Episodio 1: Nuevos comienzos - Parte 1

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―¿Seguro que no es una excusa para flirtear conmigo? ―preguntó Ladybug.

―¡Qué mal piensas de mí, milady! ―rio Chat como toda respuesta.

Chat llevaba a Ladybug en brazos por los tejados de París, después de lograr convencerla, con muchas dificultades, para que se cubriese los ojos con su cinturón y se dejase llevar hasta lo que Chat definió como «una sorpresa felina».

Ladybug notó por fin cómo Chat descendía hasta tierra firme y la posaba en el suelo con delicadeza. Acto seguido, escuchó el chirrido de una puerta abriéndose y sintió cómo la mano de Chat agarraba su muñeca y la arrastraba para que cruzase el umbral. Solo entonces él exclamó:

―Ya estamos aquí. ¡Ya puedes mirar!

Ladybug retiró el cinturón de sus ojos y miró a su alrededor con curiosidad. Para ser sinceros, se había esperado que la sorpresa de Chat fuese alguna azotea romántica con velas y globos con forma de corazón, pero lo que había delante de ella no era nada de eso.

―¿Esta no es la guarida de Copycat? ―preguntó, aunque en realidad estaba bastante segura de que sí lo era.

Chat la había llevado hasta una nave industrial con techo acristalado y muros de ladrillo. Apartadas contra las paredes había máquinas y esculturas inacabadas o rotas, que dejaban un gran espacio vacío en el centro de la habitación.

―He pensado que, con Hawk Moth en posesión del resto de miraculous, ya no podríamos pasearnos por París libremente. Así que supuse que necesitaríamos un sitio para, no sé, reunirnos o entrenar. ―Chat avanzó hasta el centro de la nave con pasos ágiles y los brazos abiertos, señalando el edificio―. El escultor se ha marchado a Viena y no volverá en un año, así que supongo que no le molestará que ocupemos su taller, ¿verdad? ―añadió con una sonrisita inocente.

Ladybug miró a su alrededor. El lugar era grande, era privado, y no tenía ninguna conexión personal con ninguno de los dos. Además, Chat tenía razón: ya no podían dejarse ver en público tan a la ligera como antes. Hawk Moth era demasiado poderoso y podría atacarlos por sorpresa en cualquier momento, así que era mejor esconderse y dejarle hacer el primer movimiento a él.

Ladybug estaba a punto de felicitar a Chat Noir, pero al recordar eso la invadió un intenso sentimiento de culpa. Los miraculous ya no estaban con ella, sino en manos del enemigo número uno de Francia. Y todo por su obsesión con Adrien.

Su corazón comenzó a latir con fuerza. De repente le costaba respirar. Se abrazó a sí misma casi sin querer y sintió que los ojos se le humedecían.

Al ver su reacción, Chat perdió la sonrisa.

―¿Qué pasa, milady? ¿Ha sido una mala idea? ―se preocupó mientras se acercaba.

Ladybug negó con la cabeza.

―No, Chat. De hecho, me parece una idea maravillosa ―admitió, y lo pensaba de verdad―. Es solo que no me encuentro muy bien ―dijo mientras agachaba la cabeza.

Chat se acercó vacilante. Habían compartido un abrazo muy íntimo hacía dos días, pero desde entonces, Ladybug se había mostrado especialmente distante. ¿Se arrepentiría de haberle mostrado su lado más débil? ¿O quizá pensaba que debía mantener las distancias para no darle esperanzas a Chat? Fuese como fuese, Chat no iba a dejar que se sumiera en una espiral de culpa y arrepentimiento sola.

Así que, quisiera ella o no, caminó hasta quedar junto a Ladybug y le acarició la mejilla con cariño. Como era de esperar, ella pegó un respingo y dio un salto hacia atrás, pero Chat dio un paso adelante y salvó el espacio que los separaba rápidamente.

―Estoy aquí, milady. Estoy aquí ―susurró con voz dulce.

Chat tomó una de sus manos entre las suyas. No se atrevió a más.

Sin embargo, el gesto fue suficiente. Ladybug se enjuagó los ojos y pudo deshacerse de la tristeza durante un instante, aunque fue solo por un instante. Chat aprovechó el momento para preguntar:

―¿Y bien? ¿Te gusta nuestro nuevo nidito de amor? ―Alzó las cejas sugestivamente, esperando arrancarle por lo menos un gesto de incredulidad.

Lo consiguió. Ladybug puso los ojos en blanco y lo empujó lejos de ella.

―¡Déjate de bromas, Chat! Tenemos asuntos importantes que discutir.

Chat se encogió de hombros. Antes de Contraataque, la broma le hubiera valido por lo menos uno de esos morritos tan adorables. Pero se conformaba con los ojos en blanco. Estaba dispuesto a lograr que su milady volviera a ser la de siempre aunque tuviera que arrancarle los miraculous de las manos a Hawk Moth él mismo.

―Soy todo oídos ―dijo mientras se sentaba en el suelo. Debía conseguir sillas y una mesa para el taller, pensó. Quizá una gran mesa redonda donde pudiera reunirse el equipo de héroes cuando recuperasen todos los miraculous.

Ladybug también se sentó en el suelo, enfrente de él, fingiendo estoicismo. Seguía teniendo ganas de llorar ―ese se había convertido en su estado permanente después de Contraataque― pero lo que acababa de decir era cierto: tenían asuntos más importantes que discutir. Había traído una tablet con ella, que encendió delante de Chat.

―¿El libro de hechizos? ―se extrañó él cuando reconoció los garabatos―. Pensaba que ya lo habíamos exprimido del todo.

―Sí, bueno… hay una cosa que no te he dicho. ¿Recuerdas cuando conseguí crear los amuletos mágicos para que Hawk Moth no volviera a akumatizar al Señor Pichón? ―Chat asintió con la cabeza―. Ese día Rena Rouge y yo descubrimos que el libro solo recoge lo que los Guardianes saben de los kwamis hasta ahora. Pero los límites al poder de los miraculous son solo los que los portadores se ponen a sí mismos. Lo que significa que…

Antes de que pudiera acabar, Chat se levantó del suelo emocionado.

―¿Nuevos poderes? ¿Me estás diciendo que podríamos descubrir nuevos poderes?

Ladybug asintió con la cabeza, no tan entusiasmada como él.

―En teoría, sí ―contestó―. Pero puede que tardemos semanas, ¡incluso meses!, hasta poder averiguar cómo hacerlo.

Sin embargo, Chat continuaba hablando como si no hubiera cosa en el mundo que no pudiese lograr.

―¿Te imaginas que pudiésemos usar nuestros movimientos especiales cuantas veces quisiéramos? ¡Sería alucinante! ¿Y si consiguiese disparar el cataclismo? Ya sabes, como un balazo. Tuve un sueño sobre eso hace ya un tiempo.

Ladybug sintió que un escalofrío le recorría el cuerpo. Evocó una memoria terrible que, por mucho que intentara enterrar, siempre conseguía atormentarla de nuevo: el recuerdo de un gato blanco que también podía disparar ráfagas de destrucción pura.

―Deberíamos empezar por algo más fácil ―sugirió. No quería lidiar con un poder que le recordase a Chat Blanc.

Por desgracia, antes de que ella acabase la frase, Chat Noir ya había imitado la forma de una pistola con los dedos de la mano y había gritado:

―¡Cataclismo!

Para sorpresa de ambos, una bola negra apareció en la punta de su dedo índice y fue disparada hacia delante. Se estrelló contra una estatua de Ladybug a la que le faltaba un brazo, que se volvió negra y se volatilizó en un visto y no visto.

Entre la fuerza del disparo y el asombro, Chat cayó hacia atrás y acabó en el suelo junto a Ladybug, ambos con expresiones estupefactas.

Se quedaron mirando los restos de la estatua patidifusos.

―Te juro que no me esperaba que funcionase ―comentó Chat mientras las comisuras de sus labios se doblaban lentamente hacia arriba.

Sin embargo, las de Ladybug se doblaban rápidamente hacia abajo.

¡Chat Noir había disparado el cataclismo! ¡Y al primer intento!

¡¿Cómo era posible?!

Ladybug se había pasado semanas intentando desbloquear algún poder nuevo, sin resultado. Había sido su mayor fuente de frustración incluso antes del ataque de Contraataque. En cambio, a Chat Noir le había sobrado apenas un minuto para conseguir lo que ella ya consideraba fuera de su alcance.

Se olvidó de que aquel también era el movimiento característico de Chat Blanc. En su lugar, comenzó a imaginarse lo útil que hubiera sido un poder como ese en las batallas anteriores: contra Risk, contra Penalteam, contra Qilin…

Si hubiera confiado en Chat Noir antes… si no hubiera rechazado su ayuda cuando se la ofrecía o si no le hubiera ocultado información por miedo a que revelase demasiado sobre su identidad secreta… entonces tal vez Hawk Moth no hubiese conseguido los miraculous.

De nuevo, los latidos de su corazón comenzaron a golpear su pecho como una marcha militar. Se le cerró la garganta y sintió que oleadas de arrepentimiento se apoderaban de ella.

―Oye, oye. ―Chat se agachó y la sacudió suavemente. Había notado que su milady estaba punto de caer a un pozo sin fondo, y no podía permitirlo―. ¿Qué te pasa, bichito? ¿Estás celosa de mí? ¿Te da envidia mi nueva habilidad? ―bromeó.

Ladybug no contestó de inmediato. Se tomó un momento para respirar hondo y después observó el taller a su alrededor. Era consciente de que Chat lo había buscado no solo para tener un lugar en el que reunirse a escondidas, sino también para levantarle los ánimos a ella. A partir de entonces, aquel sería su nuevo refugio, su guarida, un lugar donde sentirse segura junto a él. Por esa y muchas cosas más, Ladybug le estaría eternamente agradecida.

Miró a Chat, que esperaba su respuesta con su permanente actitud positiva. Una sonrisa traviesa bailaba en su cara, así como una mirada que gritaba «todo saldrá bien».

¿Cómo lo hacía? ¿Cómo era capaz de nunca perder su optimismo pese a saber que les habían robado todos los miraculous? Marinette se sentía hecha trizas por dentro, levantarse de la cama era un desafío. En cambio, la positividad de Chat era inquebrantable.

―No pasa nada ―contestó Ladybug―. Estoy un poco de bajón, pero… me pondré bien con el tiempo, ¿vale?

«Eso espero», pensó Chat, porque ni uno ni otro podrían vencer a Hawk Moth con tantas dudas en la cabeza.

Como para reafirmar sus palabras, Ladybug tomó su yoyó, lo lanzó contra una de las muchas estatuas de sí misma que había en la nave y le arrancó la cabeza. Ella también había estado pensando en un nuevo movimiento especial. Quería llamarlo "doble yoyó", pero los poderes de Tikki no parecían estar por la labor.

Sin embargo, en ese momento se sentía inspirada ―y también un poco celosa― por la facilidad con la que Chat había conseguido su Disparo Cataclismo, así que se propuso intentarlo una y otra vez hasta que lo lograse. Necesitarían muchos nuevos ases en la manga si querían vencer a un Hawk Moth que era más poderoso que nunca.

En cuanto Ladybug le dio la espalda, Adrien se masajeó las mejillas. Estaban comenzando a dolerle de tanto forzar sonrisas.

Sin embargo, cuando su milady se volvió hacia él de nuevo, adoptó la postura más desenfadada y juguetona que fue capaz de fingir.

Por ella, Chat Noir era capaz de mover montañas.


¡Hola! Aquí LikeTheLastWoman. Primero, ¡gracias por leer! Segundo, este fanfic se va a organizar en "episodios", que se dividen en partes. El primero, "Nuevos comienzos", es más bien introductorio y consta de 3 partes que se publicarán diariamente, alrededor de las 14 (2PM) hora californiana.

Este es un longfic, así que no esperéis desarrollos apresurados y que descubran sus identidades en la página 2.

¡Gracias!