La Busca por las Joyas de Luz, Parte 1
Para Sailor Mercury, estar en la cumbre de una montaña congelada no era molesto, puesto que sus poderes la mantenían en soportable temperatura corporal. Ella no tardó en llegar hacia un local aislado al sureste de Suíza, guiada por la Joya de Sombra de Zoisite.
"Que vista linda," la Scout de las Aguas comentó mientras observaba el cielo despejado por sobre ella y la vasta formación rocosa luego abajo. "Entonces este es el Gran Glacial Aletsch. Si lo que dice Zoisite es correcto, su Joya de Luz yace al pie de las montañas de este local."
Pero antes que pudiera bajarse al local atrás de señales de civilización y presencia humana, Sailor Mercury fué atacada por un grupo de youmas que la acorraló en contra del abismo que ella misma estaba observando.
"Ay, no... ¿Como voy a lograr luchar con tantos enemigos así?" Sailor Mercury se quejó mientras daba pasos hacia atrás... Hasta que, sin enterarse antes que fuese tarde, ella acabó cayendo de una altura imensurable hacia el fondo del precipicio.
Gracias a su fuerza y sus poderes, la Scout no se desplomó al llegar al fondo del abismo, ni sufrió daños visibles, pero se desmayó al estrellarse al suelo.
Justo en ese momento, un joven rubio que pasaba por ahí la vió caerse y fué en su dirección.
"¡Ay, Dios mío, ella está herida!" el afirmó a si mismo. "Mejor llevármela hacia la villa."
(xx)
Parecía ser noche cuando Sailor Mercury despertó acostada en una cama en el interior de un chalet de invierno. "¿Donde estoy?" ella se preguntó, justo en el momento en que su improbable salvador entró en la pieza donde ella se encontraba.
"Te hallé inconsciente al pié del glacial," el muchacho explicó.
"Y... ¿Tu quién eres?"
"Mi nombre es Hans. Y tu, ¿cual es es tu nombre?"
"Yo soy, ah... Sailor Mercury," la Scout le respondió sin dejar pasar su verdadera identidad. "Gracias por haberme ayudado. Ahora dime, ¿donde exactamente estoy?"
"Esta es la Villa Keines," le explicó Hans una vez más. "Una población pequeña al pié del Gran Aletsch, cubierta por el glacial por mas de 200 años. De hecho, eres la primera forastera que llega hacia acá desde hace mucho tiempo. Pero no te preocupes, somos bien amistosos y receptivos. Puedes descansar aquí por cuanto creas que lo necesites."
"Entonces si no es mucha molestia, aprovecharé tu hospitalidad un poco mas," le dijo Sailor mercury ya mas tranquila.
"Muy bien," le dijo Hans mientra sonreía. "Siéntase en casa. Ahora con permiso, tengo algo importante a tratar." El jóven se retiró, y poco después, la Scout se sintió suficientemente bien como para levantarse. Al dirigirse a la puerta de la casa de Hans, ella vió el chico sentado al lado de una señora pálida acostada en su cama. No queriendo ser molesta, Sailor Mercury silenciosamente salió a investigar sus nuevos alrededores.
Afuera, la impresión era de que estaba de noche, pero se notaban un poco de luz solar pasando por el hielo que cubría el cielo de la Villa Keines. Una vez afuera de la casa de Hans, Sailor Mercury notó que la Joya de Sombra de Zoisite brillaba intensamente. Ella sabía lo que eso quería decir: Su Joya de Luz estaba por allí, quizás enterrada en una cueva de difícil acceso. Ella sabe que no puede perder tiempo
"Con permiso," la Scout le preguntó al dueño de una tienda de víveres cercana a la casa de Hans. "¿Como ustedes hacen para salir, si se hace necesario?"
"Normalmente se toma el camino hacia la Villa Andeng hacia el oeste," el empleado le respondió. "El camino se bifurca hacia el norte, y es ese camino que uno toma cuando quiere irse al tope del glacial. Cosa de media hora de caminada, dependendo del dia."
Sabiendo de esto, Sailor Mercury trató de tomarse el único camino de entrada y salida hacia Keines, pero así que dió un par de pasos, ella escuchó la voz de Hans llamándola: "¿Mercury? ¿A donde crees que vas?"
"Mira, yo..."
Es peligroso andar por ahí a esta hora," el jóven la interrumpió. "Hay creaturas terribles rondando el camino hacia Andeng y la cumbre del Gran Aletsch. Mejor quédate mas un poco."
Hans la tiró de vuelta a casa sin querer escuchar cualquier explicación de su nueva amiga, pero al llegar a la casa, luego los dos escucharon un sonido de tos llena.
"¡Ay no, mamá!" Hans se exasperó y fue corriendo en donde su madre estaba acostada. "Calma, mamá... ya estoy aqui. Descansa."
"Gracias, hijo," su madre le habló con una voz ronca. "Eres tan amable y cuidadoso... ¡Cof, cof, cof!" Ella entonces se acostó a un costado y trató de volver a dormir.
"Caramba, a cada día ella empeora... Que es lo que hago," Hans se lamentó mientras la observaba con un mixto de atención y angustia.
En ese momento aparece Sailor Mercury. "Hans, ¿que es lo que ocurre?"
"Mira, mi mamá está con un tipo raro de bronquitis. Estuve queriendo ir hacia Andeng, la villa vecina, para ir atrás del doctor que allá atiende, pero no solo no puedo dejarla sola, los malditos monstruos ahora infestan el camino hacia allá, como te lo expliqué."
"¿Puedo verla un rato?" la Scout le pidió. Hans asintió y se hizo a un lado para que la heroína pudiese ver su condición. "Caramba, ella arde en fiebre, ¡lo puedo sentir hasta por sobre mi guante!" Ella entonces sacó de un bolsillo de su falda un remédio a gotas. "Mira, yo siempre llevo conmigo un remedio que..."
"¡Oye, espera!" Hans balbuceó de forma preocupada. "¿Que es eso que pretendes darle?"
"Es un analgésico para ayudarle con su fiebre," Sailor Mercury le explicó.
"No, no le des eso," Hans le pidió. "Por favor entienda, es que solo confío en los remedios hechos por el Doctor Schwartz. Hay tantos remedios industriales por ahí que no se si puedo confiar."
"Pero este remedio funciona, yo misma lo uso cuando me quedo resfriada o gripada," la Scout trató de justificarse. "No debe haber efectos colaterales si lo uso en tu mamá."
"Lo siento, pero está fuera de cuestión," afirmó Hans con los brazos en jarra.
"Entiendo..."
"Mira, perdóname por eso. Se que quieres ayudar, y aqui estoy siendo grueso y brusco..."
Despues de unos momentos en silencio contemplando la pálida y convalescente señora acostada en la cama, la Scout le habló: "Tu dices que solo usas remedios del Doctor Schwartz, que vive en Andeng, ¿verdad? Déjame ir atrás de el. Se defenderme bien de las creaturas que infestan el camino, así que descuidate de eso. Es para devolverte el favor que me hiciste al rescatarme."
Al ver que Sailor Mercury sonreía de manera tímida pero visible, y escuchando un tono de voz confiante, Hans se convenció a dejarla ir en su misión. "Pues... Está bien. Por favor, cuídate, ¿ya? Te esperamos acá, mi mamá y yo."
Después de asentir, Sailor Mercury se levantó y salió en dirección a la Villa Andeng. De hecho, no era un camino muy largo, pero tal como en Tokio, estaba lleno de creaturas familiares a la Scout de las Aguas. Nada que ella no pudiera derrotar con un buen uso de sus poderes y mas estrategias. Al llegar a Andeng, ella luego fue preguntando al primer habitante sobre el paradero del Doctor Schwartz.
"Pues vea bien, a esta hora debe estar trabajando en su laboratorio particular, en una cueva en el camino hacia la cumbre," el habitante le respondió. "Apenas le aconsejo que tome cierto cuidado al hablarle. Lo que tiene de genial, lo tiene también de metido y improprio."
Siguiendo la dirección que le habían enseñado anteriormente, Sailor Mercury fue a la bifurcación que daba hacia Andeng, ahora tomando el camino hacia el norte, que subía por las montañas y por el glacial. Eventualmente vio una gran cueva abierta en lo que parecía ser un callejón escavado sin salida, al otro lado de la continuación de la helada y cruda ruta. Era un local bien iluminado, hasta por que el Doctor Schwartz lo usaba con frecuencia. Eventualmente, la Scout llegó hacia el susodicho laboratorio, un local bien desorganizado y repleto de libros, experimentos, contenedores y otros objetos laboratoriales típicos. Y al fondo, el mismísimo doctor, de grande estatura, llevando gafas y una bata de laboratorio, y un inusual conjunto de pelo y barba canosos y largos.
"Ah..."
El doctor iba de allá para acá sin ni si quiera notar la presencia de álguien mas en su laboratorio.
"Con permiso..."
De nada sirvió llamarlo, pues el sujeto seguía perdido en sus pensamientos y planes mientras andaba a esmo por el laboratorio.
"¡HOLA YA!" la Scout le gritó. Y solo ahí que el Doctor Schwartz le prestó atención. "Usted es el Doctor Schwartz de que tanto hablan, ¿verdad?"
"Pues si lo soy," el le respondió de forma educada. "Que mal que le pregunte, ¿como usted me encontró? Este local es medio lejano a las villas, y los caminos andan llenos de creaturas extrañas ultimamente."
A medida que se fué acercando, el Doctor Schwartz se fué quedando mas intrigado por la presencia de Sailor Mercury. Al ya observarla con clareza, el luego corrió hacia su lado. "Oh... ¡Ah, jajaja! ¡Que belleza! ¿Molesto preguntarle cual es su edad, jovencita?"
Sailor Mercury dió un paso para atrás, ya sintiendo cierta molestia. "Err, yo... Tengo quince años."
"Ah, que bueno es ser joven, ¿no? Yo mismo completaré sesenta años en Junio." Mas un paso en dirección a la Scout. "¡Ah si! ¿Cuando es su cumpleaños?"
"Uh, 10 de Septiembre..."
"¡Ah, eres del signo de Virgo! Y dime, ¿ya tienes novio?"
"Bueno, yo y Ryo..." En ese momento ella se acordó de su breve misión. "Mire, vine acá por algo muy importante."
Al oír eso, el Doctor Schwartz recobró su postura y se alejó de Sailor Mercury. "Oh, si, perdón por mis modos... Siempre quedé así de loco cerca de mujeres que encuentro atraentes. Viejo habito de mi juventud que me acompañó mismo en mi viejez."
"Caray, que pervertido," la Scout murmuró para si misma.
"Dijo alguna cosa?"
"No, nada, olvídelo," Sailo Mercury le dijo mientras recobraba la postura y la tranquilidad. "Mire, en Keines hay un chico llamado Hans, y su madre está muy enferma de bronquitis."
"¡Ah, ya entendi! Usted quiere que los vaya a ver, ¿no es cierto?" El doctor le preguntó alegremente, pero luego se quedó serio. "Sin embargo, hay muchas de esas creaturas allá afuera. No se como podría ir a Keines así..."
"Pues yo llegué acá sin problemas. Yo misma puedo acompañarlo hacia allá," le ofreció la peliazul.
"Ah, si es así, está bien," le contestó Schwartz. "Uy, que afortunado soy... ¡Una cita con una chica guapísima! Hace cuanto tiempo que no salgo con una mujer así, jijiji..."
Sailor Mercury preferió ignorar esa última parte por el bien de su misión. Los dos no tardaron en llegar hacia Keines y luego hacia la casa de Hans.
(xx)
"¡Ah, Doctor Schwartz! ¡Que alegría en verlo!" Hans lo saludó. "Ni se como agradecerte, Mercury."
Los dos siguieron hacia la habitación donde la madre de Hans permanecía encamada. El doctor la observó, y tras unos momentos en que solo soltaba unos titubeos, finalmente habló: "Es un caso muy severo... Pero tiene solución. Necesita de Haliomusgo."
"Halio... ¿qué?"
"¡Musgo! Esta planta es la única con la que se puede hacer el remedio hecho para este tipo específico de bronquitis. Infelizmente, no tengo ningún ejemplar de Haliomusgo conmigo."
"Y donde se puede conseguir mas," preguntó Sailor Mercury.
"Mas adentro de la cueva donde monté mi laboratorio," el Doctor Schwartz le explicó. "Es un musgo que cresce sin necesidad de luz solar, subsistiendo apenas con la humedad de la atmósfera y del suelo rocoso de las montañas."
"Pues en este caso, yo mismo iré a buscar un poco," Hans afirmó, para sorpresa de los demás.
"Es muy peligroso," Mercury le dijo. "Deja que yo voy allá una vez mas."
"No puedo dejarte ir sola," Hans se justificó. "Tampoco puedo quedarme sin hacer nada mientras mi mamá padece enferma así."
"Entiendo... Pues ven conmigo."
"Excelente, ¡gracias!" El entonces le habló al Doctor Schwartz: "No tardaremos en volver con el Haliomusgo. Usted quédese cuidando de mi madre en mi ausencia, ¿esta bien?"
"Por supuesto," el doctor asintió. "Su madre estará bajo buenos cuidados. ¡Tengan cuidado!"
"Nunca podré agradecerle lo suficiente, doctor... ¡Ahora si, vámonos, Mercury!"
(xx)
Ya era noche cuando Sailor Mercury y Hans llegaron hacia el laboratorio del Doctor Schwartz. Tal como el proprio doctor les había dicho, uno de los compartimientos del laboratorio improvisado tenía lo que parecia ser un paso escavado mas hacia adentro de la montaña. Los dos entraron el camino estrecho y eventualmente llegaron hacia una especie de salon mas amplo, en donde notaron una plantación verde por sobre las paredes de la cueva.
"Ese debe ser el Haliomusgo," afirmó Hans mientras corria prontamente donde la planta estaba. Pero al subirse por la pared de la cueva, otro compartimiento pareció abrirse, derribando el muchacho al suelo. El prontamente se recuperó, ya teniendo en manos el anhelado musgo.
"Hans, ¿estás bien?" Pregunto Sailor Mercury mientras iba en su dirección.
"Si, no te preocupes," Hans le respondió mientras se limpiaba las manos y las ropas. "Lo que importa es que logramos tomar el Haliomusgo. ¿Pero que es lo que se abrió ahí?
Los dos entraron al compartimiento que se abrió. De repente, la Joya de Sombra en manos de la Scout brilló, y al entrar mas fondo, ella vió una especie de altar por sobre el cual, yacía ya Joya de Luz de Zoisite.
"¿Que es eso?" Hans preguntó.
"El motivo por que yo vine hacia acá," le respondió una Sailor Mercury mas aliviada. Pero antes que pudiera tomar la Joya para si, se sintió un temblor por toda la cueva que dejó ambos Mercury y Hans paralizados. El suelo bajo el altar se derrumbó, haciendo la Joya de Luz desaparecer en una especie de agujero.
"Oh no, ¿y ahora?" lamentó Hans.
"Mejor lo veo después," la Scout le garantizó. "Primero vamos a entregarle el Haliomusgo al Doctor Schwartz para que puede sanar tu madre, ¿esta bien?"
Hans sonrió aliviado. "Si no ves problema... Entonces regresemos a casa pronto."
(xx)
Mas un tiempo después, y Mercury y Hans lograron regresar a la casa de este último sin muchos contratiempos. Ellos pronto le entregaron la amuestra de Haliomusgo al Doctor Schwartz.
"¡Justo a la hora, muchachos!" Celebró el doctor. "Un poco mas y quizás ella pasase del punto... Bueno, ahora con permiso, que haré el remedio en la cocina."
"Por supuesto doctor, haga como vea necesario," le garantizó Hans. El doctor se retiró, y Hans le habló a su madre mas aliviado. "Ya te recuperarás, mamá."
En ese momento, Sailor Mercury preferió dejarlos a solos sin decir mas nada, y a resumir su misión particular.
"Y todo gracias a Sailor Mercury," Hans prosiguió hablándole a su madre, pero luego se enteró de que la heroína se había ido. "¿Ah? ¿Adónde ella fue?"
Su confusión sobre el paradero de Mercury solo paró cuando el Doctor Schwartz volvió con un vaso lleno de un remedio casero de color verde. "Aqui tienes. Hágalo con que se lo tome todo, de a poco."
Hans le pasó el remedio a su madre, que lo sorvió lentamente dentro de lo que sus fuerzas le permitían. Poco a poco, ella fué quedándose mejor, respirando sin problemas y hasta recuperando el color natural de su piel. Aún así, ella se puso a dormir una vez mas, lo que dejó Hans preocupado.
"¿Pero que pasó?" Preguntó el joven preocupado.
"Descuida, muchacho," el Doctor Schwartz lo acalmó. "Ella apenas se puso a dormir mas tranquilamente. Esa bronquitis rara afectaba tanto sus pulmones que mismo dormir le era costoso. Pero te garantizo que cuando despierte, ella estará como nueva. ¿Ves? ¡Ya hasta recuperó su color!"
"Ah, es cierto... ¡Usted si que opera milagros, Doctor!" Hans afirmó mas alegremente con un semblante mas aliviado. El doctor le devolvió su sonrisa alegre.
Ninguno vió que Sailor Mercury los observaba desde la ventana. Que alivio en ver tu madre sana, Hans... Pero es mejor que me vaya ahora, porque si no, me quedará difícil y triste partir." Ella estaba al borde de verter lágrimas al decir eso para si misma. "Creo que esto es un adiós.."
"Mercury?" ella escuchó Hans llamarla por la ventana. "Ya te vas tan pronto?"
"Pues si. Perdón, Hans... Yo no podría quedarme mucho tiempo de todas formas. Tengo una misión importante que hacer, tu lo sabes."
"Entiendo," Hans le respondió visiblemente triste al igual que la Scout. "Pero... ¿Crees que un dia podrías visitarnos a mi mamá y a mi?"
"Ay... Es tan repentino..." Mercury parecía entender que Hans estaba ya nutriendo algo mas profundo por ella, lo que la dejaba mas nerviosa aún. "Perdón, Hans..." Por fin, ella salió de la casa y para fuera de la Villa Keines, tratando al máximo esconder sus lágrimas. ¿Que estoy haciendo? No quiero juguetear con sus sentimientos de ese modo...
(xx)
De a poco, ella fue recuperando la concentración a medida que se acercaba al laboratorio subterráneo, mas precisamte hacia el local adonde la Joya de Luz había sido hallada pero se había caído. Bajándose por el agujero que el derrumbe había creado, Sailor Mercury logró llegar hacia otro tunel que desembocaba hacia otra serie de cuevas, bajo el cual estaba la Joya de Luz de Zoisite. Ella esperaba que, al menos, pudiese salir de allí sin grandes problemas luego de tomar la piedra preciosa. Ella pronto siguió la señal que la Joya de Sombra emitía...
Pero antes que pudiese llegar al tunel en donde la Joya de Luz se había caído, una figura femenina de pelo corto Chanel se materializó luego a su frente. "Finalmente apareciste, Sailor Mercury."
"¿Y tu quien eres?" Preguntó la Scout sin reconocerla de su embate de hace pocos dias atrás en la Secundaria de Juban.
"¿Por que te diría mi nombre, si te vas a morir aqui y pronto?" ella se vanglorió. "¡Prepárate para conocer tu fin!"
"¡Fulgor del Água de Mercurio!" la Scout luego lanzó su ataque acuático que no llegó a dañar la enemiga, pero aún así la empujó hacia atrás con cierta violencia.
"Ah... Eres mas fuerte de lo que pensé... Bien que Anshar me avisó para tener cuidado contigo."
"¿Anshar? Ese es el nombre de tu líder?" le preguntó Sailor Mercury.
"Como si te lo fuése a decir," se burló una vez más la villana. "¡Por nuestra causa, yo tengo que eliminarte!"
"¿Por que haces eso?" la heroína le inquirió. "¿Cual es tu objetivo?"
La villana luego se recordó de su tiempo en Tokio de Cristal. Ella caminaba junto a una amiga por las calles de la utópica ciudad en una tarde tranquila como todas las demás que pasaba el mundo en el Siglo XXX bajo el reinado de Serenity y Endymion.
"¿En que estás pensando, Nabu?" le preguntó su amiga.
"Sobre depender del poder del Cristal de Plata... ¿Es eso lo mejor para el mundo? Digo... Es cierto que su poder es milagroso, pero no me parece lógico." Un poco más de caminada hasta llegar a una placilla vacia. "No puedo dejar de pensar sobre dejar el destino de la humanidad a un objeto sin real base científica. No es muy distinto a creer en dioses o entidades sin prueba de su existencia."
"Escúchame, chica," sonó una profunda voz femenina sin fuente aparente.
"¿¡Eh!? Quien dijo eso?" Nabu inquirió.
"Me parece que tu fe en el Cristal de Plata se desvanece," la voz le habló una vez mas.
"Si, de hecho..."
"Sus poderes imensurables no pueden ser negados... Pero milagros son efémeros, y no podemos siempre contar con ellos para llevar a cabo nuestras vidas."
"Pues es justamente lo que estuve pensando! Milagros no duran por siempre..."
"Estuve en busca de jóvenes cuestionadoras iguales a ti. Nabu... Por favor, ayúdame en esta cruzada. Juntas veremos hasta donde va el poder del Cristal de Plata. ¿Será que no pasa de un milagro efémero, tal como nosotras lo sospechamos?"
"Si, lo acepto," Nabu inmediatamente le dijo, visiblemente satisfecha por oír álguien o algo que le de razón a su duda. Y en ese momento, una especie de rayo tractor oscuro la levantó hacia el cielo, sin destino aparente. Su amiga, que hasta aquel momento permaneció callada sin entender de que exactamente hablaba Nabu, trató de ir atrás de ella...
Tras acordarse de cuando se encontró con Lady Apsu por primera vez, Nabu luego volvió a si y finalmente respondió lo que Sailor Mercury le había preguntado: "¡Queremos el Cristal de Plata para nosotras! ¡Y pasaré por sobre tu cadáver si se hace necesario! ¡Toma eso!" El ataque fulminante empujó Mercury violentamente hacia la pared de la cueva. Pronto, Nabu la tomó una vez más por la cabeza para tratar de golpearla.
"¡Espejo del Agua de Mercurio!" El ataque parecía que iria a chocar contra Nabu, lo que ella se esquivó sin dificultado, pero creó paredes de hielo en su entorno que reflejaban la figura de la Scout Opuesta.
"Que truco torpe. No te servirá de nada, mocosa."
"Burbujas de Mercurio, estallen!" Sailor Mercury lanzó su truco para obstaculizar la visión de la enemiga.
"¿Pero que significa esto? ¿Donde estás?" Nabu indagó confundida al no ver mas un palmo a su frente. "Ya basta de tonterías... ¡Nevasca!"
Nabu soltó una ventisca congelante que rompió los espejos, pero por algún motivo la dañó considerablemente.
"Como... Como esto es... ¿¡Posible!?" la villana cuestionó caída al suelo sin fuerzas para levantarse.
"Cada imagen que los Espejos de Agua creaba eran una proyección tuya," Sailor Mercury explicó. "Pero una sola te haría daño si la rompieras. Fuiste muy descuidada al querer romperlas todas de un solo golpe."
"Que tenacidad... Y todo por la Joya de ese tal Zoisite... Ni es una cosa tan seria."
"Si es para salvar a mi amigo Mamoru, lo es serio para mi," Sailor Mercury afirmó mientras recogía la Joya de Luz de Zoisite del suelo.
"Ahórrame tu buenismo... Tus compañeras, ellas... Fallarán en sus misiones. Nergal tiene una fuerza increíble, lo dudo que sea quien sea que le toque tenga... Cualquier chance de vencerla. Ustedes... ¡No irán a curar Tuxedo Mask!" Nabu entonces comenzó a flotar hacia el techo de la cueva. "Cuanto a mi... Cometiste un grave error en dejarme ir así... Sailor Mercury."
"¡Oye, espera!" la Scout llamó por la villana, que prontamente se teletransportó para fuera de la cueva.
"Mi nombre es Nabu. Recuérdalo, pues aún no terminamos nuestra lucha," la voz de la Scout Opuesta le avisó.
"Nabu..." Ya sin peligro visible, Sailor Mercury siguió el camino de túneles hacia afuera, en el camino hacia el tope del Gran Glacial Aletsch. "Es hora de volver a Japón. Mamoru y las demás cuentan con nosotras."
(xx)
Ya amanecía cuando Sailor Mercury logró salir hacia la superficie, al menos la que estaba bajo el glacial. A medida que iba subiendo por el camino, ella veía desde lejos los chalets que formaban la Villa Keines, y sus pensamientos luego comenzaron a pesarle. "Es inútil... No puedo ver Hans de este modo. Si vuelvo a Keines y lo veo, seguramente vacilaré en querer volver a casa. Lo siento mucho... Prometo visitarte a ti y a tu mamá mas adelante. Pero ahora... Todas cuentan conmigo, y yo con ellas. Un día te veré una vez mas, Hans. Hasta luego..."
Las ganas de llorar ya no estaban, pero aún así sentia cierto pesar en dejar su nuevo amigo hacia atrás. Pero esa es la carga que una Sailor Scout tiene que llevar al crear lazos con álguien. Había solo una dirección al que la Scout de las Aguas podía mirar en aquel momento, y era apenas hacia adelante.
Una vez mas te agradezco litakino1987 por leerme, dejarme reviews y conversar conmigo durante estos tiempos difíciles!
Se que hay varios otros y otras que leen esta adaptación. No se acañen, pasen a hablarme también!
En el próximo capítulo: Rei llega a su destino atrás de la Joya de Luz de Jadeite.
Saludos de Hospitaller Knight.
