Hostilidad y Amistad, Parte 4

Tras teletransportarse de regreso a la superficie en Harumi, las Scouts Internas pronto se encontráron con Luna en donde ella dijo que las estaba esperando.

"¿Es verdad que halláron el portal?" Sailor Moon pronto preguntó a la gata sabia.

"Si, y es bien cerca de acá," Luna le respondió. "Síganme."

Tras poco menos de cinco minutos de caminata, ellas se encontráron con las Scouts Externas en un muelle de la parte pesquera e industrial del districto.

"Es justo acá en donde están paradas las demás," Luna les explicó.

"¡Perfecto!" exclamó la Scout líder. "Pero... ¿Cómo exactamente lo activamos?"

"Juntando nuestros poderes," le respondió Sailor Plut. "Una a una, llamaremos por nuestros planetas guardianes. Ahora concentrémonos..."

Las heroínas entonces cerráron sus ojos, concentráron sus poderes por todo su cuerpo y mente, y llamáron por sus poderes. Hecho esto, una centella de luz las cubrió por completo. Era el portal de Mare Serenitatis abriéndose y dando paso para que las Sailor Scouts pudiésen proseguir con su misión.

"¡Adelante hacia el pasado!" pensó Sailor Moon mientras el portal de luz se cerraba, sin dejar ningún rastro de su presencia hacia atrás. Un mixto de ansiedad y confianza les tomaba las almas mientras hacían su viaje.

(xx)

En un palacio suntuoso, una cierta figura femenina de piel pálida y largas mechas platinadas anda en su átrio de un lado hacia otro, como si estuviése impaciente con alguna cosa. Ella respiraba con dificultad, y en su rostro de ojos rojos se reflejaba la preocupación y tensión de álguien temiendo por su fin antes de su tiempo.

"Que dolor..." se quejó a si misma. "Otra vez mi corazón se siente como si estuviése siendo partido al medio... Será posible que... ¿Mi vida será así tan corta?"

No queriendo pensar más en su mortalidad, la figura entonces se recompuso y llamó por su leal y jóven siervo. "Anshar..."

El chico peliverde pronto se materializó abajo del átrio. "A sus órdenes, Lady Apsu."

"Demande Black se há abscondido en el pasado con el Cristal-Rosa."

"¿En serio?" Anshar preguntó sorpreso, ya que él perdió el artefacto tras tomárselo de Chibiusa hace poco tiempo.

"De hecho... Y veo también que las Sailor Scouts lo están persiguiéndo. Recuerda que si logran recuperar el Cristal-Rosa... El Destino no se modificará."

"Oh... Eso no puede pasar," el jóven afirmó. "Hay alguna manera de detenerlas?"

Apsu dió una sonrisa débil ante la disposición del muchacho. "Pues si lo hay. Si queremos modificar el Destino... Si tu quiéres estar junto de Lady Serenity, no hay otro modo... Si no alterar el proprio Cristal de Plata."

"¿Que quiére decir usted con eso?" él le preguntó intrigado. "¿No que el Cristal de Plata es invencible?"

"De hecho lo es... Pero en la era en que las Scouts Opuestas fuéron... El Cristal estaba dividido en siete pedazos, los llamados Cristales Arcoíris. Sólo en obtener uno solo, el Destino ya cambiará masivamente."

"Entiendo... Si el Cristal se combina incompleto, su poder se disminuirá."

"¡Correcto! Y la desigualdad de casta entre tu y Lady Serenity dejará de existir. Mejor aún... Un futuro en que tu podrás muy bien ser su amante."

Esa parte encantó Anshar de manera a no más poder. "Lo entiendo. Pronto le diré a Sin acerca de los Cristales Arcoíris."

Mientras se alejaba del atrio de Lady Apsu, el jóven peliverde no pudo dejar de pensar en los actos que su superiora había recién cometido. "De todos los enemigos de las Sailor Scouts... Por qué élla tendría revivido al Clan Black Moon? Bueno, espero que ella sepa lo que está haciendo. Y espero que Sin y las demás logren encargárse de los Black Moon."

"Lo dejaré todo en tus manos," Lady Apsu le habló de nuevo. "Acuérdate de que si me separo de esta era, mi poder no tendrá utilidad, por eso no puedo ir al frente con ustedes."

"Si lo entiendo. El Destino no puede ser cambiado apenas con sus poderes de resurreción."

"Sin contar que no puede cruzar las líneas de tiempo. A lo máximo puedo ver el Destino, gracias a tus poderes temporales... ¡Cof, cof!"

"¡Lady Apsu!" Anshar fué a su lado, sabiendo bien de la condición que su superiora tenía. "Está empeorando?"

"Ah... No, descuídate de eso... Esta enfermedad pronto se iriá, si tan solo tuviera el Cristal de Plata en mis manos."

No queriendo ser un estorbo y ya viendo que Lady Apsu mejoró un poco, Anshar pronto retomó su paso hacia afuera del palacio.

"Si nuestros caminos no se hubiéran cruzado... Este plan de cambiar el Destino sería imposible."

"¡HÚYAN! ¡ES EL CLAN BLACK MOON!"

En el Milenio de Plata, hubo un tiempo en que el gran temor de la gente era el Clan Black Moon, un grupo terrorista que arrasaba contra todo y contra todos. Siempre que alguno de sus mienbros aparecía, la gente huía por las calles de Tokio de Cristal, pues sabían que podrían muy bien ser victimizados a cualquier momento. Las tropas de choque eran impotentes ante su fuerza, y mientras las Sailor Scouts no aparecían para al menos contener su avanzo, mucho era destruído y perdido... Incluso vidas humanas.

Dos hermanos, Sin y Anshar, fuéron dejados huérfanos y mendicantes trás uno de esos ataques.

"Por qué... Por qué papá y mamá tuviéron que morir?" el pequeño Anshar cuestionaba entre sollozos.

A esa pregunta, Sin no podría responderle. Su mente enlutada sólo tenía otras preguntas: "Por qué las Sailor Scouts no nos ayudáron? ¡Sólo ellas tienen el poder para acabar con esos Black Moon! No que eran las heroínas de nuestra gente?"

"Sin... Me escuchas?" una voz incorpórea sonó en la mente de la jóven.

"¿¡Eh!? ¿Quién está ahí?"

"Soy la Shamana Apsu. Pero eso por ahora no importa. Díme, ¿detestas a los Black Moon?"

"¿¡Que clase de pregunta es esa!? ¿¡Acaso no es obvio!?"

"De hecho lo es... Pero sé que también odias a las Sailor Scouts."

"Si... ¿Por qué no viniéron por nosotros? ¿Será que nuestras vidas les importan un comino? Nuestras vidas... ¿Como las de mamá y papá? Si hubiésen vinido, ellos estarían vivos con nosotros, y aún tendríamos un hogar..."

"Le cuento entonces que hacen mientras ustedes sufren? Ellas están asegurando el Sagrado Cristal de Plata, para que no caiga en las llamadas manos equivocadas. Me parece que eso le es más importante que la vida de los ciudadanos de Tokio de Cristal."

"No puede ser que... ¿Nosotros les importamos menos que el Cristal de Plata?"

"Sin... ¿Que crees tu? Nadie vería lógica y humanidad en esta opción... Excepto las Sailor Scouts."

"Es cierto... ¿Que clase de guardianas ellas són? ¿¡Que clase de gobernantes son Serenity y Endymion si no cuidan de su propria gente!?" Si tan solo... Tan solo tuviera poderes como los de las Sailor Scouts, podría haber defendido a mis padres... ¡No los dejaría morir así!"

"Es ese el punto a que quiero llegar... Yo sí te puedo otorgar la fuerza y el poder de una Scout."

Dicho esto, Sin comenzó a flotar y a sentir una imensurable cantidad de energía pulsando en sus venas. "Ah! Pero que... Esto es..."

"Esta es la fuerza que las Sailor Scouts comándan."

"Que maravilloso..."

"Tenemos una misión en común. ¿Podrías acompañarme? Te garantizo que por lo menos podrás vengar a tus padres, y todas las almas que las Sailor Scouts abadonáron a su propria suerte. Y más... Podremos obtener el causante de estas desgracias, el Cristal de Plata."

Sin no hesitó en responderle. "Si, acepto. Pero con una condición... ¡Que mi hermano menor venga conmigo!"

"No veo por qué no."

Dicho esto, los dos hermanos flotáron hacia los cielos, en compañía de Lady Apsu.

"Oh... ¿¡Pero qué es esto!?" la villana se asombró al sentir la presencia de Anshar. "Este chico... ¡Tiene un poder inimaginable! Está todo saliendo mejor de lo que esperaba..."

"Quizás el proprio Destino quiso que nos uniéramos," Lady Apsu volvió a pensar en el presente. "O quizás haya sido tan solo una coincidencia, al cual le debo ser grata a Sin. Pero de todos modos... Gracias a tí, Anshar, que pude evitar mi fin así tan pronto."

Lady Apsu tosió más un poco y a pasos pesados fué hacia la fogata verde al fondo del átrio. "Sólo pido por el Cristal de Plata... Antes de mi deceso..."

(xx)

Debido a la gran cantidad de energía gastada en el viaje, las Scouts sólo se enteráron de donde estában tras pasar un día entero durmiendo en un campo abierto.

"Entonces... ¿Este es el pasado?" se preguntó Sailor Moon mientras se levantaba y sacudía la suciedad en su uniforme. "¿Cómo están todas?"

"Ah... Yo estoy bien," Sailor Saturn respondió con cierta dificultad. "Pero adónde nos fuímos a meter..."

"Volvimos al pasado, naturalmente," resonó la voz de Sailor Uranus desde una cierta distancia. Ella y Sailor Neptune ya se habían levantado y explorado el area.

"Me parece que estamos todas sanas y salvas," comentó la Scout de los Mares.

"Oigan, siento una presencia en nuestra dirección," Sailor Mars pronto les avisó. Y de hecho, una mujer de pelo negro corto y con ropas de sacerdotisa caminó hacia donde las Scouts estaban estacionadas.

"Mis más cordiales bienvenidas a ustedes," la mujer las saludó alegremente. "A todas las Sailor Scouts, incluso a la futura Reina y su Princesa."

"¿¡Mi Princesa!?" Cuando Sailor Moon exclamó eso y se rodeó a un lado, se dió por cuenta de que Sailor Chibi-Moon estaba justo ahí detrás de ella. "¡CHIBIUSA! ¿¡Que demónios haces aquí!? ¿Que no debías estar junto a Mamoru en el Siglo XX?"

"Oye, calma que no panda el cúnico," la pequeña Scout le dijo. "Mira, mientras estaba cuidando de él, sentí una fuerza llamándome. Fuí atrás de ella... Y acabé viniendo hacia acá con ustedes."

"Pero, ¿y Mamoru? ¿Quién va a defenderlo si los del Destino Maldito se atrácan con él?"

"Bueno, Artemis sigue con él, así que..."

"Está en peligro," Luna lamentó.

Ajena a esa charla, Sailor Venus reconoció la figura femenina que las recepcionó. "Eres tu... ¡Radina!"

La mujer asintió para confirmar su identidad. "Las estuve esperando. Por favor, vengan conmigo hacia mi habitación. Allá podrán descansar y pensar mejor en cómo seguir con su misión."

"¿Que crees tu, Sailor Moon?" Uranus le preguntó a su líder. "Me parece ser confiable."

"A mí también, pero... No se si será prudente seguir una extraña. Eso es lo que mi mamá costumbra decir."

"Ella es de confianza," Sailor Venus les garantizó. "Me encontré con ella mientras buscaba la Joya de Luz de Kunzite en Turquía. O mejor, me encontré con su espíritu.

"Pues está decidido. Vámonos con ella," intervino la Scout del Viento una vez más. Todas asintiéron y fuéron en su dirección... Con excepción de Sailor Moon, que se quedó hacia atrás distraída por las montañas de Capadocia del pasado.

"¡Oigan! ¡Espéren por mí!" la heroína les llamó la atención cuando recién se enteró de que fué dejada para atrás y pronto corrió hacia ellas.

(xx)

Allí cerca, las Scouts Opuestas discutían que hacer para tratar de detener las Sailor Scouts recién llegadas y cómo hacer para recuperar el Cristal-Rosa.

"Esto es inútil," se quejó Sin sobre este último punto. "Se fuéron con todo..."

"Demande... ¿En dónde se habrá metido?" preguntó Nabu.

"Que rayos, si al menos hubiése acabado con esas Sailor Tontas," reclamó Nergal con cierta molestia.

"Pero vean el lado bueno," sugerió Ishtar de forma efusiva. "Las Sailor Babosas no se tomáron el Cristal-Rosa."

"Es cierto, pero..." Sin volvió a hablar, pero se detuvo antes de seguir argumentando.

"No podremos hacer ninguna modificación en el Destino sin el Cristal-Rosa en manos," completó Marduk.

"Y no hay caso cuanto a eso," Nabu agregó. "Si alteramos cualquier cosa acá en el pasado, nosotras mismas podremos dejar de existir."

"Todo esto es tu responsabilidad," Marduk trató de argumentar directamente hacia Sin. "¡Tu y Anshar fuéron muy displicentes!"

"Oye, déjala," Nergal la apartó. "No tenemos tiempo para ese tipo de discusión."

"Exacto. Las Sailor Scouts hán llegado acá al pasado y van por el Cristal-Rosa, así que vámonos pronto." Dicho esto, una a una las Scouts Opuestas se teletransportáron hacia su objetivo.

"Uy, que chingado todo esto," reclamó Ishtar antes de seguir a sus compañeras.

"Chingado o no, es nuestra misión," le recordó Nabu de forma seria.

(xx)

Ya debidamente descansadas en la Villa Sariel, las Sailor Scouts tuviéron una conversa importante con la Sacerdotisa Radina.

"Como les había dicho, su llegada desde el futuro ya había sido profetizada. Yo misma lo ví."

"Oye, que tremendo eso," Sailor Uranus comentó. "Mismo con los cambios al Destino, lograste achuntarle al cien porciento en esta previsión."

"Así es, jóven Uranus. Nuestras habilidades de Sacerdotisa nos permiten ver los posibles caminos que el Destino revela, no importando lo que pase. Es así también, por ejemplo, con la Sacerdotisa Beryl."

Ese nombre obviamente llamó la atención de Sailor Moon. "Sacerdotisa... Beryl? No puede ser que sea la misma que estoy pensando..."

Sailor Mercury entonces fué en su dirección. "Mira, sobre la Reina Beryl..."

"Ya, ya lo sé," la Scout líder la cortó.

"Su jornada en su pasado comienza aquí," Radina retomó la palabra. "Si necesitan de algo, puéden volver hacia acá que las ayudaré a como dé lugar. Este también es mi deber como Sacerdotisa. Ahora si me dan permiso, tengo asuntos pendientes en el Templo de Venus al norte."

Dicho esto, la Sacerdotisa tomó su proprio rumbo y salió de la vasta habitación.

"Muy bien, chicas," Sailor Mars se puso en donde Radina estaba. "Si ya estamos todas listas, ¡es hora de partir por el Cristal-Rosa!"

"Un momento," Sailor Neptune llamó la atención. "Si vamos todas juntas así, llamaremos mucha atención hacia nosotras, y quizás sea más fácil al enemigo atacarnos en conjunto. Será mejor que nos separemos en dos grupos de nuevo, y esta vez, sugiero que sea una mezcla entre Scouts Internas y Externas."

"¡Es una excelente idea!" agregó Luna. "A ver. El primer grupo será liderado por Sailor Moon."

"¡Y conmigo también!" exclamó Chibi-Moon. "Es mi deber recuperar el Cristal-Rosa... Y, bueno... Y también... ¡Porque Mamo-chan lo necesita!"

"Bueno, ya que lo insistes," Sailor Mars asintió, junto a las demás. "Tienes mucho en común con Sailor Moon, ¿sabías?"

"¡Jajaja! Por supuesto que sí, sabiendo quién ella es y será," bromeó Sailor Venus.

La broma no le cayó así tan bien a Sailor Moon. "Oye, ¿¡que quiéres decir con eso!? No tengo nada en común con-"

"Ya, déjate de tonterías y escoje luego tus otras compañeras," la Scout del Fuego la interrumpió.

"Ugh... Ya, ¡pero no por que tu me lo dijiste! Vendrán conmigo Venus, Saturn y Plut."

"Oh, ¡que bueno que las encontré, chicas!" una voz jovial les exclamó desde la entrada de la mansión. Un cierto gato blanco pronto fué entrando.

"¿¡Artemis!? ¿Que haces acá?" Luna preguntó.

"Mira, sea lo que sea que transportó Chibiusa hacia esta época me transportó a mí también," Artemis le respondió. "De todos modos... Vi que por hora no hay nada fuera de lugar en la villa. Pero sí vi que las villanas están todas acá, así que no hay peligro iminente en contra de Mamoru en el presente. O futuro, que sé yo."

"Bueno, creo que es bueno saberlo... Mira, tu quédate acá con las demás que yo voy junto a Sailor Moon."

"¿¡Eh!? ¿Pero por qué?"

El gato blanco no obtuvo respuesta verbal. Las Scouts apenas lo miráron como quién exige que él cumpliéra una orden.

"Ay, ya déjense de mirarme así. OK, me quedo acá. Ustedes cuídense."

"Muchísimas gracias, gatorrón," Luna le agradeció con un guiño mientras seguía el grupo de Sailor Moon hacia afuera de la habitación.

(xx)

"Por lo visto, la villa no cambió nada entre el pasado y el presente," comentó Sailor Venus mientras iban en dirección a las afueras de la villa.

"Hmm... Usted parece con la Princesa de Venus," comentó una señora al ver a Sailor Venus, "pero sin la misma gracia."

"¿¡Ah!? ¿Que quiére decir con eso?"

"No importa, de todos modos sabemos que la Princesa se fué a encontrar con el Señor Kunzite una vez más." Eso la Scout del Amor lo encontró bien raro pero lo ignoró y siguió su camino hacia las afueras del local.

"¿Que história es esa entre la Venus del pasado y ese tal Kunzite?" preguntó Sailor Chibi-Moon intrigada.

"Nada que interese," Sailor Venus pronto la cortó.

"¿No que Kunzite le gustaba a Zoisite?" inquirió Sailor Moon, también curiosa sobre lo comentado. "¿Que iría a hacer contigo? ¿O contigo en el pasado? O presente, que se yo..."

"¡NO IMPORTA!" Venus exclamó ya enfadada.

"Mejor no hablar más en eso," sugerió Sailor Plut.

"Oh, gracias, Plut," le dijo la Scout rubia más aliviada.

"Pero bueno, adonde vamos exactamente?" preguntó Sailor Saturn.

"A sus tumbas," habló una voz masculina en tono burlón. Un cierto sujeto familiar entonces saltó desde una colina cercana hacia en frente a las heroínas.

"¡Rubeus!"

"¡Exactamente! ¿Que les parece que haya vuelto a la vida, Sailor Perras?"

"Dínos en donde se encuentra el Cristal-Rosa," exigió Sailor Moon.

"No lo sé, y me importa un carajo," el villano le respondió. "A mí sólo me importa vengarme de ustedes. ¡Prepárense para morir!"

"Te derrotámos una vez, te derrotaremos de nuevo," avisó Sailor Venus.

"Nah... No creo que eso va a pasar," el pelirojo se jactó. El villano pronto dió una voltereta en el aire y soltó una ráfaga de centellas en contra. Su ataque fulminante derribó y lastimó las Scouts de una vez.

"Ah, mira que interesante... ¡La Coneja está con ustedes!" Rubeus fué hasta donde Chibi-Moon yacía en el suelo. "¿Asi que te volviste Sailor Scout también? Ándan regalando ese título para cualquiér mocosa ahora?"

"Maldición... ¡Déjala en paz!" gritó Sailor Moon mientras trataba de levantarse e ir atrás de ellos.

"Y tu cállate, perra," el villano le dijo casualmente tras golpeárla con más centellas. Luego él se volvió hacia la pequeña Scout y le dió un feroz puntapié que la lanzó girando hacia atrás. Luna trató de saltar en su dirección para hacer alguna cosa en su contra, pero Rubeus no tuvo dificultades en agarrárla, girárla por la cola y patearla hacia lejos.

"Hasta ustedes fuéron hechos de palitroques del Destino Maldito," Chibi-Moon trató de insultarlo.

"¿Qué tienen que ver esas inútiles? ¡No son nada para mi!" Rubeus le dijo. Antes que pudiéra hacerla más daño, él sintió un objeto siendo lanzado en su contra, se giró hacia un lado y tomó la Tumba del Silencio a pocos centímetros de su lámina tocar su pecho.

"Ay no..."

Tras arrojar el arma hacia un lado, el pelirojo caminó en su dirección. "¿Y que tenemos aquí? ¡Otra jovencita que estaría mejor en casa jugando a las muñecas!"

"No... No sabes con quién... Te estás metiendo..."

"¡Por supuesto que lo sé! Con una chamaquita indefensa... ¡Del modo que me gusta a mí!" el villano le dijo con una sonrisa siniestra mientras trataba de romper su uniforme por la mitad.

"¡NO! ¡LÁRGAME YA!" la jóven Scout gritaba y pataleaba impotentemente ante el agarre de Rubeus.

"Grito Mortal."

Antes que pudiéra hacer cualquier otra cosa más grave en contra de la Scout de la Muerte, Rubeus fué impactado con el ataque veloz y luminoso de Sailor Plut.

"Eso que pretendías hacer es imperdonable," la Scout del Tiempo le amenazó apuntando su Orbe Granate en su dirección, con una incaracterística mirada de furia.

"Uy sí, ¡me voy a avergonzar terriblemente porque una otra puta de mierda me está retando!" Rubeus entonces tomó el Bastón y trató de arrancárlo de las manos de Plut. Con otro ataque luminoso, la Scout peliverde lo lanzó hacia atrás con violencia, pero sin llegar a derribarlo. Ya recuperada, Sailor Saturn recogió su Tumba del Silencio y pronto fué a ayudar a Plut a combater Rubeus en frente.

"Él volvió mucho más fuerte de lo que pensábamos," Sailor Venus le dijo a Sailor Moon mientras la ayudaba a levantarse. "¿Que hacemos?"

"Hmmm... ¡Ya sé! Me acuerdo de ver Uranus y Neptune mezclando sus poderes en contra de unos monstruos. Que te parece si lo intentamos entre mi Ataque Espiral y tu Lluvia de Meteoros?"

"Oh, ¡suena tremendo!" la Scout del Amor se puso de acuerdo.

"¡Oigan! ¿Y cuanto a mí?" reclamó una muy lastimada Sailor Chibi-Moon.

"Tu busca a Luna y vete hacia donde están las Externas," le sugerió su futura madre. Chibi-Moon asintió y subió la colina hacia donde Luna había sido arrojada por Rubeus hace poco.

"¡Ya basta de estupideces!" el villano balbuceó mientras lanzaba otra ráfaga de centellas en contra de Saturn y Plut, derribándolas una vez más.

"Rápido, mientras él está descubierto," ordenó Sailor Venus.

"¡Ataque del Corazón Espiral!"

"¡Lluvia de Meteoros de Venus!"

Los dos ataques se mezcláron en una especie de lluvia dorada que empapó a Rubeus, pero no aparentó hacerle daño.

"No se que diablos ustedes hiciéron," el villano se dirigió a ellas con un aura dorado en su perfil. "Pero sea lo que sea, ¡me dejáron más fuerte y más caliente!"

"¿¡Pero cómo es posible!?" se quejó Sailor Moon.

"Creo que... Ese ataque en realidad... Era de cura y fortificación," les dijo Luna, quien venía en los brazos de Chibi-Moon.

"Ah, bien que Artemis me lo había recordado..." habló Sailor Venus. "Nuestros poderes también sirven para recuperación."

"¡Ya déjense de hablar y preparen sus miserables almas para el averno!" les afirmó Rubeus mientras lanzaba un otro ataque oscuro que cubrió el local en una penumbra que dificultaba la visión y el movimiento.

El hombre quiso aprovecharse para hacer las Scouts sufríren de todo modo posible. "¿Por cuál comienzo?"

"Urgh... Que harémos..." se preguntó Chibi-Moon aprehensivamente.

"¡Lazo de la Muerte!" llamó Sailor Saturn por su ataque desde lejos. Las cintas etereas cubrían lo que estaba oscuro, pero no hacía más que distraer a Rubeus.

"¿Que será que la chiquitita pretende?" se mofó Rubeus una vez más.

"Por favor, no me falles," Chibi-Moon le suplicó a su Bastón Rosa mientras le apuntaba a las espaldas de su enemigo. "¡Dulze Corazón Rosa!"

En vez de lanzar cualquier ataque que fuése, el Bastón Rosa soltó una especie de polvo que se mezcló con el Lazo de la Muerte de Sailor Saturn que disipó las sombras que cubrían la región.

"¿¡Pero que significa eso!?" el villano se preguntó sin saber que exactamente había pasado.

"¡Significa tu fin, nefasto maldito!" le afirmó Sailor Plut. "¡Tifón de Chronos!"

"¡Espada-Guiño de Venus!"

"¡Ataque Lunar del Corazón Arcoíris!"

Todos los ataques que las Scouts lanzaron lo impactaron en lleno y finalmente lo botáron al suelo en evidente debilidad.

"¡AAAAH-JAJAJAJAJAJA!" siguió riéndose Rubeus. "Así que la manga de vagabundas no es tan inútil así... Pero esto está sólo comenz-"

"Ya cállate, desgraciado," Sailor Saturn le dijo tras apuñalárlo con la lámina de su Tumba del Silencio. Y le dió una y otra vez en la espalda, por tratar de violarla.

"Si tu estás vivo, es porque el resto de los Black Moon también lo están," dedujo Sailor Moon. "Donde están?"

Rubeus no le respondió, y en vez de eso le escupió sangre en el rostro. Alterada, Sailor Moon trató de golpeárlo pero fué detenida por Sailor Plut.

"Lo único... que lamento... Es no volver a vivir... en la Tierra..." Dicho esto, Rubeus se deshizo en cenizas.

"¿Están todas bién?" la Scout líder les preguntó. Todas respondiéron que sí, incluso una aún agitada Sailor Saturn.

"Caramba... No pensé que Rubeus fuése así tan fuerte," comentó Luna. "Pero, ¿y ahora? ¿Que hacemos?"

"Chicas... Recién me acordé que aquí hay algo que puede ayudarnos," recordó Sailor Venus. "Síganme."

Las demás obedeciéron y siguiéron a la heroína rubia hacia una cueva más adelante del local de la lucha. Ahí estaba una plataforma de teletransporte, que todas prontamente tomáron.

"Wow... ¿Dónde estamos?" preguntó Sailor Moon en la cubierta de lo que parecía ser un vehículo todo incrementado.

"Esta es la sala de control del Arca de Venus," la Scout del Amor le respondió toda orgullosa. Las demás se quedáron admiradas a su modo.

Sailor Moon pronto fué hacia el panel de control del Arca. "¿Pero cómo exactamente se maneja esto?"

"Póne tus manos en esa esfera de cristal," le enseñó Venus. La Scout líder obedeció y hizo activar todo el sistema. "Me parece que tu si puedes conducir el Arca."

"Yo... ¿Puedo?" le dijo nerviosa. "No sé si lo sabría. Conducir una cosa así de grandota... ¡Yo ni ser conducir una bicicleta!"

"Es fácil," le siguió alentando Sailor Venus. "Sólo mantén tus manos en la esfera y frótala en la dirección que quiéres ir."

Así ella lo hizo, y de a poco el Arca subió hacia los limpios cielos de la región.

"Increíble... ¡Estamos volando de verdad!" Sailor Plut habló bien impresionada al ver el Arca en los aires desde una escotilla. "Antes de partir, vamos por lás demás."

Todas se pusiéron de acuerdo y Sailor Moon logró aterrizar el Arca en su lugar para que pudiéran buscar a las demás heroínas, que las esperában en la Villa Sariel.

(xx)

Poco después, todas las Scouts y más los gatos sabios estaban en la sala de control del Arca, observando y buscando por todo el vehículo.

"Caramba, ¿esta era la tecnología del Milenio de Plata?" se preguntó Sailor Mercury admirada con el panel de control.

"¡Y yo sé conducirla solita!" se jactó Sailor Moon con una sonrisa completa. "¡Lo aprendí de primera!"

"Tiene harto espacio para todas nosotras," dijo Sailor Jupiter tras echarle un vistazo al compartimiento abajo de la cubierta. "Bueno, en realidad hay cinco cuartos apenas. Pero cada uno tiene un tocador, un baño y un par de camas. Hasta parece que fué hecha pensando en nosotras!"

"Pues siendo así, dividiremos las habitaciones de a dos," propuso Sailor Mars. "Ami y Makoto con una, Minako y yo con otra, una para Haruka y Michiru, más una para Setsuna y Hotaru, y la última, obvio, es para Usagi y Chibiusa."

"A mi me encanta la idea," dijo Neptune mientras daba una mirada juguetona a su novia.

"Y a mí también," dijo Uranus, correspondiéndole la mirada a su amada.

"Siempre y cuando no hagan mucho ruído," comentó Luna.

"¿Que habrá querido decir?" bromeó Artemis, sabiendo bien de que se trataba.

"Me parece justo," comentó Sailor Saturn.

"¡Pues a mí no!" Sailor Moon pronto protestó. "Quién dijo que voy a dividir un cuarto con esa mensa?"

"¿¡A quién le dijiste mensa!?" se ofendió Chibi-Moon.

"¡Déjense de jaleo ustedes dos!" Sailor Venus las apartó. "Caramba, Usagi... Todo eso por una habitación dividida. Ni pareces la líder y conductora del Arca. Tén un poquito de clase."

"Y por que me reprehendes a mí y no a ella?"

"Porque fuiste tú la que comenzó," le respondió la pequeña Scout, y Venus asintió con ella.

"Y Minako tiene razón," agregó Sailor Plut. "A menos que tengas una propuesta mejor de división, mejor acéptalo sin chillar."

"Pues, umm... Bien... No, no lo tengo," cedió la Scout líder.

"Muy bien entonces, la división está hecha," completó Luna. "Por hora, vamos cada una acomodándose a sus piezas. Cuando estemos más descansadas, vamos a discutir mejor la misión."

Todas entráron de acuerdo y se fuéron en los cuartos que a cada una le tocó.

"Ay de tí si te veo en mi cama," le avisó Sailor Moon a su futura hija.

"Lo mismo te digo," Chibi-Moon le respondió en altura. "No soy yo la que no respeta los espacios privados ajenos."

A solas con Luna, Artemis se sintió más seguro para hablarle. "De aquí en adelante la cosa se verá más complicada."

"Se verá y se sentirá," Luna completó mientras se estiraba las patas. "Uy, me duele casi todo..."

"Caray, sobráron golpes hasta para tí... ¿Que te parece si busco un lugar en el Arca para nosotros dos descansarmos?" el gato blanco sugerió.

Tras pensar por unos segundos, Luna le respondió: "No veo por que no."


Le dí harto color acá en la lucha contra Rubeus pues además de no gustarme para nada, la lucha en el juego es dificílima.

Lo de la mezcla de poderes, es posible hacer eso en el juego también entre casi todas las Scouts. Cada una tiene poderes distintos - Ese entre Moon y Venus es de hecho una magia para aumentar el poder de ataque de las personajes que se colócan en batalla.

Una vez más, agradezo a litakino1987 y Karina Souza por sus aportes y charlas, y a los seguidores tanto registrados cuanto anónimos.

En el próximo capítulo: Explorando el pasado atrás de pistas sobre el paradero del Clan Black Moon y del Cristal-Rosa.

Saludos de Hospitaller Knight.