El Cristal-Rosa, Parte 3
Ya se hacía noche en Tokio mientras Usagi y Luna, ya de regreso a su casa, contemplaban silenciosamente el trágico evento que habían presenciado hace pocas horas.
"Pobrecita... Lloró tanto que se cansó," comentó Usagi tras revisar como Hotaru dormía en su cama.
"Lo peor es que esto aún no tiene solución," dijo Luna. "¿Aquél monstruo no te pareció familiar de alguna forma?"
"¿¡Que dices!?" la chica de bollos afirmó con sorpresa. "Lo habíamos sellado, ¿no?"
"Pues como viste, el Profesor Tomoe volvió a la vida, junto de no se cuantos otros."
"¡Ya basta! No quiero más pensar en eso, ¿está bién?" Usagi estaba claramente estresada con la situación.
La gata sabia se puso adelante de la Scout. "Mira, Usagi... Fué horrible todo lo que pasó, pero no puedes fingir que no hay problema."
"Y que quiéres que haga, ¿eh?"
"A mi me parece que aún hay algo de extraño en el Laboratorio Tomoe. Quizás haya algo sobre el paradero de Chibiusa. Sugiero que regresemos tu y yo hacia allá atrás de más pistas. Y ya que usaste el poder purificador del Cristal de Plata, no habrán más enemigos en tu percalzo. Es la mejor hora que tenemos para investigar por allá."
Usagi respiró hondo, soltó un suspiro audible y asintió. "Tienes razón... Está bien, vámonos."
"Esperen," murmuró Hotaru desde la cama. Las otras dos luego fuéron a su costado, preocupadas con su estado. "Quiero... Ir con ustedes también..."
"Pero Hotaru," Usagi trató de argumentar. "Sabemos que pasaste por un-"
"Se que no logramos salvar a mi papá," interrumpió la Scout de la Muerte. "Pero esta vez... Quiero poder ayudar a Chibiusa. Así que llévenme con ustedes una vez más, se los suplico."
"Pues muy bién, vámonos," Usagi le dijo. Ella ayudó la pequeña a salir de la cama, y pronto las tres volvieron al fatídico Laboratorio.
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Luego que las Scouts y la gata negra llegaron al portón de entrada del Laboratorio Tomoe, se encontraron con una grata sorpresa en la forma de cierta pareja de heroínas.
"En hora buena," comentó Sailor Neptune. "Ya se hacía tarde."
"Supimos lo que le pasó a Chibiusa," completó Sailor Uranus. "No tardemos en ir buscarla."
"Ah, chicas... Pero ni tenemos idea de donde ella se encuentra," argumentó Usagi.
"Pues mientras ustedes estaban afuera, nosotras hicimos nuestra propria busca en el banco de datos del Laboratorio, y verificamos que la chiquilla está en un bosque al pie del Monte Fuji," le explicó la Scout del Viento. "Usamos nuestro Sailor Teletransporte y vayamos por su señal de vida."
Esto iluminó el semblante pesaroso de ambas Usagi y Hotaru, que pronto se transformaron y, con ayuda de Luna, lanzaron su Sailor Teletransporte a los cielos, rumbo al local donde la futura hija de Usagi se había escabullido.
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Las heroína prontos aparecieron en un claro de un bosque oscuro. Tras andar un poco por los tortuosos caminos de aquél lugar, Sailor Moon no pudo evitar de preguntar: "¿Como exactamente ustedes supiéron que es acá que se encuentra Chibiusa?"
"Mientras buscábamos datos sobre el enemigo y sobre el Cristal-Rosa, vimos informaciones también sobre su paradero," Sailor Uranus explicó una vez más. "Vinimos hacia acá hace poco también, y sentimos algo raro en el aire. Una aura maligna, que nos hacía sentir angustiadas y queriendo volver a casa."
"Seguimos ese aura y deducimos que era de hecho el Cristal de Plata de Chibiusa emitiéndolo," completó Sailor Neptune. "El problema es que no sabemos el local exacto en donde ella se encuentra, por eso decidimos que sería mejor y menos complicado si ustedes también viniésen."
"Y ya que está todo explicado, démonos prisa," sugerió Uranus.
Las demás pasaron a usar el Cristal de Plata actual en manos de Sailor Moon como guía para averiguar el real paradero de la chica pelirosa. Los caminos eran muy torcidos, estrechos, empinados, o una combinación de todo eso, nada facilitado por ya ser de noche. La luz del Cristal de Plata a veces era la única iluminación del local en que las Scouts estaban, y muchas veces se deparaban con youmas, androides y daimons que, al fin y al cabo, eran el menor de los problemas en esa búsqueda.
Eventualmente, el Cristal de Sailor Moon comenzó a vibrar con cierta fuerza. En otro claro de aquel denso bosque, lograron ver dos figuras, una caída al suelo y otra a su lado, sentada con la cabeza entre las rodillas.
Las Scouts pronto reconocieron la figura sentada por su peculiar peinado. "¡Chibiusa!"
"¡Chicas!" La pelirosa balbuceó de alívio.
"Que bueno saber que estás bien," comentó Sailor Moon, sin evitar de sonreír. "Pero oye... ¿Quién es ese acostado a tu lado?"
"Oh si... Su nombre es Anshar. Él que me ayudó, transportándome hacia acá y mandando a Momo a casa. El pobre usó toda su energia y ahora está desmayado..."
"Ah, todo un caballero destinado," bromeó Sailor Uranus.
Chibiusa no evitó de sonrojar hacia tal jugarreta. "¡Oh-Oye! No hables así..."
"Hmm, pero para lograr teleportarse así hacia tan lejos... Quién exactamente podría ser ese chico?" argumentó Sailor Neptune.
Logro escuchar mas voces... Deben haber venido atrás de Lady Serenity. Si la Princesa logra huir del alcance de Sin, se acaba todo...
"Anshar me ayudó, eso es lo que importa," Chibiusa les dijo a las demás, molesta con la implicación de las Scouts Externas de que el chico peliverde pudiése ser un enemigo en potencial. "Por favor, no dudes de él..."
La Scout de los Mares se apenó de la pequeña. "Tienes razón. Perdón por haber dicho esto, Chibiusa. Si logras escuchárnos, Anshar... Te agredecemos por haber protegido nuestra pequeña amiga del peligro, esta bién?"
"Deja el resto con nosotras," Sailor Moon sugerió. "Te llevaremos a casa sana y salva."
"¡Pero yo también quiero luchar!" insistió la pelirosa.
"Está fuera de cuestión," retortó la heroína de bollos. "No te imaginas el tanto de enemigos que nosotras tuvimos que enfrentar, uno más peligroso que el otro. Y que decir de los que se vienen más adelante, entonces?"
Aún así, la pequeña Scout hincó el pié en el suelo y cruzó los brazos de enfado. "Yo también soy una Sailor Scout, ¿no te acuerdas? Si tu y las Externas luchan, ¡yo también lo haré!"
"Ay, que terca eres... De cierto lo tomaste de tu papá," Sailor Moon dijo también enfadada.
"Mejor que no insistas, que la chiquilla está cien por ciento decidida cuanto a esto," Uranus le argumentó a un lado.
"Además, tu también puedes ser bien testaruda cuando quiéres serlo, así que no le eches toda la culpa a Mamoru," jugueteó Neptune.
"Y otra cosa," volvió Uranus a hablar. "Todo indica que el Cristal-Rosa está reaccionando justamente al Cristal de Plata del futuro en manos de élla. Así que sugiero que le llevemos con nosotras hacia más adentro de este bosque."
"Es mejor que la llevémos," finalmente habló Sailor Saturn. "Mejor que seguir dejándola acá, a la merced de las creaturas que asolan este lugar."
Sin otra alternativa, Sailor Moon asintió y permitió que su futura hija fuése con ellas.
"Pero no te las des de heroína, que sabemos de tus límites," la Scout rubia afirmó.
"Ya, esta bien," asintió Chibiusa. La pequeña pronto llamó por sus poderes y se transformó en Sailor Chibi-Moon, juntándose a los demás. Luego que Sailor Uranus tomáse al desfallecido Anshar y lo pusiése en sus espaldas, las Scouts retomaron el camino, siguiendo la señal del Cristal de Plata de Chibi-Moon hacia lo que esperaban que fuése el paradero del anhelado Cristal-Rosa.
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Eventualmente, las Scouts llegaron a la entrada de una cueva. La señal se ponía más fuerte a medida que entraban, lo que no dejaba dudas de que el Cristal-Rosa solo podría encontrarse ahí. Y a medida que entraban, la aparencia de la cueva más cambiaba, hasta tener un interior cubierto en material cristalino y duro como diamante.
Pero había algo en aquél lugar que hacía con que Sailor Moon en particular se sintiése rara y angustiada.
"¿Sucede algo, Sailor Moon?" le preguntó Luna.
"Siento que... Ya estuve en este lugar antes..."
"Como así?" Chibi-Moon le inquirió.
"Es como si fuera... El Punto-D en el Polo Norte."
"No puede ser," Sailor Uranus intervino, sabiendo de lo que su líder hablaba. Ella y las otras Scouts Externas sólo escucharon de la fatal lucha ante el Negaverso mucho más tarde.
"Mira, mejor avancemos para asegurarnos de lo que realmente hay acá, ¿está bién?" sugerió Sailor Neptune.
"Si, tienes razón," asintió Sailor Moon mientras recuperaba su buena gana. "Vámonos."
De hecho, a medida que avanzában por aquel tunel, todas las heroínas sentían algo extraño en el aire. No llegaba a ser una aura maligna, pero era fuerte suficiente como para hacerlas sentir cierto aprieto en el pecho y cierto recelo en la mente.
"Creo que entiendo lo que sientes ahora, Sailor Moon," le dijo Uranus. "Siento una especie de deja vu... Apesar de nunca haber estado en este lugar antes."
"No siento esto desde que luché contra la Reina Beryl," revela Sailor Moon.
"La misma que destruyó el Milenio de Plata," la Scout de pelo corto amargamente recordó.
"Exacto... Y lo peor es que está cada vez más fuerte. Es como si... Como si..." De repente ella comenzó a temblar de miedo, algo que no le pasaba hace un buen rato. "No quiero que pase de nuevo..."
El recuerdo de sus compañeras muriéndose una a una, y más ver a su amado Mamoru sacrificándose para salvar su vida volvieron y golpeáron la mente de la Scout. Su semblante de miedo era visible, y dejó las demás preocupadas por su estado mental.
"¡No! Las protegeré a todo costo," ella balbuceó tras sacudir la cabeza. "Esta vez, ¡todo saldrá bien!"
Esa aura... Es la fuerza de las Sailor Scouts! Son muy fuertes de hecho... Sobretodo Sailor Moon, junto al Cristal de Plata... Pero como exactamente llegámos hacia acá? Oh... Lady Serenity también tiene un Cristal. Este debe haber transportado a nosotros al local del Cristal-Rosa, justo después de que yo usase mi teletransporte...
"Lindo discurso, chicas," una estridente voz feminina resonó por las paredes cristalinas de la cueva. La atención luego se volvió al otro lado del túnel, donde cinco figuras aladas permanecían paradas y listas para el combate.
El miedo de Sailor Moon se concretizó ahí y entonces: eran las DD Girls, las youmas mas fuertes que Beryl tenía a su disposición y que victimaron las Scouts Internas.
"¡Al ataque!" la youma de color lila ordenó. Las enemigas se extendiéron por el túnel e impidieron que las Scouts huísen. La de color rosa pronto usó su brazo de ramas para capturar a Sailor Neptune.
"¡NEPTUNE!" gritaron las demás. Antes que pudiéran salvarla, las otras villanas se pusiéron en su camino.
"Te voy a asar viva!" amenazó la youma rosada.
"Escucha," dijo Sailor Neptune con cierta dificultad. "¿No sabes que... Antes de asar la carne, necesitas condimentarla?"
"¿¡Que dices!?" la villana exclamó sin creer lo que estaba escuchando.
"En serio... Yo misma te ayudo con sal marino. ¡Maremoto de Neptuno!"
Con su fulminante ataque a quemaropa, la DD Girl rosa terminó pulverizada casi que inmediatamente, así liberando Sailor Neptune para volver al lado de las demás. Con la ventaja numérica, las Scouts se sintiéron más confiantes. Todas, menos Sailor Moon. Ella se quedó parada con una mirada vacia en la dirección de la lucha que las Scouts Externas trababan.
"¡Sailor Moon! ¿Que te pasa?" inquirió Chibi-Moon tras ver la que Scout estaba al borde de un ataque de pánico. De hecho, ella no lograba mover un músculo y respiraba con cierta dificultad, resultado de un flashback repentino al día en que sus amigas muriéron a las manos de las maléficas sirvientes.
"No... No consigo..."
"Chibi-Moon, cuida de ella. Las demás, ¡prepárense para el ataque! ¡Espada Espacial!" El puro brillo de la lámina en el puño de Sailor Uranus bastó para paralizar las adversarias, pero no contenta con eso, ella luego partió al ataque, logrando cortar al medio dos de las villanas. Pero las otras dos no solo lograron esquivarse del ataque, sino que pronto saltaron juston en donde estaban Moon y Chibi-Moon.
La pelirosa instinctivamente sacó su Bastón Rosa y lo apuntó en dirección a las youmas. "¡No les harán nada! ¡Dulce Corazón Rosa!"
El ataque no logró más que derribar una de la DD Girls hacia atrás, pero ni señal de destruírla. "¡Mocosa intrometida! ¡Ahora verás!" dijo la otra. De un salto, la villana atacó la Scout pelirosa, que no tuvo tiempo de reaccionar.
"¡Aléjate de ella!" exclamó una voz familiar que hizo la youma detenerse. Era Sailor Moon, que seguía con una mirada asustada, pero en posición de batalla, apuntando el Bastón Espiral hacia la DD Girl. "¡Ataque del Corazón Espiral!"
Quizás movida por la emoción, aquél ataque se transformó en un rayo tractor que simplemente eliminó la DD Girl que la atacó. El ataque fué tan fulminante que las Scouts Externas tuviéron que lanzarse al suelo para no seren golpeadas por aquél rayo. Solo tras caerse cansada al suelo fué que Sailor Moon detuvo ese golpe devastador.
"Aún... No canten... Victoria," afirmó la última DD Girl viva. Pero antes que pudiéra hacer cualquier cosa en contra de las demás, Sailor Saturn logró apuñalarla por detrás con su Tumba del Silencio.
"Viste?" le aseguró Sailor Uranus a su líder mientras la ayudaba a levantarse. "Al fin y al cabo estamos todas vivas, y aún logramos acabar con esas creaturas malditas."
"Tienes razón," Sailor Moon respondió aparentando estar más aliviada, "pero aún así, yo sigo sintiendo esa angústia dentro de mí. Por qué?"
"Eso yo misma te lo puedo explicar," afirmó una voz femenina más madura desde un salón al fin de aquél túnel. "Vengan hacia acá."
"Esa voz..." Sailor Moon reconoció. Aquél miedo que ella sentía anteriormente volvió a toda fuerza. A medida que ella y las demás se acercában del salón rocoso a su frente, ese temor la congelaba cada vez más.
Creo que no necesito explicar quién se viene ahora!
Mis mas cordiales agradecimientos a quien pase por leer y disfrutar de esta adaptación. Y sobretodo a ustedes litakino1987 y Karina Souza por aportar y dejar su feedback acá!
En el próximo capítulo: La resolución a una batalla dramática.
Saludos de Hospitaller Knight
