La Busca por las Joyas de Luz, Parte 4
No demoró mucho para Sailor Venus llegar hacia la región de Capadocia en Turquía desde su capital Ankara. El señal que la Joya de Sombra de Kunzite llevó la Scout del Amor hacia una serie de túneles estrechos clavados dentro de una montaña.
"¡Pero mira el lugarcito donde nos fuímos a meter!" reclamó Sailor Venus. "Yo seguí la señal que Kunzite me mandó, y decía que estaba por aquí..."
"¿Quizás no habías que llevarlo todo a ciegas?" Artemis le respondió.
"Caramba, y yo que quería apenas ver lo bonito de Turquía..."
"Mira, no estamos acá para patiperrear. ¡Acuérdate de nuestra misión!"
"Ya ya, ya lo sé..." Molesta, la Scout del Amor siguió su camino por la cueva estrecha junto a su gato sabio, "Pero no puede ser que la Joya se haya equivocado y nos haya mandado a un destino cruel. Kunzite, si me escuchas, ¡te odiaré por todo siempre si acabo perdiéndome, lastimándome o muriéndome!"
"Ahora soy yo el que me pregunto dónde me fui a meter," el gato blanco ironizó.
No había otro remedio si no seguir adelante en ese túnel. Por suerte, no había nada de peligroso por el camino. Eventualmente, los dos llegaron hacia una galería rocosa rodeada por pilares en estilo clásico, como si ya hubiése sido habitado anteriormente. Y al fondo, yacía un altar sobre el cual reposaba la Joya de Luz de Kunzite.
"¡Mira, Artemis!" Sailor Venus apuntó a la Joya con alegría, y sacó la Joya de Sombra, que brillaba ante la presencia de su antitesis. "¡Estás salvado de mi ira eterna, peliblanco!"
"¡Excelente trabajo, Venus!" Artemis la felicitó. "Al fin y al cabo, lo lograste. Ahora, a volver a Japón."
Pero luego que el gato dijo eso, se escuchó una especie de explosión, y un fuerte temblor se sintió por toda la galería.
"Mejor nos vayamos de aquí pronto," recomendó Artemis.
"Oye, no te preocupes tanto," la Scout le aseguró a su compañero mientras se daba sus primeros pasos hacia el mismo camino de donde vinieron. "Probablemente fue solo un tremor liviano, o algo así."
"Eh, si bien que fué muy fácil tomar la Joya," el gato le dijo aún nervioso.
Y así que la Scout y su gato volvieron al túnel, otro temblor, y esta vez acabó causando un quiebre bajo sus piés, haciéndolos caer hacia algun lugar.
"¡AAAAAAH!"
"¡Lo sabíaaaaaaaaa!"
(xx)
Afortunadamente, la caída no fué muy larga, y apenas les causó un breve dolor por el cuerpo y uno que otro rasguñón y moretón.
"Ay... ¿Donde diablos estamos?" se preguntó Sailor Venus tras levantarse. Al ver los casebres en su entorno, ella se quedó demasiado impresionada para decir mas cosas.
"No puede ser que había una villa en el fondo de aquél agujero," comentó Artemis.
Pronto apareció un tipo de media edad usando un sombrero fez de tejido de punto corrió hacia el lado de los dos. "¡Vi lo que les pasó! Usted está... bién..."
El tipo se quedó con una carota de atónito en frente de la rubia. "Ehh... ¿Hola?"
"Ay, cielos... ¡Eres la visión mas divina y amable que he visto en toda mi vida!"
"...¿Qué?"
"¡Debes ser la encarnación de la propria belleza! Te lo suplico, ¡quédese conmigo, por favor!"
De repente, llegó un otro sujeto, mas joven y delgado. "¡Ignórelo! Por favor, v¡enga conmigo a mi casa!"
"Que sonrisa radiante y encantadora," otro tipo de sombrero otomano llegó. "¡Decierto, los dioses te envidian!"
"Una doncella tan amable como usted merece los mejores tratamientos," otro sujeto de sus cuarenta años le apareció. "Por favor, acepte esta tulipa amarilla, una raridad en nuestra región!"
"Erm... ¿Gracias?" le respondió la Scout con cierta verguenza ajena.
"Permítame enseñarle nuestre villa," uno de los hombres la invitó.
"No, yo la llevaré," dijo otro.
"No señor, yo que la llevaré," otro intervino.
"¡No, yo!"
"¡No, yo!"
"¡No, yo!" bromeó Artemis.
"¡Venga conmigo, señorita!"
"No, ¡conmigo!"
"No, ¡conmigo!"
"No, ¡conmigo!"
"Ay, ¡BASTA YA!" Sailor Venus les gritó a los hombres. "¡Caray, que manga de secos ustedes son! ¿Por que están haciendo eso, ah?"
"Mira, sólo huye," Artemis le recomendó. Sailor Venus le hico caso y partió a toda velocidad hacia la fuente central de la villa. El problema era que los tipos comenzaron a correr atrás de ella, y el lugar no era muy grande, así que la Scout y su gato corrieron por todo lugar sin mucho rumbo y dando círculos. No importa el lugar, había siempre algun hombre dispuesto a atraparla.
"No hay caso," lamentó el gato blanco. "¡Tendremos que escondernos adentro de la primera casa que encontremos!"
Dicho y hecho, entraron en una casa que parecía vacía, pero estaba bien mobiliada por dentro.
Con el peligro momentaneamente lejos, Sailor Venus se sintió más tranquila para hablarle a su compañero. "Oye Artemis, ¿notaste que en esta villa solo hay hombres? Que raro, ¿no lo crees?"
El gato apenas asintió mientras iba hacia la única pieza de la casa. "Quizás..."
La Scout lo siguió pronto. "¿Hay álguien en la casa?"
De repente se escucharon pasos del salón de entrada. "Ahora si lo hay," comentó Artemis mientras trataba de esconderse bajo la cama. Sailor Venus lo siguió y se escondió bajo las sábanas.
"Sé que estás acá," habló la voz de un joven luego que entró en el cuarto. "¡O eres muy corajoso o eres muy estúpido para tratar de invadir la casa de Darcy, el Intrépido!"
"Oye, Artemis," susurró Sailor Venus hacia abajo de la cama. "Creo que fuímos descubiertos..."
"Parece que álguien se dormió en mi cama," el dueño de la casa habló al notar un movimiento extraño. "Quizás le eche un vistazo."
"¿Que hacemos ahora?" la Scout le preguntó nerviosamente en voz baja a su compañero. "Mejor que salgamos y esperar que sea amistoso."
"Tu lo decides," declaró Artemis.
Sin otra alternativa, la heroína rubia y su gato salieron de la cama de Darcy. "Lo sentimos mucho," ella le dijo de cabeza baja. "Es que literalmente nos caímos en esta villa, y un montón de tipos comenzó a correr atrás de mí. Mi nombre es Venus.
El tipo se, y también se quedó encantado por la figura de la Sailor Scout. "Maravillosa... Ay, caramba, ¡me caí de amores! ¡Eres igualita a la Diosa!" Tras aclararse la garganta, el jóven continuó. "¿Con que te llamas Venus, verdad? Bueno, ¡ese nombre te cabe perfectamente!"
Finalmente Sailor Venus levantó la mirada y vió que Darcy no era un tipo nada feo. Era alto, rubio, robusto, llevaba trajes de aventurero y tenía trazos sefarditas en su rostro. "Eh, gracias por los elogíos... Pero, eh..."
"Ay, perdón por la indiscrición," el jóven le dijo. "Es que nosotros que vivimos en esta villa nos olvidamos de la belleza femenina."
"Ya veo... ¿Y como se llama este lugar?"
"Villa de Rias," Darcy le respondió. "Como hás notado, sólo hombres viven aquí. Oye, Venus... ¿Te puedo llamar así?"
"Sin problema," la Scout le contestó. "Pero aún tengo ciertas preguntas sobre la villa. ¿Es dentro de una cueva mismo?"
"Olvídate de eso por ahora," el sujeto le cortó. "Mira, te lo digo en nombre de los demás habitantes de acá, estoy muy feliz en ver una forastera por este lugar. Aún más tan hermosa como tú..."
Sailor Venus se sonrojó y se giró hacia su compañero. "¿¡Oíste, Artemis!? ¡Él me dijo hermosa! Jijiji..."
"Pues creo que si," habló el gato sin importarse de hablarle en frente a un extraño.
"¿Como que 'creo que si?' ¿Qué quieres decir con eso?"
"Ay, nada," Artemis respondió con cierta verguenza.
"Esta noche haremos un gran banquete en tu honor," Darcy intervino animadamente. "Llevará un tiempecito para prepararlo. Sabemos que aún es de día. ¿Que te parece si sales a pasear por la villa un rato?"
"Uhh..."
"No te preocupes," le garantizó el hombre. "A esta altura los hombres ya estarán más acalmados."
"Creo que vale la pena intentarlo," sugerió Artemis.
(xx)
Al salir de la casa de Darcy, Sailor Venus y Artemis notaron una construcción peculiar luego a su costado: Un ancho templo en estilo griego clásico yacía excavado al fondo de la villa.
Pero en ese momento, la Scout del Amor tenía otra duda: "Oye Artemis... ¿No crees extraño que Darcy no se impresionó en vernos hablando uno al otro?"
"Eh, apuesto que debe haber visto cosas más raras que eso," el gato blanco dedujo. "De hecho, esa ni es la cosa más rara que nos pasó a nosotros dos hoy día. Ahora sí, ¡a patiperrear!"
Para decepción de ambos, fuera el templo, no había mucho que hacer en Rias. Lo peor era que hacía cierto calor sofocante en aquél lugar, por estar clavado en una montaña y todo. Eventualmente los dos llegáron a una especie de camino hacia afuera de la villa.
"¡Oiga, Señorita Venus!" Un guardia del local le llamó. "Este es el camino hacia la Villa de Sariel. ¿Pero no cree usted que será mejor que espere para después de la fiesta para salir a explorar el lugar?"
Sailor Venus nada dijo, pero estaba visiblemente molesta. Tras horas y horas vagando sin rumbo por la pequeña localidad, un otro tipo la llamó por la calle. "¡El banquete está listo, Señorita Venus! ¡Venga hacia el templo pronto!"
"Uff, ¡ya era hora!" la Scout rubia declaró aliviada. Pronto ella y Artemis entraron en el gran edifício, tan impresionante por dentro cuanto por fuera.
"Usted llegó bien a tiempo, Señorita Venus," un sacerdote la saludó. "¡Pase y siéntase como en su casa!"
Era un ambiente bien animado, repleto de comidas y bebidas, comodines, bailarinos, cantantes y otras atracciones. La Scout encontró todo mejor que lo esperado, mientras que el gato blanco no pudo dejar de sentirse fuera de su lugar.
"¿Hasta cuando vamos a quedarnos acá?" Preguntó Artemis impaciente. "Ya nos divertimos lo suficiente, ¿no lo crees? ¡Tenemos que volver a Japón cuanto antes!"
"Ay, no seas aguafiestas," reclamó Sailor Venus. "Además, los tipos irían notar si nos escabullimos así tal cual, así que vamos a esperar más un poco hasta que ellos mismos se den por satisfechos, ¿si? Vámonos al otro salón del templo."
"¡Oye sí! ¡La fiesta está sólo comenzando!" balbució un artista antes de hacer un truco de escupir fuego en la entrada del salón posterior.
"Era lo que temía," murmuró Artemis mientras seguía su compañera.
(xx)
Entrando ahí, se veía un atrio elevado al fondo, en el cual una otra chica rubia de ropas negras junto a cuatro gólems montaba guardia hacia una especie de estátua que ahí yacía.
"Ya pues, el zopenco ese que se tomó la Joya de Kunzite está por acá cerca," dijo la villana. "¡Atrápenlos, y háganlos sufrir harto! Ah jajaja, ¡así la Increíble Ishtar parte para su super busca por la Joya! ¡De seguro que Lady Apsu me recompensará requetelindo!"
"Que recompensa ni que ocho cuartos!" afirmó Sailor Venus mientras se acercaba a Ishtar y sus comparsas.
"¡Ay my Virgen de Guadalupe!" gritó Ishtar aturdida. "¿¡Quién diablos eres tú!?"
"Soy una hermosa guerrera que lucha por el amor y la belleza. ¡Soy Sailor Venus! Y tu plan diabólico se acaba aquí y ahora, pues mientras yo viva, ¡el mal jamás triunfará!"
"¡Uy, no mames! ¡Quítate de mi vista ya!" La villana rubia se molestó. "Ya, chicos, ¿podrían darse cuenta de esta desquiciada, por favorcito dulcecito?" Dicho esto, los gólens rodearon Sailor Venus, que no pareció particularmente muy molesta por eso.
"¡Lluvia de Meteoros de Venus!" Con su haz de luz explosivo, la Scout logró eliminar los gólems sin dificultad.
"Ay caray, ¡este no es mi día!" se quejó Ishtar. "Primero te tomas la Joya, y ahora eliminas mis secuazes. Qué me falta ahora, ¿¡pisar en estiércol de marrano!? Urgh... ¡Pendeja fodonga, mensa y fea!" La villana le mostró la lengua y se tiró el párpado inferior izquierdo hacia abajo y trató de huír... Pero se chocó con la estátua que estaba justo detrás de ella. "¡Ups! ¿Que fué lo que hice?"
De repente, unas centellas de luz explotaron, seguidas de oscuridad total en el salón.
"¡Dios mío, que asombroso!" comentó Ishtar dentro de lo que parecía ser una burbuja de luz, la única iluminación del local. "Que bueno que tenía esta barrerucha acá para protegerme."
Cuando la luz del local volvió, Sailor Venus se había volvido estatua de piedra maziza.
"Oh-oh, me parece que la gente se volvió piedra," Ishtar de nuevo comentó como quién hizo alguna tontera inconsecuente. Viendo entre las estatua y la Scout petrificada, la villana atarantada apenas dijo: "¡Mejor tu que yo, jajaja! ¡Lo tienes bien merecido por metiche! Oh, si bien que ahí un lío bien chiquitito... ¡Tengo que tomar la Joya que la chola esa tiene, o si no el futuro Rey se va a recuperar! Y soy horrible en buscar cosas..."
Pronto, Ishtar salió de escena, y cuando Artemis logró subirse al átrio, justo en ese momento Sailor Venus inexplicablemente se recuperó.
"Oh, ¡que bueno que estás bien, Sailor Venus!" el gato blanco le dijo con alivio.
"Te digo lo mismo," afirmó la Scout del Amor. "Oye, esa estatua... ¿No te parece con álguien familiar?"
De hecho, la escultura era un hombre alto, de trajes militares, capa y largos pelos lisos.
"Eh, eso no importa ahora, mejor veamos como está el resto de la gente," Artemis le recomendó.
(xx)
Al bajarse del átrio y volver al salón principal del templo, vieron todos los presentes transformados en piedra. No solo eso: Al acercarse de las estatuas, veían que los hombres seguían vivos y moviéndose de alguna forma en ese estado. Y la cosa no era diferente en las calles de Rias.
"¡Tenemos que hacer alguna cosa, Artemis!" Sailor Venus dijo consternada.
La primera cosa que hiciéron fue volver a la casa de Darcy. Naturalmente, el jóven también estaba hecho piedra. Sailor Venus se acordó entonces del camino hacia otra villa subterránea que un guardia había mencionado más temprano. Se supone que haya gente allá, quizás sin estar bajo efecto de la magia de petrificación. No demoró mucho para llegar a una villa semejante a la de Rias, y para alívio de la heroína, la gente de allá seguía normal. Tal como en Rias, la veían con cierta admiración, pero por haberen apenas mujeres, la Scout rubia no se sintió incomodada.
"¡Buenas noches, Lady Venus!" Una mujer de media edad de trajes típicos turcos la saludó. "Sea bienvenida a la Villa Sariel, donde sólo viven mujeres. ¿En que puedo servirla?"
"Ah... ¿Cómo sabe usted mi nombre?"
"Digamos que usted tiene... Cierto enlace con nuestro pueblo. Antes que nada, soy Verna, la matriarca de la villa. ¡Mucho gusto conocerla!"
"Bueno... ¡Le digo lo mismo!"
"Por favor, sígame."
La Scout y su compañero siguieron Verna hacia una pequeño templo al fondo de la villa. Su arquitectura se asemejaba a la del templo de Rias, todo en mármol y granito. Y al centro había una fuente, dentro de la cual había una estatua de Sailor Venus con una espada en puño, en pie sobre una concha.
Sailor Venus no podía estar mas asombrada. "Una estatua mía... ¿Pero cómo es posible? Nunca estuve aquí en mi vida."
"La respuesta es simple," Verna le respondió. "Estuviste acá en tu vida pasada."
"¿Vida pasada? Es decir... ¿El Milenio de Plata?"
"Correcto. Tras la caída del Reino de la Luna, la villa desapareció por largo tiempo, pero con la luz sagrada de la Luna brillando sobre las ruínas un día enterradas, logré ver la verdad. Tú y la Princesa Serenity renaciéron en esta era."
"Entiendo," la Scout dijo nerviosa. Justo en ese momento, ella se acordó del motivo por lo cual fué hacia ahí. "Vea usted, hubo un serísimo problema en Rias. ¡Una mujer extraña invadió el templo y lanzó un hechizo en contra de la gente de la villa! ¿Que puedo hacer para solucionar eso?"
"La ola de tinieblas que se há venido hace poco la debe haber provocado, pero yo misma no sabría decírselo... ¡Ah, pero la Sacerdotisa Radina debe ayudarla!"
"¿Y dónde la encuéntro?"
"Usted debe haber notado un camino divergente entre Rias y Sariel. Tómese ese camino y usted hallará una antigua fortaleza llamada Sakshen. Le aseguro que Radina estará allá, pero... Bestias peligrosas ahora vagan por aquél camino."
"Descuide, que sabré defenderme," le aseguró Sailor Venus, y pronto ella partió hacia la fortaleza. No sin antes raciocinar un poco sobre lo que vió adentro del edifício. Entonces estuve acá en mi vida pasada... Increíble.
(xx)
Tal como la matriarca Verna le avisó, habían diversons youmas, androides y daimons en el camino hacia Sakshen. Quizas su presencia ahí lo haya provocado? De todos modos, ella no tardó en llegar hacia la fortaleza, una estructura ya más parecida con lo que uno esperaría encontrar en Turquía.
Adentro, más monstruos que tuvo que dar cabo, subiéndose una serie de escaleras hasta llegar a una especie de sala de trono. En su local mas alto, yacía una mujer de pelo corto y gafas, aparentemente paralizada.
"Pero, ¿quién es esa?" Sailor Venus se preguntó.
"Siento una aura maligna en su alrededor," alertó Artemis.
"¿Quién se atreve a molestar mi sueño?" De repente, la mujer habló y abrió los ojos. "¡Pagarán caro por su insolencia!"
De repente, la mujer se transformó en una especie da Lamia - Cabeza, brazo y torso femeninos, pero con cuerpo de serpiente de la cintura hacia abajo.
"¡Ay! ¡No creo que podré con ella!" la Scout se quejó asustada.
"¿¡Como que no, Sailor Venus!? ¡Coraje!"
La lamia soltó un gás venenoso que afectó. Artemis logró huír a tiempo, pero Sailor Venus se envenenó. "¡Venus!"
"Rayo... Cresciente... ¡de Venus!" ella apunto su índice hacia la lamia. Por un tremendo acaso, su poder logró romper las gafas que la creatura llevaba puesta, y luego ella volvió a ser una mujer común y corriente.
"Ah... Estoy libre de esa presencia maligna," la mujer afirmó. "Oh, ¿fuíste tú la que me liberó? Aguante firme, yo misma te curaré."
Artemis fué hacia donde Sailor Venus padecía bajo efecto del veneno. Su piel se volvió pálida y ella respiraba con dificultad. La mujer le tocó el frente con su índice, y una luz la tomó por completo.
"¿Ahora podrías decirme tu nombre?"
"Pues... soy Sailor Venus," le respondió sintiendo el aliento volver de a poco.
"Ah, ¡ya lo debía saber!" la mujer afirmó alegremente. "Yo soy la Sacerdotisa Radina. Fui su sirviente en el Milenio de Plata, y que increíble, volví a verla una vez más. Parece un sueño cumplido..."
Ya sintiéndo su fuerza volviendo al cuerpo, Sailor Venus se levantó y se dirigió a Radina. "Me encantaría charlar sobre nuestras vidas pasadas, pero tengo malas notícias. Los habitantes de Rias están petrificados. ¿Usted sabe de algo para reverter ese hechizo?"
"Rias... Oh, la villa fundada por el Señor Kunzite. Allá ustedes dos se encontraban a menudo en sus vidas pasadas, mismo después que él fuése llamado a ser uno de los Reyes Celestiales."
"Que... ¿¡Qué dices!?" la Scout rubia le inquirió incrédula.
"Por lo que parece, la villa volvió a la vida gracias a la reencarnación del Príncipe de la Tierra. Y caso el proprio Kunzite no lograse regresar, él mismo observó la fabricación de una escultura en su imagen con un hechizo poderoso, para servir de guardián del local. Esa escultura nunca habría de ser movida de su templo. Quizás lo de los habitantes de Rias siendo petrificados sería un castigo por profanar la imagen del Señor Kunzite."
"¿Y por que yo logré escapar?"
"El Señor aseguró que nada le pasaría a usted, Sailor Venus," le respondió Radina. "Él estaba enamorado de usted en su vida pasada, y le abrió una excepción, mismo en otra encarnación."
"Increíble..." Sailor Venus no sabía como reaccionar al saber que su ex-enemigo del Negaverso fué su amante en su vida pasada. Pero antes que pensáse más a respecto, ella se acordó de lo que tenía que hacer. "¡Ah sí, lo que importa ahora es la gente de la villa! ¿Que hago para que vuélvan al normal?"
"Use su poder sagrado sobre la estatua," dijo la sacerdotisa calmamente.
"¿¡Poder... Sagrado!?" se preguntó confundida la Scout. "¿Y tengo eso?"
"Si. Tu dominas la luz divina."
"Eh, sé soltar rayos tremendos y todo, pero... ¿Luz divina? ¿Poder sagrado?"
Artemis entonces llegó a una conclusión: "¡El Rayo Crescente! Ese puede ser usado así también. Los poderes de una Sailor Scout no eran hechos apenas para atacar, sino que también para curar."
"¿¡En serio!?" Sailor Venus abrió una larga sonrisa. "Pues muy bien, volveremos hacia Rias de inmediato. ¡Muchísimas gracias por todo, Sacerdotisa!"
La imagen de Radina comenzó a desaparecer, por ser un espectro durmiente del Milenio de Plata. Aún así, ella le devolvió su sonrisa. "Pronto nos veremos nuevamente. Confío que usted puede salvarlos..."
Sailor Venus y Artemis luego salieron del fuerte."No se preocupe, Sacerdotisa. No iré decepcionarla."
(xx)
Llegando al templo de Rias, la Scout del Amor y su compañero felino luego corrieron hacia el estrado donde se encontraba la estatua de Kunzite.
"Muy bien," la Scout afirmó. "Es hora de arreglar esta confusión de una sola vez."
"Jeje, sabía que volverías," una cierta vocecilla femenina se alabó. Luego, apareció Ishtar en el atrio. "¡Te machacaré esa tu cara de monguita con el tipo rocoso aquí atrás!"
La Scout Opuesta trató de empujar la estatua en contra de Sailor Venus, pero esta se esquivó facilmente. "En tus sueños," se burló la Scout del Amor. "¡Ya me harté de tus estupideces!"
"Ay no," se lamentó la villana. "¿Por qué no te quedaste ahí? Eso no fué nada cortés. ¿Señor monstruo? ¿Podría venir acá un momento para matar esta chiflada?"
Un otro gólem apareció para tratar de acabar con Sailor Venus. Esta, por su vez, sólo giró sus ojos y lo destruyó con un Rayo Cresciente en su frente, donde tenía la marca que lo hacía quedarse móvil. Ni señal de Ishtar, que huyó mientras Sailor Venus luchaba con el señuelo.
"Ah, que fácil," se jactó la Scout rubia. "¡Ahora, a ponerlo todo en órden!"
Dicho esto, ella empujo la estatua de Kunzite de vuelta a su estrado, y lo puso en su posición original, antes que Ishtar lo empujase y provocase todo ese quilombo.
"Ahora ya sabes, usa tu poder," Artemis le acordó.
"Ya iba a llegar a ese punto," le respondió Sailor Venus. La heroína le apuntó su dedo a la cabeza de la estatua, disparó otro Rayo Cresciente, y esta vez, la escultura del Rey Celestial se cubrió de una luz que luego se extendió por todo el templo, de manera similar a lo que pasó cuando el hechizo petrificador se diseminó por la villa.
Saliendo del templo, Sailor Venus y Artemis notaron que, de a poco, la gente de Rias fué saliendo de su hechizo.
"¡Ah! ¡Podemos movernos una vez más!"
"¿Quién habría hecho eso?"
"¿Y quién nos habría salvado?"
"¿Quién más si no Lady Venus?"
Todos los hombres fuéron hacia la portada del templo a saludar su musa salvadora. "¡Tiene nuestra eterna gratitud, Lady Venus!"
Uno a uno, los hombres le dieron regalos de todo tipo a la Scout. Era tanta gente regalándole cosas que llegó un momento en que Sailor Venus se hartó y trató de huír de ahí, de la misma manera que pasó cuando ella llegó en la villa escondida.
"¿Y adónde vámos?"
"Al mismo lugar de antes," le respondió el gato blanco. "¡A la casa de Darcy!"
La expresión de Sailor Venus mejoró con la sugestión de su compañero felino, y pronto, tras despistar el contingente de varones en su percalzo, logró llegar al hogar del jóven, que ahí estaba en la entrada.
"Oh, Darcy..."
"¿¡Venus!?" El tipo la saludó efusivamente. "¡Ah, muchas gracias por salvar nuestra gente! Sabía que podría contar con usted. Y me quedo alegre que hayas pasado por mi humilde residencia."
"Fuíste tan bueno conmigo... No podría dejar de venir aquí una vez más."
Los dos sonrojaron y cambiaron una mirada llena de deseo uno por el otro... Hasta que Artemis llamó la atención de la Scout: "Eh, ¿Venus? Si ya tenemos todo lo que necesitamos, ¿no es mejor que nos vayamos ya a casa?"
"¡Que demónios, Artemis!" Se quejó la Scout del Amor bien molesta. "¡Arruinaste una escena romántica perfecta! Pero es cierto, Darcy. Lo siento... Pero realmente tengo que irme. ¿Como hacemos para volver a la superfície?"
Decepcionado por este cambio de eventos, el jóven no tuvo otra alternativa que suspirar y respondérle. "En el camino hacia Sakshen hay un otro sendero que va más allá hacia el norte. Encontrarás algo que te pertenecía en tu vida pasada: el Arca de Venus."
"Espera un segundo," la Scout le dijo. "¿Cómo sabes que soy Sailor Venus?"
"Usted lleva la Joya de Kunzite consigo," Darcy le respondió. "Él fué nuestro líder en su tiempo, y esa Joya era su símbolo. Sólo él y su amada Sailor Venus podrían manejarlo. Bueno, volviendo acá, el Arca de Venus era usado para viajar entre la Tierra y la Luna. Tu la conducías con perfección."
"¿Wow, en serio?" Sailor Venus dijo cautivada por la história. "Una vez más, gracias por todo, Darcy."
"¡No hay por donde!" Darcy le respondió sonriendo. "¿Pero, prométeme una cosa, si? Que un día volverás acá..."
Ese pedido medio que entristeció la rubia. "Mira... Mis amigos cuentan conmigo. No sé..."
"Ah, perdón por ser tan mezquiño. Eres la Scout del Amor y de la Belleza, y una Diosa para nuestra gente. Sólo en haber hablado contigo... ¡Ya me pone contento!"
"Darcy..."
"Sería muy egoísta de mi parte impedir que cumplas tu misión sólo para pasar más tiempo contigo a solas."
Tras un poco de ponderación, Sailor Venus finalmente le dijo: "Prometo que volveré lo más pronto posible, ¿está bién?"
Y Darcy le dió una grata y honesta sonrisa. "Gracias, Sailor Venus. Cuidate, que hay monstruos en el camino hacia el Arca, ¿ya?"
Con un último gesto silencioso, Sailor Venus se despidió del jóven rubio, y partió en dirección al Arca que un día ella manejó, tratando de sujetar sus lágrimas por tener que partir así tan pronto de su más nuevo amigo. O quizás algo más...
(xx)
La Scout logró hallar una pequeña cueva al fin del sendero que Darcy le indicó. Dentro, había apenas una especie de plataforma en color verde limón, sobre el cual ella y Artemis se paráron, y luego se transporáron hacia la plataforma del Arca de Venus.
"De alguna forma, esto me parece familiar," Sailor Venus comentó con su gato compañero. "Pero por todo lo que sé, esta es la primera vez que vengo acá."
"Esto fué tuyo en tu vida pasada," Artemis le dijo. "Tu inconsciente debe reconocerlo."
"Vida pasada... Ahora que lo mencionas, la Sacerdotisa Radina me dijo que yo venía hacia Rias para encontrarme con Kunzite, y que él estaba enamorado de mí. Será que yo... ¿Lo amé en el pasado?" Sailor Venus seguía confundida por esas informaciones, pues para ella, Kunzite fué tan solamente un implacable enemigo del Negaverso.
"Es posible," el gato blanco apenas le dijo. "Mira, vamos a focarnos en el presente ahora, ¿ya?"
"Heh, tienes razón," la Scout le respondió volviendo a sonreír. Los dos siguieron explorando los compartimientos del Arca por un poco más de tiempo, hasta que al volver a la plataforma, sintiéron una presencia maligna. "¡Aparece ya!"
Nadie menos que Ishtar reapareció. "¡Oyeeee! ¿Como sabías que estaba acá?"
"Ojos que no ven, corazón que siente," le dijo Sailor Venus de forma confiante.
"¡Corazón que no siente, mensa!" la Scout Opuesta la corrigió. "Eeeeh, espérate un segundo... Sigues con la Joya, ¿no? Argh, ¿¡por qué te la tomaste!? La estuve buscando por hartisísimo tiempo... ¡Dámelo ya!"
"¡Sobre mi cadáver, chifladita! ¡Cadena del Amor de Venus!"
El ataque logró apretar la villana a punto de paralizarla y casi sofocarla. "¡Ay! ¡Ay, ay, ay! ¡SUÉLTAME YA!"
"Ríndete y te suelto, pedazo de atorrante."
"¡Ya, me rindo! ¡ME RINDOOOOOO!"
Con esto, Sailor Venus la liberó. Ishtar ni trató nada, sintiéndose lastimada y dolorida por todo el cuerpo.
"¡Pinche matona!" Jadeó la villana. "¿Cómo te atreves a ser así tan fuerte!?"
"¡Los gatos más débiles mian más alto!"
"¡Uy, ridícula! Pues para que sepas, ¡no soy un gato!"
"La frase es sobre un perro," le corrigió Artemis.
"Ya, no importa. ¡Seré la favorita de Lady Apsu pase lo que pase!"
En Tokio de Cristal, Ishtar acompañaba su amiga Nabu por las calles mientras esta titubeaba sobre la dependencia de la gente de la utópica ciudad por los poderes del Cristal de Plata.
"Nabu, ¿estás bién?" Ishtar le preguntó curiosa.
"Si," le respondió secamente.
"En serio, Nabu. ¿Que te pasa? ¿Tienes algún amigo imaginario o qué?"
A esto, la chica de pelo Chanel azul no le respondió. De hecho, Nabu parecía conversar con alguna entidad invisible para Ishtar. De repente, ella comenzó a flotar.
"Ay mi Jesús Malverde, ¡que chévere!" Ishtar balbuceó asombrada al ver su amiga siendo tirada hacia arriba por una especie de rayo tractor. Cuando éste comenzó a disiparse, la rubia logró ser conducida por él. "¡AAAAAAAAY! ¡Ahora soy yo que estoy flotando! ¡AUXÍLIOOOO!"
"Vaya, parece que Nabu se trajo una compañera de viaje," Lady Apsu comentó divertida al ver Ishtar flotando luego abajo de su blanco original. "Bueno, creo que podrás ser útil también."
"¡Merezco que me regalen de todo! ¡Soy la mejor Scout Opuesta de por vida!"
Sailor Venus simplemente negó con la cabeza. "De donde sacaron esa tonta?"
"Que sea," Ishtar se recompuso y huyó via teletransporte. "¡Pronto tendrás lo que te mereces!"
"Ya oí eso no se cuantas veces," la Scout comentó más molesta que realmente preocupada.
Artemis entonces dijo: "¡Bueno, si ya no hay más peligro, a volver a Japón!"
"Es cierto," le dijo Sailor Venus. "Te apuesto que Usagi ya va impaciente. ¡La paciencia es el arte de esperar!"
"Oye, le achuntaste a esa frase," Artemis la felicitó.
"¡Pues claro!" la heroína se jactó fuertemente. "Nunca me equivoco, ¡ya lo sabes!"
Al tomar el timón del Arca, Venus comenzó a pensar en lo que vió en su viaje hacia aquél lugar. Verna... Radina... Darcy... Gracias por su ayuda. Cuando despierte mi verdadero poder sagrado, prometo que volveré a verlos. Y podré volver a conducir esta arca...
"Te apuesto que no sabes conducir esto," se intrometió el gato blanco. "¿Quizás Sailor Moon lo sepa?"
"¡Caray, Artemis!" exclamó una muy molesta Sailor Venus. "¿¡Que no puedo tener un momento de reflexión en paz!? Si bien que... Eh, olvídalo. Vámonos de aqui, ¿sí?"
Usando el mismo transportador, Sailor Venus y Artemis lograron llegar hacia la superficie y de ahí, poder comenzar su larga jornada de regreso a casa.
"Patiperrear" es un chilenismo para salir a pasear sin rumbo, normalmente en locales turísticos.
Gracias a litakino1987 y Karina Souza por sus reviews y charlas!
Y gracias también a quién pase a acompañar la história!
En el próximo capítulo: Chibiusa se mete en un tremendo lío contra más enemigos del pasado.
Saludos de Hospitaller Knight.
