Fic
Historias de Albert y Candy
Mi Amado Enemigo
por
Mayra Exitosa
Reto Imagen de Loren Mont
El odio por aquellos que no conocemos nos hace heredar culturas que no queremos, venganzas que no debiéramos, casi desde el nacimiento de un nuevo ser, el amor es quien los trae al mundo, pero el odio es el que nos lleva de regreso a la nada, todo ser vivo llega para ser aceptado, amado y anhelado, por lo que desea encontrar ese aliento de fe y confianza en los brazos de quién lo acepte tal y como es, ganando así la intimidad, la pasión y confianza que solo nace en un amor verdadero.
Él temía que, así como todos los suyos habían partido luego del exterminio que Reino Unido habría decretado a los escoceses rebeldes de tierras altas, dejar atrás lo que era suyo era no pelear por lo justo, sus tierras desde más de cien años en sus antepasados, ahora sus propiedades, limpias y cuidadas con el trabajo y sudor de los hombres que murieron por ellas, serían violadas por los ingleses que deseaban quedarse con todo, a tal grado que ya lo iban repartiendo con quienes habían estado en las batallas y juraban lealtad a la reina.
Rebelde y aferrado a sus ideales el joven al ser el último descendiente de los suyos tomaba la decisión más difícil que lo dejaría solo y en la nada, - William nos iremos en el siguiente barco, mi familia ya se estableció en Australia, allá volveremos a empezar, ahora nos tendrás a nosotros, serás de mi familia - Vete Walter, me quedo, hice un juramento a mi padre y debo quedarme en mis tierras, así muera en ellas. - Hermano por favor, tienes que irte conmigo, todos estamos saliendo de estas tierras, hay que sobrevivir, no vamos a arriesgar más nuestras vidas, algún día volveremos y retomaremos lo que es nuestro. Por más que insistieron, William tenía en su corazón un caparazón que le decía que debía quedarse, no sabía lo que haría, pero en el fondo sabía que no debía irse, por lo que se quedaba mirando las tierras y su libertad a solas, partido en su corazón viendo a los que para no morir huían de quienes no los dejarían jamás vivir en sus propias tierras. Se juraba sobrevivir a todo y luchar por lo que su familia había muerto.
El tiempo volaba, el castillo que fuera de su familia yacía hecho pedazos, siendo el único sobreviviente de los Ardlay, lo cual con el paso del tiempo se volvió un recuerdo y él como un bandido solitario se quedaba en los bosques para algún día recuperar de nuevo sus tierras como lo había jurado a su padre en su lecho de muerte, mirando en sus recuerdos las tierras colmadas de sangre en sus prados siendo un niño, donde todos aquellos que no cedieron sus parcelas por no aceptar ese maldito reinado y su lealtad a la corona.
La llegada de los Carmichael, fue seguida por gente que traía desde Londres materiales de construcción para rehacer colonias y el castillo más hermoso del Ducado de Cambridge, mismo que el viejo Duque llegaba satisfecho porque sus hijos habían entregado sus vidas a la corona inglesa, ahora casi ciego con el dolor de obedecer a las acciones decididas por la reina y seguir alineándose a las peticiones de la corona como siempre lo habían hecho todos los suyos, caminaba guiado por la única descendiente de su familia Candice, heredera del Ducado y prometida de Lord Andrey, uno de los hombres más feroces y enigmáticos que se había vendido a la corona traicionando a todos los escoceses, al ser de origen francés, por lo que no se limitó en su ser al ir masacrando a familias enteras por oro, ahora no podía estar tranquilo, se había transformado en un hombre viejo huraño y desconfiado para luchar por su vida, por ser quien había acabado con decenas de Highlands y recuperado las tierras para la corona de Inglaterra, demasiado mayor para la joven heredera, pero había elegido a la más hermosa joven con título nobiliario como pago por sus servicios a la corona. Deseaba tener hijos y recuperar los que había perdido al morir por estar en las matanzas, los suyos se contagiaron de enfermedades que para cuando volvió, ya no había nadie de ellos con vida.
El anciano Duque de Cambridge a cambio de dejar que se casara con su nieta, recibía las tierras altas de Escocia mismas que nadie quería, pero él lo ignoraba y su castillo en Glasgow, por lo que había aceptado el matrimonio a pesar de saber que el hombre le llevaba a su pequeña nieta casi veinte o treinta años, pero sabía que ese hombre era un coronel premiado con riquezas y títulos de propiedad de por vida para sus descendientes, deseaba herederos con título y una mujer fogosa que se los diera, por lo que Candy desconocía esa parte del trato, pero se negociaba su matrimonio con fines muy lucrativos. El viejo Duque viviría con su nieta y su marido, solo le daría el Ducado cuando esté muriera, pues aún no se les entregaba a las mujeres el título y el viejo Duque pensaba dejárselos a los descendientes que diera su nieta.
La llegada del Coronel Andrey asustaba a los pocos escoceses que le reconocían, pues nadie había sobrevivido de los que habían peleado a su lado, más él gozaba de ver el terror que imponía su presencia, ahora se convertiría en un Duque, el plan era matar al viejo ahora que la nieta ya era su esposa, traía la idea de poseer a su mujer lo antes posible, por lo que saberla en su territorio era como cazar un cervatillo, así que la sugerencia de un paseo por el bosque hacía que en su rostro escondido entre esa barba abundante dibujara una sonrisa malévola al hacer suya en la laguna de Non un paraje solitario donde si la joven esposa gritaba, nadie la escucharía. Había mandado hacer una cabaña donde se la llevaría unos días para no salir de sus propiedades, muchos darían lo que fuera por asesinarlo y él no le daría oportunidad mínima a quien fuera pues con los intentos de envenenamiento que había pasado estaba más que advertido, por lo que un ayudante comía todo antes que lo probará y al estar en esa cabaña, el mismo haría que su mujer lo amara y aceptará como su única alternativa de vida.
El abuelo lucía pálido junto a su nieta al conocer al reacio Lord, coronel Andrey como su esposo, fue sentir una daga clavada en su pecho cuando palpo las manos frías de su pequeña y joven nieta, pues la sintió temblar ante el ingreso de su ahora el esposo de Candy, todo por su ambición. Andrey miraba con lascivia desde arriba abajo que era tierna, pequeña y frágil ante él que era grande, robusto con una mirada colmada de lujuria, por saber que esa casi niña era ahora su mujer. Luego de la comida, en un largo comedor donde metros de madera lo separaba de ella, le miraba notando su temor hacia él y este pensaba que ella haría todo lo que el exigiera, incluso la enseñaría a darle placer de todas las formas que una moza lo haría.
- Mi mujer y yo saldremos a conocer nuestras tierras, la llevaré por unos días a una finca que mande hacer para estar a solas, con un precioso paisaje que deseo vea y sepa que nos pertenece. El Duque asentía por el aviso, por lo que la doncella de su nieta no sería requerida, así estaría cuidando de él hasta su regreso.
La pequeña rubia vestida con una blusa que cubría hasta su cuello era llevada a su habitación para colocarle el vestido que le había traído su marido para llevarla a pasear a los parajes escoceses. Candy notaba lo escotes tan atrevidos de los atuendos que le había comprado su nuevo marido los cuales eran exagerados, casi se le saldrían los senos, avergonzada buscaba una capa y no había ninguna disponible que combinará con sus atuendos, por lo que la ayudante de cámara tomo una capa de tela burda a cuadros de tierras altas que había por esos lugares y se la colocaba sobre sus hombros en forma de capa.
El carruaje con una carriola extra donde llevaba alimentos, exceso de botellas, te, y otros detalles para comer durante su estancia en el paseo que haría que su mujer aprendiera y supiera quien mandaba en su castillo y como ella debía obedecerlo, protegerlo y procurarlo para seguir sus indicaciones sin negarse a todo lo que él deseaba que ella le hiciera.
Andrey era rubio canoso de mirada azul, nariz aguileña con una barba abundante y rostro redondo, veía que su mujer era jovial, digna de tener a sus hijos en ese pequeño vientre y sabía que sería muy estrecha por lo que hacerla suya sería mucho mejor lejos de los oídos del viejo Duque que, aunque no veía bien, sabía que escuchaba todo. Para mostrar lo virtuosa de su nueva esposa, colocaba unos lienzos tras el carruaje para colocar en las tablas que harían de cama en la cabaña que había construido para recostar a la joven cuando la poseyera, tenía que darse el gusto de tener la evidencia de su virtud, como en las viejas costumbres que habían tenido en su familia.
La doncella que servía a su ama, le asesoraba sobre lo que tenía que hacer, - Niña, usted solo haga lo que le diga, no se mueva y que sea su mujer es lo que más desea un hombre, por lo que creo que querrá hacerla que tenga hijos pronto, por eso quiere llevársela, vi que lleva cobijas y tiene costumbres antiguas, es demasiado grande, esa barba es muy abundante debe morder esto, para que no grite cuando suba sobre usted. - Tengo mucho miedo, es muy grande. - Él la va a cuidar, él ha tenido muchas mujeres, tiene una vasta experiencia en esas cosas, quiere que le dé hijos así que, si la lástima es normal, siempre son así.
Continuará...
Gracias por leer y comentar está historia, continuamos con el reto a subir historias de febrero basadas en las imágenes realizadas por Loren Mont.
Gracias por el respeto a mis escritos al no tomarlos ni usarlos en parte completa o parcial en otras historias.
Respetando el origen de los personajes a sus creadores al no escribir con fines de lucro.
Sinceramente,
un abrazo a la distancia
Mayra Exitosa
