«—Los gobiernos del mundo y sus líderes corporativos no quieren que hablemos, ¿por qué?, porque liberamos verdades, destapamos villanos, exorcizamos demonios».
A pasos gigantes y con los ojos inyectados en furia, Genma pateó la puerta de Kakashi tan fuerte que toda la estructura protestó ante el golpe y estaba casi seguro de haber oído la madera crigir. Sin embargo, nadie salió a su encuentro.
Su sangre bulló con más rabia y lanzó una segunda parada que fue a estrellase contra la maseta vacía junto a la puerta.
—¡Demonios, abre!
Escuchó murmullos tras las puertas cercanas y se percató que tal vez si humor poco alterado vino a incomodar a los otros residentes.
Le valía lo mismo, pensó, ni los conocía ni le importaba.
Nunca entendería por qué luego de tantos años Kakashi aún seguiría viviendo en un mugroso complejo de apartamentos civiles. Estaba mal pintado, casi tan viejo como todos sus habitantes y siempre olía a sopa.
—¡Sé que estás ahí! —rugió— Abre la puerta o la derribaré.
No recibió respuesta alguna, dejándolo en las mismas.
Golpeó suavemente la puerta con la frente mientras intentaba ordenar en su mente todos los lugares posibles dónde podría encontrar a Kakashi y que no involucran a nadie del equipo.
Típico de Kakashi.
Desde jóven—y él ya debia haber acostumbrado a eso— ponía a sus subordinados a correr de allá para acá tras sus faldas.
Cuando el halcón oficial de la Hokage picoteó la ventana de Genma, aún ni siquiera había amanecido por completo, y traía en la pata el pergamino oficial que lo convocaba a una misión S. No había detalles, ni ubicaciones ni instrucciones. Solo una hora exacta y la palabra clave que terminaba por confirmar que citaba a todo el equipo por igual.
Genma entonces, preparó un par de pergaminos estándares, el equipo que solía usar y la muda de uniforme que era necesaria, pero se detuvo frente a la puerta a comer su sandwich mientras intentaba sacar la fuerza de voluntad. Decir que no al Hokage era un pase fijo a una prisión por desacato, pero romperle un par de huesos a Kakashi antes de que estuvieran de servicio era un vacío legal que estaba obligado a aprovechar. Así fue que lo busco y se enteró que no estaba en las fosas nasales de Minato, y el monumento tenía un par de días que no recibía su visita.
«—¿Kakashi san? No, no lo he visto desde que bajo a mi gato del techo.»
«—Nunca lo encontrarás si no quiere que lo encuentres.»
«—Hace unos días discutió con Haruno san frente a la torre, no lo veo luego de eso»
El castaño, a punto de resignarse, recurrió al lugar donde jamás lo encontraría pero debía intentarlo. Apartamento 13B, la puerta no cerraba bien en la parte de abajo y tenía marcas de garras de perro por todos lados, la cerradura cubierta por una fina capa de polvo que bien podría indicar que Kakashi no llegaba hace unos cuantos días o de plano no la usaba en lo absoluto.
Se inclinaba más por la segunda opción.
—¿Buscas a 13B? —una mujer anciana y regordeta asomo la cabeza desde el pie de la escalera.
Genma tardó un par de segundos en identificarla como la casera desafortunada y amargada que patrullaba a los pasillos en busca de algo por lo que reclamar.
—Buenos días Yamaguchi san. ¿Ha visto a Kakashi?
—13B—tambien solía referirse a todos como un cuarto más y no como una persona— no está por aquí desde hace días, tampoco han venido sus amigos molestos a hacer ruido.
El shinobi contuvo una risa. El enojo con el que la mujer hablaba sobre ellos no era algo normal, pero bien podrían haberse lo ganado durante los 15 años que Kakashi había estado residiendo ahí. Aparentemente los complejos habitantes civiles —la casera sobretodo— tenían muchos inconvenientes con un grupo de jóvenes armados moviéndose enttmre los pasillos y teniendo animadas reuniones.
Ups. No se arrepentía de nada.
—Oh, vaya, bueno supongo que estará en algún otro lado.
—Ojala no esté muerto.
—¿No sería más fácil para usted si lo estuviera? —el tono que uso fue un poco más alegre del que debería haber implementado.
Ella se llevó las manos a los bolsillos delanteros de su delantal, tenía un par de manchas de grasa vieja que llegaban hasta los tirantes de los hombros, y la mirada que le dió hizo referencia a qué lo que diría sería una respuesta obvia.
—He tratado de correrlo por doce años consecutivos por alborotador y mala paga, y no ha mostrado ni por asomo ganas de moverse, una vez dijo que solo se iría de acá cuando se fuese de este mundo.
—¿Y entonces?
—¿Eres estúpido o qué? Me debe tres meses de renta, Kami no puede dejarlo morir antes de que me pague.
Murmuró un par de cosas más entre dientes que el hombre no llego a entender del todo y luego bajó las escaleras como si quisiera dar a conocer si presencia ante los otros inquilinos. Genma se encontró nuevamente solo en el pasillo y apunto de sacar un pequeño pergamino para dejar una nota a Hatake, la puerta se abrió y una mano tiró de él hacía dentro.
—¿Ya te calmaste?
Kakashi estsba en pijama, mal peinado y rodeado de basura y desorden en su pequeña sala.
El enojo que su amigo dejo ir, se convirtió en una confusión visible cuando lo encontró más descuidado de costumbre. Una clara señal de alerta, algo pasaba.
Genma colocó la mochila en un esquina junto a la puerta y siguió a Kakashi al sofá desbaratado dónde esté se había lanzado y aparentemente trataba de ahogarse con un cojín.
Se lo arrebató de la cara y se paró frente a él.
—No podía abrir, la casera llevaba mucho rato rondando el pasillo-le dijo-. No tenía opción.
—¡Claro que sí, pagarle!
Batió la mano descartando la idea.
—No se lo merece, Genma, tengo mejores cosas en las que gastar.
En la mesilla al alcance de su mano habían un par de botellas de vodka vacías y un vaso de cristal con cenizas.
Deprimente.
Siempre lo había sabido, Kakashi era un tipo de persona deprimente. Tenia esa cosa que le rodeaba cuando estaba solo y terminaba por volverlo un ser vulnerable.
Durante la juventud de ambos, Genma también paso por un periodo de tiempo donde paso de ser el shinobi modelo a un ser sumamente decadente. Era normal en aquellos tiempos, todos habían pasado por eso al menos una vez.
Excepto Kakashi.
Cuando Shiranui estaba por comprender el sentimiento de abandono hacia si mismo, Kakashi ya podría dar una cátedra de ello sin problemas. De ese modo nació Lobo, su contraparte insensible, desesperanzada y homicidamente loca. Era espeluznante algunas veces, debía admitir, la facilidad con la que Kakashi podía suprimir sus propios sentimientos y reemplazarlos por la mirada fría de su alter ego.
Había algo malo con eso. Nadie que se considera cuerdo podria hacer una transición tan sutil y al mismo tiempo radical hacía un alter ego, pero de nuevo, Kakashi no era una persona necesariamente cuerda. La vida se había asegurado de que no lo fuese.
—Si sabes que tenemos una hora para partir a una misión ¿No? —le preguntó y de un golpe suave en la rodilla le señaló que le hiciese un espacio en el sofá.
Genma lo olió sutilmente, el era puro Vodka, sudor, cigarro y ramen. Nada agradable.
—Pero a eso no fue a lo que viniste.
Encontró más agradable mirar la punta de sus sandalias que explicarle a Kakashi, lo enojado que estaba por tener que partir a otra de las asignaciones que más odiaba. Poco conveniente hacerlo mientras su capitán estuviese en un estado deplorable, por lo que optó por jugar en silencio con un senbon en la mano hasta que el peliplata se decidiera a volver a hablar.
O bañarse.
—Escucha—dijo Kakashi con la voz sofocada por el cojín y luego de un rato-. No quiero que me regañes, ya esto se sale de mis manos, sabes que yo tampoco quiero ir.
—Lo se.
—No quisiera haberlos involucrado a ninguno de ustedes en esto y mucho menos a ti, pero así son las cosas.
El castaño tiró del cojín en su rostro y lo arrojó a la pared contraria
—Ya lo sé—repitió.
—¿Estás bien?
—¿Tu estás bien?
—Claro que estoy bien.
El del senbon extendió la mano hacia la botella medio vacía y la meneó delante de la mirada bicolor del Hatake, su rostro desprovisto de la máscara se torció en una mueca agria.
—Pues no parece. ¿Que está pasando contigo?
Suspiró largo y cansado y rebuscó entre los cojines del sofá la cajetilla de cigarros. Genma se la arrebató antes de que pusiera sacar uno. Torció la boca disgustado, pero ante la mirada severa de su amigo, dejo ir su molestia tan rápido como llego.
—¿No has querido hacer algo malo alguna vez?—preguntó.
El castaño lo miró confundido y de pronto se percató que Kakashi había encontrado algo nuevo e interesante que mirar en la pared del frente, un librero con libros que probablemente bhabia leído cuentos de veces y algunas fotografías empolvadas.
—Si—admitió—. A veces he querido no pagar mis tragos en el bar o faltar a mis misiones.
—No estoy bromeando, hablo de algo realmente malo. Que te convierta en el villano, pero que sea bien merecido.
—¿Cómo qué?
—Como quemar la aldea hasta sus cimientos, o arrancarles las uñas una por una a los miembros de consejo.
Genma contuvo la respiración.
—¿De qué diablos estás hablando?
Él se levantó y comenzó a pasear por la habitación.
—Ellos la enviaron a los brazos de su verdugo. La dejaron pudrirse en sus torturas. Yo podría devolverles lo mismo, ojo por ojo.
Genma lo sabía, sabía que terminaría mal cuando llegó a él buscando un par de consejos, cuando lo vió pulular alrededor de ella como colibrí en flor. Y ahora lo vería caer del vuelo al darse cuenta de que su preciada flor estaba muriendo.
—¿Sakura? No es muy difícil de ver-para él que lo había vivido en carne propia.
—¿Debería esperar o debería simplemente matarlos a todos?
—Mierda, Kakashi.
La mirada en sus ojos repentinamente vacíos era algo de lo que preocuparse, Genma que estaba acostumbrado a la energía que emanaba de vez en cuando no se sentía realmente afectado por su cambio de humor, pero imaginaba que todos en el edificio estarían empezando a temblar misteriosamente.
Se levantó y se acercó con cautela a su amigo, suavemente le puso los brazos en los hombros y trató de llevarlo de vuelta hasta el sofá dónde le dejo encender un cigarrillo a pesar de lo mucho que odiaba verlo fumando, pero si a Kakashi le calmaba eso pues le dejaría hacerlo todo lo que quisiera, aunque por si acaso retiró discretamente la botella de su alcance.
—Tu mismo lo has dicho, Hatake. Está es la vida que elegimos, no podemos quejarnos o desquitarnos solo porque no salió como esperábamos.
—Eso fue antes de que cruzarán la línea.
—¿Quien cruzará la línea? ¿La Hokage? ¿El consejo? ¿La aldea? No hay culpables.
Se dejó caer a su lado abrazando la botella y espero pacientemente a que Kakashi dijera algo —lo que fuese— que se opusiera a sus palabras, aún que no le hubiese gustado. En cambio, su capitan se consumió rápidamente un cigarrillo y esparció las cenizas por todo el tapizado viejo y la alfombra.
—Tal vez es mi culpa. Si hubiese estado más pendiente de ella, si la hubiese preparado mejor, si yo-
—Callate ¿Quieres? Por amor a Dios, callate—Genma lo miró empezando a enojarse—. Me recuerdas a mi y me duele pensar que fui terriblemente patético mientras Anko paso por ahí.
—Necesito más alcohol, Genma.
—Necesitas darte un baño. ¿Ok?
Kakashi era un borracho engañoso, podías verlo caminar en una perfecta línea recta y mantener una larga conversación con él antes de percatarte que estaba hasta las metras de alcohol y que te vomitara encima. Claro, eso no era algo que ocurriría frecuentemente. Genma podía contar con los dedos de las manos todas las veces que su capitán había llegado a esos extremos, y todas terminaban muy mal. Kakashi borracho antes de una misión era el epítome de un desastre social.
Shiranui se levantó del sofá, y tiró de Kakashi con una mano hasta llevarlo a la puerta del único baño, donde el peliplata se sostuvo con las manos al marco de la puerta, resistiendose a ingresar como niño berrinchudo.
—Espera, Genma, espera—levantó un dedo a punto de decir algo—. Yo busque la historia, y no hay historia.
—Contexto, Hatake, dame contexto.
—¡Ella! No está en los registros anbu, no está en los documentos personales, no está en la casa de Tsunade. Simplemente, no existe. Su misión no existe.
Soltó un suspiro desesperanzado y Genma se debatió entre animarme a buscar más o de una decirle que nunca los encontraría. Las misiones existosaa y fallidas siempre tenían un lugar donde archivarse en la aldea, pero como parte de la estadística, asuntos que señalarán a Konoha como culpable de la destrucción física y mental de sus kunoichis, iba a una data especial que ninguno de ellos llegaría a ver en su vida.
Por eso existía la oficina de asuntos Kunoichis. Tras su fachada burocrática de misiones mal repartidas y pensiones alimenticias para divorciadas, tenían una larga lista de las víctimas del sistema.
—¿Has probado preguntarle qué sucedió?
—Ella no quiere que la busque más. Me evita.
Cuando Genma no respondió, Kakashi aflojó los músculos de sus brazos y entro voluntariamente al baño sin decir una palabra.
La puerta del cuarto de Kakashi —el único del pequeño apartamento— estaba entreabierta y su amigo no perdió oportunidad de entrar a sellar en pergaminos y una mochila todo lo que necesitarían. Varios uniformes, paquetes de comida deshidratada, el juego estandard de armas y por último la máscara, sellada aparte como Kakashi solía hacer y lista para usarse bajo todas las de la ley.
Genma miro el reloj de la pared, intencionalmente atrasado, no tenía idea de cuando faltaba para reunirse con el equipo, y sentía vergüenza de llegar con Kakashi en ese estado. Crea fama y acuéstate a dormir, se dijo, pero realmente no se arrepentía de ser el alborotador en la vida de sus amigos, tenía recuerdos increíbles.
Lanzó la mochila lista junto a suya y destapó un paquete de comida deshidratada que colocó lo más decente que pudo sobre un plato.
Al instante Kakashi salió, con los ojos rojos de quién no había dormido en toda la noche bajo los efectos del alcohol. A cualquier otro podría funcionar le como un buen relajante o inductor de sueño, Kakashi como siempre, debía ser la excepción.
—¿Piensas vestirme también?
—Solo si me dejas manosearte.
Sonrió un poco y se encerro en el cuarto. Cuando salió estaba arreglado dentro de los estándares acordes al copy nin y con eso era más que suficiente. Se sentó en la pequeña mesa a comer en silencio.
—Si sigues mirándome así voy a desvanecerme, Genma. No lo hagas.
—Te miró porque estás ebrio. Jamás una mujer te había puesto ebrio.
Dejo de comer y lo miró a la cara: —Sakura no es una mujer.
Genma tenía argumentos que refutaban eso pero prefirió callar mientras Kakashi estuviera dispuesto a seguir hablando.
—Cada día, me enfermo más de todo esto— continuó—. Vamos, dime lo que viniste a decir.
—Que odio estas misiones. No sé por qué debemos hacer esto.
—Porque nadie más lo hará—se recostó en la silla hablando devorado su plato—. Lo hago porque si no soy yo, será alguien más. Será algun un niño que acaba de convertirse en Jounin. Será Naruto. Será Sasuke o Lee.
Tentado a seguir desenrollando las capas del hombre más complejo de Konoha, Genma jugó con la foto en la mesita junto al sofá, el único objeto que parecía cuidado a diario en la casa.
—¿Hasta cuando debemos sacrificarnos por esta aldea?
—Yo quisiera matarlos a todos. No sería difícil. Tal vez Tsunade me diera más problemas, pero finalmente lo haría, la mataría.
—¡Rayos, Kakashi, cállate! No sabes quién podría estar escuchando.
Lanzó el plato al fregadero.
—Si de verdad quisieras hacerlo, no estarías a punto de partir con nosotros a una misión. Tu tienes todos los detalles, objetivos todo. Ya hubieses volcado alguna habitación de la torre.
Kakashi se mantuvó con las manos apretadas en el fregadero pero si amigo no se movió ni un milímetro hacía él. Debía dejar que lo sintiera, que lo internalizara como un pensamiento real y tangible. Todos ellos podían trabajar como asesinos, pero ninguno de ellos se convertiría en uno por gusto.
—Ella quiere renunciar. O renunció. No sé.
—En Konoha nadie renuncia. Pasaría a la lista de shinobis no activos, con algún trabajo de oficina o instructivo.
—Yo debería buscarla ¿Verdad? Cuando volvamos, al menos.
Genma bufó.
—Te tomó varias botellas de alcohol y toneladas de cigarrillos darte cuenta de eso.
Kakashi se lanzó la mochila al hombro y tomó el pomo de la puerta en la mano.
—De algún lado debía sacar el valor.
Abrió la puerta y Genma le siguió de cerca ahora en silencio, sin mucho que opinar, la rabia se había ido de su cuerpo tan rápido como llegó.
Lo que hacían no era noble, ni nada honorable, pero hacerlo evitaba muchos traumas a las generaciones futuras. Los ninjas como ellos ya estaban jodido, no tenía caso lo que les ocurriera. Kakashi tenía razón, estaba ahí por la gente que le importaba y Genma estaba ahí por él.
Empezaron a bajar la escalera. Ya después, más tranquilo y más sobrio, encontraría una manera de quejarse de él.
—¡Asi te quería agarrar 13B!
-o-
La diana de tiro, rudimentaria y poco agraciada que Tenzou fabricó para el equipo, estaba minada de tiros fallidos y senbons enterrados astillado su superficie. Genma estaba cansado de jugar al blanco durante horas mientras esperaba la señal de acción.
Su teniente creó una base de reuniones lo suficientemente estable para residir tranquilos mientras esperaban a los demás que ejecutaban el "trabajo sucio" como diría Gai. Pero eso significaba que ya habían pasado más de 14 horas, no paraba de llover y debía estar atrapado con Tenzou alias Gato y su personalidad silente y extraña.
Vaya suerte.
Él estaba al otro lado de la habitación, envuelto en su capa y acurrucado en una esquina fingiendo dormir.
—Vamos, Teniente, puedes decir algo. No muerdo.
La máscara con ojos vacíos le devolvió la mirada.
—Estamos en una misión, ¿Quieres charlar?
—Claro que si, Gato, ¿Por qué no querría?
Genma deslizó el senbon sobre sus nudillos antes de volverlo a lanzar.
—No regresarán ahora— dijo—. Vamos a jugar tiró al blanco.
—Odio ese juego. Me trae malos recuerdos.
Shiranui sonrió tras su máscara, lo que para Tenzou eran malos recuerdos para él eran divertidas noches de sus años mozos. No perdería oportunidad de volver a ellos aunque fuesen en retazos y pensamientos en un día lluvioso.
—Te odio ¿Sabes?
—Y yo te amo, Tenzou. No puedes estar enojado para siempre.
Indignado, el aludido se levantó de su esquina y en dos pasos estuvo junto a su subordinado arrebatándole la aguja de las manos.
Sin siquiera mirar, su puntería dió justo en el medio.
—Trajiste al campo tan borracho a una misión. ¡No se me va a pasar por ahora!
Genma batió las manos enguantadas restandole importancia al asunto.
—Detalles sin importancia— afirmó—. Nada que un par de horas de sueño y una sopa no arreglara.
—Un día perdido tratando que nuestro capitán volviera a estar sobrio porque no sabíamos detalles de la mision. Amo tu definición de detalles.
Sonrió tras la máscara a sabiendas que Gato no lo vería. El volvió al otro extremo de la habitación, separados por dos metros de espacio y una bolsa con armas entre ellos.
—Me preocupan que tarden— admitió al cabo de unos minutos—. Lobo no... No está bien.
Yamato soltó un suspiro.
—El nunca está bien, si estuviera bien no sería Lobo.
Una risa incómoda broto en ambos.
—Pero— dijo Tenzou cuando ambos se calmaron— no has traído a Lobo a la misión, has traído a Kakashi, Kakashi borracho por si fuera poco. ¿No piensas decirme qué pasó?
¿Debía hacerlo? Tenzou no era cualquier persona en un bar o un desconocido al qué contarle sus desgracias. Era una persona igual de cercana e influyente que él hacía Kakashi y su círculo, resultaba incómodo entonces hablar de cosas o asuntos que no le correspondían, por lo menos no así.
La vulnerabilidad de Kakashi —o de Sakura— no debía ser ventilada, pero lo que sea que estuviera causando la tardanza en la ejecución de la misión por parte de su capitán, ciertamente si les concernian a todos aún a sabiendas que eran asuntos personales.
Volvió la vista a la diana incapaz de confrontar a Tenzou ahora.
—No te voy a mentir, él no está bien. No lo embriague, lo encontré así. Ha estado fumando y bebiendo sin parar por los últimos días.
—¿Es por Sakura, verdad?
Genma dió un latigazo con la cabeza que le tensó toda la columna vertebral y luchó para no quitarse la máscara. Así que solo miró a su amigo, a los dos agujeros de su máscara esperando que continuará hablando, casi a la defensiva, se percató, que esperaba que Tenzou soltará un par de palabras ofensivas para ella o para él. En cambio, solo calló durante un par de minutos más.
Un largo relámpago adornó el cielo.
—Estaba lloviendo cuando llegué la primera vez y volvió a llover la vez que estuve ahí.
—¿Por qué todos ustedes insisten en hablar sin contexto? ¡No sé qué diablos estás pensando, Tenzou!
Dió un suspiro exasperado que fue sofocado por la máscara, y antes de replicar, su amigo le interrumpió.
—Me dijeron que debía buscar los datos del informarte en la mansión alterna del Daimyō. Llegaría como parte de los distribuidores de la cocina, seríamos hombres de campo, con frutas frescas y hortalizas que no pasarían más de 20 minutos en los terrenos.
»Me preparé, enmascare mi chakra, y jugué bien mi papel, después de todo sería muy fácil, solo recogería la información de una de las criadas que era de los nuestros.
Gato se levantó ágil y fluido haciendo referencia a su máscara y dió un par de pasos a lo largo del pequeño cuarto como buscando el impulso que necesitaba para hablar.
Fue lo rápido que cambio su humor —el de ambos— que le dijo a Genma que debían parar la conversación antes de que se tornará más privada. A él no era a quien debía importarle lo más mínimo, pero pocas veces Tenzou conseguía disposición de buena fé para hablar de sus misiones, y antes de que el hombre continuará, su interlocutor se convenció que aunque se sintiera fatal, escucharlo podía ser una buena decisión.
—¿Estaba habitada la casa?— preguntó solo por tratar de romper el repentino silencio.
—Si. Ya me habían informado de las opulosas fiestas que organizaba el heredero. Tenía idea más o menos de lo que me esperaba, pero la realidad me sorprendió.
—¿Drogas y alcohol?
—Silencio, demasiado silencio.
El inicio del fin.
—Los otros trabajadores descargaron la mercancía, yo logré escabullirme hasta la entrada de la cocina donde nuestra chica me encontraría para el pase de la información y así fue.
»Era esta chica menuda y frágil, nunca la había visto, pero algo en sus ojos se me hacía familiar. Mientras se levantaba la yukata y empezaba a desenrollar los pequeños papelitos que guardaba en sus ropas pude ver sus piernas.
Tenzou volvió a hacer un silencio y acto seguido se quitó la máscara con naturalidad para observarla con sus grandes ojos.
Tenía el rostro endurecido que pocas veces podía verse.
—Habian tantas marcas, cientos de ellas y de todos colores. Azules, verdes, amarillas, como si su piel fuese un lienzo de hematomas, desde lo más bajo de sus tobillos hasta donde pude ver.
—¿Y que hiciste?
—Mire por encima de su hombro, ella estaba tan asustada de que nos vieran que no creo que se percatarse de mi cara cuando la ví.
Genma se levantó hasta la diana y empezó a arrancar los senbons para disimular un poco lo mal que le había sentado eso en el estómago.
—Cuando volví a Konoha aún estaba dudoso, no podía dejar de pensar en ella. Así que los leí, antes de que se los entregará al consejo. Estaban cifrados con la clave personal que usan los altos cargos.
—¿Al consejo? ¡Pensé que Tsunade tiene control directo de esas misiones!
Gato se acercó a él para tomar un par de agujas en las manos ahora dispuesto a compartir el juego.
Pasaron unos segundos antes de que se decidiera a hablar:—Los asesinatos se reportan al Hokage, las misiones de seducción son asuntos del Hokage, pero la información recopilada debía pasar primero por el canciller del Fuego. Miura sama dirigía las misiones de infiltración directa en la familia real. Tsunade sama estaba al tanto, ella llevaba la negociación, pero luego del problema con Ame y los sindicatos civiles tuvo que relegarle la tarea a la canciller.
—Era Sakura ¿No?— Genma se retiró la mascara y tomó una bocanada de aire tan grande, que su pecho dolió al expandirse contra la armadura.
De pronto, se sintió mal por Kakashi. Parte de su historia de vida siempre conllevaba a sus seres queridos siendo heridos de un modo u otro. Cómo si la desgracia lo persiguiera, le sería imposible dejar cada acto atrás sin que la culpa volviera a pesar sobre sus hombros.
—No lo supe en su momento— dijo Tenzou—. No hasta que volví a verla y apenas pude reconocerla.
—¿Cuándo?
—Pocas semanas después, ella dejo de enviar información, fue imposible de contactar, simplemente desapareció. Y nos llamaron urgente del palacio. Cuando llegamos, Tsunade tuvo que salvar a heredero, Shizune se encargó de Sakura. Yo anduve por ahí, tomando nota, inspeccionando la escena como me lo ordenaron. Ella estaba destrozada. Lo recuerdo muy bien. Tenía la piel desgarrada en toda su extensión, las muñecas cortadas por grilletes y el daño interno era más de lo Shizune podía decir.
Pateó la bolsa de las armas.
-El cuarto donde la torturó era algo así como una mazmorra. Hay mucha gente enferma, Genma. Volcó toda su porquería en ella cuando descubrió que era un espía. No sé por qué Sakura no lo mato, si se tomó el tiempo de retirar de abdomen cada centímetro del intestino del hombre
—¿Entonces está vivo? Estamos limpiando el desastre del mismo hijo de puta que la destruyó.
Tenzou le dió una mirada severa y luego miró a la puerta como si esperará ver a Kakashi atravesandola en cualquier momento. Nervioso.
—Estoy bastante seguro que si. También sé que el consejo lo sabía, la canciller recibía cada informe, ella debió saber lo que ocurría desde el primer momento.
Pasaron otros minutos sin intercambiar palabras entre ellos porque Tenzou estaba muy sumido en sus pensamientos y Genma solo quería gritar y destrozarlo todo.
Podía verlo ahora, el peso que cargaba Kakashi en los hombros cuando encontró el cadáver de aquella peliroja ¿Y si hubiese sido Sakura? ¿O Anko? ¿O Shizune o quién sea? La aldea la hubiese dejado pudrirse en la naturaleza, los gusanos estarían ahora alimentándose de su carne mientras ellos llorarían su muerte con lágrimas hipócritas.
—Porque esto es lo que hacemos— dijo al rato respondiendo la pseudo pregunta de su amigo— Ella no lo mato, porque esto es lo que hacemos, nos sacrificamos por gente a la que no le importamos una mierda.
—¿Sabes que es lo peor de todo? Nunca entregué el informe real, solo me hicieron recorrer los pasillos para dar algo que decir.
—Tenzou ¿Te pidieron que destruyeras el informe?
Gato se colocó la máscara, le miró imponente desde su lugar y por un segundo Genma estuvo seguro que no hablaría, la cortesía entre amigos se iba una vez que se tocaban temas de seguridad nacional.
—Todo los informes. Tsunade sama me ordenó que lo hiciera. Ella no quería que el consejo supiera todo lo que consiguió Sakura aquellas semanas que él la mantuvo encerrada, el testimonio de Sakura, lo que Yamanaka consiguió hurgando su cerebro, los planos que armé de su mazmorra, todo. Pero yo... No pude hacerlo.
Él sabía lo que venia ahora, tal como le hicieron a su preciada Anko. Enterrarían en lo más profundo su experiencia, laancharian con cuentos de honor y gloria hasta que está se convirtiera en otro rumor más allá de la realidad, más liviano que el viento. No siquiera pasaría a ser una advertencia de boca en boca, o una leyenda urbano de quien alguna vez fue esa chica.
Su vida se caía a pedazos poco a poco mientras todos se sentaban a disfrutar del show. Mientras Kakashi luchaba una batalla en silencio por devolverla a la vida, ciego de los actos y de la magnitud del daño.
Gemma se colocó la máscara, y de un salto llegó hasta Tenzo resistiendo el impulso de tomarlo por la armadura su sacudir toda la información de él.
—El merece saberlo ¡Tenemos que decirle!
Pero entonces la puerta se abrió repentinamente y el objeto de sus cavilaciones mentales entró, con la máscara partida en dos sobre su rostro y el cuerpo moribundo de Gai desvaneciéndose sobre sus hombros.
—Y lo que tengan que decirme deberá esperar.
N.A: Pregunto. ¿Se está entendiendo?Lo que quiero mostrarles es que puede que Konoha sea la culpable de las desgracias de Sakura pero eso no significa que toda la culpa recaiga sobre Tsunade. Hay más puestos administrativos, Shinobis involucrados, temas de seguridad nacional de por medio, que aportaron su granito de arena para que todo ocurriera.
Una cadena de malas decisiones que llevo a qué aquello ocurriera. Por eso les recuerdo que Konoha es una aldea ninja y eso significa que no solo hacen cosas buenas, son corruptos, hay guerras que se pelean en silencio y sacrificios que deben hacerse, para que las relaciones internacionales e institucionales siempre se mantengan intactas, pero como dije, no profundizaré en el tema de la política.
Por ahora quiero que sepan que este es el punto de vista de alguien que vio todo desde lejos, pero aún falta mucho por saber desde Sakura que fue quien lo vivió, pero también les recuerdo que este no es el tema central de la historia por lo que me disculpan si no soy muy especifica.
Muchas gracias a todos lo que comentaron. Me alegran la vida.
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