La Busca por las Joyas de Luz, Parte 3
Sailor Jupiter llevó casi tres dias en llegar a la Isla Mansel, al norte de Canadá, desde la ciudad de Montreal. Además de lejano y aislado, necesitando un bote a remo improvisado para llegar al destino, el local era casi todo desierto, con unas pocas poblaciones de nativos Inuit lejanos unos de los otros. Pero la castaña nunca fué de darse así por vencida, y guiándose por los punteros de Nephrite y la señal que su Joya de Sombra le daba, logró alcanzar un enorme bosque perene, al lado de un arroyo de aguas cristalinas.
Tras tanto camino recorrido, la Scout del Trueno se permitió un descanso al lado del arroyo, donde pudo mejor apreciar los regalos de la naturaleza que aquél lugar le proporcionaba: Pinos, secuoyas y maples hasta perderse en la vista, flores silvestres de agradable perfume, un clima ameno y un ocaso despejado. Un paisaje de ensueño para Sailor Jupiter, a la que tanto le gusta lo natural.
"Me pregunto en donde exactamente encontraré la Joya que Mamoru necesita," Jupiter se preguntó. Tras sentirse más descansada, ella caminó por la orilla del río hasta encontrar una placa diciendo: Parque Nacional Marine - Gobierno Territorial de Nunavut, en Común Acuerdo con la Nación Inuit.
"Ah, entonces estoy en un parque nacional," se enteró la Scout. "Hmm, quizás no deba entrar ahí así tan pronto. No quiero meterme en líos con las autoridades." Ella caminó de regreso a la orilla del arroyo. "Se hace tarde y tengo hambre... Creo que no se importarán si pesco unas truchas del río y me hago unos deliciosos shioyakis."
Dicho y hecho, ella logró pescar un par de truchas, sacarles sus escamas, asarlas y comérselas a su contentamiento. Pronto ella también armó una carpa usando materiales improvisados, y aprovecho la hogata donde asó los pescados para calentarse durante la noche fría que se vino.
Pero al prepararse para dormir, Sailor Jupiter eschuchó un ruído extraño. "¿Quién está ahí?" ella preguntó sospechosa, levantándose del tocón de árbol en donde estaba sentada. De repenté, llegó un sujeto mestizo de largos pelos verdes en ropas seculares.
"Perdón," el jóven le dijo a la Scout. "Sentí un buen olor, y fui siguiendo mi olfato..." Dicho esto, el estómago del hombre roncó audiblemente.
"Oh, ¿tienes hambre?" la Scout se compadeció, viendo que el no parecía peligroso. "No te preocupes, asé unas truchas extras. Ven y siéntate a mi lado, no me importo en compartirlos contigo."
"¿En serio? Wow... ¡Gracias!"
El chico se sentó en la otra borda del tocón, y Sailor Jupiter le pasó una de las truchas asadas, que el comió con mucho gusto. Viéndolo de cerca, la Scout lo encontró atraente a cierto modo, y no evitó de sonreírle. Este muchacho... ¡Se parece con el senpai que me rompió el corazón! Ay...
"Oye, ¡este es el mejor pescado que ya probé en mi vida!" el jóven le dijo animadamente. Te lo digo en serio, ¡no hay una sola persona que sepa cocinar tan bien como tu!" Sus palabras solo calentaban el corazón de la Scout del Trueno cada vez más. "Mira, no vivo muy lejos de acá, pero hacía tiempo que no comía nada y mi barriga roncaba tremendo..."
Eso llamó la atención de la heroína. "Tu... ¿vives aquí? Pero cómo, si esto es un parque nacional."
El muchacho se quedó medio cabroneado por haber revelado demasiado. "Ehh... ¿Eres una turista?"
"No, no. Mi nombre es Jupiter, y vine por una piedra preciosa, la Joya de Luz de Nephrite. Ya ves, es muy importante para un amigo mío, y si no la encuentro, él quizás no logre vivir mucho..."
"Oye, creo que ya oí hablar en eso," el peliverde le dijo tras terminar su shioyaki. "Creo que hay álguien en la villa que sabe algo a respecto."
"¿Villa?" Sailor Jupiter preguntó curiosa.
"Eh, no era para decírtelo, pero... Vivo en una villa escondida llamada Medis. Se esconde por dentro del bosque, invisible a la gente común. Ni el proprio gobierno canadiense sabe como llegar ahí." El chico sacó un colgante y se lo pasó a la Scout. "Estos amuletos son los que permiten libre acceso a Medis. Convenientemente, me traje uno a más, así que tómalo, ¿ya?"
"¡Wow, gracias!" los ojos verdes de Jupiter brillaron tras tomar el objeto.
"No hay por donde!" él le respondió sonriendo. "Es mi forma de agradecerte por tu excelente cena. Póntela en el cuello, así podrás usarla para entrar en la villa. Ahora ven conmigo, que te enseñaré el camino."
Los dos caminaron hacia donde estaba la placa que nombraba el parque nacional, y adentraron el bosque perene. "Sigue al viejo George acá, que estarás bien," le garantizó el jóven. Un modo inusual de introducirse.
(xx)
Y de hecho, no demoró mucho hasta llegar a una tranquila población repleta de chalets de madera maziza, algunas llegando a tener dos pisos.
"Jupiter, ¡bienvenida a Medis!" le dijo George efusivamente. "Quédate en mi casa mientras no encuentras lo que veniste buscar. Es el casarón luego a la entrada. Te ayudaré buscando cosas sobre la tal Joya Nephrite, o como sea que se llame, en los archivos de la villa. ¡Chao!"
George salió a pasos largos y rápidos hacia mas adentro de la villa, y Sailor Jupiter no podía quedarse más encantada por sus actitudes. Una vez dentro de la villa, ella notó que los hombres eran bastante receptivos. Quizás hasta demasiado.
"Oh, miren, una forastera!" Un tipo guatón balbuceó tras ver la Scout. "Tienes cara de esquimal, pero-"
"No seas insensible, eh," le interrumpió otro, con aspecto típico de leñador. "Ella es asiática, ¿no ves? Y tiene grandes..." El hizo una moción con las manos a la altura del pecho. "Ah, talentos. Eso..."
Esas conversas sólo no le eran molestas para Jupiter por que le sonaban más cómicas que otra cosa. Debe ser el acento, ella pensó.
Por otro lado, las mujeres le miraban con cierto desprecio y se rehusaban a hablárle. Una peliroja con largas trenzas que servía en el casarón donde vivía George apenas le dió las espaldas tras ver la heroína entrando.
"¿ué pasa con las chicas de esta villa?" Se preguntó Sailor Jupiter. "¿Por qué son todas así de engreídas conmigo?"
"Porque hiciste George apasionase y querer casarse contigo," la sirviente le dijo visiblemente enojada.
"¿¡Qué!?" La Scout se quedó atónita tras esa frase. "N-No, no es cierto... Uh, u-usted lo entendió mal, señorita! George es un buen tipo y todo, pero acabamos de conocernos. ¡No puedo casarme con él!" Aunque la idea no le cayó mal, a juzgar por el sonrojo.
"Ah, ya veo que él sigue queriendo ella, ¿eh?"
El encanto de Sailor Jupiter de repente se transformó en espanto. "¿Qué? ¿Quién es ella? No me digas... ¿que George ya tiene novia?"
"Pues si," la chica le respondió secamente.
La Scout castaña se decepcionó profundamente. "Rayos... No tengo suerte mismo. Y bueno, ¿que más puedes decirme?"
Un poco mas calma y receptiva, la sirviente le dió más informaciones: "El líder de la ciudad no quiere que se junten, pero no quiere decir el porqué."
"Ya veo... ¿Y cual es su nombre?"
"Bueno, su nombre es Mary, y ella vive en la villa vecina, Mishy. Y ella es hija del líder de allá. Lo que pasa es que las dos villas están peleadas... Quizás no haya caso para el amor entre George y Mary."
"¡Que horror!" exclamó la Scout. "Sabiendo de esto, siento que tengo que ayudarlos a que se queden juntos."
"Pues ya ves, las demás chicas de la villa piensan lo mismo, pero ninguna sabe que se puede hacer."
"¡Déjenlo conmigo!" la Scout del Trueno afirmó al tratar de salir del casarón con prisa, pero luego se detuvo antes de salir por la puerta. "Oh, espera... ¡Yo tampoco sé que hacer! Rayos y centellas..."
Sin saber que hacer, ell subió las anchas escaleras de la mansión. Ahí arriba encontró a George buscando unos libros en un enorme estante.
"Ah, hola, Jupiter" el peliverde la saludó calidamente. "¿Que te parece la villa?"
"Bien bonita y receptiva," la Scout le respondió. "Puedes quitarme una duda... ¿Cual es tu relación con la chica llamada Mary?"
"Ah, ¿Mary?" George se sorprendió con la pregunta de la castaña. "Bueno, nos conocemos desde hace tres años, pero... Creo que ya debes haberte enterado de los problemas entre Medis y Mishy. Quería mucho poder verla una vez mas, pero ya sabes."
"Mira, yo quiero ayudarte como sea," Sailor Jupiter le dijo. "¿Dónde queda Mishy?"
"Es vecina nuestra hacia el este," George respondió. "Pero... No piensas en irte hacia ahí, ¿o si?"
"Por supuesto que sí," la Scout respondió con cierto ánimo. "¡Los ayudaré a quedarse juntos ni aunque sea la última cosa que yo haga en mi vida!"
"Ah, te estaría eternamente agradecido! Pues muy bien, tu me rascas mis espaldas y yo te rasco las tuyas, ¿ya?"
"Eh..." a Sailor Jupiter le pareció extraña la frase.
"Es un modo de decir que nos ayudaremos en nuestros respectivos problemas," el muchacho explicó. "Ahora con permiso que seguiré en mi investigación."
Sin decir mas nada, la heroína salió del casarón y se puso a pensar en su próximo curso de acción. "Mishy queda al este de aquí... ¿Será que necesito de un amuleto igual a este para entrar ahí? Veremos..."
(xx)
Una media hora se pasó y ya se hacía noche cuando Sailor Jupiter logró llegar la villa de Mishy, aunque el camino hacia allá estuviese tomado no por animales silvestres, y si por androides y daimons, quizás por su presencia ahí. Para su suerte, no se hacía necesario otro amuleto para accesarlo. Ahí, las mujeres eran mucho más receptivas que en Medis.
"Con permiso, ¿usted conoce a una chica llamada Mary?" la castaña le preguntó a una jóven que estaba luego en la entrada.
"Bueno, si. Estás aquí por lo de su cuestión con George de Medis, ¿verdad?"
"George es un mamón, eso es lo que él y todos en Medis son!" exclamó un tipo que ahí pasaba y escuchó la conversa.
"No le hagas caso," la muchacha volvió a hablar. "Los hombres acá en Mishy se compraron el cuento de que somos enemigos con Medis. Bueno, si quieres ver a Mary, trata de verla en el casarón del líder. No solo es el edificio mas grande de la villa, está construída sobre ruínas antiguas. Buena suerte!"
Como recomendado, ella fué a una especie de mansión que mas parecia un castillo medieval. Allí, un tipo calvo y gordete de suspensorios parecía ya estar esperándola en la puerta de frente.
"Viniste de Medis, ¿verdad? Caramba, mas basura que esa villa mugrienta nos manda." El tipo la agarró y literalmente le pateó el trasero como que para expulsarla de ahí. "¡Devuélvete a tu favela y quédate allá! No te queremos ni pintada de oro en nuestra villa, ¿escuchaste?"
"¿Pero que demónios?" la Scout se afirmó indignada. "¿Cómo que ese tipo me pega a mi, una mujer y una Sailor Scout?" Pero antes que fuése sacar satisfacciones con el sujeto, ella notó algo brillando a la orilla del arroyito que corría justo al lado del casarón: Era un colgante similar al que George le había regalado hace poco, pero de color plata.
"¡Eh! ¡Usted ahí de falda verde!" una voz femenina grito desde el segundo piso de la mansión. "Ese amuleto es mío. ¿Podría por favor traérmelo hacia acá?"
"¿¡Que dices!?" Sailor Jupiter se preguntó. No viendo otra forma de llegar hacia allá, la heroína se dió un tremendo salto, logrando aterrizar en el balcón de la ventana de la chica que la había llamado.
"Usted es a quién mi padre le gritó, ¿no es cierto?" le preguntó la joven de pelo rubio corto y falda azul larga. "Pues ya ves, ese colgante que llevas es la marca de la gente de Medis. ¿Tienes notícias de George? Hace rato que no lo veo."
"¡Shh!" la Scout la hizo bajar su voz. "No hables tan alto, si no tu papá viene y me echa afuera a puntapiés y chuchazos. Pues bien, tu eres Mary, ¿verdad? Soy Jupiter, y de hecho vine de Medis para ayudar a ustedes dos a quedarse juntos de una vez. Realmente lo quieres, ¿no?"
"¡Ay, si!" Mary respondió toda mañosa. "Estar con él es lo que más anhelo en este mundo."
"Oh, ese es el espíritu," la Scout le respondió con una voz ya mas fuerte.
"¿¡Mary!? A quién le estás hablando?" De repente, la fuerte voz del líder de la villa y padre de Mary sonó desde el primer piso. "Querida, abre la puerta!"
"Ay caray, no tengo donde esconderme!" se lamentó la heroína.
"¡Respóndeme, niña!" El tipo habló ya casi llegando a la pieza de su hija.
"¿No será mejor que salgas por la ventana del mismo modo en que llegaste?" le recomendó Mary a la castaña.
"Tengo una idea mejor," le dijo Sailor Jupiter. "¿Que tal si rompo esta pared?"
Obviamente, eso le pareció absurdo a la chica rubia. "¿Como así? ¿De adonde irás a sacar fuerza para derrumbar esa pared?"
"Pues mira," la Scout respondió con confianza. Un golpe después, y ella logró hacer un agujero de su tamaño en la pared del cuarto, revelando un pasaje hacia una bodega.
"Wow... Que tremenda fuerza tienes, Jupiter," Mary le dijo impresionada.
"Ahh, no es nada," la Scout respondió risueña y orgullosa. "Pero me parece que acá tampoco hay salida. Así que a derrumbar mas."
"No, espera," le dijo Mary. "Esta bodega va hacia el sótano. Se supone que va hacia las ruínas del edifício antíguo que acá había, pero... Nunca llegué a ir ahí, así que no se si se podrá salir de ahí, o que hacer por ahí tampoco."
"Es eso, o enfrentar la furia de tu padre, así que ¡vámonos!"
"Pero..."
"Te aseguro que va a terminar todo bien. ¡Ven conmigo!" Dicho esto, la Scout del Trueno tiró de Mary por la mano y avanzó por la bodega. De hecho, no tuvieron problemas hasta llegar a las ruínas que la chica rubia había mencionado. Ahí ya los caminos parecieron más torcidos, y tuvieron que avanzar con mas cautela, pues corría un río subterráneo que ablandaba los restos del piso de ladrillos que había en lo que se había construído ahí.
Pero lo que realmente impresionó las dos chicas es que, a medida que iban avanzando, veían lo que parecían ser casebres, y en cierta parte, vieron hasta lo que parecía ser una torre con una vía de aceso entera construída en granito y rodeada de pilares del mismo material, quizás perteneciente al líder de aquélla civilización. No había apenas un simple edifício bajo el casarón del líder de Mishy: Había una ciudad entera, enterrada por alguna razón.
"Increíble," Mary comentó. "¿Entonces hay todo esto luego abajo de Mishy?"
Las dos se dirigieron hacia la torre, y tras subir las escaleras, justo arriba de la entrada, las dos notaron una figura humana en alto relevo - El perfil de un hombre de largo pelo ondulado.
"Hay algo escrito ahí arriba," Sailor Jupiter identificó luego abajo del alto relevo. "Pero no consigo leerlo. Aunque... Estoy identificando el símbolo de Júpiter en su orilla." Eso medio que frustró la castaña. "Caray, por más que me esfuerze, no logro entenderlo! Bueno, no importa, ya vámonos de aquí."
Pero luego que se bajaron de las escaleras, llegó una figura vestida de negro, de pelo gris y con una gruesa cola de caballo luego a la entrada de la torre. "Vinieron acá por esa piedra, ¿verdad?" Las dos chicas se asustaron al girar y ver la villana. "Lo siento, pero no la encontrarán aquí."
"Oye, ¿quién eres tu?" inquirió la Scout.
"Si nos encontramos nuevamente, te lo diré," la otra le dijo. "Pronto habrá un derrumbe bien conveniente en esta cueva, así que, jejeje... Les sugiero que se den prisa para huir de acá." Habiendo dicho esto, la extraña jóven se teleportó.
Mary quedó visiblemente tensa. "Es... ¿Es cierto eso que ella dijo sobre el derrumbe?"
"Mejor no arriesgarlo y salir de acá mientras podemos," le respondió Sailor Jupiter igual de preocupada que su nueva amiga. Así que sintiéron temblores por el suelo de las ruínas, las dos comenzaron a correr hacia el camino mas cercano. Era una apuesta temeraria, pero era todo lo que tenían. Atrás de ellas, ya no iba quedando mas señal de la civilización que un día habitó aquella parte aislada de Norteamérica...
(xx)
Ya se hacía mañana cuando Sailor Jupiter y Mary lograron salir del subterráneo, saliendo por un túnel justo a la orilla del arroyo cerca del bosque que da acesso a Medis y Mishy. Y justo ahí estaba George mientras llenaba su cantimplora con agua del río. La pareja se reconoció y pronto se dió un muy necesitado abrazo y un caliente beso.
"¡Muchísimas gracias, Jupiter!" el chico peliverde le agradeció muy alegre mientras sujetaba su amada por la cintura.
"No hay de queso, nomás de papa!" la Scout le devolvió su ánimo y su cordialidad. "No fué nada fácil, para que lo sepas. Ahora déjenme preguntarles... ¿Hay alguna manera de ustedes puedan quedarse juntos sin preocuparse con la enemistad entre sus villas?"
"Pues... Si lo hay," se recordó George. "Revisando los archivos atrás de la Joya Nephrite que tu querías, había un relato de hace unos cuarenta años que mencionaba lo que había que hacer para formalizar un pedido de matrimónio por acá."
"¿Y bueno, que es lo que dice?" le preguntó la castaña con curiosidad.
"Según el relato, hay que encontrar un objeto sagrado que se encuentra en el interior del Dios Protector, y ofrecérselo a la persona con quien quiéres casarte."
"¿Dios Protector? Es decir... ¿El árbol gigante ese en el fondo de Medis?"
"Exactamente," el jóven le respondió.
"Pues muy bien, tu y yo buscaremos ese objeto, ¡y les garantizaré un final feliz!"
La idea no le cayó nada mal a George. "¿Estás segura?"
"¡Claro que sí! Con ese regalo, no habrá nada mas que los detenga de quedarse juntos."
La pareja sonrió y se sonrojó al mismo tiempo. "Me parece genial," dijo Mary. "Para no levantar mas sospechas, mejor regreso a Mishy. ¡Buena suerte, mi querido Georgito!" Le dijo a su amado y le dió un besito en su mejilla, dejándolo más embarazoso, y luego se devolvió a su villa.
"Jaja... Oh, donde me fuí a meter," George se dijo medio que arrepintiéndose del desafío auto-impuesto.
"Estás conmigo, así que encontraremos la cosa esa sí o sí," le acalmó la Scout del Trueno. "Ahora vámonos."
(xx)
Sailor Jupiter y George descansaron un rato y tomaron desayuno en la posada de Medis antes de partir a la misión mas importante de la vida del chico peliverde. La gente de la villa alertó a los dos que tuviésen cuidado al entrar en el Dios Protector - Su interior es repleto de bichos y monstruos, o así dice la leyenda.
Una vez adentro del árbol gigante, la Scout y el muchacho enamorado se encontraron con una gran cantidad de monstruos que para la Scout del Trueno eran familiares, pero para George eran la visión del infierno en Tierra.
"¿Pero que diablos son esas cosas?" George se preguntó.
"Si te lo digo, no lo vas a creer," Sailor Jupiter le respondió mientras le pegaba a un youma. "Así que concéntrate en no morir."
La subida era larga, y para empeorarlo todo, la chica de pelo gris les apareció una vez mas.
"Así que lograste salir viva del derrumbe..."
"Exactamente," se jactó Sailor Jupiter. "Ahora cumple tu promesa y dime quién eres tu."
La villana soltó un jadeo insatisfecho. "Soy Marduk, una de las Scouts Opuestas. Cruzé el tiempo-espacio desde el futuro, bajo la éfige del planeta Júpiter."
"¿¡Que dices!? Viniste... ¿¡del futuro!?"
Un chico atlético de pelo largo caminaba junto de su novia por las calles de Tokio de Cristal. La gente de la ilídica ciudad disfrutaba de una paz y tranquilidad inmensas, y gran parte de su gente lo sabía apreciar.
"Un día pacífico tras el otro," la chica comentó contentamente mientras pasaba con su pareja por un pasaje público.
"Pues si," el chico le respondió con cierta satisfacción. "¿Es un paraíso en plena Tierra, no lo crees?"
"Si... El Sagrado Cristal de Plata realmente hace justicia al nombre y a la reputación que lleva."
"Sin su poder, el mundo habría caído bajo el caos y la destrucción completas. Guerras, hambrunas, desastres naturales y atrocidades hechas por la mano humana... Todo eso volvería a azotarnos a todos."
"Le debemos harto al Cristal de Plata," afirmó la chica de manera mas animada. "Tenemos paz ahora."
"Ya déjense de hablar de paz, ustedes dos," interrumpió Marduk, que ahí pasaba. "¿Acaso no saben que hubiéron hartos conflictos justamente por culpa del Cristal de Plata? El Negaverso, el Clan Black Moon, los Cazadores de la Muerte..."
"De qué estás hablando," el tipo le preguntó, confuso y molesto por lo metiche que era esa chica extraña. "¿A donde quieres llegar con eso?"
"Que ustedes se rehusan a aceptar la realidad como ella es," Marduk volvió a hablar de forma seria y incisiva. De repente, la peligris sintió una presencia extraña. Ella dejó la pareja hacia atrás y se fue hacia un callejón.
"Ahora lo entiendo, Marduk," una firme voz femenina le habló.
"¿Viste? Quien no lo entiende es la gente, Lady Apsu," le contestó Marduk, quien ya tenía cierta intimidad con la misteriosa señora. "Son todos unos torpes que viven una mentira."
"Es verdad," le respondió Apsu. "El pasado así se repetirá. Mientras exista el Cristal de Plata, su pasado violento perseguirá la humanidad."
"Muy bien... Sobre tu oferta, la acepto," la chica peligris le dijo. "¡Iremos por el Cristal de Plata, y así eliminar las desgracias que ella provoca!"
"Marduk... Gracias por aceptar mi oferta. Ven conmigo..."
"Te felicito por llegar hacia acá," Marduk le dijo a Sailor Jupiter de manera seria y concisa como siempre lo hace. "Pero no irás mas lejos que eso. Soy yo la que recogerá la Joya!" Dicho esto, la Scout Opuesta se permitió reírse, y luego partió hacia los pisos superiores del árbol gigante.
"La Joya es el objeto sagrado," George le avisó a la Scout. "¿Para qué lo quiere esa chica siniestra?"
"Tampoco lo sé," la castaña le respondió. "¡Mejor que nos demos prisa, o si no, los dos nos quedaremos sin lo que buscamos!"
Los dos corrieron hasta no poder más, eventualmente llegando a una rama del Dios Protector que los llevaba hacia una especie de altar de roca maziza. Ahí, Marduk la estaba esperándolos.
"Uy, que llegaron rápido," se burló la Scout Opuesta. "Pero no lo suficiente. ¡La Joya es mía!"
La villana trató de huír, pero antes que pudiése teletransportarse, ella resbaló en la rama y se cayó de la gran altura.
"Mejor vamos atrás de ella," George le sugerió. Sin prisa, los dos caminaron hacia la entrada del árbol gigante, y no muy lejos de ahí, vieron a Marduk recién levantándose, lastimada por la caída descuidada que se tomó. Y a sus pies, una gema de color verde oscuro.
"Mira... ¡Es la Joya de Luz de Nephrite!" la Scout del Trueno afirmó alegremente al recoger la piedra preciosa.
"¡No... tan... rápido!" Marduk les afirmó, ya debidamente en pie.
Sailor Jupiter entregó la Joya a George. "¡Dáte prisa y entrégasela a Mary!"
"Pero, Jupiter... Esa Joya no era la que tu-"
"¡No hay problema!" le garantizó la heroína. "¡Apenas véte!"
Sin decir mas nada, George partió en dirección a Mishy.
"Gran cosa... Sólo quería acabar contigo de todos modos," la villana le habló.
"¿Esa es tu idea, o eres palitroque de álguien más?" provocó la Scout.
"Soy la única que me dice a mi misma que hacer," Marduk respondió irritada. "Y yo digo que cada una de ustedes Sailor Scouts... ¡Se tiene que morir!"
Las dos partieron y se agarráron a golpes, eventualmente cayendo en el río que pasa por la villa.
"¿Es todo lo que tienes?" preguntó la Scout Opuesta.
"Eso te lo pregunto yo," le devolvió Sailor Jupiter y pronto le aplicó un golpe de judo que la derribó. Ella entonces saltó hacia afuera del agua, y clamó por su poder.
"Oh, mi planeta guardián Júpiter. Escucha mi pedido, y forma una tormenta!"
"Que pretendes..."
"Trueno de Júpiter, ¡Resuena!"
La electricidad que Sailor Jupiter domina, sumado al agua del rio, condujo una potente descarga que sólo no transformó Marduk en cenizas porque ella tenía en si cierto poder. Pero la dejó sin condición de más combate, y eso era lo que importaba en aquél momento.
"Maldita Apsu," insultó Marduk mientras salía del arroyo con dificultad. "Ella me dijo... Que yo estaba más fuerte... Que las Sailor Scouts! Será mismo que yo tengo... ¿El poder para cambiar el Destino?"
"No lo sé," comentó Sailor Jupiter. "Pero ciertamente no tienes poder para derrotarme."
"Puedes haber ganado hoy día... Pero ni se te ocurra creer que me ganarás una segunda vez." Con eso, Marduk huyó via teletransporte.
"Ah, se fué, la cobarde... Oh, espera, ella mencionó una tal Apsu. ¿Quién será? ¿Y que es eso de cambiar el Destino que ella también habló?"
Antes que pudiera comenzar a suponer algo a respecto de esas informaciones, George llegó corriendo en su dirección, visiblemente admirado por lo poco que vió del combate. "Increíble! No estás ni un poco lastimada ni cansada. Nunca vi una chica así como tu... Super fuerte, cocinera de primera..."
"Ay, así me dejas toda roja!" Sailor Jupiter le dijo al peliverde mientras trataba de taparse las mejillas sonrojadas con las manos. "Ah, a propósito... ¿La Joya está segura?"
"Si, acá la tengo en mi bolsillo," George le dijo mientras sacaba la Joya brevemente. "Vamos a enseñarle eso a mi viejo para que vea que lo logramos."
(xx)
Mientras caminaban hacia el casarón del líder, la gente de Medis se enteraba de su gran hazaña junto a Sailor Jupiter.
"¡Eres genial, George!" le gritó un niño de gafas. "Te subiste al Dios Protector y viviste para contar el cuento. ¡Te las mandaste!"
"¿En serio te traes la Joya de Luz?" Una chica le preguntó impresionada. "¡Que tremendo! Ahora sí podrás pedirle matrimónio a Mary! Te estaría mintiendo se te dijera que no estoy celosa, jijiji..."
"Pensé que fueras un pajero bueno para nada," un leñador le dijo. "Pero afortunadamente estaba equivocado. ¡Eres un buen y capaz pajero!"
"Grande George, el rey del bosque," bromeó la Scout del Trueno mientras le daba un blando puñetazo en el hombro de su amigo.
"Ahora soy yo el que se sonroja," le dijo el muchacho ya con cierto orgullo.
Eventualmente, en su casarón, fueron directo al escritório del padre de George, líder de la villa de Medis. Un sujeto barbón y canoso que vivía mas concentrado en su trabajo y lecturas diarias que otra cosa
"¡Mira lo que encontré, papi!" George le dijo así que entró, sacando la Joya de Luz de Nephrite de su bolsillo.
"No lo puedo creer," su padre le dijo mientras trataba de sujetar su mandíbula para que no se cayera al suelo. "Es la gran oportunidad que tenemos de decirles unas cosas hacia aquél zoquete. George, ¡vámonos a Mishy de inmediato!"
La orden tomó de sorpresa a los dos jóvenes.
"Pero, papi... ¿Por qué?" preguntó George.
"Pensé que no estuvieran de buenas ganas con Mishy," le comentó Sailor Jupiter.
"Pronto sabrán por que, ahora ¡dénse prisa!" dijo el líder, casi tirando los dos por los brazos.
Extrañamente, el camino hacia Mishy ya se había vuelto mas tranquilo, apenas con animales silvestres pacíficos. Pese a las protestas y pifias de los locales, los tres se fueron hacía el casarón del líder, donde lo encontraron en la sala de estar junto a su hija Mary.
"Ya, George y la forastera encontraron la Joya de Luz de Nephrite en la cima del Dios Protector," el líder de Medis llegó ya hablándole al de Mishy. "Y no me vengas con cuestiones, que yo sé que fuíste tu el que lo puso allá arriba, pedazo de pelmazo."
"Pues ya era hora, viejo charchero," le respondió el líder de Mishy con una sonrisa sardónica. "El tiempo que te tomaste para encontrarlo, ¿eh?"
"¡Y todo eso por que me casé con tu querida hermanita! La querías tanto que uno ya desconfiaba..."
"Ya pues, hombre, ¡no comienze con esas cuestiones! Cual de nosotros tuvo los huevos para encontrárlo en primer lugar, díme, ¿eh?"
Esa pelea de señores sólo dejó Sailor Jupiter, George y Mary con un severo caso de vergüenza ajena.
"No me digas que la pelea entre las villas desde hace cuarenta años... comenzó con una disputa tonta entre esos dos," comentó la Sailor Scout.
"¿...Hermanita?" preguntó Mary a su padre con cierto miedo de lo que él iba a decirle. "¿O sea que la mamá de George es tu hermana menor? ¿Lo que la hace mi tía, y él mi primo? Pues... ¡Tu nunca me dijiste nada sobre mi tía!"
"Es porque cortamos relaciones tras su matrimónio," su padre le respondió avergonzado.
"Es que eres tan atorrante que ni ella aguantó quedarse cerca de ti," el padre de George le respondió de forma seca.
"¿¡Qué dijiste!?"
"¡Eso que oíste!"
"Pero eso quiere decir que... Yo y Mary... ¿Somos parientes!?" preguntó un muy decepcionado George.
"Infelizmente, ese es el caso," su padre le dijo.
"Tendrás que repensar tu relación," el padre de Mary le habló. "El padre del peliverde quiso tanto a mi querida hermanita, pero... ¡Pero el muy cobarde nunca tuvo la capacidad o el coraje para lograr alcanzar la Joya de Luz!"
"¿¡Como es la cuestión!?" afirmó el líder de Medis más molesto aún que antes. "¡No lo voy a aceptar de un degenerado que quería puro cogerse a su própria hermana! ¡Fuíste tú que me dijiste que la Joya estaba en las ruínas! ¡Pasé no se cuanto tiempo buscándola en el subterráneo, y nunca encontré ni nada! ¡Admite luego que me mentiste, aeropuerto de mosca pasado a chancho!"
"¡A ver, a ver, a ver!" interrumpió Sailor Jupiter antes que los dos señores se agarraran a combos. "Déjenme ver si lo entendi. El líder de Mishy no quería que su hermana se casase, y le hizo una tremenda broma contra el jefe de Medis. George y Mary... Creo que ustedes decidirán si sus villas deben sabérlo todo."
"¿¡Cómo dices!?" Los dos líderes le hablaron nerviosamente a la Scout.
"Si hacen eso, quizás esta pelea sin sentido entre los dos pueblos se termina de una vez por todas," la heroína sugerió.
"¡Por mis barbas!" habló el líder de Medis. "Como jefes de la villa..."
"¡...Eso nos haría parecer mal hacia todos!" completó el líder de Mishy. "Uhh... ¿Usted está sugiriendo que haga las paces con este rufián?"
"Por mi está bien, pero solo si el pide disculpas primero."
"¡No señor!"
"¡Si señor! ¡Lo dije y se há dicho!"
"¡Me importa una pija lo que dijiste! ¡Tú pide perdón primero!"
"¡No, tú lo pides!"
"¡No, tú lo pides!"
"¡No, tú primero!"
"¡No, tú primero!"
"¡YA BASTA!" les gritó Sailor Jupiter. "Que les parece si yo les cuento a todos sobre su pelea?"
Los dos señores se avergonzaron y luego se dieron las manos en un saludo.
"Y ahí, ¿te moriste?"
"Si no me morí, tu tampoco, ¿eh?"
La pareja finalmente soltó un suspiro de alívio. "Uff, parecen dos niños malcriados..."
(xx)
La noche recién comenzaba cuando George, Mary y sus respectivos padres se fueron a despedirse de la heroína en las afueras del bosque perene del Parque Nacional Marine.
"Jupiter, perdón por arrastrarte a esta confusión familiar," George le dijo. "Pero ahora no necesitamos mas de esa leyenda tonta sobre la Joya de Luz. Tóma." El le pasó a Sailor Jupiter la Joya de Luz de Nephrite. "Tu amigo necesita de ella, ¿verdad?"
"Si, es cierto. Les prometo que pasaré a visitarlos pronto. Muchas gracias por todo!"
"Creo que todos nosotros debemos agradecer," el chico peliverde le dijo.
"De ahora en adelante, las cosas serán diferentes," Mary dijo tras darse un paso adelante. "¡Te lo garantizo!"
"¡Suerte y fortuna para la pareja!" la Scout les dijo con una sonrisa franca. "¡Hasta pronto!"
Lejos de la vista de sus cuatro anfitriones, Sailor Jupiter no pudo evitar de sentirse melancólica. "Una vez mas, salgo de corazón roto... Ay, bueno, no será la primera vez, y probablemente no será la última. Lo que importa en este momento es que tengo la Joya de Luz de Nephrite. Ya, ¡a volver a casa, que Mamoru y las chicas cuentan conmigo!"
Con el ánimo recuperado, la Scout del Trueno volvió a su camino, cantando a si misma y apreciando lo que la naturaleza ofrecía. Algo de bueno tras una tremenda aventura.
Gracias plenas a litakino1987 y a Karina Souza por leer, seguir el cuento y dejar sus aportes!
Y claro, agradezco también a los lectores y lectoras que no se dejan aparecer.
En el próximo capítulo: Minako y Artemis llegan a Turquía atrás de la Joya de Kunzite.
Saludos de Hospitaller Knight
