Rumbo a la Lucha Final, Parte 1

Las Scouts decidiéron ir atrás de pistas sobre el paradero de los demás miembros del Clan Black Moon, y con eso quizás hallar el Cristal-Rosa y también el escondite del Destino Maldito.

Sailor Jupiter se fué hacia en donde estaba la Villa de Medis en busca de la antígua civilización que estuvo ahí en esa época. Sin embargo, no había nada en el local que indicase cualquier entrada hacia la ciudad subterránea. O mismo señal de que había presencia humana por ahí.

Sailor Mars vió que ambas las villas de Yaga y Lhasa coexistían perfectamente, y había todo un flujo de peregrinos hacia los templos de Takra Kup y de Krita Yuga. El Patriarca de Yaga allí estaba, perfectamente vivo y sano, y comandando su gente. Pero ni señal del chico Phaleg. Mismo sabiendo que este nunca existió por sí solo, la Scout del Fuego se atuvo a una vana esperanza de verlo.

La que tuvo más suerte fue Sailor Mercury. Esta desembarcó en la ruta entre las villas Keines y Andeng, y pronto fué hacia esta última. Allá observó que la gente tenía semblantes aprehensivos y nadie quería hablarle - Incluso la evitaban.

"La gente de acá parece medio asustada con alguna cosa," la Scout comentó para si misma.

"Es que hace un cierto tiempo que un dragón viene aterrorizando las cuevas entre Keines y Andeng hacia la superfície," un jóven de gafas finalmente le habló.

"¿Un dragón?"

"Pues sí, es raro eso. Y ahí usted saca, con ese dragón en las cuevas, no podemos salir hacia la superficie atrás de más víveres de reposición, que ya se nos acaban. Si tan solo nuestro líder estuviera acá, él podría dar cabo de la creatura facilmente, pero mismo comunicarse con él se hizo imposible por causa de esa creatura."

"Entiendo," Sailor Mercury se compadeció y pronto se puso a pensar un poco sobre como dar cabo del dragón. "Bueno, gracias por su aporte, señor..."

"Soy Valmont Schwartz, aprendiz de científico y médico," el sujeto le respondió efusivamente. "Doy cuenta de Andeng mientras el Señor Zoisite no está."

Esta última frase naturalmente intrigó la Scout peliazul. "Señor... ¿¡Zoisite!?"

"Pues sí. Él es el líder de la villa, pero ultimamente viene pasando más y más tiempo en la corte del Rey de la Tierra y del Príncipe Endymion. Ventajas de ser escojido Rey Celestial. Me tinca que le habría gustado conocerla."

"Quizás... Pero bueno, sobre ese dragón, ¿hace cuanto tiempo él está por acá?"

"No lleva más que una semana," Valmont le respondió. "Usted no piensa en querer derrotarlo por sí sola, ¿o sí?"

"Creo que no necesitaré derrotarlo en el sentido exacto de la palabra. Ya verás que haré. Gracias por su ayuda, ¡y buena suerte en sus estudios!"

(xx)

Sailor Mercury adentró las cuevas de la montaña hasta llegar a un salón más iluminado y amplo. El dragón pronto le apareció y soltó un aterrador rugido en su contra.

"Sé muy bien quien eres, y sé muy bien cómo derrotarte," la Scout de las Aguas le dijo sin sesgo de temor. La heroína pronto saltó hacia un lado para huir de su envestida. Como no habia mucho espacio para maniobras más osadas, ella decidió usar su poder directamente a su blanco: la extraña joya encrostada en la frente de la creatura.

Mientras seguía esquivándose de sus ataques, Sailor Mercury usó su poder congelante para formar una lanza de hielo. El dragón dejó una brecha para el contraataque al tratar de mordisqueárla, y pronto la Scout le apuñaló la joya con su arma improvisada. Logró fracturárla pero todavía no pareció bastar para lo que Sailor Mercury pretendía hacerle - de hecho, pareció apenas aumentar la cólera del monstruo, que pasó a tratar de golpeárla a como diése lugar, incluso a cabezazos. La Scout provocó que el dragón eventualmente se rompiése su joya por si solo de esa manera, haciéndolo chocar contra la pared de la galería de grueso hielo.

Con la joya completamente destruída, el dragón se deshizo en niebla y reveló un cuerpo humano etéreo. Una mujer de vestido corto y botas negras, con largas mechas de pelo verdizo.

"Tal como lo imaginé," Sailor Mercury fué hasta donde la mujer yacía aparentando estar herida de muerte. "Esmeraude del Clan Black Moon... ¿Se puede saber que fué lo que te pasó?"

"Destino... Maldito. Se aprovecháron que yo... Sólo quería estar al lado de mi amado Demande... Y me revivió de esa manera. A mí, y a ellos también..."

"Ya veo. ¿Y dónde están, sabes decirlo?"

"Si... Fuéron hacia... El fuerte de la... Sacerdotisa Beryl, en el Polo Norte." Dicho esto, Esmeraude cerró sus ojos y soltó su último suspiro antes de esvanecerse una vez más.

La Scout peliazul no dejó de sentir cierta pena por su antígua enemiga mientras se retiraba del local. Descansa ahora. Tu alma no merece sufrir así, después de todo. Y gracias por tu aporte...

(xx)

Tras regresar al arca junto a las demás, Sailor Mercury les avisó sobre el posible paradero del Destino Maldito, y no hubo dudas entre las Sailor Scouts de que era hacia allá que deberían irse.

Sailor Moon en particular se agitó ante la posibilidad de también detener a Beryl antes que esta derrocáse a su madre del pasado y destruyera el Milenio de Plata por completo... Pero luego recordó de que eso alteraría la línea temporal por completo, llevando a, quizás, la no-existencia de su família, amigos, y del mundo actual como un todo. Preferió quedarse callada y dirigir el Arca hacia el local indicado por la moribunda Esmeraude.

Tras aterrisar en la tundra congelada próxima a la fortaleza de la villana, Sailor Mercury le recomendó lo que hacer: "Tu y Luna van adelante. Si algo pasa, llámanos y iremos."

Extrañamente, no hacía tanto frió apesar de estar ostensiblemente en el Polo Norte. De hecho, habían colonias populosas a lo largo del camino. Ya se hacía noche cuando Sailor Moon y Luna lográron llegar, y la Scout pronto fué al portal delantero, donde un par de guardias fuertemente armados vigilában el local.

"¡Oiga usted!" uno de ellos le habló así que "Este es el fortín de la Sacerdotisa Beryl. Sólo personal autorizado puede entrar."

"¡Ya lo sé!" Sailor Moon les respondió enfadada. "Mis compañeras y yo vinimos desde muy lejos para hablarle, y..."

"¿Y eso qué?" el otro guardia se burló del argumento de la Scout. "No es cualquiera que puede entrar acá, así que ¡lárguese de aquí!"

Pero que deselegante, Sailor Moon pensó consigo misma mientras se alejaba del portón y se iba hacia una formación rocosa hacia su lado. "Bueno, y que hacemos ahora?"

"Usa la Pluma de Disfraz," sugerió Luna.

"Ah, ¡bien acordado!" La Scout entonces sacó el mencionado artefacto. "¡Poder Lunar! ¡Transfórmame en una linda atendiente!" Dicho esto, Sailor Moon tomó una forma distinta, de pelo suelto y con un largo robe azul marino cubriendo su cuerpo.

"¡Perfecto! Te esperaré acá afuera. Acuérdate de lo que Mercury te dijo."

Llegando al pórtico frontal del fuerte, los guardias pronto hiciéron su habitual revista, pero ahora ya sin la beligerancia esperada.

"Ay, por los Dioses, ¡que nena!" Encantados por la aparente belleza de la Scout de bollos y sin reconocerla de hace poco, los guardias la dejaron entrar sin más problemas. Una vez adentro, notó que el fuerte era bien vistoso y iluminado, y lleno de aprendices de hechiceros y sirvientes bien contentos de estáren ahí. No parecía ser el escondite de una villana.

"Con permiso," la Scout le preguntó a una de las aprendices. "¿Ustedes viéron a un grupo de sujetos... Liderados por uno de pelo y ropas plateadas?"

"A ver, creo que sí vi unas cuatro personas extrañas acá en las cercanías," ella le respondió. "Se diéron unas vueltas y se fuéron. Sólo alcancé a oír algo sobre el Reino de La Luna que el tipo de pelo blanco dijo. Creo que la Sacerdotisa Beryl observó algo mejor a respecto."

"Ya veo... ¿Y donde encuentro a la Sacerdotisa Beryl?"

"A esta hora debe estar en sus aposentos. Ultimamente ella viene comportándose cada vez más extraña y reclusa. No sé si usted podría ayudarla, pero es libre para tratarlo."

Tras andar un poco más en dirección a la parte más al fondo del local, llegó hacia un cuarto amplo con vista hacia el mar y las placas de hielo puro del Polo Norte, en donde también se podía ver la Luna desde cerca. Ahí mismo estaba Beryl, contemplando el cielo iluminado de aquélla noche. "Oh, Endymion... ¿Por que no puedes ser mío?"

Que audacia, sigue siendo obsesionada con mi Mamo-chan, pensó la Scout. Cuanto más se acercaba, más Sailor Moon notaba que Beryl tenía lágrimas en sus ojos. Ella tuvo todo un cuidado para que su presencia no fuera notada, asomándose apenas por detrás de un pilar.

"Uh, que estoy diciendo... No puedo dejárme llevar por ese cometa maligno. Mismo que no pueda estar junto a él, yo tampoco... Oye, ¿quién está ahí?"

Descubierta, la Scout salió de su escondite y se dirigió nerviosamente hacia la hechicera. "Ah, eh... Soy la mas nueva sirviente."

"Hmmm... Ya veo," la futura villana dijo entretenida. "Pareces un poco con álguien que conozco. Házme un poco de compañía, por favor. No tengo a nadie que pueda escucharme en este momento, y lo que más necesito es descargar lo que llevo en el alma..."

"¡Oh, con todo placer!" ella pronto se dirigió a su lado, y ambas contempláron la noche, el reflejo de la Luna y de las estrellas en la fosa cristalina bajo los cimientos del fortín.

"Hay un cometa que pronto pasará por la atmósfera terrestre," Beryl dijo para romper el silencio. "Y este trae fuerzas malignas consigo. Luego viene una lluvia de meteoros, cuya vista será tan bonita cuanto siniestra. Es un mal presagio de lo que vendrá: el despertar de la Deidad Tenebrosa."

"¿Deidad Tenebrosa?"

"Si, y si eso pasa, hay que sellárla pronto... Pero si me lo preguntas, a esta altura me importa un pepino que lo arruíne todo. Los Reinos de la Tierra, el Reino de la Luna, los pueblos y yo inclusa... Si todo esto se derrumba y lo tengo a mi lado en el más-allá, todo valdrá la pena." Beryl entonces se sacudió la cabeza como que rechazando lo que había dicho anteriormente. "Oh, ¿vés? Vengo teniendo estos pensamientos obtusos y obcecados hace un buen rato. Me pregunto si será influencia del cometa que va pasando?"

"Si me permite un consejo... Si una necesita usar de trucos y mentiras para conquistar una persona, no es amor verdadero."

"Tienes toda la razón," la hechicera le dijo con una incaracterística sonrisa en los labios. "¿Y sabes? Es justamente lo que imagino que diría la persona con quien te pareces. Muchas gracias por escuchárme, señorita. Me siento mejor ahora. Ahora por favor, déjeme sola." Dicho esto, ella se puso a mirar directamente hacia la Luna.

A medida que se alejaba del cuarto de Beryl y se dirigía a la salida del fortín, Sailor Moon no dejó de pensar en lo que había escuchado de su más terrible enemiga. ¿Pero será mismo que lo que la hizo hacer lo que hizo, o irá a hacer, fué por influencia de esa tal Deidad Tenebrosa? ¿Será que hice lo correcto en hablárle y recordárle de todo eso?

En las afueras de la fortaleza, Sailor Moon volvió a su forma de Sailor Scout y pronto Luna le fué a hablarle: "Y entonces, ¿halláste alguna pista?"

Sólo ahí que la Scout líder se acordó de su misión. "¡Oh! Es cierto... Dijéron que los Black Moon pasáron por acá y mencionáron algo sobre el Reino de la Luna. Fuí atrás de Beryl, pero ella misma no parecía saber nada sobre los Black Moon, o sobre el Cristal-Rosa. Pero me habló de algo sobre... Lo que va a pasar. ¡Ay, si al menos pudiéramos detenerla, pero eso implicaría en modificar todo lo que ocurrirá en el presente! Y aún así, ver como se dará todo..."

"No hay caso, no podemos hacer nada," lamentó la gata sabia. "Es como te lo dije, cualquiér paso fuera de lugar y el Destino entero cambiará, y muy probablemente para peor."

"Y lo peor es que... Ahora vi que Beryl no era una mala persona. Sólo se dejó llevar por su corazón roto."

"Por bien o por mal, sólo nos resta hacer apenas lo que vinimos hacer, que es detener al Destino Maldito y recuperar el Cristal-Rosa. Por hablar en los malechores, ellos están obstinados en modificar esta época para sus proprios fines. Tenemos que dar nuestro mejor y nada menos que eso. Sé que esto es terrible de decirlo, pero lo reitero... No hay nada más que hacer aquí."

Sailor Moon suspiró amargamente, pues sabía que Luna tenía razón. "Si... Está bién. Vámonos al Arca."

(xx)

"Sailor Moon, ¿que te pasó?" Chibi-Moon le preguntó preocupada por su futura madre.

"Oh... Nada que se pueda evitar, apenas eso," la Scout de bollos le respondió con cierta melancolía.

"Ella vió sobre su pasado," Luna explicó. "Y sabe que no hay mucho que hacer sobre eso."

La jóven Scout asintió, acordándose de los cuentos que escuchaba sobre el antíguo Reino de la Luna - Un lugar de ensueño que terminaría completamente destruído, dando lugar al mundo moderno mucho más adelante.

Sin idea de cómo proseguir hacia la Luna atrás de más pistas, Sailor Moon buscó por el panel de control del Arca algún comando, y eventualmente apretó un largo y redondo botón que se hallaba justo en una esquina superior del panel. Activando ese botón, el Arca pasó a flotar hacia arriba, en dirección a la estratosfera y más allá. "COMANDO ESPACIAL ACTIVADO," una voz robótica avisó.

"Wow... No se siente ningún efecto en la presión atmosférica o en la velocidad de vuelo," comentó Sailor Mercury a medida que el Arca subía. "De hecho, ¡seguimos respirando y sin empuje gravitacional! ¿Cómo será que lo logra?"

"Eso lo vemos después," le dijo Sailor Jupiter, encantada en ver el espacio sideral una vez más.

"ENTRANDO EN LA ÓRBITA DE LA LUNA," avisó la voz del Arca tras algunos minutos. Ninguna de las Scouts o de los gatos sabios sintió algún efecto tras el aterrizaje o el desembarque en suelo lunar. De hecho, era como su fuése el proprio Planeta Tierra, apenas que se hacía "noche" a toda hora y la Tierra en sí se veía bién próxima.

El Arca aterrisó en un helipuerto hecho justamente para comportárlo, por lo que no llamó mucho la atención de la gente lunariana.

"No te olvides de tu disfraz," le recordó Luna antes que la Scout líder saliése del vehículo. "En esta época no pueden haber dos Serenitys."

"Uy, es cierto," Sailor Moon dijo mientras usaba de nuevo la Pluma de Disfraz. Ella entonces se dirigió a las demás heroínas: "Luna y yo vamos a explorar el Palacio de la Luna, mientras que ustedes buscan por pistas por acá. Si algo pasa, las aviso y ustedes se viénen."

Como Luna era reconocida por los habitantes locales y tenía chipe libre para entrar y salir del Palacio, ella pudo acompañar a la disfrazada Scout líder por los vastos aposentos del local, diciéndoles a los locales de que llevaba una nueva sirviente terrícola al Palacio de la Luna. En el segundo piso, habían cuatro habitaciones proprias para las Princesas de Mercurio, Venus, Marte y Jupiter en caso de que hubiése asamblea entre ellas y la Princesa de la Luna. Y en la varanda del piso superior del Palacio, las dos viéron a la Princesa Serenity mientras conversaba con nadie menos que Endymion, el Principe de la Tierra.

"Temo que la Sacerdotisa Beryl está engendrando un golpe en contra nuestro," Endymion habló con amargura. "Cada vez más gente en el Reino de la Tierra está siendo convencida por su retórica. No sé que hacer, mi amor... Ella es muy poderosa y astuta, y puede muy bién querer ir en contra hasta del Reino de la Luna."

"Increíble," Usagi comentó con sesgo de emoción. Ella no se enteró cuando acabó entrando al cuarto justo al lado, en donde una cierta figura maternal la esperaba.

"Oh, ¿Princesa?" La Reina Serenity le preguntó intrigada. "¿Que haces por ahí vestida de sirvienta?"

Lógicamente Sailor Moon no supo que decir o hacer al ver su madre en el pasado inquiriéndola de esa manera. "Eh... Erm..."

"Espera un segundo... Tu no eres mi hija Serenity, ¿verdad?"

"Bueno, este... Mi Reina, yo..."

"No, no se explique," la Reina le habló con un tono pacífico y una mirada de complicidad. "Sé muy bién quien eres y de donde viniste."

"Oh, ¿en serio?" Sailor Moon habló aliviada. "Mire! Tengo álguien a quien presentarle." Ella entonces sacó su comunicador. "¿Oye, Chibiusa? ¿Puedes venirte al Palacio de la Luna? Es rápido, sólo ven que te autorizarán."

Pocos instantes después, la niña pelirosa apareció en los aposentos de la Reina. "Esta es mi futura hija," Sailor Moon la presentó toda orgullosa. "Su nombre es Chibiusa."

"¡Encantada de conocerla!" Chibiusa le dijo con emoción al ver su lejana abuela en carne y hueso.

Y la Reina no pudo brillar más de felicidad. "¡Ay, que hermosa eres! Que felicidad en saber que el plan seguirá y que mi lineaje seguirá más adelante. Todo valdrá la pena..."

"Reina Serenity... Por favor, cuídese," la Scout líder le dijo y salió corriendo deprisa del Palacio.

"¿¡Eh!? ¡Sailor Moon!" Luna y Chibiusa exclamáron y pronto corriéron en su dirección. Ambas la encontráron vestida de nuevo como sirvienta y lavándose el rostro en la fuente de una plazuela.

"No puedo aguantárlo..." ella murmuró entre sollozos, sus ojos volviendo a derramar lágrimas. "Ella va a morir, ¡y no podemos hacer nada! Mi madre en el pasado..."

"Ella sabía lo que le iría a ocurrir," explicó Luna, "y aún así aceptó su Destino. Era un sacrificio que supo que valdría la pena."

"Eso... Eso es cierto, ¿verdad?" Sailor Moon habló al enjuagárse las lágrimas una vez más. "Ella dió su vida para que todos y todas pudiéramos renascer más adelante. Ay... Mejor vamos por lo que vinimos buscar, ¿sí?"

Tras unos momentos de silencio, Chibiusa se acercó de Sailor Moon y la abrazó inesperadamente. "Yo... Tengo orgullo de ser hija y nieta de quien soy. Si un día pudiera ser tan honrada y valiente como ustedes, ya me daré por contenta."

El llanto suave de Sailor Moon se convirtió en alivio para su alma mientras retribuía el abrazo de su futura hija. "Gracias... Estoy cierta de que tu lo serás. ¡Y mucho más!"

De repente, una grave alarma resonó ensordecedor. Toda la gente que ahí circulaba se detuvo y comenzó a entrar en pánico, pues sabían bién que eso significaba,

"¡ATENCIÓN, ATENCIÓN!" sonó una voz femenina robótica por los parlantes de la ciudad. "Ciudadanos de la Luna, ¡estamos bajo ataque! Fuerzas oriundas del Planeta Tierra están llegándo en grandes números hacia la Luna con intenciones bélicas. Antes de cualquier cosa, manténgan la calma y la orden. Búsquen pronto el abrigo más próximo y no sálgan hasta que se dé segunda orden."

Dicho esto, toda la gente comenzó a correr y gritar desesperadamente atrás de algún lugar de salvaguarda.

"Hán llegado," la Scout líder se dijo en voz bajísima.

"¡Rápido! ¡Hacia el Arca!" Luna les ordenó, y pronto las Scouts le hiciéron caso. Afortunadamente, todas las demás se juntáron a tiempo y adentráron el vehículo antes que algo más grave les pasáse.

No había otra opción si no volar lo más lejos posible del destructivo conflicto que terminaría con una civilización entera. A medida que se alejában y entrában en la atmósfera terrestre una vez más, veían más y más tropas lideradas por Beryl volando en dirección a la Luna. Y al fondo, en lo más lejano del firmamento, todas viéron un cometa dorado rasguñando el espacio de su trayectoria. Y todas sintiéron un lancinante sentimiento de deseseperanza y de angustia.


Mil perdones por llevar más de dos meses desde la última actualización! La vida se me hizo un poco más complicada (pero en el buen sentido!) tras mis diagnósticos de autismo y transtornos.

Y ya, como puéden ver, se acerca el final del juego, en cuatro capítulos más. La parte en que aparece Esmeraude es un camino opcional que el/la jugador(a) puede tomar, pero que no afecta en nada a la trama. Es sólo para conseguir un ítem muy valioso, pero se me ocurrió colocárla como parte importante.

Les agradezco de todo corazón a litakino1987, Karina Souza y James Birdsong por sus comentarios y charlas, y a todos ustedes anónimos y seguidores que aún siguen acompañando la adaptación.

En el próximo capítulo: Las repercusiones de la invasión de Beryl.

Saludos de Hospitaller Knight.