Chloe Bourgeois aparece en escena y Ladybug reflexiona hasta qué punto su relación con Chat está jodida.


Los ojos de Ladybug se abrieron como platos en cuanto reconoció a la mismísima Chloe Bourgeois saliendo de detrás de la pila de bidones. Su compañera de clase avanzó hasta colocarse al lado de Chat Noir. Estaba un poco nerviosa, pero mantuvo la cabeza bien en alto, con el orgullo que solía caracterizarla.

Sin embargo, no dijo nada, ni ella ni Chat. Ambos se limitaron a esperar a la reacción de Ladybug, que fue una confusión absoluta.

Ladybug miró a Chloe, luego a Chat, luego otra vez a Chloe, y finalmente preguntó:

―¿Qué está pasando aquí?

Chat suspiró aliviado. El enfado en su voz era más suave del que había previsto.

―¿Recuerdas cuando descubrimos que tu Lucky Charm en la pelea contra Volpina estaba señalando a Chloe? Dedujimos que Hawk Moth iba a reclutarla. Bueno, pues... yo pensé que... en fin... pensé que nosotros podríamos reclutarla primero.

Ladybug parpadeó confusa.

―No entiendo ―admitió.

Se había preparado para el mar de lágrimas de Chat, así que la aparición de Chloe en un momento que se suponía que iba a ser íntimo la fastidió más de lo que estaba dispuesta a admitir.

Pareció que Chloe iba a hablar, pero Chat la detuvo con un gesto. Ambos intercambiaron una mirada de entendimiento: era mejor que él diera las explicaciones.

Había tanta complicidad en esa mirada que Ladybug sintió una punzada de... ¿celos?

―Adrien Agreste nos puso en contacto ―comenzó Chat―. Él la convenció para que nos ayudase. El plan original era que, en cuanto Hawk Moth llevase a Chloe a su guarida, el GPS de su móvil nos revelaría su escondite. Por desgracia... no ha salido como esperábamos. La señal GPS se perdió en cuanto Hawk Moth usó el poder de Kaalki. No sabemos si fue porque el miraculous del caballo causó alguna interferencia o porque su guarida tiene algún tipo de sistema de seguridad.

Chat hizo una pausa para asegurarse de que su lady lo estaba entendiendo, pero la expresión de pasmo en el rostro de Ladybug no le dio buena espina. No sabía en qué estaba pensando su compañera, pero fuese lo que fuese, no era lo que Chat había previsto. Chat había anticipado que estallaría en gritos y lo acusaría de traición, y a esas alturas lo hubiera preferido.

―¿Por qué no me lo consultaste? ―La voz de la heroína fue apenas un susurro. Tenía la boca seca.

Ahí estaba: la sorpresa mezclada con una ligera traición. Chat se estremeció, sintiendo una punzada de arrepentimiento, pero se mantuvo firme. Ella siempre llevaba a cabo planes sin consultarle, como darle el miraculous de la creación a Scarabella. ¿Por qué no podía él tomar la iniciativa por una vez? Así que Chat tomó aire y explicó:

―No lo hubieras permitido. No tuve más remedio.

―Actuaste a mis espaldas.

Ladybug no sonaba enfadada ―aunque lo estaba, un poquito―, sino perpleja. Chat jamás había actuado a sus espaldas. Es más, jamás había actuado por su cuenta, por lo menos no cuando se trataba de estrategia. Y de repente, había hecho las dos cosas.

Pero Marinette no fue capaz de enfadarse con él. No después de la noche anterior. En aquel momento era incapaz de ver a Chat sin las lentes de compasión que se habían pegado a sus ojos.

Ladybug escrutó el rostro de su compañero en busca de algún tic nervioso que lo delatase, de algún rastro de las lágrimas de anoche, pero no había nada. Era como si Chat se hubiera deshecho mágicamente de la tristeza, solo que eso no era posible.

Ladybug cayó en la cuenta rápidamente: no es que Chat se hubiera recuperado de la noche a la mañana, sino que estaba enmascarando sus sentimientos. Y con una eficacia que la horrorizó.

Porque, si Chat podía enmascarar sus sentimientos con tanta facilidad, ¿cuántas otras veces habría luchado contra algún akuma estando de bajón y ella no se había dado cuenta? ¿Cuántas otras veces habría pasado la noche llorando y ella no había estado cerca para consolarlo? ¿Cuántas otras veces habría ocultado su sufrimiento por el bien de París?

De repente, Ladybug dudó de todas y cada una de sus interacciones. Dudó de sus sonrisas, de su permanente optimismo, de sus chistes y de sus gracias...

Chat Noir, a quien siempre había considerado transparente y sincero, se convirtió en un enigma en aquel mismo instante.

¿Lo peor? Que si los caprichos del destino no hubieran guiado a Chat hasta la panadería de los Dupain-Cheng la noche anterior, Ladybug seguiría estando tan ciega como antes.

―Milady, ¿te encuentras bien?

Ladybug dio un respingo al darse cuenta de que Chat se había acercado a ella y ahora estaba plantado a apenas un palmo de distancia. Chloe había tomado la buena decisión de mantenerse alejada, pero parecía preocupada. Probablemente había asumido que no era bienvenida dentro del dúo, supuso Ladybug. Y eso hubiera sido cierto en circunstancias normales, pero en ese momento Chloe era el menor de sus problemas.

Ladybug sacudió la cabeza. Qué ironía, ahora era ella la que tenía ganas de llorar...

―¿Milady? ―repitió Chat, cada vez más preocupado.

Ladybug se frotó las sienes. Estaba comenzando a dolerle la cabeza, pero debía recuperar su profesionalidad, porque se estaba poniendo en evidencia delante de Chat, incluso peor, de Chloe.

―Lo siento, es que me habéis tomado por sorpresa ―se excusó, aunque no sonó demasiado convincente―. A ver si lo he entendido: teníais un plan y ha fracasado. ¿Por qué la has traído hasta mí, entonces? ―replicó mientras señalaba a Chloe, con un poco más de brusquedad de la que pretendía.

Chloe percibió su desagrado y bajó la cabeza. Todo su coraje se esfumó ante la irritación de Ladybug.

―El plan no ha fracasado. Bueno, no del todo... ―explicó Chat. Luego le dirigió un asentimiento a Chloe, que hurgó en su bolso hasta encontrar lo que quería enseñarle a Ladybug.

Ladybug contuvo el aliento en cuanto vio lo que Chloe había sacado de su minúsculo bolso: era el miraculous de la abeja.

―No puede ser... ¿Eso es...? ―balbuceó Ladybug, incrédula.

―Lo es, milady. Y es el de verdad, Plagg lo ha confirmado.

Chat le dirigió otro asentimiento a Chloe, que se colocó la peineta en el pelo. Ladybug se llevó una mano al yo-yo en cuanto vio el gesto, por seguridad, pero Chat la calmó con una mirada comprensiva.

―Está de nuestro lado, milady ―le aseguró.

Al cabo de un instante, el miraculous de la abeja brilló y Pollen salió de él haciendo una pirueta. En cuanto abrió los ojos y vio a Chloe, se dispuso a hacer una reverencia, pero entonces su atención se fijó en Ladybug y en Chat Noir y no pudo contener su emoción:

―¡Guardiana! ¡Señor Noir! ―Pollen voló hacia ellos como una centella―. ¡Me habéis rescatado! ―Dio un par de vueltas alrededor de las orejas de Chat, contentísima―. ¿Dónde están los demás?

―Me temo que solo estás tú, Pollen ―dijo Chat con pena―. Pero no hemos sido nosotros los que te hemos rescatado, sino Chloe.

Pollen se giró hacia Chloe con incredulidad. La chica sintió cómo el escrutinio de su antiguo kwami le perforaba la cabeza, así que se cruzó de brazos, alzó el mentón con suficiencia y dijo:

―Hawk Moth intentó ofrecerme el del cerdo. Pero le dije que yo soy Queen Bee y solo Queen Bee, no Peppa Pig. ―Su tono derrochaba vanidad. Una vanidad defensiva, pero vanidad de todas formas.

―¡Mi reina! ―exclamó Pollen con alegría―. ¡Sabía que volveríamos a encontrarnos!

Para sorpresa de Ladybug, Pollen se estampó contra la mejilla de Chloe en un intento de abrazo. La chica vaciló durante un momento, pero al final cubrió al kwami con su mano y comenzó a acariciarle la espalda con el meñique. Fue una escena extrañamente emotiva para dos seres que apenas habían colaborado en un puñado de ocasiones.

Luego Pollen comenzó a halagar el peinado y la ropa de su "reina", y Chat aprovechó que ambas estaban distraídas para hablar en privado con su lady. Sin embargo, ella lo interrumpió, para nada contenta pese a haber recuperado a Pollen:

―Déjame entenderlo... Avisaste a Chloe de que Hawk Moth podría tenerla como objetivo, dejaste que fuese sola hasta su guarida, y ahora la traes hasta nosotros pese a que el propio Hawk Moth ha confiado en ella lo suficiente como para darle un miraculous. ¿He malinterpretado alguna parte?

Chat tragó saliva y asintió. Hasta entonces, se había convencido a sí mismo de que haber mantenido a Ladybug al margen había sido necesario para su plan, porque ella jamás hubiera confiado en Chloe. Sin embargo, en ese momento le comenzaron a entrar dudas.

―Dame una sola razón para no quitarle el miraculous a Chloe ahora mismo ―dijo Ladybug. Estaba molesta, por supuesto, pero también había un matiz literal en sus palabras. Una parte de ella estaba dispuesta a escucharlo de verdad.

Chat suspiró aliviado. Por lo menos su lady estaba intentando mantener una mente abierta...

―Hawk Moth les ha ordenado a Chloe y a Lila que ataquen los Campos Elíseos mañana por la tarde ―comenzó Chat. Ladybug trató de ocultar un gesto de sorpresa, sin mucho éxito―. Hawk Moth no sabe que Chloe está de nuestro lado. Podríamos adelantarnos, tenderles una emboscada y robar también el miraculous que le haya dado a Lila. Si le quitas a Chloe el miraculous ahora, perderíamos la oportu...

Chat pausó un momento porque Ladybug había tomado sus manos entre las suyas y lo miraba con una fijación extraña, como si estuviese buscando algo en su rostro. En un acto reflejo, Chat camufló cualquier signo de debilidad con una sonrisa juguetona y dijo:

―¿Admiras mi cara de ángel? Sé que soy hermoso, milady, pero esa no es razón para...

―Chat, ¿estás bien?

La pregunta lo tomó por sorpresa. La respuesta era un claro e indudable «¡NO!», con mayúsculas y signos de exclamación, pero Chat no quería imponer sus problemas sobre Ladybug. Su compañera ya tenía demasiadas responsabilidades encima como para sumarle sus crisis familiares. Chat no quería hacer que se preocupara por él.

Así que Chat hurgó entre su repertorio de sonrisas y sacó la de «I'm sexy and I know it». Fue suficiente como para hacer que Ladybug pusiera los ojos en blanco y le soltara las manos.

―Eres incorregible.

―Y te encanta.

Ladybug exageró un suspiro de exasperación y luego volvió la mirada hacia Chat, que se había inclinado hacia ella en una pose tan traviesa como seductora. Lo examinó con detenimiento.

Nada. No había nada. No había absolutamente nada en su lenguaje corporal que confirmase que la noche anterior no había sido un sueño. Pero Ladybug sabía que no se lo había imaginado; la angustia de Chat jamás se le borraría de la memoria.

Chat tenía que seguir destrozado por dentro pero, ¿desde cuándo era tan hábil ocultando sus emociones? Ladybug siempre se había sentido orgullosa de poder leer a Chat como un libro abierto, así que descubrir lo contrario la mosqueó.

No, no era solo eso, pensó Marinette. No solo la mosqueaba no saber qué pensaba Chat; también la mosqueaba averiguar que Chat estaba ocultándole sus emociones a propósito. Siempre habían confiado el uno en el otro pese a no conocer sus verdaderas identidad, y ahora...

Una revelación dolorosa golpeó a Ladybug.

Por supuesto.

¿Cómo no lo había visto venir?

Después de Scarabella, después de lanzarlo a un contenedor de basura, después de casi reemplazarlo con Cat Walker, después de ocultarle la existencia del Maestro Fu, después de corretear por París regalando miraculous...

Era la consecuencia inevitable.

Ladybug había perdido la confianza de Chat Noir.

Y lo acababa de descubrir por las malas.

En cuanto Ladybug llegó a esta conclusión, sintió que sus piernas se convertían en gelatina, pero por el dolor, no el shock. Al fin y al cabo, la confianza tiene que ser recíproca. Ladybug había guardado secretos, así que no le extrañó demasiado que Chat Noir respondiese con el mismo trato: colaborando con Chloe sin consultárselo y ocultándole sus verdaderos sentimientos.

«Me lo merezco», pensó Ladybug con amargura. Chat solo le estaba dando a probar un poco de su propia medicina, aunque fuese sin malicia. Y sin embargo dolía tanto...

Ladybug dio un paso atrás para alejarse de él. El arrepentimiento que la carcomía por dentro era demoledor.

Desde que se había convertido en Guardiana, una brecha había comenzado a abrirse entre ella y Chat. Ladybug la había intuido aquí y allá ―habían estado discutiendo bastante durante los días anteriores a Contraataque―, pero jamás se hubiera imaginado que fuese tan grande.

Y después de Contraataque, Ladybug había asumido que la brecha se había reparado sola. Al fin y al cabo, Chat había dejado de reprocharle sus secretos y en cambio se había asegurado de que ella supiera que tenía su apoyo incondicional. La había consolado y ayudado a superar la traición de Félix. La había bañado en sonrisas y juegos de palabras. E incluso había buscado y decorado el taller para darle un lugar donde sentirse segura.

Por eso Ladybug había pensado que los problemas entre ella y Chat se habían desvanecido. Se había equivocado. Había subestimado la gravedad de la herida.

―Milady, ¿qué ocurre? Estás comenzando a preocuparme ―habló Chat, que había sustituido su postura juguetona por una de sincera preocupación.

Detrás de él, Chloe y Pollen habían acabado de ponerse al día y los observaban, expectantes.

A pesar de cualquier brecha que hubiera entre ellos, Chat jamás desobedecería las órdenes de Ladybug, lo que significaba que tanto él como Chloe estaban esperando su veredicto. ¿Le quitaría el miraculous de la abeja, o confiaría en Chloe para poder tomar a Hawk Moth por sorpresa?

Ladybug decidió enmendar el error que llevaba cometiendo durante meses: decidió confiar en el buen juicio de Chat. Y por alguna razón que ella no llegaba a comprender, Chat confiaba en Chloe.

―Muy bien ―concedió―. Llevaremos a cabo vuestro plan. Engañaremos a Hawk Moth y tomaremos el miraculous que le haya dado a Lila, pero te lo advierto ―Le dirigió a Chloe una mirada fulminante―, si descubro el más mínimo indicio de traición, no volverás a ver a Pollen en lo que te queda de vida.

Chloe asintió efusivamente. Hubiera sido el momento perfecto para disculparse por los incidentes de Reina Banana y Penalteam, pero disculparse no estaba en su naturaleza. Así que se limitó a colocar una mano en el corazón y jurar:

―Prometo hacer un buen uso de este miraculous, Ladybug. ―El tono que fangirl que hacía tanto que Ladybug no escuchaba había vuelto a su voz.

―Y me lo devolverás cuando la misión esté completa.

Un rictus de decepción cruzó el rostro de Chloe, pero Chat ya le había advertido de que no podría quedarse con Pollen.

―Lo... lo entiendo... ―murmuró Chloe.

De esa forma, lo más importante quedó zanjado y los tres héroes decidieron esclarecer los pormenores de su plan. Chloe les describió con todo lujo de detalles el siniestro observatorio al que Hawk Moth la había llevado. Les contó cómo había intentado convencerla de que, si juntaban los miraculous del gato y la mariquita, todo cuanto quisiera podría hacerse realidad.

―Pero Chat Noir ya me ha advertido de que el precio a pagar es demasiado alto ―añadió Chloe, advirtiendo la expresión desconfiada de Ladybug.

―¿Lila o Mayura estaban ahí? ―preguntó Chat.

―No ―contestó Chloe―, pero Hawk Moth me dijo que iba a trabajar con una compañera.

―Podemos suponer que va a ser Lila ―intervino Ladybug―. Hace mucho tiempo que Mayura no hace acto de presencia.

Los otros dos convinieron, y Chloe siguió narrando su encuentro con Hawk Moth.

Cuando no quedó nada más por decir, Chat Noir se ofreció a llevar a Chloe al hotel, pero ella alegó que no quería estropear su peinado. Así que se marchó caminando, y Chat y Ladybug se quedaron a solas.

Ladybug tomó aire.

Aquel era el momento perfecto. Ahora que Chloe no podía entrometerse entre ellos, Ladybug solo tenía que presionar un poco a Chat para que se abriera y le explicara lo que había pasado la noche anterior. Entonces ella lo consolaría, lo "perdonaría" por haberse ido de la lengua con Marinette, y ambos estarían un paso más cerca de reparar su relación.

Al fin y al cabo, Chat se contentaba con poco. Nunca había sido muy difícil para Ladybug hacer que la perdonase. Un beso en la mejilla, y Chat ya estaba suspirando por sus huesos otra vez.

Ladybug estaba a punto de hacer exactamente eso cuando Chat abrió la boca y ella se quedó helada:

―Sé dónde se esconde Félix.

Ladybug abrió tanto los ojos que estuvieron a punto de salírsele de la cara.

―¡¿Cómo?! ―exclamó.

―Adrien ―fue la escueta respuesta de Chat.

El héroe rezó para que su lady no indagase más en el asunto, pero no tuvo tanta suerte:

―Pensaba que Félix estaba ignorándolo. ¿Por fin le ha respondido a las llamadas?

Después de meditarlo durante un segundo, Chat decidió que era mejor hacerse el tonto que inventarse alguna mentira complicada:

―No sé cómo lo ha conseguido y tampoco se lo he preguntado.

―¿Entonces cómo estás seguro de que es el lugar correcto?

Lo que Ladybug quiso decir era «¿Cómo estás seguro de que Félix no lo ha engañado?», pero lo que Chat interpretó fue «¿Cómo estás seguro de que podemos confiar en Adrien Agreste?». Y dado que la propia Ladybug había admitido no ser capaz de encarar a Adrien Agreste porque le recordaba a Félix, Chat no se lo tomó demasiado bien:

―Habla con él tú misma, si tienes tanta curiosidad. ―Había un matiz provocativo en su voz, porque ambos sabían que Ladybug no se atrevería a enfrentarse a Adrien, y eso aún lastimaba a Chat.

La expresión dolida que compuso Ladybug a continuación fue suficiente para hacer que Chat desease tragarse sus palabras. Así que, para evitar decir algo de lo que se arrepentiría, decidió marcharse. Agarró su bastón mientras se despedía:

―En fin, debo irme, milady, antes de que alguien en mi casa se dé cuenta de que no estoy. ―Esbozó una sonrisa cariñosa aunque calculada.

Marinette, dentro de Ladybug, se tensó. Su casa... Su padre... Sintió el picazón de la curiosidad, pero resistió la tentación y no se rascó.

―Nos vemos mañana, gatito ―se despidió, y con esas, Chat se propulsó con su bastón hacia los tejados de París.

Ladybug lo vio alejarse, su figura esbelta aunque atlética deslizándose de chimenea en chimenea con una gracia felina. Después de tres largos saltos, desapareció, y Ladybug se quedó cavilando en lo que acababa de ocurrir. Y acababan de ocurrir muchas cosas.

«Félix...», pensó.

Encontrarlo sería un gran avance, uno aún mayor que recuperar el miraculous de la abeja, porque Chat ya le había dicho a Ladybug que Félix conocía la identidad de Hawk Moth.

Ladybug hubiera pegado saltitos de alegría de no ser porque su mente estaba demasiado ocupada en su compañero, en concreto, en la faceta oscura que estaba comenzando a descubrir.

Chat siempre había estado ahí para ella, pensó Ladybug, pero ella no siempre había estado ahí para él. En la pelea con Volpina se habían jurado lealtad una vez más, y Ladybug había prometido no volver a tener secretos con él. Sin embargo, las palabras no eran suficientes. Ladybug iba a tener que demostrar sus promesas con acciones.

Y ya de paso, Ladybug repararía la brecha que se había abierto entre ella y su más fiel compañero. Aunque le costase sudor y lágrimas.

Y si no podía hacerlo como Ladybug, Marinette siempre era una opción. Al fin y al cabo, ella y Chat Noir habían comenzado a estrechar lazos, ¿verdad?


Ya sabeís cómo va esto: siguiente capítulo el sábado por la tarde-noche (hora de California)