campo de entrenamiento, que no conciliaba en su oficina del hospital que no podía lograr ni en el Bosque de la muerte. Necesitaba el silencio del aislamiento, el de su voz interna haciendo eco en las paredes, el del aire forzando para entrar a sus pulmones...
Gota.
Esto no está bien.
Por supuesto que no estaba bien, era muy consciente de ello. No podía abandonar el trabajo, así como así, no podía alejarse de sus amistades de ese modo, ella simplemente no podía dejar su vida de lado para aislarse en su miseria.
Había intentado con todas sus fuerzas retomar su vida. Asistir a terapia, hacer sus rondas en el hospital, incluso hacer misiones. Ponerse una máscara para la sociedad, para sus amigos. Estoy bien. Cómo hablar con el psiquiatra cuando solo quería silencio. Cómo hacer misiones cuando no podía siquiera mirar a sus compañeros. Cómo salvar vidas cuando ella misma no se sentía viva. Porque la realidad era esa, Sakura Haruno no estaba viva. Respiraba, comía y existía, pero no estaba viva. En algún punto de su historia alguien le había arrebatado su vida de las manos y la había convertido en otro cadáver andante de los muchos que debían habitar ese mundo.
Gota.
Respira.
En ocasiones olvidaba como respirar, como andar, como hablar. Entonces tenía que detenerse y hacerse un ovillo en el suelo para sentirse segura. A veces Naruto subía las escaleras y tocaba a su puerta con alguna excusa, entonces ella debía colarse la máscara y seguir fingiendo que aun sabia reír, que podía hacer papeleo, que podía salir con sus amigos y hacer misiones. Y por la noche volver a la realidad lentamente, fundirse en la penumbra de su habitación a mirar un punto indefinido.
Gota.
Su reloj interno le anunció lo tarde que era y casi dolorosamente lamentó estar lista, desayunada y preparada para ponerse nuevamente la máscara emocional. Se calzo los zapatos. Aliso su ropa, peino su cabello con las manos y salió a la pequeña cocina para depositar el tazón. El sol empezaba a colarse por la ventana a sus espaldas y podía oír el bullicio de la calle.
Mientras miraba la puerta principal y se preguntaba por el retraso, no pudo evitarse tratar de adivinar quién sería seria hoy. Tal vez Ino tratando de llevarla al hospital a trabajar, o Naruto invitándole a entrenar o Incluso Shizune mirándola con esos ojos lastimeros...
El toque en la ventana la sobresalto y le hizo dar un traspié hacia adelante. Reconoció su firma de chacra y termino de sorprenderse. De todas las personas que podrían ser, no esperaba a esta. Lo último que quería era también estar bajo su ojo vigilante. Bajo su lastima.
No no no.
—Yo. ¿Estas ocupada?
Da la vuelta. Respira. Estas bien con él.
—Buenos días, Kakashi sensei— tuvo que tocar disimuladamente los costados de su boca para asegurarse de estar sonriendo.
El hombre al otro lado del cristal de la ventana, yacía con su típica pose relajada recostado del barandal del de la escalera de emergencia. Mientras daba los pasos para abrir la ventana su mente comenzó a correr a mil por hora. Qué máscara debía usar con este hombre, la estudiante tímida, el médico estresado, la discípulo del hokage.
Quién soy ahora.
Él ya le había visto hacía varias noches en un mal momento, olía a licor, estaba fumando y su mano estaba tan cálida, y aun así ella lo había tolerado, lo había mirado a los ojos por segundos, permitió su toque, compartió su silencio con él. ¿Quién fui esa noche, qué máscara usé?
—No estoy ocupada, kakashi sensei—su propia voz le sonó extraña. Y él sonrió tras la máscara. Una sonrisa que ella nunca sabría si era real o no.
—Ya es algo tarde—murmuró para sí mismo y llevo una mano a su barbilla pensativo.
Sakura se removió en su lugar mirando incomoda los dedos de sus pies. Kakashi continuaba parado en su sala junto a la ventana decidiendo algo de lo que ella aun no tenía idea.
En otros tiempos ella hubiese preguntado, entusiasmada, cuáles eran sus planes con él. Ahora ella se sentía tan fuera de lugar que simplemente abrir la boca parecía extraño en sí.
Un pájaro canto a lo lejos y Kakashi suspiro.
Está cansado.
—Biblioteca—murmuro entre dientes—. Ordenaremos la biblioteca. Los registros privados del consejo.
Solos.
—Sera bastante pesado, no tenemos tiempo definido, pero espero podamos terminar al final de esta semana.
Y con un asentamiento emprendió la marcha tras él en los tejados.
La sección privada de la biblioteca era más oscura de lo que ella recordaba. Olía a madera y a tinta. Y los pasillos parecían ser interminables.
Si puedes.
Ella había estado ahí en muchas otras ocasiones, estudiando sus jutsus, acompañando a la Hokage, incluso desempolvando algunos libros con Shizune. Se sintió tonta cuando su corazón empezó a latir desbocado mientras se adentraba. La máscara invisible empezaba a aflojarse a sus costados. Kakashi había desaparecido en algún pasillo, ella continuaba allí tres pies más adentro de la puerta respirando pesado.
Su cara contra la madera pulida. Sus ojos completamente cegados de luz. Las cuerdas en sus manos.
No necesito dar un paso más para saber que no debía ni podía estar allí. Y antes de poder dar la vuelta, estaba atrapada. El ruido comenzó rompiendo sus oídos, pitando con fuerza en su cabeza. Podía sentir su respiración en el cuello, su lengua rasposa y aliento fétido recorriendo sus mejillas y toda su cara. Sus piernas flaquearon y sus rodillas golpearon el suelo. Él estaba encima de ella con sus dedos tersos enredándose tras su cabello tirando de él, disfrutando cada lágrima de sus ojos. Sakura trato de levantarse a pesar de sentir las cadenas en los tobillos, pero de la nada estaba él ahí tocando sus piernas rasgando cada centímetro de piel que estaba a su paso.
¡No eres real! ¡No estas aquí!
No podía ver. No podía sentir su chakra. No podía sentir su fuerza, ni siquiera su voz. Ella estaba ahí mientras él mordía su piel, mientras su mano lánguida se introducía bajo su ropa. Mientras su risa filosa disfrutaba de su dolor.
¡Sakura, eh, mi linda Sakura!
¡Sakura!
¡Sakura!
—¡Sakura!
—¡No estas aquí! ¡No eres real!
Abrazo sus rodillas con fuerza y empezó el suave vaivén intentando disipar su imagen. Solo era otra alucinación. Él no podía estar ahí, él no podía estar con ella. Ella estaba en Konoha, lejos de él, a salvo de él. Sentía sus manos en sus hombros, ahora cálidas y callosas y su voz tan cerca y profunda como si lo tuviese delante, tan real que dolía y tan cerca que quemaba. Pero esto era otra de sus alucinaciones, él no podía ser real, no en su aldea junto a su gente, con la risa de Naruto, e Ino y sus flores; con Shishou oliendo a alcohol, con Kakashi y sus manos cálidas y la tarde teñida de hoja y bosque.
—No eres real. No puedes hacerme daño.
—No es real. Estoy aquí, nadie te va a hacer daño, Sakura-chan.
No estás aquí. No estás aquí. No estás aquí.
Pudieron haber pasado minutos u horas hasta que el ruido se fue. Hasta que pudo recuperar la respiración y abrió los ojos con dolor hacia la cerámica gastada del piso. Hasta que por fin su voz se fue apagando en su cerebro como una cerilla gastada. Su olor se había ido y en cambio ahora si podía sentir la esencia del ninja sentado a su lado.
Y de repente ella estaba ahí, tirada en el suelo, sintiendo la poca vida que le quedaba escurrirse entre sus dedos.
—Lo siento tanto, Kakashi-sensei.
La máscara se rompió, cualquier otra palabra murió en su boca y por fin todo quedo en calma. Esta era la verdadera Sakura. No necesitaba más máscaras, necesitaba el silencio.
¿Ya ven hacía que dirección va el fic?¡Feliz año nuevo! ¡Y gracias por leer!
