El Cristal-Rosa, Parte 4

"La reacción al Cristal-Rosa se hizo más fuerte," observó Sailor Chibi-Moon al acercarse de una de las paredes rocosas de la gran galería a la que llegaron.

"Pero es un camino sin salida," apuntó Sailor Moon.

"Apuesto que hay una entrada secreta," comentó Sailor Uranus. "No puede ser que la creatura nos haya llamado hacia acá a puro perder tiempo en un salón vacío."

"También es probable que haya un espejismo para atraparnos," agregó Sailor Neptune, "asi que tengan cuidado."

"Tendremos que guiarnos por la señal del Cristal de Plata en manos de Chibi-Moon," dijo por fin Sailor Saturn.

"Uh, ya entendi," Sailor Moon comentó medio molesta. Ella y su futura hija comenzaron a tocar las paredes, hasta que de repente, un camino cristalino se formó en la galeria, lo que hizo Sailor Moon carse al suelo y lastimarse el rostro.

"Tal como lo imaginaba," se jactó Uranus al ver el pasillo en su frente.

"Oh no... Ese aprieto que siento se viene de nuevo," dijo Sailor Moon con el tono preocupado que tenía cuando apareciéron las DD Girls. A pasos cortos y inseguros, la heroína fué avanzando por el pasillo recién abierto. Sus compañeras pronto la siguiéron, llegando hacia otra galería, más vasta pero tomada por una ominosa sombra.

Al fondo oscuro, se veía una figura femenina de piel pálida, largo pelo rojizo ondulado, un vestido púrpura y un báculo oscuro. Su aura y su mirada destilaban pura maldad. A medida que se acercaba de Sailor Moon, su figura bajo la poca luz de la cueva se reconocía cada vez más, confirmando los miedos de la Scout: la Reina Beryl había regresado.

"No... Tu no..."

"Estuve esperándolas, Sailor Scouts," habló la villana. "Y a ti también, Pequeña Dama y futura Princesa."

Sailor Moon volvió a quedarse paralisada ante la visión de su enemiga mortal, que provocó la caída de su Reino en su vida pasada y aún ordenó la muerte de sus compañeras y del hombre que amaba. Las Sailors Uranus y Neptune se quedáron al mismo tiempo impresionadas y abismadas al ver la infame oponente por primera vez. Chibi-Moon tuvo que darle un empujón a su futura madre para que volviera a si.

"Imposible... Beryl, ¿¡como demónios volviste a la vida!?" exclamó Sailor Moon. "Usé de todas mis fuerzas, junto al Cristal de Plata, para sellar tu vil alma por todo siempre."

"Es cierto todo eso que dijiste, Sailor Moon," Beryl dijo abriendo una sonrisa sardónica. "Pero como puedes ver, mi Destino se alteró. Ahora estoy en frente tuyo, viva y entera, gracias a la reescritura de mi Destino. Era para que yo muriera y permaneciera en el más-allá por todo siempre, pero ya no lo es así. Y esta vez, te lo garantizo... Todo será diferente. Él será mío, y tu... ¡Tu serás la que se irá al círculo más profundo del Infierno!"

Dicho esto, la Reina Beryl disparó un poderoso rayo oscuro que derrumbó las Scouts de un sólo golpe.

"Ah... ¡Anshar!" balbuceó Chibi-Moon al ver su nuevo amigo aún desfallecido tirado al suelo. La Scout pelirosa se levantó como pudo y pronto fué a su lado a tratar de defenderlo del azote de energía oscura de la villana.

"¡Dulce Corazón Rosa!" Chibi-Moon llamó por su poder. Obviamente, no le hizo daño, pero le robó su atención por haber, de alguna manera, neutralizado sus rayos oscuros, dando espacio para que sus compañeras lográsen levantarse.

"Te crees la gran cosa, chavala," Beryl exclamó mientras iba en la dirección de la niña. "Pero ahora verás"

"No... ¡NO! ¡NO LE HAGAS NADA!" gritó Sailor Moon de forma desesperada al ver a Beryl estrangulando la pequeña Scout.

"Sailor Moon, ¡que te pasa!?" bradó Sailor Uranus. "No te quedes ahí parada, atácala!"

"Ella está traumatizada, ¿no lo vés?" argumentó Sailor Neptune a su lado.

"¡Lazo de la Muerte!" llamó Sailor Saturn sin perder tiempo, logrando atrapar la villana en su ataque etéreo.

"A unir nuestras fuerzas como lo hacemos de costumbre," dijo Uranus a Neptune, que asintió sabiendo de lo que su amada hablaba. Ambas mezclaron sus fuerzas y fulminaron a Beryl con su enorme poder, arrojándola con fuerza hacia la pared cristalina de la galería.

"Buen trabajo, chicas..." dijo Beryl mientras se levantaba con dificultad. "De todos modos... No esperaba que fuése acabar con ustedes con esta forma."

Algo en el tono en que Beryl hablaba denotaba que escondía alguna cosa y estaba lista para revelarlo en aquél momento.

"¡No pierdas más tiempo, Sailor Moon!" llamó Sailor Neptune. "¡Usa tu Cristal de Plata para sellarla de nuevo!"

"Creo que debes saber por que te traje para este exacto lugar, Sailor Moon," prosiguió la villana peliroja, ajena a lo que la Scout le ordenaba.

"No tengo la mínima idea," la heroína le respondió, un mixto de sentimientos aún nublando su juício.

"Quizás tenga algo que ver con los fuertes campos magnéticos en los alrededores del Monte Fuji," Luna trató de adivinar. "Hay muchos casos de gente que se atrae por esos campos, y termina perdida por entre los bosques al pié de la montaña."

"Muy astuta eres, felina," Beryl retomó la palabra. "Esos campos magnéticos provenientes de estas cuevas son repletos de energía oscura... Tal como lo tenía Metalia. Y al hacer esa energía convergir... ¡Mi poder aumentará exponencialmente, y seré invencible!"

Toda la iluminación del local se deshizo en haces de luz que fuéron hacia donde la villana había levantado su mano izquierda. Aún era posible notar como Beryl tomaba una forma gigantesca y demoníaca, dispuesta a aplastar sus oponentes a cualquier momento.

Las Scouts sentían todo en su alrededor siendo tirado hacia abajo, hasta el proprio aire, lo que hacía con que ellas respirásen con cada vez más dificultad y no pudiéran moverse o llamar por sus poderes. Esa fuerza era tanta, que llegaba a arrancar sangre de las narices y encías de las Scouts.

Es inútil, pensó Sailor Moon. La única cosa que ella y las demás podían hacer aún era pensar consigo mismas. Beryl se volvió muy fuerte... No puede ser que...

No te rindas así, habló una voz femenina familiar.

Esa voz... Luna?

Así es, le respondió. Estoy usado de mi poder telepático, el mismo que usé para recuperar tus memórias tras la batalla contra el Negaverso.

Oh, Luna... No se que hacer, me siento tan... Tan débil...

¡El Cristal de Plata! Apúntalo hacia Beryl.

Sailor Moon se acordó de cuando usó del Cristal de Plata acoplada al Cetro Lunar junto a las almas de sus compañeras para eliminar a Beryl y a Metalia, a costo de su própria energía vital. Pero... Eso no me irá...

No, no te preocupes, le garantizó la gata sabia. Ya eres más fuerte y ya dominas mejor el poder sagrado del Cristal. Dáte prisa... Yo misma también no se hasta donde aguantaré...

Con una inmensa dificultad, la heroína de bollos se levantó, tomó el Compacto en donde llevaba su más valioso artefacto, y lo apuntó hacia Beryl, tal como lo hizo hace poco menos de dos años, en el Polo Norte, habriendo sufrido pérdidas trágicas pero sin jamás haberse dado por vencida.

"Ese truco ya lo vi antes," se jactó Beryl. Un brillo maligno en sus ojos hizo con que el fulgor del Cristal de Plata se disipase por completo. La oleada de coraje que había entrado en su corazón se esvació, dando lugar nuevamente al más puro miedo y incertidumbre.

"No puede ser..."

Uranus y Neptune se arrodillaban una al lado de la otra de manos dadas. Sailor Chibi-Moon se ponía en frente al desfallecido Anshar. A frente de estos, estaban Sailor Saturn con Luna en sus brazos. Y en frente de todos, Sailor Moon caía sobre sus rodillas y por fin tumbando al suelo, sintiendo sus fuerzas desvaneciéndose de a poco. Todas esperaban un fin rápido e indolor, cosa que la cruel Reina Beryl no les daría - La visión de sus oponentes la hacía regozijarse demasiado como que para acabar con todo eso de un solo golpe.

No hay caso, pensó Sailor Moon. Lo siento, chicas... Yo fracasé...

No digas eso. Otra voz femenina resonó por el vacío que tomaba todo en su entorno.

Quien... Quien está ahí... Sailor Moon creía estar delirando.

Sabes bién quien soy. Y sabes bien que este no es el fin de todo.

Ocho puntos de luz se encendieron en frente de Sailor Moon. Después de un breve giro, estos puntos revelaron una forma que la heroína no pensaba que fuése ver nuevamente: Un cáliz dorado, con joyas encrustadas en su orilla, y alas sirviendo de orejas.

No puede ser... ¡Es la Copa Lunar!

Eso mismo, le confirmó la voz. Eres la Mesías que esta era necesita. No importa cuanto el Destino cambie, tu rol como la salvadora de esta gente no cambiará, y para esto, necesitarás de toda asistencia posible. Sólo tu puedes manejar el poder sagrado de la Copa Lunar, igual que el inmensurable poder del Cristal de Plata. Sólo tu puedes salvar la línea del tiempo. No tengas más miedo, levántate y lucha.

La Scout alzó su mano y tomó la Copa Lunar, perfectamente palpable. El aliento y las fuerzas volvían a su cuerpo, así como su ímpetu de combate.

La luz volvió a la galería, revelando las demás Scouts a un punto de también perderen sus consciencias frente a una Reina Beryl agigantada. Su expresión de deleite dió lugar a una mueca de fúria al ver las heroínas logrando levantarse... Y viendo a Sailor Moon sujetando un ítem que no estaba ahí antes, emitiendo una aura fresca y angelical.

"Pero que significa eso?" exclamó la malvada Reina.

"Significa tu fin," respondió Sailor Moon, cuya forma y uniforme sufriéron una metamorfosis. Y por via atavística, lo mismo le pasó a Sailor Chibi-Moon. Quizás por esto también, las Scouts Externas recuperáron sus energías y sus ganas de luchar.

"No puedo creerlo," se dijo Luna al enterarse de lo ocurrido. "¡Es la Copa Lunar! ¡Es Super Sailor Moon!"

"¡Malditas sean!" gritó Beryl al lanzar un miasma venenoso. "¡Muéranse de una vez!"

"Sujéten sus respiraciones!" ordenó Sailor Uranus. Todas aguantáron lo máximo que pudiéron, mientras que la Scout de los Vientos creaba un remollino que aspiraba y apartaba el aire tóxico hacia lejos.

"¿Estás bién, Sailor Moon?" la Scout pelirosa le dijo preocupada.

"¡Nada de lo que hagan les servirá!" se jactó Beryl mientras juntaba una inmensa energía oscura en su mano.

"¡Usen sus Cristales de Plata, las dos juntas!" ordenó Luna. "Quizás combinando los artefactos del presente y el futuro, sea posible deshacer la modificación en el Destino de Beryl."

Las dos Super Sailor Scouts alzaron sus respectivos Cristales de Plata hacia arriba. Su poder sagrado creó una redoma de luz que cubrió a la villana por apenas un corto instante.

"¿¡No funcionó!?" preguntó atonitamente Sailor Neptune.

"Pero... ¿¡Por que no!?" adicionó Sailor Saturn.

"¡Manga de estúpidas! El poder que el Cristal de Plata tiene por sobre mi Destino ya se deshizo! No importan cuantos haigan, ni de que lugar en el tiempo vengan... ¡Ya no podrán hacer nada en contra mío!"

"¡Entonces tendrá que ser por las malas! ¡Ataque del Corazón Arco-Iris!"

"Otro truco viejo?" se burló Beryl mientras lanzaba su tenebroso ataque, que chocó contra el poder lanzado por la heroína antes que la golpeáse.

"¡Por el Poder del Prisma Lunar!" llamó Super Sailor Chibi-Moon al apuntar su bastón y juntar su poder al de su futura madre, dándole fuerza y ventaja.

Atrás de ellas, las Scouts Externas se pusiéron en pié y apuntaron sus respectivas armas, también otorgando sus fuerzas a su líder.

"¡Por el Poder del Planeta Urano!"

"¡Por el Poder del Planeta Neptuno!

"¡Por el Poder del Planeta Saturno!"

"¡MALDITAS SEAN, TODAS USTEDES!"

El poder sagrado de las Sailor Scouts fué tremendo y sofocó a Beryl completamente. Tal como en aquélla vez, ella fué cubierta por la luz del poder de las heroínas, pero de manera diferente a la mortal batalla contra la Princesa Serenity, la villana no se murió de inmediato: Ella volvió a su forma original, pero completamente debilitada tras haber sido cubierta por la fuerza benévola de Sailor Moon.

"No... ¡NO! ¡NO!" Beryl gritó desesperadamete al suelo una y otra vez. "No puede ser! Derrotada así de nuevo... Dejándome viva apenas para humillarme más... ¡Luego ahora que tenía una oportunidad de escapar el Destino de ser destruída por las Sailor Scouts! ¡Era mi turno! Mi turno de ganar, y tenerlo en mis brazos..."

"Que espectáculo patético," Sailor Uranus se dió al lujo de comentar.

"En... Dy... Mion..." fué todo lo que Beryl pudo sollozar antes de finalmente fallecer y volver al olvido de donde había salido.

Sailor Moon y Sailor Chibi-Moon estaban muy debilitadas tras volver a sus formas originales, pero no dejaron de sentir algo por lo de su más antigua oponente. No era miedo o furia, sino que pena. Quizás a la Reina Beryl no le hubiése agradado para nada saber que las Scouts la encontraban una figura digna de pena, pero a esa altura, ya no hacía diferencia, puesto que volvió a dejar de existir.

"Tu obsesión fué tu perdición," Sailor Moon apenas comentó. "Bueno... ¿Están todas bién?"

"Si estamos, pero... Uf! Esto tomó casi toda nuestra fuerza," respondió Sailor Uranus, sujetándose a la también exausta Sailor Neptune.

"De hecho," confirmó Neptune. "Pero lo que importa es que ganamos."

"Sailor Moon... Estás llorando?" preguntó Sailor Saturn mientras traía a Anshar en sus espaldas.

La heroína se pasó la espalda de una mano sobre los ojos. "Es de alívio... Por verlas todas bién."

"Esto aún no se ha acabado," recordó Luna. "Fíjense que aún no hemos encontrado el Cristal-Rosa."

"¡Oh, es cierto!" dijo Sailor Saturn. "Debe estar al fondo de la galería."

"¡Entonces vamos, que Mamo-chan cuenta con nosostras!"

En el fondo, había un sin fin de cristales puntiagudos al fondo de la galería, pero ninguno parecía destacarse como siendo el que las Scouts tanto buscaban.

"¿Cómo sabremos si el Cristal-Rosa está aqui?"

"Siguiendo la señal de mi Cristal de Plata, no te acuerdas?" le recordó Chibi-Moon. La pequeña hizo una breve busca por entre las formaciones cristalíneas hasta que logró encontrar lo que buscaban: Tal como su nombre indicaba, era un cristal en forma de rosa de color rojo, y estaba escondido atrás de una especie de arbusto de diamante.

"Lady... Serenity..."

"Ah?" Sailor Saturn notó que Anshar se despertaba en su espalda, pero antes que pudiera hacer algo a más, el chico peliverde se teletransportó como si nada le hubiése pasado.

"¿¡Anshar!?" Chibi-Moon exclamó sorpresa al ver su nuevo amigo recuperado en frente suyo... Y tratando de tomar el Cristal-Rosa para si.

"Usted no puede tomarse esto, Lady Serenity," Anshar le dijo.

"¿¡Que dices!?" balbució la pelirosa. "Devuélve el Cristal-Rosa ya!"

"Quieres esto para curar a Tuxedo Mask, verdad? Si haces eso, a la larga tendría que pelear contra usted... ¡No puedo dejar que eso pase!"

"Maldición, ¡era una trampa!" titubeó Sailor Neptune.

Y para empeorarlo todo, nadie menos que la Opuesta Sin apareció en frente a los dos niños.

"Al fin te enteraste de la verdad," Sin le dijo a su hermano menor.

"No podía traicionarte, hermana," le dijo Anshar pero mirando hacia abajo con cierta verguenza. "Digo..."

"¡Nos traicionaste a nosostras, pendejo!" le gritó Sailor Uranus.

"Opuesta Sin," Anshar se refirió a su hermana por su puesto, y no por su parentezco.

"Ah, ahora veo que te estás comportando mejor también," la villana respondió con una larga y satisfecha sonrisa.

"Luchar a tu lado fué el momento más alegre de mi vida hasta ahora, Lady Serenity... No, Chibiusa... Pero ella es mi hermana. Perdón."

Anshar y Sin desapareciéron con el Cristal-Rosa en manos, dejando las Scouts atónitas y paralizadas.

Pero nadie parecía más herida que Sailor Chibi-Moon, que ni se dió al trabajo de sujetar sus lágrimas. "No... Por qué... Me protegiste, salvaste a Momo... ¡Y aún haces esto!?"

"Ese niño... Al fin y al cabo es parte del Destino Maldito," lamentó Sailor Moon mientras iba en dirección a su futura hija. "Acálmata, Chibi-Moon. Debe haber una explicación para todo esto."

"Quizás tenía sus motivos," racionalizó Sailor Neptune, "por más nefastos que fuésen. Nos tomó a todas fuera de guardia."

"No todo está perdido," le aseguró Luna. "Las demás Scouts ya deben haber regresado de sus misiones, y todas recuperaron sus Joyas de Luz. Mamoru seguirá vivo, eso sí te lo garantizo."

Chibi-Moon contempló en silencio lo que sus compañeras le dijeron, y ella respondió apenas con un leve asentimiento con la cabeza.

"Regresemos a Tokio, ¿si?" sugerió Sailor Saturn. Todas se pusiéron de acuerdo,y caminaron a pasos lentos, cansados y dolorosos hacia la salida de la cueva, ateniéndose a una parca esperanza de que todo estaría bien con Mamoru, mismo sin el Cristal-Rosa. Pero ninguna dejó de pensar en que exactamente las villanas estaban tramando. Y Chibi-Moon en particular sólo podía pensar en Anshar, y en lo que él acababa de hacer.


Le di cierto color a la lucha, pues el juego medio que no le dá la importancia que tendría si Beryl volviése a la vida para enfrentarse a las Scouts.

Mis más cordiales agradecimientos a litakino1987 y a Karina Souza por dejar sus excelentes y bienvenidos reviews siempre que hay nuevo capítulo, y a los nuevos seguidores de la fic. Y claro, gracias a ustedes anónimos que pasan acá para acompañar!

En el próximo capítulo: Lo último sobre el estado de salud de Mamoru, y una aliada improbable surge.

Saludos de Hospitaller Knight.