La Busca por las Joyas de Luz, Parte 2

Sailor Mars encontró la villa de Lhasa tras pasar un dia entero caminando desde Katmandu, capital de Nepal, hacia la región sureste. Era una villa pequeña y aislada, cuyo único atractivo era un enorme templo construído en piedras cortadas.

"Que raro... Podía jurar que Lhasa quedaba en China," la Scout comentó consigo misma mientras se rascaba la cabeza. Pese a tener el mismo nombre que la nominal capital del Tibet, la villa de Lhasa aún se encontraba en territorio nepalés. "Bueno, que importa. Si Jadeite dice la verdad, la Joya que Mamoru necesita está en algun lugar por acá."

Al andar un poco por los callejones de Lhasa, la heroína se detuvo cuando sintió un escalofrio por su espalda. "No hay dudas... ¡Siento presencias malignas por acá! ¿Pero de donde vendrían?" Ella pasó a buscar por todas partes posibles, incluso metiéndose en las casas de los habitantes.

"Oiga, quién es usted?" un curioso le dijo cuando Sailor Mars lo miró y revisó de pies a cabeza.

"Ah, tampoco viene de este tipo," ella comentó tras dejarlo hacia atrás.

Despues de mas buscas infrutíferas, ella resolvió irse al templo en el borde de la ciudad. "Siento algo extraño saliendo de este lugar... ¡Mejor paso para investigar!"

Una vez adentro, Sailor Mars fué ubicándose de a poco en el tempo, poco iluminado por unas antorchas colgantes. Nada en la arquitectura del local indicaba cualquier presencia de monstruos de ningún tipo, pero la presencia maligna seguía siendo sentida, asi que ella cuidadosamente avanzó por el local hasta llegar a un salón repleto de estatuas de monjes y potenciales bodhisattvas, al fondo del cual, una joya roja reposaba sobre un altar dorado.

"Es de esta gema que salía la energía maligna," la Scout se dijo al apreciar la joya. "Pero por qué razón un objeto maligno estaría en un templo sagrado?"

"¡Oiga usted!" una voz masculina grave le gritó del fondo del salón. Sailor Mars se volteó y vió cuatro monjes de piel color de ceniza y de mirada maléfica. "¿Que cree que está haciendo? ¡Es prohibido entrar en este salón!"

"Ah, eh... Miren, soy solo una turista," mintió Sailor Mars al ponerse nerviosa. "Les juro que no vine a tomar nada, solo estuve apreciando esta hermosa joya... Ahora si me dan permiso, tengo hartas cosas que ver por Nepal, y..."

"Usted no irá a ninguna parte," uno de los monjes afirmó mientras la sujetaba y los otros tres formaban un círculo en su entorno. "Sabemos muy bien que viniste a robar nuestro Rubí Gemetus. ¡Lo pagarás con tu vida!"

"Detesto tener que ensuciar lugares sagrados con sangre y lucha... ¡Pero no me dejan otra opción!" Sailor Mars logró derrumbar los monjes con una patada barredora, y luego golpearlos hasta que se quedaran inconscientes. La Scout los revisó y se sorprendió: "¡Son youmas! ¿Que estarían haciendo acá?"

Otra voz masculina irrumpió por el salón: "Que haces aquí?"

"Claro, mas de lo mismo," comentó la heroína al ver mas cuatro youmas-monjes corriendo atrás de ella.

"Cometiste un terrible sacrilegio al entrar en el Templo de Takra Kup. ¡Prepárate para recibir el castigo máximo!"

"Eh... ¿Ah? No... Consigo moverme..." Al voltearse en dirección al altar donde reposaba el Rubí Gemetus, ella finalmente se enteró. "Entonces... Es la joya que está haciendo esto."

"¡Ahora!" Ordenó uno de los monjes malignos. Todos los cuatro se tomaron turnos para golpear Sailor Mars.

"Estoy acabada..." se quejó la Scout al no ver salida para su situación. Paralizada, ella no tendría como defenderse de los ataques de los villanos. Y de repente, ella comienza a sentir un apretón en su pecho. "Ah... Ni consigo... Respirar... Lo siento, chicas..." Por fin, ella desmayó, y los monjes la trataron de atrapar para aniquilarla de vez.

"¡Deténganse!" una voz masculina llamó desde arriba. Un chico descalzo de turbante se bajó desde el techo del templo y se puso entre los monjes beligerantes y la caída Sailor Mars.

"¿Y tu quien eres?" uno de los monjes inquirió. Sin decir mas nada, el joven lanzó un fulminante golpe por entre los cuatro enemigos, que pronto se cayeron inconscientes.

El entonces fué hasta donde Sailor Mars estaba caída. "Estás bien?" le preguntó.

Sailor Mars fué despertando de a poco, ya sin influencia de la joya maligna. Aún aturdida, ella vió el chico y pensó ver otra persona. "¿¡Jadeite!? Yo... No conseguí tu Joya de Luz... Eh, espera, no eres... ¿Quien eres tu?"

"Mi nombre es Phaleg," el le contestó. "¿Y el tuyo?"

No queriendo darle su nombre verdadero por motivos obvios, ella apenas le dijo que era "Sailor Mars."

"Pues muy bien, tenemos que salir de aqui y deprisa," Phaleg le dijo. "Es peligroso quedarse acá."

No que ella pudiese responderle pronto - Aún sintiendose débil, Sailor Mars no logró darle atención y terminó por desmayarse una vez mas.

(xx)

No pasó mucho tiempo hasta que Sailor Mars se despertara dentro de una casucha simples, pero confortable, acostada en una cama pequeña al lado de una hogata.

"¿Donde estoy?" Ella se preguntó al levantarse.

Habiendo dicho esto, Phaleg entró en la casa y fué luego a su lado. "Bien saber que pareces bien. Me quedé preocupado cuando te desmayaste en el templo, asi que te traje a mi casa en la villa de Yaga para que descansaras."

"¿Ah si? Ya veo..." Sailor Mars salió de la cama y se puso sus tacones altos rojos, guardados justo a un costado de la cama. "Gracias por todo."

"Ya, ahora que sigues bien, volveré a la casa del Patriarca. Tengo asuntos importantes a tratar con el. Sigue descansando mientras no estoy." Con esto, Phaleg salió con cierta prisa a su destino.

Sailor Mars no pudo dejar de pensar en el chico que la salvó de la muerte cierta. "Por que tengo la impresión que el se parece a Jadeite... Argh, estoy imaginando cosas." La Scout se pego una leve bofetada en el rostro y resolvió volver a su busca por la Joya de Luz.

Ella resolvió arriesgar preguntando algo a uno de los habitantes: "Con permiso... ¿Que sabe usted sobre la Joya de Luz?"

La expresión del hombre se abrió al mencionar la susodicha Joya. "Ah, mire. Sabemos apenas que contiene la parte pura y noble del alma del Señor Jadeite."

Esa parte impresionó la Scout del Fuego. "Señor... ¿Jadeite?"

"Pues si. El fundó las villas de Lhasa y de Yaga, y supervisionó la construcción de un antíguo templo, que desde entonces es un local de peregrinación para todos aquellos que desean limpiar su alma y alcanzar el Nirvana. El mismo fue un bodhisattva, pero no logró convertirse en Buda por haber corrompido su alma de último momento. Pero antes de eso, dejó su parte noble sellada en la Joya de Luz. Infelizmente, no podemos decirle en donde se encuentra. Está perdida hace milenios... Aunque la leyenda dice que está encrustada en las montañas que un dia fueron su hogar."

"Increíble... Jadeite hizo todo eso en su vida pasada," ella comentó para si. "Bueno, gracias por sus informaciones y por su comprensión."

A cada persona que le preguntaba, algo más de la historia de Jadeite le era contada. En su tiempo era también un exímio guerrero que defendió ambas Lhasa y Yaga de hordas invasoras, y por sus servicios y habilidades, fué llamado para convertirse en Rey Celestial, uno de los guardianes personales del Príncipe de la Tierra. Todo eso era difícil de creer para Sailor Mars; Para ella, el fué tan solamente uno de los Generales del Negaverso que cayó ante las Sailor Scouts por soberbia pura.

Eventualmente, la Scout llegó a un casarón, el mas grande que había visto en sus andanzas por el local, salvo por el Templo de Takra Kup. Allá adentro, ella pareció ser reconocida por unas empleadas. "Ah, es la chica que Phaleg trajo del templo. Que bueno que estés bien!"

"Hmm... Si no es muy molesto, donde puedo encontrar Phaleg?" la Scout les preguntó.

"En este momento el fué a Lhasa a hacer una tarea para su abuelo, el Patriarca," le respondió otro empleado que ahí pasaba. "Pero si quieres, puede pasar a ver el proprio Patriarca en su salón."

"¿Ah si? Pues pasaré a verlo, gracias."

Una vez adentro del salón, ella vió un señor calvo de barba hirsuta con un bastón de apoyo casi tan grande cuanto el mismo. "Ah, saludos a usted, señorita Mars," el Patriarca se dirigió alegremente a la Scout. "Ya veo que se siente mejor."

"Pues si, lo estoy, gracias a usted y a Phaleg," ella le retribuyó la cortesía.

"Mi oreja arde al oír mi nombre," bromeó el proprio Phaleg que venía entrando. "Oye, ¿que es lo que una chica como tú hacía en el Templo de Takra Kup?"

"Para que sepas, no soy ninguna niñita indefensa," Sailor Mars le dijo en un tono de reproche.

"Pido disculpas en nombre de mi nieto," le dijo el Patriarca. "El no quiso decir mal."

"Lo entiendo, pero..."

"No se moleste con explicaciones," el señor la interrumpió. "Lo que si queremos saber es que hacías allá en el Templo. De cierto, tienes un buen motivo para andar fisgoneando por las villas."

"Vea usted, un... Amigo muy querido está enfermo, y su única cura es con ayuda de la Joya de Luz de Jadeite."

"Oh... Ya oíste hablar de eso, ¿verdad, Phaleg?" preguntó el Patriarca.

"Solo por cuentos y leyendas," le respondió el joven. "Creo que el Sumo Sacerdote de Takra Kup tiene mas detalles, pero no garantizo que la vayamos a encontrar así de pronto, y eso asumiendo que existe."

Sailor Mars reconoció el local descrito, y no le gustó para nada. "Ese no es..."

"El lugar donde te hallé," Phaleg le completó.

"Ay caramba," se lamentó la heroína. "Yo no quería volver allá nunca más después de lo que pasé... Pero veo que no hay caso. Gracias por decírmelo. Con permiso..." Ella trató de retirarse, pero Phaleg se metió en el medio toda vez que trató de salir. "Oye, ¿que piensas que haces?"

"¿Deteniendo una chica atrevida de desperdiciar su vida, quizás?" Phaleg le contestó medio que bromeando, pero con cierta seriedad.

"Ya te lo dije, no soy una chica común y corriente," Sailor Mars le respondió ya medio molesta.

"Mira, si quieres tanto ir allá, déjeme acompañarla."

"¿Qué? ¿Estás loco? Esos monstruos son peligrosos, tanto para mi cuanto para ti."

"Heh... Eres terrible de terca, ¿ah?" Phaleg también se molestó. "¿Al menos sabes como se ve el Sumo Sacerdote?"

La pregunta descompuso lo bruto de Sailor Mars. "Yo, eh... Este... Me doy. Tienes un punto. Pues ven conmigo, si lo puedes soportar."

El joven solo dió de hombros con una sonrisa sardónica. "Tienes por que tienes que hacerlo a tu modo... Ya bueno, vámonos."

"Ustedes dos cuidense," el Patriarca les dió sus últimas bendiciones antes que los dos jóvenes partieran.

(xx)

El camino entre Yaga y Lhasa no era largo, pero estaba tomado por monstruos de todo tipo - Quizás por la presencia de Sailor Mars en la región. Aún así, ella y Phaleg no tuvieron dificultades en enfrentarlos. Una hora de caminada les bastó para llegar hacia Lhasa

"Alguno de ustedes sabe sobre un intruso en el templo?" Un monje fortachón que montaba guardia en la entrada les preguntó. "El o ella pasó hacia adentro sin permiso y derribó algunos de nuestros monjes."

"No, señor," le dijo Phaleg. "Recién venimos de Yaga."

"Ah, bueno. Les pregunto por que hubo un intento de robar el Rubí Gemetus. Yo mismo hubiera entrado ahí, retorcido el cuello y roto la espina del invasor, pero no podía dejar mi puesto."

Sailor Mars oía eso y se escalofriaba toda. Phaleg apenas escuchó. "No se preocupe, venimos aquí apenas para rezar."

"Si es así, pasen no más," el guardia les abrió paso. "Paz y luz para ustedes."

Una vez adentro, los dos fueron directo al salón donde reposaba la joya aparentemente maligna. Pero lo que llamó la atención de Phaleg fué una de las estatuas que estaban puestas en el local. "Que raro..."

"¿Algún problema, Phaleg?" le preguntó Sailor Mars. "Esa estatua parece diferente de las demás... ¿Sería del Sumo Sacerdote?"

"Pues si, pero..." Phaleg vió un poco mas la estatua y llegó a una conclusión preocupante: "Esta no es una estatua del Sumo Sacerdote. ¡Este es el Sumo Sacerdote! ¡Está petrificado!"

De hecho, se le erizaron los pelos de Sailor Mars una vez mas. "¿Como es posible? Quién habría hecho algo así?"

Tras pensar un poco, Phaleg le respondió. "Supongo que sea álguien que se enfurecería si te tomases la Joya de Luz. ¿Hay álguien así?"

"Si lo hay," la Scout respondió. "Pero no debería saber que estoy aqui."

"Algo me dice que si lo sabe," discrepó el joven.

"Bueno, pero ¿por que irían petrificar el Sumo Sacerdote?" se preguntó Sailor Mars. "El no tiene que ver con esta busca."

Phaleg se rió un poco. "Eres del tipo que se preocupa con los demás, ¿verdad?"

Por algún motivo, eso también desequilibró la Scout. "¿Que dices?"

"Mira," desconversó Phaleg apuntando al Sumo Sacerdote. "Sigue con señales de vida..." Pero al girar en dirección de Sailor Mars, el notó algo curioso. "¿Algún problema, Mars? Estás con la cara roja."

"Eh... Olvídalo," Sailor Mars trató de esconder su sonrojez. "¿Decías que el Sumo Sacerdote sigue vivo, verdad? ¿Como lo sabes?"

"Por mi poder espiritual," Phaleg le contestó. "Con esto, puedo unir mi conciencia con la del Sumo Sacerdote, y así saber como romper este hechizo."

Tras recitar un sutra y mantener concentración plena y silenciosa de ojos cerrados, Phaleg logró captar señales de los pensamientos del Sumo Sacerdote. "Gemetus... Rubí... Sáquenme... de aquí..."

"Entiendo," el joven habló al abrir los ojos. "Es por el Rubí Gemetus. Es la joya que lo mantiene en ese estado."

"¡Lo sabía!" Afirmó Sailor Mars. "Sentía una aura maligna al entrar en el templo, y venía de ese Rubí! Una gema que logra transformar la gente en piedra... A por ella."

Los dos fueron hacia el altar donde reposaba el Rubí Gemetus, pero al llegar ahí, la joya comenzó a flotar, y Sailor Mars sintió un poder maligno emanando del objeto, más fuerte todavia que cuando lo vió por primera vez. "¿Que pasa?"

El Rubí Gemetus entonces flotó en dirección al Sumo Sacerdote petrificado, y lo hizo pasar por una metamorfosis - No solo se quedó casi tan grande cuanto el proprio salón, sino que creció otro par de brazos y su cabeza pasó a tener cuatro rostros con distintas expresiones.

"No puede ser..." Afirmó Phaleg al reconocer la forma que el Sumo Sacerdote tomó. "¡El Diós Creador, Brahma!"

Sin decir mas nada, el Sumo Sacerdote giró la cabeza y mostró sus cuatro rostros para Sailor Mars y Phaleg. Este último estaba mortificado, sin saber que hacer, pues no quería lastimar al líder del Templo de Takra Kup. Su hesitación dió espacio para que el poseído lo tomase y lo trajiese al rostro con mueca enfurecida. "Su sangre manchando este suelo sagrado será mi tributo..."

"¡Phaleg!" balbuceó Sailor Mars. Con el otro brazo, el Sumo Sacerdote la tomó y la levanto al aire, mientras que arrojaba a Phaleg contra una hilera de estatuas que se rompieron con el impacto. Sin embargo, el logró ver la joya roja brillando en la frente del poseído Sumo Sacerdote y llegó a una conclusión. "¡El Rubí!" Phaleg le gritó a Sailor Mars. "¡Apúntale al Rubí Gemetus!"

"Ave de Marte... ¡Enciéndete!" Ella lanzó un proyectil en forma de fénix hacia la joya encrustada en su frente. Pronto, se despegó, y el Sumo Sacerdote volvió a tomar forma humana... Pero aún petrificado.

"Al menos el peligro pasó," comentó Phaleg al ir en dirección al aún petrificado Sumo Sacerdote. "Pero el sigue como estatua... ¿Que haremos?"

"¡Jajajaja!" Sonó una risa femenina estridente por el salón. "¿Creyéron que salvarían al viejote? Se equivocaron, par de cutres."

"¿Quién dijo eso?" dijo Sailor Mars ya preparándose para otra lucha.

En ese momento, una chica de pelo rojizo prendido en una larga y fina cola de caballo se materializó en frente al altar. "Mi nombre es Nergal. Soy una de las Scouts Opuestas, y en nombre de Anshar, ¡te acabaré aqui y ahora!"

"¡Por que harías algo tan horrible contra una persona inocente!?" la Scout del Fuego le preguntó.

"Sólo quise probar si eras digna de mi tiempo," Nergal respondió sin darle mucha importancia a la pregunta. "Y enhorabuena, pasaste por la prueba. ¡Ahora prepárate!" Ella se transportó al lado de Phaleg, y lo golpeó fuerte en el estómago.

"¡Phaleg!" Sailor Mars fue en dirección del muchacho.

"Olvídate de mi y házte cargo de ella..." Phaleg le dijo remolcándose de dolor en el suelo.

"Pero-"

"¡Dáte prisa! Yo... Estaré bien."

"Ya cállate," Nergal afirmó y le dió un puntapié que knockeó Phaleg de una vez. Sailor Mars parecía trastornada para reaccionar... Hasta que dos cuervos llegaron de alguna manera y comenzaron a picar la villana.

"¡Phobos! ¡Deimos!" Sailor Mars reconoció sus mascotas y compañeras de larga fecha. "Por favor, ¡protejan a Phaleg!"

"Malditas palomas supercrecidas," maldijo Nergal. Con otro golpe, mandó las dos aves para fuera del templo, y ella luego se tomó al desfallecido Phaleg. "Me llevaré este paquete. Si quieres recuperar tu novio, ¡ven hacia Krita Yuga hasta el final del día!"

Por primera vez en mucho tiempo, Sailor Mars se sintió impotente ante la situación en que se encontraba. "No puede ser... Phobos... Deimos... Phaleg..."

Una centella le llamó la atención a la Scout. Era el Rubí Gemetus que estalló y emitió una luz extraña que cubrió el salón. Y casi que de inmediato, el Sumo Sacerdote recuperó sus movimientos. Ella prontamente fué en su dirección.

"¿Fuiste tu la que me liberó?" el señor le preguntó, y Sailor Mars apenas asintió. "Pues tienes mi eterna gratitud por esto. Si hay algo que pueda hacer para retribuirte, dígamelo."

"Krita Yuga... Donde quede Krita Yuga," ella le preguntó.

"Ese es el nombre del antíguo templo que el Señor Jadeite había ayudado a construir en su tiempo, y que tras su deceso, pasó a ser un local donde lo alaban como a un diós. Queda al norte de Yaga, esculpido entre las montañas. Su entrada es una cueva. Pero... Yaga en si está en ruínas, y-"

"Espere un momento," le interrumpió Sailor Mars. "Pasé por Yaga hace poco, y no me pareció estar en ruinas. ¿Como puede decir que lo está?"

"Jovencita, Yaga ya no existe desde hace 50 años," le explicó el Sumo Sacerdote.

"No puede ser..."

"¿Usted todavía quiere ir a Krita Yuga?" le preguntó el señor.

"Si," pronto Sailor Mars le respondió. "Tengo que ir allá."

"En este caso, tómese esto," el Sumo Sacerdote le dijo tras pasarle un amuleto plateado en formato de gota. "Tu camino se hará mas fácil si lo llevas en el cuello. Ten mucho cuidado."

Sin decir más nada, Sailor Mars le agradeció asintiendo y sonriendo, y pronto partió hacia la villa Yaga.

(xx)

No había nada en lo que debería ser la villa de Yaga. Sólo vegetación nativa y rocas habitaban las abandonadas casuchas, sin señal de mas vida y sociedad. Sailor Mars veía la escena demasiado angustiada. "El Sumo Sacerdote tenía razón... ¿¡Que pasó aquí!?"

La Scout pronto fué hacia el hogar del Patriarca de Yaga. Allá adentro, ahí si vió una persona... Un espectro, del próprio líder de la villa.

"¡Patriarca!" Sailor Mars suspiró al ver el estado del señor que ahí estaba.

"Señorita Mars, esta villa era apenas una ilusión," el Patriarca le dijo. "Solo resucitamos por usted."

Esta última información asombró Sailor Mars aún más. "Que... ¿¡Que dices!? Esto es solo... ¿¡Por mi!? Es decir... ¿Eran todos fantasmas?"

"Del punto de vista de un ser vivo, es eso mismo," el Patriarca le respondió calmamente.

"Entonces significa que... Phaleg también es un fantasma?" la Scout temió por la respuesta antes mismo de terminar la pregunta.

El señor se tomó un poco mas de tiempo para responder. "Phaleg... El es diferente del resto de los habitantes." En ese instante, el fantasma del Patriarca comenzó a desaparecer, pero siguió hablando. "Anda a la cueva hacia el norte. Allá encontrarás la respuesta que debes escuchar."

"¡Espere, Patriarca!" Sailor Mars balbuceó al tratar de alcanzárlo, pero su imagen ya se había ido. La heroína sintió un gusto amargo en la boca y humedad en sus ojos mientras salía del casarón. "Por qué..."

Afuera en lo que sobró de Yaga, ella apenas suspiró y dijo a si misma: "Cálmate, Rei... Tienes una misión a cumplir." Con eso, ella comenzó a recuperar sus fuerzas de a poco para la lucha contra Nergal. Pero... ¿Que será que el Patriarca quiso decir con Phaleg ser "diferente" a los fallecidos habitantes de la villa? ¿Podría ser que sigue vivo? Esa esperanza dió mas fuerza y ganas al caminar seguro de Sailor Mars en dirección a la cueva del norte, que daría entrada a lo que un día fué el Templo de Krita Yuga.

Al adentrar la cueva, uno de los cuervos compañeros le apareció a la Scout. "¡Phobos! Tu estás bien... Me alegro en verte."

"¡Craw! ¡Craw!"

"Qué dices? ¡Tu sabes donde está Phaleg!? ¡Pues entonces enséñame el camino!"

Dicho y hecho, el ave la guió por los túneles hasta llegar a un lugar que no parecía tener nada que indicaba que era el camino a seguir. Era tan solamente una pared rocosa.

"¡CRAAAW!" Phobos cacareó y pegaba sus alas a un callejón sin salida.

"¿Dices que este es el camino? ¿Pero como?" De repente, el amuleto plateado que el Sumo Sacerdote le había dado comenzó a emitir una luz ciegante. Pensando rápido, la Scout puso el amuleto en la pared de la cueva, y esta pronto se derrumbó, revelando un pasaje secreto. "¡Caramba! ¿Era eso lo que querías decirme, Phobos? ¡Pues muchas gracias!"

No tardó mucho en hallar una estructura diferente en ese pasaje que se abrió: Paredes de ladrillos y rocas cortadas, que eventualmente forman un gran salón subterráneo. No había dudas: Estaban en lo que un día fué el Templo de Krita Yuga. Pero lo que más impresionó Sailor Mars fué que, al entrar en el edificio en ruinas, había una estátua en perfecto estado de conservación en su centro. Era una estatua de Jadeite en su uniforme de Rey Celestial. ¿O sería de General del Negaverso? Entonces era cierto que el era como una deidad para aquél pueblo. La Scout no pudo evitar de admirar aquella estructura... Y ver el rostro de Phaleg en ella.

"¡Craw!" Phobos cacareó una vez más para que su compañera volviese a si.

"¡Ah! Me perdi en mis pensamientos," se lamentó Sailor Mars. Ella retomó sus pasos hacia el fondo de las ruinas, donde yacía una torre que no tenía aspecto de abandonada. De hecho, al entrar en ella, las parades y el piso parecían mas arreglados y hasta tenía una fuente de águas cristalinas en su salón de entrada. La Scout no tardó en subir toda la torre hasta llegar a su piso mas alto.

"Ah, llegaste sana y salva," Nergal apareció para burlarse de ella. "Me alegro, pues no tendría gracia si no llegaras. Ahora basta de conversa. ¡A luchar!"

"Mira, no quiero peleas," Sailor Mars afirmó. "Sólo entrégame a Phaleg."

"¿Quieres entonces un motivo para pelear? Muy bien, te lo daré," dijo la Scout Opuesta mientras se acercaba a Sailor Mars. Ella sacó una joya verde de su bolsillo, y la Scout pronto lo reconoció, pues en ese momento, la Joya de Sombra de Jadeite reaccionó.

"Es... ¡La Joya de Luz de Jadeite!" Sailor Mars se enfureció y tomó su pose de lucha. "Muy bien, fué para eso que me vine a Nepal. Pero antes... Dime, donde está Phaleg."

"Sólo te lo diré si logras derrotarme," Nergal se jactó. "¡O sea, nunca! ¡Remollino Cortante!"

El viento del local se hizo cortante y lastimó severamente Sailor Mars de un sólo golpe. La Scout Opuesta llegó a su costado y, de una sola patada, la lanzó al otro lado del salón.

"No tienes la mínima oportunidad de ganarme," se jactó Nergal una vez mas mientras veía Sailor Mars levantarse con dificultad. Pero por algún motivo, ella sonrió y soltó una breve carcajada. "De que te ríes, tonta? Estás hecha trizas."

"¿Ves estas hogatas?" la Scout morena le dijo mientras apuntaba a las luminarias ardientes en torno del salón. "Yo soy la Scout del Fuego. Haz las cuentas."

"¡Muérete, perra maldita!" Nergal partió a toda velocidad a su dirección.

"¡Fuego Sagrado de Marte!" la Scout lanzó una mezcla de su poder ardiente con las llamas que ya estaban en las hogatas del salón. El poder tomó la forma de un dragón, que pasó a perseguir Nergal por todo el salón. De tanto correr sin rumbo, ella misma se atrapó en una esquina, y terminó por lanzarse de una ventana hacia abajo, a una altura de veinte metros, sin pensar en teletransportarse como costumbra hacer. No que le haya resultado: Al tratar de flotar para no desplomarse en el suelo, ella no notó el dragón de fuego alcanzándola desde arriba. Quemada de pies a cabeza, Nergal corrió desesperadamente atrás de cualquier cosa que le aliviase el dolor.

"¿Que es lo que decías sobre no tener ninguna oportunidad, vagabunda?" Sailor Mars fué quien se jactó al ver la Scout caída en la fuente de la entrada a la torre, tratando de aliviar sus quemaduras.

"Maldición... Te subestimé," Nergal se lamentó. "Pero no cuentes los polluelos antes que názcan. De la próxima, estaré más fuerte que las bataclanas esas que se hacen llamar Sailor Scouts. De la próxima..."

Nergal entonces se acordó de su tiempo en Tokio de Cristal. Ella pasaba sus dias en una monotonía insoportable, de modo que ya nada le daba placer. Mismo revisar los carteles de nuevos lanzamientos mediáticos, cosa que ella siempre hacía para divertirse un rato, le pasó a ser aburrido y sin sentido.

De repente, ella sintió una presencia extraña. "¿Quién está ahí?" Nergal preguntó, pero al girar su mirada por la calle, no vio a nadie. Ella era literalmente la única persona que se encontraba en el local.

"Nergal..." llamó una voz femenina profunda. "Yo soy la Shamana Apsu."

"Ya, suelta de una vez que quieres conmigo," la joven afirmó impaciente.

"Escuché la voz que venía de tu corazón," Lady Apsu le respondió. "Siempre quisiste poder, ¿no es cierto?"

"Yo..."

"Tu sueñas en un día ser mas fuerte que las Sailor Scouts, verdad?"

"¿¡Cómo tu lo sabes!?" inquirió Nergal, molesta pero de cierta forma interesada.

"Lo entiendo todo," Lady Apsu respondió. "Te puedo ofrecer una fuerza igual a la de ellas. Y si la usas bién... ¡Serás mucho mas fuerte!"

De repente, Nergal flotó a cierta altura, de modo que podía ver los techos de las inmediaciones. "¿¡Pero que significa esto!?" De repente, ella siente un temblor en su cuerpo, luego reemplazado por un alivio y un cierto sentido de alegría. "¡Estoy trasbordando de fuerza! Entonces... ¿¡Es cierto lo que dices!?"

"Por supuesto," la villana le respondió. "Una fuerza que podrá ser imensurable, disponible en la palma de tus manos. Y lo mejor es que ella tan solamente yacía dormido en el fondo de tu alma. Ahora lo hice despertarse."

"Que fuerza tremenda," Nergal comentó. "Y yo... Siempre la tuve."

"¿Fuerza? Es mucho más, mi querida Nergal. Este es solo el comienzo... Si juras lealtad a mi, podrás un día luchar, y derrotar, a las Sailor Scouts."

Esa parte selló el interés de Nergal. "¿¡En serio!?"

"Si. ¡Ponlo a prueba contra ellas!"

"¡Entonces haré lo que tu me pidas!" Nergal le dijo ya sin poder sostener su alegría y satisfacción - las emociones que tanto le faltaban. Y al cielo ella subió...

Habiendo recordado eso, Nergal se avergonzó de no ser fuerte bastante para derrotar a la primera Sailor Scout que se enfrentó en combate directo. "Tóma esto y no digas mas nada, ¿esta bien?" Ella entonces lanzó la Joya de Luz de Jadeite hacia Sailor Mars, que luego la tomó del suelo. "Ya te aviso que pronto nos encontraremos otra vez. Y el resultado será diferente. ¡Pobre de ti si pierdes para álguien más que no sea yo! ¡Eres mi presa, y de nádie mas!"

"¡Oye!" Sailor Mars le gritó antes que ella se teletransportara para huír. "¿Y Phaleg?"

"Uff, no puedo creer que aún te importas con ese cabrón," insultó Nergal. "Él reposa en el estrado al fondo del salón. Ahora si, ¡me voy!" Justo en ese instante, Nergal se fué en un parpadeo.

En ese instante, el otro cuervo compañero de Rei apareció. "¡Ah, Deimos! Tu también estás bien... Vamos, ¡tenemos que ayudar a Phaleg!" La Scout corrió hasta donde el joven estaba acostado y inconsciente, en la plataforma elevada que servía de altar del local.

"Phaleg... Por favor, despierta... ¡Abre los ojos!" Ella comenzaba a desesperarse al ver Phaleg aún sin dar señales de vida. "¡Vamos, hombre! Si aún estás vivo, dime algo... ¡Cualquier cosa!"

Justo ahí, Phaleg se despertó y se levantó. "¿Hmm? ¿Que... Lugar es este?" él preguntó. Al ver Sailor Mars preocupada, el también le preguntó "¿Que pasó? ¿Por que te ves así? Tus ojos... Están rojos."

"¡Tonto!" la Scout le balbuceó. "¡Estuve preocupada por ti! Ay, rayos, ni sé por que me preocupé tanto." Ya mas calma, ella se volteó en su dirección. "Mira... Estoy contenta en verte vivo, ¿sí? Solo eso..."

Al tratar de abrazárlo, Sailor Mars pasó en directo por el cuerpo de Phaleg. Su gran miedo se concretizó ahí. "No..."

"Perdóname, Mars," el chicó se lamentó. "Mi cuerpo... Nunca fué de carne y hueso. Soy solamente una alma materializada."

La Scout no lo podía creer. "No... ¡Es mentira! ¡Si tu fuéses mismo un fantasma, yo lo sentiría! Yo tengo poderes sobrenaturales, yo sé que és un fantasma y que no lo és... Y cerca tuyo, yo no sentí que fuéses un fantasma. ¡No puedes serlo!"

Phaleg apenas suspiró. "Pero es verdad. Aunque... no soy exactamente un fantasma. La gente de Yaga vivía para proteger el Templo de Takra Kup. Através de los siglos, sus oraciones se acumularon... Y me dieron forma."

"Por... ¿¡Rezos!?"

"Si... Fué lo que me hizo existir," Phaleg le respondió en tono lamentador. "Muchos vinieron de Krita Yuga. Y sus rezos... Ellos eran casi todos direccionados al Señor Jadeite. Por eso tomé esta forma."

"Entonces... Por eso te pareces a él..."

"Lo siento mucho por partir y dejarte con estas memorias dolorosas... ¿Quizás lo debería haber dicho antes?" Poco a poco, la figura de Phaleg comenzó a desvanecerse. "Pero mismo que me vaya... Yo nunca me olvidaré de ti... Adiós."

Phaleg desapareció por completo, y Sailor Mars se derrumbó al suelo en llantos. "Tonto... ¡Maldito tonto! No consigo... No consigo parar de llorar... Apareces y... Desapareces así tal cual... ¡Te odio, hijo de mil perras!"

Mientras sollozaba, Phobos y Deimos volaron al lado de su compañera. "Craw... ¡Craw!"

"Ay... Phobos, Deimos..." Ahí si, Sailor Mars logró recuperar al menos parte de su compostura. "Gracias por alientarme. Ustedes... ¡Son los mejores pájaros que una chica podría querer!" Dicho esto, la Scout se permitió reír un poco, dándole espacio para limpiar sus lágrimas.

"¿Aló, Rei?" llamó Usagi por su comunicador. "¿Lograste encontrar la Joya de Luz de Jadeite?"

"Pero claro que sí, ¿que creíste?" Sailor Mars trató de jactarse. "¿Que yo no lo lograría?"

"¿Estás bién, Rei?" Usagi le preguntó preocupda. "Tu voz parece medio ronca..."

"¡No, no, no, no es nada!" le garantizó Sailor Mars mientras trataba de recobrar su postura de valiente. "Ya pronto vuelvo a Japón, así que compórtate, ¿ya?"

"Oye, Rei, que te-" Ni quiso escuchar más, y cerró su comunicador.

"No tengo por que lamentarme por lo que pasó," Sailor Mars se dijo, ya más tranquila. "Phobos, Deimos, vamos a casa."

La Scout y sus cuervos salieron de la torre en dirección a la salida de Krita Yuga y de los pasajes subterráneos, rumbo a su merecido regreso a casa. Al pasar por la estatua de Jadeite, ella no evitó de sentirse un poco mal una vez más, por lo que se detuvo y lo miró en los ojos. Adiós... Phaleg.


Te agradezco una vez más litakino1987, por los reviews, las charlas, y por que no, la inspiración!

Karina Souza, muito obrigada por apreciar a adaptação! Tomara que você continue assim, e faça grandes avanços em aprender Espanhol. Tamo junta!

En el próximo capítulo: Makoto llega al norte de Canadá para buscar la Joya que corresponde a Nephrite.

Saludos de Hospitaller Knight