Perdón por la demora. Primero que pasé medio "ocupada" el cambio del año. Y segundo que me enfermé, posiblemente de Covid, y hasta ahorita estoy con ciertas secuelas. Pero de a poco me voy recuperando y volviendo a la rutina normal.
Destino Maldito, Parte 4
Con el peligro momentaneamente alejado, Usagi, Haruka e Michiru se sintieron mas confiantes en dejar la pequeña Hotaru bajo los cuidados del staff del hospital.
"No hay caso," Haruka afirmó cuando las tres venían saliendo. "Tenemos que salir por la ciudad a investigar de donde vienen esos enemigos."
"De acuerdo," respondió Michiru. "Así podremos encontrar posibles pistas."
"Está bien," Usagi adicionó. "Creo que ustedes también lo sienten. Como si algo hubiese cambiado ya... Miren, ¿podemos primero pasar por mi casa? Quiero ver como está mi familia."
"No veo por que no," asintió Haruka.
"¡Esperen por mi!" Habló la voz familiar de una niña saliendo del hospital.
"¿¡Hotaru!? No, tu tienes que descansar," Haruka trató de convencerla a volver a su cuarto en el hospital.
"Pero soy una Sailor Scout tambien," argumentó la joven Scout. "No puedo quedarme hacia tras sin hacer nada mientras el resto va a la lucha. No quiero que el Destino cambie mas de lo que ya ha cambiado."
"Chicas, creo que será mejor que llevemos a Hotaru junto a nosotras," Michiru afirmó.
Tras pensar un poco en silencio, Haruka aceptó. "Con una condición: Te quedarás en la línea de retaguarda. No queremos que te lastimes."
"Gracias, chicas," Hotaru les agradeció.
Pronto, todas se transformaron para el caso de encontrarse con mas enemigos. Tal como lo habían predecido, por toda la ciudad habían youmas, daimons y androides, e incluso hasta cardianos. Las Sailor Moon, Uranus y Neptune no tuvieron grandes dificultades en destruir esos enemigos revividos, pero al llegar a la residencia de los Tsukino, las heroínas se vieron acorraladas por un grupo de youmas Teznys, que pronto las atraparon en pelotas gigantes de tenis. A todas, menos a la mas joven y mas peligrosa de las Scouts.
"Lazo de la Muerte," Sailor Saturn llamó por un ataque.
"¡Sailor Saturn, NO!" Las demás Scouts gritaron. Todas esperaban algo tan devastador que destruyería todo lo cercano, pero no fué lo que pasó: El ataque tan solamente llamó una especie de cinta transparente que involucró las youmas y las despachó casi que inmediatamente. Con las Teznys muertas, sus pelotas restrictoras desaparicieron.
"Hmm... ¿No van a decir nada?" preguntó Sailor Saturn. Solo Sailor Moon se atrevió a agradecerla, aunque con cierto nerviosismo. Uranus y Neptune estaban demasiado atónitas para eso. Sin decir más nada, las cuatro entraron a la casa de Usagi.
"Ay, que alívio," Sailor Moon comentó. "No parece haber nada fuera de lugar por aqui."
"AAAAAAAH!" Se escuchó un grito desde la cocina.
"Eh, hablé muy temprano."
Luego apareció Shingo, el hermano menor de Usagi, corriendo por el pasillo principal de la casa hacia su cuarto en el segundo piso. Una especie de gárgola verde lo estaba persiguindo.
"¡No vamos a perder mas tiempo, a por el!" afirmó Sailor Uranus. Las demás asintieron y, guiadas por Sailor Moon, corrieron hacia la pieza de Shingo, donde el chico estaba inconsciente y acorralado por la temerosa criatura.
"¡Alto ahí! ¡No te saldrás con las tuyas!" afirmó Sailor Moon.
"Pero voy a salirme con las mias, o sea eso lo que quieran decir..."
"¡Tierra, Tiembla!"
"¡No hagas eso, Sailor Uranus!" Sailor Moon le suplicó.
Pero diferente a lo esperado, cuando el devastador ataque de Uranus fue lanzado, este aparentó hundirse al suelo de la habitación.
"¿Es todo lo que tienen?" La gárgola preguntó en tono de reproche. Inmediatamente el orbe luminoso apareció por detrás de la creatura, derrumbándola y haciéndola soltar al muchacho.
"¡Ahora cómete esto! ¡Tiara Lunar, Acción!" Sailor Moon lanzó su ataque mas básico, que pronto decapitó el monstruo y lo redujo a cenizas.
En ese momento, Shingo se despertó y se levantó. "Ah... ¡Las Sailor Scouts! Gracias por ayudarme."
"No hay por donde, Shin-¡ah!" Casi que Sailor Moon deja pasar que conoce al chico.
"Eh, mi nombre no es Shina. Pero escucha, Sailor Moon, ese monstruo vino acá atrás de un tal de Cristal de Plata ¿Sabes de algo sobre eso?"
"¿¡Cristal de Plata!? ¡Ay no!" Ella salió con prisa de la habitación de Shingo sin responderle nada, seguida de sus compañeras. Afuera de la casa, Sailor Moon recibió un mensaje através de su comunicador.
"Ah, es Luna. ¿Sucede algo?"
"Sailor Moon, encontré informaciones acerca del enemigo. Ven al Templo Hikawa de inmediato."
"Si, ahora mismo," le contestó. Con el peligro alejado por hora, las Scouts se permitieron por fin destransformarse. Unos diez minutos de caminada después y ya llegaron a su destino, donde Luna y Artemis las esperaban en el salón de la fogata.
(xx)
"Muy bien, ¿que fue lo que ustedes encontraron?" Usagi preguntó a los gatos.
Artemis fué quien comenzó. "Bueno... Hice una investigación en conjunto con la computadora central del Palacio de Cristal del Siglo XXX. De hecho, se confirma que el enemigo viene del futuro."
"¿¡Que!? Pero si el Clan Black Moon..."
"No, son de un tiempo posterior a los Black Moon," siguió Artemis. "Y parece que tienen el poder de manipular las líneas del tiempo. Tanto que ni necesitaron pasar por el Portal del Espacio-Tiempo para llegar a los dias actuales."
Luna entonces continuó: "Nuestra primera idea fue contactar la Neo-Reina Serenity, pero... la Puerta está bajo control del enemigo. Apuesto que tienen algo planeado para hacer en el futuro también."
"Ahora vean," Artemis dijo mientras iba a un costado del salón. "Esta es una de las responsables."
Luego apareció la imagen de una chica rubia de bollos, con un traje negro de cuello abigarrado que recordaba un poco la fisionomia de Usagi, pero con una expresión cruel en su rostro. Artemis trató de mostrar mas imagenes, pero nada más apareció.
"¿Sucede algo?" preguntó Luna.
"Uh, parece que le dió la garrotera a la computadora..."
"Ay, ya, déjame intentarlo yo." Pero antes que Luna pudiese hacer cualquier cosa, la imagen de la enemiga habló de forma pausada: "Yo... Soy..."
"Oye, creo que funciona ahora. ¡Eres genial, Luna!" Artemis afirmó todo alegre.
"Pero si no hice nada," Luna contestó confundida.
"Yo... Soy... Opuesta... Sin." La imagen habló una vez mas.
"Hay algo de equivocado aqui," Haruka afirmó.
"Yo soy la Opuesta Sin," la figura habló una vez más, ahora sin interrupciones. "Soy una de las Scouts que cambia el Destino. Ustedes pronto se encontrarán con su fin. Todo estará bajo el Destino Maldito. Ahora observen."
La figura de Sin entonces mostró cinco figuras femeninas desmayadas, que Usagi y las demás prontamente reconocieron.
"No puede ser," Michiru afirmó atónita. "¡Son las demás Scouts!"
"¡Ella también tiene a Chibiusa!" exclamó Usagi al reconocer su futura hija entre las desfallecidas.
"Si quieren a la Pequeña Dama y las cuatro Scouts, vengan de inmediato a la Escuela Secundaria de Juban. Te esperamos, Sailor Moon." Habiendo dicho eso, la imagen de Sin desapareció por completo.
"¡Oye, espera!" Usagi exclamó demasiado tarde. "Chibiusa... Chicas..."
"Ten cuidado, Usagi, es una trampa," le advirtió Luna.
"¡Pero no podemos quedar aqui y dejar nuestras amigas a su propria suerte!"
"No fue eso lo que quise decir," la gata trató de justificarse. "Solo creo que debemos tener cautela y captar mas informaciones de antemano."
"En eso apoyo a Luna," adicionó Michiru. "Todavia no entendemos la real forma o capacidad de nuestros enemigos. Es muy peligroso ir a colidir contra ellos así tan pronto."
"No estoy de acuerdo," Haruka se interpuso. "Podrá ser una trampa y todo, pero hay que confiar en nuestras capacidades y ir con todo. Además, no temos tiempo para hacer investigaciones. ¿Quien garantiza que esa tal de Sin va a mantener las chicas sanas y salvas por mas tiempo?"
"Pero Haruka..." Michiru quiso argumentar en su contra, pero no encontró cualquier palabra para tanto.
"Yo quiero ayudar a Chibiusa de alguna manera," Hotaru rompió su silencio.
"Hotaru, tu también..."
"Miren, se que es peligroso, y entiendo sus puntos, pero tenemos que ayudarlas," adicionó Usagi. "Un mundo sin ellas... ¡Eso no lo voy a aceptar!"
"Usagi..."
"Ya, Michiru, como puedes ver, todas queremos ir atrás del enemigo. ¿Que dices ahora?"
La peliverde no encontró otro remedio. "Ay... Esta bien. Vámonos."
"¡Perfecto! ¡A la secundaria de Juban!" Haruka exclamó. Todas entonces partieron lo mas rápido posible hacia la escuela de Usagi y sus compañeras.
(xx)
Sobre el edificio principal de la Escuela Secundaria de Juban, Sin y sus cuatro compañeras avalian la situación mientras esperan el inevitable choque contra Sailor Moon y las Scouts Externas.
"¿Como ellas están?" Preguntó Sin acerca de las Scouts bajo su poder.
"Siguen vagando por las ilusiones que creamos," la de pelo Chanel azul respondió. "Pero por lo que vi, la Pequeña Dama está protegida por la luz del Cristal de Plata."
"Bueno, dejémosla como está por ahora," Sin contestó. "Pronto no será mas problema para nosotras. Solo tenemos que tener un poquito mas de paciencia."
Mientras las villanas avaliaban que hacer mientras las Scouts no llegaban, Chibiusa yacia desmayada al otro lado, cerca de la orilla del edificio.
(xx)
Las Sailors Moon, Uranus, Neptune y Saturn llegaron a la Escuela Secundaria en poco tiempo, seguidas por Luna. El interior estaba oscuro y vacío, y solo pudieron guiarse por los sonidos de los gemidos de las Scouts que ahi yacían. Uno de esos sonidos provenientes de una de las salas atrajo la atención de las heroínas.
"¡Miren, es Ami!" Usagi exclamó al ver su compañera peliazul caída al suelo con un youma manteniéndola bajo una especie de hechizo.
"Esta niña está viviendo su sueño mas íntimo. No se intrometan!"
En ese sueño, Ami ya era adulta y trabajando como doctora, conversando con una madre y su hijo pequeño.
"¡Muchas gracias, Doctora Mizuno!" La madre le agradeció con una ancha sonrisa. "¡Gracias a usted, mi hijo esta curado!"
"No hay de qué," le dijo Ami devolviéndole la sonrisa.
"¡Muchísimas gracias, doctora!" el pequeño le dijo más alegre todavia, lo que la dejó risueña. De repente, el teléfono de su consultorio tocó.
"Ah, si me dan permiso, voy a contestar el teléfono," Ami le habló a los pacientes. "¿Aló? ¡Ah, hola, mi amor! Si, hoy día vendré mas temprano. Hasta por que, es nuestro aniversario de bodas..."
"Si quieren despertarla, tendrán que pasar por mi primero!"
Las Scouts se prepararon para el combate, pero cuando Sailor Uranus trató de agarrarla a golpes, ella pasó através de su cuerpo, pues aparentaba ser un espectro.
"Espejo Submarino," Sailor Neptune entonces sacó su Talisman y mostró su real y tangible forma. "Esa es nuestra oportunidad, ¡a por el!"
"¡Tumba del Silencio!" Sailor Saturn arrojó su arma en contra del youma y lo destruyó por completo.
Aún así, la creatura tuvo tiempo de soltar sus últimas palabras: "Niña... No te olvides... Ese sueño, nada mas es que... el Destino que mas antojas... ¡Ugh!"
Sailor Moon entonces acudió su amiga. "¿Estás bien?"
Recién ahí Ami desperto. "Si... Si lo estoy. No te preocupes, voy a quedarme aqui. ¡Ustedes dénse prisa y salven a las demás!"
Las Scouts obedecieron el pedido de su compañera y partieron por los pasillos de la escuela atrás de la próxima victima. En otro salón de clases, encontraron a Rei bajo un espectro similar al que mantenía Ami bajo su cautiverio.
"Si has venido a despertar tu amiga, ¡tendrás que dejar tu vida a cambio!" alertó la youma.
Ya sabiendo como resulta, Sailor Neptune apenas sacó su Espejo Submarino y mostró
"Ahora déjenlo conmigo! Espada Cósmica!" Con su proprio Talisman, Sailor Uranus apuñaló la creatura en el pecho, destruyéndolo luego en seguida.
Pronto, Sailor Moon fué a ayudar a Rei. Ella también estaba bajo un trance que la hacía soñar algo que deseaba.
En el jardin al frente del Templo Hikawa, Rei conversaba con Mamoru cuando este le dice: "Perdóname, Rei... Sólo ahora me di cuenta de que tu eres mi único y verdadero amor. Y tu... Todavia me quieres, ¿verdad? Quisiste quedarte conmigo por tanto tiempo, ¿no es cierto? Pues de ahora en adelante, estaremos juntos por siempre."
Rei sonrojó y luchó para encontrar las palabras para definir lo que sentía en aquél momento. "Mamoru... Yo siempre quise que te cayeras de amores por mi, y ahora me dices esto... Estoy soñando, ¿verdad?"
"R... e... i..." una voz débil llamó mientras Rei y Mamoru se abrazaban y se preparaban para besarse.
"¡REI!"
Con un llamado más fuerte, Sailor Moon logró despertar a la Scout del Fuego, que se levantó de a poco. "Ay, Mamoru," ella gimió entre bostezos.
Naturalmente, a la heroína de bollos no le gustó para nada oír esto de Rei. "Oye, ¿por que llamaste a Mamo-chan así? ¿¡Que demónios estabas soñando!?"
Rei fingió sentirse mal para no explicar nada. "Ah, uh... Yo... ¡Yo estoy bién! Apresúrate y ayuda a las demás, ¡pronto!"
Sin decir mas nada, Sailor Moon apenas salió del salón y se encontró con las demás Scouts, aunque gruñendo para si misma sobre la desfachatez de su amiga Rei. Ellas luego partieron al segundo piso, donde se encontraron con Makoto caída al suelo con otro espectro poniéndola bajo un hechizo onírico.
"Déjenla," la creatura las avisó. "Ella ahora puede ser libre para seguir sus sueños. Siento que ustedes tienen deseos en en fondo de sus corazones. Deseos que no pueden realizar por uno que otro motivo... Como salir con chicos guapos, vestir ropas haute-couture, comer cosas ricas hasta que se te reviente la panza, ser una celebridad de gran fama y fortuna, ser naturalmente linda..."
Mientras el monstruo se quedaba en sus próprios delirios, Sailor Moon y las demás levantaron Makoto y la llevaron hacia afuera del salón.
"¡Oigan! ¿Donde creen que van?" finalmente el youma se dió cuenta de que fue engañado y se teleportó al pasillo para luchar contra las Scouts.
La rutina ya se sabía: Forma real revelada por el Espejo Submarino, y en esta vez, Sailor Moon lo pulverizó con una buena patada en la boca.
Mientras eso, Makoto soñaba que, en las afueras de la escuela, ella trataba de coquetear un sujeto de pelo copete con pinta de delincuente juvenil.
"Oye, no sabía que yo te gustaba," el tipo le dijo. "No creía que una chica amable y bonita como tu iria querer algo con un vago bueno para nada como yo. Ya ves, siempre ando metiéndome en peleas."
"Kuwabara..."
"Y entiendo que debe ser difícil para ti ser no solo la chica mas alta, si no la persona mas alta de todo el colegio. Yo mismo soy el hombre mas alto, y tu aún eres mayor." El entonces se aproximó. "¿Que me dices? ¿Crees que haríamos una buena pareja?"
Eso tomó la Scout del Trueno de sorpresa. "¿¡Eh!? Entonces... Tu quieres que yo..."
"Por supuesto," el le dijo con una sonrisa de media boca. "¿No sería muy incómodo si me hicieras una de tus lancheras caseras uno de estos dias?"
"De ninguna manera, ¡me encantaría!" Makoto le respondió, ya debidamente enamorada.
En el plano real, Makoto se levantó de a poco. "Ah, Sailor Moon... Que bueno que viniste. Mira, solo necesito unos minutos para descansar. Anda por las demás."
La heroína obedeció y, junto a las Scouts Externas, fué al foco de la última Scout que necesitaba de ayuda, al otro lado del pasillo. Ahí, ellas hallaron a Minako caída al suelo, pero ninguna señal de youma. O por lo menos hasta que esta habló: "Esta chica viverá en el mundo de sus sueños por todo siempre... Así que déjenla."
En su sueño, Minako se va de encuentro con una antiga colega de clase: "¡Oye, Hikaru! ¡Estoy enamorada!"
"Cuéntate una nueva," Hikaru dijo como si eso fuera algo habitual entre las dos. "¿Quién es el afortunado en este turno?"
"No, en serio, ¡ahora si es amor de verdad!" le aseguró la chica del lazo rojo. "¡Es el senpai del club de fútbol, Minami! ¡Y pretendo darle una carta de amor!"
"Ahh, bien que me lo habías dicho, ya estabas con un ojo en el hace tiempo. ¿Cuando pretendes pasarle la carta?"
"¡Hoy dia mismo!" ella respondió animada. "Siempre que lo intentaba, algo me detenía..."
"Oye, mira," Hikaru de repente apuntó a un cartel en frente al centro de juegos Crown. "¡Un anuncio para el nuevo juego de Sailor Moon!"
"¡Ay, que super!" Minako exclamó mientras admiraba el cartel. "Entonces la famosa Sailor Moon ya llegó en forma de videojuego. Que viene después, ¿fichas?"
"Oí decir que ella es una agente secreta bajo comando de la policía."
"Que genial... Quería ser como Sailor Moon, pero soy tan solo una chica común y corriente."
"Minako, no te mueras, ¡por favor!" Sailor Moon trató de despertarla.
Sólo ahí que apareció el espectro, atacando las Scouts con una hoz. "¡Ya les dije para que la dejaran en paz!"
"¡Ataque del Corazón Espiral!" Sailor Moon trató de atacarla, pero las luzes traspasaron por su cuerpo.
"¡Inútiles! Eso no les va a resultar!" Se regozijó el espectro.
"¿Quién dijo que no?" celebró Sailor Neptune mientras sujetaba el Espejo Submarino, que devolvió el ataque amplificado en contra del espectro, revelando su forma tangible y haciéndolo trizas de una.
"Ah... Gracias, chicas," Minako agradeció las Scouts. "Sobretodo a ti, Sailor Moon. Tu sí que eres genial."
"Minako..."
"Chibiusa esta hecha rehén en el terrazo," Minako les reveló. "Dénse prisa para ayudarla."
"No te preocupes con las chicas," Luna avisó. "Yo me encargaré de cuidar de ellas."
(xx)
Ya se hacía noche cuando Sailor Moon y las Scouts Externas llegaron al terrazo, y tal como Minako les había dicho, ahí estaba la pequeña Chibiusa desfallecida.
Lo que no esperaban era que la villana Sin estuviese ahí a su lado. "Estuve esperándote, Sailor Moon," ella le dijo.
"¿Que pretendes hacer?" preguntó Sailor Moon cautelosa.
"No te preocupes con ella," Sin le dijo.
Luego apareció la chica peliroja de cola de caballo larga. "Ella está soñando. Me pregunto si ella despertará y rogará por el Destino que le hemos mostrado? Tus amiguitas ya deben haber visto sus Destinos alternativos también."
"Si quieres ayudar a esta niña, pásame el Cristal de Plata," ordenó Sin. "¡Luego necesitaremos del Cristal que ella también tiene!"
"¡Sailor Moon, no hagas eso!" Sailor Saturn le sugerió tensamente. "¡No puedes pasarles el Cristal de Plata así tan facil!"
Dos otras villanas surgieron. "¡Estamos dejándola soñar lo que ella quiere!" afirmó la de pelo rubio largo.
"Pero quien padece bajo este hechizo termina muriendo cuando este se disipa," la de pelo Chanel azul advirtió. "Si me lo preguntas, es preferible así."
"Sailor Moon..." lamentó Sailor Uranus. "Ellas temen el real poder del Cristal de Plata."
"Es cierto, y por eso lo quiéren tanto," adicionó Sailor Neptune.
"No tengas miedo, Sailor Moon," garantizó Sailor Saturn.
Con el apoyo de las Scouts Externas, Sailor Moon se sintió mas confiante en hablar con las villanas. "Pues muy bien. Sin... Acepto tus termos. Te pasaré ahora el Cristal de Plata." Logicamente que esto no agradó las demás Scouts, especialmente después de lo que hablaron. "Pero antes de cualquier cosa, ustedes iran a jurar que devolverán a Chibiusa en seguridad."
"Primero el Cristal de Plata," la chica de pelo gris con cola de caballo gruesa surgió justo a su frente.
"¡No!" Sailor Moon exclamó nerviosamente. "¡Suélten ya a Chibiusa!"
"Pues está bien," Sin le dijo. "Pero ella no despertará tan pronto. Tómala." La villana hizo flotar a Chibiusa en su dirección, haciéndola reposar suavemente a los pies de su futura madre. "¡Ahora pásanos el Cristal de Plata!"
Pero antes que cualquier acción fuese tomada, una rosa fué arrojada desde el otro lado del terrazo justo en el espacio entre Sailor Moon y Sin. Las heroínas sabían muy bien lo que eso significaba: Una figura masculina familiar, trajando un esmoquin, una capa negra, un sombrero de copa y un antifaz.
"¿¡Quien demónios eres tu!?" Preguntó Sin furiosa.
"Juguetear con los sueños de inocentes mujeres es un crímen atroz," afirmó Tuxedo Mask. "Para hacer algo así, sus corazones deben ser frios como el hielo. ¡Disculpas no bastarán!"
"Ah, ¡Tuxedo Mask!" Sailor Moon afirmó aliviada cuando este saltó en su dirección.
"No le des el Cristal de Plata a las enemigas," el héroe le dijo.
"Pero... Chibiusa..."
"Ella está bién," Tuxedo Mask le garantizó. "Su proprio Cristal la está protegiendo. Pronto despertará por si sola." El entonces se volvió hacia las villanas. "¿Por qué quiéren el Cristal de Plata?"
"Con su poder, ¡cambiaremos el Destino del planeta entero!" afirmó Sin.
"Y... ¿Por que harían eso?" preguntó Sailor Moon.
"Para controlar el futuro, obviamente," la villana de bollos le dijo.
"Ten cuidado, Sailor Moon. Ellas quieren manipularte," Tuxedo Mask le advertió una vez más. "¡Quieren colocarte bajo un hechizo de fantasía!"
Demasiado tarde. Sailor Moon comenzó a delirar ahí mismo, imaginandose como una esforzada ama de casa saludando a su esposo Mamoru antes que este fuése a trabajar.
"Cariño, trata de volver mas temprano a casa hoy dia, si?" Usagi le dijo. "Porque hoy es-"
"El cumpleaños de Chibiusa, ¿verdad?" Mamoru le dijo. "Mira, se que estuve llegando tarde del trabajo ultimamente, pero te lo prometo, hoy llego a tiempo. Ahora si, ¡me voy!"
"Ah, ¿cariño? ¿No te estás olvidando de nada?"
"¡Uff! Es verdad... Siempre me olvido de eso," Mamoru dijo un poco avergonzado consigo mismo. El se dirigió a su esposa y le dió un largo beso. "Ahora si, ¡me voy!"
"¡Hasta pronto, querido!" Usagi se despidió de su amado.
En ese momento, Chibiusa logró despertar, y vió tanto Sailor Moon cuanto Tuxedo Mask compartiendo el mismo delírio. "Ay, no... Están bajo su hechizo! Despiérten, ustedes dos!"
"¡Ya basta de tonteras! ¡Vamos, chicas!" afirmó Sin. Ella y sus compañeras se pusiéron al borde del terrazo, listas para atacar. "¡Prepárate para morir, Princesa!"
"¡Si, que se mueran!"
"¡Muérete, perra maldita!"
"Muére."
"Por favor, muérete ahora."
Ellas formaron una especie de domo de tinieblas que comenzó a cubrir todo a su vuelta.
"¡Oh no!" Tuxedo Mask gritó al interponerse entre Chibiusa y el domo oscuro, prontamente afectado por su energia maligna. "¡AAAAAAAAAAAGH!"
El grito de dolor logró sacar a Sailor Moon de su trance y acudir a su amado que se arrodillaba de dolor. "¡Tuxedo Mask! ¿Estás bien?"
"Ahora verás," Sin exclamó al lanzar un rayo de energia maligna en dirección a los enemigos.
"¡No hagas nada!" Sailor Saturn se puso en el camino del rayo, sufriendo graves daños pero protegiendo las demás.
"¡Sailor Saturn!" Chibiusa gritó consternada al ver su amiga herida.
Mientras todos trataban de las heridas uno del otro, las villanas desaparicieron.
(xx)
Por la noche, las Scouts lograron llevar a Mamoru de regreso a su apartamento, donde Usagi y Chibiusa lo cuidaban en su habitación. El estaba completamente agotado, casi como si estuviese en un coma profundo. Todo debido al efecto de la energia maligna que Sin y sus comparsas emitieron.
"Mamo-chan... Perdóname, fué todo por mi culpa," la Scout mayor se lamentaba mientras sollozaba.
"No, no es culpa tuya, Usagi..." Chibiusa trató de confortarla. "Fué por..."
En ese momento entraron Haruka y Michiru al cuarto. "No creen que es mejor que descansen un rato?" les preguntó la Scout de pelo corto. "Ya son una y media de la madrugada y ustedes no han dormido una pestaña."
Usagi trató de argumentar, pero Michiru insistió: "Vayan a dormir un poco. Dejen Mamoru con nosotras." Con eso, las dos salieron de la pieza, dejando las dos Scouts externas a cargo del futuro Rey.
"El parece apenas estar durmiendo," Michiru dijo al ver Mamoru reposando. "Pero... Puedes sentir algo de extraño en su entorno, ¿verdad, Haruka?"
"Es verdad... Y lo peor es que no sabemos que hacer para sanarlo. ¡Por la puta madre!" Se maldijo Haruka. "Siento que fallé como su guardiana..."
"Y yo siento lo mismo," Michiru se compadeció con su amada.
Ambas salieron del cuarto de Mamoru y fueron a la sala de estar, donde las demás Scouts y mas los gatos sabios estaban reunidos.
"Como está Hotaru," preguntó Haruka.
"Sigue descansando en el hospital," Ami le respondió. "Ya está fuera de peligro y su condición sigue mejorando. No parece haber sentido un gran impacto del rayo negro."
"Caí en su trampa," se lamentó Rei.
"Y yo también, mismo con Ryo avisándome de lo que pasaría," Ami adicionó.
"Usagi, lo siento mucho," Makoto le habló en tono pesaroso. "De alguna forma fui atrapada por el enemigo, y ahora tenemos este lío."
"¿Y que haremos ahora?" Preguntó Minako. "Hay que tener una solución, pero... ¿Por donde comenzamos?"
De repente un breve fulgor cubrió el salón, sorprendiendo los presentes. La luz de la sala disminuyó, y cuatro figuras masculinas con uniformes militares aparecieron en breves destellos.
"¡Los Generales del Negaverso!" Ami exclamó al reconocer las figuras. Hasta donde sabían, ellos fueron sus enemigos en la batalla contra el Negaverso, y ahora estaban ahí una vez mas. ¿Querrán luchar?
"Guerreras guardianas de la Luna Blanca," Kunzite se dirigió a ellas. "Somos los Reyes Celestiales, protectores personales del Príncipe Endymion."
"Pero... Ustedes..." Makoto habló con voz nerviosa.
"Es cierto que fuimos engañados por Beryl," Nephrite habló. "Pero antes de eso, juramos protección y lealtad al Príncipe de la Tierra."
"Si es verdad, ¿que hácen aqui?" preguntó Minako, aún incrédula ante la visión. "Vinieron aqui por que..."
"Sabemos la única manera de curar nuestro Amo," Zoisite respondió.
"¿Que tenemos que hacer, entonces?" preguntó Rei, la mas nerviosa entre todas.
"Como ven, lo que nuestro Amo tiene es una enfermedad anómala," Jadeite les dijo. "Es resultado de haber sido expuesto a una gran cantidad de energia negativa."
"Y para curarlo, naturalmente tenemos que instilarle su opuesto directo, o sea, energia positiva," Kunzite regresó a hablar. "Y cuando se cumpla esto..."
"Mamoru volverá al normal," Rei respondió con un destello de esperanza en su voz.
"¿Y como podremos darle esa energia positiva?" preguntó Makoto.
"Para esto, se necesitan las fuerzas de las Joyas Reales," respondió Jadeite.
"¿Joyas Reales?" repetió Ami.
"De hecho," contestó Nephrite. "Ven estas piedras de color verde oscuro en la mesa de centro? Estas contienen energía de las sombras."
"Originalmente detenían en si una combinación entre luz y sombras," adicionó Zoisite.
"Pero ahora tiénen solamente energia oscura, pues la energia luminosa fue transpasada para otras piedras," explicó Kunzite una vez más. "Pero normalmente esto sería imposible."
"Las Joyas de Luz fueron selladas en lugares distintos de la Tierra," completó Jadeite. "Cuando estes se junten a las Joyas de Sombra, se formarán las Joyas Reales. Estas tienen nuestros nombres incrustados en ellas, y con eso, podremos salvar nuestro Amo. My Joya está al sureste de Nepal."
"La mía está en la Isla Mansel, en Canadá," dijo Nephrite.
"La mía se esconde en una villa aislada entre los Alpes en Suíza," dijo Zoisite.
"Y la mia está en la región de Capadocia, en Turquía," finalizó Kunzite. "Nuestros espíritus las acompañarán para guiarlas a los locales exactos de las Joyas de Luz. Con eso, solo faltará el Cristal-Rosa, que está aquí en Japón."
"¿Cristal-Rosa? Como hallaremos eso?" preguntó Minako.
"El reaccionará al Cristal de Plata, revelando su real local," contestó Jadeite.
"Cuando las Joyas Reales se junten, el camino será revelado," colocó Nephrite.
"Y cuando estes cinco objetos se junten, nuestro Amo recuperará su salud," explicó Zoisite.
"¡Por todo lo que más aman, encuéntren esas Joyas!" rogó Kunzite. En ese entonces, las almas de los Reyes Celestiales se pusieron en las Joyas de Sombra, y luego después, el salón volvió a quedar iluminado.
"Pues muy bien, tenemos un nuevo plan," Minako afirmó ya más aliviada tras la revelación de sus antiguos oponentes. "Ahora es hora de ir atrás de las Joyas de Luz. Haruka y Michiru, déjen las buscas con nosotras."
"De acuerdo," dijo Michiru.
"Mientras tanto, buscaremos el Cristal-Rosa por acá, y también el paradero del enemigo," adicionó Haruka.
Cada una de las Scouts Internas tomó una de las Joyas de Sombra. Tal como Kunzite lo había dicho, estes los guiarán a los locales exactos de sus contrapartes de Luz, y con las cuatro buscando al mismo tiempo en lugares distintos, apresurarán las búsquedas.
"Yo voy hacia Suíza," dijo Ami.
"Y yo hacia Nepal," dijo Rei.
"Iré hacia Canadá", dijo Makoto.
"Y yo voy hacia Turquía," finalizó Minako.
"Ya, pero y yo, ¿que hago?" preguntó Usagi, que había quedado en silencio todo este tiempo.
"Tu te quedarás en Japón," le sugerió Makoto.
"Ay, ¿¡pero por qué!?" reclamó la chica de bollos, claramente instatisfecha con la sugestión.
"Mamoru y Hotaru están heridos," explicó Ami.
"Solo tu podrías ayudarlos a calmar sus dolores y recuperarse," le dijo Rei.
"Entiendo..."
"Sobretodo Mamoru. El te necesita mas que a nadie," completó la Scout del Fuego de forma bien apasionada, lo que Usagi tomó con cierta extrañeza.
"Detesto admitirlo, pero no seríamos muy útiles si nos quedáramos por acá," Makoto colocó.
"Y además, el poder del amor de Usagi es de mover montañas," Minako adicionó.
Usagi logró abrir una breve sonrisa para responder el apoyo de sus compañeras. "Gracias, chicas..."
"Luego volveremos, y va a quedar todo bien," garantizó Rei. "Cuando volvamos y Mamoru esté curado, saldremos todas juntas por la ciudad a comer crepes, ¿que tal?"
"Así espero," Usagi le contestó ya con su confianza y su actitud positiva recuperadas. "¡Les deseo buena suerta a todas ustedes!"
En el pasillo que da a la salida del apartamento de Mamoru, Chibiusa permanecía escondida, pero escuchando toda la conversa. O por lo menos alguna parte que ella haya entendido. "Entonces, todo lo que necesito hacer es encontrar el Cristal-Rosa... Con eso, Mamo-chan volverá al normal." La pequeña entonces salió del complejo de apartamentos sin que mas nadie se enterase, dispuesta a buscar por si sola el artefacto mágico. "No te preocupes, Mamo-chan. ¡Pronto te haré recuperarte!"
Gracias por su paciencia, y espero que este capítulo haya sido de su agrado. Salió tremendo de largo, eso si.
Una vez más te agradezco litakino1987 por los aportes y por las charlas que tenemos a menudo.
En el próximo capítulo: Ami se va a Suíza atrás de la Joya de Luz de Zoisite.
Saludos de Hospitaller Knight.
