El Cristal-Rosa, Parte 2
Usagi caminaba de un lado a otro en su cuarto, un poco molesta por no saber adonde Chibiusa se había ido a meter tras salir del apartamiento de Mamoru.
De repente se detuvo tras oír una voz que parecía susurrada, pero que la podía reconocer: "Por favor... Ayúdame... Sailor Moon..."
"¿¡Chibiusa!?" la chica rubia se dijo sorpresa. "No puede ser... Esa voz, sólo puede ser de ella. Espero que no le haya pasado nada."
Luego llega Luna saltando por la ventana. "Tenemos que salir rápido. Hotaru ha desaparecido del hospital!"
"¿¡Qué dices!? ¿Estás segura de que ella desapareció, y no simplemente salió para dar una vuelta por la calle?"
"Por supuesto que no. Tu sabes muy bien que Hotaru no es de salir por ahí sin motivo. Ella sabe portarse y mantenerse en su lugar, diferente de cierta chica cuyo nombre no quiero decir, pero la estoy mirando ahora mismo."
"Oye, ¿¡qué quieres decir con eso!?" Usagi afirmó obviamente ofendida con la indirecta.
"Sabes muy bien que es verdad," se justificó la gata negra. "De todos modos... También sabes que hay un montón de enemigos sueltos por la ciudad, escondidos en las sombras y dispuestos a atacar quien sea. Si Hotaru está por ahí por si sola, ella corre grave peligro."
"Ya bueno, vamos buscarla."
Pero luego que saliéron de la casa, llega corriendo una niña pelicastaña vestida en un qipao rojo llamándo por Usagi.
"¿¡Momo!? ¿Que pasó?" la Scout le habló y notó algo en su expresión. "Estás con los ojos rojos..."
"Es Chibiusa..." Momoko habló sollozando. "Ella..."
"Acálmate un poco y dime, que le pasó a Chibiusa," Usagi le pidió con un tono más conciliador.
"Chibiusa y yo... Salimos a buscar el cristal que puede ayudar a Mamo-chan," explicó la niña ya más calma. "Nosotras entramos al Colegio Mugen... ¡Y fuímos atacadas por unos monstruos asustadores! Y de repente, me vi en mi casa, sóla... Temo que le pasó algo a Chibiusa. Por favor, Usagi, ¡tienes que ayudárla!"
Usagi le dió un tierno y reconfortante abrazo a Momoko. "Tranquila, Momo, tranquila... Deja que yo la ayudaré, te prometo que la traeré a casa sana y salva, ¿está bién? Así que seas fuerte y no más lágrimas, ¿ya?"
La pequeña se limpió el rostro y dió una tímida sonrisa. "Está bién... Si tu lo prometes..."
"No te preocupes," afirmó Usagi haciendo una pose de fuerza. "¡Usagi la Invencible está en el caso! Ahora mira, pasaste por harta cosa hoy día, así que mejor que vuelvas a casa a descansar, ¿está bién? Yo misma me encargo de traer a Chibiusa pronto."
"Claro... ¡Gracias, Usagi!" Diciendo esto, Momoko se retiró y se volvió a su casa a pasos largos.
Usagi entonces se giró hacia Luna. "¿Te pareció hacer sentido lo que Momo dijo?"
"No mucho," confesó la gata sabia. "Pero me parece que hay algo pasando en el Colegio Mugen de verdad, así que mejor comenzemos desde allá."
"¡De acuerdo!" la heroína dice, y ambas parten a toda velocidad hacia el susodicho lugar.
(xx)
No demoró mucho para que Usagi y Luna llegásen, ya que de Azabu-Juban hacia el Colegio Mugen había una linea de bus especial que pasaba a cada rato.
Desde la ventana de la sala del director, Sin vió las heroínas llegando y entrando en el edificio, lo que no la dejó nada satisfecha. "Esa chica... ¡Es Sailor Moon! ¿Por que diablos estás aquí?"
La Scout Opuesta entonces chasqueó sus dedos una vez más, y por la puerta entró un hombre alto de pelo corto y platinado, llevando puestas una bata de científico y gafas redondas, y con el rostro cubierto por tinieblas mismo bajo la luz de la sala.
"Confío que lograrás llevarla hacia su laboratorio y matarla," Sin le habló.
"Lo haré sin problemas, Lady Sin," el Profesor Tomoe le respondió en un tono monótono, distinto al modo exagerado con que costumbraba hablarle a sus aliadas. Él pronto salió para cumplir su maléfica misión.
(xx)
"Usagi, ¿siéntes lo mismo que yo?" le preguntó Luna tras entrar en el Colegio.
"Pues si... Un poder maligno muy poderoso," respondió la Scout. "Pero no siento que venga del proprio Colegio Mugen."
De repente, Luna se acordó de un otro lugar sospechoso: "¡El Laboratorio Tomoe! Vamos a pasar allá primero."
"Ahora mismo. Poder Cósmico Lunar, Transformación!"
La heroína y su compañera corrieron hacia el Laboratorio, en un edificio no muy lejano del Colegio Mugen, ya acercándose del borde costero de Tokio. La fuerza maligna que habían sentido se hizo mucho más fuerte adentro del local, y siguiendo, Sailor Moon y Luna bajaron en dirección al sótano del Laboratorio.
"Sea bienvenida, Sailor Moon," le saludó una cierta figura. "Tenemos asuntos pendientes por resolver."
"No puede ser... ¡Profesor Tomoe!"
"Creíste que acabaste conmigo, ¿verdad?" ya se burló el Profesor en su familiar tono exagerado. "Pues tengo una bonita sorpresa para ti... Una invitada muy, pero muy especial." Él entonces levantó los brazos como en reverencia. "¡Oh, Dama 9! ¡Que la calamidad que se abatió ante ti caiga ahora sobre Sailor Moon!"
Y luego, la pálida villana que un día poseyó Hotaru se materializó en frente de la Scout, demasiado nerviosa para reaccionar más. "Cómo... ¿¡Pero como es posible!? Hotaru... ¡Ya no era más para ser la Dama 9!"
"¿De qué estás hablando?" dijo el Profesor Tomoe. "¡La Dama 9 es Hotaru! ¡Siémpre lo fué! Sus Destinos están lado a lado con sus próprias existencias, y por ende, ¡sin una no hay la otra!"
"No... ¡No puede ser! Hotaru, no te dejes dominar como te pasó antes..."
"Sailor Moon," la villana renascida le habló. "Esta vez, ¡yo saldré vencedora! ¡La Copa Lunar será mia!"
"¿¡Copa Lunar!?" Luna se acordó. Hasta donde sabían, el artefacto sagrado se había desintegrado.
"Hotaru, por favor," rogó la Scout. "Acuérdate de quién eres de verdad!"
"¡Cállate, perra mugrienta!" gritó la villana mientras lanzaba una serie de orbes oscuros contra Sailor Moon, que se desviaba como podía. "¡Tu y tu planeta sufrirán lo que se merecen!"
"¡Así se habla, Dama 9!" celebró el Profesor Tomoe de forma efusiva. "¡Que el Silencio lo consuma todo, tal como lo debía haber hecho!"
"Perdóname por esto, Hotaru... Pero no hay otro caso. ¡Ataque del Corazón Espiral Lunar!"
Los poderes amplificados de Sailor Moon lograron finalmente equipararse a los de la Dama 9. Una guerra de rayos se siguó, hasta que de repente, un estallo de luz cubrió el sótano del Laboratorio Tomoe. Las dos cayéron al suelo desfallecidas... Y la Dama 9 volvió a ser Hotaru, demasiada débil para levantarse.
"Oooh..."
"¡Maldita sea!" bradó el Profesor Tomoe. "¡Todos que van en contra del Destino Maldito pagarán con sus miserables vidas!"
"¡Déjela conmigo, Profesor!" afirmó una voz femenina. Una cierta figura de pelo escarlata en reveladores vestidos negros que luego llegó aforrándole un puntapié en la perilla de Sailor Moon.
"Perfecto... ¡Acaba con ella, mi querida Kaorinite!"
Otra enemiga revivida para tratar de hacer cabo de Sailor Moon. De hecho, poco podía hacer la heroína, debilitada por ya haber usado casi todas sus fuerzas para derrotar a la Dama 9. Kaorinite la lanzaba de un lado a otro del pasillo con su poder telecinésico. Pero antes que pudiése desferir el golpe fatal, es Kaorinite quien termina herida de muerte por una especie de lámina traspasada en su espalda y saliendo luego abajo de su pecho izquierdo...
"Pero... Quién hizo esto..."
Al girar la mirada hacia atrás, la Bruja vió nadie menos que Sailor Saturn, luchando para mantenerse en pie, pero con fuerza suficiente para atraversar el torso de la villana con su Tumba del Silencio. Tras sacar la lámina de su espalda, Kaorinite apenas jadeó, escupió sangre y se puso en cuatro, ya sintiendo sus fuerzas escapándose de su cuerpo. "Maldita mocosa..."
"Devuélvete al olvido de donde nunca debiste haber salido," la Scout de la Muerte le afirmó ominosamente, recordándose de los abusos que sufrió bajo la Bruja cuando esta era asistente personal de su padre. Sin mas fuerzas en los brazos y rodillas, Kaorinite cayó al suelo, y su cuerpo se desintegró. Pronto la própria Sailor Saturn acabó destransformándose y cayendo al suelo como Hotaru una vez más.
"Lo veo y no lo creo," comentó Luna mientras acudía a la caída Sailor Moon.
"Ni yo tampoco, felina," dijo el Profesor Tomoe. "Aún no vieron nada. ¡Esperen y verán! ¡Mwahahahahaha!"
Dicho esto, el Profesor Tomoe huyó por los pasillos del sótano de su laboratorio. Ya Sailor Moon logró levantarse e ir a ayudar a Hotaru, que trababa una vez más una lucha dentro de si para mantenerse como ella era. Su cuerpo mutaba constantemente entre siendo Hotaru, la Dama 9 y Sailor Saturn.
"¿¡Pero que pasa acá!?" Sailor Moon balbuceó.
"Hotaru está en un limbo existencial por tener su Destino alterado," le respondió Luna. "Usa el Cristal de Plata hacia ella!"
La heroína elevó su más poderoso artefacto hacia arriba y clamó por su poder para ayudar a la pequeña Scout. Un rayo tractor la cubrió, y finalmente detuvo su constante metamorfosis, fijándola como Hotaru de una vez.
En pié y sin heridas aparentes, Hotaru preguntó: "¿Que me pasó?"
"¡Oh, que alívio! ¡Estás bien!" celebró Sailor Moon.
"Lo que te pasó fué muy extraño," explicó la gata sabia. "No eras más un receptáculo, pero aún así te transformaste en la Dama 9."
"¿Y cuanto al Profesor Tomoe?" indagó Sailor Moon. "¿Él también está poseído o qué?"
"Ahí no estoy segura, pero vamos a tratar de curarlo con el Cristal de Plata, tal como lo hiciste ahora con Hotaru."
"Papá... Entonces él está vivo," dijo Hotaru con cierta preocupación.
"Temo que el volvió a ser nuestro enemigo," lamentó la heroína. "Tu que conoces este laboratorio, ¿sabes adónde va a dar este pasillo subterráneo?"
"Ah... Nunca vi esta parte en particular antes," respondió la Scout de la Muerte.
"No hay caso," intefirió Luna. "Tendremos que avanzar a ciegas. El Profesor Tomoe se fué por ahí de todas maneras."
"Pues vamos hacia él," Hotaru afirmó con una seguridad peculiar para ella. "Poder del Planeta Saturno, ¡Transformación!"
Sin decir mas nada, las heroínas salieron corriendo atrás del poseído padre de Hotaru. Espero lograr curarte, papá...
(xx)
Más adentro en el subterráneo del Laboratorio Tomoe, el local ya parecía mas tenebroso con una aparencia fabril más aparente. Las Scouts y Luna no podían evitar de sentir escalofrios por las espaldas, tanto por frio cuanto por miedo de lo que venga a pasar.
"Entonces, las Sailor Scouts vinieron," se jactó el Profesor Tomoe, que apareció en su frente. La lente derecha de sus anteojos mostraba la marca de de los Cazadores de la Muerte, lo que indicaba que de hecho, estaba poseído por una entidad maligna. "Que conveniente... ¡Lograré mater dos conejos de un sólo golpe! ¿O sería un conejo y una luciérnaga? Jejejeje..."
"¿Por qué arrastras a tu propria hija hacia esta lucha?" inquirió Sailor Moon.
"¿¡Lucha!?" se quejó el Profesor. "Tonta! Esto es una investigación científica! Gracias a mi Destino alterado, podré volver con mis experimentos y rehacer el plan del Faraón 90... Y de esta vez, lograré los resultados correctos!"
El Profesor tomó la singular y tenebrosa forma del monstruo Germatoid, que pronto se puso a atacar las Scouts con sus tentáculos.
"Hay que detenerlo de alguna manera," sugerió Luna desde cierta distancia.
"Lazo de la Muerte!" Saturn lanzó su ataque constrictivo, que logró atrapar el monstruo que volvió a poseír su padre. Pero antes que Sailor Moon pudiera usar su poder purificador, Germatoid se destransformó y volvió a ser el Profesor Tomoe.
"Papá... ¿Por qué haces esto?" exclamó Sailor Saturn. "¿Por qué luchas por el enemigo?"
El Profesor nada dijo a los cuestionamientos de su hija. En su rostro había una mirada de confusión, como que no supiéra lo que acababa de hacer ni en qué se había transformado.
"¡Respóndeme!"
"Uhh... Oh... ¿¡Hotaru!?"
Pero cuando parecía que estaba librándose del domínio del mal, una luz amarilla lo cubrió, haciéndolo sentir dolores lancinantes por todo el cuerpo.
¡Papá! una voz igual a la de Hotaru sonó por el pasillo. ¡Esa niña se está haciendo pasar por mi! No te engañes, protégeme de ella, ¡tal como lo hiciste de los alienígenas de Taioron!
"Ho... Ta... Ru..."
Sailor Saturn fué hacia donde su padre estaba. "Papá, por favor... Yo soy tu verdadera hija, en frente tuyo."
"AAAAH! CÁLLATE, IMPOSTORA!" gritó el Profesor Tomoe. Cubriéndose en una redoma de sombras, su figura desapareció, y el poder maligno que él soltó empujo las Scouts y a Luna hacia atrás con mucha violencia.
"Ohh... ¿Estás bién, Saturn?" preguntó Sailor Moon luego que se levantó.
"Si... Si lo estoy," la jóven Scout respondió. "Pero mi papá..."
"Acuérdate, él está bajo control del enemigo," le aseguró Sailor Moon. "Piensa en positivo... Lo salvaremos, ¡y él volverá a estar contigo una vez más!"
"Entendemos que te duele mucho," dijo Luna. "Pero no puedes dejar que el miedo y el duelo te dominen."
"Uhh, tiénen razón," Sailor Saturn afirmó tras limpiarse los ojos. "Gracias, chicas. Estoy segura de que podremos salvar a mi papá. ¡Vámonos!"
(xx)
Las tres apresuraron sus pasos por aquél tenebroso pasillo hasta llegar a un amplo salón de aspecto más lúgubre aún. En un nivel elevado, había una especie de trono de feltro verde, rodeado de muñecos y títeres de aspecto macabro.
"Este lugar... Me parece tan familiar," reconoció Sailor Saturn.
"Pero aquí termina el camino," recordó Sailor Moon.
"Hay que buscar alguna salida secreta," sugerió Luna. Las dos Scouts empezaron a buscar por todo el salón por alguna pista que indique que haya algún otro camino, hasta que Saturn halló una puerta escondida justo a un costado del trono postizo que un día fué suyo.
Las heroínas prosiguiéron por ese nuevo pasillo hasta que encontráron al Profesor Tomoe en frente a una bóveda. Este ya no tenía su característica sonrisa maléfica, substituída por una mirada de dolor y inseguridad.
"Papá, por favor, escúchanos," suplicó Sailor Saturn al borde de lágrimas.
"Argh..." el Profesor apenas jadeó, como si las palabras de su hija le causásen incómodo físico. "Que es... ¿¡Este dolor que siento!?" Él entonces empezó a temblar, sujetándose en las paredes de acero del pasillo para no tumbarse. "Hotaru... ¿Estás ahí? ¿Eres tu misma, Hotaru...?"
"Papá..." Saturn trató de aproximarse. "Acálmate... Soy yo misma. Todo va a quedar bien."
Luna dió una breve patadita en la pierna de Sailor Moon. "Ya sabes que hacer."
"Ah, ¡deberas! ¡Poder Cósmico Lunar!" La Scout alzó una vez más el Cristal de Plata, cuyo fulgor cubrió al Profesor Tomoe tal como lo había hecho com Hotaru hace poco. El científico poseído cayó de rodillas al suelo cuando el brillo del artefacto sagrado se esvaneció del pasillo.
"Papá!" Sailor Saturn pronto fué acudir a su padre. Y como esperado, este ya no tenía la marca de posesión maligna en su lente del anteojos.
"Gracias, mi querida Hotaru," el Profesor le dijo aliviado y con una sonrisa. "Tu verdadera voz... Me trajo de vuelta..."
Pero cuando todo parecía salir bien, un espectro maligno apareció por sobre el Profesor Tomoe. "¡AAH! ¡El maldito Cristal de Plata!" balbuceó. Sailor Saturn trató de apartarlo de su padre, y el espectro la empujó con violencia.
"¡No le hagas nada a mi hija!" gritó el Profesor al tratar de sujetar la sombra y tirarla hacia el otro lado del pasillo. "Rápido... ¡Destruyan esa cosa!"
La sombra entonces tomó la forma de un embrión marrón arrugado. "Ustedes no harán nada, Sailor Tontas. Si me destruyen a mí... ¡destruirán a él también!"
Esas palabras resonaron de muy mal grado en las mentes de las heroínas, haciéndolas hesitar en sus pasos.
"¡No lo escuchen!" afirmó el Profesor Tomoe. "¡Destrúyanlo ya!"
"Pero... ¡Papá!"
"¡Niñitas ingénuas!" el espectro se jactó mientras iba en dirección al Profesor, clavando sus garras en su espalda y aumentando su agonía.
"¡Tiara Lunar, Acción!" No aguantando ver esa escena, Sailor Moon partió al ataque en un parpadeo, pegándole duramente al espectro y haciéndolo desparecer por completo. Pero haciendo eso, el Profesor cayó al suelo herido gravemente.
"¡PAPÁ!" Sailor Saturn exclamó tras botar su Tumba del Silencio al correr en su dirección.
"Lo siento mucho, mi querida," el moribundo Profesor Tomoe le dijo, dibujando una sonrisa de resignación en sus labios ensangrentados. "No llóres por mi... Fui cruel y mezquino, y... Oh, lo tenía que pagar de... Alguna manera..."
Saturn no lograba encontrar palabras entre sus llantos al ver y enterarse que ya no podía salvar a su padre.
"Al fin y al cabo... Este era mi Destino. Sólo espero que... No te haya lastimado tanto..."
"Tu nunca me has lastimado," lloró la pequeña Scout mientras abrazaba fuertemente su padre. "Si fuéses cruel, no me habrías salvado la vida ahora... Por favor, ¡no me dejes sola!"
"No... No estarás sola," tornó a hablar el Profesor mientras alcanzaba el rostro de su hija, empapado en lágrimas. "Las Scouts Externas... Ellas cuidarán muy bien de ti... Dos madres... Mejores de lo que yo... Podría haber sido... Te amo, Hotaru... Y, lo siento, una vez... más..."
"Yo también te amo, papá..."
Es todo lo que pudiéron decir uno al otro antes que el Profesor finalmente falleciera, su cuerpo desapareciendo por completo tras soltar su último suspiro.
Todo lo que Sailor Saturn podía hacer era deshacerse en lágrimas por duelo y gritar por su padre muerto.
No había nada más que hacer en aquél lugar. Apesar de también estar física y mentalmente sacudida, Sailor Moon no tuvo otro remedio que levantar y llevar a la jóven Scout hacia afuera del Laboratorio Tomoe. Luna las acompañó, y no dejó de pensar en lo que había ocurrido. El enemigo les cambió sus Destinos... Apenas para hacerlo morir en frente a su hija, y dejárla huérfana. ¿Cómo pueden ser tan crueles? Y si es verdad lo que dicen que esto era lo que debería haber pasado, como el proprio Destino puede ser tan cruel...
Una vez más mi eterna gratitud a litakino1987 y Karina Souza por sus reviews. Me hacen el día alegre, ya lo saben!
Y claro, agradezco también a usted que pasa acá a leer esta adaptación. Saluti a tutti!
En el próximo capítulo: El paradero de Chibiusa, más peligros en el camino de las heroínas, y otra modificación crucial en el Destino.
Saludos de Hospitaller Knight.
